Ost:

- Fairy Tail Invoke Magic Ost – Extended

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Capítulo 20: El deseo de ganar

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Ficha gremial – Fairy Tail

Nombre: Nahir Eda

Edad: 17 años

Magia: Magia explosiva

Gusta: Las fiestas

No le gusta: Los trabajos aburridos

Marca de gremio: Espalda, entre los omoplatos, de color naranja

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Cuchillas volaron por la arena hacia el chico rubio, quien se cubrió con sus brazos revestidos por la armadura roja que llevaba puesta. Su contrincante, la chica de cabello lila, fue contra él invocando dos lanzas en sus manos, blandiéndolas en el aire, girando sobre sí misma para maniobrar mejor los ataques.

Kisuke podía bloquear los ataques de Ram simplemente con su armadura roja, intentando también atacarla con sus guantes que escupían rayos rojizos, o con las propias cuchillas que sobresalían de sus coderas y antebrazos.

—¡Ninguno de los dos está dando su brazo a torcer señores, esta pelea es intensa! —exclamó Chapati desde el palco de los jueces.

—Ambos son magos fuertes de sus respectivos gremios, no van a dar su brazo a torcer —comentó Meredy—, de ninguna forma.

Kisuke arqueó su cuerpo hacia atrás para esquivar la lanza de Ram.

"¿Más fuertes?" pensó, apretando los dientes y girando hacia atrás dando varios saltos hasta quedar a una distancia prudente en cuclillas sobre la arena "Estoy por debajo de Tsubasa por mucho, y casi por Kori, maldita sea" corrió por la arena mientras Ram arrojaba las lanzas en sus manos, pero él las esquivaba sin problemas "Pero esta mujer, ¡demonios, que coraje!"

Ram no se detenía por nada, se quedó sin las lanzas un segundo pero tras ello transformó los brazaletes de sus brazos en cuchillos y los empuño con firmeza, yendo contra Kisuke rápidamente.

Desde las tribunas de FT, Música observaba la pelea con una expresión casi hipnótica.

—¿Tomando nota, Mus? —preguntó Gale en un asiento por encima de él.

—Es que Ram-san es genial —declaró el pequeño pelinegro—. La forma en como manipula la plata con tanta rapidez y con tanta calma… no podría igualar eso. Intentarlo, tal vez.

—Música, tienes 13 años —dijo Hikami a su lado—, en cinco años seguro y sobrepasas el nivel de Ram-san.

—¡Además eres un hombre! —Exclamó Eiko entonces, en el mismo escalón que Gale pero un poco más lejos—. ¡Debes ganarle!

El menor de los Redfox entrecerró los ojos.

—Viéndolo desde este punto, diría que Ram-san va a ganar pero…

—Kisuke no es tonto —comentó Layla al lado de las otras chicas—. Y tampoco es débil.

Ram logró atascar uno de sus cuchillos en las ranuras de la armadura de Kisuke en uno de sus movimientos, y antes de que el chico rubio pudiera reaccionar siquiera, el cuchillo brilló y cambió su forma y unas cadenas aparecieron en torno al pecho de Kisuke. Enrollando la cadena en su brazo, Ram tomó distancia y comenzó a jalar del muchacho, pero Kisuke no cedió ni cayó, quedando de pie y arrastrándose por la arena levantando el polvo. En una de esas tomó la cadena también con ambos brazos y los levantó hacia arriba, llevando a Ram consigo, y para cuando la tuvo encima de él, soltó la cadena y extendió ambas manos.

—¡Sol rojo! —exclamó, y llamaradas rojas y naranjas salieron de sus guantes de metal.

Ram logró fundir su otro cuchillo y un pedazo de la cadena en un escudo de plata que uso para repeler las llamas, y cuando estas impactaron contra el metal la lanzaron más hacia arriba. Ram soltó el escudo cuando este se calentó mucho, cayendo sobre la arena nuevamente. Kisuke volvió a ponerse en guardia, quitando los ojos de Rama por un leve segundo solo para mirar el reloj en el cielo.

Llevaban ocho minutos de esa manera, y no había un gran avance. Kisuke lo sabía, que tenía ventaja sobre Ram en ataques a distancia, pero si se acercaba mucho la chica usaría su magia de Manipulación de plata y rompería su armadura, y eso no era para nada conveniente. Por no mencionar el tiempo, el cual, por ser ultimo día, se había igualado para todos los equipos, tomando la cantidad del menor tiempo de todos, que era el de FT con 18 minutos y un poco más. Les quedaban diez minutos de pelea todavía, y ambos iban a aprovecharlos.

Las cuchillas de la armadura de Kisuke se juntaron en dos largos pedazos de metal, los cuales se unieron cuando el muchacho juntó sus antebrazos, formando una espada roja que tomó en el aire, corriendo hacia Ram segundos después. La chica respiró hondo antes de tocarse ambos hombros, donde descansaban sus hombreras de plata, las cuales transformó en cuchillos y bloqueó el ataque de Kisuke justo cuando este estuvo frente a ella.

—¿Desde cuándo te gustan tanto los cuchillos, Ram-chan? —preguntó el rubio imponiendo fuerza contra su espada.

Ram apretó los dientes mientras sus cuchillos hacían fricción uno contra otro y contra la espada de Kisuke, sus ojos negros brillando con furor. Logró levantar su pierna y darle una patada a Kisuke en el estómago, haciéndolo retroceder, empuñando sus cuchillos y blandiéndolos en el aire, sin embargo, Kisuke logró bloquear uno con su espada, y la mano libre la pasó por debajo del brazo de la espada, estirando su palma enguantada y creando una pantalla brillante que sirvió como escudo y bloqueó el otro cuchillo de Ram. El chico casi sonrió con ironía cuando movió el brazo de la espada, empujando a Ram, y movió el otro brazo e hizo que aparecieran más pantallas, y letras rojas parpadeantes aparecieron sobre estas, y en un parpadeó estallaron, mandando a Ram por los aires.

—¡Kisuke-kun uso Explosión de la fuerza! —exclamó Lala desde el cielo.

Ram rodó por el suelo de arena, intentando recomponerse cuando vio a Kisuke acercándose de nuevo hacia ella.

En las tribunas de Pegasus, alguien silbó.

—Kisuke no es nada suave —comentó Jude, el chico que compitió en el segundo día del torneo.

—Claro que tiene que serlo, ser suave solo porque es una chica sería un insulto para Ram —dijo Tsubasa asintiendo, de brazos cruzados.

—Aunque tú serias muy suave, senpai —comentó Kori, burlón.

—¡Cállate!

En ese preciso segundo Kisuke levantó su espada encima de Ram, y comenzó a descender. Nadie sabía exactamente que quería hacer Lates puesto que ese ataque podría haber matado a Ram, sin embargo no lo sabrían nunca, ya que la chica de Mermaid detuvo la espada con sus propias manos, una en la punta y otra cerca de la empuñadura. Kisuke agrandó los ojos y no tuvo tiempo de reaccionar antes de que su espada se convirtiera en un martillo gigante, con el cual Ram lo empujó lejos, tirándolo al suelo. El rubio no tuvo tiempo de levantarse pues se vio atrapado en cadenas rojas, que salieron al cambiar la forma del martillo. Ram tomó la cadena con firmeza y corrió a un lado, y cuando llegó a una distancia cautelosa volvió a arrastrar a Kisuke con la cadena por el suelo, jalándolo hasta donde estaban los cuchillos de Ram clavados en el suelo. La chica agrandó los ojos y estos brillaron levemente, los cuchillos resplandecieron después de eso y se convirtieron en una columna espiral contra la cual chocó Kisuke, con un impacto que lo hizo escupir saliva y abollar la columna. Ram corrió y en cuestión de nada estuvo frente a él, presionando su mano contra el pecho de Kisuke, ocasionando un leve resplandor.

—¡Mier…! —logró exclamar Kisuke antes de que su armadura comenzara a moverse, apretando más su pecho y fundiéndose contra la columna de plata.

Se vio elevado por el metal y quedó colgado, con Ram frente a él, con pose firme. El muchacho de retorció bajo la plata, pero cada movimiento intentando liberarse presionaba más su pecho, lastimándolo, por lo que debió quedarse quieto cuando el metal dejó de moverse.

Lala se les acercó un poco, analizando la situación.

—¡Kisuke-kun ya no puede moverse! ¡La ganadora es Ram-chan, el gremio de Mermaid Heels gana 10 puntos! —exclamó con la mano en alto.

El público enloqueció entonces, sobretodo el gremio de Mermaid, aclamando la victoria de Ram.

Kisuke suspiró resignado, antes de sentir como el aire volvía a sus pulmones y se vio en el suelo nuevamente, con la armadura destrozada, quedando solo en una playera negra. Miró a la chica frente a él, pues solo ella pudo haberlo liberado. De inmediato, se fijó en sus manos, y en los hilillos de sangre que goteaban de sus dedos.

—¡Ahh! —exclamó poniéndose de pie, acercándose rápidamente a ella—. ¿Estás bien? ¡Lo lamento!

—Está bien —dijo la chica mirándose las palmas sangrantes y luego a Kisuke—. Por cierto, eres muy hábil usando las dos magias de tus padres.

—Ah, sí, aunque todavía me falta mejorar la magia de mi madre —dijo el rubio.

—Preocúpate por eso entonces —declaró Ram antes de darse la vuelta y dirigirse al túnel de su gremio.

Kisuke la miró irse.

—Ah, muy bien… —susurró entrecerrando los ojos.

—Ram-chan es muy fría… —comentó Lala en voz baja, aunque aun así todo el estadio la escuchó.

Los del equipo de FT miraron el tablero de puntajes plasmado en uno de los lados superiores de la arena.

Fairy Tail: 50P

Sabertooth: 48P

Dragon Slayer: 39P

Blue Pegasus: 25P

Quatro Cerberus: 23P

Mermaid Heels: 17P

Lamia Scale: 16P

Diabolic Prison: 4P

—No es como si Mermaid hubiera subido mucho… —comentó Natsu entonces.

—Aunque no hay que decir que no hicieron nada —dijo Gray de brazo cruzados—, no como otros…

Miró con molesta el puntaje del gremio de Prison, y chasqueó la lengua con molestia.

La siguiente pelea la ganó Lamia, pues el chico que salió a pelear contra el representante de Cerberus evadió su magia de madera completamente con su magia de polvo acido, dejando al gremio de Lamia en cuarto lugar.

La siguiente pelea sería entre Diabolic Prison y Dragon Slayer.

—¡Presentamos a Warked Logia de parte de Diabolic Prison! —exclamó Lala—, ¡Y por parte de Dragon, tenemos a Hari Lightning!

Ambos magos ingresaron a la arena, recibidos por gran parte de los aplausos del estadio. Hari le dio una ojeada al tablero de puntajes.

—No les ha ido nada bien, ¿eh? —preguntó a Warked como si no fuera algo obvio.

—Tonterías, no estamos aquí para ganar de todos modos —respondió el otro encogiéndose de hombros. Hari dio un respingo.

—¡¿Preparados?! —exclamó Lala, provocando que ambos magos se prepararan.

—Es solo recolección de información —declaró el mago de Prison lo suficientemente alto para que Hari lo escuchara, con una sonrisa soberbia en la cara.

El chico ladeó la cabeza un lado, sus mechones rubios del flequillo cubriéndole los ojos. En ese preciso instante, justo cuando Lala dio inicio a la pelea, de los brazos de Warked salieron chispas y relámpagos, y después de mover los brazos a los costados para crear más energía lanzó un golpe al aire y los rayos salieron volando en dirección hacia Hari.

—¿Eso estará bien? —cuestionó Gale al aire, arqueando una ceja.

—¿Eh? ¿El qué? —dijo Ul de vuelta.

—El atacar de esa forma sin pensar con un dragón al frente.

Los rayos rodearon a Hari, pero el chico ni se inmutó, y lo que pasó a continuación calló a todo el mundo. Gale frunció el ceño.

Hari estaba absorbiendo los rayos por su boca. Los estaba devorando como si de comida normal se tratase. Al frente suyo, Warked se quedó boquiabierto, con los puños en el aire todavía. El muchacho jadeó cuando terminó de comer. Luego soltó una pequeña risa.

—Gracias por la comida.

Y salió corriendo contra Warked y cuando estuvo a un metro de distancia dio un salto y extendió el puño centelleante rodeado de relámpagos. Mak agrandó los ojos entonces.

—¡Rairyuu no tekken!

Y al impactar contra la cara de Warked, relámpagos salieron volando por todos lados, y segundos más tarde también salió lanzado en un torbellino de arena que terminó por formarse, arrastrándose por el piso hasta chocar brutalmente contra el muro de la arena. El público quedó mudo hasta que la arena se disipó y dejó a la vista a Warked tirado ahí, sin moverse.

Lala se quedó tiesa por un segundo, pero al momento de reaccionar sonrió mostrando los dientes.

—¡El ganados es Hari-kun! ¡El gremio de Dragon Slayer recibe otros 10 puntos!

El público y el gremio nombrado vitoreo a Hari como nunca antes lo habían hecho esa semana para apoyar al equipo, incluso otros gremios aplaudieron impresionados por tal golpe que acabó con ese sujeto de un solo impacto. Hari se acercó a Warked, con la barbilla en alto.

—Si me hubieras dicho que tenían una razón para ganar, la verdad es que ni me hubiera importado —declaró con voz fría—, sin embargo... —negó con la cabeza antes de chasquear la lengua—. Si no vienen con el deseo de ganar mejor ni vengan.

Miró a con sus ojos morados centelleantes, antes de darse media vuelta y dirigirse al túnel. Sin embargo, antes de salir de la arena miró hacia las tribunas de su gremio, y cuando estuvo seguro de que todos lo miraban también levantó el puño en alto, ocasionando que todos hagan lo mismo y gritaran por su victoria.

En las tribunas de FT, los muchachos vieron esa acción, y luego miraron a Mak, que tenía la mirada un tanto perdida.

—Vas a tener competencia, Makki-chan —se burló Yukio entonces.

—¡CÁLLATE!

Después de unos minutos, las trompetas y tambores comenzaron a sonar con parsimonia, y el público puso total atención.

—¡Es momento de dar inicio a la última pelea del torneo! —Exclamó Lala—. ¡Al fin veremos lo que más estábamos esperando señores! ¡Ha pasado mucho tiempo desde que ellos se enfrentaron cara a cara pero aquí los tienen! ¡De Sabertooth tenemos al maestro Sting Eucliffe! ¡Y de Fairy Tail tenemos a Salamander!

No era necesario decir lo mucho que fueron aplaudidos ambos magos cuando entraron en la arena y se encontraron frente a frente, pues eran los adversarios que la gente más esperaba ver combatiendo.

—Veo que ya volvieron al tercer lugar —comentó Natsu fijándose en el tablero de puntajes, el cual bien señalaba que Saber había sido rebajado por el gremio de Dragon al ganar su última pelea.

—Sí, estamos debajo de nuevo. Por un punto —aceptó encogiéndose de hombros, antes de cerrar los puños y poner pose de combate—. Pero no será así por mucho rato.

Natsu se fijó en que, no solo era no pose de defensa y ya, sino que Sting estaba preparado para saltarle encima y acabarlo en cualquier momento, pero para él la cosa era un tanto parecida, por lo que lo imitó y se puso en posición de defensa.

—¡¿Preparados?! —exclamó Lala, a segundos de dar inicio la pelea.

Sin embargo, antes de pudiera decir otra cosa, gritos muchos más fuertes se escucharon por encima de las ovaciones del público, pertenecientes a los miembros de los respectivos gremios de Natsu y Sting.

—¡VAMOOOS!

—¡TÚ PUEDES!

—¡MAESTROOO!

—¡ENSEÑALE QUIEN MANDA!

Tantos gritos alentadores se escuchaban por ambos gremios, y había unos que resaltaban más que otros.

Como el de Draco, que se puso de pie y empezó a prácticamente rugir con todas sus fuerzas en señal de apoyo, pero al otro lado del estado Vice Eucliffe no se quedó callado y empezó a gritar también.

—¡VIEJO TÚ PUEDES!

—¡PAPÁ ADELANTEEEE!

—¡¿Por qué mierda estás gritando, estúpido?!

—¡Tú eres el que empezó a gritar, subnormal!

—¡¿A quién le dices subnormal, aborto fallido?!

—¡Pues a ti, estúpido Dragneel!

—¡Ven acércate y dímelo en mi cara!

—¡Olvido, te dije que tú vinieras!

—¡No, tú ven!

—¡TÚ VEN!

En ambos gremios la gente suspiraba y se cubría la cara con la palma de la mano de la vergüenza, pero hasta las madres de cada uno de los muchachos no decía mucho, pues estaban acostumbradas a tal comportamiento inmaduro e idiota, aunque no les enorgullecía. Y tampoco les enorgullecía que la estúpida discusión fuera plasmada en las pantallas del estadio y que los gritos de Draco y Vice se hicieran escuchar más alto gracias a la bocinas mágicas. Simon y Yukio miraban a Draco con ojos cansados, mientras los demás o se rascaban las cienes o el puente de la nariz, pero algunos hasta reían, aunque Ul tenía que sostener a Layla para que no imitara el nada buen ejemplo de su hermano mayor.

En la arena, Sting y Natsu reían, y hasta parecían orgullosos, y sus compañeros que los miraban a la distancia desde sus respectivos podios pensaban que los únicos subnormales eran ellos.

Como la cosa parecía alargarse, el único -como siempre- que se dignó a hacer algo fue Gale, parándose y dándole un golpe a su amigo en la nuca.

—¡Cierra la maldita boca, estúpido! —exclamó Gale con una vena resaltando en su frente.

Aunque curiosamente, su voz pareció hacer eco por las bocinas, pero no era el de su propia voz, sino porque al otro lado del estadio, Yami Cheney acababa de hacer lo mismo con Vice y gritar exactamente lo mismo también. Ambos ojisangre se miraron unos segundos, a los ojos, con una arena de kilimetro y medio de diámetro que los separaba.

¡¿Por qué mierda me estas imitando?! —gritaron a la par.

Lala gritó desesperada, jalándose los cabellos castaños.

—¡Ya! ¡Basta! ¡Comiencen de una vez!

Y ambos dragon slayers rieron una vez más, antes de lanzarse al ataque.