¡No me resistí! ¡Me lo pidieron! ¡Lo juro! (si ya, por que te amenazaron con una pistola si no; actualizabas) Me han llamado sin vida, y que tengo amigos imaginarios así que, queridos imaginarios; su chap. Qué lo disfruten imaginariamente.

M'S


Capítulo 20: Buenas noches

Para cuando despertó, Snape le observaba atentamente. Seguro esas eran las pesadillas, de las que ella tanto padecía. Aunque, poco era eso lo que le preocupaba. Era lo que ella había afirmado.

Le observó, sus ojos estaban rojos por un bostezo y; se estiraba lentamente. En cuanto se dio la vuelta, notó que él le observaba con fijación y ello; acarreó en ella un sonroje de mejillas.

- ¿Está bien señorita Granger?

- Sí, estoy bien; ¿Por qué?

- Se movía, ¿Estaba teniendo una pesadilla?

¡Oh no! ¡Esperaba no haber abierto su enorme boca! Aquello volvía a ser vergonzoso, ¡Seguramente él se había dado cuenta! ¡Cómo ella era tan capaz de callarse en algún momento! Rogó internamente que no le hubiese oído.

- Sí, pero no era nada- le sonrió- de verdad.

Y sin decirle algo más, corría a través de las escaleras con dirección hacia su habitación. Cerró la puerta y, no pudo evitar sonreír como una tonta. La mirada de Snape, le había hecho sonrojarse ¡Sonrojarse frente a él! ¿Y ahora, qué podría estar pensando de eso? Se tiró sobre la cama, y sacó un pergamino. Ella iba a escribir lo que sentía.

Sintió, que la proposición que le había hecho a Sirius no era tan bizarra. Hermione sin duda, tenía un comportamiento extraño; digno de un enamoramiento. Pero por supuesto; eso no podría ser posible. ¿En qué cabeza cuerda cabía eso?

Cerró el libro y alzó la cabeza para mirar hacia las escaleras. Hermione, ella era tan pura; tan genuínamente mujer. Sin duda, era un tesoro que Weasly estaba desperdiciando. Francamente.

Comenzó a subir las escaleras, y se detuvo frente a la habitación de Hermione. Ya que estaba allí, ¿Por qué no continuaban los estudios? Sabía que la chica estaba en vacaciones, pero podrían aprovechar un poco de tiempo.

Llamó con lentitud, y esperó hasta que ella le pidiese que pasara. Al verla, le indicó que; tendrían una clase a las ocho en punto sobre defensa contra las artes oscuras. Asintiendo Hermione se dedicó a buscar su libro mientras él; cerraba la puerta.

Se adentró en la habitación, y se quito la camisa. Sus heridas le molestaban poco, pero podía soportarlo. Se recostó en la cama, a meditar; increíblemente cansado.

Se durmió rápidamente. había estado tanto tiempo, llendo y viniendo que; era bastante normal el que se agotase. Su enfermedad, presionaba muy fuerte y muy pocas veces podía decir que; se encontraba "bien de salud"

Ese día, él también había estado soñando. Por alguna particular razón, soñaba que leía con Hermione. Ella estaba allí, radiante y hermosa; con sus rizos perfectamente moldeados y sobre su rostro.

Con suavidad, trata de apartar uno que se ha adherido a sus labios. Luego de ello, alza la cabeza y le observa con una sonrisa; le invita a sentarse a su lado y a leer con ella. Oferta, que él no duda en aceptar.

Leen su libro favorito, pero su sonrisa le distrae de sus cavilaciones. Aquella hermosa voz, su canto suave; su dicción a la hora de leer. Alza su mano con suavidad, tomando su rostro; tocando sus labios con; la punta de sus dedos.


Hermione, estaba parada frente al profesor. No sabía que sucedía. Parecía profundamente dormido, y no quería despertarle; pero eran ya las ocho con diez minutos. ¿Qué hacía?

Se acercó lentamente hacia él, quizás lograría despertarle; moviéndole un poco. Se inclinó sobre la cama, y comenzó a mover suavemente su mano hacia su hombro. Antes de lograrlo, Snape la sostuvo fuertemente.

Ella soltó un gemido de dolor y de asombro, mientras los ojos del hombre se abrían de par en par. Miró a su alrededor, y luego a la chica quien; trataba de soltar su muñeca de su agarre.

- Granger. ¿Qué está haciendo aquí?

- Usted me citó, usted me dijo que viniera a estudiar.

Lo recordó y gradualmente comenzó a soltarla. Hermione esperó, hasta que el hombre se colocara su camisa y; estuviera listo. Luego de ello, le mantuvo la vista por unos minutos; y demandó que le entregara el libro. Quería revisar cuanto había aprendido.

Logró responder correctamente la mayoría de las preguntas que le hizo. Satisfecho, Snape le indicó que debían pasar al siguiente capítulo. Lo que más apreciaba, era la facilidad que tenía Hermione para aprender.

Comenzaron a leer, sobre las maldiciones imperdonables. Casi siempre, los medimagos frecuentaban los casos como esos; y había que enfocarse en ellos. Hermione, tenía fuertes convicciones sobre eso; y muchas veces se mostraba renuente a hablar de ello.

Snape tuvo que explicar que, sólo era una lección; que no se preocupara. Él también recordaba con cierta lástima lo que le había sucedido, a los padres de Neville; pero eso era algo que no se podía remediar.

Le indicó, como aprender a reconocer los casos según el tipo de síntoma. Pero le indicó, que no le enseñaría maldiciones imperdonables, a no ser que; ella quisiera aprenderlas. Lo cual, esperaba que ella se negara.

Hermione iba de aquí para allá, contestando sus preguntas y repasando la teoría. Según lo que había estudiado, ya sabía distinguir un imperius de un hechizo de confusión. Y, había identificado las formas de curar a un afectado por "Cruciatus"

Suspiró, dando por cerrado ese capítulo; y lista para cambiar de tópico. Snape asintió ante su pedido, y se dispuso a tomar su libro de magia curativa cuando; súbitamente se sostuvo del escritorio. Hermione, nerviosa; trató de ayudarle.

- ¿Señor? ¿Qué sucede?

- Estoy bien, sólo un poco mareado- indicó, sentándose lentamente en la cama.

Hermione suspiró, seguramente era la enfermedad quien obraba de nuevo. Snape le mantuvo la vista y sonrió suavemente, al observar su rostro sumido en concentración y nerviosismo.

- Sólo estoy mareado, no me estoy muriendo Granger- le dijo, y ella giró su rostro para verle.

- Le traeré un poco de agua.

- No es necesario, solo siga leyendo.

Sin saber que hacer, y mordíendose el labio como de costumbre; Hermione tomó su libro. Continuó leyendo sobre las pociones coagulantes y sus efectos. En cada párrafo se detenía, para verficar si Snape estaba bien.

Luego de un tiempo prolongado leyendo, Hermione escuchó un suave quejido del hombre. Se sostuvo la cabeza con las manos, y la misma parecía dolere en demasía. Soltó el libro y se acercó hasta él, quitándole las manos de la cabeza y tomando su temperatura. Estaba increíblemente alta, pero ¡Muchísimo más alta de lo normal!

Lo dejó allí, y fue en busca de un pañuelo y un poco de agua. Lo humedeció en agua tibia y se lo colocó en la cabeza, pidiéndole que se lo sostuviera por un momento mientras localizaba su varita. Con ella, aumentó el calor dentro de la habitación y cerró las cortinas y las ventanas. Suspiró, colocándole mantas encima; para mantener el calor en su interior.

Quiso decirle algo, pero desisitió con el fuerte mareo. ¡Tuvo que sostenerse de ella, cuando no tuvo idea de sí por un instante! Hermione inspiró con gravedad, preocupada. Sabía, que eso sucedía siempre; pero no podía evitar temer. ¿Y si el hombre convulsionaba?

Le mantuvo la vista, mientras ella; exprimía el agua ya caliente del pañuelo. Siempre estaba atenta, siempre hacía bien su trabajo y sin embargo, él no hacía otra cosa que; preocuparla.

Quería pedirle que se detuviera, que fuera a descansar; pero no encontró su voz. Lo único que pudo hacer, fue emitir un grueso gruñido. Una jaqueca muy fuerte cruzaba su cabeza.

- Llamaré a Lupin- le dijo la chica, extremadamente tensa; pero el sotuvo su brazo.

- No, es necesario- dijo, apenas hablando- Parte de, su trabajo, es, es hacerlo por usted misma.

Hermione asintió, frustrada y siguió colocándole el pañuelo en la frente hasta que; cediese la fiebre. Le pareció luego de unos minutos que, así era pues Snape había dejado de temblar y parecía que mejoraba.

Entonces, dejó el pañuelo a un lado y colocó su mano sobre su frente. Lo había coseguido, la fiebre había cesado. Le colocó en las manos, el vaso con agua; como siempre hacía. Debía de ingerir líquidos.

Él se lo bebió con calma, sin dejar de observarla. La chica, exhausta se lanzó al suelo y permaneció allí; mientras él terminaba de beber. Una vez hecho todo aquello, se mantuvieron en silencio. Luego, Snape habló.

- Gracias Granger- indicó, masajeándose la cabeza.

- Ojalá pudiera hacer la poción justo ahora. ¡Pero los ingredientes aún no llegan!

- Pues, no podremos hacer nada hasta entonces- musitó él con desdén.

Hermione se levantó, asintiendo. El hombre hizo lo mismo, pero perdió el equilibrio; y la chica le sostuvo como pudo. Sonrió con sarcasmo, una expresión muy común en él.

- Los viajes sin duda, no son satisfactorios- comentó, mientras Hermione le ayudaba a sentarse.

El hombre, le mantuvo la vista nuevamente; y ella no pudo evitar sonrojarse. Sus rostros estaban lo bastante cerca, como para denotarse la incomodidad. Snape hizo un gesto con el brazo, y luego se dirigió a la chica quien; no dejaba de verle. Parecía analizarle o algo por el estilo.

- Váyase a descansar Granger. Quizás mañana podamos practicar pociones.

La chica apenas escuchó, seguía embelezada en su rostro. Por alguna razón, rememoraba los hechos sucitados en sus sueños. Se preguntaba, qué se sentía; qué le dictaba su cuerpo. Esos sueños, parecían; desesperadamente decir algo. Igual, muy pocas veces le hacía caso a sus sentimientos y por ello; era una chica triste y vacía.

Suspiró, ¿Por qué siempre se hacía un lío, en su mente cuando meditaba? ¡Ya creía que todos, la miraban como si ella estuviera loca! Si incluso, Snape la miraba con fijación y se burlaba; cuando ella pensaba. Sí, la biblioteca hacía un daño terrible.

- ¿Granger? Le estaba diciendo, que se fuera a descansar.

Despertó violentamente, mirando a su alrededor; mirándolo. Su rostro seguía allí, con una expresión de confusión; creyendo que a ella le pasaba algo.

"Puedes descubrirlo por ti misma querida amiga" "¿Qué podría pasar?" "¿Qué tan malo podría ser?"¿De qué hablaba su cabeza? ¿Acaso era de lo que estaba, valiendo la ironía; pensando?

"Sí querida, eso" "¿No te estás preguntando todos los días; "Qué te pasa"? "Si no colaboras, yo no podré saberlo"- ¿Me oye Granger? Ya estoy bien, puede irse a descansar.

"Ahora o nunca" "Ya sabrás luego, que hacer con tú vida" "Y conmigo obviamente"La joven asintió con suavidad, acercando su rostro lentamente. Snape no entendía qué estaba haciendo; pero lo supo luego de un instante. Hermione ¡Le estaba besando!

Le besó con suavidad, y no el tiempo suficiente para empujarla. Escuchó, el sonido que hicieron sus labios al separarse de él; un susurro. Era algo como.

" Buenas noches profesor"

Lo último que vio, fue una cabellera castaña que se alejaba por el pasillo. No se atrevió a moverse, aún no había entendido qué había sucedido.

TBC.

Si me quedó cursi, denme el beneplácito de saberlo; se los agradeceré. Besos.