Hi all, Little one! ^^ aki ta el 21. A ver k m deciis! XDDD

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CAPÍTULO XXI:

No recordaba la última vez que había estado tan conmocionado, tan perdido. Sostenía a Balthier con tanta fuerza que sus nudillos estaban blancos por la presión. Tenía la cabeza gacha, apoyándola en su frente, sintiéndola helada.

Aún estaba allí cerca el fusil humeante que había salvado su vida, apenas a unos centímetros de la mano que ahora era incapaz de sujetarlo, ya que el brazo, el hombro, se encontraba en un ángulo antinatural. Permaneció allí, olvidándose de los enemigos, de los demás, del lugar, la situación, la hora, el día. Sólo él. Sólo Balthier. Solamente ellos… No podía ser. No era cierto que…

-Basch – no sabía de dónde había salido, pero Fran estaba a su lado -. Basch, tiene el hombro dislocado. Tenemos que encajárselo. Déjame reconocerle – el hombre no levantó la cabeza, no parecía aceptarlo. A la viera la inquietó el estado de sus dos mejores guerreros. El capitán parecía profundamente consternado. Le levantó el mentón con firmeza -. No tengo tiempo para esto – le recriminó con dureza -. Necesito que me ayudes. Necesito tu calma para salir de aquí, para sacarle de aquí – añadió, más concretamente -. No tardarán en reagruparse. Te necesita – ante aquello, aflojó inconscientemente la fuerza de su abrazo, permitiendo a Fran examinarle.

-¿Qué tengo que hacer? – la viera le levantó el brazo, sujetándole por la muñeca.

-Sostén su hombro con toda la fuerza que puedas – miró a los chicos, que estaban allí con expresiones de intensa preocupación -. Voy a tirar de su brazo y luego lo haré regresar a su posición correcta. No tiene nada roto, así que la gravedad es mínima en ese aspecto.

-Pero, entonces…- la viera no esperó a la pregunta de Vaan. Tiró con decisión de forma súbita, arrancando un alarido desde lo más profundo de la garganta del pirata, que apretó los dientes con fuerza, agitándose. Basch cumplió con su parte, conteniendo con firmeza los latigazos del malherido en lo que la viera, tras unos segundos en que redujo la tensión, esperó a escuchar un sonido bajo y desagradable. Estaba hecho.

-No podemos huir así – Ashe se agachó junto a ellos, seriamente preocupada, observando cómo le era colocado al pirata un vendaje provisional que inmovilizase su brazo -. No tenemos posibilidad si traen otro de esos… - miró el golem, que por los restos de magia que aún contenía yacía en funcionamiento a apenas dos metros de ellos. Vaan siguió su mirada y fue con Penelo a detenerlo por completo.

-Hay restos de magia en su cuerpo – la acólita estaba junto a la joven princesa, observando con una mirada extraña al pirata -. La explosión ha contaminado su energía vital. Las heridas que tenga son insignificantes en comparación.

-Lo sé – la viera se inclinó sobre su compañero, acariciando su rostro un instante, frustrada -. Necesitamos de alguien con un conocimiento de la magia avanzado, en comunión con la naturaleza – se oyeron ruidos en los pasillos, señal de que los Back-namu se estaban preparando de nuevo -. Si estuviéramos cerca de Golmore…

-Los Garif del campo de Ozmon tienen esa clase de conocimiento – comentó Ashe.

-Demasiado lejos…

-¡Mi chocobo! – miraron a la acólita sin acabar de seguirla mientras sus ojos verdes resplandecían. Basch la miró, sintiendo la misma iluminación que la joven. Vaan y Penelo regresaron a tiempo para escucharla – atravesé con él el bosque de Sálika, pero al llegar a Nabudis lo dejé en la puerta. En agradecimiento le di todas las verduras de gysahl que tenía, puesto que no iba a necesitarlas más. Siempre regresan con Fona, la chocobicera, pero es muy probable que siga allí porque se acostumbró a que le diera caprichos. De hecho, me costó trabajo que no me siguiese dentro. Con él podemos llevar a Balthier a cualquier parte.

-No podemos ir todos, nos seguirían – apuntó Penelo, apenada.

-Yo soy rápido y ligero. El chocobo sufriría poco peso llevándonos a Balthier y a mí – se ofreció Vaan con presteza.

-El problema no es el chocobo, aunque la velocidad a la que pueda moverse también es importante – cortó Fran, preocupada por el resonar metálico que se acercaba -. Tú no puedes cargarle a él. De nosotros, sólo Basch puede levantarle – la viera miró al guerrero, con el ruego implícito en sus palabras -. Márchate y llévatelo. Sólo has de retroceder el camino que recorrimos hasta encontrar a la acólita y desde ahí seguir sus explicaciones hasta el exterior.

-Yo solo no…

-Tres personas no pueden montar un chocobo, ya es bastante apretado que lo hagan dos, y nadie puede seguiros a pie manteniendo el ritmo del ave – Basch se quedó sin palabras, reconociendo la elocuencia de Fran. En su regazo, Balthier gimió.

-Sería un blanco fácil…

-En eso puedo ayudaros – intervino la acólita con suavidad mientras ayudaban a Basch a cargarse a Balthier a la espalda. La decisión parecía haber sido tomada por todos aunque él no hubiese accedido siquiera. Le pasó al capitán un collar trenzado por el cuello, con un pequeño cristal -. Esto os protegerá de cualquier mal. Y cuando digo cualquiera incluye el que os vean – le miró con seriedad -. Iluminará tu camino. Ahora escúchame…

Redujo a un minuto las indicaciones a seguir para poder salir de aquél laberinto por el lugar por el que ella misma había entrado. Fran y los chicos estaban cerca, preparando las armas de nuevo. Basch se acomodó mejor al pirata en su espalda.

-Entendido – afirmó, igual de serio.

-Basch – llamó la viera por última vez -. Para salir de Sálika, no vayas a los montes Mosfora. La costa…

-La costa de Fon está más cerca, sí, ya lo había pensado. Tengo el otro mapa también – añadió, atajando la conclusión. En el campamento de cazadores obtendrían el socorro que necesitaban -. No hay nada por lo que debas preocuparte. Una vez consigamos salir conozco el camino de primera mano.

-Entonces márchate ya – le espoleó Fran, recobrando el temple perdido -. ¡Vamos, vete! ¡Y vosotros, gritad y haced ruido!, ¿A qué esperáis? – Basch comenzó rápidamente a moverse, cargando a Balthier y las bolsas de ambos. Su fuerza y resistencia eran las únicas capaces de afrontar la misión que se le había encomendado. Cuando ya dejaba la sala por la puerta sur, le llamó una voz -. ¡Basch!

-Dime – miró a Fran una vez más.

-Cuida de él por mí – pidió.

-Lo haré. Cuida tú de vosotros por mí.

-Así será – intercambiaron una última mirada antes de que cada uno de ellos se volviera a su cometido, dándose la espalda. A partir de ahí, los caminos se separaban. La acólita musitó una plegaria, rogando por que volvieran a unirse pronto.

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Chiiii x fin los tengo solos! Cawen…! Pensaba k no iba a llegar nunca a sta parte, x dios! Pos ala, "comienza" l desenlace! Nus vemos n el siguiente! ^^