Cap 21 Hojas de otoño
Ya saben, una mente pervertida, siempre será pervertida. Y mi torcida mentecilla tiene siempre buenas ideas. Gracias por sus comentarios y por seguir leyendo mi historia que eso me hace fuerte.
Regreso a la normalidad en cuanto a longitud del capitulo. Si quieren capis más largos, sólo díganme. Que mucho gusto me da siempre poder saber las opiniones ajenas (no quiere decir que me guste el chisme ¬¬u... ¿A quien engaño? ¡Sí, me encanta el chisme jejejejejeje!... perdón... me ofusqué ¬/¬u). Bueno, pasemos a lo bueno.
Advertencia: este cap lemon, está muy empalagoso, es lo más romántico que he hecho, por fa, ten a la mano tu insulina.
Hola, mi nombre es Matt. Tengo 16 años, mi actividad favorita: tocar con mi banda, los Teenage Wolves. Me gusta la carne asada, y ver televisión en mis ratos libres. Mi familia está dividida y mi padre Hiroaki Ishida, tiene mi custodia desde que soy muy pequeño, y mi madre Natsuko Takaishi, la de mi otooto T.K.
Bueno, eso es demasiado. La verdad, sólo diré que soy un elegido, y que hace ya algún tiempo, salvé al mundo. Pero lo más importante: hace ya mucho tiempo, una sola persona es dueña de mis sentimientos. Y no, no es mi novia Sora. Es mi mejor amigo.
Me di cuenta después de derrotar a Malomyotismon, un tarado más que quería poder, destrucción y esas cosas. Pasé por una clásica crisis de identidad, dos años me ha tomado superar el hecho de que soy gay, pero no sé cómo decírselo a Sora. Total, no importa, ella es demasiado superflua.
Ya he superado mi conflicto, y ahora busco la manera de hacérselo saber, el problema es que no tengo idea si el simpatiza con gays, o si es gay. Y temo perderlo.
Hoy nos quedamos de ver en un parque, a las seis de la tarde pues haremos un trabajo en equipo. Me costó mucho convencer al profesor de que me emparejara con él, pero lo logré. Llevo una chaqueta de mezclilla y una camisa de algodón negra abajo. Con unos jeans casuales y zapatos negros. Siempre me ha gustado vestir bien. Las hojas otoñales llueven desde los árboles, y al pisarlas, hacen ése sonido característico que tanto me gusta. Los anaranjados y dorados de las mismas, le dan al ambiente calidez, a pesar del frío. Camino sobre las hojas secas cuando diviso en la cercanía una figura, una figura masculina perfecta.
¡Ah! Lleva esa camisa casual azul a cuadros, que tanto me gusta. Unos jeans de mezclilla oscura, que decolora en ciertas partes. Y unos zapatos deportivos negros con detalles en blanco, su tersa piel morena complementa el atuendo, su rostro dibuja una sonrisa fraternal al notar mi presencia, y le correspondo con otra que esconde todo mi amor.
-¿te hice esperar mucho?- pregunto con cierto temor, no me gustaría haber hecho esperar al chico más lindo del mundo, ese que me enseñó el valor de la amistad.
-no, en realidad llegué antes para no hacerte esperar a ti. –responde con otra blanca y varonil sonrisa. Derritiendo mis deseos a termino de mantequilla.
-ah, menos mal. Odio hacer a la gente esperar –miento, odio hacerlo a ÉL esperar.- ¿comenzamos ya la investigación? –la verdad, necesito distraerme de los bajos pensamientos que me carcomen y que no me convienen en este momento.
-si, claro –me responde él con su clásica serenidad. Amo su rostro cuando es iluminado por la media luz vespertina.
La investigación era lo de menos, investigaciones de biología hay muchas, pero solo ésta, es especial. Buscando especímenes nos adentramos en los arbustos del parque, y ha rozado mi mano por accidente. La retira disculpándose y sonrojándose, sublime. Lo rosado de sus mejillas hace de su rostro algo adorable. Me encanta ver esa expresión de pena en su rostro.
-bueno, creo que tenemos todo lo necesario, deberíamos irnos antes de que los guardias nocturnos nos corran por quedarnos después de que cerraran el parque –han pasado dos horas, y su sugerencia es coherente, pero no me quiero ir, me quiero quedar, hacerle el amor, y luego quedarme a su lado por siempre.
-si, cierto. Pero ¿Cómo nos vamos? Mi pregunta tiene la esperanza de que él no encuentre una solución, y nos quedemos más tiempo.
-mmmm... buena pregunta... –apoya su mano bajo su barbilla con el pulgar apuntando en una dirección, y le índice en otra, un gesto muy usado por nuestro amigo Izzy para después, decir algo inteligente, pero en Tai se ve tan adorable-...no se me ocurre nada...-dice con un gesto de derrota, me mira preocupado, siente que no podrá salir de ahí. No importan nuestros padres, le dije a mi papá que dormiría en su casa, y él dijo lo mismo. Pero él se ve inseguro de todos modos. Debo saber por qué.
-¿Por qué estás preocupado?
-es que, no sé... ¿Y si unos vagos violadores nos violan? Soy virgen, no quiero perder mi virginidad con un vago violador. – ¡Es virgen! Mi corazón se llena de regocijo al escuchar esas sonoras palabras. Entonces, mi recurrente fantasía donde él y yo estamos en un lugar bajo las estrellas, y con su cuerpo cubierto por sudor, y mi semen, regresa a mi mente. No puedo más, tengo que besarlo esta misma noche.
Se ha quedado callado, como pensando sin darse por vencido, la manera de salir de aquí. Contemplo su rostro bajo la luz de las estrellas. Tan sublime, tan dulce, tan sutil, tan exquisito, tan sensual. La comisura fina de sus castaños labios invita a un mordisco, la delgada línea de su cuello, espera a ser devorada y marcada por un afortunado. La bóveda estrellada sobre nosotros, ilumina su rostro, oscureciendo sus castaños ojos, y dándoles un tono como de cobre viejo. Su cabello chocolate, impregnado tiene el aroma tuti fruti del shampoo con que se baña. Cada centímetro de su rostro, invita al deseo, a los placeres del amor, al sexo. Mi corazón palpita con fuerza, mis orbes azules contemplan con excitación la delgada tela de su camisa, que no oculta su físico de futbolista. ¡Cuántas ganas de arrancarle esa linda camisa y devorar sus castaños botones!
-¿Matt? ¿Me escuchas? ¡Hey, Matt! –me grita y me saca de mi erótica fantasía con su persona. Lo miró ligeramente exaltado.
-¿si? ¿Qué? ¡Perdón Tai! Es que estaba...
-¿Qué tanto piensas? Estás como perdido. –su pregunta hecha con inocencia, es acompañada por su posición a gatas, así, gateando; se aproxima a mí, y me mira con preocupación. La curvatura que dibuja su cadera al erguirse sobre su espalda, y su cabeza encogida entre los hombros, aumentan mi deseo, un intruso se asoma entre mis piernas, no puedo más. Tengo que decírselo.
-eras tan hermoso y sensual –digo hipnotizado por sus orbes cafés. Ya no puedo reprimirme más.
-¡¿? ¿Qué? Matt, tú... –me mira sorprendido, esperaba cualquier respuesta menos esa. Sus ojos expresan ilusión, me pregunto qué pensará.- ¿me encuentras sensual?
-sí, desde hace dos años, cada día que te veo, te adoro más. Tu manera de hablar, caminar, moverte, conducirte, expresarte, arreglarte, todo me encanta, cada cabello y centímetro de tu terso, moreno y provocativo cuerpo. Me gusta tu musculatura, tus brazos, torso y piernas, pero sobre todo, y no te mentiré, tus glúteos y tu bulto, con el cual sueño todas las noches.
-... Matt, yo... no tenía idea...
-ya lo veo, ahora me odias –dije adelantándome una derrota.- claro, a ti te gustan las chicas, a demás yo te quité a la chica de tus sueños...-mi melodramática frase fue interrumpida por los labios de mi moreno. Sus deliciosos y carnosos labios. Yo le correspondo. Lo tomo de la cabeza, y meto mi lengua en ese terreno desconocido, pero ansiado.
El deseo me consume, y me apodero de su camisa azul, y la tiro hacia un montón de hojas amontonadas. El me mira cuando nos separamos, por culpa del oxígeno, su mirada ansiosa de algo que sólo iba a darle: sexo. Lo contemplo un momento: que hermoso se ve sonrojado y con hojas secas alrededor de él. Lo beso otra vez, su boca sabe a néctar. Bajo a su cuello y lo beso y lamo con afán. Las hojas bajo mis manos crujen y ese sonido nunca me encantó más.
Poso mis mano sobre su trabajado tórax de bronce y lo acaricio completo, recorriéndolo centímetro a centímetro. Pongo mis dedos sobre sus castaños botones, y los aprieto y muevo en círculos, los lamo y mordisqueo, es tan delicioso, más de lo que esperaba.
Él me despoja de mi chaqueta de mezclilla y mi camiseta negra, yo lo miro con lascivia, me aproximo a su plano vientre de tentación y lo despojo del pantalón, bajo su bóxer ya se nota la gran erección. Esto es un sueño, ver su erección me excita más de lo que ya lo estaba.
-siempre he soñado con el momento en que me penetres hasta dejarme sin aliento –me está diciendo lo que había querido escuchar. ¡Lo está haciendo! ¡Se entrega a mí! Sus palabras me encienden aún más, lo despojo de vez de su pantalón, y de su sensual bóxer blando de licra, bajo de él contemplo ese falo erecto moreno, grueso, nada que ver con la pequeñez que imaginaba en mis fantasías, lo engullo con ansia, pues es mi mayor fantasía. Sus mejillas se ruborizan por la sensación experimentada. Dentro de mi pantalón, mi miembro está que va a explotar. –Aahh...si, así...mmmm...más...mmmm –gime mi moreno encorvándose hacia atrás. Sus palabras me incitan, acelero el ritmo de las estocadas, el sabor de su pene me enloquece.
Hojas de acre y abedul caen es su cuerpo, las tomo y con ellas recorro su torso, acariciándolo con las mismas. Las succiones no las detengo, meto mi boca, la saco, la meto, la saco, me falta el aliento, que delicia. Líquido pre seminal fluye ya por su palpitante pene, lo chupo y continuo con mi deber, a él le fascina, le abro las piernas, lo voy a preparar para lo que viene. De su dulce boca salen palabras que nunca creí que diría, pero su inocente mirada no cambia, me mira con dulzura mientras me dice, textualmente "métemela hasta adentro", y se viene dentro de mi boca. Su dulce y caliente semilla es tan exquisita, la saboreo completamente.
Su ano ya está listo para mí. Lo he mojado y dilatado poco a poco con mis manos, me mira con inocencia, como si no supiese lo que sigue. Se pone en cuatro, abriendo las nalgas y me dice: "aquí va tu linda polla". ¡No lo puedo creer! ¡Tai, el dulce y tierno Tai! El que no dice obscenidades ni groserías. Estás diciendo vulgaridades para mí ¡Para mí! Se voltea, me quita el pantalón mientras contonea la cadera, de una vez se deshace de mi ropa interior, dejando a los árboles como únicos testigos de nuestra desnudez.
-nunca se la he mamado a alguien espero no decepcionarte –me dice con esa ingenuidad típica de él. ¡Qué tierno! ¡Si supiese que eso precisamente lo que nos gusta más a los pervertidos: la inexperiencia propia de la virginidad! Toma entre sus grandes y masculinas manos de futbolista mi pene ¡Por fin! ¡Por fin lo va a hacer! Lo miro con dulzura él inicia a succionar mi miembro con su exquisita boca. Sus orbes marrones me miran fijamente con mirada inocente, expectantes. Yo gimo alto para que sepa que lo hace magistralmente, se lo debo, después de todo, él me ha hecho el ser que soy hoy. Acelera el ritmo, y mi corazón se acelera con ello. Lo toma con idolatría y entre su mano y boca me masturban. Líquido pre seminal fluye en mi glande, y él lo toma con gusto. Advierte lo que sigue, y acelera aún más. Me vuelve loco. Ya no soy yo mismo, he cambiado a Matt el músico, por Matt el amante, y mi razón no existe en tal estado.
Me vengo en su boca, dejando a mi pene flácido, él se pone en cuatro otra vez, y más hoja de acre y abedul adornan su cuerpo desde las alturas. Acaricio sus glúteos con admiración, y meto mi lengua en su orificio. Lo humedezco, acariciando sus rígidos pezones con mis manos bajo a su pene, que literalmente cuelga por la posición. ¡Que hermoso panorama! Mi pene está a reventar otra vez.
-Tai, ya empieza. No temas, estarás bien...
-lo sé, sé que me dolerá, pero no te preocupes, que dolores peores e indeseables he sufrido ya. ¡Tu hazlo, que quiero que me revientes el culo! Me interrumpe con agresividad lasciva. Introduzco entonces mi miembro, su ano, tan cerrado, aprieta mi pene por completo, es una sensación indescriptible.
-AAhhh...AAhhh... ¡AAhhh! ...mmmm... aahh... sí... oh, si... más... aahh... ¡AAHH... métela toda Matt! -al principio le dolía, pero sus gritos cambiaron a gemidos, y comenzó a acelerar él mismo las embestidas.
Mis testículos chocan contra su cuerpo, y nunca creí que eso se sentiría tan bien. Sus genitales cuelgan, moviéndose al ritmo de las estocadas. No para de gemir. Lo cambio de posición, quiero mirarlo cuando se corra en su vientre.
-aahh... oh... Tai... estás tan... estrecho... mmmm...oh... eres tan jodidamente sensual –no puedo reprimirme, la vulgaridad me gana, pero que rico se siente.
-aahh... si...m-me... aahh me corro... ¡me corro! –me grita el. Las estocadas alcanzaron su punto máximo, sin detenerse. Las hojas de los arboles caen sobre nosotros, y las oscuridad de la noche, y el fulgor de la luna, son nuestra lámpara. El líquido transparente sale de su pene, y sé que ya se aproxima la hora.
-quiero...aahh...quiero que lo digas... –le ordeno sin detenerme, le me mira con lujuria, ya no es Tai, el inocente, no más.
-aahh... ¡Aahh...AAHH! ¡Matt...Matt! –grita él mientras se corre, lanzando su liquido entre nuestros cuerpos, yo no me contendré mucho más, ya lo siento. Li miro sonrosado, y sudado, jadeando, tratando de recuperar el aliento, sus orbes cafés, están perdidas. Lo contemplo, lo beso con lujuria pura, y me vengo en su ano.
Caigo a su lado, y lo beso sin parar. Saboreo sus labios y su lengua. Él me sigue con algo de torpeza, pero que riquísimo besa. Él me mira y yo a él. Su cuerpo desnudo descansa, y las hojas caen sin parar, crujen al morenos, como cada instante del maravilloso sexo que acabamos de tener. Nos levantamos y vestimos. Caminamos hacia la salida. No importa el tema.
Si supieras cuán dulce y hermoso te vez cuando el fulgor de la luna roza tu tostado rostro. Lo amo, sencillamente lo amo. Nos besamos otra vez, cada vez me saben más dulces tus ricos labios. Él me ama, se nota en su mirada. No sé que pienses de mí, pero espero que contemples mi cabello rubio, y proyectes lo que te recuerda verme. Yo, adoro tu cabello cuando la suave brisa otoñal lo despeina. Saltamos la cerca. Y vamos a casa.
¿Qué pasará? No lo sé. Pero pelearé contra todo el planeta si es necesario, por ti. Por tu rostro. Por tu dulce voz, tu hermosa piel y tu delicioso cuerpo, ése que me pertenece ahora.
Las hojas crujen bajo neutros pies, no sabes, ¡Cuánto adoro ahora ese sonido!
Y ya. Espero que les haya gustado tanto como a mí. Me parece que esta pareja se presta para todo ese romance que puse. Espero que les haya gustado, de verdad.
El próximo es un shota, nunca creí hacerlo uno tan marcado en cuanto a diferencia de edades, pero es una sugerencia de mi maestra: CieloCriss y he de hacerla. Sensei, espero te guste.
Y luego un Yoley x todos. Ya saben, a sugerir, review con pareja por fa, pa´que no se me agoten las ideas.
Mi querido lord pata, mataré dos pájaros de un tiro, Spytaku, pónganse de acuerdo, para que me digan que pareja Digimon les gusta más, y la haré. Preferentemente una sola, pero si son dos, no hay problema tampoco, recuerden: lo prometido es deuda.
Cuídense, y ¡un besito en el Aniceto!
