Capítulo 21. Reconciliación.- Por Alisse.
La reacción típica de ella habría sido un grito y lanzarle a Maki algo que le causara mucho dolor... pero definitivamente, esa no era una situación típica para que reaccionara así, ni tampoco podía permitirse caer tan, pero tan bajo.
Eso sí, tenía deseos de gritar, o mínimo largarse a llorar con todas sus fuerzas. Muy contrario a Giovanni, que parecía mucho más tranquilo ante esa difícil situación. Lo miró con rabia, aguantándose las lágrimas que con fuerza luchaban por salir.
-¿Cómo puedes estar tan tranquilo?- le preguntó con los dientes apretados, tenía deseos de matar a alguien -¡mira lo que nos han hecho!
Contrario a lo que esperaba, Giovanni sonrió un poco. El gesto más que de gracia, era de resignación ante lo que estaba viendo. El hombre miró a Nella y con la voz algo quebrada habló.
-Esto nos lo hicimos nosotros, al ser tan ciegos y no querer comprender lo que de verdad estaba pasando por sus corazones. Quizás si los hubiéramos dejado libre hace tiempo nos habríamos aguantado tanto dolor...- Giovanni dio media vuelta y salió del cuarto, ya no deseaba ver más esa imagen.
-¿Es que te vas a rendir tan fácil?- le preguntó Nella, siguiéndolo.
-¿Rendir?- Giovanni la quedó mirando. Esta vez su rostro mostraba rabia y frustración -¿Es que no te das cuenta, Nella?, nosotros ya perdimos, por mucho que no queramos o que intentemos negarlo... ellos están juntos, y no vale la pena seguir engañándonos con que algún día puedan enamorarse de nosotros... es una guerra que desde antes de declararla, la tenemos perdida.
Nella no contestó, bajó la mirada y por momentos deseó con todo su corazón que ese fuera un mal sueño, que en algún momento ella abriría sus ojos y que vería a su lado a Kojiro, sonriéndole como en algún momento lo hizo sólo para ella.
Pero no, todo lo que había visto era verdad, lamentablemente. Tal como había dicho Giovanni, había perdido la guerra en contra de Maki, y tristemente no era ella quién se quedaba con el premio, por mucho que así lo deseara. Suspirando, se reconoció que él tenía mucha razón en algo: por mucho que lo negara, ella sabía que el final iba a ser así, que por mucho que lo deseara, Kojiro iba a preferir a Maki que a ella... por algo lo conocía tan bien.
-No se tú- dijo Giovanni de pronto, sacándola de sus pensamientos –pero yo me voy ahora, no deseo estar más en este lugar.
-¿No te quedarás al menos a que te den una explicación como se debe?- le preguntó Nella,
Giovanni, que había comenzado a caminar hacia la puerta, se detuvo y la quedó mirando unos momentos antes de contestarle.
-¿Qué más explicaciones pueden darnos?- le preguntó –todo lo que ellos sentían lo demostraron bien, yo no necesito más explicaciones.
-Pero aún así...- comenzó a contradecir Nella. Ni siquiera ella estaba del todo segura de su insistencia, quizás necesitaba una excusa para volver a ver a Kojiro.
-Si Maki quiere darme alguna explicación- la interrumpió Giovanni, levantando un poco la voz –sabe perfectamente en dónde estoy viviendo y puede ir a verme cuando quiera.
Giovanni no dijo más, salió de la casa dejando la puerta entreabierta, como dándole a entender a Nella que ella debía hacer lo mismo. La mujer suspiró, dando una mirada a su alrededor.
En lo normal, ella habría sido la primera en armar algún escándalo por lo que acababa de ver, a gritos le hubiera reclamado a Kojiro lo que le había hecho, las mentiras y los engaños acerca de sus sentimientos.
Pero ese día no era normal. Porque de haber sido así, Kojiro estaría entre sus brazos y no en los de su ex-esposa.
Con la poca dignidad que le estaba quedando, tomó su bolso y caminó a la puerta. Sí, había perdido la guerra, pero en algún momento volvería a ver a Kojiro y ahí sí que no se iba a salvar de su ira... y ella tampoco lo haría. Antes de cerrar definitivamente, miró por última vez.
Y con toda la rabia que sentía en esos momentos, cerró la puerta fuertemente, asegurándose que fuera lo suficientemente fuerte como para lograr que los otros dos se despertaran con el portazo, cosa que logró muy bien.
La sorpresa de Daniel fue notoria, ya que al ver llegar a su novia el primer impulso que tuvo fue ir rápidamente y abrazarla. Noriko, que también lo había extrañado, sonrió ampliamente al verlo. Esta escena bastante cursi era observada por Jazmín y Erick.
-Oigan, si no fue un año lo que estuvieron separados- sonrió Jazmín, molestando a sus amigos y quitando todo el aire romanticón que había en el ambiente.
-Jo, hace días que no nos veíamos, ¿qué más quieres?- le reclamó Noriko, soltándose un poco de Daniel -¿cómo han estado las cosas por acá?
Jazmín contuvo la respiración unos momentos, pensando en que tendrían que decirle a Noriko sobre Pietro, y lo malo es que no estaban del todo seguros qué reacciones tendría ella al enterarse que se habían encontrado con su secuestrador.
-Nada interesante, todo continúa casi igual a cuando te fuiste- dijo Daniel, sonriendo. Jazmín lo miró extrañada –claro, salvo que Pietro anduvo por aquí...
Noriko se puso inmediatamente seria. No era que le preocupara lo que Daniel pensara de ella, pero por lo ocurrido, se podría decir que en esos momentos sentía algo más que rechazo por el joven, quizás hasta miedo de lo que pudiera hacerle. Daniel se dio cuenta de eso y pasó un brazo por sus hombros.
-No te preocupes- le dijo –si ese se atreve a acercarse a ti otra vez, le vamos a dar una muy buena lección, ¿cierto Erick?
-Cuenta con eso- sonrió el otro, causando que Jazmín suspirara contrariada. Los dos rieron un poco al notar la reacción de ella –vamos, Jaz, todos sabemos que ese se merece una buena paliza por lo que hizo.
Ella prefirió no contestar, ya que en parte les encontraba razón.
Los cuatro jóvenes se encontraban sentados afuera del hospital. Se notaba que la noche que se acercaba iba a ser cálida, por lo que ellos habían decidido salir a conversar un rato al aire libre, en espera de alguna noticia sobre el estado de Javier.
Muy pronto se unieron a ellos Kaoru y Daisuke, que a pesar que lo intentaron, sus amigos se dieron cuenta que algo había entre ellos y comenzaron a molestarlos.
-Ya, déjense- decía Daisuke, colorado. Kaoru tenía deseos de golpear a su hermano mayor –ya llevan más de diez minutos molestándonos...
-No aleguen- sonrió Daniel –es la primera vez que los molestamos a los dos juntos, así que tienen que disfrutar estos momentos.
-Ya no es gracioso...- murmuró Kaoru, avergonzada.
-Mira, ahí viene tía Alisse.
Todos voltearon a verla, y aunque no supieron decir qué, notaron en ella un pequeño cambio, comparada a cómo había estado los días anteriores.
-Hola, niños- dijo al verlos -¿cómo están?
-Todos bien- contestó Jazmín por el grupo.
-¿Te encontraste con papá?, te andaba buscando como loco hacía un rato- le preguntó Daniel.
-Sí lo vi, de hecho, está estacionando el auto, viene en unos minutos.
Daniel y Kaoru se miraron extrañados. Eso sí que era extraño: que sus padres hubieran ido al hospital en el mismo automóvil. Si le preguntaban, Alisse antes prefería viajar en taxi o algo así para no tener que discutir con Taro.
-¿Andan juntos?- preguntó Kaoru, tratando de no sonar demasiado emocionada. Quería convencerse de que eso no significaba que sus padres se habían reconciliado, no deseaba desilusionarse.
-Sí.
Taro llegó en esos momentos. También los muchachos pudieron notar que en él había algo extraño que lo hacían notar con más energía, más contento. Se acercó a ellos y después de saludar a los jóvenes, se puso al lado de Alisse y pasó un brazo por sus hombros.
-Creo que deberían irse a la casa a descansar- les dijo Taro a Kaoru y a Daniel –nosotros nos quedaremos esta noche con Javier.
-Sí, eso mismo les iba a decir- apoyó Alisse a su esposo –necesitan descansar y dormir bien aunque sea una noche.
Kaoru sintió que poco a poco la sonrisa comenzaba a formarse en su boca, aunque trataba de evitarlo. Por su parte, Daniel miraba a sus padres y se dio cuenta que era eso lo que le había llamado la atención: a pesar de todo, se notaban tranquilos, al menos más que antes... como cuando era pequeño y habían tenido un problema; en esos años nunca se había angustiado mucho, porque sabía que sus padres estaban juntos, y que podrían solucionar cualquier problema que tenían.
-Iremos a ver a Javier- les dijo Alisse –cuando se vayan a la casa pasen a avisarnos, por favor.
Y los dos entraron al hospital, caminando con lentitud y conversando amenamente. El silencio dentro del grupo duró unos momentos, hasta que fue roto por Kaoru, que se puso de pie rápidamente.
-¿Es cosa mía o parecían reconciliados?- les preguntó a sus amigos, en su voz se notaba cierta emoción.
-Parecían reconciliados- contestó Jazmín, sonriendo levemente –aunque creo que lo mejor es que lo conversen con ellos, para que estén seguros.
-Sí, y así nosotros nos vamos a casa- dijo Daisuke –y ustedes podrán conversar tranquilos con tío Taro y la tía Alisse.
-Sí.
La despedida fue algo rápida... apurada principalmente por Kaoru, que no aguantaba las ganas que tenía de ir a conversar con sus padres sobre lo que habían conversado esa tarde. Finalmente, los dos muchachos Misaki-Farfán pudieron ir donde deseaban, para aclarar todas las dudas que tenían sobre sus padres. Los acompañó Noriko, que no quiso irse a su casa y encontrarse con la posible noticia que su madre se casaba con Giovanni.
Erick acompañó a su casa a Daisuke y a Jazmín, que se notaban bastante silenciosos, aunque no quiso preguntarles la razón, pero en parte la suponía.
En parte, debía ser triste el ver que los padres de sus mejores amigos podían reconciliarse e intentar su relación nuevamente, y por otra parte, notar que tus padres lo único que hacían era reclamarse lo ocurrido años atrás, y que no tenía remedio.
Al llegar a la casa, Daisuke entró inmediatamente, dejando solos a los novios para que se pudieran despedir tranquilos.
-Jazmín...- comenzó Erick, pero ella lo interrumpió.
-No quiero que pienses que siento envidia por ellos, al contrario- habló la muchacha –es sólo que... me gustaría que mis padres pudieran ser capaces de hablar y arreglar sus diferencias.
-Quizás deberías comenzar a considerar el hecho que no lo harán.
-Es que no entiendes- replicó la muchacha –yo sé que ellos se aman, todos lo saben... sólo ellos parecen no darse cuenta.
Erick sonrió levemente y besó su frente.
-Entonces es sólo darles un poco de tiempo para que ellos se enteren- le dijo él –no hay que presionarlos, sólo dejar que el tiempo haga su trabajo. En el momento que sea preciso, ellos van a volver, no cuando nosotros lo deseemos.
-¿Y cuándo será ese momento?- preguntó Jazmín –yo no deseo verlos toda la vida discutir...
-Lo sé, pero no nos queda nada más que esperar.
Ambos se despidieron. Jazmín entró a la casa. Por momentos la sentía demasiado vacía.
Decidió que iría a ver en qué estaba su hermano Benjamín, quizás debería jugar con él un poco de rato antes de que se acostara. Tenía deseos de despejarse un poco.
Y estaba pasando por la sala cuando los vio. Por momentos no le tomó importancia, pero luego, al darse cuenta de lo que vio, sus ojos volvieron a ellos, sorprendida.
Sobre el sofá, dormían tranquilamente sus padres, abrazados. Con ellos estaba Benjamín, que se notaba muy feliz.
-Eso es raro, ¿cierto?- Daisuke se puso al lado de ella mirando la escena, sonriendo y con las manos en los bolsillos –sería extraño que justamente el mismo día que los padres de Kaoru se reconciliaron, los nuestros también.
-Quizás es porque ellos también se comenzaron a conocer el mismo día- contestó Jazmín, sonriendo –mejor dejémoslos dormir... se ven muy tiernos así.
-Sí, vamos.
Los dos hermanos, en silencio, abandonaron la sala y se fueron a sus dormitorios, con una gran sonrisa en su rostro.
