Sebastian corrió hacia el despacho de Dave después de su conversación con Anderson. Su amigo no quería abrirle, tuvo que pedirle la llave a Marty. Dave estaba sentado en su imponente silla viendo hacia la ventana con un whisky en la mano, con la cara roja, con las lágrimas corriendo por sus mejillas. Sebastian no dijo nada, cogió un taburete y se sentó al lado de Dave bebiendo con él. Cuando escucharon el coche marchándose, Dave cerró los ojos y el llanto se hizo más espeso. Las horas pasaron tortuosas, sin hablar, Dave era consumido por los recuerdos y Sebastian no podía hacer nada por su amigo.
El sol se había ocultado muchas horas atrás, la botella de whisky había terminado, Dave ya no lloraba y sólo veía a la nada carente de toda emoción. Fue en ese momento que habló.
—Me iré. No puedo permanecer en esta casa —Dave suspiró —. En Rusia los negocios nos reclaman. Alan está haciendo de las suyas diciendo que nuestra fortuna empezó de negocios ilícitos. Tengo que ir a ponerle un alto y… —Sebastian abrazó fuertemente a Dave porque era tan evidente que su amigo quería mantenerse en pie cuando el dolor le estaba destrozando. Sabía que iba a pasar años para que él olvidara a un Dave tan roto.
Sebastian lo llevó al aeropuerto, lo dejó en el avión y luego regresó a casa para abrazarse a Kurt como si fuera lo único en el mundo que le mantenía a salvo de toda la mezquindad del mundo.
Unos días después de la partida de Dave, Sebastian y Kurt estaban en camino a ver a Burt Hummel. Era la primera reunión familiar y Kurt se temía sería la única.
Necesitaba calmarse. Y respirar. Y tratar de no colapsar.
Se apresuró a tomar la mano de Sebastian cuando éste bajó del auto, sin despegar por un momento su mirada de casa de Noah. Ese era el momento, y estaba tentado a echarse para atrás y escapar a Francia sin decirle a nadie, pero su propio orgullo le decía que, aunque esa decisión fuera la errada para todos, resultaba la correcta para él.
—¿Listo? - interrogó a su pareja sin voltearse a verlo.
—Más que eso. ¿Tú estás bien? —Le abrazó un poco por Kurt y otro tanto por él, necesitaba saber que Kurt no se iría, que no le haría lo que Blaine le había hecho a Dave —. Te amo —susurró al oído de su novio.
—No, no estoy bien, pero no te preocupes, no me echaré para atrás - sonrió, cerrando los ojos, permitiéndose gozar de esa sensación de apoyo y protección que tan simple gesto le proporcionaba —. Ahora los 'Te amo's te brotan con mayor facilidad. Tendré que ponernos en situaciones tan estresantes más constantemente — bromeó.
—Sólo quiero confirmarte que lo hago —después de ver a Dave tan destruido, Sebastian estaba algo sensible.
—Ven…—murmuró para darse la vuelta y quedar frente a frente con Smythe, envolviéndolo por el cuello y besando su frente — tranquilo. Yo lo sé. Ahora, vamos a entrar allí y me vas a dejar hablar, no te vas a meter y vamos a lograr que, cuando menos alguno de ellos nos comprenda. ¿De acuerdo?
—Voy a hacer lo que pueda pero no te aseguro quedarme tranquilo si alguien intenta insultarte o lastimarte —le dio un ligero beso antes de caminar con él.
Hummel agradeció profundamente el que Nina, la esposa de Finn, atendiera la puerta, y no cualquier otro de sus familiares. Amenamente le presentó a Sebastian como su nueva pareja, tratando de explicarle de una manera fácil y rápida que él era una persona de la que se había enamorado hace años pero que por cuestiones personales tuvieron que separarse; y claro, de que no había dejado a Sam por él, sino que ambos cortaron por lo sano. Cuando Nina felizmente les platicaba acerca de su octavo mes de embarazo y que pronto nacería su segunda hija, la presencia de un Blaine cabizbajo y subiendo los escalones llamó su atención. Tanto Kurt como la joven le miraron con preocupación hasta que éste se perdió por una de las habitaciones, compartiendo miradas mientras Kurt apretaba instintivamente la mano de Sebastian.
—En serio, no sé qué le pasa, Kurt — comentó la chica preocupada — desde ayer que se instaló aquí luce así y me angustia. Nunca ha sido la representación de la alegría y la euforia, pero ni siquiera ver a Celine lo reanimó. No tanto como de costumbre —Sebastian escuchó desinteresado. Seguro era la culpa lo que consumía a ese gilipollas.
—Eso veo — hizo una corta pausa antes de carraspear - Nina, ¿sabes si mi padre, Carole, Nicolé o Liam ya llegaron?
— Si, hace apenas una hora, Finn, Celine y Noah fueron por ellos al aeropuerto. Dijeron que estarán a tiempo para cenar —Kurt asintió. No restaba más de una hora.
—¿Nos permitirías un momento?
—¡Claro! Que descortés. Adelante. Iré a ayudar a Lauren a la cocina.
Kurt la miró alejarse mientras suspiraba un tanto aliviado, otro poco, nervioso. Tiró de Sebastian hasta las escaleras, tomándole ambas manos y encarando su mirada, tomando un respiro antes de soltarle algo que, estaba seguro, no le caería en gracia a su novio.
—Necesito hablar con Blaine - espetó.
—Y yo necesito un nuevo Ferrari —Kurt rodó los ojos —. Bien, lo siento pero no puedo soportar verle. Destruyo a Dave en vida, por cobarde y por... —Sebastian amaba a Kurt, era su vida, pero Dave había sido su primer amor y una parte de él lo amaría toda la vida. Le partía el corazón saber que su amigo estaba sufriendo.
—Y él es mi amigo. Por muchos años fue mi único apoyo cuando ustedes dos le rompieron…¡nos! —Rectificó — rompieron a nosotros, cuando cometieron aquella estupidez hace cinco años - rebatió Kurt con fiereza - Yo sé que tú no puedes verle, y no te estoy pidiendo que lo hagas. Tampoco te pido permiso, estoy avisándote que voy-a-hacerlo. Lo único que te solicito es que subas conmigo y me esperes dentro de una de las habitaciones. Preferiría que enfrentáramos a mi padre y toda mi familia juntos y no que te vieran aquí, dispuesto a echarse sobre ti, porque sé que no eres de los que se dejan y les responderías sin chistar —respiró profundo — quiero intentar hacer esto lo más diplomáticamente posible.
—Bien, te espero afuera de la bendita habitación —nadie podía decir que Kurt no era su mayor debilidad.
Kurt sonrió de medio lado llevándose a rastras a Sebastian y besándole dulce, profunda pero sensualmente antes de murmurarle un gracias y abrir la puerta por donde vio a Blaine desaparecer.
La simple visión le estrujó el pecho dolorosamente. Podía intuir que Blaine estaba llorando, o intentando no hacerlo, por lo mucho que temblaba a pesar de estar de espaldas a la entrada. Ni siquiera pareció reparar en su llegada, pues aún cerrando la puerta, éste sólo pareció encogerse un poco más y aferrarse con mayor desespero a la raída y vieja bufanda de Gryffindor que alguna vez fue un detalle que le obsequió a Dave, uno que aún dudaba que conservara su aroma.
Cuando se sentó a su costado apagó el reproductor y le acarició aquellos suaves y rebeldes rizos con mimo. Con un nudo en la garganta lo contempló ocultando dentro de su camisa el anillo que David le había obsequiado antes de volverse a verlo, y fue allí cuando no pudo más que abrazarlo. Esos ojos dorados, que tantas malas jugadas le habían hecho, que tanto adoraba, estaban tristes, desgarrados, vacíos…
Kurt lo abrazó protectoramente pero Blaine no hizo más que ocultarse en él y dejarse mimar. No era necesario usar palabras, con una simple mirada se lo había comunicado todo.
—No pude, Kurt…—éste sintió como le apretujaban el pecho— fui un cobarde.
—No. No fuiste cobarde. Reaccionaste como la mayoría de la gente lo hubiera hecho — los dedos de Blaine se hincaron en la carne de su espalda, como si el aferrarse a él borrara de alguna manera sus penas.
—Me duele… —aquel gimoteo le sacó lágrimas a Kurt, besándole cariñosamente todo el rostro, obsequiándole uno especialmente dulce, largo y conciliador en los labios. Pero no era suficiente, lo sabía. No había manera de reparar algo cuyos pedazos eran tan diminutos como el corazón de Blaine.
—Lo sé.
—No quiero sentir, Kurt. Nada… - Hummel apretó los labios.
—Lo entiendo - le volvió a besar el cabello.
El silencio los acompañó antes de que las lágrimas de Blaine brotaran más profusamente.
—No quiero que me odie - jadeó con voz desgarrada. Hummel solo pudo asentir - No quise lastimarlo -Kurt tragó dificultosamente, abrazándolo como si tratara de protegerlo.
—Sh. Lo sé, Blaine, lo sé.
En cada súplica, cada disculpa, cada maldición que se dirigía a sí mismo Kurt no podía más que besarle y abrazarlo, tratando de que sus restos no se quedaran regados por el piso. Trataba de convencerlo de que no era su culpa, de que tenía todo el derecho de 'vengarse de David', que no importaba que, debía procurar dejarlo a un lado, pero sabía que era imposible. Aunque ambos difirieran en varias cosas, ambos amaban a sus verdugos y odiaban a su confidente, en pos de no sentirse más culpables por adorar al asesino de Cooper.
Cuando Kurt logró que su hobbit abandonara la cama, se lavara la cara y se cambiara de ropa, salió de la habitación, prometiéndole que le esperaría afuera pero éste inmediatamente rechazó la oferta, asegurándole que se verían muy pronto en el comedor. Al salir de la habitación no dijo ni preguntó nada, tan apoyó su frente en la de Sebastian y le aferró como Blaine lo había hecho consigo mismo, agradeciendo el haber gozado de una segunda oportunidad de estar con él, aunque eso le costara…muchas otras cosas.
—¿Estás bien? —Frotó suavemente la espalda de su novio.
Kurt cabeceó afirmativamente, incluso cuando se sentía de la mierda. Y todavía faltaba lo peor.
—¿Ya llegaron? - trató de evadir el tema.
—No lo sé. Estuve escuchando todo el tiempo por la puerta, tenía miedo de que empezaras a follar con Anderson de la nada —intentó bromear.
— Lástima que estas puertas son anti-sonoras - sonrió más ampliamente - así que mi infidelidad quedó cubierta.
—Le diré a mi querido suegro lo que haces conmigo —tal vez no era una broma apropiada para ese momento.
— Preferiría que no te cortaran la polla tan pronto. Me gusta lo que haces con ella - arqueó una ceja, tratando de mantener el humor en pie.
—Entonces...¿ vamos por él? También podríamos follar en este pasillo
— Hormonas calmadas, Timón. ¿Qué parte de 'te van a cortar la polla lenta y dolorosamente antes de lanzársela a los perros' no entendiste?
—Es que mi polla es tuya y sé lo mucho que molesta que tomen tus cosas
—Qué considerado, siempre pensando en mí y en lo que me hace enojar - ironizó rodando los ojos.
—Soy un caballero —le besó delicadamente la mano.
—Vamos, 'señor caballero', a usted se le solicita en otro tipo de actos heroicos catalogados de manera urgente por su precioso novio - le besó la mano, tratando de recordarle sutilmente por qué estaban allí.
Caminaron escaleras abajo y se dirigieron al comedor sin titubear, escuchando como de éste provenía el barullo. Cuando penetraron por el umbral, un silencio tenso y pesado los envolvió. Kurt tragó duro, mirando cuidadosamente a cada uno de los ocupantes de la mesa. Finn y Puck lo observaban con reproche antes de dirigir sus asesinas miradas a Sebastian; Liam pareció congelarse en su asiento, tragando duro e ignorando el cómo su mujer le sonreía y saludaba con usual candidez; una pequeña niña se puso de pie y corrió a abrazarse a sus piernas lo más rápido que pudo, balbuceando lo que se podía entender como 'tío Kurt' con bastantes deficiencias en su pronunciación mientras Nina contemplaba con confusión las expresiones de su esposo.
Con reticencia, Hummel desplazó sus orbes hasta las últimas dos personas restantes en la mesa. Carole parecía confundida y contrariada, desplazando sus incrédulos ojos de él al hombre que le acompañaba, leyendo en ellos una duda que Kurt se avergonzaba de no poder contestar de una manera grata para ella. Pero lo que le sentó como un golpe en el pecho fue verlo a él. Su padre había dejado el tenedor en su plato y se permitió escrutar sus facciones con dureza y reclamo. Kurt enderezó su espalda y trató de contestarle con un gesto decidido y seguro que en aquel momento no sentía, y sólo logró ganarse un ceño fruncido por parte de su padre.
Pudo detectarlo. Sorpresa, decepción, incomprensión. Y Kurt lo entendía, perfectamente. No cualquiera se presentaba con el posible asesino de quien, en vida, fue como uno más de tu familia. Y para su padre, que se sentía especialmente culpable de haber dejado a Smythe y Karofsky vivos, de haber cooperado con ellos y de no haberlos sacado a él y a Blaine de sus dominios cuando tuvo la oportunidad, era un golpe especialmente bajo, una ironía lacerante, una broma cruel del destino.
—Papá. Familia - aclaró su garganta, aprovechando el que todos menos su pequeña sobrina habían guardado sepulcral silencio - Sebastian - tragó duro, mirando como la carótida de su padre comenzaba a resaltar de la piel de su cuello. No dudaba que lo mismo ocurriera con el resto de los hombres de la familia - Mi novio - soltó contundente.
—Buenas tardes —Sebastian dijo seguro, arrogante, pero sobre todo feliz. Él se había quedado con Kurt, ellos estaban a punto de perderle, fin del juego.
Gritos, maldiciones, trastos rozos y sillas volcadas fueron las primeras reacciones desatadas. Celine se aferró aterrorizada por las miradas furibundas y desbordantes de odio que su padre y su tío Puck vestían mientras maldecían a Kurt. Fue sólo cuestión de segundos en ver a Noah saltar de su lugar, alzando los puños con la firme intención de desfigurarle el rostro a Kurt,
Sebastian reaccionó de inmediato cogiendo el brazo de Puck quien intentó golpearle pero el enojo de Sebastian era tal que estaba seguro que podía acabar con él sin mover más que una mano. Le dio un puñetazo en la tráquea, le rotó el antebrazo hasta que casi escuchó el hueso fracturarse. No era un buen espectáculo para unos niños pero era lo que ese idiota se merecía después de tocar a Kurt de esa manera.
— ¡BASTA! - exclamó Kurt, tomando a Sebastian por la espalda, intentando que éste soltara a Puck - ¡suéltalo, Bas!
Hummel miró la mesa con urgencia. El como Liam se sumía en sus propios pensamientos mientras Finn intentaba acercarse a secundar a Noah y su padre se ponía de pie. Eso no era lo que quería. Quería que lo comprendieran, no que se terminaran matando.
Miró a Celine apartarse de él y Sebastian como si quemaran, gritando y ocultándose en las faldas de su madre quien le abrazaba aterrada. Aplicó un poco más de fuerza en su novio y murmuró suplicante.
—Por favor...
—Si alguno de estos idiotas te vuelve a poner una mano encima voy a cortársela —Sebastian fue contundente. Iban solos pero no lo estaban, había tomado sus precauciones antes de meterse en ese lugar.
—No, no lo harás - rebatió, haciendo que soltara a Puck, quien no pudo más que retorcerse de agonía en el suelo mientras Finn se arrimaba a revisarlo
—Déjame hablar con ellos, Bas… - lo fue soltando lentamente bajo la penetrante mirada de su padre, enredando sus largos dedos con los del empresario - eso era menos de lo que esperaba como bienvenida.
Sebastian se tragó su orgullo y enojo para darle espacio a Kurt. Al final de cuentas esa sería la despedida de su familia para siempre.
—¿Qué tienes que decir a tu favor? - Estremecido, Hummel respiró profundo.
—Se lo que deben…lo que debes estar pensando. Pero le amo - soltó contundente. Pudo escuchar al fondo reclamos y maldiciones, pero él no hizo más que dejar que sus ojos se perdieran en los de su padre - No es algo reciente. Es un sentimiento añejo que me torturó por años. Su simple ausencia me dejaba sin aire, la atrocidad de sus acciones me obligaron a intentar odiarlo. Pero no pude. No pude, padre - tragó duro - me desmoronaba. Tú me viste. Terminé convertido en una criatura necesitada de contacto. De consuelo. Terminé acostándome con mi mejor amigo aún teniendo pareja. Simplemente no pude seguir así. Le necesitaba conmigo, no quería morir en vida.
El silencio volvió a instalarse sobre sus cabezas, Kurt había desnudado su alma, frente a todos ellos, esperando algún tipo de aceptación, cuando menos de su padre. Éste le contempló silencioso, con los nudillos blancos y la boca trazando una fina línea.
— Sabes lo que él y Karofsky significan para mí. Para esta familia, Kurt.
— Lo sé. Pero es algo que ni yo pude controlar, padre. No te pido que te agrade, ni que lo aceptes, sólo que me comprendas - rogó Hummel.
El mutismo prosiguió a ese comentario. Burt Hummel abandonó lentamente su lugar para caminar tenso hasta donde su hijo. Se tensó sabiendo que su hijo no difería mucho de él, aclarando su garganta antes de murmurar las palabras que le destrozarían el alma.
— Me enorgullece tener a un hijo que defiende de esa manera sus ideales - cuando el rostro de Kurt se iluminó para voltearse a verlo, Burt apretó con fuerza sus ojos - Tienes cinco minutos para despedirte y marcharte, Kurt. De aquí en adelante, no eres bienvenido en esta familia - Burt se volvió a ver el rostro desencajado de su vástago, tragándose su propio sufrimiento para culminar - Estás muerto para nosotros - y sin más, abandonó la habitación.
Kurt se sintió desfallecer mientras veía a su padre alejarse de él y a Blaine contemplarlo en el umbral, herido, desconsolado. Sin embargo apretó con fuerza la mano de Sebastian, cerró sus ojos y le sonrieron a todos los que estaban dispuestos en la mesa, despidiéndose con un suave gesto.
Cuando pasó al lado de su mejor amigo, éste se aferró a su torso ignorando a Sebastian y él se dejó abrazar, tratando de ignorar el peso de su propia sobrina soldándose a su pierna.
Nadie habló, nadie se paró. Y Kurt sintió como su corazón, lenta y tortuosamente, se desarmaba en pedazos cada vez más pequeños.
— Sigues contando conmigo - escuchó que Blaine le dijo, procurando no llorar. Otra vez.
— Y tú conmigo. Cuando sea, para lo que sea - reafirmó.
Blaine se apartó y Kurt le agradeció que se llevase consigo a Celine, apretando la mano de Sebastian con fuerza y guiándole a la salida en una muda e incómoda despedida.
Pero apenas la pesada madera se cerró a sus espaldas, se permitió apoyarse sobre Sebastian mientras sus ojos se humedecían y él temblaba más que una hoja abandonada al viento.
Sebastian lo abrazó fuertemente, quería regresar, quería gritarle al hombre ese que se decía padre de Kurt que era un idiota. Cómo podía hacer eso, Kurt era su hijo, su sangre y darla por muerta así... Cooper Anderson era un asesino ¿lo habían olvidado? El padre de Sebastian había muerto por su culpa; no se justificaba, pero incluso Dave y él habían tenido compasión y no lo habían matado como ellos pensaban. Pero a Cooper Anderson le había importado muy poco el destino de Sebastian, de su madre o cualquier otra cosa.
Sebastian protegería a Kurt de esa familia, ellos no se merecían a alguien como Kurt. No si le habían dado la espalda de esa manera. Sí antes tenía la convicción de hacerlo, justo en ese momento no había nada que le quitará de la cabeza y del corazón, hacer de Kurt el hombre más feliz del mundo.
Aquí ta. Prometí teminar de subir la historia y así será. Capítulo que vaya saliendo, capítulo que se sube. Espero que lo disfruten.
Una abrazote.
