Ya esta aquí la tercera parte. No quería subirla tan pronto, pero la tenía completa desde hace días y no he podido esperar más!


Era una noche de invierno realmente agradable, y April hubiera disfrutado enormemente de ella si no fuera por la maraña de nervios en su estómago que casi la hacía vomitar.

Era día de diario y la ciudad estaba desierta, completamente. Apenas si casi se veían luces encendidas por las ventanas. "Genial, ahora si muero, no habrá testigos que puedan decir a donde me dirigía. Jamás encontraran mi cuerpo" April movió la cabeza de un lado para otro y siguió con paso firme, no, no debía pensar en esas cosas.

El gran puerto de abrió paso ante ella, y la chica agarró con fuerza el tessen que portaba a su espalda, asegurándose de que estaba allí.

"Vamos pelirroja" se dijo "Has salido de peores que esta" Con paso firme y respirando el aire hasta que inflara por completo los pulmones, se adentró al inmenso taller abandonado. Aún faltaba un minuto para las 12 en punto.

Al llegar hasta la puerta, April se encontró con que estaba tapiada con tablas de madera. Arrancó las tres últimas y pasó a gatas por el estrecho hueco, sintiéndose más estúpida a cada paso que daba.

Una vez dentro la oscuridad absoluta la abordo, no consiguiendo oír nada. Dio unos tímidos pasos hacia el interior, sin atreverse a hablar, oyendo el eco del ruido de sus botas.

-Vaya, que puntual, fantástico.

April se sobresaltó y sacó su tessen, dando vueltas sobre sí, preparándose para lo que podría venir. Aunque, si tenía que ser sincera, no creía que hubiera llegado hasta ese nivel con Splinter.

-¿Quién anda ahí? ¡Vamos sal! ¡Muéstrate!

La chica intentó que su voz sonara fuerte y desafiante, sin embargo, no creía que hubiera podido ocultar su miedo.

-¡No temas jovencita! No debes tener miedo, al menos por ahora. ¡Antes nos divertiremos un poco!-La voz era la de un hombre joven y con tono jovial, y a April no podría darle más escalofríos, sin embargo, dejó que continuara. -Me encantan los humanos, son mi debilidad, he de admitirlo. No están dotados de ningún poder mágico, y sin embargo, están llenos de pensamientos, emociones, sueños…ahhh ¿encantador verdad?

April seguía sin entender nada, y no se atrevía a andar en aquella oscuridad.

-Primero cogí a aquel mutante grandote, y la verdad es que fue bastante interesante, pero por desgracia, no parecía dispuesto a seguir mis reglas… ¡así que ahora se encuentra un poco indispuesto!

-¿Qué has hecho con él?- chilló April a la oscuridad, todo su miedo se había desvanecido y ahora solo podía sentir ira en cada centímetro de su cuerpo.

-Todo a su tiempo querida…El caso es que luego me decanté por el humano sí, pero…bueno, aunque lleno de matices, no resultó ser la joya más brillante de la corona.

-¿¡Qué quieres de mí!?

-Comprobar si tú eres aquel a quien mi amo está buscando. No he tenido suerte hasta ahora, la verdad. Deberás de tener todas las aptitudes…o bueno, las más importantes, ya sabes, inteligencia, valor, bondad, astucia... ¡No me falles, he puesto mis apuestas en ti!

-¿Qué?... ¿Qué?- April no entendía nada y no tenía ni idea de lo que esa cosa podría querer de ella, todo lo que le había dicho daba vueltas dentro de su cabeza.

-Te conozco, April O´Neil, te conozco a la perfección. Sé cuáles son tus esperanzas, tus sueños, tus miedos, tus pensamientos…lo sé todo.

April se preguntaba cómo podría ser eso posible, había cosas que ni siquiera les había contado a las tortugas.

-En todas esas cosas se basaran tus pruebas, por supuesto, ¿No es emocionante?

- ¿Mis pruebas?- repitió a media voz.

-Será mejor que empecemos ya, si tú no eres la elegida, me quedará mucho trabajo. ¡Suerte querida!

-¡Espera! ¿La elegida para qué?

Pero no obtuvo respuesta, todo se quedó en silencio y April se quedó expectante, completamente desconcertada. De repente, se hizo la luz, y April tuvo que taparse los ojos con el brazo ante la inmensidad del lugar, el cual resulto mucho más grande de lo que se veía desde afuera.

Ante ella se abría un suelo de mármol y por la ventana que había enfrente de ella la puesta de sol, inundando la enorme habitación con sus rayos naranjas. April se quedó quieta, contemplándola, completamente aturdida. Después vio como una pequeña grieta se abría en la ventana y se expandía hacía abajo.

La grieta se abría paso por todo el suelo y April no podía parar de mirarla, embelesada.

Un movimiento llamó su atención y miró hacia su izquierda, a varios metros en la habitación se encontraba Karai…" ¡Karai!" pensó April, ¿Qué haría allí? ¡Y en su forma humana! La mente de April trabajaba a toda prisa mientras que la grieta del suelo se hacía cada vez más y más grande.

¡Por eso no la habían encontrado! ¡Ese hombre la había retenido allí todo el tiempo! Tenía que ayudarla a salir, tenía que llevarla con Splinter.

Cuando dio un paso hacía ella el suelo empezó a temblar. Ambas se tambalearon, el suelo se movía y se movía al igual que si estuvieran en el centro de un terremoto.

-¡April! ¡Karai! ¡No os mováis! ¡Si lo hacéis será peor!

April miró hacia atrás y le dio un vuelco el corazón. Leo acababa de derivar la puerta de entrada y se encaminaba hacia ellas.

-¡Leo!- gritó April ilusionada- ¿Cómo me has encontrado?

-No hay tiempo para eso- dijo mientras que cogía dos largas tablas de madera y las ponía delante de ellas- Vale, ahora, con cuidado cruzad.

Pero era demasiado tarde, todo el suelo que había desde la ventana hacía ellas se desprendió rápidamente y April se encontró volando en el aire, a muchos pisos de altitud… Todo pasó a cámara lenta, alargó el brazo y dio una fuerte sacudida cuando logró sujetarse a una tubería que colgaba del suelo, que ya estaba firme.

April daba patadas en el aire y rezaba todo lo que sabía para no caer. Miró hacía su izquierda y, a varios metros, Karai había sufrido la misma suerte que ella. También se balanceaba en el aire agarrada a una cañería, haciendo vanos intentos por intentar subir, forcejeando y maldiciendo. Ninguna aguantaría mucho más.

April vio a Leonardo, en el medio de las dos, en el suelo firme. Lanzó una rápida mirada a ambas, sospesándolas y luego fue muy veloz hacía su izquierda. Cogió a Karai del brazo y la subió casi sin esfuerzo, dejándola en el suelo.

April se sorprendió a sí misma, pues no sentía enfado, ni ira, solo desesperación por intentar subir. Casi al momento sintió unas manos enormes que la cogían muy fuerte y que la elevaban como si fuera una pluma.

Una vez arriba Leo la examinó y le dio un abrazo que ella no correspondió.

-¡Menos mal que estáis bien!

Pero April se sentía extraña ¿Por qué no estaba enfadada? ¿Por qué fallaba algo?

Entonces algo hizo click en la cabeza, algo que la hizo sonreír, aliviada. Cogió a Leo por los hombros.

-Tú no eres Leo- dijo cogiéndole de la mejilla y sonriendo.

-¿Qué?- dijo él, sin comprender.

-Y ella no es Karai.

Ambos dirigieron la vista hacía ella, la cual seguía tirada en el suelo, desvaneciéndose. Cuando April volvió a mirar a Leo, el también se desvanecía lentamente.

-Leo no me pondría en peligro ni un solo segundo.

Y ante la mención de las palabras que el verdadero le había dicho no mucho antes, este desapareció por completo.

April se quedó mirando el hueco que antes había sido ocupado por Leonardo, comprendiendo cosas como el porqué de repente estaba a muchos metros de altura, sin embargo había sido como un sueño, en el que pasan cosas completamente inverosímiles y no eres capaz de saber que nada es verdad.

Al instante oyó una especie de aplauso en la lejanía.

-Inteligencia, superada. Aunque claro, no esperaba otra cosa.

El individuo que la tenía retenida allí seguía sin mostrarse, su voz simplemente parecía estar en todas partes. Sin que April apenas se diera cuanta, la habitación ahora era de un blanco pulcro. Ya no había rastro del suelo roto ni de ninguna ventana. Ella se quedó inmóvil, esperando lo que pudiera venir ahora.

April ahora tenía algo muy claro después de la primera prueba, y era que, en efecto, aquel individuo conocía muy bien cada rincón de su mente.