¡Ninguno de los personajes nos pertenece son de Stephanie Meyer™!

La Historia es completamente mia.

Beca Masen


Un loco enamorado sería capaz de hacer fuegos artificiales con el sol, la luna y las estrellas, para recuperar a su amada.

POV Bella

Paredes blancas, eso era lo único que había visto en semanas médicos entrando y saliendo, el horrible olor a alcohol era el único aroma que recordaba parecía que toda mi vida se había trasformado en una monotonía hospitalaria algo que detestaba de una más que otra cosa.

Los médicos me mantenían sedada la mayor parte del tiempo al pacer para aliviar mi dolor y mis supuestos delirios. Me habían realizado más de mil exámenes físicos y mentales estaba cansada de responder las mismas preguntas estúpidas que no tenían ningún fin productivo.

No tenia permitido visitas, no tenia permitido moverme según el doctor mi cuerpo había sufrido múltiples golpes y no podía mover ciertas partes. No entendía que jodida mierda me pasaba nadie me decía nada las estúpidas enfermeras entraban y salían de mi cuarto como si fuera sombras. No había visto a mis hijos según el doctor ellos venían todos los días junto con mi madre.

Quería verlos, quería recuperar mi vida no entendía como un simple accidente podía hacerme tanto daño y esa visión Edward…Yo lo había visto aun lo recordaba pero el maldito doctor se negaba a creerme y usaba eso como un arma en mi contra.

Ya me había dado por vencida, no discutiría con ninguno de ellos seria callada y diría lo que ellos querían escuchar lo último que quería era terminar con una camisa de fuerza en un manicomio.

Mire el reloj colgado en la pared era increíble lo rápido que pasaba el tiempo en este lugar era como si las horas fueran segundos, lo que lo hacía más insoportable mi estancia aquí.

El sonido de la puerta me saco de mis pensamientos moví mi cabeza para ver quién era. El doctor Benjamín un hombre alto, blanco de rasgos finos y ojos verdes me recordaba a mi suegro no solo por su físico sino también por su actitud creída de doctores perfectos.

—Hola Isabella —me dijo, en tono cordial — ¿Cómo te sientes hoy?

—Hola, mucho mejor ya casi no me duele —le dije tratando de sonar lo más convincente posible. El me miro de arriba abajo y sonrió.

—Me alegra oír eso, ya que pronto te daremos de alta mañana para ser exactos los otros doctores ya han firmando las altas —me informo amablemente.

—Gracias—le dije sonriendo, el me devolvió la sonrisa y se fue.

Quería gritar de emoción ¡por fin! me iría seria libre no tendría que volver. Me iría del país a una isla a descasar quería pasar todo el tiempo perdido con mis hijos sobretodo con mis bebes y Tony las niñas parecían estar mejor en su propio mundo.

Suspire y cerré mis ojos contando los minutos para salir de este endemoniando lugar porque de algo estaba segura este hospital no era normal. Los hospitales eran horribles pero este tenía un, aire fantasmal.

Las horas pasaron más lento de lo que esperaba pero al fin llego el momento, unas enfermeras me dieron ropa que me habían traído mis familiares me ayudaron a vestirme ya que tenía una pierna enyesada y un brazo aparte de una muñeca rota.

Me sacaron en usa silla de ruedas afuera me esperaban mis padres, me sorprendí al ver ah Charlie el casi nunca abandonaba Forks. Me ayudaron a subir al auto, ninguno de mis padres decía nada, yo solo me dedicaba a mirar por la ventana me sentía como una adolecente de nuevo solo faltaba Alice y seriamos nuevamente la "honorable familia Swan".

— ¿Cómo te sientes hija? —pregunto mi padre rompiendo el silencio raro en el. Charlie no solo ser expresivo ni mucho menos comunicativo.

—Supongo que bien —conteste sin ánimos, a decir verdad me sentía horrible todo me dolía y parecía que todas mis extremidades se fueran a desprender de mi cuerpo.

—Es bueno escuchar eso —dijo mi madre en tono afligido. —Los doctores dijeron que habías sufrido muchos golpes cielo, no sabes lo preocupado que estábamos.

—Lo sé y gracias —les dije en tono tierno o al menos tratando de sonar tierna no quería pacer desagradecida — ¿Cómo están los niños, se han portado bien? ¿Dónde están? —pregunte mis hijos eran mi prioridad.

—En casa, están bien algo preocupados por ti te extrañan mucho—me respondió mi madre con voz dulce —Se han puesto muy contento al saber que volverías, las niñas te han organizado una fiesta.

Sonreí, al oír sus palabras mis ángeles eran la razón de mi vida, no sabía que haría sin ellos los amaba tanto era el único recuerdo de él que tenia vivo para llenar ese vacío.

—Son unos soles, me muero por verlos —les dije a mis padres, ellos me sonrieron—Pero una pregunta, ¿Por qué no me dejaban verlos? —les pregunte, ellos se volvieron a mirar, con miedo — ¿Qué pasa? ¿Hay algo que yo no sepa?

—Bella, cariño pues los medico prohibieron visitas debido a tu estado físico además tenían miedo—me respondió, con voz dulce como si le estuviera hablando a un niño de cinco años.

— ¿miedo? ¿De qué demonios hablas? —le cuestione molesta. —Quiero la verdad René, no soy una niña.

—Lo sé, Isabella tengo claro que ya eres una mujer—me dijo seria y molesta.

—Bella, hija la razón por la que los médicos no dejaban visitas era porque tu podías atacar, gritar o sencillamente descontrolarte —me explico Charlie en un susurro, apretando fuertemente el volante.

Atacar, gritar, descontrolarme… ¿Qué era un animal, una bestia salvaje?

—Papa, no te estoy entendiendo explícate mejor —le pedí.

—El día que ingresaste a la clínica, llegaste inconsciente pero a lo que despertaste empezaste a gritar, diciendo que habías visto a Edward —me dijo mi padre, eso era cierto—Incluso, mordiste a una enfermera en medio de tu crisis, trates de agredir a varios doctores por eso te mantenían sedada.

¿Cuándo demonios había pasado eso? recordaba la parte de los gritos pero en ningún momento recuerdo haber agredido a alguien y mucho menos morderlo. Yo era incapaz de comportarme de esa manera.

—No recuerdo nada, solo lo de los gritos pero nada de lo otro —les dije seria.

—Cariño, entendemos por lo que estas pasando el doctor nos dijo que era normal que no recordaras nada debido a los efectos de los calmantes—me dijo mi madre, usando un tono de explicativo —Tus delirios mentales son relativamente normales debido a lo que paso.

¿Qué coño? ¿Me estaba llamando loca? esto era lo último que me faltaba mi madre me cree una bendita loca, genial lo último que necesitaba era a una René psicóloga.

—Crees que soy una lunática —le grite, alterada ahora si iba a "atacar" —No lo puedo me crees una enferma mental.

—No cielo no me malinterpretes solo digo que debido a tu situación es normal que lo hayas superado—dijo nerviosa.

—No tengo nada que superar Edward se suicido lo acepto, y tú no eres nadie para clasificarme como una loca tu ni esos jodidos médicos —le grite furiosa, ella me miro sorprendida.

—Basta las dos René, estoy de acuerdo con Bella es normal que luego del accidente este alterada pero no es para que la llames loca —dijo Charlie serio, mi mama suspiro —Bella cálmate un poco entiende a tu madre solo está preocupada por ti.

—Qué manera de preocuparse—le dije en forma sarcástica —No quiero pelear, solo les pido que me dejen en paz en lo que respecta a mis sentimientos no soy una adolecente que necesita consuelo no me acaban de terminar —les dije, ellos asintieron. —Otra cosa ¿los Cullen saben algo?

—No sabes con certeza, por nuestra parte no y la de los niños pero cuando Renesmee nos llamo estaba Alice y Jasper con nosotros así que no sabes si Alice les dijo o les menciono algo —me contesto mi padre.

Me quede callada, estaba cansada de hablar solo esperaba que no se hubieran enterado. Lo último que deseaba era a mis suegros aquí no era que no los quería pero mi relación con ellos no era muy buena.

Llegamos a la casa, todo el jardín estaba decorado con globos y en la puerta había un cartel que decía: "bienvenida mami", no puede evitar llorar de felicidad. Apenas entren todos me abrazaron con cuidado claro no querían lastimarme.

—Los extrañe mucho, mis ángeles —les dije a todos besándolos, mis niñas estaban muy felices de verme —Todo ah quedado hermoso.

—Mami nos hiciste mucha falta —me dijo Elizabeth abrazándome, le sonreí y acaricie sus cabellos mi pequeña princesa. Entre mí padre y Nessie me ayudaron a sentarme. Anthony me dio un hermoso dibujo y me enseño todas sus estrellas de buen comportamiento.

Mis niñas me habían preparado mi pastel favorito, Anthony toco una hermosa pieza en el piano junto con Lizzie. Sin duda había sido una bienvenida maravillosa, con hermosos regalos y el amor de mis niños.

Los días pasaron rápidos, mis padres se quedaron hasta que me quitaron el yeso la pierna mis hijas estaban muy pendiente de mi y de sus hermanos pequeños yo las ayudaba en lo que podía no quería sentirme inútil.

— ¿Cómo te fue hoy en la escuela tesoro? —le pregunte a Anthony, ahora todas las tardes hacíamos la tarea juntos en mi cuarto luego le contaba un cuerpo y lo acotaba a dormir.

—Bien me gane otra estrella y la maestra me dijo que estaré en el concurso de deletreo —me conto entusiasmado.

—Eso es fantástico mi vida —le dije emocionada, y lo abrace.

—Toc, toc ¿se puede? —pregunto Nessie, en tono divertido. Asentí ella sonrió y se sentó junto a mí y Tony —Los trillizos están dormidos, Lizzie está preparando la cena iré a ayudarla te llamo cuando todo esté listo —me informo.

—Gracias cariño, te amo —le dije, ella me abrazo y se fue.

Sentía que mi vida había cambiado, era como si luego del accidente todo había tomado su curso. Tenía que olvidar el pasado, cambiar todo mi entorno era la única forma de volver a ser feliz y de que mis hijos lo fueran.

….

Apenas estuve completamente recuperada contrate a un pintor, quería cambiar mi casa comprar muebles nuevo incluso una nueva cama para mi cambiaria todo lo que me recordara a Edward quitaría alguna de sus fotos y adornos que había comprado. Era lo que debía haber hecho en un principio, no solo era el hecho de mudarme tenía que desprenderme de él en todos los aspectos.

—Listo, Lizzie puedes subir esta caja al ático —le dije, había guardado todos los diplomas y trofeos de Edward, junto algunas fotos.

—Ok, mami por cierto ¿Qué vamos hacer con el piano de papa? —me pregunto mi nena, suspire no quería darlo ese piano era una herencia.

—Es de ustedes, su padre les enseño a tocar a cada uno en ese piano ahora les toca a ustedes enseñarle a sus hermanos —le dije seria. Ella asintió. Cerré mis ojos por un momento recordando mis momentos más felices despidiéndome de ellos.

Al final la casa, estuvo lista todo estaba cambiado no había nada que me recordara a Edward, Forks y a los Cullen solo quedaba unas foto la del día de nuestro matrimonio y una familiar eran las únicas que había conservado.

Abrí la puerta de mi casa y suspire tratando de contener mis lagrimas no entendía pero sentía como si hubiera hecho esto… pero tenía que volver a hacerlo.

—Adiós Edward es hora de olvidarte, se libre —le dije en un susurro y cerré la puerta.

Ahora solo seria de nuevo Isabella Swan… solo Bella.

POV Edward

Te esperare Bella, no adelantare tu muerte ella vendrá en su momento y cuando lo haga serás de nuevo mía. Pero eso no significa que no pueda divertirme amargando un poco tu existencia de vez en cuando.


Hola… si soy de lo peor por no haber actualizado pero entre a clases y no me daba chance, además estuve por una situación familiar difícil con mi abuelo.

GRACIAS a todas por sus maravillosos Reviews me hacen muy feliz, alertas y favoritos bienvenidas nuevas lectoras.

Actualizare seguido. Ah esta historia le quedan dos o tres caps. Los subiré para la próxima semana sin falta.

En cuanto a mis otras historias igual las subiré la próxima semana. Sin falta.

Perdonen la ortografía y la demora.

¡Feliz navidad!