Capítulo 20 – Polizón

Ya es la mañana del tercer día de viaje, y Shampo se está cansando. Al principio, le había parecido buena idea lo de colarse en el barco y acabar con Akane en algún momento que estuviera sola. Pero Ranma no se separa de ella. Creyó que Ranma ni siquiera dormiría en el mismo camarote que esa perra, pero no se había separado de ella ni para hacer sus necesidades, que ya era decir.

Cuando los vio en el puerto, escondida entre las sombras, se sentía como si se la llevaran los demonios, tales fueron los celos y la posesividad hacia Ranma que sintió. No comprendía qué veía en aquella niñata cuando la tenía a ella, que sabía exactamente lo que le gustaba y cómo hacerlo. ¡Si el compromiso lo habían decidido los padres! La rabia hizo que se llevara el pulgar a la boca y lo mordisqueara, para calmarse. Recordó a su abuela, el gesto serio en su cara cuando le pidió tranquilidad, discreción, para poder conseguir su objetivo.

Le resultó mucho más fácil de lo que pensaba colarse en una bodega cuando nadie miraba, y disfrazada de hombre, puede pasear por la cubierta, haciéndose la ocupada, sin levantar sospechas. Esperando su oportunidad de agarrar a esa zorra del cuello y llevársela con ella.

El griterío repentino interrumpe sus oscuros pensamientos. Quizá Ranma abandone la compañía de su nueva esposa ahora, para controlar a sus hombres en el caos. Sólo tenía que alejarse de ella durante dos minutos, y Shampoo tendría su oportunidad. Su abuela había tenido razón al aconsejarle paciencia y discreción. Por una vez en su vida, Shampoo las ha practicado, y están a punto de dar fruto. En segundos se planta ante la puerta del camarote de ambos, pero hay alguien más dentro, con la zorra morena. Chasqueando la lengua, se retira, dispuesta a volver a su esquina en la bodega, pero oye pasos a su espalda. Mira a su alrededor en busca de un escondite. Se cuela por la puerta más cercana en el pasillo.

Llevan casi veinte minutos hablando. Desde detrás de la puerta apenas oye nada, sólo el murmullo de las voces. Parece que es seguro salir, así que abre la puerta, preparada para salir corriendo, en el peor de los casos. Entonces le llega su nombre entre el murmullo de voces.

"¿Hablan de mí?" se pregunta. "¡Es la perra esa! ¡Me está poniendo a parir!"

Se acerca con sigilo hacia la puerta, manteniéndose oculta con celo pues ésta está abierta.

- El caso es que, como podéis ver, mi prometida, con quien me he casado, es Akane. – Es la voz de Ranma. – Shampoo era… una sirvienta en mi casa.

El corazón de Shampoo se salta un latido. La cabeza le da vueltas. No percibe el silencio que se ha hecho al otro lado, mientras esa última frase se filtra en su cerebro. ¡Sirvienta! ¡Acaba de decir que fue una sirvienta! ¿Eso fue todo para él? Para ella había sido una manera de escapar a un matrimonio no deseado. Al menos allí tendría una casa grande, y un marido que disfrutaba de ella. ¡Nada tendría que haber sido así! ¡NO ERA UNA SIRVIENTA!

- ¿SIRVIENTA?

No se da cuenta de que la última palabra la ha gritado, mientras atraviesa la puerta abierta. No repara en las caras de asombro de los presentes cuando se queda allí plantada, apretando entre sus dedos un cuchillo que no sabe en qué momento ha llegado hasta allí. Antes de que nadie reaccione, se lanza hacia Ranma, dispuesta a clavarle el puñal, a hacerle sangrar todo lo que pueda. En el último momento, se da cuenta de que hay algo que le haría más daño.

Ranma apenas tiene tiempo de interponerse entre su ex-amante y su esposa. Empuja a Akane a un lado, recibiendo él el corte en el hombro izquierdo. Shampoo levanta la mano para asestar otro, pero Tatewaki la sujeta por la espalda y la reduce y desarma. De la nada, Nabiki aparece con una cuerda y le atan los brazos a la espalda. Mousse no puede si no observar atónito las rápidas acciones del matrimonio.

- ¿Shampoo?

La mujer lo mira, sus ojos todavía llenos de furia ciega. Parece pasar una eternidad, pero cuando reconoce a su amigo de la infancia, esos mismos ojos se llenan de algo muy parecido al pánico.

- ¿Mousse…? – Atina a pronunciar. - ¡¿Mousse?

Antes de que alguno de los dos pueda pronunciar otra palabra, Kuno se lleva a Shampoo casi a rastras. El joven de pelo largo se apresura a seguirlos, confuso acerca de lo que está pasando.

Mientras, Nabiki se dirige hacia una histérica Akane, sentada en el suelo con la cabeza de su marido en el regazo. Hablando incoherencias, ha sacado una camisa limpia de algún baúl y la presiona con manos temblorosas sobre el corte. Ranma intenta explicarle que está bien, levantarse a buscar algún desinfectante, pero ella no hace más que mantenerlo tumbado en el suelo.

- Akane. – Nabiki apoya ambas manos en los hombros de su hermana menor. – Akane.

La aludida levanta el rostro, surcado por las lágrimas, hacia su hermana. Ésta sonríe benévolamente al ver tal expresión en una cara que conoce tan bien, se arrodilla a su lado y la abraza.

- Akane, tranquila. Está bien. Míralo. – Se separa de ella. - ¿Te parece que esté a punto de morir?

Ambas miran hacia Ranma, quien parece fastidiado pero también está bastante sonrojado. Él desvía la vista, no queriendo enfrentarse a la mirada de las dos a la vez, cohibido.

- Akane, déjame ver el corte.

La interpelada levanta la tela, apenas manchada. Nabiki rasga más la tela que medio cubre el corte. Suspira aliviada al ver que no es más que un corte, algo profundo, pero no ha llegado a alcanzar otra cosa que la piel.

- ¿Dónde…?

- En aquél – la interrumpe Ranma, señalando. – El desinfectante es la botella amarilla.

En silencio, Nabiki abre el armario y vuelve con el desinfectante, unas gasas y una venda. En un periquete, el corte está curado y bien cubierto con un apósito casero.

- Ranma, creo que nos debes una explicación. Shampoo – dice, señalando a la puerta, - no parecía muy convencida de ser una criada en tu casa. Voy a buscar a Kuno y a Mousse.

Se va. Por un momento, Ranma sigue mirando la puerta, que Nabiki ha cerrado a sus espaldas. Akane lo mira a él, y siente el impulso de apartarle el flequillo de los ojos y besarlo, pero no lo hace. En su lugar suspira y mira hacia el techo. La chica nota la mano de su esposo sobre la barbilla, obligándola a bajar la cara y mirarlo. Él pasa esa misma mano sobre su cara, acariciándola desde la sien hasta la barbilla, lentamente, con calidez, mientras la mira de una manera indescifrable para ella, medio sonriendo, casi como para sí mismo. Desliza la mano de nuevo hacia su pómulo y la deja allí.

- Bésame.

Ella obedece y se inclina sobre él, al tiempo que él se levanta para ir a su encuentro. Cuando Akane se da cuenta, él la ha levantado y sentado encima de él, sin separar sus bocas ni por un segundo. Le acaricia los costados, presionándola hacia abajo cada vez que pasa sus manos por las caderas femeninas. Cuando interrumpen el beso en busca de aire, ella le rodea la cabeza con los brazos, apretándolo contra su pecho. En esa posición, Ranma oye perfectamente los acelerados latidos del corazón de su esposa. También nota cómo ella frota la mejilla contra su cabeza. Sin palabras, la abraza a su vez, envolviéndola fuertemente entre sus brazos.

El ruido de pasos que se acercan por el pasillo los hace saltar y separarse el uno del otro, pues no desean que los encuentre nadie de esta guisa. Por la puerta aparece Nabiki, con gesto serio. Sin mediar palabra, se levantan y la siguen, las manos entrelazadas; Ranma delante, pues el estrecho pasillo no es lo bastante ancho para permitirles caminar uno al lado del otro. Justo ante la puerta de la bodega, donde han llevado a Shampoo, Akane suelta la mano de su marido.

Al mismo tiempo que esto tiene lugar, Tatewaki empuja a Shampoo a través del pasillo de los camarotes, hasta levarla a la bodega del barco. Allí, le da la vuelta, para poder mirarla a la cara.

- Vamos a ver. ¿De qué va todo esto?

Shampoo lo mira amenazadoramente, pero detrás de Tatewaki entra Mousse. Al mirarlo, el gesto de la chica cambia totalmente, de la amenaza a las más profundas tristeza y culpa.

- Mousse… - musita ella, ignorando la pregunta. – Mousse, ¿qué haces aquí? ¿Me seguiste? ¿Por qué? ¿No querías ser felicidad?

De manera automática, Mousse le contesta en el idioma natal de ambos, el mismo en el que ella le había hablado.

- Claro que te seguí. ¿Qué esperabas? – Se acerca a ella y le sujeta la cara entre las manos. - ¿Cómo querías que no te siguiera? ¿Cómo querías… que fuera feliz… sin ti?

El hombre se levanta las gafas hasta la frente, para poder ver a su amada de cerca, sin que nada se interponga en su visión. Shampoo tiene los ojos inundados de lágrimas, que a duras penas puede contener. Niega con la cabeza, sacudiéndose sus manos de la cara, y vuelve a mirarlo.

- ¿Cómo pudiste llegar a creer que podría ser feliz sin ti?

Ella vuelve a negar con la cabeza. Se deja caer contra Mousse, escondiendo la cara en su cuello, que él nota humedecerse. La rodea con los brazos para soltarle los suyos. Kuno, que, más que relegado a otro plano, había sido completamente olvidado, elige ese momento para toser, llamando la atención de la pareja. Pero Mousse no interrumpe su movimiento, y le desata los brazos a Shampoo, quien inmediatamente lo abraza, agarrando con fuerza al hombre.

En ésas aparece Nabiki, seguida por unos solemnes Ranma y Akane. Éstos, especialmente el joven, miran la escena ante sus ojos con asombro.

- Tengo que explicaros algo.

Shampoo levanta la cabeza del pecho de Mousse, con el rostro manchado por las lágrimas.

- No explicar nada, Ranma. No es necesario.

Mira hacia arriba, hacia su amado, a quien siempre amó y a quien creyó que si abandonaba, le daba una oportunidad de ser feliz. Lo abraza, con una sonrisa en su rostro, una sonrisa que expresa todo el amor y la paz que da el amar y saberse correspondido.


Muy bien. Esto ya es el final casi Y^Y Me emociona tanto. Hace cuatro años que empecé a escribir esto, y al principio todo me salía super bonito, super rápido. Pero al llegar el final, no me gustó (de hecho, tengo un final alternativo completamente escrito, descansando desde hace casi dos años en mi carpeta de fics...). Y quería cambiarlo, pero entonces empecé bachillerato, y tenía que prepararme para el selectivo. Y luego, en la uni, me cayeron unas cuantas, y tuve que estudiar en verano. Así, se me pasaron casi dos años sin tocar el fic. Hasta que este verano (que ya no tengo exámenes en septiembre :P) he podido por fin dar con el final adecuado. El "otro" final no me gustaba porque me parecía muy seco, y como que no acababa de tener sentido con los personajes y con la historia, pero éste me parece mucho más coherente. Bueno! Si no os parece coherente, o tenéis curiosidad, siempre puedo subir el final alternativo (el original en realidad xD) para que lo leáis, aunque no está pulido, pero en un par de días puedo comprobar que esté bien acabado. Quedo a vuestra merced.