Blaine, Kurt y otros personajes nacieron de otra mente (RM) y pertenecen a otros dueños. Yo nada más los hago caminar por otros mundos :D


Capítulo 21. All of me is all for you.

Me siento en el sillón cercano a la ventana y sonrío con calma cuando miro por ella la figura esbelta de Kurt desapareciendo en la distancia. Un suspiro escapa de mis labios al recordar lo que me dijo anoche, lo que me propuso, la pregunta que sus labios pronunciaron y a la que yo no pude responder con un "sí, Kurt, quiero ser tuyo. Sí, amor mío, una y mil veces sí…" No le respondí, eso fue lo que hice.

Él sigue esperando una respuesta, lo sé, se pasó toda la mañana haciendo obvias insinuaciones, tratando de que de una buena vez por todas saltara a sus brazos, me aferrara a su cuello, y le dijera una y mil veces que la boda del profesor Hummel con el señor Anderson era un hecho, pero no lo hice y tengo una buena razón para ello. Porque no es mi estilo hacer las cosas simples, mucho menos cuando se trata de él, de este sueño que no es solo suyo, de este sueño que los dos haremos real… casarnos…

La verdad, no me sorprendió mucho que me propusiera matrimonio, no es que fuera predecible, simplemente es algo natural, como respirar, como sonreír al pensar en él y en sus caricias. Lo sé, sé que debía ponerme ese anillo en el dedo, sé que ahora mismo esa argolla dorada debería estar brillando en mi mano pero… falta algo, algo que tiene que venir de mí. Si ayer decidí ganar algo de tiempo con mi alocada y placentera forma de responder a la propuesta de Kurt es porque sigo tratando de averiguar qué es eso que me falta. Un sí no basta. Al menos no para mí, decirle que lo amo, decirle que yo también quiero todo eso que él anhela, parece no ser suficiente pero… ¿qué puedo hacer?

Me levanto del sillón y camino a la cama, dejándome caer en ella mientras cierro los ojos y en mi mente puedo ver de nuevo las imágenes de la noche de ayer: él, Kurt, arrodillado ante mí, cantando esa canción para mí, diciéndome lo que más deseaba, rogándome que hiciera real el sueño de su vida… y es que ¿no es increíble pensar que yo soy la otra mitad de ese sueño? Y más que eso, ¿cuándo en la vida me habría atrevido a pensar en hacer esto, en… casarme?

Mis ojos se abren de golpe cuando la palabra resuena en mi mente haciéndome reír con ganas. Si alguien me hubiera dicho la primavera pasada que llegaría el día en el que estuviera comprometido, me habría burlado de él y lo habría obligado a arrodillarse ante mí por insinuar tremenda ofensa, y ahora, mi problema es no saber cómo demonios hacer de mi "sí" un sí inmortal e inolvidable… porque quiero decir sí, es como le dije ayer a él ¿qué otra cosa puedo responderle? Quizá todos piensen que soy joven, tal vez muchos me dirán que no debo apresurarme pero yo lo sé, yo no quiero conocer a nadie más, he conocido a tantas personas, he tocado tantos cuerpos, tantos se han enamorado de mí…

Pero, yo estoy seguro de que esto que siento nacer en mí cada que miro sus ojos azules no pasará con nadie más, sé que no voy a cansarme de él, sé que no todo será miel sobre hojuelas siempre, pero quiero pasar lo bueno y lo malo a su lado. Yo también quiero una boda fastuosa, quiero verlo esperándome frente a un ministro panzón con peluquín y traje negro, quiero tener esos recuerdos para mí también. Y es que había tanto amor en su mirada en ese momento, había tanto amor en sus ojos al pedirme ser su siempre que de verdad tengo que hacer algo, algo enorme, algo que alcance a expresar apenas lo mucho que yo lo amo a él, lo mucho que yo podría hacer por él. Porque él me ha dado todo de sí, me ha dado su vida, sus mañanas, sus noches. Me ha dado sus preguntas, sus respuestas, sus besos, sus caricias, su… su todo.

Y no me refiero solo a estos negros tiempos que estamos viviendo sino que él me ha entregado todo de él desde que lo conozco, quizá sin saberlo. Y sé que a mí me cuesta corresponderle, sé que le entregado cosas que jamás le había dado a alguien más, pero aún así no parece ser suficiente, quizá nunca lo será.

Me doy vuelta sobre las desordenadas sabanas blancas y mi mirada se topa de pronto con la carpeta de las partituras de mi padre, la que Ennis me entregó ayer. Me levanto un tanto sobresaltado, con el corazón latiendo en mi pecho al darme cuenta de que al parecer las había olvidado. Ayer, entre la emoción de la cena, la llegada de mis amigos y mi hermano, los preparativos y después, la emoción de la propuesta, parece ser que me olvidé por completo del regalo de mi tío, el regalo de mi padre en realidad.

Me siento a la orilla de la cama y con sumo cuidado, como si se tratara de una reliquia delicada, trato de que mis manos torpes no dañen ni un solo trozo de esos recuerdos hechos de tinta y papel, de esas hojas que las manos de mi padre tocaron hace mucho, mucho tiempo como si se hubiera tratado de otra vida y de otro mundo. Me concentro en pasar mis dedos sobre las letras y notas de las partituras, es hermoso estar leyendo la música de mi padre, la misma música que corre por mis venas y que sin embargo, está silenciada ahora.

Suspiro un poco molesto conmigo mismo, no quiero pensar en ello, no más. No puedo explicar lo horrible que fue escuchar a Cooper diciéndome que me rendía, que estaba escapando. Quizá mi hermano tiene razón pero ¿qué puedo hacer? De verdad quisiera poder luchar, ser un guerrero, poder darle eso a Kurt también. Mis ojos y mis dedos siguen su lento paseo por las canciones de Richard, me pregunto cuál fue la canción con la que ganó el concurso nacional, no lo sé. Mamá se encargó de destruir los videos de sus presentaciones cuando él murió, cuando ella… cuando ella lo asesinó.

Mis manos tiemblan con ese pensamiento, un aire frío recorre mi cuerpo. Había evitado pensar en ello, había evitado pronunciarlo en mi mente porque esa afirmación es horrible, espeluznante. Danielle mató a mi padre. Como tantas otras cosas, ella se encargó de arrebatármelo a él. La carpeta cae al suelo cuando mis manos cubren mis ojos, de verdad no quiero, no quiero pensar en ella, no quiero…

Trato de calmarme, de respirar rítmicamente para alejar de mí el dolor y el miedo. Ennis me dio estas canciones para que pudiera sentirme cerca de mi padre, Ennis no me dio este regalo para ponerme a pensar estupideces como esa. Calma Blaine, no dejes que los recuerdos te dañen de ese modo, concéntrate en este momento, concéntrate en resolver primero lo que sí puedes resolver, concéntrate en encontrar la forma de hacer a Kurt el hombre más feliz sobre esta tierra con tu respuesta.

Vuelvo a respirar profundamente antes de arrodillarme en el suelo y recoger las hojas pautadas que se salieron de la carpeta, trato de ordenarlas lo mejor que puedo, es un trabajo pesado y difícil, además de que lo hago con suma lentitud porque no quiero daña ni una sola de esas hojas, pero descubro que cuando me concentro en la tarea de verdad mis manos parecen responder un poco mejor que cuando me dejo llevar por la desesperanza. Una a una las hojas van volviendo a su lugar y cuando estoy a punto de levantarme, miro un sobre dorado saliendo de un compartimiento especial de la carpeta.

Dejo el resto de cosas sobre la cama, y así, sentado en la alfombra tomo el sobre con cuidado, mirándolo con curiosidad. No dice nada, no está sellado, lo miro como quien enfrenta de pronto la posibilidad de desentrañar un misterio pero no está seguro de querer descifrarlo. Lo agito un poco y no oigo nada. Tengo que abrirlo. Mis dedos temblorosos se acercan lentamente a la abertura del sobre, mi corazón late con furia ahora sin tener una buena razón para ello. Me imagino que se trata de la incertidumbre, de no saber con qué voy a encontrarme, de no…

Cuatro hojas de papel se desdoblan ahora en mis manos, finas y blancas, llenas de más palabras y también de más música y cuando mis ojos se fijan en la primera de esas páginas, cuando mis ojos leen la fecha grabada en la esquina superior de la hoja, mi corazón da un brinco. Esa es la letra de mi padre, esta, la que sostengo en mis manos, es una carta que Richard escribió para mí el día de mi cumpleaños número seis, el día en el que él murió. Mis ojos se nublan en un segundo, mi corazón rebota en mi garganta. Me quedo quieto, mirando fijamente esas palabras como si temiera que se desvanecieran de un minuto a otro, pero el milagro de mi padre hablándome a través del tiempo a pesar de ser demasiado para mí, parece ser real. Es casi como si de pronto yo fuera un chico normal, un hombre normal al que le han propuesto matrimonio y estuviera platicando con mi padre acerca de ello, pidiéndole su consejo, como si él también fuera parte de todo esto que vivo hoy.

Y las lágrimas caen por mis mejillas sin que pueda evitarlo, caen hasta la carta aunque yo quisiera conservar esta página siempre. Richard, papá… de verdad siempre has estado conmigo. Llego al final de la carta y acaricio su firma sobre el papel, sé que es tonto, pero siento un cierto regodeo de dicha cuando noto que los dos tenemos la misma forma de escribir nuestro apellido. Ese apellido que nos condenó a los dos al oscuro destino de los hermanos menores de la familia Anderson, pero también, ese apellido que me permitió ser el hijo de un hombre increíble, porque eso es lo que mi padre fue.

Mis ojos vuelven al inicio de la carta y con el corazón de nuevo en un hilo, vuelvo a empezar a leer:

"Querido hijo, mi pequeño Blaine:

Estoy oyéndote tocar en la sala, y tú no puedes imaginar la profunda emoción que me embarga al escuchar esa música naciendo de ti, dándole vida al instrumento que te he regalado, el mismo que yo he tocado todo este tiempo, toda mi vida. Tú has amado el piano desde que tenías tres años y desde entonces no has dejado de crear música con él, y justo ahora quisiera que no dejaras de hacerlo jamás, quisiera que nadie te impidiera hacerlo, que nadie te apartara de ese mundo al que perteneces, pero sé que van a intentarlo.

Porque yo sé muy bien lo que he hecho, lo que he puesto en marcha al ir en contra de los deseos absurdos de tu madre. Hubiera querido no decirte esto jamás, hubiera querido enamorarme de una mujer que te amara tanto como yo creí haberla amado a ella. Si en este momento estoy escribiéndote esta carta es porque sé muy bien que esta será la última vez que te escucharé tocar.

Y tal vez sea por eso que ahora mismo las notas que tus pequeñas manos hacen brotar del piano que te entregué como regalo de cumpleaños, suenan más delicadas y exquisitas que nunca. Voy a extrañar escuchar tu música, Blaine, voy a extrañar ver a Cooper bailando a tu alrededor, diciéndote que dejes ese instrumento en paz y que salgas a jugar con él.

Mi Blaine, mi Cooper… no saben cuánto lamento haberles jugado esta mala pasada, no saben cómo me hubiera gustado heredarles otra historia, pero la vida es como es. Quizá, si hubiera evitado todo esto, jamás habrían llegado a esta vida. Y si algo hice bien con el tiempo que viví, eso fue traerlos a ustedes al mundo. Mis hijos, mis pequeños hijos… dile a Cooper que lo quiero Blaine, hablé con él en la mañana, él dijo que entendía pero tu hermano también es pequeño aún. Dile que todas las cosas absurdas que le dije, que todas las promesas idiotas que hice que me jurara cumplir, tan solo fueron la torpe forma que su padre encontró para decirle que estoy orgulloso de él y que lo amo tanto como a ti. Cuida de tu hermano mayor, hijo, no le des más preocupaciones. Cooper es igual que tu tío Ennis, ellos creen que vinieron al mundo a salvarnos de nosotros mismos, pero no es así.

Ustedes vinieron al mundo a ser felices, a amar, pero a amar sabiamente de ese modo en el que yo no supe hacerlo. Quiero que ames Blaine, quiero que tú y Cooper se entreguen al amor sin miedo alguno, sin que tengan que cargar el peso de mis errores. Quiero que no tengas miedo y que le cantes a ese amor siempre, porque sé que tú le cantas al amor aunque no lo sabes. Si tan solo pudieras ver tus ojos color avellana, cómo brillan cuando tus manos danzan sobre el piano. Sé que le estas cantando a alguien que todavía no conoces, pero vas a encontrarlo y cuando lo encuentres, entrégate a él sin reservas, amalo sin límites, regálale tu música porque eso, es lo más valioso que tienes. Eres un compositor, lo eres ya aunque apenas aprendiste a leer el año pasado, pero estoy seguro de que tu amor por la música, el amor que creas con ella no cambiará jamás.

Vas a ser un compositor extraordinario, serás un hombre extraordinario a pesar de todo lo que intente hacer Danielle. Me gustaría poder protegerte de ella de una mejor forma ¿sabes? pero lo que haré ahora, es la única manera que encuentro de hacerte el camino un poco más sencillo. Me iré Blaine y no creas que mi sacrificio es estúpido, no creas que hago esto porque quiero ser un héroe trágico, o un suicida sin más. Hago esto porque te amo y porque es la única forma de mantenerte con vida. Quiero que vivas, Blaine, quiero que ames, quiero que conozcas a esa persona a la que le cantas y que escribas una historia de amor con ella y ya me dirás tú si eso es estúpido.

Quiero regalarles a ti y a tu hermano la posibilidad de vivir lo que yo no pude. Lo sé, sé que será difícil pero no encuentro otra forma mejor de detener esta locura. No podemos escapar, no podemos escondernos. Quizá a partir de ahora tu vida será más triste, lo sé, pero si sientes tristeza eso significa que estás vivo y eso es todo lo que me importa.

La esperanza que tengo es que te harás fuerte en la música, en la vida y en el amor. Mientras te escucho tocar todavía, una sonrisa aparece en mis labios porque mi pequeño hijo menor es mil veces mejor compositor que yo. No dejes que nadie te convenza de lo contrario, no dejes de crear música jamás aún si nadie quiere escucharla. Tu vida no estará hecha de odio y de silencio como la mía, tu vida será una pura y alegre canción de amor. Blaine, prométeme que tu vida será esa canción, por favor…

Has dejado de tocar. Oigo tus pasos acercándose hasta mi cuarto, miro tus rizos oscuros apareciendo en el marco de la puerta y tu pequeña sonrisa orgullosa brilla en tus labios como si se tratara de una estrella. Me preguntas si lo has hecho bien y cuando te sonrío y te digo que fue algo deslumbrante, corres a mí, miras esta carta con curiosidad y cuando te digo que se trata de algo importante, dices que puedo terminarla luego y me haces sostenerte entre mis brazos. Eres un niño aún, mi pequeño, un niño que necesita a su padre, este niño que me ama tanto y al que tengo que decirle adiós.

Y por eso te abracé con fuerza, dejé que esta hoja de papel cayera al suelo y te estreché en mis brazos deseando no volver a soltarte jamás. Te dije sin palabras lo mucho que te amo, lo mucho que voy a amarte aún si no sé a dónde he de ir cuando todo acabe. Te amo Blaine, aunque no lo recuerdes, aunque a veces te parezca imposible, siempre te sostendré en mis brazos como te sostuve esta tarde. Sé que no tuviste al mejor padre del universo, pero tu padre sabe que tú eres el mejor hijo que alguien podría tener y te amo. Yo me iré, pero tú vas a quedarte y mi música y mi amor seguirán vivos en ti.

Ahora es tiempo de despedirnos, pequeño, oigo que tu madre te ha mandado a decirme que faltan cosas para tu fiesta de cumpleaños y sé muy bien qué significa todo eso, es nuestro adiós, Blaine. Pero si bien sé que no habrá más fiesta, quisiera hacerte otro regalo: mi última canción.

Junto con esta carta encontrarás mi última partitura, es un regalo para ti. Le entregué a Cooper otro regalo, algo que pueda ayudarlo a él porque tu hermano será el mejor actor del universo, no te olvides de decirle que eso es lo que creo de él. Pero este regalo, el que te entrego a ti, es un regalo que quiero que compartas con alguien más: quizá ahora no puedas siquiera imaginarlo, pero cuando el momento llegue, cuando encuentres a esa persona para la que has cantado siempre, quiero que bailes esta canción y que la sostengas en tus brazos fuertemente, de la misma forma en la que yo te sostuve a ti hace un momento.

Esta es una canción para dos, Blaine, la canción que yo nunca pude bailar, la canción que tu madre jamás escuchó. Esta es la última canción de tu padre, haz que suene con verdadero amor, haz que quien la escuche contigo pueda entender también que ha encontrado el amor. Ese amor verdadero e irrompible que la gente cree que solo existe en los libros, ese amor que tú estás destinado a conocer y cuando llegue a ti, muéstrales a todos que se equivocan, ama como ya no aman los humanos y baila mi pequeño, baila y canta al son del amor como siempre lo has hecho.

Cuando ese día llegue, yo estaré contemplándote desde la distancia, miraré tus ojos brillar otra vez porque cuando encuentres a esa persona, estarás componiendo tu mejor canción y bailarás la mía, me harás ver que todo valió la pena y yo no me arrepentiré de mi decisión jamás. Tú tampoco te arrepientas de nada, Blaine, vive, ese es el único deseo que me queda y te juro que lo voy a cumplir, tú vivirás. Sé feliz, hijo mío. Perdona a tu padre por causarte tanto daño y sé feliz. Eso es todo lo que quiero ahora que ha llegado el momento de dejarte continuar sin mí.

Ya es hora ¿verdad? Nunca he sabido cómo introducir a los puntos finales. Quiero decirte mil cosas más, pero siento que ya he dicho suficiente. Te amo Blaine, vive una vida extraordinaria, vive un amor inmortal. Siempre estaré contigo, discúlpame si no encontré una mejor forma de demostrártelo. Sigue creando música, mi pequeño, tú siempre serás en mi corazón y en lo que quede de mí cuando me vaya, el compositor estrella de papá, pero sobre todo eso, tú siempre serás el hombre que nunca fui…

Con amor, Richard Anderson, el hombre que tuvo el privilegio de ser tu padre."

El hombre que nunca fui… las palabras resuenan en mi cabeza, es como si acabara de escucharlo hablar frente a mí, como si pudiera acariciarme con su voz una vez más. Mis ojos ya no lloran pero en mi corazón hay una sensación distinta, llena de algo nuevo. No sé lo que es, de verdad no lo sé. Vuelvo a tocar las letras de mi padre, leo una y otra vez las palabras hasta que memorizo ciertos pasajes y luego recuerdo la canción, el último regalo que él dejara para mí en esta tierra y cuando mis ojos chocan con los alegres compases, entiendo perfectamente qué es lo que mi padre quería decir y también, sé que esto es exactamente lo que me faltaba, lo que había estado buscando sin encontrar.

Me levanto de un salto de la cama y corro a ducharme. Necesito hacer algo, pero más que eso, sé qué es exactamente lo que voy a hacer. Me arreglo rápidamente, oigo que Carole grita desde la sala diciéndome que ya llegó. Genial. Guardo la carta de mi padre con mucho cuidado en la carpeta y con ella en mis brazos, bajo las escaleras con unas irrefrenables ganas de ponerme a saltar.

-Blaine, no has desayunado- oigo que dice Carole mientras deja las compras de la comida sobre la mesa- por favor, come algo antes de que… ¡Oh!

Sus ojos se abren de par en par cuando me mira sonreírle de forma deslumbrante. Yo sé muy bien que esta sonrisa no se había visto en mí desde hace mucho tiempo, al menos no ella, la verdad es que reservaba este tipo de sonrisas para Kurt pero justo ahora me siento tan lleno de luz y de energía que sería imposible para mí volver al sombrío comportamiento que he tenido en las últimas semanas.

-Carole…- le digo con una voz llena de emoción y de fuerza que termina por desconcertarla- sé que esto es extraño pero… ¿podrías llevarme a la Universidad?

-¿Cómo, cariño?- dice ella tratando de entender las palabras que salieron de mi boca- quieres… ¿quieres que llame a Kurt? ¿Pasó algo? Pensé que él y tú, bueno… ¿qué pasó anoche?

-Muchas cosas…- le digo yo con una risa contagiosa que la hace sonreír- pero… no, no quiero que Kurt se entere, es decir… necesito hablar con mi tío. Carole, necesito que me ayude a hacer algo especial para Kurt ¿puedes llevarme, por favor?

-Tu tío viene para acá- dice Carole un poco más tranquila, de hecho, sorprendida por estar platicando conmigo de esta forma tan… normal- dijo que almorzaría contigo, creo que está dejando muchas de sus responsabilidades en manos de Kurt, quiere prepararlo para la titularidad del año que viene.

-¿De verdad viene para acá?- le digo a Carole con más efusividad de la necesaria- ¿De verdad Carole?

-Sí, no tardará mucho en llegar…- dice ella ocupada en acomodar las compras en la alacena- y mientras llega ¿quieres al menos beber el jugo, por favor? Kurt me riñó ayer por permitirte dejar la ensalada en el plato de la comida, ese hombre es realmente estricto en cuanto a ti se refiere… y Blaine…

-¿Qué?- digo yo, riendo con verdadera alegría por lo graciosas que resultan sus palabras.

-Qué alegría volver a verte tan feliz como ahora- dice ella besando mi frente con rapidez- es como si todo volviera a ser como era antes. Y bueno, cuéntame… ¿eres ya un hombre comprometido, o Kurt se acobardó?

Los dos rompemos a reír de forma escandalosa y de pronto me encuentro enfrascado en un relato acerca de la cena de ayer. Carole refunfuña cuando le digo acerca de la discusión con Cooper y sus ojos se llenan de lágrimas cuando le digo lo hermosa que fue la canción de Kurt, lo hermoso que es mi anillo de compromiso grabado con esa canción que Kurt escribió para mí, la que me mantuvo con vida cuando pensé que lo había perdido todo. Pero no es cierto. No he perdido, ya no quiero sentir que perdí. Sin darme cuenta, además del jugo empiezo a comer mi plato de cereales con lentitud sí, pero con una nueva determinación en mis dedos que no había vuelto a sentir en las semanas anteriores, incluso mi voz es más fuerte ahora. No lo sabía, no sabía que era yo quien estaba conteniendo toda esta fuerza, no sabía que lo único que necesitaba era hacerla estallar como lo han hecho las palabras de mi padre.

Media hora después, el timbre de la puerta empieza a sonar y me encuentro corriendo hacia ella, haciendo que Carole me grite que debo tomármelo con calma. Pero no puedo, no puedo evitar sentir que si no hago algo toda esta burbujeante energía me abandonará otra vez, no quiero volver a ese estado. Sí, lo sé, puede que en algún momento la realidad me golpeará otra vez, pero hasta que ese instante llegue quiero seguir creyendo que, como lo dijo mi padre, soy un compositor, quiero volver a serlo, quiero intentarlo de nuevo.

-¡Blaine!- dice mi tío alegremente cuando lo recibo con la mejor sonrisa brillante de Blaine Anderson en los labios- vaya, vaya… puedo inferir por esa sonrisa que después de todo fue una buena noche ¿no?

-Mejor de lo que puedas imaginarte- le digo y como ocurrió con Carole, mi voz llena de fuerza causa un alegre desconcierto en los ojos de Ennis- es decir, Kurt me propuso matrimonio pero eso ya lo sabías ¿verdad? ¡Claro que lo sabías! ¡Todos lo sabían, menos yo! Aunque claro, no los culpo ¿quién podría culparlos? Si yo le hubiera pedido matrimonio a Kurt seguramente no habrían podido guardar el secreto, no entiendo cómo los chicos no me lo contaron, pero bueno, está bien… ¿qué estoy diciendo? ¡Esto está mejor que bien! Pero ¿sabes? hay algo que quiero hacer, resulta que no le dije a Kurt que aceptaba ¿puedes creerlo? O sea, sí le dije que era un "sí" es evidente que era un sí ¿qué más podría ser? ¿Cómo no decirle que sí al amor de tu vida? pero no le dije algo así, ni siquiera me puse el anillo, simplemente… bueno, tuvimos el mejor sexo de nuestras vidas otra vez, pero claro, con él siempre es el mejor sexo de mi vida… ¿estoy hablando de más? ¡Es que no puedo evitarlo! ENNIS… Escucha, escucha esto… ¡Ya sé cómo decirle que sí! ¡Papá me lo dijo, papa me dijo cómo Ennis! ¿Vas a ayudarme? ¿Puedes ayudarme? ¡Quiero escribir una canción para él, quiero hacerlo, pero no puedo solo! ¿Y sabes que más quiero? Quiero una boda a la orilla del mar, quiero unir mi vida con él frente al infinito azul del mar. Quiero que él vista el traje más elegante del mundo y que se vea hermoso como siempre, quiero escribir mis votos y decírselos a él mirándolo a los ojos y quiero que Sebastian, Andy y Dorian sean mis padrinos, y quiero bailar con él la canción que mi padre escribió, ¡RICHARD NOS ESCRIBIÓ UNA CANCIÓN! Y quiero entregarme a él porque él es el amor al que siempre le he cantado ¡Papá lo sabía, Ennis, Richard siempre lo supo! Y quiero ir al jodido concurso nacional, quiero ganarlo, quiero participar pero eso tampoco podré hacerlo solo pero eso no importa ahora, o sea, sí importa pero no tanto como lo de Kurt y yo, ¡Kurt y yo! ¿No suena perfecto? ¡Voy a ser el señor Hummel-Anderson! y… ¡Ennis, por favor, por favor, ayúdame! ¿Sí? ¿Quieres ayudarme?

Mi tío me mira fijamente por unos segundos mientras yo me esfuerzo en tomar aire después del desordenado discurso que he pronunciado, es como si de pronto todas las palabras que había estado guardando salieran atropelladamente de mi boca, sin pedirme permiso, sin orden, sin coherencia, simples palabras llenas de un sentimiento más grande que yo mismo, palabras llenas de lo que mi padre dijo que conocería, de lo que encontré en Kurt. Respiro agitadamente ante el silencio de Ennis y cuando él comienza a reír y a sus carcajadas se unen las de Carole quien seguramente escuchó todo, sé que él también me dirá que sí.

-Vaya, muchacho- dice mi tío invitándome a sentarme con él en la sala- creo que me he enterado de más cosas de las que hubiera querido saber ¿sabes?

-Pero vas a ayudarme ¿verdad?- digo yo acercándome un poco más a él- sé que suena extraño, pero quiero hacerlo, por favor.

-Claro que voy a ayudarte- dice él y apenas me contengo para no empezar a saltar por toda la habitación- pero antes debes explicarme algunas cosas… dices que Richard… ¿qué te dijo Richard? O, más bien ¿cómo pudo Richard decirte algo?

Sin agregar más, extiendo a mi tío el sobre dorado que mi padre dejó para mí. Él lo toma con calma y yo asiento para que lo abra cuando lo mira interrogativamente. Las manos de Ennis tiemblan, sé que él siente la misma energía que sentí yo, esa curiosa energía que te hace sentir cerca de alguien a quien amaste aún si está realmente lejos de ti. Me acerco a Ennis cuando él saca la carta del sobre y sin poder evitarlo, la leo de nuevo, deteniéndome en mis partes favoritas. Mi padre, mi padre era maravilloso.

-Es… esto… vaya Blaine…- los ojos de mi tío discurren ahora por la partitura de la canción de mi padre. Él la lee y empieza a tararearla, haciéndome sentir escalofríos al imaginarme la escena de mi primer baile como esposo de Kurt… su esposo.

-¿Ves por qué tengo que hacerlo?- le digo, haciendo que me mire de un modo especial- no puedo quedarme cruzado de brazos Ennis, ya no quiero ser este lastre inmóvil. Puedo hacer cosas, antes no lo había notado, pero aún hay mucho que quiero hacer y lo que quiero darle a Kurt es apenas el comienzo.

-Lo entiendo- dice Ennis suspirando profundamente- eres igual de apasionado que tu padre ¿sabes? Siempre era yo quien tenía que ponerle un freno pero, bueno, él lo dijo, no tengo que salvarte de nada, eso lo haces muy bien tú mismo…

-Ennis…- le digo sin dejar de sonreír- ¿puedes ser mis manos, por favor?

-Tus manos… - dice él riendo tranquilamente- voy a tomar el lugar de tus manos en el piano con una condición, Blaine Devon Anderson.

-¡Dime!- casi le grito.

-Además de tu terapia física, trabajarás conmigo en el piano, no puedes regresar a la Universidad ahora, pero lo harás el Otoño próximo, mientras tanto seré tu profesor particular - dice él y la sonrisa en mi cara se desvanece un poco- empezarás a acercarte al piano poco a poco, será duro, dolerá y será frustrante, tú ya lo sabes pero… no vas a detenerte, no si es que quieres hacer todo lo que dijiste de verdad.

-No voy a detenerme- le digo recuperando la fuerza- haré todo lo que pueda hacer, lo prometo.

-Eso es suficiente para mí- dice Ennis y yo puedo ver el brillo de mis ojos reflejado en los suyos- entonces… ¿una canción para decir "sí, acepto"?

-Eso…- digo yo volviendo a emocionarme- eso es lo que quiero…

-¿Qué ideas tienes?- dice él volviendo a guardar la carta de mi padre en el sobre, antes de entregármela.

-Pues…- digo yo abrazando la carta a mi pecho- hay un concierto de tu orquesta mañana ¿Verdad?, la Orquesta de la Universidad de Ohio.

-Sí…- dice mi tío con verdadera intriga.

-¿Puedo unirme a ustedes en una canción?- le digo- Profesor Anderson, ¿pueden sus estudiantes ser parte de mi canción?

Ennis ríe y asiente felizmente mientras yo sigo hablando del tema de la canción. Una balada alegre y dulce, así como es Kurt. Ennis asiente y comienza a anotar en un pequeño papel hasta que me lleva al piano en la cochera, y al verlo, no puedo evitar sentirme lleno de emoción. Volveré a él, volveré porque no puedes irte del sitio al que perteneces, no puedes decirle adiós a lo que eres. Lo sé, sé que será difícil pero mientras Ennis produce las notas que le dicto, mientras sus manos hacen lo que las mías no pueden y mi voz se une a las notas de mi regreso musical sé muy bien que Richard me diría que justamente a esto se refería cuando me dijo que yo siempre estuve cantándole al amor…


-Entonces, ¿aún no te responde?- dice Rachel con una sonrisa divertida- Vaya Kurt, me parece que el joven Anderson de verdad va a darte calabazas.

Fulmino a mi amiga con la mirada y ella se echa a reír. Yo no puedo evitar suspirar con verdadera pena cuando escucho sus carcajadas. A lo mejor tiene razón. O a lo mejor no. Pero aún no lo sé, no estoy seguro de nada y esta incertidumbre está matándome. Sé que Rachel está bromeando pero los acontecimientos de las últimas horas tampoco están ayudándome. Ayer no pude ver a Blaine después de salir de la Universidad, tal parece que él y su tío tenían algo importante que hacer, algo que no podía incluirme. Blaine me lo explicó de forma rápida, sin dejarme hacer muchas preguntas, aunque a pesar de todo pude detectar en sus palabras un matiz de felicidad recién descubierta que tuvo el supremo poder de hacerme sonreír a pesar de lo extraño de todo.

-Ayer no durmió conmigo- le digo a mi amiga y de verdad me sorprende descubrir dolor en mis palabras- dijo que tenía que hacer algo con Ennis y… no sé Rachel, no sé… quizá me apresuré mucho ¿no crees? ¿Y si lo asusté? ¿Cómo sé que ahora mismo Blaine no está pidiéndole a Ennis que lo aleje de este demente que quiere casarse con él?

-¡Deja de ser tan dramático! Vaya con razón tenías éxito en Broadway, y para responder a tu pregunta, no, no creo que Blaine esté asustado ¡Por favor! - dice ella tomándome del brazo. En realidad me alegra que haya venido a verme hoy a pesar de lo apretada que es su agenda- es decir, Blaine y tú… no creo que les haga mucha falta la ceremonia, parecen ser un joven matrimonio desde hace mucho tiempo.

-Pero…- suspiro yo un tanto desanimado- es que…

-Quieres el paquete completo- dice ella mirándome con cariño- eres un romántico sin esperanza, Kurt, un cursi de vocación, un anticuado de primera categoría y… te entiendo perfectamente, sé lo que es desear algo así, y lo tendrás, no te preocupes… Blaine es un chico muy maduro e inteligente, y te ama, claro que quiere estar contigo para siempre, deja de temer ¿sí?

Le sonrío a Rachel pero no digo nada más. Los dos vamos de camino a la cafetería, quiero comer algo antes de ir al concierto de la Orquesta de la escuela. La verdad es que me habría gustado volver a casa pero Ennis dijo que Blaine se reuniría conmigo en el auditorio y lo cierto es que quiero verlo. Ya sé que soy patético al extrañarlo por estar con su tío pero… demonios… ¿Por qué a Blaine le cuesta tanto decirme que sí? O sea, hacerlo oficial y todo eso y… rayos, alguien máteme por favor.

-Kurt, deja de auto flagelarte ¿quieres?- dice Rachel viéndome divertida- puedo escuchar el ruido que hace tu cerebro cuando piensas cosas estúpidas.

-Perdone, doctora Berry- digo yo intentando volver a sonreír- es que… han sido tantas cosas Rachel, hemos vivido tantas cosas horribles que yo de verdad quisiera poder aferrarme a esto y darle un poco de felicidad a Blaine.

-Eso haces todos los días, Kurt- dice ella sentándose en una de las mesas del exterior de la cafetería- solo deja de pensar en que Blaine te abandonará o se buscará un amante joven o lo que sea que estés pensando. Eso no tiene sentido, Blaine Anderson te ama, para él eres el único hombre de la galaxia, punto… es más, debería empezar a pensar en mi vestido para la boda ¿Sabes ya dónde te gustaría que fuera?

-En la playa…- digo yo de pronto, sin pensarlo en realidad, como si lo hubiera sabido desde siempre.- sé que es algo bastante, bueno, de novela pero Blaine ama el mar y me pareció lo más adecuado, además de que quiero que sea inolvidable, no me importa cuánto cueste. Aún si tengo que pasarme la vida pagando un préstamo voy a hacer de ese día algo inolvidable.

-Será inolvidable simplemente porque los dos estarán ahí- dice Rachel y de pronto su mirada se hace un tanto lejana y triste- es decir, lo que importa es con quién unirás tu vida, no cuánto cuesta, ni si será parte de un cuento de hadas. Será mágico hagas lo que hagas, lo será porque unirás tu vida a Blaine.

-Sí es que él quiere unir su vida a la mía- digo yo sonriéndole a las palabras de mi amiga- pero a este paso…

-¡Ah Kurt!- dice ella volviendo a reír- él ya unió su vida a la tuya desde hace millones de años. Por cómo se miran ustedes dos, me atrevería a pensar que aún siendo polvo estelar o plasma, ya estaban amándose y así seguirán haciéndolo en todas las dimensiones interestelares en las que se encuentren y… ¡Deja de ser tan dramático!

-Tal vez era menos dramático en mi versión de polvo estelar- digo yo, riendo a pesar de todo- me alegra que vinieras, Rachel…

-A mí también me da gusto volver a casa- dice ella- al parecer mis padres me llamaron justo a tiempo, de no haber estado yo aquí, estoy segura de que te habrías colgado del hasta de la bandera en el patio de McKinley.

-Eso no es nada romántico, Rachel. En realidad, estaba pensando en cortar mis venas sobre mi cama solitaria cuando mi amado no llegó a dormir a casa- le digo con un falso tono lastimero.

-La próxima vez que Blaine haga algo sin ti, le diré que se lleve todos los cuchillos de la vajilla, gracias por avisarme.- dice ella con seriedad.

Los dos rompemos a reír de pronto, felices de estar bromeando como siempre lo hacíamos. De verdad amo haber recuperado a Rachel, si soy sincero, ella es mil veces más dramática que yo pero de verdad es maravilloso tener a alguien a quién poder contarle estas estupideces que con nadie más me atrevería a platicar en voz alta. Sé que Blaine y yo estamos bien pero aún así, de verdad desearía oír su respuesta y embarcarme en la aventura de los preparativos de una fiesta de bodas, mi boda.

Una sonrisa suave cruza mis labios cuando mi mente imagina todos los detalles de mi ceremonia soñada. Trajes livianos, pero no por ello menos elegantes para el soleado clima tropical. Flores coloridas, canciones dulces, un enorme pastel de chocolate, el favorito de Blaine… quiero hacer tantas cosas, tengo tantos sueños por vivir con él. El enésimo suspiro de la tarde escapa de mi boca cuando pienso en ello. Los sueños dejarán de ser sueños cuando sepa su respuesta, cuando él esté listo, cuando…

Rachel deja de reír y dice que irá a conseguirnos bebidas, mis ojos se levantan de la mesa y la miro a ella, no a Rachel, a la mujer que liviana como una brisa de verano, se acerca a mí, enfundada en un vestido azul que en vano intenta cubrir su extrema delgadez. Rachel nota la dirección de mi mirada y se apresura a acercarse a mí, como protegiéndome, mirándola a ella con un odio ferviente que sin embargo, yo no puedo encontrar en mí. Aimé, la profesora Wallace sigue caminando hacia mí con una firme decisión que jamás había visto en ella, como si después de todo lo que ella ha vivido, ya no hubiera nada capaz de amedrentarla.

-¿Qué quieres?- le grita Rachel cuando ella, sin pedir permiso, sin decir nada, se sienta delante de los dos.

-Hablar con Kurt- dice ella con tranquilidad- y contigo, si quieres escucharme. Blaine me dijo que…

-¿Qué te dijo Blaine?- salto yo, gritando aún cuando quería contenerme- ¿Por qué estás hablando con él? ¿Desde cuándo? ¿Qué intentas ahora?

-¿Puedes calmarte?- dice ella a decir verdad, nada cohibida por mi furia- no estoy intentando nada. El tío de Blaine me buscó hace tiempo para saber cómo defenderse de Danielle y los Evans. Él me ayudó, Kurt, es un hombre maravilloso y me ayudó. Si no hubiera sido por él, yo estaría muerta ahora, y no solo por mí, Danielle cree que sé demasiado, pero aún así, sigo trabajando en la Academia Anderson y sé cosas, cosas que pueden ayudarte a ti…

-Eso no responde mi pregunta- digo yo, simplemente por decir porque la verdad nada de lo que dice Aimé tiene sentido.

-Blaine habló conmigo ayer- dice ella suspirando con algo de cansancio- dijo que quería aclarar ciertas cosas y eso hice. Me escuchó y lo escuché. Perdonó todo lo que le hice, no te estoy diciendo e para que tú me perdones, sé muy bien que lo que les hice a él y a ti es algo imperdonable y si tú estás bien odiándome, no hay problema…

-No te odio- le digo, y siento que estoy diciendo la verdad- no te odio, pero no entiendo nada de esto. Blaine… ¿él te pidió que vinieras?

-Sí…- dice ella con una sonrisa en los labios- desde que lo conocí no hice más que juzgarlo como un chico idiota, pero es más que eso. Blaine Anderson es… bueno, tú debes de saberlo. Me pidió que viniera porque al parecer, quería que estuvieras bien con las personas que quieres, con las que quisiste. Mira… yo misma quise buscarte pero el peso de mis errores es demasiado, cada día lucho por salir adelante, de verdad lo intento pero, estar cerca de ella es horrible Kurt, horrible… Danielle sigue creyendo que soy su incondicional pero yo… yo sólo lo hago porque Ennis me quiere cerca y yo quiero corresponderle, él… de verdad no sé qué hubiera sido de mí sin él.

-¿Y ahora quieres enamorarlo a él?- dice Rachel, con algo de burla- ¿quieres pertenecer a la familia Anderson sea como sea?

-Tú no lo entiendes- dice Aimé desarmando a Rachel con la tranquilidad de su respuesta- ¿es que no conoces a Ennis Anderson? Él me ayudó porque sabía que necesitaba a alguien, siempre he tenido una vida solitaria, Rachel Berry, no todos podemos ser como tú ¿entiendes? No todos nacimos para ser amados por todo mundo y está bien, yo no necesito eso, ahora puedo entenderlo. Ennis es un gran amigo y yo jamás me atrevería a ofenderlo del modo en el que tú insinúas que lo haré… él también ama a alguien y espero que pueda ser muy feliz con esa persona.

-Yo… lo lamento- dice Rachel bastante sorprendida- no sabía que…

-No vine a pelear con ustedes- dice Aimé interrumpiendo a Rachel con un gesto negativo de su mano- vine a hablar, vine a pedirte Kurt, que me disculpes, sé que jamás podrás olvidar lo que hice pero… yo no quiero que ella gane Kurt, no quiero que les haga daño a ti y a Blaine, ni a Ennis. Ella sigue planeando cosas ¿sabes?

-¿Qué cosas?- digo yo bastante aturdido por todo lo dicho en esta plática.

-Es una locura, pero está corriendo el rumor de que su hijo ha muerto- dice ella con un poco de vergüenza- es decir… nadie sabe nada de él, yo misma hubiera creído lo mismo de no ser por Ennis.

-¿Y quién va a creerle?- dice Rachel- hay un montón de gente que sabe que Blaine está bien…

-No, no es un montón de gente- dice Aimé- solo la gente que lo conoce de cerca. Sus amigos no han vuelto a la Academia, ninguno de ellos ha declarado nada acerca del paradero de Blaine, es como si de verdad hubiera desaparecido y sé muy bien que esto es lo que quería Ennis, pero Danielle podrá sacer ventaja de esa situación. Eso le conviene a ella, está loca, absolutamente loca… la oí hablar con Edward, al parecer han encontrado la forma de hacer que…

-¿Qué?- digo yo con el corazón latiendo alocadamente.

-Que la herencia de los Anderson pase a manos de ella si se demuestra que Blaine está muerto- dice ella haciendo que me levante de la silla en un segundo- y… es una locura, pero ella quiere a su hijo muerto. No sabe dónde está, eso nos da algo de ventaja pero ella tiene ojos y oídos en todos lados, yo misma me aseguré de hacer que quienes me seguían me perdieran la pista. Ella sospecha que está contigo, pero no sabe dónde, o quizá lo sepa pero está esperando el momento adecuado para hacer que algo pase.

-¿Qué hará?- digo yo, el vello de todo mi cuerpo erizado de miedo.

-Va a culparte- dice ella haciendo que mi alma caiga al piso- va a matar a su hijo y va a culparte de ello. De hecho, está haciéndolo ya… ella… ella sabe que Blaine no podrá presentarse al Concurso Nacional y aprovechará toda esa atención para hacer todo un circo por su ausencia, ella volverá a presentarse como una pobre madre desesperada, no ha dejado de hacerlo, todos la compadecen porque no la conocen y no creen nada acerca de los rumores que hubo cuando ella y Sam secuestraron a Blaine. Es por eso que… Blaine y tú tienen que ir al concurso Kurt, no importa qué pase después, ustedes dos tienen que presentarse y hacer que la bomba estalle en su cara. Es la única forma de hacerlo, ella está segura de que Blaine no volverá a componer jamás, está feliz de que no pueda hacerlo. Su fachada de madre se cayó definitivamente ante quienes sabemos el tipo de monstro que es, ella solo quiere destruirlos ahora, Edward Evans la apoya en todo, está tan perdido por ella como lo estuve yo…

-Aimé…-digo yo, sintiendo un apretado nudo en mi pecho- ¿Por qué me dices todo esto?

-Porque sé que puedes hacer que nada de eso suceda- dice ella tomando mi mano por encima de la mesa- porque esta vez quiero pelear del lado correcto, porque eres mi amigo y sé que tienes que proteger lo que te une a Blaine. Quiero que ella pague, Kurt, quiero que alguien le haga ver que no puede destruir todo lo que la rodea. Quiero que se termine su reino de terror, quiero que sufra a pesar de que sé que no tiene sentimientos y sobre todo…

-Sobre todo…- digo yo, entrelazando mis dedos entre los suyos.

-Porque te quiero y me odio por todo lo que le hice a tu Blaine, fue mi culpa- dice ella, su armadura cayendo ante mí con esas pequeñas lágrimas que corren por sus mejillas- porque sé que no puedes hacerlo pero me gustaría que algún día puedas perdonarme por haberte traicionado del modo en el que lo hice… porque… perdóname Kurt, de verdad yo no quería que pasara todo esto, yo solo, yo…

Me levanto con rapidez y me apresuro a envolverla en un abrazo. Ella sigue llorando mientras Rachel sonríe con calma, suspirando. Ella también entiende de traiciones y perdones, ella sabe que con este abrazo le estoy diciendo a mi vieja amiga, a la profesora Wallace, que ella ya pagó por todo lo que hizo, que todo eso no tiene importancia ahora porque Blaine y yo estamos juntos y estamos tratando de ser felices. Sí, lo que ella dijo me asusta, pero ahora que lo sé, podré lograr defenderme del ataque. No estoy solo, y esta mujer que llora en mis brazos como una niña, me ha dado una ventaja con la que nunca hubiera soñado.

-Está bien…- le digo, acariciando su largo cabello, tratando de tranquilizarla- no hay nada que perdonarte, no ahora. Sé que te dije cosas horribles pero estaba enojado, siempre decimos estupideces cuando estamos furiosos y asustados ¿verdad, Rachel?

-Y que lo digas- dice ella con una sonrisa deslumbrante- creo recordar que cuando me enteré de que habías robado mi canción, te dije el modo exacto en el que deberías matarte.

-De verdad lo dijo y no era nada agradable- me escucho decir y noto que Aimé ríe en medio de sus lágrimas- está bien Aimé, ya está bien…

-¿De verdad?- dice ella con voz esperanzada- no puede ser así de fácil.

-Pero lo es, profesora- digo yo sonriéndole con calma- todo estará bien, Aimé, Ennis sabrá qué hacer, yo mismo pensaré en algo, nada pasará. Ahora, ¿podemos olvidar todo este drama?

-¡Ah claro!- dice Rachel poniendo los ojos en blanco- ¿Y volver al viejo drama de verte lloriquear porque el joven Anderson no te ha dado una respuesta?

-¿Le pediste matrimonio a Blaine?- dice Aimé limpiando su cara.

-Sí...- digo yo con la mirada brillante- es solo que…

-¡Oh! Ahora entiendo, claro…- dice Aimé riendo de forma nerviosa.

-¿Qué es lo que entiendes?- digo yo un tanto intrigado.

-Nada Kurt- dice Rachel mirando su teléfono de forma concentrada- ¡Mira qué hora es! Debemos estar en el auditorio justo ahora, ha llegado el momento…

-¿El momento de qué?- digo yo francamente confundido.

-El momento que has estado esperando toda tu vida- dice Rachel guiñándole un ojo a Aimé quien ahora sonríe realmente divertida- escuchar una de las presentaciones de la Orquesta de Ennis Anderson ¿Qué más?

-Rachel…- digo yo empezando a caminar con el corazón agitado, realmente estaba esperando que ella dijera algo más.- ¿Vienes, Aimé?

-No me lo perdería por nada del mundo- dice ella, sonriendo de nuevo con tranquilidad.- dicen que las presentaciones de la Orquesta de Ennis son realmente algo muy especial, siempre contienen una sorpresa.

-¿Sorpresa?- digo yo empezando a desconfiar de estas dos mujeres que ríen de forma cantarina.

-Anda, ya, muévete- dice Rachel- es tu deber como futuro esposo de Blaine, apoyar a su tío en todas las presentaciones que haga. Y, déjame verte- dice ella, deteniendo la marcha para observar mi aspecto- sí, estás perfecto y encantador, todo en orden…

-¿En orden para qué?- digo yo empezando a desesperarme.

-Solo camina, Kurt- dice Aimé con confianza- vas a descubrirlo ahora mismo…

Quiero preguntar qué demonios es lo que descubriré pero prefiero no hacerlo. Caminamos los tres juntos, en silencio, mis amigas riendo de forma nerviosa a medida que el auditorio de la Universidad aparece ante nuestros ojos. Yo las vuelvo a mirar de forma interrogativa pero ellas solo niegan con la cabeza y vuelven a sonreír. Noto que no hay gente fuera del auditorio, algo que no es normal pero al entrar al recibidor, escucho un murmullo de alegres voces y me digo que todo mundo ha sido puntual esta vez.

-Yo iré con Aimé a buscar un asiento- dice Rachel, guiñándole un ojo a mi otra acompañante- tú espera aquí, alguien vendrá por ti.

-Rachel…- digo yo cuando la miro alejarse, llevando a Aimé con ella- ¿De qué diablos estás hablando? ¿Quién va a…?

-Profesor Hummel- dice un chico en traje oscuro, uno de mis alumnos de tercer año.- por aquí, por favor…

-¡Frank!- digo yo empezando a caminar al lado de mi alumno- escucha Frank, no entiendo nada de esto, ¿tú sabes qué es lo que sucede?

-Sí, profesor…- dice él riendo animadamente, deteniéndose frente a la puerta que lleva al palco principal del auditorio- por favor, suba. Me dijeron que le entregara esto – dice, abriendo la puerta y entregándome una nota junto con una pequeña bolsa de terciopelo rojo que hace que arda mi corazón- disfrute el espectáculo, profesor…

Asiento torpemente a mi alumno mientras empiezo a caminar y a subir de forma rápida las escaleras que llevan al palco. Me detengo antes de abrir las puertas de caoba que me separan del espectáculo y abro la nota sintiendo que mi corazón se saldrá de mi pecho, que explotará y siento una descarga de adrenalina pura cuando mis ojos se encuentran con la caligrafía un tanto distorsionada y torpe de mi Blaine. Él… él escribió esa nota:

"Abre la puerta y encuentra tu respuesta, profesor. Por cierto, como en las fotografías del álbum de tu próxima boda, seré el del traje blanco."

La nota cae de mis dedos y sin pensar en nada más, abro la puerta del palco y el espectáculo que me recibe es francamente para robarme el aliento: todos los chicos de la facultad de música están ahí, todos aplauden y rompen en un grito emocionado cuando me ven aparecer en medio del palco iluminado y lleno de flores blancas, azahares, las flores tradicionales de una boda. Pero no es solo el palco, todos, cada uno de los ahí reunidos sostienen un ramillete en las manos y lo agitan en dirección a mí. Mis ojos corren a la línea principal del auditorio y miro ahí reunidos a mi padre, a mis amigas, a Cooper, a los amigos de Blaine… todos ellos están sonriéndome, asintiendo con la cabeza a mi sonrisa deslumbrante, a mis ojos llenos de una emoción incomparable. Blaine… él hizo todo esto para mí ¿verdad?

La respuesta a mi pregunta aparece cuando las luces del auditorio bajan y el escenario se ilumina. La orquesta de Ennis, todos ellos portando un ramillete de flores blancas también en la solapa de sus sacos oscuros o en el pecho del vestido de las chicas. Mis ojos se quedan absortos en esa maravilla, miro a Ennis entrando también a escena, miro que se sienta en el piano y que sonríe como si jamás fuera a dejar de hacerlo.

-Buenas tardes a todos- dice él, haciéndome reír a pesar de que siento lágrimas pugnando por salir de mis ojos- mi sobrino quiere decirle algo muy importante al profesor Hummel el día de hoy, así que, sin más demora, démosle la bienvenida al señor Blaine Anderson cantando para ustedes, su más reciente creación musical.

"Su más reciente creación musical…" Blaine compuso una canción para mí. Blaine ha vuelto a componer…

Quiero ponerme a gritar de felicidad, correr al escenario ya abrazar a Ennis por haber pronunciado esas palabras pero no puedo. Simplemente me quedo de pie, apoyando mis brazos en el borde del barandal de concreto del palco y me descubro totalmente embelesado en la figura delgada de Blaine que aparece de pronto en el escenario causando más gritos y más suspiros. Sonrío cuando lo miro usar el traje blanco que mencionaba en su nota y en este justo instante me siento dueño de toda la felicidad del universo, él, mi Blaine, parece ser capaz de hacerme sentir tan dichoso con todo lo que hace, con todo lo que me entrega.

-Amor mío…- dice él cuando llega al micrófono y sus hermosos ojos chocan con los míos en la distancia- perdóname por haber tardado tanto…

Yo le sonrío y todos ríen cuando él termina de decir las palabras que ha pronunciado. Con un movimiento de cabeza, Blaine le da la señal a su tío quien comienza a tocar el piano, acompañado del dulce sonido de los violines de la orquesta provocando de inmediato un embrujo embriagador que hace latir a mi corazón un poco más rápido. Los demás instrumentos se unen luego a la canción, haciendo que todos suspiremos por la belleza de esa introducción, pero, cuando Blaine empieza a cantar estoy seguro de que nadie, ningún instrumento sobre la tierra, podría siquiera imitar la belleza de la voz de Blaine dándole vida a una canción, a esa canción que él compuso para mí:

Shinning right before our eyes the glittering sunset.

Like nothing I have ever felt before, inside my chest a profound love.

"I´m fine on my own" If I say that to myself I´m telling a lie.

I´ve been passing time like this but from now on

You are the only I´ll never part from.

I´ll send it to you again and again what you´re looking for.

All your hesitation will met away.

Let´s live and forever love…

With shadows inching closer on a steep path the feel of your clasped hand

It seems like that gently, tenderly touch erased the pain.

What kind of future are you painting?

The image of your young self finding the first star of the evening, now I´ll give it to you.

I´ll sing for you again and again my precious one.

In this world, the single most undeniable treasure is believe in love.

You´re the only love forever…

No matter when, I´m confident that I´ll protect you forever.

The thorns stuck deep within your heart if they pulled out I´ll hold you close.

We´re an endless dream…

¿Por qué nuestros ojos lloran cuando somos profundamente felices? ¿Será acaso, que la risa jamás alcanza esa profundidad que las lágrimas parecen conocer tan bien? ¿Será, que la felicidad, como ese mar que Blaine ama tanto, estará compuesta por pequeñas gotas de agua que abandonan nuestro cuerpo cuando nosotros mismo sentimos que estamos hechos de la más pura felicidad?

Blaine deja de cantar y el eco de su voz creando magia sigue resonando en mis oídos. Él sonríe y después de mucho tiempo puedo volver a ver en esos ojos ese brillo temerario, confiado y alegre que vi en ellos desde la primera vez. Me quedo inmóvil, perdiéndome una vez más en esa mirada color avellana y me doy cuenta de que el amor se desborda de mi alma. Amo a ese hombre. Amo a ese hombre que ha cantado para mí como nunca más volveré a amar a nadie. Aunque muriera, sé muy bien que mis cenizas seguirían amándolo. Porque él es mí por siempre, él es el único para mí. Quiero gritarlo, quiero gritar que lo amo. Quiero decirle que estoy orgulloso de ser el hombre que pasará la vida entera a su lado. Quiero abrazarlo y besarlo frente a todos, quiero decirle, que mientras viva, yo seré ese amor inmortal que está entregándome con su canción.

Yo soy el amor al que siempre le has cantado, Blaine, soy yo…

Mientras la Orquesta de Ennis sigue interpretando con maestría esas notas claras que nacieron de mi Blaine, yo salgo del palco y bajo las escaleras a toda prisa. La música de mi amado me guía hacia él, no puedo estar lejos de él ahora, no quiero. De verdad quiero tenerlo junto a mí, quiero decirle con mis labios y con mis manos lo que mis palabras jamás podrán decir. Frank me espera al otro lado de la puerta y me guía de forma rápida hacia el pasillo que conduce al escenario. Entro al auditorio una vez más, a la hermosa música que nos rodea a todos se une ahora la algarabía de más aplausos. Todos sonríen, algunas chicas lloran. Toda mi familia, todas las personas a las que amo están ahí, todos ellos saben lo que estoy sintiendo.

Subo al escenario sin importar mi agitación, limpiando apresuradamente las lágrimas que si bien, ya no caen, no tienen por qué estar en mi rostro. Estoy feliz, tan absurdamente feliz que todo esto me parece un sueño. Pero la vida al lado de Blaine siempre es más dulce que el más hermoso de los sueños, mi vida al lado suyo es real. Me quedo parado frente a él, miro que Ennis trata también de alejar las lágrimas de sus ojos, como lo hacen también los amigos y el hermano de Blaine.

El ruido del auditorio deja de importarme cuando él me mira, cuando sus ojos se posan en mí y ese infinito color avellana me inunda del amor más grande del mundo. Me acerco un poco más con confianza. Él extiende su mano y yo la tomo, en sus ojos no hay lágrimas, ya no hay dolor, todo en él vuelve a ser fuerza, todo en él me mira y me sostiene con amor. No más miedo, parecen decirme sus ojos cuando él vuelve a sonreírme, al sentir mi mano entrelazada a la suya, no más miedo, tú y yo somos esta canción de amor:

I´ll grant it for you again and again everything that you wish for.

In this world the single most undeniable brilliance is believe in love.

I´ll give it to you again and again what you´re looking for.

All your hesitation will melt away and let´s live together.

You´re my only love forever…

Y tú serás el mío, quiero decirle cuando deja de cantar sin soltar mi mano, tú serás mi único y primer gran amor por siempre. Todo a nuestro alrededor es una fiesta, todos gritan y ríen y lo único que puedo hacer yo es abrazarlo, sostenerlo muy cerca de mí. Mis labios buscan los suyos ávidamente, se recrean en su boca una vez más cuando él me besa y siento en sus labios toda la felicidad de ese momento. Él se separa de mí y me mira a los ojos, parece querer decirme que ha hecho eso por mí, pero que en el camino recuperó algo sumamente importante para él mismo. Y de verdad es cierto. Mi Blaine, mi compositor estrella ha vuelto.

Mi amado vuelve a sonreír y con la mirada me pide que mire al frente, todos parecen estar sosteniendo un trozo de papel ahora y cuando mis ojos chocan con un mosaico azul, tan azul como mis ojos y como el mar donde, ahora estoy seguro, uniré mi vida a la de este hombre, me río con ganas porque en realidad no hacía falta que él me aclarara nada más.

"Por si no había quedado claro, esto es un SÍ, profesor"

Y yo me siento loco e irrompible cuando leo el mensaje y cuando él me besa y extiende hacia mí su mano izquierda, me doy cuenta de que estaba olvidando algo importante. Me apresuro a sacar el anillo de mi pequeña bolsa y cuando el aro dorado entra en el dedo delgado de mi Blaine el mundo vuelve a cobrar un nuevo sentido. La tradición dice que un anillo de compromiso ha de ir en la mano izquierda porque por ese sitio del cuerpo pasa una vena que corre directamente al corazón. Y el corazón de este hombre, como todo él es mío del mismo modo en el que cada pequeño trozo de mi alma, de mi vida y de mi cuerpo le pertenece a él. Y el mundo a nuestro alrededor deja de importar cuando volvemos a mirarnos a los ojos y nos damos cuenta de que ahora somos el prometido del otro y no puedo creer lo increíble que esa palabra suena…

-¿Te gustó?- dice él sin dejar de sonreírme.

-¿Si me gustó?- digo yo riendo de pura dicha- ¿contratas a la orquesta del estado y a mis alumnos para decirme que sí quieres casarte conmigo y te atreves a preguntar si me gustó?

-Tenía que preguntarte- dice él poniendo sus brazos alrededor de mi cuello, el anillo dorado brillando en su mano con orgullo- uno nunca puede estar seguro de cómo será su regreso musical.

-Fue perfecto, mi Blaine- digo yo poniendo mi frente sobre la suya- todo lo que haces es perfecto como tú…

-Soy tu prometido ahora- dice él riendo con ganas- ¿estás listo para lo que vendrá?

-Para todo si es contigo- le digo y él acaricia mi rostro asintiendo con confianza.

-Yo también- dice él- vivamos ese amor sin final entonces, profesor.

Lo beso con pasión, sin importarme en lo más mínimo el sonido de los silbidos, de los aplausos. Todos empiezan a arrojar los ramos de flores hacia el escenario mientras la orquesta de Ennis empieza a tocar nuevamente y la música parece rodearnos como si se tratara de un hechizo protector que no dejará que ni un solo gramo de felicidad escape de este sitio. Antes de cerrar los ojos para poder perderme en el calor del beso de Blaine, vuelvo a mirar todo lo que me rodea, los sonrientes rostros de nuestros testigos, la felicidad de toda la gente que nos ama y los ojos cerrados del hombre que amo. Quizá la música solo es un ingrediente de toda esta dicha, quizá, el verdadero escudo, el que nos alejará de todos los que quieran hacernos daño en el futuro, es este amor que nos ha unido, este amor que a partir de ahora no tendrá otra medida que no sea la gloriosa eternidad de esta promesa que apenas empieza a escribirse el día de hoy…


Canción: Forever love- DBSK (La original está cantada en japonés. Espero que les haya gustado la canción, para mí es hermosa y les juro que desde que la escuché me dije ESO ES PARA BLAINE ANDERSON¡ Lo malo de las traducciones es que siempre se escapa algo, pero de verdad espero que la hayan disfrutado)

NdA: Espero que hayan sido de los afortunados que leyeron a tiempo mis tweets/ publicaciones en la pagina del feis acerca de la importancia de escuchar esa canción antes de leer la interpretación de Blainey¡ jajaja, por cierto, gente tuitera que siempre me acompaña en los debrayes y las catarisis, este capítulo feliz lo dedico a todos ustedes, los quiero un montón¡ Ustedes saben quienes son :) Y a todos ustedes que me acompañan, de verdad, no puedo creer que este sea el capítulo 21 y que seamos tantos, para mi son muchos y muy valiosos aunque no sepa su nombre :D Como sea, espero que les haya gustado esta enorme tanda de miel, yo ando muy feliz, demasiado feliz, este capítulo me ha dejado muy feliz, por eso amo escribir ;) Nos leemos muy probto y vayan preparando su vestuario para la boda :)

BTW¡ Si no alcanzaron a escuchar primero Forever love, dense permiso de escucharla de nuevo antes de leer a Blainey cantando y verán que se siente más bonito¡

MONTONES AMOR PARA TODOS¡ 3