Cap XXI: "La luz"

Rachel — la llamó ella, asomándose a la habitación de la morena e interrumpiendo su ritual con cremas de belleza — Rápido, ven —

¿Qué sucede? —cuestionó la sicóloga al seguirla de inmediato — ¡Quinn!

Rápido, solo ven —repitió casi corriendo por el pasillo y ocultándose afuera, a un lado de la puerta. Cuando Rachel atravesó el marco, le rodeó desde atrás los ojos y rió, al verla a dar un pequeño salto asustada —

¡Quinn!

Shhh, tranquila —le susurró pasando un brazo por su abdomen y pegándose a su espalda — quiero que veas algo

Seguro, de esta forma veré mucho —ironizó. Quinn sonrió, guiándola y notando la inseguridad de Rachel al estirar sus manos para tantear el camino — ¿De qué se trata?

Solo…es algo que quiero que veas pero debes permanecer en silencio —aclaró con rapidez — aquí están los escalones, cuidado

A pesar de la oscura noche veraniega, la llevó lejos del pórtico y más. Más allá del rancho, con lentitud y hasta donde el piso desalineado acababa y el liso y proporcionado césped verde comenzaba.

La sostuvo con tanta seguridad, en silencio y echándole por momentos algo de aire a su cuello, solo para oírla protestar por lo bajo. Iluminadas por la luna, las estrellas que parecían parpadear y el canto de los grillos a veces cerca y a veces tan lejos pero que nunca la hicieron dudar del trayecto, solo siguió.

¿Estamos cerca del río? —inquirió la morena al escuchar el agua correr pacíficamente. Sin embargo ella no respondió — Quinn ¿lo estamos?

Estás cerca de mí ¿quieres que te suelte?

No —contestó la sicóloga al instante — no quiero que me sueltes

Sin detenerse, la rubia la estudió desde la cabeza a los pies, antes de estirarse y dejarle un beso en la nuca. Oyó su nombre en un reproche infantil, cual juego y vergonzoso mientras seguían.

Le gustaba tanto eso de Rachel, esa misma exigencia con que llevaba las sesiones como el tono molesto que apenas podía fingir. Y la combinación de eso era lo mejor, percibirla en ambos estado era el resultado perfecto de la estadía de la sicóloga allí con ella.

Y así como la morena se lo pidió, no iba a soltarla.

Al llegar a su destino, Quinn avanzó con lentitud hasta frenar, obligando a Rachel a hacer lo mismo. Alejó con calma su mano, liberándole la ceguedad momentánea y aguardó a ver su reacción.

No se trataba de una sorpresa, al menos ella pensó que no era eso, pero había una notica que debía conocer también y debía conocerla cuánto antes. A unos metros de ellas, había una llamativa y bien formada fogata, un tronco grueso en el suelo y Rachel se alejó, llegando a Fiona que estaba acostada pero con sus ojos abiertos.

¿Está enferma? —le preguntó preocupada y ella negó con una sonrisa —

No —le dijo acercándose y deteniéndose a su lado — está embarazada

La morena volteó a verla, con sus ojos abiertos de manera desorbitada y su boca sorprendida, antes de arrodillarse y recibir el rostro de Fiona hurgando el de ella.

¿Tendrá un hijo? —murmuró emocionada y acariciándole el abdomen —

Un potrillo —la corrigió Quinn — controlaba su fecha para evitarle otra gestación pero parece que Pantano se aprovechó de nuestra estadía en California —Rachel rió, mirándola pro sobre su hombro y escondiendo el rostro tras su brazo estirado —

Me encanta la idea. Serán unos buenos padres, no sé por qué te quejas —le dijo volviendo su atención a Fiona — ¿cómo lo sabes?

Cuando intenté llevarla al corral, Pantano se acercó pero lo esquivó, relinchaba porque no lo quería cerca. Y lo que tocas es su ubre —rió — por donde alimentará a su pequeño y solo aparece en estos casos

¿No le duele? —preguntó al notar la molestia del animal cuando la acariciaba —

Quizá un poco, es que está sensible y querrá privacidad a partir de ahora. Pero quería que lo supieras. El momento del parto será grandioso

Lo puedo imaginar ¿Y cuándo será eso?

En unos ocho meses si todo el ciclo es normal. Debo buscarle un lugar para que se sienta cómoda y sepa que allí puede estar bien

¿Y puedo elegir su nombre cuándo nazca? —Quinn la miró, explayando una sonrisa y asintiendo sin dudar. Rachel le había dicho que solo iba a estar en Lost Springs cinco meses y, notando que ya estaba por cumplir dos, el cálculo escapaba de esa realidad, por lo que, significaba quizás, que la morena pensaba en pasar más tiempo con ella — ¿eso quiere decir que seré tía? —la rubia lanzó una risa —

Si así lo quieres llamar

¡Ay! Esto es tan lindo —exclamó llegando a ella y colgándose de su cuello. Quinn sostuvo su emoción por la cintura y se dedicó a mirar sus cortos saltos de felicidad — tendremos a alguien súper pequeño que cuidar en unos meses y corriendo por todo el rancho

Rach —la interrumpió — el potrillo sabrá cuidarse solo. Fiona tendrá un arduo trabajo de parto pero luego de ayudarlo unas horas, el ya podrá caminar y seguirla. No es como un bebé

¿No? —repitió con su ilusión apagándose — ¿no podré arroparlo como a un bebé y darle su biberón?

Bueno…quizá darle su alimento sí pero lo demás no. Lo siento

Quería un ser pequeñito que cuidar —murmuró la morena, con el labio inferior titubeante, mientras jugaba con la solapa de su camisa. Ella le hizo a un lado el cabello, alejándolo de la mejilla y acomodándoselo tras la oreja —

Fiona será la mamá, no tú. Ella puede ponerse celosa y hasta dañarte, lo hizo una vez conmigo

¿Te golpeó?

Algo así. Como toda madre, solo lo hizo para proteger a su hijo —añadió, acariciándole ligeramente el mentón con su pulgar — luego tendrás a alguien que cuidar, ya lo verás —terminó, imaginándose cuando otro animal estuviese en la misma situación que Fiona.

Sin embargo Rachel la observó con firmeza, apagando los movimientos sobre su pecho y ella comprendió el impacto de sus palabras. Desde la boca a los ojos, su mirada subió y la de la morena ya la esperaba, agudizada y casi inerte.

Se aclaró la garganta, iniciando un silencio incómodo y que mantuvieron al alejarse lentamente. Quinn se pasó las manos por el pantalón y giró sobre sus talones, balbuceando al pedirle que volviera a seguirla.

Ven, hay algo más que quiero que veas

A la orilla del río, la rubia retiró una linterna que colgaba tras su cinturón y la esperó, hasta sentirla pararse a su lado. La encendió y apuntó en medio del agua, reprimiendo una sonrisa al escuchar el chillido de admiración que inundó el lugar.

Son anguilas de agua dulce —le informó. Un sin número de una especie similar a una serpiente, viajaba con velocidad frente a ellas. Una tras otra y manteniendo una fila, retumbando de esa forma su color verde al golpear la luz de la linterna —

No creí que había peces aquí

No los hay, ellas están migrando y buscan el caudal, seguramente para aparearse porque el río no tiene la profundidad que necesitan ¿Ves aquellas? —explicó iluminando una fila más lejana — son más grandes, son las hembras y guían. Esto es un espectáculo ¿no crees? — agregó girando a verla — ¿Qué? —musitó al notar la mirada llamativa de Rachel sobre ella, perdiéndose de lo que decía era un desfile acuático porque estaba admirablemente concentrada en su rostro. La morena negó ligeramente —

Te estaba prestando atención ¿cómo es qué sabes tanto?

Bueno, lo he visto por algunas noches durante toda mi vida y mi padre me ha explicado otras. Es raro que muerdan —dijo dejando la linterna en su bolsillo trasero e internándose en el agua —

Quinn ¿Qué haces? Vuelve aquí

Además se pueden conservar como mascota ¿quieres que te lleve una?

¿Qué? ¡No! —rió la morena. Pero la rubia hundió sus brazos en el río y tras varios intentos, logró tomar una —

Esta puede llamarse Rachel, mira que linda es —aclaró alzándola. La sicóloga sacudió la cabeza, divertida y volvió a llamarla — ¿y esta? Es pequeña, tendrías aquí qué cuidar, mira

No, Quinn, ven aquí

A ver, espera…puedo conseguirte otra. Hay muchas y… ¡diablos!

¡Quinn! —gritó al verla hundirse. En tan solo un segundo, el corazón de Rachel detuvo bruscamente su alegría y latía con violencia ahora, desesperado porque la rubia emergiera. A pesar de la oscuridad, tras no ver movimientos por unos segundos, se lanzó al agua y nadó hasta ella — ¡Quinn!

Palpó inútilmente el círculo que la rodeaba y hasta podía sentir el cosquilleo de las anguilas entre sus piernas. Giró cientos de veces su cabeza y la buscó, angustiada y al borde del llanto por lo que, cuando la sorprendieron con un abrazo por la espalda, se alejó en reclamo y la observó con altanería.

¿Esto te parece gracioso? ¡Pensé que alguna de esas cosas te había mordido!

Te dije que no lo hacían —se burló ella pretendiendo abrazarla pero Rachel la alejó entre manotazos — ¿estás enojada?

No puedes alterarme así y creer que me reiré contigo ¡Y el agua está helada! ¡Me largo!

Pero Rach, estaba bromeando. No hay peligro aquí

¡Me largo! —repitió la morena y caminando a la orilla —

De acuerdo pero antes mira esto ¡Mira! —Rachel suspiró, deteniéndose y volteando a verla. Cuando Quinn se puso de pie y abrió los brazos para dejarse caer de espalda, el corazón de la sicóloga volvió a comprimirse, al punto de humedecer sus ojos y haciéndola correr de regreso a ella —

¡No! —la sostuvo después de lanzarse y sacudiéndola por la camisa — ¡No hagas eso!

¿Qué hice ahora?

¿No te das cuenta qué podrías haber golpeado tu cabeza? Maldita sea, Quinn esto no es juego ¿estás bien?

Estoy bien, Rach ¿qué sucede? —inquirió preocupada, cuando las lágrimas de Rachel cayeron en su rostro antes de jalarla en un abrazo —

Ella la cubrió completamente y la dejó desahogarse, contra su pecho y sintiendo las manos de la morena estrujando su camisa. Permanecieron por unos minutos allí, hasta que el frío las azotó a ambas y salieron del agua sin separarse.

A un lado de la fogata, Quinn le pidió que se quitara la ropa mojada y tomó la frazada que usaban en el sillón bajo el pórtico que había llevado. Desnudas, sabiéndose solas y sin preocupaciones, las cubrió a ambas y guió hasta el tronco tirado, donde se sentaron a esperar que el temblor las abandonara.

Con la mirada de Rachel en la fogata, ella le rodeó los hombros con uno de sus brazos y la acercó, traspasándose el calor corporal de la otra.

¿Por qué te pusiste así? —le preguntó con su mano subiendo y bajando por el costado moreno — ¿qué sucede?

No quiero que te pase nada y…lo siento, me puse como loca pensando que podías golpearte

Pero hubiera sido solo eso, un golpe

No, no es solo eso —la contradijo al dejar ambas manos en su muslo derecho y alzando la mirada. Cuando sus ojos se concentraron en la otra, ella permaneció en silencio y aguardó — tengo algo que decirte y si no lo hice antes fue porque no sabía cómo sin estar justo como actué, alterada y obsesionada por cuidarte. Pero necesito que me escuches y también una respuesta ¿de acuerdo?

De acuerdo —susurró. No tenía idea de qué se trataba y el por qué de la angustia de Rachel. Sin embargo, quería que se aclarara y volver a verla como siempre, riendo por las tonterías que compartieran u oyéndola suspirar por sus besos.

Cuando la morena se humedeció los labios reiteradas veces, ella debió alzar las cejas y estirar su rostro, en señal de que hablara.

Es sobre tus resultados médicos ¿Recuerdas que Tina te hizo un exámen de sangre y algunas radiografías? Bueno, sobre lo primero no debemos preocuparnos, todo está bien

Como me lo habías dicho —sonrió Quinn — dijiste que no había nada malo en mí

Y no lo hay, mi amor —murmuró. Ella cerró los ojos, al sentir una mano en su mejilla y luego el roce de labios — pero si otra…otra situación —volvió a verla, cuando los dedos se convirtieron en caricia pero no se percibían como siempre —

Cuando me dijiste que me querías, lo dijiste sin darme tiempo a anticiparlo. Y eso fue lo más importante que podrías haberme dicho alguna vez—le aseguró — asique lo que tengas que decirme ahora, dilo de la misma manera. No necesitas pensarlo

Pero Rachel infló su pecho, tomándose un momento y lo soltó de inmediato, luego de la exhalación y como el asunto contrario al que Quinn creía: lo más importante.

Tienes una secuela en el interior de tu cabeza, el origen puede haber sido un golpe o un accidente y eso ha creado un traumatismo. Eso significa que si no lo tratamos, Quinn, te hará daño. Está haciéndotelo, en realidad, por cada minuto que perdemos si no te…si no te sometes a una operación para desaparecerlo

Ella entrecerró los ojos y la morena tragó saliva, parecía inmune a la información o de a poco estaba asimilándola. Cualquiera sea la opción, iba a permanecer esperando su reacción y aún mas su respuesta.

Quinn hizo un conteo visual veloz de su infancia, de su adolescencia y hasta llegar a sus 25 años que actualmente tenía. Le gustaba correr, saltar, trepar arboles y arrojarse al río, sí pero no recordaba que algunas de esas actividades le hayan proporcionado un golpe casi mortal o preocupante.

Pero hubo uno. Una sola vez debió ser hospitalizada de urgencia y con sangre cayendo de su cabeza, tras ser arremetida contra el piso y perder la consciencia por unas horas. Se llevó además un pómulo morado e hinchado y una costilla rota.

Miró a Rachel de inmediato, con tanta frialdad que la mano se alejó de su rostro y la morena pasó saliva con esfuerzo.

Lo sabes ¿cierto? ¿Crees que esto fue su culpa?

¿Podría ser por otra cosa? —formuló de manera retórica. Quinn mordió su labio interno y se pasó una mano por la frente, antes de intentar ponerse de pie — no, no permitiré que te cierres y pases por esto sola —la detuvo Rachel al sentarla nuevamente y regresar a sus posiciones — estoy aquí ¿de acuerdo? Y esta vez no dejaré que ni tú misma te hagas daño. Si crees que fue por otra cosa, sinceramente a estas alturas ya no importa

¿Y si fue él?

Si fue él deberá pagar por lo que hizo pero sobre todo por el daño que te generó. Quinn…Quinn —insistió tomándole el mentón y obligándola a mirarla — esta operación debe realizarse cuánto antes

Le dió miedo Tina, el consultorio de Tina y lo que Tina hizo con ella en solo unos minutos ¿Una operación? pensó. No podría, el terror la consumiría y no podría llegar siquiera a la camilla.

Negó con tanto énfasis que el contacto se soltó y la morena se puso de pie.

¿Estás diciendo que no? Esa cirugía salvará tu vida ¿y me estás diciendo que no? ¿Acaso mi preocupación y mis ganas de verte bien no cuentan?

Es mi decisión hacerla o no ¡debes entrometerte en todo!

13 días sin aquellas pastillas que su padre le daba y allí estaba, por segunda vez perdiendo el control y dejando que sus impulsos nerviosos le ganaran. Aquel idiota que golpeó se lo merecía, pensó mientras sacudía su pierna contra el piso.

Pero Rachel estaba en otro rango, superaba el límite de importancia que cualquier otra persona representaba en su vida y, gritarle, debería serle castigado con alguna milagrosa cachetada que algún ser divino debería darle.

Supuso entonces que al día siguiente, cuando Russel regresara con la medicina, debería pedirle más de la dosis acostumbrada para volver a controlarse.

Demonios —susurró — lo siento. Lo siento mucho, sabes que no es así, no te entrometes pero… ¿y mi miedo a que todo salga mal qué?

¿Y mi miedo a perderte? —refutó la sicóloga con un nudo en la garganta — ¿mi miedo a perderte qué? ¿No te importo?

Desnuda frente a ella como la tenía, con la luz de la fogata iluminándola tenuemente desde atrás, Quinn estiró su brazo y la jaló, sentándola a horcajadas y besándola al instante.

Era la primera vez que ponía oposición y para no empeorar su acto estúpido de minutos atrás se separó, pero Rachel no se alejó ni se puso de pie. De un momento a otro, la vió con ganas de llorar, con sus ojos acumulando lágrimas y el latido tembloroso de su labio inferior.

A veces me desespero en las sesiones y te presiono, Quinn —murmuró entrecortada — pero esta vez es distinto. No se trata de un simple avance en tu comportamiento. Se trata de tu vida. No quiero volver a sufrir si te veo caer otra vez en el río o si llegaras a golpearte con algo. No me pidas que sepa tu estado y no haga nada para cambiarlo porque entonces preferiría irme a verte así…en serio, Quinn

No habría ese estado para mí si te fueras —masculló de manera dulce. Atrapó sus mejillas y esta vez no hubo forcejeo, solo el sonido que la nariz de Rachel producía tras retener el llanto — eres la sangre que bombea mi corazón ¿lo recuerdas? Y si te vas…si te vas, entonces dejará de hacerlo

Entonces no permitas que me vaya… no dejes a tus latidos estancados

Ella deslizó sus manos y la abrazó al instante, desplomando en llanto a ambas en el cuello de la otra. Imaginarse sola nuevamente y luego de haberla conocido, era la emoción frustrada que provocaba la tristeza que mojaba la piel de Rachel.

Lamento mucho haberte gritado, haz lo mismo y estaremos a mano

Claro que no, no se trata de eso —le dijo al separarse y volver a cruzar miradas — Tina dijo que esta operación cambiará eso. La medicina que te da tu padre…

Dejaré de tomarlas —la cortó con brusquedad. Había pensado lo contrario minutos atrás pero, tras haberle producido el llanto, creyó que las disculpas no alcanzarían y una prueba significativa sí. Y la confianza en ese acto tan demandante que Rachel le pidió semanas atrás, finalmente lo cumpliría — cuando él venga mañana no permitiré que se quede. Lo juro, Rach

Te quiero, Quinn —le recordó al estirarse y juntar sus labios.

Aquel destello infinito de contracciones felices regresó. En su interior, en su piel y en el movimiento de su cuerpo.

La sujetó con pertenencia pero delicada, con ambas manos en mitad de su espalda y respondiéndole con el mismo amor en cada encuentro de sus bocas.

El calor dentro de la frazada, el que desprendía la saliva de Rachel y los roces que sus caderas generaban, alteraron su autocontrol pero intentó retenerlo.

Permanecieron por largos minutos así, entre besos, caricias que hurgaban pero se detenían justo antes de llegar a terreno peligroso y la sonrisa contra los dientes de la otra.

Cuando la morena rompió el contacto y ella se estiró a reiniciarlo, un dedo sobre sus labios la detuvo y también la alejó unos centímetros atrás.

¿Entiendes todo lo que te he dicho? ¿Entiendes que no podemos perder más tiempo y cuando apenas estés lista cedamos a esa cirugía?... ¿Entiendes lo importante que eres para mí?

Lo entiendo todo —le aseguró con la voz ronca — pero te necesito allí, Rachel. Como en las presiones de las sesiones, tu compañía en la clínica y aquí todo el tiempo conmigo. Siento que aún estoy en el túnel por el que he andado toda mi vida y ahora por fin veo la luz de salida. A lo lejos, aún estoy lejos pero la veo…y se apagará si te vas. Te necesito, Rachel y entiendo que a veces tú no a mí porque eres más independiente y manejas tu vida…pero yo no. No puedo sola

Tranquila, mi amor —murmuró la morena repasándole su labio inferior y mordiéndose el de ella — vas por el camino correcto y saldrás de allí. La luz no se apagará —aseguró al besarla sin aviso y entonces todo pareció apresurarse.

A cada minuto que sus bocas no se separaban y los sonidos aumentaban, las respiraciones se agitaban pero no se recobraban, sus dedos buscaban con ansias acaparar el cuerpo de Rachel y los de ella arañaban su espalda.

Cuando sintió un leve tirón y la morena se puso de pie. Cuando la vió acostarse sobre el césped y la llamó con una seña. Cuando Quinn se acercó y se acostó sobre ella. Cuando se abrazaron, luego de que la penetrara. Cuando Rachel gimió contra su oreja y ella apretó los dientes.

Cuando el orgasmo de ambas se mezcló minutos después, la luz en los ojos de la morena resplandeció más que nunca y ella sonrió. Antes de reiniciarlo todo y terminarlo todo igual: observando una vez más los destellantes ojos marrones que la iluminaban.

Tantas veces lo repitieron todo que el sol de la madrugada lució como un novato al intentar alumbrarlas.

Tantas veces lo habían repetido todo que, tenerla dormida contra ella en su pecho mientras la acariciaba, era el pie en el acelerador a su camino de llegar al final del túnel

Y el freno, definitivamente, no estaba ni cerca.


Otro caps queridisimas lectoras porque el feriado del sábado me dediqué a escribirlo y a festejar la victoria del Madrid y más las fotos de Lea, algún día mi corazon no va a dar más. Esta cada día más hermosa.

Las que se lamentaron que puse Mapache en el cap anterior, a que se pensaron que fue casualidad?

AleDeCriss: Todavía no sé pero seguramente alguno va a dar problema cuando la relación se sepa. De la otra pregunta, soy secretaria en una clínica odontologica. P.D: Si no fuera porque no va a haber triángulos amorosos, te pondría en el fic para que muerdas a Quinn y te saques la duda. Saludos!

Muchas gracias por leer y/o comentar, son un amor como la modelo esa diciendo que haría linda pareja con Lea, que pena que tenga 23, es una bebé para la enana abusadora

Ni glee ni sus personajes me pertenecen o sería igual que Ryan y haría puros proyectos con Lea. Que estén bien, saludos!