BUENAS NOCHES CHICAS, HOY LES TRAIGO UN CAPÍTULO NUEVO, ESPER DISCULPEN LA DEMORA AYER INTENTÉ SUBIRLO PERO HUBO PROBLEMAS CON LA PÁGINA Y NO PUDE, YA TRABAJO EN EL SIGUIENTE CAPÍTULO Y ESPERO SUBIRLO A MAS TARDAR EL FIN DE SEMANA.

APROVECHO PARA FELICITARLAS POR LAS FIESTAS DE NAVIDAD, DE TODO CORAZÓN ESPERO QUE HAYAN TENIDO DÍAS EXTRAORDINARIOS JUNTO A SUS SERES QUERIDOS. LES MANDO UN FUERTE ABRAXO Y MIS MEJORES DESEOS. MUCHAS GRACIAS PIR LEERME Y POR BRINDARME UN PICO DE SU TIEMPO, EN VERDAD ES ALGO QUE APTECIO MUCHO Y QUE HA DADO ALEGRÍA A MIS DÍAS TODO ESTE TIEMPO.

NOS LEEMOSPRONTO.


Los días habían seguido rápidamente su marcha mientras Candy trabajaba arduamente, tratando de adaptarse a su nueva vida en Chicago, aunque realmente no lo estaba llevando muy bien.

Su compañera de habitación no le estaba facilitando las cosas, Flammy era una de esas chicas que toman muy enserio su trabajo, no se permitía ni un momento de descanso, y estaba rotundamente en contra de la idea que Candy tenía acerca de socializar con todas y cada una de las personas que se encontraba en su camino.

Cuando recién llegó, Candy trató de ser amable, pero Flammy le dejó muy en claro que no estaba en la escuela de enfermería para hacer amigas y ni que decir de las demás chicas que parecían estar confabuladas para hacerle la vida difícil, ninguna de ellas se dignaba a hablar con ella y tendían a reírse de ella cada vez que cometía un error.

A menudo sus compañeras le recordaban al colegio San Pablo, dónde las chicas solían comportarse de manera similar.

Aunado a ello estaban las clases, nunca hubiera pensado que ser una enfermera implicaría tanto esfuerzo, sin embargo estaba emocionada, pues después de casi seis meses, pronto le asignarían a los primeros pacientes que tendría directamente bajo su responsabilidad.

El doctor Claise la había felicitado por ese logro y la había invitado a comer.

-Veo que has progresado mucho.

-gracias doctor, pero todo se lo debo a sus enseñanzas.

-Qué va, mis colegas también son excelentes profesores.

-Desde luego, aunque. Confieso que el doctor Lenard me causa terror.

El galeno rió.

-Lenard es exigente, y la mayoría del tiempo es un viejo cascarrabias, pero es un profesional, y uno muy bueno, así que no temas, sólo apegate a sus instrucciones y todo estará bien.

Después de la charla con el doctor, Candy fue notificada de que estaría bajo las instrucciones de Mary Jane, quién era la jefa de enfermeras de la sección de Pediatría.

A Candy le causó gran alegría, aunque era muy bien sabido que Mary Jane era muy exigente, y no permitía errores por parte de sus enfermeras.

Aún así Candy puso todo su entusiasmo y había sobrevivido a sus primeras prácticas bajo la estricta supervisión de Mary Jane, no le fue difícil aprender de memoria la rutina que se le había asignado, sin embargo, dada la naturaleza de su carácter tendía a consentir a los chiquillos a su cargo con lindas historias y con sus propias anécdotas de las travesuras que realizaba en el hogar de Pony, así se hizo rápidamente amiga de los niños, sin embargo esto también le ocasionó nuevos roces con su compañera de cuarto que comenzó a tildarla de poco profesional, cuestión que la distraía de sus actividades y que la llevaba a cuestionarse si debía ser tan flexible.

-Candy, pensamos que tal vez podrías conseguirnos unos cuantos caramelos… -esa otra compañera tuya no nos permite hacer nada divertido. -dijo uno de los niños.

-¡Es una amargada! -convino otro.

-Lo lamento niños pero no creo que pueda… qué diría Mary Jane si descubre que yo…

-¡Por favor Candy! Prometo que no diremos ni una palabra.

Candy meditó un momento la situación y juzgo que unos cuantos cuadernillos y unos lápices de colores no harían daño a los pequeños, así que acordó que a la hora del almuerzo saldría a comprarlos, sin embargo eso no pudo ser posible, debido a que todo el personal médico incluidas las estudiantes, fueron reunidos de manera urgente.

-Lamento interrumpir sus actividades de esta manera, pero hemos recibido información muy preocupante.

Todos permanecían en absoluto silencio preguntándose que podría ser tan importante.

-Lamento informarles que la guerra ha estallado en Europa… los rostros de los presentes se llenaron de terror.

Es necesario que todos estemos preparados, pues aunque nuestro país no ha entrado al conflicto, es seguro que prestaremos ayuda humanitaria, se enviarán unidades de médicos y enfermeras al frente y el resto se dedicarán a recibir a pacientes que lleguen procedentes del campo de batalla.

Eso las incluye a ustedes. -dijo el doctor Claise, dirigiéndose a las estudiantes de enfermeria. -les pido entonces, pongan todo su empeño para poder titularse.

Candy nunca había visto al médico tan serio y se preocupó aún más, entonces su pensamiento se volvió aún más sombrío cuando pensó en sus amigos, quienes se encontraban en Inglaterra, pero el terror fue aún mayor cuando pensó en Terry.

En una situación como esa, llena de confusión e incertidumbre, seguro la duquesa no dudaría en actuar e intentar atentar contra el duque… Entonces Terry correría más peligro que nunca.

Candy pensó desesperadamente en que nunca debía haberlo abandonado, pero ahora era demasiado tarde, no podía volver...


Mientras tanto, en Nueva York, Terry se dirigía a la escuela de actuación Strafford, habían sido meses difíciles ser aceptado no había sido fácil, más aún cuando no tenía ninguna referencia.

Sin embargo, después de muchas idas y venidas y gracias al talento innato que había demostrado habia sido finalmente aceptado.

Pensó en lo fácil que habría sido para el pedirle a su madre que le ayudara, sin embargo no quería forjar su propio camino.

Al principio Eleonor no lo tomó muy bien, pero no tardó en comprender a Terry, y le prometió formalmente que no intervendría de ninguna manera para favorecer su carrera.

Sin embargo, le pidió que le permitiera estar al pendiente de sus avances y también que la visitara siempre que pudiera.

Terry aceptó, e incluso le pidió que le ayudara a buscar un departamento cerca del teatro para su comodidad.

Además con motivo de su cumpleaños número dieciocho, Eleonor le había obsequiado un automóvil, con el que podía moverse a sus anchas, pero que no utilizaba demasiado para no llamar la atención.

Desde entonces había concentrado todo su esfuerzo en aprovechar cada una de las lecciones que Robert Hathaway, el director de la compañía les dada, puesto que la temporada de teatro estaba por iniciar y Robert tenía por costumbre debutar a los estudiantes más prometedores de su escuela.

Terry no hablaba con casi nadie, salvo por una chica llamada Karen, quien le apoyaba a menudo para practicar sus solía ser un tanto brusca, sin embargo a Terry le agradaba, pues le daba suficiente tiempo y espacio, nunca le preguntaba sobre su vida personal, y sobre todo, se encargaba siempre de alejar a Susana Marlowe, una de las estudiantes favoritas de Robert.

Susana tenía la mala costumbre de seguirlo a donde quiera que iba, además siempre estaba haciéndole preguntas y hostigándolo siempre con insinuaciones para hacer que la invitara a salir.

A pesar de todo ese acoso, cada tarde, después de las clases, Terry solía subir a la azotea de la escuela para observar el atardecer, y pensar a en todos los momentos compartidos con Candy, si las cosas hubieran sido diferentes, quizá en aquel momento estarían a punto de casarse…

A menudo, también se preguntaba dónde estaba ella y si tambien pensaba en él.

En aquellos momentos, sentía una inmensa necesidad de tener un cigarrillo en los labios, sin embargo, cuando esas ganas lo invadían, sacaba de su bolsillo su armónica, que se había convertido en su más preciada posesión, y en su amuleto, pues creía firmemente que aquel pequeño objeto lo mantenía conectado a su amada pecosa.

Cierta mañana llegó deliberadamente con algo de retraso al ensayo, puesto que sabía que Susana lo esperaba unas calles antes del teatro, y no tenía ningún deseo de verla, sabía que se ganaría una reprimenda por parte de Robert, pero no importaba.

-Llegas tarde Grandchester. -lo reprendió Robert.

-¿Así que ya te crees toda una estrella? -lo molestó Charles, otro de los estudiantes.

-No lo molestes Charly, o podrías meterte en un serio problema…

-¿Pero qué diablos dices Scott?

-¿Acaso no sabes que Terrence es el protegido de Eleonor Baker? -se rumora que ella es su madre. -dijo en voz muy baja.

-¿Qué oportunidad tenemos entonces si este bastardo ha asegurado su carrera?

-dejen de molestar a Terry, él está aquí por su talento -dijo Susana muy molesta, provocando que los dos muchachos se quedaran boquiabiertos, y a la vez, acrecentando sus burlas hacia Terry

-¿Eres tan cobarde que necesitas que una mujer te defienda?

Terry apretó los puños, haciendo un esfuerzo sobrehumano para controlar su ira.

-¡Basta todos ustedes! -dijo Robert de manera autoritaria

-debo hacerles un anuncio:

Como saben, la temporada está por comenzar.

Este año, iniciaremos presentando la tragedia "El Rey Lear", y para ello, he decidido incluir a algunos de ustedes a mi elenco, a partir de mañana comenzaré con las pruebas, así que les sugiero ponerse a trabajar arduamente. -dijo mirando en dirección a Charles y Scott.

Terry pensó inmediatamente que aquella era la oportunidad que había estado esperando, así que sin perder tiempo buscó su libreto y se dispuso a ir a su lugar privado para ensayar.

-¡Espera Terry!

-Ya te he dicho que no tengo tiempo para paseos, debo ensayar.

-Es que yo… creí que… es decir, ya que Karen estará ocupada ensayando con Peter...tal vez podríamos ensayar juntos. -le dijo Susana con un intenso rubor en las mejillas.

-Lo siento, pero me temo que no podrá ser posible… -Ahora, si me disculpas… -le dijo él, sin embargo Susana no se rindió y lo siguió hasta la azotea.

-¿Por qué siempre me rechazas? ¿por qué siempre vienes a ocultarte en éste lugar?

Te he observado todo este tiempo y cada que vienes aquí pareces irradiar una profunda tristeza y yo…

-Susy, agradezco tu preocupación pero te aseguro que es innecesaria… -dijo él, ya un poco molesto por la insistencia de la chica.

-No tienes por qué cargar con todo tu sólo, sé que nada ha sido fácil para ti… pero si me lo permites yo… yo puedo hacerte feliz… Terry yo… yo te amo, lo he hecho desde que cruzaste la puerta ese frío día de invierno ¿lo recuerdas?

-Perdóname pero debo comenzar…

-¿Es que acaso no significo nada? Te he declarado mi amor…

-Terry se acerco a ella y la tomó por los hombros, tenia unas inmensas ganas de sacudirla ¿acaso no entendía lo que era la privacidad? Sin embargo, detuvo sus impulsos, y le habló con toda la paciencia de la que fue capaz.

-Escucha Susy, valoro mucho que una chica como tú sienta esa clase de afecto por mi, especialmente cuando no he hecho absolutamente nada para merecerlo, lamentablemente no puedo corresponderte…

-No te pido nada más que una oportunidad, estoy segura que con el tiempo…

-No continúes por favor… la razón por la que no puedo corresponderte es porque yo le he entregado mi corazón a alguien más, y sólo podré ser feliz con ella a mi lado.

Susana se quedó fría por las palabras de Terry.

-Entiendo dijo ella, y se marchó rápidamente, no quería que él la viera derramando lágrimas.

Terry se quedó ahí de pie, preguntándose si había sido correcta la manera en la que le había hablado a Susana, no pretendía lastimarla de ninguna manera pero tampoco podía mentirle, Candy era su felicidad, y el motor que lo impulsaba a continuar.


En Londres se había corrido como pólvora la noticia de la inminente guerra y de la participación de Inglaterra.

Muchos estudiantes fueron trasladados a otros lugares a petición de sus padres.

Los Andrew no eran la excepción, La tía abuela había solicitado inmediatamente el traslado de sus sobrinos, incluido Neil Leagan.

Sin embargo los preparativos del viaje se estaban demorando, por lo que se decidió que los chicos permanecerían en el colegio hasta que fuera posible viajar.

Patty y Annie no eran ajenas a esta resolución, sus padres habían optado por hacer lo propio.

Mientras Annie viajaría con los Andrew, Paty iría con su abuela.

Sin embargo, a pesar de todo, Annie no estaba tan tranquila, le aterraba viajar ahora que la guerra había estallado, y había algo más que la incomodaba, pero aún no podía descifrar que era.

-¿Sucede algo Annie? -le preguntó Archie tomándola por sorpresa.

-N...no… No es nada, es sólo que yo… estoy algo asustada por el viaje….

-No debes preocuparte, nuestra seguridad está garantizada, y yo… estaré ahí para cuidarte… -dijo él acercándose peligrosamente a Annie, consciente de que su cercanía siempre la abrumaba y producía un efecto favorable para su plan de reconquista… mismo que hasta ahora no había logrado dar los resultados esperados.

Durante seis meses Archie se había visto obligado a esperar con paciencia, mientras su rival hacía también su jugada, aunque para ser honestos, Paul no parecía estar pasándolo mal o quizá era muy bueno fingiendo prestar atención a ese parloteo que a veces Annie solía acostumbrar cuando algo la emocionaba.

-Te has quedado serio Archie…

-Sí, lo siento… ¿qué decías?

-me preguntaba qué será de… los demás chicos.

-Lo más probable es que vuelvan con sus familias… los chicos de este colegio tienen medios suficientes para lograr refugiarse.

-Sí, es verdad…

-Annie… hay algo de lo que me gustaría hablarte… ¿Podríamos tal vez ir a aquel salón? -dijo Archie señalando una vieja construcción abandonada.

-Annie lo miró con un poco de desconcierto, pues no era propio de él hacer ese tipo de peticiones, sin embargo aceptó.

Archie se aseguró de que nadie los viera entrar, sin embargo falló, pues en la distancia, Paul había observado la escena...


PUES YA APARECIÓ LA ODIOSA SUSANA... YA VEREMOS QUE CONFLICTOS CAUSA ESTE VEZ...