Capitulo 21

Tal y como dijo Jasper, a la mañana siguiente partimos. Tuvimos que pasar una noche en el mismo hotel de Jackson en el que nos instalamos cuando fuimos a Arkansas. La vuelta a casa se me hizo muy corta, dado que aún estaba asimilando los días que había pasado a solas con mi novio.

Llegamos a Biloxi. Era de noche, así que Jasper en vez de llevarme a mi casa me llevó a la suya.

-Es muy tarde para ir a tu casa y como tus padres esperan que vengamos mañana, lo mejor será que pasemos la noche aquí.

Cuando entramos dentro de la mansión Cullen, me sorprendió que estuvieran todas las luces apagadas y no había nadie.

-¿Dónde está tu familia? – pregunté curiosa.

-Se han ido – dijo encendiendo las luces y conduciéndome a la cocina -, se lo pedí yo. Es mejor que los Vulturi no sepan lo nuestro.

-¿Los Vulturi?

-Te lo contaré todo otro día, ahora toca cenar.

Se notaba que nadie había cocinado nunca en esta casa, todos los materiales de cocina estaban sin usar. Habíamos comprado comida en el mercado del pueblo, así que me preparé una cenita rápida. Tenía sueño y no quería perder el tiempo en preparar cenas.

-¿Qué vamos ha hacer?

-Para empezar te vas a ir a mi cama a dormir. Mañana iremos a casa de tus padres y más adelante, ya veremos – dijo él intentando salir por la retaguardia para no responder a aquella pregunta sabiendo perfectamente a que me refería.

Fruncí el ceño, aunque estaba demasiado cansada para enfadarme o hacer más preguntas.

Jasper me llevó a su habitación en brazos. Con lo rápido que iba y con la facilidad con la que me cogía parecía que pesaba menos que el propio aire.

Nunca antes había visto su cuarto, ahí es donde se nota que pertenece a otra época y también que pasaba mucho tiempo solo. No entendía para qué quería una cama allí si no dormía. La mayoría de la decoración era estanterías cargadas de libros, que por su aspecto, la gran parte de ellos tendrán más años que yo. En el cabecero de la cama había un cuadro perteneciente a un paisaje de Texas antes de La Guerra Civil. Aquello parecía un museo, aunque tenía un cierto toque muy personal que me gustaba.

-Tengo la habitación un poco dejada, pero… - dijo Jasper dándose cuenta de mi inspección del decorado.

-No, está muy bien. Me gusta – dije yo interrumpiéndole.

Él asintió con la cabeza.

-Iba a poner un sofá, como Edward. Pero después de que vinieses con tu madre al día siguiente de que nos instaláramos para darnos la bienvenida al pueblo, mi madre se empeñó en poner una cama. Creo que lo que la motivó a ello fue mi comportamiento al verte. Esme es muy observadora y se dio cuenta de que estábamos enamorados antes que nosotros mismos.

-¿Estás seguro que soy yo la vidente y no Esme? – ambos reímos -. Por cierto, ¿por qué has llamado a Esme tu madre?

-Bueno, a ella le gusta que la consideremos como tal. Esme ha sido una verdadera madre para mí.

-Pensaba que vosotros considerabais madre o padre al vampiro que os transformó.

-La vampira que me creó fue mi compañera durante casi un siglo, así que no, nunca la he llegado a considerar una madre.

-¿Tu compañera?

-Sí, así se denominan a las parejas entre vampiros, somos compañeros eternos.

-¿Y qué paso, por qué no estás con ella?

-No es fácil de explicar, hay toda una historia detrás. Ya te lo contaré mañana con más tranquilidad ¿vale?

Me limité a asentir.

Se me escapó un pequeño bostezo, cosa que hizo reír a Jazz.

-Hora de dormir – anunció.

-Quiero seguir hablando un poco más… - dije protestando como una niña chica. ¿Cómo pensaba que podría dormir tranquila después de haber escuchado todo aquello que me había dicho?

-Tenemos muchos años para hablar – respondió divertido -. No te vas a librar tan fácilmente de mí.

A la mañana siguiente, me desperté con unos débiles rayos de luz, los cuales incidían levemente sobre el pecho desnudo de Jasper y producían un ligero brillo en su piel. Aquella imagen me mantuvo embobada durante horas, aquellas en las que ambos nos quedamos contemplándonos el uno al otro sin hablar.