Antes que nada, pido una disculpa por estos meses de ausencia, he tenido varios problemas y se salieron de mis manos, pero ya estoy aquí de nuevo. De hecho ya había escrito este capítulo pero tuve algunos problemas y formatearon mi compu (aun lloro en una esquina), en fin, ya que lo he reescrito, incluso me atrevía a poner a Orochimaru (aunque sea en nombre). Espero que les agrade. Besos y (algo tarde ya) ¡Feliz 2014! Les deseo salud y felicidad para ustedes y toda su familia.
"Se escapa el tiempo, las lágrimas, se detiene la razón… Cuando el aliento se detuvo, la vida dejo de ser vida"
Capítulo 21: Cuando el aliento se detuvo.
-Es imposible. No hay otra opción –declaró firme Tsunade. Estaba exhausta, preocupada y ni siquiera podía mostrar debilidad, tenía que seguir firme- Tenemos que informar a un familiar… rápido
-Yo sé que aun… -comenzó a hablar Sakura, con sus emociones a punto de desbordarse en lágrimas como la lluvia torrencial que caía en el exterior.
-No podríamos… tenemos que aceptar que es imposible rescatar la parte dañada del hígado… sé que es muy complicado y que no es mi especialidad… -se mordió los labios debajo del cubre bocas ya que no se podía morder las uñas en ese momento, como era su costumbre- sé también que por más que sepas aún eres una novata… pero tendremos que remover la parte dañada…
Cada minuto, cada segundo que pasaba era extenso y cansado. Era como si el tiempo se detuviera pero a la vez pasase tan rápido que en un parpadeo habían ya pasado horas, y el tiempo era algo que Tsunade no podía desperdiciar. La percepción del tiempo se había alterado dentro de esa sala, la razón de las personas que amaban a Itachi se había roto. Cada minuto que pasaba, la situación se volvía más complicada y delicada.
No podían dudar. Eso sería perderlo todo.
-…no podemos perder más tiempo. Lo sé… -susurró Sakura. Tenía que aceptarlo, pero ahora tenía más miedo que antes. Los bellos de su cuerpo se encontraban erizados completamente, el pecho le dolía y le faltaba el aire. Sintió que un sudor frío recorría su cuerpo.- Es la mejor opción… la única opción… pero aun así no puedo evitar sentir miedo.
-Yo también tengo miedo, pero te lo dije ¿no? Que no mezclaras tus sentimientos. Necesito que tu cabeza este fría hasta el final. –Sonaba dura, pero los años y las experiencias la habían hecho así- Llora cuando salgas de esta sala, no antes.
-Sí. –asintió la pelirosa
-Tsunade-sama… -le llamó una de las enfermeras- Ya tenemos la firma del familiar para proseguir… es del padre del paciente
-Ya veo… -Asimiló la rubia un segundo, Sakura ni siquiera había prestado atención. Itachi nunca lo había mencionado, excepto que hiso sufrir mucho a su madre, pero ya estaba ahí- Entonces continuemos…
-Tsunade-sama, hay algo más… -dijo un enfermero con un toque de entusiasmo- al parecer Orochimaru-sama está aquí, en el hospital… yo le informé antes de entrar al quirófano porque sabía que regresaba hoy… y ya está listo para entrar.
-Gracias, Kabuto.
Esperanza. Esa palabra brillaba tan intensa y bella como los primeros rayos del sol, dando calor y brillo a todo cuanto alcanzara.
-Que entre. –Ordenó Tsunade
Sakura estaba estupefacta, había escuchado mucho de ese hombre y a pesar del carácter y la personalidad que escuchó que tenía, escuchar ese nombre hacía que su esperanza brillara aún más.
La esperanza crecía fuerte como una flor en la maleza. Esa esperanza eran más posibilidades de vida para la persona que estaba muriendo, para la persona que hacía que el aliento se detuviera.
-Él… Orochimaru-sama es… el mejor médico cirujano del país…
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Hasta hacía unos momentos Sasuke se encontraba llorando, pero ahora se encontraba en los cálidos brazos de Karin, que lo abrazaba como si fuese lo más frágil y especial para ella. Tarde se había dado cuenta de que lo que la peliroja sentía por él era real, él se había equivocado y debido a eso la trato como a una cualquiera, como si no valiera nada para él; cuando la verdad era que, ya fuese por todo el tiempo que pasaron juntos, o por la persistencia de ella y su amor, realmente la quería.
"Soy un idiota… ni siquiera merezco lo que tuve… por eso perdí todo" pensaba con remordimiento "si Itachi se salva… no, cuando mi hermano se salve, lo habré perdido como ya perdí a Karin, aunque realmente lo merezco… Y con mi madre también… he sido tan frío y cruel con ella… que hace años que no le hablo siquiera… y pensar que puedo perder a cualquiera en tan solo un segundo" Pensar en eso lo hiso estremecer, realmente le asustaba poder perder a alguien tan importante en su vida, aún más en esas circunstancias donde no sabía si Itachi se salvaría realmente.
Cuando Itachi saliera le diría la verdad de Sakura porque sabía que no se podía meter más en su vida y sus decisiones; le pediría perdón a su madre pues al fin había comprendido, al menos de lo que sabía, que se había separado de su padre porque ya no lo amaba, y él no tenía derecho de culpar a nadie. Por último, quería cambiar. Quizás lo que le dijo Itachi era cierto y él realmente necesitaba ayuda profesional, incluso si sonara ridículo, pero realmente sentía desprecio y odio por todas las mujeres, siempre las trataba mal pero se había equivocado.
"Y ahora me doy cuenta del error…" pensó "si solo pudiera repararlo… si aún no es tarde yo quiero…"
Quiero pedirle perdón, quiero volver a estar con ella; pensaría. Pero sus revueltos pensamientos se cortaron de golpe cuando reconoció la voz del hombre frente a él.
-Yo soy su padre… -escuchó que afirmo sacando una identificación y mostrándosela a un enfermero frente a él, para después firmar unos papeles.
Cuando el enfermero se dio la vuelta Fugaku se echó a llorar. Apenas recibido la noticia del accidente dejó todo el trabajo que tenía y tomó el primer taxi que paso en la calle; ya que estaba muy alterado para manejar.
Todo el camino pensaba "No puede ser" pero… ¿Por qué no podría ser, si estaba vivo?
"Pero mientras esté vivo…" Mientras estuviera vivo aún podría pedirle perdón y acercarse a él.
Desde su divorcio con Mikoto no había vuelto a ver a sus hijos, pensó que sería lo mejor, mientras pudieran ser felices él se alejaría, pero nunca se imaginó lo mucho que los engaños lastimaban, lo mucho que Sasuke lo extrañó y el cambio drástico que sufrió en su forma de pensar cuando su madre le dijo que ya no lo quería. Todos los consejos que no pudo darle, ni los momentos que perdió a su lado y que no volverían…
-pe-pero no puedo… no puedo repa…rar el pasado… -susurró entrecortando sus palabras a causa del llanto. A penas había llegado y se entera de que su preciado hijo está en el quirófano, y que además, la cirugía se había complicado y necesitaban la autorización para remover casi el 30% del hígado de Itachi, al menos es lo que entendió de la explicación que el enfermero le proporcionó rápidamente, así que firmo la responsiva.
Se había mojado un poco por la lluvia, ya que el taxi lo había dejado del otro lado de la calle y él a penas y había tomado el saco. Tenía frío, un frío tan intenso que sentía cómo se metía en sus huesos, hasta lo más profundo de su ser, haciéndolo temblar inconscientemente y erizándole todos los bellos de la piel. No parpadeo ni una vez desde que llegó y es que sentía que si cerraba los ojos, un ínfimo segundo siquiera, se perdería de la realidad. Y es por eso, por no despegar sus ojos ya rojos del lugar, que pudo ver cada expresión del rostro de Sasuke cuando volteó hacia la sala de espera.
"El pasado no se puede cambiar… pero aún puedo reparar algunas cosas"
El rostro de Sasuke mostraba sorpresa, confusión y dolor. Se había separado de Karin casi de manera brusca y ésta lo miraba interrogante, intercalando la mirada de él hacia el hombre frente a ellos.
-Hijo… -dijo el hombre acercándose un poco más. Tenía un aspecto penoso.
Karin no conocía a los padre de Sasuke, solo a su madre por algunas fotos que Itachi le había mostrado alguna vez, pero de Fugaku ni siquiera había escuchado hablar, ni bien ni mal. Aun así sabía que algo no andaba bien, lo sabía al ver la cara de rabia de Sasuke.
-Padre. –respondió a secas el azabache.
En realidad no se podía explicar por qué al verlo así, de repente, sentía tanto coraje. Desde que se fue siempre quiso verlo, saber cómo estaba, hablar con él de su vida, pedirle algún consejo. Lo había deseado tanto que siempre culpo a su madre por su ausencia. Pero ahora que lo tenía de frente… ¿Por qué no lo abrazaba? ¿Por qué en cambio quería gritarle tantas cosas?
"¿Pero qué?" realmente no lo sabía, pero de un momento a otro sentía que había comprendido muchas cosas. En solo un segundo… sintió que nuevas lágrimas calientes salían de sus hinchados ojos.
…
Un golpe.
…
Karin se quedó estupefacta y tomo a Sasuke del hombro aun sin poder creer que en un movimiento rápido Sasuke hubiese cerrado su puño y lo estampara con fuerza en el rostro de su padre. La suficiente fuerza para hacerlo sangrar.
Un camillero que pasaba por la sala se acercó rápidamente.
-Buenas noches, ¿Está todo bien? –pregunto el cansado hombre sin respuesta, pocas veces veía golpes- En el hospital no se permiten estos actos así que tendré que llamar a seguridad
-¡No! Por favor joven, ya no pasará- le interrumpió Karin mientras el agredido se limpiaba con el dorso de la mano- Es un mal entendido…
-De acuerdo… pero estaré por aquí si algo pasa otra vez, y si alguien más los ve no será tan flexible. Con permiso.
-Gracias, buenas noches. –contestó la peliroja ya que los otros dos no respondieron.
-Creo que me merezco eso… -soltó de repente Fugaku.
-¿Por qué desapareciste? –Alzó la voz Sasuke. Sí, eso era lo que le molestaba. Eso era lo que no le perdonaba en el fondo- ¿Por qué… por qué después de separarte de mamá ni siquiera me llamaste? Ni una vez…–dijo con voz más baja y ronca de tanto llanto.
Ese rencor que ni siquiera sabía que sentía por su padre y quizás no hubiese conocido de no verlo de nuevo, lo estaba invadiendo lentamente. Todos esos años, cada día culpaba a su madre de que él no estuviera, pero ahora que lo veía de frente pensó "¿Por qué él no fue a buscarnos, a nosotros sus hijos?". No supo nada de él, dónde se había mudado, qué hacía, o si pesaba en ellos de vez en cuando. Porque si bien Fugaku se había mudado, ellos no lo habían hecho, y él espero cada largo día a que tocara de nuevo la puerta.
"De seguro es por mi madre, es porque ella está aquí" pensaba, pero ahora se daba cuenta de que no. Si se había equivocado con Karin, más con su madre que siempre lo amó, que siempre fue comprensiva y atenta, buena, gentil… Ella no había fingido ni una vez, como Sasuke creía, y tampoco había dejado a su padre por Kakashi, si ella había dejado de amar a su padre ¿No era su decisión y sus sentimientos? Ella nunca le habló mal de él ni con desprecio, así que ella no pudo ser la causa.
- ¡Te extrañe tanto…! –lloriqueó Sasuke de nuevo retrocediendo unos pasos, y volviendo a caer sentado se tomó la cabeza entre las manos.
-Realmente pensé que ese golpe era de otra cosa… -reflexionó por un momento- Lo siento… yo quería que tuvieras una buena imagen de mí, pero para reparar un poco mi error, tengo que decirte la razón del divorcio con tu madre… aunque este no es el momento
-¿Razón? ¿Hubo algo más…? –preguntó más para sí mismo- Pero es cierto, este no es el lugar ni el momento. Así que al menos por ahora déjame pensar… no quiero verte ahora… -declaró apretando los puños, y antes que Fugaku se fuese a otra sala de espera afirmó- Si realmente querías que tuviera una buena imagen de ti… no nos habrías abandonado de esa forma
Lo único que anhelaba en ese momento eran buenas noticias de Itachi, pero el tiempo seguía torturándolo haciéndole sentir remordimientos, a cerca de toda su vida.
Karin se acercó de nuevo temerosa de decir algo, pues realmente no entendía bien la situación, así que se volvió a sentar a su lado en silencio.
-No es bueno estar solo… -es lo único que susurró para, a pesar de la angustia y la tristeza, ofrecerle una sonrisa.
Entonces él la beso.
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Bajaron del tren apresuradamente, aunque realmente ni siquiera había gente empujando a esas horas de la madrugada, pero a pesar de la hora ni Mikoto ni Kakashi mostraban síntomas de sueño. A pesar de lo que sus ojos hinchados de llanto y sus ojeras pudiesen decir, ellos tenían tanta energía como un niño de ocho años jugando en el parque o comiendo chocolate, más ciertamente, habría una gran divergencia entre el ánimo de estas comparaciones.
No irían a la casa de Sasuke, ni buscarían un hotel antes, lo único que querían era llegar rápidamente al hospital. Al principio Kakashi había intentado persuadir a su esposa para que descansara por lo menos un par de horas, pero sabía que era imposible y mejor la apoyó.
-Seguramente Fugaku debe estar ahí… estoy seguro que a pesar de todo no se querrá despegar del lado de su hijo… -pensó en voz alta Kakashi
-si… después de todo… al menos en estos momentos debe querer estar con su hijo… -asintió Mikoto tomando la mano de Kakashi para darle calor, ya que el clima, como sus manos, helaba.
Kakashi correspondió el gesto y envolvió con sus manos las de ella, ya que también estaban frías. Él quería ser el apoyo de ella. Sabía que su dolor era grande y que no importara cuánto lo comprendiera él no sentiría lo mismo, ya que él no era padre, sin embargo le dolía verla así y no saber que palabras decir.
-yo… -salió de sus labios- quizás Fugaku también la esté pasando mal… estoy seguro de que él entiende más tu dolor que yo pero… -Mikoto lo miraba, a pesar de su tristeza, con ternura- pero por favor… en estos momentos también déjame compartir tu dolor…
-siempre –respondió ella dándole un beso en los labios. El taxista los miraba atento por el retrovisor.
-¿El Hospital de alta especialidad, verdad? –preguntó nuevamente antes de doblar en una esquina y seguir su viaje.
-Sí, llévenos al hospital.
Tras los cristales del taxi se podía ver la lluvia caer, algunas gotas traviesas se estrellaban en los cristales, y el cambio de temperatura del interior hacía que éstos se empañaran. La lluvia era fuerte y fría, sin prisas, como su dolor; aun así, si se miraba con calma y atentamente se podía apreciar una vista hermosa. Tan hermosa, como el sentimiento de tener a alguien a tu lado, para quitarte el frío en momentos como ese.
Mikoto y Kakashi acababan de entrar al hospital, cerca de las 4:00 a.m. Aunque realmente habían apresurado su llegada, una vez ahí sintieron más presión y miedo que antes, al encontrarse en tan terrible estado a Fugaku, quien se encontraba recostado en una pared con un aspecto que daba pena. Tenía los ojos rojos e hinchados a pesar de que ya hacía un par de horas había dejado de llorar. Su ropa estaba desarreglada, su cabello revuelto como si lo hubiese estado jalando con fuerzas por mucho tiempo, y en su cara reposaba una terrible expresión de dolor, tristeza y arrepentimiento.
Mikoto no pudo evitar abrazarlo a penas verlo así, por un momento su cuerpo tembló, temerosa de las palabras que Fugaku pudiera decirle, de la noticia que pudiera darle de su amado hijo.
-Mikoto... nuestro hijo está... -susurró pausadamente, paralizando la mente de su ex-esposa- está muy grave... -terminó por decir, y a pesar de sus palabras Mikoto suspiró con alivio
-pero está vivo -afirmó, dándole un poco de aliento a Fugaku- Estar solo en una situación así realmente nos hace pensar cosas espantosas... pero si aun esta vivo, aun tenemos esperanza -su expresión se suavizó y sonrió melancólicamente para separarse de él
Kakashi que permanecía un poco distante de la escena, pues entendía que esa conversación era solo de ellos dos, se acercó y poso una mano en el hombro de Fugaku, mostrándole su apoyo sinceramente
-Él es muy fuerte... estará bien -le aseguró, y el hombre frente a el se permitió llorar de nuevo, pero esta vez su expresión era más suave y tranquila
-Gracias, realmente te agradezco tanto. -le dijo al ahora esposo de la que alguna vez fue el amor de su vida
Ni siquiera en esa situación estaba solo, a pesar de todo. Sabía que las personas frente a el habían sido sinceros, ya que también amaban a Itachi, y aunque no llevaran una buena relación, en esos momentos se podían brindar apoyo, ya que compartían un afecto especial por las mismas personas.
Mikoto supo al verlo, que no sentía nada más por él, ni siquiera rencor o lastima, simplemente ya no era parte de su vida; si bien alguna vez había sido su todo. Pero ahora que lo tenía de frente, era como cualquier otra persona, como si fuese un amigo de años atrás, al verlo en un mal estado quiso darle consuelo, pero nada más. Era el padre de sus hijos, por lo cual no le podría tratar indiferente o como un extraño, pero no era la persona que amaba.
Porque la persona que amaba era esa que siempre estaba a su lado, la que la hacía sonreír y la apoyaba incluso en esas situaciones, la persona a la que amaba era la persona que la amaba, por la cual daría la vida. Y eso Kakashi lo sabía muy bien, por eso es que no sentía dudas de la persona que sujetaba su mano.
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Era ya madrugada, mejor dicho, solo faltaban un par de horas para el amanecer, aun así se podía escuchar el ruido de la ciudad. La lluvia había cesado, pero se podía saber de su paso ya que el tráfico estaba tan estancado como el agua que había caído, pero a pesar de eso habían llegado con bien.
Ino y Sakumo bajaron del autobús bien abrigadas, las demás personas rápidamente empezaron a dispersarse pues seguramente ya tenían rumbo fijo, pero ellas no. Tenían que buscar un hotel para pasar la noche, o lo que quedaba de ella, e intentar descansar y buscar lo más rápido posible a Sakura.
Ino también había logrado aclarar sus sentimientos durante el viaje, y entendió el por qué del resentimiento que había guardado esos años hacia Sakumo, que simplemente había sido una compañera de trabajo para ella.
Ese resentimiento venía de que hubiese dejado de esa manera a Sakura. Incluso cuando ella ni siquiera era amiga de la pelirosa era porque ella nunca tuvo una madre.
Con el paso del tiempo y la vida ella se había convertido en una prostituta, a la que solo buscaban por placer físico y a la que nadie apreciaba realmente, aunque a ella le daba igual eso. Algunas veces uno que otro cliente se quería aprovechar de la situación, llegando incluso a golpearla gravemente, y en esos momentos, fue cuando Sakumo estuvo ahí para ella.
"No agaches la mirada" le dijo en ese entonces "Nosotras valemos lo mismo, incluso más, que todos esos malditos juntos"
Entonces, solo por un momento, Ino anheló en el fondo de su corazón tener una madre; y con el paso del tiempo y el trato mutuo, realmente deseo que fuese ella. Pero un día simplemente se enteró de que se había ido con un hombre rico dejando a su hija sola. A ella no le importo que no le dijera nada ya que sabía muy bien que realmente no eran nada, lo que la hiso despreciarla fue que abandonara a su propia hija.
"¿Y quería una madre como ella, que no quiere ni a la hija a la que le dio la vida?" sintió que todo lo que había pensado de ella era una ilusión, que la había idealizado, y sintió asco de ver la realidad que sus ojos captaron.
Pero ahora pensaba diferente, porque por las razones que fueran Sakumo estaba arrepentida de haber dejado a Sakura, había aceptado que se equivocó porque era inmadura y solo se quería a ella misma. Pero el haber aceptado ese error de manera sincera y no solo porque se estaba muriendo, había hecho que en Ino naciera una esperanza: La esperanza del perdón. Esperanza para abrirse a las demás personas. Esperanza para intentar perdonarse a sí misma por dañarse tanto... y la ilusión de empezar de nuevo.
