¿Una nueva vida para todos?

Inuyasha creación de la gran RUMIKO TAKAHASHI

-bla- diálogos
blabla pensamientos
&&&&& cambio de escena

Inuyasha despierta pensándo que Kagome sigue dormida, cuál es su reacción al no encontrarla... Algo está mermando la energía espiritual de Kagome haciendo que se debata entre la vida y la muerte... ¿Que les pasa a Sango y a Rin? no quieren a Sesshomaru ni a Miroku cerca... ¡Han llegado los refuerzos! Kouga y su los de su clan llegan a la aldea a ayudar al igual que Naraku y su familia... Sigamos leyendo y sabremos que pasa...


Amanece en Tokio y la brisa despierta a un hanyou. Abre sus, ambarinos, ojos mientras escanéa la habitación de la chica que le roba el aliento, todo parecía normal.

-Inuyasha, despierta –le llamó un pequeño halando de su manga derecha –Kagome se ha ido esta mañana a eso que le llaman instituto

-¡¿Qué cosa?! –exclamó mientras se ponía de pié de un salto, miró la cama de la miko y no la encontró, luego miró a Shippo que simplemente se sentó en el escritorio -¿Por qué no me han levantado?

-Kagome prefirió dejarte dormir –explicó el kitsune temblando un poco –y me pidió que cuando despertaras, te dijera

-Oh, maravilloso –replicó sarcásticamente mientras tomaba la gorra del perchero donde estaba –iré por ella en este momento

-No creo que la alcances –suspiró el pequeño mirando el reloj encima de la mesita de noche, que se encontraba en un extremo de la cama –dijo que cuando estuvieran esos números ella estaría en casa

-Ha pasado tanto tiempo –dijo sorprendido, nunca en toda su vida había dormido tanto, y tan tranquilamente, no había sentido el momento en el que Kagome se había despertado

-¡Ya estoy en casa! –escucharon que decían desde la planta baja –madre, Souta te está esperando en el árbol sagrado, dice que quedaste de acompañarle a ver a Hitomi

-Es verdad –respondió la madre de la chica, sacando unas llaves de algún cajón –dile a tu abuelo que vengo en la tarde

-Si no hay problema –dijo Kagome mientras subía a su habitación esperando relajarse con una buena ducha de agua caliente –que cansada estoy

Inuyasha vió su oportunidad, y sacó por la ventana a Shippo que fue a jugar con Buyo que estaba en la pequeña terraza. Se escondió dentro del armario esperando que la miko abriera la puerta del mismo, para asustarla un poco.

-¿Inuyasha? –le llamó la chica mirando a su alrededor, no lo vió, ni a él ni a Shippo – ¿En donde estarán estos dos?-se preguntó mientras dejaba la mochila encima del escritorio –le dije a Shippo que iríamos de compras

-¿Qué irías a donde? –preguntó Inuyasha, saliendo del armario, con cara de pocos amigos, tomándola por los brazos –responde

-De compras –respondió sin mucho ánimo –Inuyasha, no me pasará na…da –no pudo terminar de decir nada, pues se sentía sumamente débil. Había fingido estar bien para que su madre no se preocupara

-¡Kagome! –exclamó tomándole en brazos, mirándola pálida -¿Qué te pasa?... Kagome –tengo que llevarla con Kaede…ella siempre sabe que hacer en estos casos pensó abriendo la ventana y llamando a Shippo

-¡Kagome! –exclamó asustado el pequeño niño, mirando a Inuyasha preocupado –¿Qué le pasó?, creí que estaba bien esta mañana

-No lo sé, Shippo –dijo el hanyou sinceramente –yo también lo creí, la escuché muy bien cuando llego de la escuela –lo miró con la mirada llena de lágrimas –no te preocupes, pequeño, la llevaré con Kaede, ella sabrá que hacer

-Y mientras que haré yo –dijo tratando de contener las lágrimas –su madre se preocupará mucho y yo… -lo miró -¡Soy un niño!

-Eres un niño valiente –sonrió Inuyasha, como un padre orgulloso de su hijo –así que solo le dirás que fue por unas cosas al otro lado del pozo

-Está bien –sonrió el chico. Tenía que demostrarse que era un chico responsable –yo los cubriré, solo no tarden mucho

Inuyasha asintió mientras salía por la ventana e iba corriendo hacia la pagoda del pozo, la miraba de vez en cuando, encontrándola cada vez más pálida, sus mejillas no tenían color y su cuerpo empezaba a enfriarse, a tal punto que no sabía si ella estaba viva o si llevaba un cadáver. Kagome, tienes que despertar ordenó en su mente a la chica que parecía dormir

-Inuyasha –susurró la chica mientras seguía con los ojos cerrados –no me lleves con nadie más, quiero estar mas tiempo contigo, por favor –suplicó

-Pero debo llevarte con Kaede –dijo mientras más la aferraba a su pecho –tiene que revisarte, algo no anda bien, desde que regresamos, estás muy pálida

-No pasa nada… -siguió susurrando, mientras pequeñas lágrimas surcaban su cara –llévame al lugar donde nos conocimos

Kagome, no puedes dejarme solo… no otra vez

Inuyasha llevó a Kagome al Goshimboku, saltó a la rama más alta de éste y dejó a Kagome entre sus brazos, acariciando sus brazos para darle calor… pero no parecía funcionar, algo estaba mermando su poder espiritual y, lo más preciado, su vida.

-¿Recuerdas como nos conocimos, Inuyasha? –preguntó la miko con una leve sonrisa –me llamaste Kikyô y empezaste a compararme con ella, haciendo que me enojara

-Si, lo recuerdo –respondió mirando el cielo –ese día creí que Kikyô estaba frente mío, pero su aroma era diferente, y no quise demostrarte cuanto me gustó tu aroma, era fresco y lleno de calidez

-Si… -la voz de Kagome empezaba a desvanecerse en el viento –fui muy feliz a tu lado, y lo sigo siendo Inuyasha, lo único que me duele es que no tuvimos familia… -abrió, por fin, los ojos dejando a Inuyasha impactado, no tenían vida, eran simples lagunas oscuras –y fue mi culpa… nunca quise…

-Kagome, sabes que eso no me importa –replicó mientras la besaba, pero más que besar a su mujer, parecía que besaba un témpano de hielo –te amo, pequeña

-Kikyô, era buena, solo te amaba –dijo mientras sacaba la Shikon no tamma y la miraba ennegrecida, sonriendo ante ella –y ha cumplido su promesa… eliminarme y alejarme de ti

-No, Kagome, no puedes sucumbir a sus deseos –su voz empezaba a quebrarse mientras ocultaba la mirada con ayuda de su flequillo –no puedes enjaularme en la soledad, no debes abandonarme –su mirada empezaba a cambiar, dejando salir al youkai dentro de él – ¡LO PROMETISTE!

-Inuyasha, con ponerte así no lograrás que Kikyô me deje –sonrió acariciando el rostro endemoniado del hanyou –debemos amarnos hasta el final de mi tiempo, que es poco - El relicario empezó a quemar la piel de Inuyasha, haciendo que gruñera asustando a Kagome que solo se abrazó más a él –Inuyasha, quítate el relicario –le ordenó mientras empezaba a rodear su cuello para quitárselo –quítatelo

-¿Kagome? –susurró indeciso mientras la seguía mirando. Algo no anda bien, esta no es mi Kagome... –tu me pediste que nunca me lo quitara, que era un compromiso de ambos… además a mi me gusta traerlo puesto

-No, debes olvidarlo ahora que ya no estaré contigo –susurró mientras lograba zafarle la cadena –te quitaré todo lo que hemos prometido, para que empieces una nueva vida…

¿Una nueva vida?

&&&&&

El cielo en el Goshimboku empezaba a llenarse de nubes negras, ocultando el sol entre ellas, algo no andaba bien y lo sintieron todos en la aldea, en especial Sesshomaru y Kaede, ambos tenían un sexto sentido muy fino

-Lo ha sentido anciana –comentó el taiyoukai mientras abrazaba a Rin que, temerosa, buscó consuelo en sus brazos –la miko corre peligro

-Mi hermana está cumpliendo su promesa –susurró con pesadez mientras miraba a Sango que estaba arreglándose para salir en busca de su amiga, junto con Miroku que solo tomó su báculo –tengan cuidado, chicos

-No se preocupe Kaede –sonrió con seguridad la taiyija –no dejaremos que a Kagome le pase nada, antes eliminaremos lo que sea que tenga su vida en juego

-De eso pueden estar seguros –apoyó el monje mientras salía tras de Sango –somos amigos, y los mejores –se detuvo en la puerta de la cabaña sonriendo –Veo que han venido, Kouga, Ayame, Ginta y Hakkaku

-Algo tiene a los lobos, de la manada, alterados –respondió Ayame preocupada –y Kouga ha pensado que tiene que ver con la señorita Kagome

-En eso tiene razón el lobo –dijo Sesshomaru dejando a Rin en brazos de Kaede –vamos de una vez a ver que es lo que le pasa a la miko, Ginta, ve junto a tu camarada a por Naraku, él debe saber que ha pasado

-Si –asintió el joven lobo y junto con Hakkaku fueron corriendo hacia el castillo de Naraku para llamarle –espero que no lleguemos demasiado tarde –suspiró mientras apresuraba el paso

-Por nuestro bien mas nos vale que no –dijo Hakkaku –vamos

No corrieron ni siquiera unos metros cuando se encontraron con toda la familia de Naraku, Kagura tenía la mirada triste y Kanna no miraba a nadie más que al infinito del camino. No dejó que los lobos se acercasen ya que empezó a correr con rumbo a la aldea

-¡Kanna! –gritó Kagura mientras intentaba correr hacia ella para alcanzarla, pero fue detenida por su prometido –Naraku…

-Ella sabe lo que pasa… -dijo con pesadez ante los ojos de su mujer –ella sigue siendo una youkai aunque a tratado de no usar el espejo, pero sabe que algo sobrenatural ha caído sobre Kagome

-Si eso es verdad lo que dice –comentó Ginta mientras miraba a su camarada –tenemos que darnos prisa, si queremos salvar a la señora

-En eso tienes razón Ginta –apoyó el otro joven lobo que miró a Kagura y a Naraku – ¿nos siguen?

-Si, vamos –asintió Naraku tratando de reconfortar a Kagura que sollozaba por lo bajo, le dio un pequeño beso en la parte alta de la cabeza –ella estará bien, nunca ha sucumbido a nada que se le ha presentado, ni siquiera a mi, que fui el peor de todos los youkais

-Pero eso ha cambiado –le sonrió la mujer que se acercó más a él –ahora somos una familia, y es gracias a ella

-Si, ella nos ha enseñado mucho –asintió mientras miraba el cielo. Esto es tú obra Kikyô, pensé que al ser humano no sentiría tu presencia pensó mientras sonreía con sarcasmo pero veo que no es así

-¿Naraku, en que piensas? –preguntó Kagura que lo miraba de reojo, encontrando que sonreía con dolor -¿te pasa algo?

-No querida, démonos prisa si queremos salvar a Kagome –dijo apresurando el paso junto a su mujer que sólo asintió con firmeza en la mirada

Te salvaremos Kagome… pensó Kagura mientras agarraba del brazo a su prometido mereces ser feliz, como todos nosotros.

Todos tenían un solo pensamiento, todos estaban unidos para salvar a una mujer que les había enseñado a confiar los unos en los otros, sin miramientos, sin reproches perdonó. Kagome les había enseñado eso y mucho más. No podían dejarla sufrir por haber entregado su corazón a Inuyasha.
Sesshomaru miraba en dirección al Goshimboku, tenía que haber alguna forma de que Inuyasha se diera cuenta de que la mujer que tenía entre sus brazos no era la mujer que él amaba, no podía estar tan ciego

-Sesshomaru –le llamó Rin con la mirada temerosa –algo no está bien… no se que pasa pero dentro de mi cabeza escucho una voz…

-¿Una voz? –preguntó sorprendido, se acercó a ella e intentó acariciarle el rostro, pero Rin le rechazó -¿Rin…que pasa?

-¡Sessh! –gritó la chica agarrándose la cabeza con ambas manos –sácame la voz de la cabeza, ya no quiero escucharla

-Calma, pequeña –le consoló tratando de acercarse, pero mientras más lo intentaba ella se alejaba –si no te estás quieta no puedo ayudarte… ¿Qué pasa?

-No quiero… -susurró la chica mientras sus ojos se anegaban de lágrimas, le miró con una mirada llena de dolor -¡No quiero que te acerques!

¿Rin?

A Miroku le pasaba algo semejante, Sango se dejó caer de Kirara, no quería tenerle cerca, cada que se acercaba, ella, lo alejaba. Kirara tenía que protegerla, pero no quería dañar al monje, pues sabía que cuando todo regresara a la normalidad, Sango se lo reprocharía eternamente

-Sango, basta –ordenó el monje mientras la abrazaba, luchando contra los golpes que ella le propinaba –tienes que volver en ti, maldición

-Aléjate, no tienes derecho a acercarte a mi –decía mientras trataba de liberarse -¡Déjame en paz!

-Sango… -susurró Miroku con los ojos llenos de lágrimas, tenía que ayudarla a salir del lugar en donde se suponía que estaba. Tengo que encontrar la manera de salvarte –no puedes huir de tu boda

-¿Boda? –preguntó mientras se detenía y lo miraba –¿Me voy a casar contigo?, monje pervertido, eso jamás

-Pero Sango, ya todo está listo –dijo con una sonrisa llena de dolor –no puedes dejarme con todo listo cariño

-¡No me voy a casar con usted! –gritó mirándolo con rencor -¡Lo entiende, nunca lo haré, prefiero morir!

Esto debe ser obra de lo que le pasa a la señorita Kagome pensó mientras apretaba el báculo en su mano derecha no hay otra explicación, tenemos que destruir lo que sea que tenga a Sango de esa manera

Naraku caminaba junta a Kagura, Kanna le había puesto una barrera protectora contra la fuerza que caía sobre todo el Sengoku, por donde quiera que pasaban las mujeres se alejaban de sus maridos, amigos o prometidos, gritándoles que no los querían cerca. Kagura las miraba y su corazón se encogía de dolor, pues ella estaba feliz, protegida y cerca de la persona que amaba. Llegó a la aldea y encontró a Sesshomaru tratando, en vano, de acercarse a Rin, pero ella no lo quería cerca.

-Eso es lo que les pasa a todas la mujeres humanas –explicó Naraku mientras miraba a Ayame, aún, a lado de Kouga –las mujeres youkai no sufren lo mismo

-Ya veo –suspiró pesadamente Kagura mientras miraba a su hermana -¡Kanna!

-No salgas de esa barrera –ordenó su hermana, deteniéndole a tiempo –no debes alejarte de mi padre, no hasta que llegue hasta Kagome

-Pero… Kanna –susurró con un hilo de voz –Kagome no está aquí, ella está en el otro lado del pozo… y nadie puede pasar por ahí…

Nadie puede llegar hasta ella… ¿Esta es la nueva vida que nos prometiste...Kagome?

&&&&&

Shippo estaba sentadito en el alfeizar de la ventana en la habitación de Kagome, esperaba ansioso la llegada de Inuyasha con ella, pero al parecer no parecían llegar. El sol de Tokio fue desapareciendo entre las nubes negras que anunciaban tormenta. Algo no andaba del todo bien, se había escondido en las ramas del Goshimboku y había escuchado a una pareja pelear

Flash back

Una pareja venía caminando muy alegre, pero cuándo pasaron cerca de donde se encuentra el pozo que conecta los mundos la chica empezó a alejarse de su novio

-No te acerques –le pedía mientras se zafaba de su agarre –no es necesario que siempre me estés agarrando la mano

-¿Qué te pasa Yuka? –preguntó el muchacho confundido –hace rato estábamos bien, ¿que ha cambiado?

-Nada, solo dame espacio –pidió con la mirada perdida en la pagoda, se detuvo en seco y miró un punto fijo –alguien me llama –susurró mientras miraba a su novio –dice que me aleje de ti… Inuyasha

¿Inuyasha? Pensó confundido el kitsune que no salía de su escondite ¿Qué tiene que ver esa mujer con el perro tonto?

-¿Me has llamado Inuyasha? –preguntó confundido el joven que la tomó por los brazos –¿es que me engañas con otro?

-¡Déjame en paz! –gritó la chica soltándose de un manotazo –no me toques, no eres digno de mí… Inuyasha –volvió a llamarlo –pagarás con la vida de Kagome tu desamor… esta es mi venganza

-¿Venganza?... ¿Kagome? – indagaba el chico queriendo saber más –Kagome es tu mejor amiga y yo no ando con ella, ¿Qué te sucede?

-Inuyasha… Kagome… los odió –susurró Yuka mientras miraba con odio a su novio que trataba de acercarse, pero no lograba tocarla ya que ella se retiraba –serás mío… sólo mío

Shippo no dejaba de darle vueltas a la información que estaba recibiendo por parte de esa tal Yuka, pero no entendía nada, tal vez preguntando a la madre de Kagome tendría una respuesta, pero Yuka y su novio no se iban, y el necesitaba llegar a la casa de la miko, por lo menos a su habitación

-Yuka… ¿Qué haces por aquí? –preguntó la señora Higurashi, mientras saludaba a la chica que salió de su trance –Kagome no está aquí

-¿Ah? –saltó sorprendida, no entendía nada sólo que alguien le había llamado -¿Kag? etto… no a ella no la venia a ver, vengo con mi novio a visitar el templo

-Oh, ya veo –dijo sin dejar de sonreír –cuando Kagome regrese le diré que pasaste por aquí, nos vemos después

Yuka se despidió de la señora Higurashi y el camino hacia las escaleras se desvivió por pedirle disculpas a su, joven, acompañante excusándose de no saber de que hablaba y que la disculpara. La señora Higurashi entró en la casa y buscó a Shippo

-Pequeño Shippo –le llamó desde la puerta –ven, ya está lista la comida, el abuelo fue con sus amigos y Souta salió con Hitomi

-Oh –dijo sorprendido el kitune mientras daba una cucharada a la comida –señora Higurashi, ¿puedo preguntarle algo?

-Si, que pasa –

-Cuando alguien muere amando a alguien… -pensó antes de seguir -¿Qué pasa con esa persona?

-La verdad Shippo –suspiró con melancolía mientras miraba el Goshimboku –no lo sé, pero me imagino que debe ser doloroso amar y dejar sólo a esa persona que amas…

Kikyô… ¿en realidad amaría a Inuyasha?

Fin flash back

Debía ir con los demás al Sengoku y hablar con Kaede, pero no quería desobedecer a Inuyasha, así que mejor se acomodó en la cama de Kagome cayendo, al momento, profundamente dormido. Entre sueños escuchó que alguien le llamaba, corrió hacia la voz y encontró a Kagome sentada en la orilla del pozo

-¿Kagome, donde está Inuyasha? –preguntó preocupado mientras se acercaba a ella y la miraba detenidamente, encontrando dolor en su mirada -¿Qué pasa?

-Regresa Shippo, ayuda a Inuyasha –suplicó con lágrimas en los ojos –ella lo está engañando, nos quiere separar, ve Shippo, regresa al Sengoku

-¿Pero y tu mamá? –indagó mirando a la casa –ella se preocupará si no me ve, y no quiero eso, ella me ha tratado muy bien

-Mamá no se preocupará, ella sabe que no perteneces a ésta época –sonrió, aun, con dolor en su mirada –ayuda a Inuyasha… ¡ah! –se quejó mientras se tocaba el pecho, y en ese momento Shippo se dio cuenta, la Shikon no tamma estaba corrompida –me ha agarrado descuidada, regresa…

-Si, yo ayudaré al perro tonto –dijo con firmeza mientras corría de regreso a la casa, despertó con lagrimitas en sus pequeños ojos verdes –Yo te salvaré Kagome, no dejaré que ella te arrebate de nuestro lado

Corrió hacia la pagoda del pozo, dando un salto entró en el interior del mismo y de otro salto salió hacia campo abierto, corriendo hacia la aldea. Esperando que no fuera demasiado tarde para ayudar a Inuyasha a abrir los ojos, y darse cuenta que Kagome no era la que estaba a su lado. Llegó a la aldea encontrando a Rin alejándose de Sesshomaru, Ayame junto a Kouga y los camaradas de éste, Miroku esperaba a que Kirara bajara junto con Sango que parecía no querer estar cerca de él, Naraku estaba abrazando a Kagura, y Kanna miraba al Goshimboku. Llegó corriendo hacia ellos.

-¡Shippo, ¿Dónde están Inuyasha y Kagome? –preguntó con aprensión Kagura –pensamos que estaban en la época de Kagome

-No –negó el kitsune mientras corría hacia el Goshimboku –síganme, tenemos que detener a Inuyasha, Kagome no es ella

-¿Qué cosa? –preguntaron todos confundidos -¿Cómo que Kagome no es Kagome?

-Algo está corrompiendo la Shikon no tamma desde adentro –explicó Shippo con lágrimas en los ojos –Kagome me ha pedido que regrese a ayudar al perro tonto de Inuyasha –miró a Kanna –tu has de haber visto algo

-No logró tener contacto con la Shikon no tamma –respondió apareciendo el espejo que siempre cargaba –hay una barrera alrededor de ellos, algo no quiere que nos acerquemos

-Pues lo siento –dijo Kouga decidido –tenemos que ayudar a Kagome, Inuyasha no podrá vivir sin ella, se volverá un youkai lleno de odio

-Ya está convertido –intervino Sesshomaru mientras caminaba cerca de Rin, pero ésta y Sango se detuvieron -¿Rin…Sango?

-Ustedes no deben interferir –empezaron a decir las chicas, dejando a todos confundidos, en especial a Sesshomaru y Miroku –ellos me pertenecen… Inuyasha y Kagome sufrirán su separación por haberse burlado de mí

Hermana, basta suplicó con el pensamiento Kaede ve a descansar en paz, y deja que ellos hagan su vida juntos

&&&&

Kagome seguía abrazada a Inuyasha, queriendo soltarle el relicario que le había dado, pero al poner sus manos en la cadena, que lo mantenía sujeto al cuello del hanyou, ésta le quemó y tuvo que acallar el gemido de dolor que quería escapar de sus labios

-Quítate el relicario Inuyasha –seguía pidiendo al peliplateado que seguía en su forma youkai –es lo mejor ahora que ya no estaremos juntos

-Pero… quiero recordarte –replicó Inuyasha alejando las manos de la miko –es la única forma de que recuerde a la mujer que amo

-¡No! –exclamó la chica mientras empujaba el pecho del muchacho -¡Debes romper todo lazo que te une a mi!

-Kagome, ¿no quieres que recuerde todos los momentos que he vivido contigo? –preguntó mientras tomaba el relicario entre sus manos y lo abría –ya veo, siempre me engañaste al decirme que me amabas y que jamás me engañarías

-Si de esa manera vas a olvidarte de mi –dijo la chica mientras apartaba la mirada de los dorados ojos que la miraban –entonces es verdad… -sonrió –siempre he mentido sobre mis sentimientos hacia ti

-No, no puede ser cierto –se negaba Inuyasha mientras apretaba el relicario en su mano –tu no puedes ser capaz de engañarme de esta manera –su lado youkai se endureció a tal punto que al tomarla por el brazo encajó sus garras, lastimándola –dime que no es verdad… te lo exijo

-No puedo engañarte más tiempo Inuyasha –suspiró cansada, mientras intentaba tomar de nuevo el relicario, pero una vez más fue rechazada –quítate el relicario de una buena vez

Kagome, en serio, nunca me amaste…maté a Kikyô para vivir feliz contigo, y ahora me doy cuenta que ni tu ni ella me querían, eres una…

-¡Mentirosa! –gruñó mientras la tomaba, con ambas manos, por los brazos enterrando sus garras en ellos, haciendo que Kagome gimiera por el dolor -¡¿Cómo pudiste, Kagome?

-B…basta Inuyasha –musitó con dolor la miko –no hagas esto… escucha… deten… detente por favor

-Me mentiste… -gruñía el hanyou apretando más su agarre sobre ella –maté a Kikyô por confiar en ti… dejé que Miroku la absorbiera con su kazana, todo por ti –soltó una de sus manos llevándola hacia el relicario, el cual apretó -¡No quiero nada que venga de ti! –exclamó mientras jalaba de la cadena

¡INUYASHA!

Inuyasha escuchó el grito de dolor en su cabeza, esa voz la conocía, era Kagome que le gritaba con una voz quebrada y llena de angustia, algo no andaba bien, él tenía a Kagome entre sus brazos, entonces como explicaba que su voz haya llenado hasta el rincón mas escondido de su ser, volviéndole a la normalidad

-¿Inuyasha, que pasa? –preguntó la miko que yacía entre sus brazos -¿Por qué no estas enfadado?

-Por que se que algún día estaremos juntos, Kagome –sonrió mientras volvía a ponerse el relicario, ante la mirada llena de asombro de la chica –nunca podré olvidar lo que siento por ti Kagome, nunca

-Olvidaste lo que sentías por Kikyô –replicó la joven con una mueca de desaprobación –eso me da a entender que lo mismo pasará con el amor que sientes hacia mi

-Eso no va a pasar –dijo con firmeza, el hanyou que la abrazó, escondiendo su rostro en el cuello de la chica, besándole lentamente –déjame demostrarte que eso no pasará

-¿Inuyasha? –suspiró mientras se dejaba besar por él –no puedes… no debes hacer esto… no ayudará a nadie

-Me ayudará a mi –susurró contra el cuello de la miko –me ayudará a dejarte ir, sabiendo que fuiste mía.

-No… no soy tuya –dijo Kagome mientras intentaba separarlo de su cuerpo –me das asco, estúpido hanyou

-No te metas estupido hanyou – esas mismas palabras habían sido pronunciadas por Kikyô antes de que Miroku la absorbiera en el kazana, no, esa mujer que yacía en sus brazos era Kagome, su Kagome, la mujer que le devolvió la confianza

-¿Kikyô? –dijo mirando a Kagome que simplemente sonrió triunfante, dejando a Inuyasha sorprendido, no se había dado cuenta del cambio de aroma, eso hizo que su youkai interno resurgiera y gruñera poderosamente -¡¿Dónde está Kagome?

-Ella está aquí, entre tus brazos –dijo con sarcasmo, haciendo que el hanyou se impacientara –por favor Inuyasha, pensabas que simplemente desaparecería del mapa así como así, claro que no

-¿Por qué Kikyô? –preguntó con lágrimas en los ojos –Kagome no te ha hecho nada, para que le hagas esto, el problema es conmigo

-No, el problema es con ella –replicó la miko mientras se alejaba de él –ella me quitó tu amor, haciendo que rompieras tu promesa para conmigo… hizo que me mataras

-Ella no lo hizo –defendió el peliplateado –ella fue la que estuvo a punto de morir a causa de una de tus flechas que, ingenuamente, creí que eran para sellar

-Claro que no te iba a sellar de nuevo –dijo con triunfo en el rostro, mientras aparecían un arco y una flecha de sacerdotisa –esta vez nadie te separará de mí, Inuyasha

-Kikyô toma mi alma, pero deja a Kagome en paz –suplicó el hanyou dejandose a merced de la miko que controlaba el cuerpo de la chica del futuro –te doy mi vida por la de ella

Inuyasha… no me dejes sola suplicó una voz en su interior no puedes permitir que ella se salga con la suya…

Kagome, es la única manera de que ella te deje en paz, permiteme hacer este sacrificio por ti, pequeña

¡No, Inuyasha!

La Shikon no tamma empezó a emanar una luz rosácea, símbolo de purificación, desde el centro del cuerpo de Kagome, haciendo que se doblara por él dolor –maldita mocosa –siseó Kikyô –no te será tan fácil deshacerte de mí –diciendo esto apreto una mano en el pecho haciendo que la luz cediera

¡Dejanos en paz Kikyô, ve y descansa en paz!

-Jamás, lo oyes, nunca los dejaré ser felices –gritó mientras apretaba, aun más, la mano miró a Inuyasha que estaba alejado de ella -¡Quítate el relicario hanyou!, entrégame la vida de tu adorada Kagome

-¿Qué cosa? –preguntó conmocionado el peliplateado, tomando el relicario entre una de sus manos –la vida de Kagome

Un sonido sordo se escuchó detrás del cuerpo de Kagome. Sesshomaru le dio un golpe seco en la nuca para que durmiera, la tomó en brazos y se la entregó a su hermano que no salía de su asombro.

Ya todo está bien, cariño escuchó que Kagome le hablo en su interior, como una pequeña luz que, con su calidez, todo reconforta ya podemos tener una nueva vida

Una nueva y maravillosa vida, juntos.

Llegaron a la aldea, y todos los esperaban ansiosos, la primera en correr hacia ellos fue Rin, que sin pensarlo buscó la seguridad en los brazos del taiyoukai, que la acogió con amor, dándole pequeños besos en lo alto de la cabeza

-Ya está todo bien, pequeña –susurró el mayor de los Taisho –mi hermano regresará con buenas noticias

-Y la miko Kikyô… ¿ya no molestará? –preguntó con cierto temor –lo digo… por que no quiero escuchar de nuevo esa voz

-Ya no te molestará más –le afirmo el ojidorado, mientras caminaba junto a ella rumbo a la cabaña de Kaede y anunciaba las buenas nuevas –todo está arreglado

Miroku y Sango estaban abrazados, Shippo estaba sentado con Kanna, Naraku bromeaba con Kouga, mientras que Kaede, Kagura y Ayame platicaban sobre ciertas plantas medicinales buenas para infusiones.

-Ya llegué –anunció el hanyou, entrando sólo a la cabaña –Kagome se quedó en su época, no pregunten nada más

-Pero… -iba a alegar el kitsune pero fue detenido por Kanna –esta bien, aquí me quedaré

Inuyasha salió de nuevo dirigiéndose al Goshimboku, sentádose en la rama más alta que encontró, mirando el cielo lleno de estrellas

Kagome…¿Ya podremos tener una nueva vida?


La universidad no deja a una concentrarse, pero lo bueno es que hay puentesito jajaja (DarkSlayer: Si claro... como no... apenas entras y ya quieres vacaciones querida...Dreamsofserenity:Callate... dejame disfrutar) no hagan caso a lo anterior... espero que se la pasen bien... espero que este cap les agrade, y ya faltan 2 caps... nos vemos

Dreamsofserenity

Sayonara ^^