Antes que nada… ¡Feliz Navidad! (Por atrasado, muy atrasado creo :P)

Disclaimer: Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto


Capítulo 21: Otra parte de mi alma

–Naruto, me estoy sintiendo más débil–caigo de rodillas y respiro agitadamente–Nada de esto está funcionando, nos están arrinconando.

–No, Sakura no te rindas–se arrodilla junto a mí. Puedo ver en sus ojos azules tranquilidad. Por un momento me calmo mientras trato de aminorar mi respiración.

Levanto la vista nuevamente para ver sólo sombras, sin ninguna apariencia. De nada estaba sirviendo que lucháramos contra ellos. Nuestros golpeas parecían pasar a través de ellos, aunque Naruto mencionó que esa, es su manera de recibir nuestros golpes. Tal vez después de un tiempo lograríamos que se esfumaran para siempre, pero seguían estando en nuestro frente. Fijé mi mirada en el suelo para pensar la mejor forma de salir de aquí. Las sombras nos hacían retroceder cada vez más, impedían que vayamos a otro lugar que no sea aquel mirador. De seguro ahí lo encontraría a él. ¿Y entonces qué? ¿Debía luchar? ¿Recuperaría mi alma venciéndolo? Con Naruto a mi lado eso, era más probable. ¿Y qué si no lo logró? ¿Arrastraré a Naruto al final de la vida? ¿A una muerte cruel? ¿Qué le haría a él?

–¿Sakura, en que piensas? –levanté un poco mi mirada para encontrarme la suya. Parecía enojado.

–¿Por qué lo preguntas? –le respondo en un tono cansado.

–Porque ni bien te arrodillaste y empezaste a pensar en quién sabe qué, esas cosas empezaron a tomar mi forma– me contestó en un tono severo.

Nuevamente volví a observar a mí alrededor, las cinco sombras que nos rodeaban se veían exactamente iguales, iguales a Naruto. Lo último que pensé…

–¿Y bien?

–Pensaba en tu muerte–sacudí mi cabeza dándome cuenta de la magnitud de mis pensamientos.

Se transformaron en la persona por la que temía. Mis miedos…

–Que estupideces dices. Y ni si quieras pienses en ir a ese mirador. Mira lo siento si empiezo a elevar la voz– toma un respiro mientras me levanta del suelo– Yo no voy a morir, ¿de acuerdo? –su mirada ahora era más preocupada y su voz más suave.

–Lo siento es sólo qué… –Hago puños con mis manos, sintiéndome enojada. Debería haber hecho algún progreso. Haberme dado cuenta de algo. Sin embargo sigo sin saber que hacer–¡¿Por qué?! –golpeo el árbol que se encuentra a mi lado, haciendo crujir la madera y formando un hueco en su tronco. La ira corriendo por mis venas no era una buena decisión, no ahora, pero ya era demasiado tarde para eso.

–Sakura, tranquilízate–puso sus manos en mis hombros pero instantáneamente los aleje.

El dolor de cabeza, las imágenes interminables. Otra vez está empezando, quiere dominarme. Veo a las sombras sonreír de manera maliciosa.

–¡Yo les borraré las sonrisas de las caras! –corro hacia ellos para golpearlos. Sólo que ahora retroceden en vez de recibir mi golpe. Sólo sonríen no contraatacan. Me concentro en uno pero sólo esquiva mis golpes. Escuchó mi nombre ser gritado por Naruto, pero lo ignoró. Debo derrotarlos. De repente en un instante de descuido sé qué una sombra está detrás de mí. Me han rodeado, sin embargo sólo hay cuatro de ellos. Miró a mi alrededor Naruto está peleando contra sí mismo. ¿Cuál es el real? Porque ahora, al parecer los golpes no se desvanecen en ninguno de los cuerpos.

–Debes ir al mirador y lo sabes–habla el del frente, con la misma voz que Naruto.

–¿Quieres que Naruto sobreviva? –la voz en mi detrás continua.

–Entonces tienes que ir ahí sin que te persiga– se intercalan para decir cada frase entre todos.

–De lo contrarió morirá. Nosotros lo entretendremos, no te preocupes–miro a mi derecha, su sonrisa me enferma.

Está jugando con mi mente. Está jugando conmigo.

–No confió en ustedes–golpeo a mi derecha, pero en vez de pasar a través de su cuerpo, esté vuela unos metros. Por un momento siento miedo de que haya golpeado al verdadero pero recuerdo sus últimas palabras. No es él.

Está jugando.

–Sakura tenemos que ir ahí es la única forma, pero vamos juntos. No confíes en ellos. Sobreviremos juntos y…–miró a mi izquierda y veo que uno de ellos está tirado en el suelo y el otro tiene algo negro en la boca. Ese es Naruto y lo impiden hablar. Me abro paso hasta él, lanzándoles golpes a los tres restantes, alejándolos de mí.

– ¿Estás seguro? Porque hace instantes me dijiste que no– lo miro vacilante mientras se quita de la boca una sustancia parecida a algún pegamento.

–Él me dijo que es la única manera– señaló con la cabeza a su doble que parecía inconsciente– Te lo aseguro– toma mi rostro y me da un beso. Debo confiar en él.

Las demás sombras se van poniendo alrededor del caído. ¿Por qué aún está en el suelo? Y antes de poder seguir haciéndome preguntas, Naruto me jala llevándome hacia aquél mirador. Ahí donde empezó todo esta pesadilla.

Al poco tiempo me suelta y simplemente lo sigo mientras nos adentramos más al bosque, evitando las raíces de los árboles. En todo el trayecto no decimos ni una palabra. Ambos debemos estar ocupados pensando en que hacer. De seguro cuando lleguemos allá él me dirá cual es la mejor estrategia. Pero no dependo totalmente de él, yo también quiero pensar en una. Derrotarlo es la única opción. No importa el cómo debo hacerlo. Solo entonces ambos volveremos, y podré ser feliz a su lado. Felicidad, esa palabra se ve tan lejana por ahora. Sé que falta poco para llegar, pero no nos detenemos, seguimos corriendo. Lo único que escuchó son las ramas y hojas secas quebrándose con nuestros pasos. El viento soplando nuestros cuerpos como si nos ayudará a ir más rápido. El cielo oscurecido por las nubes negras. Apenas puedo ver el camino y lo que está frente a mí. Antes de que pueda continuar Naruto se detiene de repente.

–¿Qué pasa?

–Ya estamos a unos metros de llegar. ¿Pensaste en algo?– me cuestiona con una mirada preocupada. Escuchó su voz temblorosa y su respiración agitada.

–Bueno, sé que debemos vencerlo–le digo encogiéndome de hombros– ¿Y tú?

–Nada, no puedo pensar en nada– golpea un árbol cerca– Sólo no quiero…

Cae al suelo sin poder completar su frase. No lo había visto así antes. Una vez más lo miró vacilante. Me acercó lentamente a él haciendo sonar algunas hojas a mi paso. Me arrodillo junto a él y veo que está enojado. No sé que puedo decirle. Sin embargo, todo estará bien no es una opción. Pasan varios minutos mientras descansamos sin emitir ni un sonido.

–Pronto todo esto acabará– su determinación y su mirada me estremecen. ¿Cómo está tan seguro? ¿Sabe que ganaremos o es todo lo contrario? Mira a su alrededor y al poco tiempo se levanta y continua corriendo sin decirme nada. Lo sigo sorprendida de que no me avisara nada. En un par de minutos llegamos a nuestro destino y puedo ver a Khan con cinco sombras a su alrededor. Hay algo diferente, todos ellos están arrodillados y al parecer tienen una mancha de sangre en el abdomen. No puede hacerle daño, Naruto está a mi lado.

–Pensé que nunca llegarías. Lo que tuve que hacer para traerte aquí. Después de todo creo que tengo que agradecerte–su mirada y su sonrisa me estremecen. Otra vez las imágenes, pero ya no les doy importancia puedo soportarlo, no son reales o por lo menos alguna de ellas no lo son. No obstante no puedo evitar poner una mano en mi sien y marearme un poco. Definitivamente lo mataré.

–¡¿Y por qué demonios tienes que agradecerme?! –le gritó a la distancia.

–Por darme a Naruto–su frase suena como lo más natural del mundo, pero sé que está mintiendo.

–No sé de qué estás hablando–frunzo el ceño mientras él sólo ladea su cabeza y sonríe. Sé que lo hace aunque no puedo distinguirla bien.

¿Qué pasa si lo que dice es verdad? Me estremezco ante la posibilidad de que sea cierto. Pero no puede serlo, Naruto está a mi lado. Khan mueve levemente su cabeza y dos de la sombras se levantan y arrastran a una tercera, que sigue de rodillas, más adelante. Se acercan a mí.

Está jugando con mi mente. No es real.

–¿Por qué simplemente no me dices que acabe con tu dolor? Eso haría las cosas más fáciles– Sé a lo que se refiere con terminar mi dolor. Quiere que me rinda y así él podrá tomar toda mi esencia.

–Pues no te daré el gusto–le respondo enojada de que me crea tan débil.

–Yo quería hacer esto por las buenas– las sombras restantes y él se van acercando a la posición en la que las anteriores tres sombras se movieron. Hay una distancia considerable entre ellos y yo– Pero no me dejas elección, tendrá que ser por las malas.

–Naruto está a mi lado.

–¿Estás segura?

Entonces me doy cuenta de algo…

–Tomaré tu silencio como un no–mi corazón empieza a acelerarse– Así que hagamos que tus sombras, simplemente sean sombras.

Y cuando acaba de decir la frase las sombras delante de mí se empiezan a volver negras. Sin ninguna apariencia, sin rostro, a excepción de una que sigue hincada. Ajusto mi vista a la oscuridad y puedo observar que el que aún está de rodillas tiene tanto los ojos como la boca tapados. Se retuerce suavemente mientras veo sus rubios alborotados y una mancha roja en la camisa blanca.

Esto sólo confirma lo que sospechaba. En todo el tiempo que había estado hablando con Khan. Naruto, el Naruto que está a mi lado, no soltó ni una palabra. Nada. Ningún signo de enojo o frustración. Ni siquiera me alcanzó la mano. Giró lentamente a mi derecha para mirarlo. Sin pensarlo dos veces doy un golpe y se aleja de mí. Cuando voltea a verme siento que mi corazón se para por unos instantes. Es una sombra.

¿Cuándo? me pregunto. Entonces sé cuál fue el momento exactamente. Cuando me deje llevar por la ira y me puse a atacarlos. Naruto trató de alcanzarme pero entonces una sombra aprovecho el momento. Inmersa en querer derrotarlos no me di cuenta de cuál era el verdadero. Una artimaña de su parte dejarlo inconsciente y hacerse pasar por él. Con razón me parecía tan extraño.

Grito su nombre pero no me escucha, no se mueve.

–Bloqueé sus sentidos momentáneamente. Así que… ¿quién lo matará ahora? –sus palabras me dejan helada. ¿Quién?

–Debería ser tu ex-novio–toma las mismas características que él– Tal vez tu mejor amiga– Puedo verla nuevamente–Sin embargo se dará cuenta de que no es real. Tengo una idea mejor– toma la forma de alguien que conozco muy bien–¿No crees que así está mejor?

Escucho mi propia voz salir de su boca, y me miró a mi misma como si se tratara de un espejo. No puedo evitar sentir el trago amargo de mi saliva, sé que algo malo pasará. A este mal presentimiento se añade la lluvia que empieza a caer lentamente.

Y en cuestión de segundos antes de que pueda reaccionar, ir hacia él y salvarlo. Todo pasa tan rápido. Me veo a mi misma quitándole la venda de los ojos y la boca. Subiendo el mentón de Naruto para que vea quien fue el que lo libro. Cómo él dice mi nombre suavemente y como yo lo apuñalo en el estomago. Veo su expresión de dolor y su grito de desesperación.

Lanzó un grito ahogado mientras mis las lágrimas salen sin ser llamadas. Voy a tropezones donde él se encuentra ahora. Khan se aleja junto con las sombras nuevamente teniendo su sonrisa triunfante en el rostro. Sus ojos brillan maliciosamente en la oscuridad. Puedo verlo, lo notó, está empezando a ganar.

Lo veo postrado en el suelo y le levanto lentamente la camisa. Tiene dos apuñaladas. La primera debió ser para mantenerlo quieto y dejar que se desangrara, la segunda para matarlo de una vez por todas. Presiono la herida para parar la hemorragia, pero mis manos temblorosas y mi vista borrosa me impiden hacer un buen trabajo.

–Ya sabía que no eras tú–lo miró y una vez más no puedo evitar que las lágrimas salgan que ahora se confunden con las gotas de lluvia.

–Lo siento– le susurró repetidas veces. Cada vez más suave y sin aliento.

–No te preocupes yo estaré bien–pone una de sus manos en mi mejilla. Me siento pero que antes. Sus ojos están entrecerrados luchando por mantenerse abiertos. Ya no brillan de felicidad sino de preocupación. Aún en este estado se preocupa por mí. Por las comisuras de su boca salen hilos de sangre que hacen su recorrido hasta la nuca.

–Sólo déjame hacer algo–digo temblorosamente mientras arranco una parte de la manga de su camisa y hago presión. Rápidamente el pedazo de tela toma un color rojo. La lluvia no me ayuda en nada.

–Déjalo, yo estaré bien.

–No, no lo estarás.

–Confía en mí y déjame ir– sus petición me dejan quieta.

–¡No quiero dejarte ir!–le digo mientras mi voz se quiebra en el proceso.

Presiono mi mano contra su herida, esperando no hacerle mucho daño. Tengo que salvarlo.

–Duele un poco, ¿sabes? –empieza a toser y empiezo a creer que es la sangre que le impide respirar.

–No hables, ya no hables–le digo mientras las lágrimas sigan cayendo de mis ojos. Sintiéndome impotente sin saber qué hacer. Apoyo mi cabeza en su pecho mientras trató de cubrirlo de la lluvia. Sé que de nada servirá pero aún lo intento. La lluvia cae torrencialmente sobre nosotros.

Entonces cuando empiezo a pensar que puedo tener esperanzas, de que lo puedo curar, de que puedo vencer. Estas se desvanecen. Su respiración se ha detenido y ya no siento su corazón latiendo. Levantó la cabeza para darme cuenta de que tiene los ojos cerrados y que a los costados, las gotas de lluvia hace que parezca que estuvo llorando.

–No, no, no– repito varias veces mientras no consigo respuesta.

–¿Naruto? –Pregunto débilmente– ¿Me estás probando? ¿Verdad? –Quiero creer que lo hace, que finge estar dormido.

Pero su expresión es la misma. Lo besó en los labios y no puedo evitar llorar más que antes.

–Tus labios todavía están tibios. Tu cuerpo aún emana ese respectivo calor. Dime que estas bien– pero nada sucede.

–¡Dime! –gritó como esperando que se levantara y me diera un beso. Pero nada sucede.

Mi cuerpo empieza a temblar rápidamente y no puedo asegurar cual es la causa. Si es por el frió de este clima, o porque sé que he perdido parte del calor de mi cuerpo cuando él se fue.

Me pongo a gritar llegando al borde de la histeria. Tratando de desahogarme mientras las lágrimas aún salen. Lo abrazó, aún apoyo mi cabeza en su pecho esperando que vuelva el leve movimiento que hace cada vez que respira. No pasa nada y lo único que escucho son mis sollozos y el golpeteo de la lluvia con el suelo.

Otra vez la sensación de que la vista se nubla y todo parece distante. ¿Me siento así porque me estoy rindiendo? Las lágrimas no paran de caer mientras yo me aferró a lo que queda de él. Escuchó una risa, debe ser la de él.

Prefiero morir a estar sin ti. Antes sonaba ridículo. Ahora lo entiendo. Pero esa decisión ya no me corresponde netamente a mí. Desde el momento que siempre intentaron que vuelva, que viva. Eso se los debo a Ino y en especial a Naruto. Levanto la cabeza sintiéndome más vacía, sin otra parte de mi alma tal vez. Deja que la lluvia caiga sobre mi cuerpo. Quiero pensar que esta, limpiará todos mis pensamientos negativos. Sé que ya no tengo muchas posibilidades de ganar, me siento débil. Otra parte de mi se ha ido. Se lo debo. Sigo dejando que la lluvia caiga y que me limpie. No seré más poderosa que antes, pero lo intentaré. Sigue riendo a carcajadas, pero él todavía no ha ganado. Bajo un poco la cabeza y me toco la mejilla, las lágrimas siguen cayendo pero esta vez ya no es de tristeza. Estás lágrimas son de rabia. Me giró para verlo, y a juzgar por la seriedad que tiene, mi expresión no es buena.

Cojo a Naruto y lo llevo hasta un árbol y lo dejo ahí. Se ha ido y probablemente nunca más vuelva. Le doy un último beso en el labio sintiendo un pinchazo en el corazón. Se lo debo, se lo debo a él.

Al igual que Ino veo que se desvanece, poco a poco.

No volverá.

Aunque parte de mi quiere creer que sí.

Me levantó con una fuerza en mis piernas que antes creía perdida y me giró para mirarlo. Aún me ve de mala gana.

–Tú–digo lentamente– me las pagarás.

–Eso ya lo veremos.

No soy lo suficientemente fuerte como antes, eso lo puedo deducir. Pero lo intentaré, lo intentaré con todas mis fuerzas. ¿Alguna vez podré superar esto? Lo dudo.

Sé que siempre estarás a mi lado Naruto. No quiero pensar que se ha ido del todo pero me es inevitable. Sea en donde esté debe ser mejor que aquí…


Espero que les haya gustado. Ya falta poco para el desenlace de la historia, creo. Gracias por leer y por los reviews.