Hasta el último suspiro I
Tres días después
Zacatecas-Zacatecas
Su rostro cargadamente herido, sucio y tenebrosamente lánguido se impactó contra la tierra Pedroza de la mazmorra una vez fue lanzado, son ningún atisbo de misericordia. Ensució y se desgarró las palmas, haciendo un esfuerzo sobrehumano por alzar la vista; El esfuerzo de fue inútil… la fuerza y determinación le habían abandonado terminantemente; Incluso los destellos castaños de sus ojos ante el reflejo de la poca luz filtrada en esa cárcel insufrible habían desaparecido por completo… Su rostro falló ante el intento de permanecer, aunque fuere por unos pocos segundos firme… Pudo percibir el polvo y tierra rozándole las mejillas y los labios, raspándole la piel y manchándola mucho más de lo que esta ya se encontraba… Tan débil, tan vencible y patética; desfallecida… Como si cada musculo de si interior se hubiera atraído de toda orden cerebral, convirtiéndola en tan solo una materia de hueso y carne sin vida. De plástico; Como Una muñeca- pensó para si misma; Saboreando el sabor del polvo en su boca primera y última vez.
—¡Espero lo hayas disfrutado, Chula— carraspeó cada palabra con diabólica crueldad para después proferir la más infame de las carcajadas. Bella pudo sentir como cada parte de su roto y aniquilado ser se retorcía y quebraba de mucho más dolor del que creyó posible soportar. Emitió un terrible y lastimero quejido de puro y verdadero tormento; tan penetrante que; sus compañeros prisioneros sintieron como el pecho iba encogiéndose poco en poco, aplastando sus pulmones….
— ¡Maldito cobarde! —gritó uno del los morenos con odio y ácidas palabras— Oficiales Inicuos! ¡Perros desalmados! ¡Ojalá se pudran en lo más profundo del infierno donde pertenecen!
El sargento Laurent emitió una sonora carcajada tomando aquellas palabras como la más grande de las sandeces y absurdas amenazas. Por supuesto, existía un infierno y el sargento estaba consiente de él. Pero… antes de que cualquier cosa o persona lograra siquiera herirle de muerte o que la misma muerte- si es que de verdad existiese una- viniera por si mima a recogerle y condenarlo a una eternidad de castigo… Serían ellos; los sucios rebeldes y revolucionarios; lo que probarían el infierno en la propia tierra. Y que mejor, empezando por la primer y última mujer que fue capaz de ridiculizarlo frente a su sequito en aquel tren… ¡Que bien se sentía la venganza!
—¡Grítenle a sus lideres que los defienda! —se mofó Laurent de cada uno de ellos para luego solo poner el ojos de la derrotada Bella y ensanchar su expresión de regocijó y pura maldad— Espero que tu valeroso general venga pronto a vengarte. Me muero por mostrarle quien es ahora el hombre.
Bella cerró los puños lentamente; rasgando con sus puños la superficie. Pasará lo que pasará; ella lo sabía bien. Jacob Black o cualquier otra persona que conociese; siempre sería mucho más hombre que aquella insufrible basura.
—¡Eres la escoria más grande que pueda existir en el mundo!—volvió a Blasfemar con odio Quil Atara; la mano derecha del General Jacob Black.
—Repítelo cuanto quieras, Pendejo—respondió el oficial con mofa—Aquí los únicos encerrados como cerdos son ustedes— Y se retiró cerrando la rejas tras de él con su característica carcajada de triunfo, presunción y depravación.
Quil; en conjunto de otro villistas nativos se dirigieron vacilantes al lugar donde Bella aún continuaba derrumbada. Vacilante; Quil palpó la espalda de la chica con su mano, propinando leves caricias en símbolo de consuelo; —¿Señorita Bella? —Inquirió con inseguridad, percibiendo el temblor que se expandía al cuerpo de toda la chica— Tranquilícese—pidió con ansiedad para después convertir su mirada en una del las más hoscas y frías—Le prometemos; esto no se va a quedar así.
No obtuvo más respuesta que leves sollozos en coordinación con la agitación y espasmo de su cuerpo. ¿Quedarse así? ¿Supondría una diferencia real si se tomaba venganza? De nada serviría. Y, sinceramente, a ella ya no le interesaba… Si tendría que morir ahí, pudrirse en esa cárcel, ser fusilada o simplemente sufrir de inanición; entonces solo deseaba que el proceso fuera rápido…
—Quiero morir…—susurró para si misma, perdida en su propio sopor de lamentos ; mientras sus lágrimas marcaban la sequedad del terreno—Me quiero morir…
—¡No diga eso! —enalteció Quil asustado— Usted no va a morir. Vendrán por nosotros. Vamos a acabar con esos Cabrones en cuanto los demás lleguen. Ya lo verá
Ja… cuantas ganas de reír sin gracia ante aquel chiste.¿ Venir por ellos? Que esperanza tan más estúpida. Ella no era una mujer militar ni de planeación o entrenamiento. Pero al menos sabía que, los oficiales que ahora los mantenían cautivos les superaban el número… Ni siquiera los pocos sobrevivientes de las tropas de Jasper y Jacob unidas serían capaces de hacerles frente…. ¿Venir a una muerte segura por tan solo unos cuantos hombres caídos y una mujer?
Edward…. Pensó para si misma en lo que más lagrimas suyas convertían la tierra frente a ella en lodo. Su rostro se dibujó nítidamente en la mente de la muchacha; El más hermoso y fogoso, aun estando en aquella expresión furica y dolida; la última que fue capaz de presenciar. La que siempre recordaría hasta que su prona muerte llegara. Por lo menos, llevaba con ella el consuelo de que él seguiría vivo en cualquier lugar. Libre de sufrir este calvario y la muerte que Bella tanto temió para el…
—Yo espero que no vengan. El General Black se moriría mucho antes de que lograrán dispararle—habló otro de los nativos, alejado de todos los demás y con tedio—Le acaban de chingar a su mujer.
—¡Cierra el hocico, Paul! —defendió Jared, poniéndose de pie—¡¿Ese es el respeto que le tienes a tu líder!?
—¡Nuestro líder no está aquí. Y moriremos en unas cuantas horas a balazos en un paredón!—reclamó este—A demás. No voy a continuar ofreciéndole lealtad a alguien que sobrepone a una mujer sobre su deber… Si Jacob hubiera interceptado a esta mujer médico después de robar la carta de Jasper Whitlock, tal y como estaba planeado. ¡Tal vez ahora estaríamos libres y sin compartir esta puta celda con imbéciles Villistas! ¡Pero no!.... ¡El pendejo tenía que enamorarse! ¡Míranos ahora, Jared! ¡Hasta ella ha sido abandonada por él!
—Paul…—carraspeó Quil con colérica expresión
— ¿Qué has dicho? —cuestionó Bella débilmente, interrumpiéndole y poniéndose poco a poco de pie…—¿Jacob hizo qué?
— ¡Lo que oíste, mujer! —vociferó Paul con reclamo— Espero estés ahora contenta. Eres la afrodita de los militares.
— ¡Ya cállate Paul. O te juro…. Morirás mucho antes de poner tus pinches en el paredón! —Amenazó Quil con los demás nativos apoyándole—Los Villistas ahora son nuestros únicos aliados. Piensa lo que dices antes de ponerte en contra de todos nosotros.
El aludido no hizo más que bufar con fuerza, alejándose una vez más el grupo que alrededor de Quil, Jared y Bella se congregaba. Tanto Nativos que ella había visto en aquel tren.. como Villistas con los que llegó a convivir a lo largo de un año en los campamentos; Unidos… solo hasta que no hubo otro remedio, hecho hasta que el final ya estaba cerca. ¿La Vida era algo predecible? Por supuesto que no. Bella pensó en aquello mientras iba ahogándose en sus propias lagunas mentales; tantas cosas que desconoce en realidad, tanta ignorancia disfrazada de estúpidas mascaras de valor y determinación…. ¿Quién no le advirtió que esto era lo que se buscaba? ¿Qué la guerra no era algo con lo que se podía lidiar fácilmente y salir sin antes llevar tu propia marca de tu participación en ella?. Ella iba a morir; como la criminal que nunca fue, sin la certeza de absolutamente nada… Sin un adiós, sin una disculpa… Sin un Te amo. Así de simple, así de sencillo. Sola, sucia derrotada.
Rompió a llorar por última vez. En aquella tarde que, todos sabía: Sería la última de sus vidas….
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Bella
Palacio de Justicia, Zacatecas, 1915
…Llegaron mucho más pronto de lo que previmos. Al a penas oír el gallo cantar y observar los primeros rayos del matutino sol filtrarse por los agujeros de nuestra celda; Ellos ya se encontraban ahí, frente a las rejas con sonrisas descaradas e infames; burlándose se nosotros y de nuestra suerte; a la derecha de ellos; sus armas bien sostenidas, como fieles amigas y confidentes. La puerta de abrió lentamente; dejando entrar a cada uno de los soldados, cada uno perfectamente asignado a uno de nosotros… otros de ellos, solo se limitaron a mirar y vigilar por si alguno de nosotros decidía hacer algo inesperado… ¿Son ilusos? ¿Tendríamos a caso escapatoria estando ellos armados y nosotros cansados, hambrientos y débiles?...
No me sorprendió ver a mi propio verdugo caminar hacia mí; Laurent volvió a ridiculizarme con el solo hecho de mirarme con esos ojos de lascivia y perversión; Cayendo sobre mí el peso de una acción que solamente, me hacía desear mi muerte lo más rápido posible…. Sus asquerosas manos tomaron mis muñecas por detrás; arqueando mi espada bruscamente, sentí su boca sobre mi cuello y el su respiración inhalado mi piel; —Verte morir será el espectáculo más divertido que pueda presenciar—susurró a mí oído…. Fruncí mis labios con grima y rencor.
—Seré yo la que te recogerá y arrojará al infierno cuando vuelen tu repugnante cabeza—le juré con todo el desprecio cargado dentro de mí.
—Pero, por lo mientras. Yo seré quien vuele la tuya, Chula
…Y Me arrastró hacia la salida; junto con los demás siguiéndonos.
Resultó un marcha demasiado lenta; Fuimos llevados a pasos lentos hacia el patio de de lugar al que le hacia llamar "palacio de justicia" que nombre tan Farisaico e hipócrita….la luz de la mañana resultaba lo suficientemente deslumbrante como para no permitirme abrir los ojos por completo, tropezando y siendo cruelmente empujada por mi captor…A mi alrededor, podía darme cuenta de que, a pesar de ser una mujer, los demás no recibían trato distinto al mí… Siendo golpeados, sometidos y humillados…. Mas allá de la fila de condenados; Jared sostenía un rosario escondido entre sus manos; A cambio de Quil y Paul, quienes solo caminaban a paso firme. Como si parecer más valiente fuera a cambiar el hecho de que moriríamos como cobardes….
Los jaloneos constantes y los tirones de Laurent sobre los cardenales ya producidos anteriormente y los que comenzaban a surgir; inundando mis brazos….Solo hacían el momento aun más trágico. Recorriendo ese patio lleno de soldados y oficiales armados con miradas de altivez y mofa- Laurent y otros me empujaban, a veces tiraban de mi cabello y otras simplemente me aventaban bruscamente, sin importarles el que cayera suelo pedregoso raspando constantemente mis rodillas contra las piedras filosa; haciéndolas sangrar con cada tropiezo, catalizando carcajadas de maldad con mi sufrimiento… sin importarles que fuera mujer, o que fuera, como ellos; un ser humano
…Como aun animal, o al menos creo…así me consideraban, solo una rebelde más.
El paredón apareció en pocos instantes; color grisáceo repleto de manchas con tonalidad café, anaranjado y rojo…Frente a él, la fila india de oficiales a donde ahora caminaba Laurent con emoción a cargar su fusil. ¿Miedo?, era la sensación que debía tener en este momento al encontrarme en el lugar donde, dentro de poco., mi cuerpo yacería ensangrentado y sin vida….Mas, A estas alturas, yo no deseaba otra cosa diferente; Que mejor que sufrir unos cuantos golpes en mi pecho, acabando con esto para siempre. A vivir una dolosa, lenta y sosegada muerte en donde ya jamás pueda vele a los ojos- A demás de todo…
¡Que mejor modo de morir sabiendo que fue solo por seguirlo!... que a pesar de todo; mi fidelidad y lealtad siempre permaneció con el hasta el ultimo momento.
Colocados de frente al muro; escuchamos la marcha de los soldados-Y las ordenes del General James; mano derecha de Huerta, nuestro verdadero verdugo. Sentí el arma y la presencia de Laurent atrás de mí…su impaciencia por matarme, el gozo reprimido.
—Dense Vuelta—exclamó Quil a lado de mí—Quiero que los miren a los ojos antes de que disparen. Esos cabrones lo recordarán por siempre.
Y como la orden de un general; absolutamente todos dimos la espalda a la pared; Villistas como Carranzistas nos colocamos frente a frente contras nuestros ejecutores con la mirada alta, directo a sus ojos… El desconcierto fue claro y el miedo ante nuestras vistas. Enfrenté a Laurent, que me desafió con ojos fieros y enfurecidos.
Las ordenes Comenzaron….
—¡Atención! —ordenó el General James a voz de militar…
Cerré los ojos y respiré profundo, pretendiendo con eso, sosegar el pánico dentro de mí. Escuché rezos, susurros… llantos.
—¡Carguen armas!
Lloré. No pude evitarlo… el agua resbaló de mis ojos hasta caer el piso de cemento: No lo hice por los fusiles, no por mi condena
…Fue por él…
Porque este sería un adiós definitivo. No existía ya más esperanza, por que tal vez; a pesar de todo, nunca la hubo. Condenados a que esta revolución nos separara- Su rostro se dibujo dentro de mí; como una ilusión… lo vi, pasado entre la fila de oficiales mirándome con dolor y anhelo…la misma faz quejumbrosa y lacerante.
Edward… Edward.- llamé mentalmente a la figura que mi mente se encargaba de mostrarme- Edward, Edward… perdóname.
Bella…-llamó esta en un susurro de desconsuelo.
— ¡Apunten! — los fusiles de alzaron en un perfecto ritmo y sincronía hacia nosotros, a ritmo de los rostros de los oficiales se inclinaban para calcular la distancia y el tiro…
La última lágrima cayó sobre el suelo… al tiempo en que la voz de la segunda orden se alzaba a voz forte y tenebrosa.
—¡Fuego!
Adiós Edward…
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Antes de que saquen los trinches y cuchillos;
El Sig Cap ya lo he subido... Espero sus Reviews Y muchas Gracias
