Capítulo 19
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Su voz aún se escuchaba temblorosa por las dos simples palabras que costosamente habían logrado salir de sus labios, se lo había confesado, por fin le había dicho la noticia de su embarazo. Pero una duda le carcomía su mente ¿Qué iba a pensar ahora de ella? Cómo explicarle que solo hace unos días había descubierto quien era el padre de su hijo,y que ahora él se arrepentía de todo lo sucedido, como decirle que solo él jugó con ella hasta ese día que le había confesado que la amaba, y que fue con el peli plata con el cual había perdido su virginidad.
¿Cómo iba explicarle ahora todo esto? Que por su culpa el peli plata se encontraba hospitalizado en el hospital, una parte de su mente le decía que no tenía culpa de ese accidente, pero la parte irracional de esta le decía que ella era la culpable de todo por salir así corriendo del automóvil en el cual viajaba.
Sentía la mirada de incertidumbre de su hermana adentrándose cada vez más en su mirada, como si con esa miraba estuviese buscando las preguntas adecuadas, para entablar una conversación en donde estaba segura que todo saldría a la luz.
—¿Qué acabas de decir? —sus ojos viajaban de arriba abajo fijando su vista en el vientre plano de la rubia para luego mirar a los ojos de su hermana —¿Por qué me lo ocultaste?, ¡Por qué nunca me lo dijiste! —se cruzó de brazos clavando su mirada en los ojos celestes de Mina, sin aún poder creer lo que había escuchado.
—Sé que quizás no debía de ocultártelo, lo sé, pero no quería o más bien no podía hablar de esto —instintivamente llevó sus manos a su vientre pensando si era mejor decirle la verdad o engañarla, pero no quería más mentiras, por lo que dio un gran respiro y prefirió confesarle todo desde un principio —no podía cuando no sabía lo que había ocurrido aquella noche, había amanecido en una habitación de hotel, y un mes después había resultado embarazada, no sabía quien era el padre de mi hijo, y a raíz de eso Seiya me ayudó, comenzamos a mentir que salíamos juntos tenía la intención de pasar a mi hijo también por el suyo, pero hace poco descubrí quien es el verdadero padre del bebé que estoy esperando —bajó su rostro hacia la altura de sus pies pronunciando aquel nombre que dificultosamente logró salir de sus labios.
Al escuchar ese nombre sus ojos se abrieron como platos sin aún poder creer nada de lo que estaba sucediendo — ¿Cómo es posible qué no te recuerdes de nada? —pasó sus manos por sus cabellos en son de desesperación —es simplemente imposible tienes que recordarte de algún detalle , o si algo más sucedió para que simplemente no te recuerdes de nada hasta el día de hoy.
—Sé que suena irreal pero no sé lo que ocurrió, solo sé que Beryl me invitó a tomar una copa y después de unos minutos no sé lo que más sucedió —elevó su rostro a la altura de los ojos de Serena, pensando si su hermana podía tener razón al decirle que era simplemente imposible que no se recordarse de nada.
Algo estaba sucediendo y no sabía lo que, por lo decidió interrumpir a las dos mujeres que aún se veían con sorpresa, reflejando en sus miradas todo lo que sentían dentro de su alma —No sé lo que estará ocurriendo —pasó su brazo por detrás del cuello de Serena, sintiendo como esta no se alejaba de su lado — pero podemos averiguarlo yendo al lugar en donde comenzó todo y pedir las cintas de seguridad ¿Están de acuerdo? —las dos rubias asintieron y fijó su mirada en Mina —¿Te recuerdas como se llamará el lugar en dónde dieron la fiesta?
—Fue en el legendario milenio de plata desde aquel día no lo he vuelto a pisar ¿Crees que nos dejen ver las cintas de video así como así? —su voz detonaba preocupación y su mente no dejaba de dar vueltas pensando ¿Qué pasaría si no lograban nada? Y si todo fuera solo una pérdida de tiempo, pero lo mejor que podía hacer ahora era olvidarse de todo y solo actuar.
—No sé si no las darán tan fácilmente pero cuando lleguemos allí le explicaremos todo lo ocurrido y le dirás que tenemos una sospecha de que esa mujer te pudo hacer algo, creo que esa será la única manera que los dueños del local puedan acceder a enseñarnos las cintas de seguridad —habló firmemente suplicando para sus adentros que la sospecha que tenía en su mente no se hiciese realidad.
Esbozó una sonrisa y se fueron caminando hacia ese lugar en donde su vida había dado un giro inesperado. y ahora después de esa noche sería madre con el hombre que desde un principio la había tratado mal, pero que con el paso del tiempo ella se había enamorado de él igual como él afirmaba que lo hacía por ella.
Se subió en los asientos traseros del auto del pelinegro, mientras su hermana se sentaba al lado de Darien en el asiento del copiloto, se quedó mirando por la ventanilla como los arboles pasaban con velocidad ante sus ojos, como los niños jugaban, como las parejas de enamorados se reían, y aunque quisiese llorar se hacía la fuerte para que supiesen como estaba su corazón de dañado.
Escuchó como el motor se apagaba y el automóvil se detenía enfrente de aquel local, en donde todo habría sido perfecto si nada hubiese ocurrido nada en ese hotel, no sé arrepentía de estar esperando un hijo pero quería hacer todo perfecto, enamorarse, casarse y luego formar una hermosa familia, pero todo había sido distinto a los propósitos que ella tenía en su mente.
Se bajó del automóvil y se fue caminando hacia ese bar- pub en donde todo había comenzado, por el día el legendario milenio de plata era un bar común, pero a las noches en el sótano del mismo, los fines de semana se transformaba en un pub para la diversión de los jóvenes.
Entraron por la puerta del local cuando comenzaron a escuchar los murmullos de los clientes que había sentados en las mesas, se sentía avergonzada por lo que había salido en las revistas de farándulas, pero no sabía si hablaban de ella por el escándalo que había hecho en este mismo lugar, o era el simple hecho que ella y más su hermana eran unos modelos conocidas.
Caminaron hacia la barra que se encontraba al frente de pasillo, sentía como sus piernas temblaban con cada paso que daba al estarse acercando cada vez más hacia donde el camarero se encontraba, una vez que llegaron junto a él tenía la sensación que sus palabras se trababan cada vez que intentaba articular alguna palabra, por lo que escuchó como en voz baja el pelinegro se acercaba al oído del otro joven pidiéndole si podían ver al encargado del local.
El peli rosa asintió y llamó a su jefe que se encontraba sirviendo unos cafés a otros clientes, luego de obtener su atención vio como se acercaban hacia ellos, comenzó a sentir de nuevo como la respiración le volvía a fallar, le explicaron lo que está sucediendo, lo que había ocurrido esa noche en el mismo lugar y que tenían sus sospechas, estuvieron por unos minutos intentando convencerlo hasta que después de un determinado tiempo terminó accediendo.
Caminaron detrás de él hacia la parte trasera del bar y se pararon en la última puerta al fondo de pasillo que ponía "solo personal autorizado", y entraron en ella después de que el dueño les diese permiso, se quedó estática mirando el lugar, estaba lleno de pantallas desde el principio de la pared hasta el final y un teclado grande en donde se encontraba un hombre trabajando y vigilando lo que estaba sucediendo en el bar.
Luego de hablar unos segundos con el vigilante comenzó a buscar las cintas de hace un mes aproximadamente, miró al rosto de su hermana y sintió su apoyo en su mirada, ese apoyo que en estos mismos instantes le hacía falta. Llevó sus manos a su pecho pensando si hoy por fin sabría lo que realmente ocurrió esa noche.
Después de unos minutos comenzaron a ver las imágenes que reflejaban esas cintas de video, eran de aquella noche en donde su vida había cambiado, se veía bailando normalmente con sus amigas hasta que Beryl había aparecido, en un momento pensó que sus palabras igual que sus disculpas eran sinceras, pero todo era una mentira, había abierto los ojos en el momento que vio como la abrazaba y le metía un polvo blanco en la bebida, y la removía ligeramente para que se mezclase con el mojito que ambas por separado estaban tomando.
Llevó sorpresivamente sus manos a sus labios sin poder creer lo que estaba viendo, había sido una estúpida por haber caído en su trampa y creer en sus palabras, quería llorar, gritar por ser tan tonta ,estaba segura que todo había sido planeado y que el peli plata se había aprovechado de ella mientras estaba en ese estado, ahora todo tenía sentido, ese desprecio el mismo día que le había preguntado qué había sucedido, todo tenía ahora sentido solo la había utilizado, quería llorar derramar las lágrimas que tenía guardadas en su alma, pero los flases repetitivos que tenía en su mente le impedían que llorase con toda las fuerzas que su cuerpo le estaba pidiendo.
Los recuerdos invadieron su mente como un fuerte temporal, llevó instintivamente sus manos a su cabeza y cerró sus ojos con fuerza, se veía a ella gritando con el peli plata mientras bebía de su vaso, como bailaba sensualmente encima de las mesas y Yaten la sacaba de allí llevándola hacia afuera, había visto cuando había caído encima de él y el deseo en su mirada, en el momento que habían llegado al hotel y no habían dejado de besarse hasta llegar a la habitación, como su piel rozaba contra la de él mientras le hacia el amor tratando de ser lo más caballerosamente posible.
No se había reído de ella ni jugado, sino que estaba bajo los efectos de aquella droga.
Las lágrimas salieron de sus ojos corriendo a gran velocidad por sus mejillas, se había recordado de todo lo sucedido en aquella noche, ¿Cómo había podido ser tan estúpida? Si jamás aceptase ir a tomar nada con ella todo podría ser distinto, pero ahora ya no había marcha atrás.
Llevó nuevamente sus manos a su vientre y ¿Si algo le ocurriese a su hijo? Y ¿si la droga que le habían metido le hacía daño a su bebé? A pesar que no sabía lo que le habían echado estaba segura que había sido un estupefaciente capaz de borrarle la memoria por completo.
Seguía llorando desconsoladamente hasta que sintió unos brazos rodeándola y atrayéndola hacia un caliente pecho.
—Tranquila —acarició su espalda maternalmente —yo estoy contigo y ahora más que nunca tendrás mi apoyo —la miró tiernamente, le dolía verla así, solo esperaba que todo esto se solucionase cuanto antes.
—No puedo —hipó entre sollozos —no puedo Sere, cuando me acordé de todo —fui una tonta desde el principio —golpeó el puño al aire con desesperación —si jamás le creyera esto jamás sucedería —se separó de su pecho y se limpió las lágrimas cristalinas que recorrían sus mejillas —¿Qué voy hacer ahora? —preguntó con desesperación.
—No digas eso, solo fue un error y caíste en su trampa —acarició su cabello —ahora no puedes volver al pasado pero si hacer justicia, lo que debemos de hacer ahora es llevarle esta cinta a la policía y pedirle una investigación más a fondo.
La rubia asintió y esbozó una ligera sonrisa, después de pedirle una copia de la grabación de video se fueron hasta la comisaria de policías a poner la denuncia, luego de unas preguntas y explicar lo que había sucedido, le dejaron la única prueba que tenían en sus manos y se fueron de allí esperando que pronto tuviesen más noticias.
Dos horas después de hacer las compras necesarias entraban en el apartamento de Darien, colocaron las bolsas en el suelo y se sentó en el sofá sintiendo un profundo dolor en la planta de los pies, dio un largo suspiro y se levantó del sillón ayudándole a su hermana a guardar la comida, mientras el pelinegro inflaba con un inflador la cama hinchable que le habían comprado, hasta que preparasen una habitación para ella durante el tiempo que estuviese viviendo con ellos.
Un tiempo después de haber hablado sobre el embarazo y la sorpresa que se había llevado Serena, se acercaron hacia el salón en donde encontraron al pelinegro terminando de colocar las cobijas sobre el colchón que habían comprado.
—Gracias por todo chicos —esbozó una sonrisa —no sé como agradecerte esto Darien, pero gracias por todo lo que estás haciendo por nosotras —se acercó a él y lo abrazó con cariño.
—No tienes nada que agradecerme Mina —la separó con delicadeza de su pecho y clavó su mirado en sus ojos azul cielo — haría lo que fuese necesario por proteger a tú hermana y también a ti —miró hacia el rostro de Serena fijándose en un leve sonrojo que aparecieron en sus mejillas a pronunciar esas palabras.
—Gracias de nuevo —esbozó una sonrisa sintiendo una pequeña pesadez en su cuerpo —pero me gustaría saber si no les importa dejarme acostar en mi cama la verdad estoy cansada por todo lo que sucedió hoy, fue un día demasiado ajetreado para mí.
El pelinegro se quedó en silencio por unos segundos —No dormirás en la cama hinchable jamás podría permitir eso, tú y Serena se irán a dormir a mi habitación y yo dormiré aquí en el salón y no acepto un no por respuesta —afirmó seriamente.
Asintió con una pequeña sonrisa y se fue al lado de su hermana hacia la habitación de Darien, en un principio no había querido aceptar pero estaba tan cansada que no quería seguir negándose, por lo que terminó aceptando, se colocó el pijama de gatitos que había comprado y se metió en la cama viendo como Serena hacia lo mismo que ella y se acostaba a su lado.
—¿Crees qué estás haciendo lo correcto? —su hermana la miró sin entender —no puedes seguir con esto Mina, no puedes atar a ti aún hombre que no amas y que no comparten nada en común, porque ese pequeño que esperas tampoco es su hijo.
Se cubrió un poco con las cobijas y miró a los ojos de Serena —Ya lo sé Sere, pero no sé qué hacer, tengo miedo de lo que pueda ocurrir, pero no quiero atar a Seiya a mí, quiero que se enamore de otra mujer que lo ame y que forme una familia a su lado, no quiero que él sea infeliz por mi culpa —dijo cabizbaja, no quería que el pelinegro fuese infeliz el resto de su vida y se lo reprochase día a día.
—Eso es lo que estás consiguiendo —habló firmemente pero tratando de ser lo más cariñosa posible para intentar que su hermana entrase en razón —si no hablas con él solo harás que su vida sea miserable pero no solo la de Seiya si no la tuya también, porque no lo amas y el amor es de dos personas, no te das cuenta que si dos personas que no se aman siguen juntos solo harán que sus vidas sean desdichadas y también la de tu hijo —acarició su vientre plano —habla con él dile que no pueden seguir con esto por el bien de los tres —esbozó una tierna sonrisa.
—Está bien hablaré con él —miró hacia el techo y dio un largo suspiro volviendo a mirar a la rubia que tenía a su lado —pero quiero que tú también hables con Darien no le hagas más daño rechazándolo Sere, sé que lo amas y él a ti también se le nota en la mirada, en cómo quiere protegerte, no esperes más, no lo hagas sufrir porque es un buen hombre y no pierdas más el tiempo haciendo os daño los dos, no permitas que por culpa de nuestro padre no vuelvan a estar juntos.
Serena solo asintió —no quiero hacerle daño solo quiero protegerlo, sé lo que se vendrá, lo amo pero soy capaz de dar mi vida por él, pero también necesito volver a confiar —acarició tiernamente su mejilla viendo como lentamente se le iban cerrando los ojos.
—Sé que necesitas tiempo y espero que hagas lo correcto —echo una tierna sonrisa intentando no cerrar sus ojos por completo —pero necesito saber lo más está ocurriendo, por favor no me ocultes nada —suplicó pidiéndole también a su cuerpo que aguantase unos segundos más, necesita saber que más estaba pasando.
—Lo que está sucediendo —se quedó en silencio por unos minutos mientras le acariciaba su cabello, no quería asustarla más de lo que ya estaba, por lo que intentó buscar las palabras correctas —lo que está ocurriendo … —sus palabras se quedaron en sus labios al ver como su hermana dormía como una niña pequeña, no pudo evitar pensar cómo sería con su hija ¿También se quedaría a dormir después de leerle un cuento? Se secó una lágrima que resbalaba por su mejilla y se acostó por completo suplicando que pronto todo volviese a la normalidad.
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El astro solar iluminaba la preciosa ciudad de Tokio iluminando el rostro de una hermosa joven que se encontraba saliendo de su automóvil, se cubrió con la bufanda poniéndola a través de su cuello al salir a una temperatura diferente, a pesar que hoy había un día iluminado estaban en otoño y solo faltaban dos semanas para la llegada del invierno, se frotó las manos contra ella y comenzó a caminar por el camino que la llevaba a la universidad.
Seguía pensando en las palabras de Serena si jamás la hubiesen llamado ¿Le habría confesado la verdad? Negó con la cabeza, no quería pensar en Seiya, no quería llorar por él, sabía que no valía la pena y que era el hombre de otra mujer, y que ella jamás podría llegar amarlo como lo había hecho una vez o eso es lo que aún su mente se decía.
Solo suplicaba no encontrarse hoy con él, no quería verlo, sentir su presencia a su lado y menos verlo al lado de su novia, algo comenzó a hervir por su interior a pensar en Mina, sabía que ella jamás tendría su atención, prefería mejor vengarse, cobrarle el daño que le habían hecho, eso es lo único que debería de hacer.
Se paró en el recinto de la entrada del edificio al escuchar el sonido de su celular, lo sacó de su bolso y respondió a la llamada.
—Buenos días Sere, ¿Sucedió algo? —miró el reloj pulsera de su muñeca —falta poco para entrar en clase.
—No deberías de estar reposando ayer estuviste con fiebre —la regañó haciendo que la rubia de cabellos cenizas esbozase una tierna sonrisa.
—Te pareces a mi madre —se rió —no te preocupes hoy me encuentro mejor y decidí asistir «solo espero no encontrarme con ese imbécil» ¿Vas a venir?
—No, ya te explicaré porque, solo te llamaba para que me hagas un favor, necesito que vigiles a mi hermana, no dejes que nadie extraño se le acerque, te lo suplico cuídala no dejes que le suceda nada tanto a ella como a mi sobrino, Mina está embarazada de….. —en esos instantes la llamada se cortó.
Seguía sin creer lo que acababa de escuchar guardó el celular en su bolso y aguantó las lágrimas que cesaban con salir de sur orbes verde esmeralda, no había querido escuchar quien era el padre sabía a la perfección de quien se trataba, comenzó a correr intentando que nadie se fijase en su rostro, tropezó con algunos compañeros, pero no le dio importancia, solo quería estar sola, bajó escaleras, no sabía cuántas pero le parecía que jamás tendrían fin, entró en una puerta sin fijarse en el letrero, una vez que entró se dio cuenta que sería como una bodega, era amplió parecía abandonado, estaba lleno de polvo, había instrumentos de música y sillas cubiertas de telas de araña, se acercó a uno de sus instrumentos favoritos; el piano, se sentó allí y comenzó a tocar una melodía triste.
Sentía como su corazón dolía como si la golpeasen sin piedad hasta dejarla muerta, sus lágrimas corrían por sus mejillas sin cesar mojando las teclas del piano, quería morirse por sentirse así , era una estúpida por estar llorando por un hombre, como podía ser tan tonta estas lágrimas y este dolor que sentía en su interior solo significaba que lo amaba, pero nunca pensó que el amor doliese tanto, prefería nunca amar —por qué él por qué —gritaba entre sollozos, por qué la hacía sufrir tanto, por qué amar aún hombre que jamás será tuyo.
Era mejor nunca amar solo estar con alguien casualmente por una noche, sentía como su cuerpo se desfallecía ahora entendía porque niñas se suicidan por sus ex novios, para no tener este dolor dentro de su alma como estaba sintiendo ella misma en estos instantes.
La melodía la estaba poniendo peor de lo que ya estaba, quería cantar relajarse pero no podía necesitaba sacar este dolor, olvidarse de él, aunque tuviese que desaparecer del mundo para lograr olvidarlo, se alejaría de todos, se iría lejos, solo esperaba que este dolor pronto se le fuese.
Seguía tocando sin darse cuenta de nada a su alrededor, solo estaba ella y el dolor de su alma, al estar terminando la canción comenzó a escuchar unos pasos, no quería girarse, apretó sus puños con fuerza contra las teclas del piano, intentó contener las lágrimas que caían de sus ojos y lentamente se fue girando hacia el otro lado, viendo a la única persona causante del dolor que sentía en su corazón.
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La había seguido por todo la universidad en los instantes que Haruka había tropezado con él en uno de los pasillos, preocupado por si le hubiese ocurrido algo la había persiguió sin ella darse de cuenta, esperó unos segundos antes de entrar a la bodega, en los instantes que escuchó una dulce melodía abrió lentamente la puerta intentando no hacer ningún ruido, y la cerró con una llave que había colgada en un clavo al lado de la pared derecha y la guardó en su chaqueta, para así que ella no lograra escaparse y pudiesen hablar o más bien hacer un intento.
Escuchó por un tiempo esa melodía dándose de cuenta que era una melodía sentimental ¿Le sucedería algo? Tenía la necesidad de acercarse a ella y abrazarla, apretarla contra su pecho y consolarla por el resto de su vida, negó con la cabeza y siguió escuchando hasta que la música lentamente iba bajando de tono y decidió acercarse sin hablar hacia su lado.
Vio como ella paró de tocar y lentamente se giraba hacia él, en los instantes que vio sus ojos rojos llenos de lágrimas, le dolió en el alma, quería saber que le estaba ocurriendo ¿Le haría daño alguien? No era la mujer fuerte que él conocía, sino que estaba desecha peor que el día que le había confesado los abusos de su padre.
—¿Qué sucede? —preguntó preocupado acercándose cada vez más a su lado, quería abrazarla pero Haruka puso una mano como barrera entre él y ella.
—¡Vete! —gritó a todo pulmón —¡te dije que te vayas! — volvió a gritar al ver que él ni se inmutaba.
—No lo haré, no me iré hasta saber que está sucediendo ¿Dime por qué estabas llorando?
—No creo que te importe —se levantó de la banqueta en donde se encontraba sentada y se cruzó de brazos —te dije que te vayas o me iré por mi cuenta —al ver que él no se movía corrió hacia la puerta dándose cuenta que estaba bajo llave —¿Qué le has hecho a la puerta imbécil?
—Nada —mintió, este era el momento de arreglar las cosas con ella —tenemos que hablar —se acercó hacia su lado y la agarró por sus hombros sintiendo como temblaba debajo de sus manos, a la vez que sintió como se apartaba bruscamente y lo golpeaba en el rostro —¡Qué te pasa te has vuelto loca! —llevó su mano a su rostro.
—¡No vuelvas a tocarme en tú maldita vida! No vuelvas besarme, hablarme, ni acariciarme ¡Te odio! —apretó sus manos con fuerzas, sentía dolor en su alma, solo quería que la dejase sola.
—¡Ya sé que me odias! —la agarró con fuerza por las muñecas, pero intentando no lastimarla —yo no tuve la culpa de nada, sé que me desprecias pero golpee a mi padre el mismo día que me enteré que quiso abusar de ti, y si piensas que te odio por qué haría esto —posó sus manos en su mejilla, y la besó sintiendo como sus lágrimas se mezclaban con el sabor de sus labios, con su lengua le pidió permiso para entrar, pero ella se alejó de él bruscamente volviendo a darle un golpe en su rostro.
—¡Eres una basura! —lo miró con asco a pesar que su corazón bombeaba sin parar —¡Cómo te atreves a besarme cuando tú novia está esperando un hijo tuyo! ¡Dímelo maldita sea! ¿Qué clase de hombre eres?
—¿Qué? —quedó por un tiempo en silencio perdido en sus orbes verde esmeralda ¿Cómo había descubierto el embarazado de Mina? Y ¿cómo iba a explicarle que él no era el padre? —De que estás hablando —clavó su mirada en la de ella esperando una respuesta.
—No me digas que ahora vas negar que es tú hijo no — habló descaradamente —sabía que eras poco hombre pero también para negar a un hijo, es fácil hacerlos verdad pero para hacerse cargo te escapas.
El pelinegro frunció el ceño, estaba pensando que era esa clase de hombres que dejaba a las mujeres embarazadas y se desatendían de ellas, pero él no es así si realmente el hijo de Mina fuese suyo todo sería distinto.
—Escúchame bien —quiso agarrarla por los hombros pero ella se alejó un paso hacia atrás —no soy la clase de hombre que tu mente se está imaginando —la rubia arrugó su frente —no sabes como son las cosas así que no hables sin saber ¿Te quedó claro?
—Claro que me quedó claro eres la peor de las basuras dejas a una mujer embarazada y te besas con otras, eres la peor de las escorias y ojala que ella descubra lo que le has hecho para así que abra los ojos, y deje de ser tan tonta estando con un hombre que no vale ni la pena —alzó la voz a la vez que lo miraba con todo el dolor de su alma, que podría esperar de él, llevaba la sangre de su padre.
Sentía como su sangre hervía por cada célula de su cuerpo, le dolía lo que Haruka pensaba de él, no sabía porque pero tenía la necesidad de explicarle lo que estaba ocurriendo, pero no quería fallarle a Mina, vio el rostro de la rubia y algo por su interior comenzó a removerse, con fuerza, dolor pero sobre todo el dolor de su mirada.
—No soy esa clase de hombres —dijo entre dientes —jamás abandonaría a una mujer embarazada,¡El hijo que está esperando Mina no es mío! Solo la estoy ayudando pero si fuese mío en estos instantes no estaría aquí contigo—habló sin medir sus palabras dándose cuenta de lo que acababa de confesar.
La rubia lo miró en silencio sin ser capaz a articular alguna palabra.
Quedó en silencio por unos segundos pensando en lo que acababa de confesarle, había traicionado la confianza de Mina, pero no sabía que hacer no quería ver el desprecio en los ojos de la rubia, le dolía que ella pensase eso de él, solo se le habían escapado las palabras de sus labios ¿Qué iba hacer ahora?
—Demonios yo y mi bocaza —llevó su mano a su frente en son de desesperación —por favor no se lo digas a nadie —junto sus manos como si estuviese rezando —yo te explicaré todo pero que esto que te voy a contar no salga de esta bodega.
Haruka no habló simplemente asintió algo desconcertada por las palabras del pelinegro de coleta.
Comenzó a explicarle todo lo ocurrió desde aquel día que había encontrado a Mina en ese estado, en como terminó fingiendo ser su novio, le había explicado cada detalle, como había golpeado a su padre y todo lo que había descubierto, y también sobre la aparición de un medio hermano.
Al finalizar de explicarle todo, la rubia lo miró con lágrimas en sus ojos, aún sorprendida por todo lo que estaba escuchando, sin aún poder creer todo lo que le estaba diciendo —¿Por qué me cuentas todo esto? —lo miró a los ojos fijándose en sus carnosos labios.
—Por qué no sé lo que sucede cuando estoy a tu lado, necesito explicarte todo, no me gusta ver el odio en tú mirada, hay una fuerza mayor en mí que cuando estoy a tú lado me pierdo completamente ¿Dime que es lo que sucede cuando estás a mi lado? —apoyó sus manos en sus hombros mirándola fijamente, quería besarla probar de nuevo eses labios que cada vez se volvían más adictivos —Porque yo aún no logró entenderlo.
La rubia tembló sobre el agarré de sus manos —No juegues conmigo, no sigas porque no te creo ninguna palabra de las que dices —se contuvo las lágrimas que querían salir de sus ojos, no quería que la viese más destrozada de lo que ya estaba.
—No estoy jugando contigo —se acercó a sus labios viendo el temblor de su cuerpo —desde que te di aquel primer beso cuando me dejaste en esa parada algo dentro de mi comenzó a desatarse, me di cuenta que prefiero tenerte cerca de mí que verte en brazos de otro hombre.
La rubia abrió sus ojos sorpresivamente ¿La quería? —¿Cómo puedes decirme eso? Sé que no es real tú relación con Mina, pero no crees que es mejor que le guardes respeto.
—¡Ya le guardo respeto! Dios si no fuese porque todos creen que estoy con ella no sé lo que sucedería, pero no quiero tenerte lejos de mí —la abrazó con fuerza sintiendo como ella aferraba sus brazos por detrás de su espalda —¿Dime qué sientes por mí, me quieres?
Haruka se separó lentamente de su lado y pensó en que debería de decirle —no te quiero, te amo, pero lo nuestro es imposible, primero por tu padre y por el supuesto noviazgo que tienes con Mina —bajó su mirada hacia el suelo se sentía frágil, no era la misma mujer fuerte de siempre, él la estaba poniendo en este estado —es mejor que no volvamos a vernos —levantó su vista del suelo y se fijó en su mirada.
—No me pidas eso —la volvió abrazar con fuerza sintiendo como ella lo rechazaba pero finalmente dejó que él la rodeara con sus brazos —te lo suplico deja que mi corazón se aclare que piense lo que le está sucediendo —la separó de su lado y posó sus manos en su rostro —te quiero, jamás sentí esto por una mujer como lo siento por ti, haría lo que fuese por defenderte, sería capaz a dar mi vida por la tuya —la rubia lo miró sorprendida —si no sé de ti me desespero como aquel día que me confesaste los abusos de mi padre, busque por las guías telefónicas el número de vuestra casa pero jamás lo encontré, cuando te buscaba en la universidad tu escapabas de mí, no me pidas que me aleje de ti porque te buscaría hasta debajo de las piedras.
—Yo.. yo —demonios porque no era capaz de hablar —Seiya yo no quería verte pensé que habías dejado abandonada, tirada como un trapo que no valía la pena, y todo lo que hiciste fue golpear a tú padre por mí, no puedo decir que lo siento por él y que no deberías de hacerlo, porque eso demuestra la clase de hombre que eres y lo que sientes por mi si no me estás engañando. Pero ahora lo mejor es que nos olvidemos de este asunto para siempre —caminó hacia la puerta pero recordó que estaba bajo llave, estaba allí encerrada con el hombre que le estaba confesando sus sentimientos.
—Caminó hacia la puerta en donde la rubia ahora se encontraba —dime cómo voy a contactarte, si nunca encontré tu número en las guías telefónicas.
Giró su rostro hacia su mirada —No me busques, no me encontrarás y si lo haces por mi madre ella tampoco, cambió su apellido cuando se casó con mi padrastro, la única que no cambió su apellido fui yo, es el único recuerdo que me queda de mi padre. Por favor abre la puerta quiero salir de aquí no quiero estar un segundo más a tu lado —se secó una traicionera lágrima que resbaló por su mejilla suplicando que él no se diera de cuenta.
Le dolía verla así con sus ojos enrojecidos por las lágrimas que había echado y a pesar que ella se estaba haciendo la fuerte, se dio cuenta que solo quería salir de allí, pero no era la única persona que quería estar alejado del otro, el pelinegro quería pensar en lo que había ocurrido, en las palabras que habían salido de su corazón y con ese beso que a pesar que ella lo rechazó seguía teniendo ese sabor prendado en sus labios. Metió la mano en el bolsillo de su chaqueta sin ser visto por Haruka y sacó una vieja llave abriendo la puerta que los había mantenido encerrados.
Al momento que se abrió la puerta Haruka se escapó de su lado, quería seguirla, abrazarla de nuevo pero la imagen de una hermosa rubia aparecía enfrente de él ¿Lo habría escuchado todo?
—Mina ¿Cuánto tiempo llevas aquí? —preguntó aún sorprendido.
—Desde hace un buen rato —esbozó una pequeña sonrisa y apretó el instrumento que tenía entre sus manos.
—¿Escuchaste lo del embarazo? —inquirió con temor, viendo como ella solo asentía, se sentía culpable, no quería perder su confianza pero tampoco no podía dejar que Haruka lo odiase —lo siento no debí confesárselo pero no medí mis palabras —apoyó sus manos sobre sus hombros —te prometo que no volverá a pasar.
—No te preocupes Seiya es lo mejor, me alegro que el profesor me mandase a la bodega a guardar el viejo saxofón así descubrí lo que tú sientes por ella, no puedo permitir que estés amarrado a mí, cuando ninguno de los dos nos amamos y este hijo no es tuyo —acarició con una mano libre su vientre plano —será mejor que dejemos esta farsa para siempre.
—¿Y qué será de ti? No quiero dejarte sola, desprotegida ese niño necesita una figura paterna ¿Qué pasará cuando todos descubran la verdad? —Acarició su mejilla, su piel era suave pero tanto como la de Haruka.
—No hace falta tener una relación para que él te vea como su figura paterna, puedes ser su amigo, pero no su papá porque mi hijo sufriría a descubrir la verdad, solo te pido que digamos que terminamos, nunca diremos que esto fue una farsa, no serás el padre pero me gustaría que fueses el padrino de mi hijo cuando nazca —le echó una dulce sonrisa pensando que esto sería lo mejor, no podía atarlo a ella.
—Me encantaría ser el padrino de ese pequeño —respondió ilusionado pero con un deje de preocupado en su voz —pero ¿Qué pasará cuándo te pregunte por su padre? ¿Qué le dirás? —clavó sus ojos en su mirada.
La rubia se encogió de hombros —no te preocupes, aún queda mucho para eso —sonrió al ver la angustia en sus ojos —todo se arreglará y más que también te andaba buscando desde que llegué a la universidad, ayer descubrí todo lo que sucedió esa noche y hace unos días quien es el padre del bebé que estoy esperando, pero no fui capaz de decírtelo antes porque me duele aun recordarme de lo sucedido —apretó con fuerza el saxofón contra su pecho recordándose lo que sucedió en aquel accidente.
El pelinegro se quedó callado por unos segundos por fin iba saber quién era ese hombre, la persona que la había dejado abandonada en un hotel, que aún hoy él no sabía de quien se trataba. Se quedó mirándola por unos segundos y comenzó a interrogarla, cuando de sus labios salió ese nombre sus ojos se abrieron estrepitosamente.
Iba decirle quien era Yaten Kou pero prefirió tragar sus palabras y acarició sus hombros suavemente —me alegro de saber que él es el padre —sonrió —siempre estaré al lado de ese niño y no solo como su padrino —la rubia levantó una ceja en modo de confusión — sé que ahora no me entiendes pero pronto lo harás —miró el reloj pulsera de su muñeca y decidió que era hora de retirarse los dos de allí —deja el saxofón en la bodega y vayamos de aquí.
Unos minutos después se encontraba él solo sentado en una de las bancas antes de entrar a la siguiente clase, no pudo evitar pensar lo que había descubierto ayer después de que Darien lo dejase solo en ese faro.
Había sido difícil para él leer ese documento pero después de un tiempo tomó el valor suficiente para hacerlo, con el aire golpeándolo en la cara no dejaba de mirar cada palabra imprenta que decía esa prueba que había hecho que su vida cambiase por completo.
¿Qué iba hacer ahora? Había encontrado a su medio hermano, no tenían una buena relación, pero a pesar de los problemas que tuvieron no lo odiaba sino que sentía aún más desprecio por su padre.
El sonido del timbre avisando que ya era hora de la siguiente clase lo había sacado de sus cavilaciones, se levantó de la banca y entró al salón pensando que ahora quizás todo se complicaría mucho más, Yaten merecía lo mismo que él y su otro hermano, pero solo esperaba que pronto todo se solucionase con su padre y pudiesen ser por fin una familia.
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Llevaba dos semanas en esa cama en donde para él había sido una tortura, la extrañaba a ella, a la mujer que había tratado como una basura, como si fuese la cosa más insignificante de la vida, se arrepentía de todo el daño que le había hecho y ahora más que nunca se sentía culpable, ¿Por qué había sido tan idiota? Si jamás la tratase de esa forma ahora podría quizás ser feliz, pero lo había destruido todo.
Quería pensar que ese niño que esperaba era su hijo algo dentro de su corazón se lo decía pero tenía miedo de que fuese todo lo contrario, pero ¿Qué pasaría si fuese de él? Nunca le llamaría papá porque creería que su padre era otro, nunca lo vería dar sus primeros pasos, decir su primera palabra y llevarlo al kínder cuando tuviese la edad suficiente.
«Maldición» golpeó el puño contra el colchón lo había perdido todo y ahora no había marcha atrás, pero iba a luchar por ella, conseguir su perdón y poder conquistarla, explicarle de nuevo lo que su corazón estaba sintiendo.
El sonido de una puerta lo había sacado de sus cavilaciones, esbozó una pequeña sonrisa siempre esperaba que fuese la rubia pero nunca había sido ella, se levantó de la camilla dejando esa habitación de hospital que para él fue como su segunda casa por un corto período de tiempo.
—¿Piensas en ella verdad? —lo miró de reojo sin perder de vista la carretera mientras conducía hasta su casa.
—Fui un idiota Nico jamás me podré perdonar lo que hice, la amo y ella ahora me debe de odiar —respondió cabizbajo mirando a los enamorados como paseaban por la calle —si jamás le ocultase la verdad todo sería distinto —dio un pequeño suspiro.
Nico se quedó en silencio por un determinado tiempo, Yaten le había confesado todo lo que había sucedido, no quería estar de su lado había jugado con esa joven, pero era su mejor amigo y había jurado que siempre lo apoyaría —todo se solucionará —apoyó una mano en su hombro y luego la puso de nuevo en el volante —pase lo que pase siempre estaré a tú lado, pero debes de hablar con Mina he intentar que ella te escuche.
Yaten solo asintió, tenía que buscarla explicarle cómo se había sentido ese día que le había confesado que fue con él con quien amaneció en ese hotel, cuando la había visto salir del automóvil había estacionado en el arcén y corrido detrás de ella sin mirar nada a su alrededor, pero todo se había tornado negro cuando escuchó unos frenados y golpes, luego después de eso no sabía lo que había ocurrido.
Yaten solo asintió, tenía que buscarla explicarle cómo se sintió ese día que le había confesado que fue con él con quien amaneció en ese hotel. Los recuerdos invadieron su mente de ese trágico día, había estacionado en el arcén y corrido detrás de ella sin fijarse de nada a su alrededor, pero todo se tornó negro cuando escuchó unos frenados sobre el asfalto y algunos golpes, luego de eso despertó en un hospital un día después del accidente.
—Necesito encontrarla —dijo desesperado llevando sus manos a sus cabellos —pero no sé cómo lo haré, si ayer mismo terminaron las clases por las vacaciones de navidad —su voz se escuchaba con desesperación, necesitaba saber de Mina, explicarle lo ocurrido y tenía la sensación que no podría aguantar un día más —tenemos que pararnos en una zona wifi quizás en su biografía traiga en donde vive.
Su amigo echo una dulce sonrisa se notaba cuanto la amaba y lo desesperado que se encontraba por verla —dudo que traiga en su biografía en donde vive —se rio al ver el rostro del peli plata —ahora iremos a tú casa acabas de salir del hospital y debes de descansar, cuando menos lo esperes la encontraras.
Iba quejarse pero decidió obedecerlo por ahora sería lo mejor hoy descansaría y a partir de mañana la buscaría para pedirle una oportunidad.
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Estas dos semanas habían sido muy pesadas y el miedo recorría por sus cuerpos día a día, aún no sabían nada de su padre y eso cada día las ponía peor de lo que ya estaban, el pelinegro intentaba no dejarlas solas y sino siempre estaban respaldadas por los hombres de seguridad que la policía había dispuesto para ella.
Ambas jóvenes se encontraban en el despacho de Souchi Tomoe, había llamado a Serena hace una hora, y ahora se encontraban las dos sentadas en los sillones de piel esperando la noticia que el padrastro de Haruka tenía que darles.
Tanto Serena como Mina tenían la sensación como sus manos comenzaban a sudar por los nervios que estaban sintiendo, ninguna sabía lo que estaba ocurriendo y el silencio las ponía aún más nerviosas.
—Bueno —se colocó las gafas —las he llamado porque he descubierto algo mientras investigaba sobre tú vida Serena, y esto —sacó una carpeta color café de su cajón —es algo que le puede cambiar su vida a las dos —la puso sobre el escritorio.
Las dos rubias se quedaron en silencio mirando detenidamente esa carpeta como si tuviese la lepra ¿Qué traerían esos documentos? ¿Qué habría descubierto para que todo pueda ser distinto? Querían cogerla entre sus manos pero ninguna de las dos tomaba la iniciativa.
Al ver que ninguna tomaba la decisión de leer el documento, cogió la carpeta entre sus manos y prefiero ser él quien le explicara lo que había descubierto —hace unos días descubrí algo sobre Jedaite Aino —ambas abrieron sus ojos como platos —son adoptadas.
Continuara…
Hola mis queridas lectoras y lectores siento mucho el retraso pero estas semanas fueron caóticas, entre fiestas y el muso que quiere sus vacaciones de navidad jeje, pero ahora solo le queda día de reyes xD, este cap lo quería subir antes porque quería hacer las navidades al mismo tiempo.
Este capítulo va dedicado a todas ustedes y a las que me felicitaron el 19 – 12 -2013 por cumplir un año en FanFiction por Facebook en especial a mi hermosa sister Nai SD de Chiba por su hermosa dedicatoria, gracias a todas tanto por aquí como por face por me apoyar durante todo este tiempo, con sus comentarios, palabras dándole a favoritos y alertas por pasarse por aquí y dejar sus huellas. Las quiero.
Espero que el muso se porte mejor para el próximo capítulo y lo tenga antes le habrá que dar un buen masaje xD.
¿Qué les pareció el capítulo?
¿Cuál será la reacción de Serena y Mina?
¿Encontrará Yaten a Mina?
Si desean me pueden agregar a mi Facebook : Naiara Moon de Chiba en el encontraran adelantos del capítulo y fotos.
Me gustaría pedirles un favor , me gustaría que pudiesen pasar por un fic de una amiga mía es su primera historia, es de princesa Serena y príncipe Endymion denle una oportunidad déjenle un rr se llama un amor real y la escritora es michiru tsukino la encontraran en mis favoritos.
Las quiero.
Lamento no poder responderles por aquí a los que tienen cuenta ya lo hice privado y a los que no tienen les respondo por aquí:
Usagi de Chiba: Hola amiga gracias por tú comentario, por fin Serena le dijo que lo amara pronto sabremos qué sucederá. Besos y abrazos.
Daniel Luna: Hola amiga muchas gracias por tú comentario, me alegro mucho que te guste mi historia la hago con amor, espero que este cap te guste y muchas gracias por seguirme hasta el final. Besos y abrazos amiga.
Serenity: Hola nena muchas gracias por tú comentario, su hermana se sorprendió pero siempre la apoyará, gracias por tú comentario. Besos y abrazos.
Minako aino: Gracias por tu comentario amiga, espero te guste. Besos y abrazos.
Usagi tsukino: Hola nena muchas gracias por tú comentario, pero no pude tener el cap antes estas semanas a ser fiestas y el muso no quería trabajar jeje, espero te haya gustado. Besos y abrazos.
Marsromina: Hola amiga muchas gracias por tú comentario, al final Mina tomó la decisión correcta y dejó a Seiya ya que ninguno de los dos se ama y todo era una farsa, y serena se sorprendió pero la apoyará. Besos y abrazos.
Angi:Hola nena muchas gracias por tú comentario, por fin Mina le confesó todo a su hermana. Besos y abrazos.
Goshy: Hola amiga espero que pasases unas fiestas estupendas, gracias por tú comentario, serena tiene miedo pero ella ahora protegerá a su hermana y Darien las está apoyando en todo, espero te guste. Besos y abrazos.
Besos y abrazos.
Feliz año nuevo.
