Todos los personajes pertenecen a Rick Riordan igual que el texto en negrita yo solo los usaré para este fic.
N/A: Si ya se que debia publicar el jueves pero me he lastimado la mano derecha y me duele toda. Puede que el siguiente capitulo demoré más.
Si, Tique no está de mi lado. Bueno nunca ha estado.
Espero comprendan y espero volver a escribir pronto con normalidad.
Pronto las fresas se acabaron y el jugo igual, algunos conversaban animadamente mientras esperaban que leyeran de nueva cuenta. Annabeth y Thalía ya habían regresado de su conversación. La hija de Zeus se sentía mejor por lo menos le había dicho que había soñado, lo malo no le había dicho que ese sueño vino con un plus llamado Percy sesos de alga Jackson, que se encontraba en un terrible lugar y que parecía cada vez más débil.
- Será que podemos empezar esta lectura de una buena vez - espetó Hera muy de malas pues nadie obedecía las órdenes y no podían hacer nada para obligarlos al parecer, pues Poseidón ya los veía con advertencia.
- Empezaremos cuando tengamos que empezar- sonrió ladino el Dios del sol que estaba de buen humor mientras ahora cuidaba de su tía favorita con su mejor amigo. Claro esto no significaba que el se haya olvidado de su pequeño ex paciente ya no tan pequeño, pero debía enfocarse en otras cosas o dejaría de ser tan caliente como solo el podía ser.
- Es decir cuando a Ares se le pegue la gana debido a que el tiene el libro - señaló Hermes divertido mientras jugaba con Apolo y su tía Hestia a quien comía más fresas con chocolate, por supuesto el Dios de los ladrones intentaba hacer trampa pero el Dios de la verdad se lo impedía.
- Y no creo que eso sea muy pronto - indico también algo divertido Dioniso mientras revisaba su revista de vino y por supuesto que no sería pronto ya que el Dios de la guerra estaba profundamente dormido o al menos fingía estarlo solo para molestar a su madre.
- Afrodita despierta a tu amante ahora - exigió Zeus mirando a la diosa del amor que estaba muy a gusto peinando su hermosa cabellera, ella lo vio un microsegundo y después siguió con su cabello como si no hubiera hablado con ella - ¡Afrodita! - bramo pero ella seguía como si nada - ¡Afrodita! - la cólera del rey de los dioses iba en aumento.
- Bien - dijo Hefestos mirando el autómata de mariposa que ahora tenía en su mano y se lo enseñaba a sus hijos. Si todo el mundo actuaba como si el rey y la reina no existieran.
- Hefestos dile a tu esposa que despierte a Ares - exclamo Hera con enojo y el Dios fingió que no era con él - ¡Hefestos! - A Poseidón la situación le estaba divirtiendo en este momento pero sabía que no podía llegar a más.
- Por favor Ares empieza la lectura de una vez - pidió amablemente y el Dios de la guerra abrió los ojos, se acomodó y tomó el libro en sus manos mientras los demás dioses se acomodaron para oír el nuevo capítulo. Claro a los reyes no les gustó nada el detalle que con solo unas pocas palabras todos los dioses hicieron caso a lo dicho por Poseidón, mientras que con ellos se hicieron de oídos sordos, oh pero claro ellos se prometieron que en cuanto la lectura termine y se efectúe el trato nada más de esto iba a suceder.
- Bien el siguiente capítulo se titula Los confederados muertos nos llevan en auto stop.- Ares se detuvo y vio en dirección a su hija y luego al libro, sabia muy bien que ella ya tenía que haber salido de misión y si los chiquillos de su tío y hermana iban huyendo del barco ese, era muy probable de que se toparan con ellos.
- ¿Como les haces auto stop a unos confederados muertos? - pregunto Ana hija de Venus arrugando la nariz.
- No se tal vez buscas la pierna de una sexy muerta y se las enseñas - se encogió de hombros Julie hija de Mercurio y los demás soltaron unas risitas por la imagen mental de los chicos haciendo eso. Hermes le alzó pulgares a su hija y ella sonrió orgullosa.
-¡El termo! -grité mientras nos precipitábamos hacia el agua.-¿Qué? -Annabeth debió de pensar que había perdido la chaveta.
- De hecho si, pero más que pensarlo estaba segura de eso - rió suavemente la rubia aún le faltaba su sesos de alga, recostó la cabeza en el hombro de su hermano. habían dos chicas que en ese momento deseaban ser Annabeth pero se aguantaban las ganas de decir algo.
Ella se aferraba a una de las correas del bote para salvar el pellejo, con todo el pelo disparado hacia arriba como si fuera un pincel.
Los mestizos y algunos dioses no pudieron evitar soltar risitas a causa de esto mientras ella se preguntaba porque su novio tenía que ser tan descriptivo y fijarse en cosas como esa, para acabar también estaban sus raras comparaciones.
Tyson sí me entendió. Logró abrir mi petate y sacar el termo mágico de Hermes sin que se le cayera y, lo que es más, sin caerse él.
Debió ser todo un logro para él pensaba con son de burla la diosa de la sabiduría sin expresar nada en su rostro aunque claro la reacción de la voz no se hizo esperar, en un segundo sintió algo estrellarse contra su nunca una bola de agua que así como apareció, desapareció al segundo, sin dejar rastros y nadie más pareció notarla o fingían no notarla.
Las flechas y jabalinas silbaban a nuestro alrededor.Agarré el termo. Confiaba en no cometer un error.
-¡Sujetaos bien!-¡Ya estoy sujeta! -aulló Annabeth.-¡Más fuerte!
Annabeth rió ante eso, claro que recordaba ese viaje y como se ponían a decir cualquier cosa cuando tenían los nervios a flor de piel.
Afirmé los pies bajo el banco hinchable del bote; Tyson nos asió por la camisa a Annabeth y a mí, y yo le di al termo un cuarto de vuelta.
Los que conocían el uso del termo es decir más que nada los dioses sabían que pronto saldrían volando de ahí los que no lo sabían estaban expectantes por lo que pudiera pasar.
Al instante emitió un chorro de viento que nos propulsó lateralmente y convirtió nuestra caída en picado en un estrepitoso aterrizaje en un ángulo de cuarenta y cinco grados.
- Debió tener mucha potencia de los vientos para lograr una caída así- señaló Sophia hermana de Annabeth y los demás asintieron. No se equivocaba por supuesto.
- Y si solo le dio un cuarto de vuelta, imaginen si le daba la mitad. Tal vez habrían salido como en un cohete a propulsión- dijo con voz soñadora Nissa y sus hermanos asentían pronto comenzaron a sacar sus planos, libretas y demás cosas para comenzar nuevos proyectos.
El viento parecía reírse mientras salía del termo, como si se alegrara de liberarse por fin.
- Quien sabe y tal vez lo hacía, después de todo ese termo tiene siglos conmigo- dijo Hermes mientras comía otra fresa con chocolate o bueno lo intentaba debido a que Apolo se las terminaba robando de su mano. Tal vez porque esa la intención de Hermes el sabia cuanto al Dios del sol le encantaban esas fresas y mas con chocolate.
- Todo lleva siglos contigo Herms- señaló divertido el Dios de la verdad mientras se relamía un poco el chocolate de los labios y el otro sonreía de lado. Hestia sonreía en medio de ellos dos y Afrodita por supuesto estaba encantada con la escena parecían un par de padres con su pequeña hija disfrutando del día. Ahhh no había nada más bonito que eso.
Excepto tal vez que cierto hijo de Zeus se estaba escabulléndose hacia donde se encontraba su mejor amigo el hijo de Poseidón. Aprovechaba el hecho de que los reyes parecían demasiado concentrados en sus maldades que en mirarlo y si a la diosa del amor no se le escapaba el hecho de que ahí había algo. Algo que podía sobrepasar a la amistad.
Al impactar con la superficie del agua, rebotamos una, dos veces, como una piedra lanzada al ras, y de repente salimos zumbando como en una lancha motora, con el agua rociándonos la cara y sin otra cosa en el horizonte que el mar abierto.
Y ahí va de misión suicida mi hijo pensaba el portador de tormentas lastimeramente mientras veía como su sobrino se iba acercando cada vez más hacia sus primos, por supuesto esto no le molestaba para nada solo rogaba que sus pequeños hermanos no se dieran cuenta de aquello ni tampoco la diosa que creó el plan que lo tenía haciendo esto.
Oí un clamor furioso en el barco, pero ya nos hallábamos fuera del alcance de sus disparos. El Princesa Andrómeda se convirtió enseguida en un barquito de juguete y desapareció.
Así mismo el antiguo rey de Micenas pronto fue un borrón a la vista de su amigo Aquiles que lo vigilaba con una sonrisa mientras el azabache se sentaba a lado del hijo de Poseidón y le daba un ligero susto.
Mientras nos deslizábamos a toda velocidad por el agua, Annabeth y yo intentamos enviarle un mensaje Iris a Quirón. Pensábamos que era importante explicarle a alguien lo que se proponía Luke, y no sabíamos en quién más confiar.Quirón sonrió con nostalgia, sus alumnos confiaban en el casi tanto como el confiaba en ellos o tal vez más. También recordó esa llamada y pasó una mano por su rostro.
A aquella velocidad, el bote levantaba una fina cortina de agua y la luz se descomponía en un arco iris al atravesarla: eran las condiciones ideales para enviar un mensaje Iris, aunque la cobertura era bastante mala.
- Deberías estar en tu lugar junto a Aquiles - murmuraba Teseo asegurándose que nadie notara demasiado la presencia de su amigo a su lado.
- ¿Qué te pasa hoy Teseo?, te ves cansado - pregunto el hijo de Zeus y el otro lo vio, no sabia porque pero tenerlo cerca le comenzaba a ser incómodo.
- Yo estoy perfecto ahora ve a tu lugar - respondió tajante el no había querido responderle así pero aún no olvidaba como había reaccionado al nombre del barco y a la estatua de la princesa. Y si ese asunto le molestaba.
- No - frunció el ceño no le gustaba el tono que estaba usando su amigo - yo me quedo aquí - se cruzó de brazos y el otro volteo el rostro.
- Haz lo que quieras entonces- si, los dos estaban actuando de manera extraña. A Perseo la indiferencia de Teseo le estaba doliendo y a Teseo le estaba doliendo recordar como reaccionó al hecho de que nombraran a su esposa o ex esposa como fuera el caso.
Annabeth arrojó un dracma de oro a la cortina de agua y yo recé para que la diosa del arco iris nos mostrara a Quirón. Apareció, su cara sin problemas, pero había una extraña luz estroboscópica y una música de rock atronando en segundo plano, como si estuviese en una discoteca.
- No era una discoteca- El entrenador de héroes solo sujetaba su cabeza con una mano y negaba, mientras los que no conocían a la familia del centauro se quedaron extrañados ¿Cómo que no era una discoteca? por la descripción parecía una, aunque el no se viera como esas personas a los que esos lugares les llamara la atención. Dioniso le dio una breve mirada comprensiva, el conocía la parentela del centauro.
Se lo contamos todo: nuestra salida furtiva del campamento, Luke y el Princesa Andrómeda, el ataúd de oro con los restos de Cronos... Pero entre el ruido que había de su lado y el zumbido del viento y del bote surcando las olas, no sabía cuánto lograría captar de todo aquello.
- Apenas y podía oír mis pensamientos pero alcance a oír gran parte de la información- le sonrió a la chica y ella asintió, los griegos por otra parte reían recordando a la familia de Quirón y lo divertidos que resultaban ser. Luke por otra parte se sentia incómodo, después de todo el entrenador había hecho todo lo posible para estar ahí y aconsejarle pero el había hecho de oídos sordos.
-Percy -chilló Quirón-, tienes que tener cuidado con...
- Luke y las ovejas de Polifemo - terminó por decir el centauro. Si Luke estaba peor a cada parte leída.
Su voz quedó ahogada por un gran griterío alzado a su espalda: un montón de voces aullando en plena juerga como guerreros comanches.
- ¡Los ponis Juerguistas! - gritaron los semidioses griegos para luego reír y Quirón solo suspiro. Los romanos les veían con incógnita pues hasta los dioses tenían sonrisitas burlonas en los rostros, sabían que de todos los centauros el más centrado era Quirón los demás vivían la vida como querían.
-¿Qué? -grité.-¡Maldita parentela! -Tuvo que agacharse para esquivar un plato que pasó por encima de su cabeza para ir a estrellarse fuera de nuestro campo visual-.
- ¡Es fiesta se escucha Genial! - gritaron los hijos de Mercurio/Hermes, Apolo/Febo y hasta los de Dioniso/Baco, apoyados por sus padres por supuesto mientras el centauro pedía paciencia a quien sabe quién para poder resistir a esta y esa familia.
¡Annabeth, no deberías haber permitido que Percy saliera del campamento! Pero si conseguís el vellocino...
- Si consigues el vellocino salvas la granja Dorothy, debes seguir el camino dorado y ver al mágico mago de Oz- hablo Leo con voz de locutor y los demás se echaron a reír, Piper y Jadson solo negaban con la cabeza divertidos.
- Esto no es el mago de Oz Leo - regaño la hija de Afrodita- Pero si lo fuera seguro hasta por el camino dorado se perderían con Percy por su mala suerte - aseguro y los demás rieron más fuerte.
- También te has juntado demasiado a Leo mi amor - Jason beso suavemente su frente y ella solo sonrió.
-¡Sí, pequeña! -chillaba alguien que tenía detrás-. ¡Uau, Uau!
- ¡Uau, Uau! - gritaron también los hijos de Hermes/Mercurio, Apolo/Febo, Dioniso/Baco y comenzaron a hacer un baile extraño. Dioniso chasqueó los dedo y música empezó a sonar por toda la sala de los tronos.
- ¡A Bailar! - gritaron los Stoll y tomaron las manos de las hijas de Demeter, a la locura se unieron los padres de algunos semidioses.
- Me permite - dijo Hermes queriendo molestar con el Dios del sol y este aceptó sonriendo, Hestia los veía con una sonrisa mientras hacia aparecer bebidas para todos.
- Bailemos Chispitas - reía Leo extendiendo la mano a Jason este asintió y se dejó llevar.
- Cuidado te enamoras del latino amor - advirtió entre risas Piper mientras Jason ponía cara de no entender absolutamente nada y era arrastrado por su amigo al centro donde todos bailaban sin control alguno.
- Ven a bailar conmigo Teseo - susurró Perseo en un intento de que su amigo no esté tan molesto con él, aunque no sabia el motivo de esto. El antiguo rey de Atenas simplemente negó con la cabeza sin mirarlo - Vamos, a ti te gustan las fiestas-
- No puedo esta prohibido para nosotros - murmuró el antiguo héroe con la mirada en el suelo, si Perseo había olvidado aquello, vio que la familia marin era la única aparte de los reyes y la diosa de la sabiduría que no se habían unido a la breve fiesta que se estaban dando acabo.
- Oh lo olvidaba - se acercó más a Teseo y a su oído susurro - Después quiero que me expliques bien ese trato - el aliento del hijo de zeus hizo que al hijo de Poseidón le recorriera una corriente eléctrica por toda su espalda, sus vellos se erizaron y reprimió el temblor de su cuerpo. Sacudió la cabeza antes de asentir, Perseo no sabia porque pero le gustó causar eso en su amigo.
Zeus y Hera no estaban nada felices con la situación, pero no dijeron nada porque Poseidón los estaba mirando, puede que el este interesado en la lectura pero si de esta forma conseguía que su sobrino Apolo y sus hijos estén relajados por un momento lo iba a aceptar. Sus hijos pesar de no estar bailando con los demás se notaba que estaban tranquilos y no tensos lo leído, claro que también estaba notando lo que había entre Perseo y Teseo, mientras su hijo fuera feliz el no iba a decir nada.
Una o dos horas después Hestia le pidió amablemente a Ares que continúe con la lectura para poder después cenar e ir a descansar, el Dios accedió mientras comía una galleta que ella le dio.
Alguien subió la música y puso los bajos tan a tope que hasta nuestro bote vibraba.
Los semidioses y dioses estaban cansados y felices después de la breve fiesta que tuvieron, Annabeth no había bailado pero le agrado ver a los demás reír y sonreír. Quería que su sesos de alga este ahí, mientras no fuera así, su felicidad no estaría completa.
-... Miami -gritaba Quirón-. Trataré de vigilar...
La rubia le dio una mirada agradecida al centauro porque más que vigilar fue a su rescate. Luke que los veía y suspiraba el tampoco había bailado pero si se había relajado un poco pues en el momento de la fiesta nadie lo miró mal.
Nuestra nebulosa pantalla se desintegró como si alguien del otro lado le hubiese arrojado una botella, y Quirón se evaporó.
- Una botella de cerveza y una bala de pintura- dijo el entrenador de héroes mientras negaba con la cabeza, sus parientes no tenían remedio. Dioniso por su parte sonreía, esas si eran fiestas.
Una hora más tarde divisamos tierra: una larga extensión de playa en la que se alineaban hoteles de muchos pisos. Las aguas empezaron a llenarse de barcos de pesca y buques cisterna. A Luke y a Thalia eso se les hacia conocido, ambos le dieron una mirada a Annabeth pero ella solo correspondió a la de su amiga y asintió para después señalar el libro, dándole a entender que si era un lugar que ellas conocían. Luke vio las miradas de ellas y aunque no lo miraron a él también entendió que llegaron a un lugar donde los tres estuvieron.
Un guardacostas pasó por estribor y luego dio media vuelta, como para echar un segundo vistazo. Imagino que no veían cada día un bote salvavidas sin motor, tripulado por tres adolescentes y lanzado a más de cien nudos.
- No no creo que vean eso todos los días - dijo Reyna que tenía su atención en el rubio ex Augur que había estado demasiado quieto y tranquilo todo este tiempo, no había bailado bi puesto mala cara. Algo se traía entre manos, debía saber que era.
-¡Es Virginia Beach! -dijo Annabeth cuando nos acercamos a la orilla-. ¡Por los dioses! ¿Cómo es posible que el Princesa Andrómeda haya llegado tan lejos en una sola noche? Deben de ser...
- Virginia Beach - murmuró Luke mientras se sentaba bien y tratab de calcular cuál es la ruta que estaba tomando, habían avanzado mucho desde Long Island, cayó en la cuenta que entonces si estaban haciendo aquello que hablaban. Estaban bajando por la costa, paso las manos por su rostro ¿Cómo podía ser tan ciego en el libro? todo lo estaba haciendo mal.
-Cinco mil treinta millas náuticas -dije.
- ¿Cómo lo supo? - pregunto una legado de Aquilon. Mientras la familia Marina si que sabia la razón de esto y sonreía por lo bajo.
Ella me miró asombrada.-¿Cómo lo sabes?-Pues... no estoy seguro.
Recién está descubriendo sus poderes pensaba felizmente Poseidón le agradaba que su hijo tuviera tanto poder no le importaba que los demás pensara que era peligroso, para él su hijo era perfecto tal como estaba.
Annabeth reflexionó un momento.
-Percy, ¿cuál es nuestra posición?-Treinta y seis grados, cuarenta y cuatro minutos norte; setenta y seis grados, dos minutos oeste -respondí automáticamente. Luego sacudí la cabeza-. ¡Uau! ¿Cómo es que lo sé?
Tritón rodó los ojos, eso le parecía tonto ¿como no podía darse cuenta que era por sus poderes con el agua, era algo demasiado notorio. Sintió agua en su cuello que lo hizo estremecer, volteó a ver quién era pero no había nada. Teseo por su parte aguantaba la risa lo mejor que podía y Perseo que seguía muy pegado a él tenía el ceño fruncido, algo pasaba el vio el agua y al segundo no, parpadeó varias veces no entendía nada.
Debes descansar y dejar de jugar esas bromas pensaba Teseo
Lo sé pero no todos los días puedo hacer eso con Tritón reía entre dientes la voz y su hermano sonrió de lado, con la mirada de Perseo encima este tenía el ceño fruncido.
-Por tu padre -dedujo Annabeth-. Cuando estás en el mar, posees una orientación perfecta. Es genial.
- Un GPS marino humano wow - murmuró Leo mientras hacia anotaciones en las libretas y pensaba que definitivamente tenía que hablar con Percy... pero al pensar en el hecho que no estaba todo el entusiasmo que tenía se fue y dejó de dibujar en su libreta, la culpa llegaba una vez más. Suspiro y sonrió no debía pensar en eso.
Yo no estaba tan seguro. No quería convertirme en un GPS humano,
- No quiere pero ya lo es y uno muy bueno - susurró Hazel abrazando a Frank después de la breve fiesta, en la que una vez más Nico se había pegado a su hermana huyendo de su rubio doctor, se habían sentado juntos. Nico estaba algo lejos de ellos completamente solo como le gustaba.
El hijo de Apolo que ahora estaba con Rachel y sus hermanos, lo veía desde su lugar. Estaba tan confundido con lo que sentía, quería creer que Nico sentía lo mismo y por eso huía de él, para que él no lo notara, prefería pensar en esa idea porque la otra que tenía no le gustaba y eso es que Nico solo lo veía como un amigo y le preocupaba el hecho de que él lo esté viendo con otras intenciones y por eso se alejaba así.
pero antes de que pudiera decir nada, Tyson me dio unos golpecitos en el hombro.
-Viene bote.Me di la vuelta. El guardacostas, ahora ya abiertamente, venía por nosotros. Nos hizo señales con las luces y empezó a ganar velocidad.
- La policía primero en la otra misión y ahora la guarda costera - refunfuñó de mal humor Hermes - Será que las autoridades no pueden dejar que uno cometa delitos en paz - los hijos de él y los de Apolo opinaban lo mismo que el Dios los demás solo o negaban con la cabeza o rodaban los ojos.
- Tal vez si el sol los cegara de vez en cuando - susurro a su oído en tono travieso el Dios del sol haciendo sonreír a Hermes - Digo no sería mal plan -
- Para nada malo - aseguró el Dios de los ladrones y Artemisa observaba con recelo aquel acercamiento, volteó a ver a la diosa del amor y está sonreía y suspiraba. La diosa de la casa volvió a verlos y sonrió un poco, solo esperaba que esto terminara mejor que las otras veces, su hermano merecía ser feliz.
-No podemos dejar que nos atrapen -dije-. Nos harían demasiadas preguntas.
- Siempre tienen preguntas para hacer - refunfuñó Julia hija de Hermes cruzándose de brazos y sus hermanos asintieron.
- Hasta si te ven en un callejón sin hacer nada tienen preguntas para hacer - dijo Cecil su hermano y los demás seguían asintiendo, a ellos si que les molestaba la intromisión de las autoridades en todo lo que hacían.
-Sigue adelante hasta la bahía de Chesapeake -dijo Annabeth-. Conozco un sitio donde escondernos.
Luke y Thalia asintieron ese era el lugar más cercano para esconderse que había, les alegraba que ella lo recordara. Más que nada a Luke, tenía buenos recuerdos de aquel lugar, habían dado un pequeño paseo mientras estaban ahí, fueron por un momento simples adolescentes y una niña. Pero bueno ahora eso era un pasado muy lejano, bajo la cabeza.
No le pregunté a qué se refería ni por qué conocía tan bien la región. Me arriesgué a aflojar un poquito más la tapa del termo: un nuevo chorro de viento nos impulsó como un cohete en torno al extremo norte de Virginia Beach y luego hacia la bahía de Chesapeake.
Annabeth y Thalía compartieron una mirada cómplice y triste recordando aquel lugar, fueron buenos tiempos considerando todo lo que vino después.
El guardacostas se iba quedando cada vez más atrás. No aminoramos la marcha hasta que las orillas de la bahía empezaron a estrecharse. Entonces me di cuenta de que estábamos entrando en la desembocadura de un río.
Bye bye localización de GPS pensaban los hijos del Dios del mar sabían bien que esta solo funcionaba en el territorio de su padre. Es decir el mar.
Percibí el cambio del agua salada a la dulce. Me sentía repentinamente cansado, exhausto, como si hubiera sufrido una brusca bajada de tensión.
- Para todas sus habilidades necesita cierto grado de concentración y fuerza, si es nuevo con esta es natural que se canse rápido- dijo Hefestos señalando a los que parecían no entender porque el chico parecía exhausto si solo había dado direcciones.
- Es como tu con tu localización bajo tierra- dijo Hades señalando a su pequeña hija Hazel y ella se quedó pensando en aquello y era la verdad la primera vez que usó su habilidad se sintió realmente exhausta al regresar a la súper así que asintió.
- Lo mismo pasa con la habilidad de cada uno de ustedes - dijo Dioniso sin mirar a nadie pues su vista seguía en su preciada revista de vinos y viñedos - Pero entre más usen sus habilidades mejores serán y se cansarán menos hasta que lo hagan sin concentración- dio la vuelta a la página y los mestizos tanto griegos como romanos asintieron, ellos también se habían percatado de esto cuando usaban no solo sus habilidades sino también sus poderes. Ares siguió leyendo quería que haya pelea de una buena vez.
Ya no sabía dónde me encontraba ni en qué dirección debía orientar el bote. Menos mal que Annabeth me indicaba el camino.-Allí -dijo-. Después de ese banco de arena.
- Conocías bien el terreno - señaló Thalia quien sabía bien hacia donde su amiga estaba dirigiendolos en el libro, la rubia solo asintió.
Viramos hacia una zona pantanosa invadida de maleza y detuve el bote al pie de un ciprés gigante.
El Dios del sol suspiró con tristeza, recordaba perfectamente el rostro de Cipariso. Se arrepentía de haberle regalado la jabalina, tal vez sin ella el habría vivido más, sintió una mano en su hombro volteó a ver y se topó con el rostro de Hermes que le sonreía triste, el palmeó la mano que le había puesto en el hombro y le devolvió la sonrisa ( N/A: *saca papelito y se pone lentes sin graduación* Cuenta el mito que Cipariso fue un joven descendiente de Heracles, del cual algunos dioses se enamoraron pero solo Apolo lo pudo conquistar, el chico vivía en un bosque y el Dios del sol le visitaba, una vez le regaló uno de sus venados sagrados y el muchacho amo al animal con devoción, este le seguía a todas partes y tenía las astas de oro, en otra ocasión le regaló una jabalina. Lo cual conllevó a la tragedia pues tratando de cazar un venado mato al suyo propio, la tristeza lo invadió y lloró y lloró, le suplico a Apolo que lo dejara seguir llorando su pena para toda la eternidad, entonces el lo convirtió en un árbol, el árbol de la tristeza, el dolor y el duelo por los seres queridos, consagrado desde entonces a los difuntos. Un Ciprés *se guarda el papel* no se que tiene Apolo con las plantas ya parece Demeter, bueno sigan leyendo).
Los árboles se cernían sobre nosotros, cubiertos de enredaderas. Los insectos zumbaban entre la hierba; el ambiente era bochornoso, sofocante, y de la superficie del río se levantaba una nube de vapor. En resumen, no era Manhattan y no me gustaba nada.
Un lugar demasiado seco pensaban los hermanos de el frunciendo el ceño ligeramente y Perseo pensaba lo mismo, después de todo el conocía bien a los hijos de su tío, a ellos no les gustaba nada cuando los elíseos pasaban por épocas secas y de mucho calor. Porque ahí se cubría cualquier clima para tener a todos los héroes felices, esos días el antiguo rey de Micenas se pasaba con ellos en el lago o en la piscina que el padre de ellos había mandado a poner.
-Vamos -dijo Annabeth-. Está ahí, en el banco de arena.-¿El qué? -pregunté.-Tú sígueme. -Agarró su petate-. Y será mejor que ocultemos el bote. No debemos llamar la atención.
Más de uno aprobó esta estrategia, Atenea la aprobaba porque por supuesto era su hija quien estaba dando la idea, pero aun así no dejo que su rostro denote algo de orgullo que sentía. Annabeth pensaba que para lo que les sirvió igual ocultarlo, porque al final ni habían vuelto a el.
Después de cubrirlo con ramas, Tyson y yo seguimos a Annabeth por la orilla, con los pies hundidos en un lodo rojizo. Una serpiente se deslizó junto a mi zapato y desapareció entre las hierbas.
"Aparecen mas parientes nuestros Martha" dijo George desde el bolsillo del dios de los ladrones.
"Tu crees que sea mi prima Kandaz" respondió Martha.
"Puede ser a ella le gustan esos lugares cálidos" dijo George y luego siseo y grito "!No me muerdas! "
"Entonces no andes haciendo ese rostro de rata babosa pensando en mi prima" contesto Martha y se escucho otro grito de George mientras Hermes rodaba los ojos y los demás reían por la pelea.
- O se callan ahora o no habrá ratas en dos meses - advirtió el dios viendo como su bolsillo se movió pero pronto paro - Bien, Ares continua por favor - pidió mientras masajeaba el puente su nariz.
-No es sitio bueno -dijo Tyson, y aplastó los mosquitos que empezaban a hacer cola en su brazo como si fuera un buffet.
- No no era bueno - mascullo entre dientes Clarisse recordando como los encontró y Chris se la quedo mirando antes de abrazarla y besar su mejilla a lo que ella respondió con un gruñido que le hizo reír.
-Aquí -dijo Annabeth por fin.Lo único que yo veía era un montón de zarzas. Ella apartó unas ramas enredadas, como si fuesen una puerta, y de repente vi que tenía ante mí un refugio camuflado.
Algunos abrieron los ojos sorprendidos ellos no se esperaban aquello y vieron a la chica que solo veía a su amiga Thalia que sonreía de lado. Luke seguía con la cabeza agachada en su puesto pero tenia una pequeña sonrisa mientras aun recordaba ese y sus demás refugios.
El interior era lo bastante grande para tres, incluso si el tercero era Tyson. Las paredes eran de plantas entretejidas, como las chozas de los nativos, y daban la impresión de ser impermeables.
- Lo eran, teníamos que estar preparados ante cualquier adversidad - indico Thalia dando a entender que ella conocía ese lugar, su padre la vio por un segundo con el ceño fruncido, sabia que seguramente era algún refugio que construyo mientras viajaba con la hija de Atenea y el de Hermes pero aun así no le agradaba que ella supiera sobre construcciones de refugio.. luego sacudió la cabeza el no debía preocuparse por eso.
Amontonado en un rincón había todo lo necesario para una acampada: sacos de dormir, mantas, una nevera portátil y una lámpara de queroseno. También había provisiones para semidioses: puntas de bronce de jabalina, un carcaj repleto de flechas, una espada y una caja de ambrosía. Olía a moho, como si el lugar hubiera estado desocupado mucho tiempo.
Los griegos y romanos en especial los hijos de los dioses de la guerra silbaron impresionados, eso si era un refugio y estar preparado ante cualquier cosa. Ares sonrió ante la descripción del lugar y le dio una mirada de aprobación a la rubia y a la azabache al hijo de Hermes simplemente lo ignoro, aunque sabia que el también debió saber de ese lugar.
-Un escondite mestizo. -Miré maravillado a Annabeth-. ¿Lo construiste tú?-Thalia y yo -dijo en voz baja-. Y Luke.
Todos voltearon a verlo y el se removióincomodo, no se explicaban que lo pudo haber llevado de proteger a las dos chicas a querer destruirlas después. Los romanos mas bien no entendíandel todo su odio acerca de su padre, no es que ellos esténtampoco del todo felices con los padres ausentes pero al menos no queríandestruirlos solo por eso.
Aquello no debiera haberme preocupado. Ya sabía que Thalia y Luke habían cuidado de ella cuando era pequeña, y también que habían vivido los tres como fugitivos, ocultándose de los monstruos y sobreviviendo por sus propios medios, hasta que Grover los encontró y trató de conducirlos a la colina Mestiza. Pero siempre que Annabeth hablaba de la época que había pasado con ellos, yo me sentía... No sé. ¿Incómodo?
Afrodita negó con la cabeza, ella adivinaba exactamente lo que el chico estaba sintiendo, ella podía saberlo después de todo lo había visto aquí en la sala. Sonrió viendo a la rubia que al sentir su mirada se la devolvió un instante antes de esquivarla, poniendo sus mejillas rojas. Annabeth era lista ella también sabia cual era el sentimiento correcto de Percy, el lo había sentido desde que terminaron la primera misión. El se lo había dicho después, en una de sus citas, eso solo la hacia avergonzarse porque estaba segura que el describía bien cual era ese sentimiento.
No. Ésa no era la palabra.
Thalia miraba con picardía a su amiga que solo atino a ocultarse de su sonrisa burlona, Nico por otro lado frunció el ceño el lo sabia, lo sabia desde que conoció a Annabeth y a Percy, sabia lo que el sentía por ella, sabia que ella sentía lo mismo. Pero eso no significaba que no le doliera y que no se pudo haber ilusionado con eso, tomo su cabeza entre sus manos pues ahora no solo sentía eso por Percy, había alguien mas ahí presente. Afrodita sonrió tenia que hablar pronto a solas con el hijo de Hades o y el de Apolo que se veía preocupado mirando al azabache.
La palabra era «celoso».
Luke arqueo una ceja ¿celoso? ¿celoso de el y lo que compartió con Annabeth y Thalia? o... Celoso de que Annabeth lo quería a el, este razonamiento lo dejo un poco desconcertado, vio hacia Annabeth ella estaba sonrojada, los demás campistas le enviaban miradas y sonrisas burlonas. Frunció el ceño ¿Él no gustaba de Thalia? al parecer no, entonces ¿Por que?... ¿como la llamo siempre? prima, la consideraba su familia, mientras que a Annabeth la llamo su listilla, frunció más el ceño no importaba que edad tuviera ella era su hermanita, la única razón que lo detuvo tantos años en el campamento.
-Y tú... -dije-. ¿No crees que Luke venga a buscarnos aquí?Ella negó con la cabeza.
-Construimos una docena de refugios como éste. Dudo mucho que recuerde siquiera dónde están. Ni creo que le importe.
- Recuerdo perfectamente donde están cada uno de nuestros refugios, sabría perfectamente a cual irías porque es el mas cercano a la velocidad que iban - tenia el ceño fruncido con severidad mirando el piso - Debo tener una razón por la que no los estoy siguiendo - Annabeth suspiro después había descubierto la razón por la que los había dejado ir tan fácil.
Se tendió sobre las mantas y empezó a hurgar en su petate. Su modo de moverse decía bien a las claras que no le apetecía hablar más del asunto.
- Si no me dice no me entero - dijo en son de burla Rachel y los demás se echaron a reír, pero ella tenía la vista fija de forma disimulada sobre el ex Augur le había visto hace un momento guardar algo blanco en su bolsillo tenía que descubrir que era.
-Hummm... ¿Tyson? -dije-. ¿Te importaría echar un vistazo por ahí? Para buscar un súper selvático o algo por el estilo.
- Un súper selvático ¿es enserio? - dijo incrédulo Butch y los demás estaban igual que el mientras Annabeth solo atinó a reír ligeramente, su novio a veces ponía las excusas más tontas para quedarse a solas con ella.
¿Es enserio? pensaba Teseo aguantando la risa, podía apostar cualquier cosa a que la voz estaba roja, lo podía oír carraspear. Perseo seguía viéndolo raro igual que los hermanos de este.
-¿Un súper?
Ni el cíclope se lo cree Tritón quería negarlo pero el asunto se le hacia gracioso, el semidiós era bastante torpe para poner excusa y quedarse solo con la chica. Rodo los ojos y aguantó la risa como sus hermanos.
Por otro lado los demás si que reían solo el pedía buscar eso en medio de la nada. Annabeth solo suspiro si tan solo supieran. Bueno pronto sabrían.
-Sí, para comprar patatas fritas. O dónuts. Cosas así. Pero no te vayas muy lejos.-Dónuts -dijo Tyson, muy serio-. Voy a buscar dónuts por la selva. -Salió y empezó a gritar-: ¡Dónuts!
- Como si fuera a encontrar Donuts en la nada - mascullo Julie hija de Mercurio y los demás asintieron aquello era imposible, pero bueno el era un pequeño cíclope si que no lo podían culpar demasiado de tener tanto entusiasmo, en especial al cumplir una petición de su hermano mayor.
En cuanto se fue, me senté junto a Annabeth.
Afrodita y su descendencia no pudo evitar soltar un chillido de la emoción, al igual que Atenea no pudo reprimir una mirada de ira pura hacia la diosa del amor. Los demás cubrieron sus oídos lo mejor que pudieron para no quedar completamente sordos.
- ¿Ya? - pregunto Ares algo molesto por el escándalo, ella le dio una sonrisa encantadora que hizo suspirar a más de uno y luego asintió.
La diosa de la sabiduría se puso a decir cosas entre dientes mientras miraba algún punto muerto en la pared de la sala de los tronos, cosas como que ella no iba a permitir que estén juntos, que ese se iba a mantener lejos de su hija no importaba lo mucho que le costara.
-Oye, siento lo de... Ya sabes, que te encontraras con Luke y tal.
- No es su culpa - rodaron los ojos quienes más conocían a Percy, los del Argo II más Thalía, Nico y Will se prometieron que debían hablar con él urgente cuando pusiera un pie en esa sala.
-No es culpa tuya. -Desenvainó su cuchillo y empezó a limpiar la hoja con un trapo.-Nos ha dejado escapar con demasiada facilidad -dije.
Muchos asintieron incluso el mismo Luke que trataba de pensar que es lo que su yo del libro tramaba, si no se equivocaba iba a hacer lo de siempre. Era hijo de Hermes y había algo que sabia hacer bien y eso era engañar para conseguir sin mucho esfuerzo lo que quería. Abrió los ojos con entendimiento vaya que hacia las cosas mal ¿cómo podía llegar a hacer eso?.
En realidad, esperaba que fueran imaginaciones mías, pero Annabeth asintió.
-Yo estaba pensando lo mismo. Eso que le oímos decir sobre una «jugada» y también lo de «morderán el anzuelo». Me parece que hablaba de nosotros.
Luke con Chris asintieron arregañadientes eso es lo que habían estado planeando, usar a Grover como señuelo para saber donde estaba el vellocino. Luke sabía que Annabeth en cuanto se enterara de lo del árbol y que Grover estaba en peligro no dudaría en ir por ello, una vez que lo obtuviera se lo robaría y lo usaría para sus planes. Luke miró a Thalía y tal vez solo después... pero sería muy tarde.
-¿El vellocino es el anzuelo? ¿O Grover?
- Ambos - dijeron al mismo tiempo Chris y Luke luego se miraron y después al piso, el rubio recibió algunas malas miradas. Annabeth solo suspiro con tristeza igual que Thalía.
Ella estudió el filo del cuchillo.
-No lo sé, Percy. Quizá quiere quedarse el vellocino. Quizá espera que hagamos nosotros lo más difícil para luego robárnoslo. Aún no puedo creer que envenenase el árbol...
Zeus veía con furia al muchacho, este simplemente siguió mirando el suelo. Si de verdad hizo eso, el mismo pensaba que se merecía ese rayo. Poseidón por otra parte vigilaba a su pequeño hermano pues apretaba su perno pero este no hizo nada.
-¿Qué quería decir con eso de que Thalia se habría puesto de su lado?
- No lo haría- dijo ella con firmeza y miraba con severidad a Luke, el asintió una parte de él lo sabía puede que llegara a tentarla pero no lograría que ella esté contra los dioses.
-Se equivoca.
Thalía vio con agradecimiento a su amiga y ella solo sonrió un poco.
-No pareces muy convencida.
- Annabeth- dijo la hija de Zeus y la otra soltó una risita nerviosa mientras los demás reían por lo bajo igual que Luke.
Annabeth me lanzó una mirada fulminante y entonces casi deseé no haber hablado, al menos mientras ella empuñara el cuchillo.
- No no es recomendable estar de ese lado de la mirada - aseguraron varios que la habían recibido.
- Y peor cuando tiene su daga en la mano - afirmaron Travis y Connor con estremecimiento, cuantas veces no habían estado ahí de ese lado por alguna broma.
-¿Sabes a quién me recuerdas sobre todo, Percy? A Thalia. Sois tan parecidos que resulta espeluznante. Quiero decir: o bien habríais sido amigos inseparables, o bien os habríais estrangulado el uno al otro.
- Digamos que algo intermedio - hizo una mueca Thalia porque la verdad al principio no se habían llevado bien, claro ahora se llevaban mejor pero ella seguía siendo la teniente de las cazadoras, así que mucho tiempo juntos no tenían. Luke por su parte frunció el ceño en el sueño ellos se habían llevado demasiado bien, no le importaba que según fueran familia porque después de todo los dioses no tienen ADN así que no tendrían problema, se habían pasado demasiado pegado demasiado para su gusto. Así que no entendía porque ella decía que era algo intermedio.
-Dejémoslo en «amigos inseparables».
Thalia rióy las cazadoras bufaron, ellos no podíanser amigos inseparables. Aunque las cazadoras no podíannegar que ella estaba verdaderamente preocupada por la desaparicióndel chico, pero hace unos díasestaba mas relajada. Más ella.
-Thalia se enfadaba a veces con su padre, igual que tú. Ahora bien, ¿tú te revolverías contra el Olimpo por ese motivo? Miré fijamente el carcaj de flechas que había en el rincón.
Cuando Ares comenzó a leer aquella pregunta Poseidon dio un leve respingo, quería saber esa respuesta, vio el rostro de los demás semidioses y sus movimientos de cabeza, eso lo tranquilizo. Zeus por otra parte veía de reojo a su hija que solo entrecerró los ojos pero después negó con la cabeza como si la pregunta se la hubieran hecho a ella y tuviera que sobre pensar en la respuesta.
-No.
Poseidón soltóel aire que no sabia que habíasostenido desde que empezóla pregunta, era un alivio para el aquello. Estaba bien que le tranquilizara la respuesta de los semidioses presentes pero solo calmo su ansiedad con la respuesta de su hijo en el libro. Los hermanos del chico por otra parte habían confiado en que la respuesta fuera negativa después de todo ¿Por que tendría tantos amigos en los campamentos si la respuesta fuera positiva? si hubiera sido positiva tal vez todos le detestarían como al rubio.
-Muy bien. Pues ella tampoco. Luke se equivoca. Annabeth clavó el cuchillo en el suelo.
Luke le dio una mirada a Annabeth, sabia que su yo futuro tambiénpensaba que Thalia no se uniríaa el, la conocíademasiado bien pero seguramente este guardaba la esperanza de que al menos una de los dos iba a estar con el en el mundo que iba a crear su señor Cronos, despuésde todo ellas eran la razónprincipal de eso. Suspiro dudaba que todo lo que su señor le prometióenserio se fuera a hacer realidad aunqueganaran.
Quería preguntarle por la profecía que Luke había mencionado y por la relación que tenía con mi decimosexto cumpleaños, pero pensé que no me lo iba a contar. Quirón había dejado bien claro que no estaba autorizado a conocerla hasta que los dioses lo decidieran.
El entrenador de héroesasintió, el solo tubo que saberla cuando fue necesario. Aun recordaba lo aterrado que estuvo cuando se entero de ello, lo aterrada que estuvo Annabeth desde que la escucho. Vio a Luke que ahora solo veíaal piso, aunqueel no quisiera fue por mucho el promotor de aquella profecía.
-¿Y a qué se refería Luke cuando te recriminaba que viajaras con un cíclope? -pregunté-. Ha dicho que tú precisamente...-Ya sé lo que ha dicho. Se refería... a la verdadera causa de la muerte de Thalia.
La nombrada hizo una ligera mueca de desagrado ante eso y sobo su abdomen, no era una historia que ele agrade recordar. Luke hizo la misma mueca y sobo sus muñecas de forma involuntaria, Annabeth solo suspiro y Atenea presto atención.
Los que recordaban la fogata solo miraron con un poco de pena a la hija de Atenea ella era pequeña cuando sufrió ese ataque. Claro que le iba a causar un trauma.
Aguardé, sin saber muy bien qué decir. Annabeth inspiró, temblorosa. -Nunca puedes fiarte de un cíclope, Percy. Una noche, hace seis años, cuando Grover nos llevaba hacia la colina Mestiza... Se interrumpió al oír chirriar la puerta de la choza.
Atenea quería maldecir y tomar el estúpido para encontrar la parte que le interesaba o leer hasta llegar a esa de una buena vez, porque sabia que en el estaba el porque su hija le temía a esos monstruos. Pero no mostró emoción alguna.
Poseidón por otra parte ya se temía para donde iba esa historia y solo acariciaba la mano de su esposa, pero no era su culpa que aquellos cíclopes atacaran, la mayoría de ellos perdía el rumbo al ser dejados por su madre y el solo podía guiarlos de forma indirecta a su reino, lo cual no era fácil y no muchos lograban llegar y se volvían malos. No era algo que de verdad el quisiera, el lo ultimo que querría era crear mas monstruos para sus hijos. ( N/A: cofcofadiferenciadeciertadiosavengativacofcof que horrible tos, sigan con la lectura)
Tyson entró agachándose. -¡Dónuts! -dijo orgulloso, sosteniendo un caja. Annabeth lo miró incrédula.
Mas de uno se tenso ¿De donde habíasacado eso? si segúnestaban en medio de la nada. Los que si sabíanque significaba eso comenzaron a preocuparse por ellos. Luke veíade arriba abajo a Annabeth asegurándoseque estaba ahíy que no le pasonada.
-¿De dónde has sacado eso? Estamos en medio del pantano. No hay nada en varios kilómetros... -A sólo quince metros -dijo Tyson-. Una tienda de Dónuts Monstruo. Ahí, en la colina.
- Demasiado cerca - murmuro Hylla que sabia bien lo que significaba encontrar uno de esos, vio a su hermana esta aun vigilaba al rubio aquello le seguía pareciendo extraño a la reina de las amazonas, pero conocía a su hermana lo suficiente para saber que seguramente asegurándose que ese no meta en mas líos a la legión, porque al hacer algo contra los griegos, estaba asegurando una rebelión entre romanos y griegos.
-Esto me huele muy mal -murmuró Annabeth. Estábamos agazapados detrás de un árbol y mirábamos aquella tienda de dónuts en medio de la maleza. Parecía bastante nueva, con unos escaparates muy bien iluminados, una zona de aparcamiento y un estrecho camino que se internaba en el bosque. Pero no había nada más en los alrededores, y tampoco coches en el aparcamiento. Vimos sólo a un empleado que leía una revista detrás de la caja registradora. El letrero de la marquesina, con unas enormes letras negras que incluso yo podía descifrar, ponía: DÓNUTS MONSTRUO.
- Lo de monstruo no sera... - comenzóa decir Ana hija de Marte mirando a la rubia y ella mas algunos chicos griegos y otrostanto romanos asintieron, ella trago saliva- Vaya y yo que pensé que solo era una cadena de comida rápida-
- Es lo que quieren que creas - aseguro Clarisse - Así obtienen clientes y alimentan a su ganado si así lo podemos llamar - muchos mas tragaron salivaaquello sonaba horrible, en especial si comenzaban a imaginar con que le alimentaban.
Un ogro de tebeo le estaba dando un mordisco a la última «O». El sitio olía muy bien, nos llegaba el típico aroma de dónuts de chocolate recién hechos.-Esto no debería estar aquí -susurró Annabeth-. Hay algo que no encaja.
- Es obvio que no encaja estánen medio de la nada - murmuro con preocupaciónPolux viendo a su hermano que estaba igual de metido en la historia que el.
- Pero tus amigos salieron bien de aquello - susurro en respuesta Ariadna ganándosela atenciónde ambos chicos y Polux asintió, podíaacostumbrase a eso, despuésde todo no es como que todos los díasuna diosa se preocupe por ti, en especial la esposa de tu padre inmortal. Ella les sonrió dulcemente y ellos hicieron lo mismo. Dioniso los veíafeliz.
-Es sólo una tienda de dónuts -dije.
-¡Chist!-¿Por qué cuchicheas? Tyson ha entrado y ha comprado una docena. Y no le ha pasado nada.
Muchos asintieron de acuerdo con este pensamiento otros negaron con la cabeza sabiendo la razónpor la cual al cíclopeno le hicieron nada. Tritónhizo una ligera mueca, no le agradaba que el muchacho este tan cerca de ese lugar, ni el ni el cíclope.
-Él es un monstruo.-Venga ya, Annabeth. Dónuts Monstruo no significa que sean sólo para monstruos. Es una cadena. En Nueva York hay varios.
Eso equivalióa varios asentimientosmas y algunas caras de preocupacióntambién.
-Una cadena -repitió ella-. ¿Y no te resulta extraño que aparezca un local así inmediatamente después de pedirle a Tyson que fuera a buscar dónuts? ¿Aquí, en medio del pantano?
Pensé en ello. Sí parecía un poquito raro, pero bueno, las tiendas de dónuts no ocupaban un puesto muy destacado en mi lista de amenazas siniestras.
- Desdeese díaapuesto que si que lo ocupan - aseguro Will con una mueca de asco y de reojo vio a Nico que parecíaperdido entre sus pensamientos mirando sus manos. Afrodita lo vigilaba igual que el padre del muchacho. Y un poco la diosa de la primavera.
-Podría ser una guarida -dijo Annabeth.
- Guarida de ¿que? - pregunto Hazel pero al ver e rostro de algunos se escondió con Frank - ya no quiero saber gracias - murmuro y su novio acaricio suavemente su hombro, bajo la mirada atenta de varios dioses como los padres de ambos, la madrastra de ella y la tía de ella también. Ademas de la mirada cariñosa que les daba la diosa del amor. Ese era la otra clase de amor que le gustaba el tierno.
Tyson soltó un gemido. No creo que entendiese a Annabeth más de lo que yo la entendía (que no era mucho),
Annabeth nególigeramentecon la cabeza mientras los demásreíany el ex Augur los vigilaba, sabia que habíavarios ojos encima de él. ¡El no era estúpidopor favor! pero aunque lo vieran todo el tiempo nadie sabríalo que tramaba de eso estaba seguro.
pero su tono había conseguido ponerlo nervioso. Se había zampado media docena de dónuts de la caja y tenía la boca embadurnada de azúcar. -Una guarida ¿para qué? -pregunté. -¿Nunca te has preguntado por qué proliferan tan deprisa las tiendas que funcionan con una franquicia? -repuso-. Un día no hay nada y al otro día... ¡zas!, aparece una hamburguesería, o un café, o lo que sea. Primero un local, luego dos, cuatro... Réplicas exactas diseminándose por todo el país.
Los semidioses se quedaron pensando en aquello, la verdad era que ninguno se habíadetenido a meditarlo con demasiada paciencia, excepto los hijos de la diosa de la sabiduríaa ellos les recorrióun friópor la espalda, no eran buenos pensamientos acerca de esos lugares y los demáscomenzaron a comprender y abrieron mucho los ojos con sorpresa por la conclusióna la que llegaron, no podíancreerlo.
-Hummm... Pues nunca lo había pensado.
-Percy, si algunas cadenas se multiplican a tanta velocidad es porque sus sucursales están conectadas de un modo mágico a la fuerza vital de un monstruo. Algunos hijos de Hermes se las ingeniaron para hacerlo en la década de mil novecientos cincuenta. Criaron...
Todos se quedaron mirando al dios de los ladrones como esperando que el responda antes que el libro - hey que eso aun no sucede aquí- se defendióel dios con las manos alzadas. ¡Faltaban años para eso por favor!, dejaron de verlo solo para que el dios de la guerra siga, este sonreíaalgo iba a pasar.
-Se quedó petrificada. -¿Qué? -pregunté-. ¿Qué criaron? -No hagas... movimientos... bruscos -dijo como si su vida dependiera de ello-.
Todos se tensaron, la familia marina se comenzóa preocupar, Tritónlo hacia en menor medida. Zeus y Hera por su parte solo estaban aburridos y esperaban que todo concluya pronto para efectuar el juramento por el ríoestigio y hacerlo valedero. Lo que ellos no estaban pensando es que esta lectura era enviada por las moiras y que ella eran quienes elegían que destino tomaba.
Muuuy despacio, date la vuelta. Entonces lo oí: una especie de roce, como de algo enorme arrastrándose entre el follaje.
Poseidón apretóla mano de su consorte que solo se la acaricio suavemente para reducir un poco su tensión. Teseo se estaba poniendo nervioso y Perseo por alguna razónpensóque estando mas cerca de el podríaaliviar estos nervios, asíque se acerco mas a su amigo este lo vio y le sonrióagradecido mientras se arrimaba a el. Orion y Belerofonte compartieron una mirada antes de mirar un momentoa la diosa del amor que por su puesto los veíacon una sonrisa de oreja a oreja. No eran los únicosasíde pegados y eso a ella le tenia emocionada.
Me di la vuelta y vi una cosa del tamaño de un rinoceronte deslizándose entre las sombras de los árboles. Emitía un potente silbido y su mitad delantera se retorcía en todas direcciones. Al principio no entendí lo que veía. Luego comprendí que aquella cosa tenía múltiples cuellos: al menos siete, cada uno rematado con una sibilante cabeza de reptil. Tenía la piel curtida y debajo de cada cuello lucía un babero de plástico con una leyenda: «¡Soy el Monstruo de los Dónuts!»
- ¡Una Hidra! - gritaron con algo de horror aquellos que reconocieron al monstruo sobresaltando un poco a los que no y vieron a hermes que solo levanto las manos.
- No es mi culpa, son mis hijos y sus motivos deberántener - logro decir ante las miradas asesinas que le enviaban no solo los semidioses sino tambiénalgunos dioses ¿Como se le ocurríalos hijos de el hacer eso? . Apolo vio a Ares pidiendo que siga la lectura pero el estaba divertido viendo como casi mataban al dios de los ladrones con la mirada.
- Y entonces ahíestaba yo conduciendo el auto del sol - comenzóa decir el dios de la verdad ganándosela atenciónde todos y en especial de Ares porque lo estaba mirando de soslayo - Cuando pasaba por el templo del dios de la guerra y vi algo - el dios de la guerra abriólos ojos con terror autentico - No esperaba ver aquello en la habitación... - el dios de la guerra comenzóa leer en voz alta antes de que terminara la frase mientras Afrodita riópor lo bajo como sabiendo lo que estaba por decir Apolo.
Saqué mi bolígrafo, pero Annabeth me sostuvo la mirada y me transmitió una silenciosa advertencia.
- Se comunican con la mirada - dijo con voz románticay soñadora Ana hija de Venus y sus hermanas romanas y griegas suspiraron. Las cazadoras bufaron ante esto. Ellas veíanseñales de amor e cualquier parte.
Piper por su parte esquivaba la mirada divertida de su novio y de su mejor amigo pues ella habíasucumbido a su lado afrodita y tambiénsuspiro. Drew en cambio era algo aparte ella miraba al novio de su hermana como planeando como separarlos, despuésde todo ella tenia que hacer la prueba de la cabaña aunqueno quisiera y ella se estaba proponiendo hacercela cumplir.
Todavía no.Capté el mensaje. Muchos monstruos tienen una vista desastrosa. Era posible que aquella hidra pasara de largo, pero si destapaba la espada, el brillo del bronce llamaría su atención.
Aguardamos.
La hidra estaba a menos de un metro. Parecía husmear el terreno y los árboles como si buscara algo. Luego advertí que dos cabezas estaban desgarrando un trozo de lona amarilla: uno de nuestros petates. Aquella cosa había estado ya en nuestro refugio. Estaba siguiendo nuestro rastro.
Todos habíanolvidado el asunto anterior, estaban tensos nuevamente Katie se aferraba con fuerza a Travis y Connor estaba en una situaciónmuy parecida con Miranda. Demeter solo podíapensar en que mas les valíahacerlas felices porque si no iban a conocer su ira.
Me palpitaba el corazón. En el campamento ya había visto una cabeza de hidra disecada, pero aquello no me había preparado en absoluto para enfrentarme con una de verdad. Cada cabeza tenía forma de diamante, como las serpientes de cascabel, pero en la boca contaba con una doble hilera de dientes de tiburón.
- Porque es tan descriptivo dioses - murmuro Kayla aferrándoseal brazo de Malcom si de alguna forma ella habíallegado a estar a su lado despuésde la fiesta y Lou solo veíacon el ceño fruncido como el trataba de tranquilizarla.
- Porque es Percy y el suele fijarse en todo, pero no te preocupes seguro pronto terminan con esto - aseguro el bastante tranquilo y Annabeth que estaba a su otro lado le daba miradas extrañadas a Kayla ella no era una chica miedosa y apostaba lo que sea que por mas descriptivos que fueran los pensamientos de su novio no la aterraban tanto como aseguraba. Ahí había algo más.
Tyson temblaba. Dio un paso atrás y partió sin querer una ramita. Al instante, las siete cabezas se volvieron silbando hacia nosotros.
- Oh no - fue el susurro general de la sala ante esto, la tensióniba en aumento.
Apolo estaba verdaderamente preocupado por su pequeño ex paciente ya no tan pequeño por eso en señal de apoyo Hermes le tendiósu mano y el dios la apretaba. Artemisa ensancho su sonrisa, tal vez si esos dos estaban juntos su hermano dejaríade fastidiarla tanto como lo hacia.
-¡Dispersaos! -gritó Annabeth, y se lanzó hacia la derecha.
Yo rodé hacia la izquierda. Una cabeza de la hidra escupió un chorro de líquido verde que pasó junto a mi hombro y acabó rociando un olmo. El tronco empezó a echar humo y desintegrarse. El árbol entero se venía abajo sobre Tyson, que no se había movido de su sitio y permanecía paralizado frente al monstruo.
No se escuchaba ni el mas mínimoruido en el interior de la sala de los tronos casi todos conteníanel aliento, Hestia desde su hoguera los veíaa casi todos con una sonrisa sincera le agradaba el color que la hoguera tenia, se sentíacada vez mas como un verdadero hogar tenia que ser. Claro exceptuando por ciertas personas que solo poníanel ambiente de caos y desunión. A esos prefirióno mirarlos.
-¡Tyson! -Le hice un placaje con todas mis fuerzas y logré derribarlo justo cuando la hidra se lanzaba sobre él. El árbol se desplomó con estrépito sobre dos cabezas.
Algunos soltaron el aliento otrosse tensaron mas. Tritónestaba aliviado por una parte y aunqueno quisiera admitir verdaderamente preocupado por el arriesgado muchacho y la intrepidez que acababa de cometer. Ares por su parte estaba emocionado, al fin había lago de acción en el capitulo.
La bestia retrocedió dando tumbos, liberó de un tirón sus cabezas atrapadas y gimió enfurecida. Le escupió ácido al árbol con las siete cabezas a la vez, y el tronco se disolvió hasta convertirse en un humeante charco de desperdicios.
- Imaginen lo que seria de un semidiós- soltóClovis de la nada haciendo asustar a mas de uno y peor con la hermosa imagen mental de que a alguien lo queme el ácidode una hidra.
-¡Muévete! -le dije a Tyson. Me hice a un lado y destapé a Contracorriente con la esperanza de desviar la atención del monstruo.Funcionó.
Perfecto pensaba Poseidon con pesadumbre e ironía mientras no mostraba emoción en su rostro y solo veía la mano de su consorte Ahora ahíva él a buscar el peligro.
Llegue a losdieciséissusurro una voz al oído del portador de tormentas que bien lo alivio un poco porque la reconocía como la voz de antes y era la de su hijo, también lo preocupo se oía cansado y débil lo que solo le hacia preguntarse una vez mas donde estaba el chico.
Espero verte prontopensó el y una brisa de mar se sintió en la sala alegrando a demasiados entre ellos al dios aunque no sonrió igual que su familia, ellos se abstuvieron de hacerlo.
La visión del bronce celestial resulta odiosa para la mayoría de los monstruos. En cuanto apareció la hoja resplandeciente de mi espada, la hidra se abalanzó hacia ella con todas sus cabezas, silbando y mostrando los dientes.
El Dios de la guerra estaba más que feliz, pronto habría pelea y ya quería ver como resultaba esto, después de todo estaban contra una Hidra, uno de los pocos monstruos que no se podían destruir con solo una espada. Además el título decía algo de confederados muertos, eso significaba que su hija aparecería, solo los suyos y los de Hades podían manejar de esos y los chicos de su tío aun no aparecían en ninguna lectura.
La buena noticia era que Tyson estaba fuera de peligro por el momento.
Muchos asintieron eso si que eran buenas noticias, pero el padre de Percy ya temía a cuales eran las malas.
La mala era que yo estaba a punto de disolverme en un charco de materia viscosa.
- Si no me dice no me entero - murmuró con ironía Belerofonte lo que era poco propio en el y sus hermanos se le quedaron viendo un momento, bueno que el tenia todos los motivos para no portarse como de costumbre ¡Su hermano menor lo tenía de los nervios con esos pensamientos!.
Una cabeza hizo amago de morderme. Sin pensarlo, enarbolé la espada...-¡No! -aulló Annabeth.
- ¡No! - también aullaron los de la sala que querían al muchacho. Ares hizo una mueca porque gritaron bastante fuerte y después los miró de forma asesina, miró a su hermano el Dios del sol, prometiendo que a la próxima leía cualquier otro menos él.
Demasiado tarde. Le rebané limpiamente la cabeza, que rodó sobre la hierba y dejó en su lugar un muñón palpitante: un muñón que enseguida dejó de sangrar y empezó a hincharse como un balón.
En cuestión de segundos, el cuello cercenado se ramificó en otros dos y cada uno creció hasta convertirse en una nueva cabeza.
- Solo lo empeoró más- mordía su labio la diosa de la primavera preocupada por el chico y sintió unos brazos rodearla, se dejó llevar y atraer por su esposo y que la sostuviera contra su pecho. Sonrió.
Ahora tenía ante mí a una hidra de ocho cabezas.-¡Percy! -me regañó Annabeth-. ¡Acabas de abrir en alguna parte otra sucursal de Dónuts Monstruo!
- ¿Así es como? - pregunto con algo de interés Chris hijo de Marte viendo a la rubia y ella asintió, el estaba impresionado a su lado una chica golpeó sus costillas con el codo, el volteo a verla.
- No irás en busca de esa hidra - espetó ella mirándole con enojo y el asintió mansamente sabía que ella podía llegar a hacer muy mala si se lo proponía, si alguien dijo que las hijas de Venus no daban miedo no habían conocido a Ana es lo único que podía pensar el chico.
Mientras estos dos discutían Teseo por su parte hacia una mueca ¿Como podía ella preocuparse por eso? ¿no veía acaso que casi lo habían matado? pero pronto se distrajo de eso, el olor a ozono que provenía de Perseo estaba consiguiendo eso. Pronto sacudió la cabeza no entendía bien que le pasaba además que aún estaba algo molesto por lo del barco y Andrómeda se separó un poco de su amigo.
Esquivé otro chorro de ácido.-¿Estoy a punto de morir y eso es lo único que te preocupa?
- Exacto- dijeron por lo bajo todos los hermanos del chico, si ellos pudieran mirar mal a la chica lo habrían hecho pero se limitaron a fruncir el ceño y ver el piso.
¿Cómo podemos acabar con ella?-¡Con fuego! -gritó Annabeth-. ¡Necesitamos fuego!
- Están en medio de la nada, en un pantano ¿De dónde van a sacar fuego?- pregunto Dakota mientras se limpiaba un poco los labios rojos que cargaba por el Kool Aid.
En cuanto lo dijo, recordé la historia. Las cabezas de la hidra sólo dejarían de multiplicarse si quemábamos los muñones antes de que volvieran a crecer. Eso, al menos, era lo que Hércules había hecho. Pero nosotros no teníamos fuego.
- Tal vez debamos contar nuevas historias, después de todo Lina Adara lo merece - dijo Hermes en tono travieso y Apolo aprobaba esto.
- Es mi cazadora, no necesita que alguien conozca su historia- gruño Artemisa viendo mal al Dios de los ladrones.
- ¡Ahí está! - chasqueó los dedos un sonriente Apolo - Podemos contar la última andanza de ese y como se convirtió en alguien mejor - Artemisa lo vio con el ceño fruncido un momento y después pareció pensar la idea.
- Por supuesto- admitió ella - Se convirtió en alguien mucho mejor - sonrió de lado mientras sentía como a alguien si que le estaba fastidiando esta conversación y era al padre de la nombrada nueva cazadora. Ares deseo continuar para ver la aparición de su hija en el libro.
Retrocedí hacia el río. La bestia me siguió.
Annabeth se movió hacia mi izquierda e intentó distraer una de sus cabezas, manteniendo a raya aquellos dientes afiladísimos con su cuchillo. Pero otra cabeza se abalanzó de lado sobre ella y la derribó en el lodo.
Atenea estaba tensa aunque trataba de no demostrarlo pues su hija en el libro estaba siendo atacada por una hidra, una hidra criada como ganado por los hijos de Hermes, pero ya verían ellos también por criar esas cosas como si fueran ganado o algo así. Ademas que se estaba arriesgando ¡Por el estúpido chiquillo de Poseidon! pero esto no iba a suceder no mientras todo marchara según el plan. Su tío no molestaría nunca mas en tierra, ni el ni su descendencia.
-¡No lastimes a mis amigos! -Tyson se lanzó a la carga y se interpuso entre la hidra y Annabeth. Mientras ella se incorporaba de nuevo, Tyson empezó a aporrear con los puños las ocho cabezas a una velocidad increíble. Pero ni siquiera Tyson podría detenerlas por mucho tiempo.
- ¡bien Tyson! - victorearon los semidioses que le conocíanmas y teníansonrisas en sus rostros, sabíanque si que el cíclopeno resistiríamucho pero al menos servia hasta que encontraran una forma de salir de eso.
Retrocedíamos poco a poco, esquivando chorros de ácido y desviando las acometidas de las cabezas sin cercenarlas. Pero era consciente de que no hacíamos más que aplazar una muerte segura. Al final cometeríamos un error y aquella cosa nos mataría a los tres.
¿Por que piensas así? pensaba el dios de los mares mientras reprimía con todas sus energías un rostro de angustia ante lo pesimista de su hijo. Los hermanos de Percy ahí presentes hicieron una ligera mueca por lo bajo tampoco les agradaba ese pensamiento pero al menos el salio de esa y seguía vivo ¿no?.
Entonces oí un ruido extraño: un chuc-chuc-chuc que al principio tomé por los latidos de mi corazón. Sonaba con tanta fuerza que hacía temblar la orilla del río.-¿Qué es ese ruido? -gritó Annabeth, sin quitar los ojos de la hidra.
-Motor de vapor -dijo Tyson.
Todos miraron extrañados el libro ¿Un barco en aquel pantano? y todavía ¿un barco a vapor? los que sabían que Clarisse había salido a esa misión en un barco como el mencionado le enviaban miradas poco discretas y ella solo gruñía.
-¿Qué? -Me agaché y la hidra escupió su ácido por encima de mi cabeza.
Anfitrite estaba cada vez mas preocupada por su esposo, el tenia apretando la manga de su trono con una de sus manos prácticamenteya le tenia destrozada, ella le dio un beso en la mejilla.
- El va a estar bien cariño - susurro ella a su oídoy el respiro despacio soltando un poco la manga del trono, ella era un buen apoyo en estos momentos. Sushijos estaban tan angustiados como su padre y Teseo estaba algo cansado asíque se estaba quedando dormido. Perseo que estaba cerca podíanotarlo.
- No debiste haber venido a la lectura - susurro a su oídopero el hijo de Poseidón no le hizo caso y el hijo de Zeus fruncióel ceño, eso era prueba de que seguíamolesto con el pero no entendíaporque.
Entonces, del río que teníamos a nuestra espalda, nos llegó una voz femenina muy conocida:
-¡Allí! ¡Preparad la batería del treinta y dos!No me atrevía a desviar la vista, pero si la chica que teníamos detrás era quien yo creía, ahora teníamos enemigos en dos frentes.
- Ni que fueran tan importantes para considerarlos mis enemigos - bufo Clarisse dando a entender que ella era a quien escuchabanen el libro, el dios de la guerra sonreíasu hija ya habíaaparecido en el libro.
Una rasposa voz masculina dijo:
-¡Está demasiado cerca, señora!-¡Malditos héroes! -dijo la chica-. ¡Avante a todo vapor!-Sí, señora.-Fuego a discreción, capitán.
Frank se quedo mirando a Clarisse detenidamente al parecer ella controlaba bien a aquellos esqueletos y en el libro ella era menor que el ahora. Estaba sorprendido el apenas había podido con los tres que le había dado su padre junto con la lanza pero al parecer ella podía controlar a los de un barco entero si no se equivocaba.
Annabeth entendió lo que iba a ocurrir una fracción de segundo antes que yo.-¡Al suelo! -gritó, y nos tiramos boca abajo justo cuando la explosión surgía del río y sacudía la tierra.¡¡BUUUUUM!!
- ¡Ares! - gritaron los diosesmientras el dios de la guerra reíaa carcajadas por las caras que teníanpues habíaguardado silencio antes de leer la onomatopeya y despuésgrito a todo pulmón. Ahora entendíaporque Hermes y Apolo leíanlas cosas asíigual que sus hijos, era como una pequeña venganza de todos los gritos y malas miradas que recibíangracias a estar detrásdel libro, el dios no dijo nada y solo continuo leyendo.
Hubo un fogonazo de luz y una gran columna de humo, y la hidra explotó allí delante, duchándonos con una repulsiva baba verde que se evaporaba de inmediato, como suele ocurrir con las vísceras de los monstruos.-¡Qué asqueroso! -gritó Annabeth.
Muchos asintieron antes esto mientras otros gritaban con jubilo por la destrucción del monstruo el dios de la guerra estaba mas que feliz y veía con algo de orgullo a su hija y esta le devolvía la mirada.
-¡Barco de vapor! -aulló Tyson.Me puse de pie, tosiendo aún por la nube de pólvora que seguía flotando junto a la orilla.
Ante nosotros, resoplando penosamente, bajaba por el río el barco más extraño que he visto en mi vida. Navegaba muy hundido en el agua, como un submarino, y la cubierta era de hierro. En el centro había una torreta de forma trapezoidal con troneras a ambos lados para los cañones. Una bandera ondeaba encima: un jabalí salvaje y una lanza en un campo rojo de sangre. La cubierta estaba llena de zombies con uniforme gris: soldados muertos con una piel brillante que les recubría el cráneo sólo en parte, como los espíritus demoníacos que había visto en el inframundo montando guardia ante el palacio de Hades.
Hades intercambio miradas con su sobrino el dios de la guerra el mayor bufo y el otro soltóuna carcajada, por mas que el dios del inframundo controlara a los muertos, aquellos que se habían consagrado a Ares lo serviríana el y a sus hijos si caíanen batalla.
Los que no conocían el porque de esto solo miraban algo desconcertados el libros tratando de explicarse el porque los muertos parecían obedecer al dios de la guerra si el de los muertos era Hades.
Era un acorazado. Un barco de la guerra de Secesión. Conseguí descifrar su nombre, escrito junto a la proa con letras mohosas: CSS Birmingham.
- Valientes hombres pero demasiado impertinentesy temarios - bufo Ares interrumpiéndosey los que aun no entendíanel porque esos seguíanel mando del dios de la guerra solo le veíaninterrogante.
De pie junto al cañón humeante que por muy poco no había acabado con nosotros, estaba Clarisse con la armadura griega de combate.-¡Pringados! -dijo con una sonrisa sarcástica-. Aunque supongo que debo rescataros. Venga, subid a bordo.
- Mi pringada salvo el día - rió con ironía el dios de la guerra mientras cerraba el libro.
- Bien es hora de comer algo y después todos a dormir - sonreía dulcemente Hestia, la familia marina desapareció nuevamente de la sala y con ella se llevo al integrante extra que había estado con ellos este tiempo. Hermes lo noto e inmediatamente desapareció junto con Aquiles para que su padre no se de cuenta que faltaba uno de sus hijos.
- Annabeth - llamo Thalia a su amiga antes de que saliera con los demás y ella la quedo mirando - tengo algo que decirte - se la llevo a un lugar apartado del resto para poder hablar. Llegaron a la pequeña plaza que tenia la fuente donde la hija de Zeus había tenido su primer encuentro con el alma del hijo de Poseidon cuando llego ahí se sentó y le hizo indicaciones a su amiga para que haga lo mismo.
- ¿Que pasa Thals ? - inquirió viéndola a los ojos primero había huido de ella, había tenido que acorralarla hace unas horas y ahora era ella quien se la llevaba a parte.
- No se que esta haciendo Percy en este momento - comenzó a hablar pero antes que la interrumpa su amiga con preguntas siguió - Solo se que él no nos ha dejado solos Annabeth y lo que sea que este haciendo o donde este el te sigue amando como nunca - Annabeth bajo la mirada, sabia que eso era verdad - Así que intenta ser fuerte hasta que el llegue - la abrazo sabia que ella había estado resistiendo todo este tiempo, que esto le estaba doliendo tanto como seguro le dolía a Percy pero el siempre trataba de hacer lo mejor que podía, no solo por él sino por los demás también. La rubia lloro en su hombro un buen rato, se desahogo.
- Gracias Thalia, lo necesitaba - se abrazo más a ella y podía sentir esa brisa con olor a mar de antes y sonrió. Thalia acariciaba su cabello mientras también sonreía, solo esperaba que el idiota de su primo se apresure en llegar.
