Por primera vez en no sabía cuanto tiempo, Jack O'Neill entró en su despacho. Estando siempre de misión en misión, apenas lo había necesitado, pero ahora buscaba un lugar en el que poder estar solo para pensar en todo lo que había ocurrido en su vida durante los últimos meses.
De repente, su hijo había descubierto quien era su padre, se habían conocido y Jack había descubierto que el chico le recordaba mucho a él; tanto que ahora echaba de menos los años que no había pasado cerca de él.
También había estado a punto de perderlo, igual que tantas veces le había ocurrido con Daniel y la misma sensación corrió por su cuerpo al pensar en que su hijo muriera.
Era extraño, pero sentía exactamente lo mismo por la pérdida de de su hijo, como de su mejor amigo, como si entre él y Daniel, al cabo de los años, hubiera aparecido algo más que simple amistad. Realmente, habían sido demasiadas emociones para tan poco tiempo.
"Creo que deberías hablar con Daniel." La voz de Dean, sorprendió a Jack. "Perdona no quería molestarte." Su hijo estaba apoyado en la puerta, contemplándole.
"¿Qué decías de Daniel?"
"Qué deberías hablar con él." Dean entró en el despacho y cerró la puerta detrás de él, lo que tenía que decirle al coronel, no quería que lo escuchara nadie más. "Se que apenas nos conocemos y que en este tiempo, tampoco hemos podido entablar la mejor relación padre e hijo. Pero he estado en el cuerpo de tu amigo, se lo que me digo."
"Háblame de tu padre." Dean se quedó sorprendido, era como Jack no hubiera escuchado lo que le acababa de decir. "Pase demasiados años sin verle."
"Jack, papá, no puedes seguir así eternamente, el juego del ratón y el gato está bien durante un tiempo, pero no para siempre." Le recordaba tanto a si mismo, no queriendo reconocer sus problemas o sus sentimientos, que no podía permitir que su padre cometiera los mismos errores que él había cometido al esconderle cosas a su hermano. "Habla con él, lo está deseando."
"Mira hijo, tu lo has dicho, apenas nos conocemos. No puede ser que aparezcas de repente y quieras cambiar mi vida de la noche a la mañana, las cosas no funcionan así."
Por mucho que Jack supiera que el chico tenía razón, por mucho que estuviera deseando desde hacía tiempo dejar las cosas claras con Daniel, las reglas en el complejo estaban claras y aquello no podía ocurrir.
"No trato de cambiar tu vida. Pero por lo que se de ti, si he sacado algo de ti, no te das por vencido con facilidad, no dejas que las cosas que realmente quieres se te escapen de las manos por unas estúpidas normas y mucho menos dejaras que la gente que quieras sufra por tu culpa."
Aquella conversación sin las palabras verdaderas, sobre lo que estaba ocurriendo alrededor de Jack, le estaba haciendo ver lo que la gente más cercana al coronel sentía de verdad, lo que Daniel sentía de verdad y no le había dicho, por miedo a lo que Jack pudiera decir al respecto, pero sobretodo, por no perder su larga amistad.
"Daniel está bien, le conozco, si le ocurriera algo me lo diría."
"Tu mismo lo has dicho, las cosas no funcionan así. Daniel no te lo dirá por miedo a no saber cual será tu respuesta. No quiere dejar el SGC y tampoco quiere perderte a ti. Lo que Daniel no quiere es tener que elegir, está aterrado."
Tener miedo no era algo que fuera con Daniel habitualmente. Más de cinco años juntos, luchando por salvar la galaxia y arriesgando su vida sin pedir nada a cambio, le habían hecho creer al coronel, que Daniel no tenía miedo por nada. Pero ahora se daba cuenta, que había estado muy equivocado durante todo ese tiempo.
"No es asunto mío, lo se y siento haber sido yo, alguien a quien apenas conoces, quien te diga esto. Pero yo estoy bien, Fraiser me dará el alta mañana y Sam y yo nos marcharemos pronto." Dean se paró a pensar un momento antes de continuar hablando, pues nunca había dicho algo así. "Pero eres mi padre y no quiero que cometas el mayor error de tu vida por las normas de este sitio."
Ninguno de los dos dijo nada más, Dean se dio la vuelta y salió del despacho de su padre, mientras Jack se quedó allí, mirando fijamente al lugar en el que antes había estado Dean, pensando que seguramente el chico tenía razón, que no era ningún crío y que desde luego, había estado en la mente de Daniel como para saberlo. Tal vez, se había equivocado también en eso.
- o -
En todos los años que Alina llevaba con la Tok'ra, había olvidado lo que dormir hasta las tantas significaba; que no hubiera presiones, que no tuviera que estar atenta a posibles ataques del enemigo. Por primera vez en mucho tiempo, nada de eso tenía valor para ella y por primera vez desde que había perdido a Iris, se sentía bien durmiendo siendo casi mediodía.
Alguien se acurrucó al lado de la joven, la rodeó con sus brazos y casi le impidió moverse por completo. Una respiración lenta y tranquila acariciaba su hombro y una mano suave se enredaba con su pelo.
Alina sonrió, se sentía tan a gusto, que todos los problemas, las complicaciones y sufrimientos se habían ido de un plumazo de su mente y su corazón. Los recuerdos de Iris, estaban allí, incluso algunos de sus sentimientos todavía estaban presentes en su mente; pero en ese momento, era ella la que se sentía enamorada, feliz y tranquila, gracias a Sam.
"La doctora Fraiser ya le ha dado el alta a mi hermano, nos iremos en cuanto estés bien." Sam besó a Alina detrás de su oído y ella se acercó más a él, igual que un gato cariñoso.
"¿Qué dijo Dean sobre mi incorporación a vuestro club de cazadores? Sam se echó a reír, mientras recordaba la conversación con su hermano de la mañana anterior.
"¿Quieres traer a tu novia extraterrestre con nosotros? Sam, podrías buscártelas un poco más normales por una vez."
"No has respondido a mi pregunta. Alina no tiene a nadie, no podemos dejarla tirada aquí sólo porque sea de otro planeta."
"¿No tendrá algo que ver que estés enamorado de ella verdad?" Sam lo miró, hasta ese momento tan sólo había escuchado a su propio corazón decir aquello. "Si hermano, se te nota mucho que estás enamorado."
"¿Y?"
"¿No esperarás que te haga elegir entre tu novia y yo? Sería la mayor estupidez que podría hacer yo y mira que he hecho muchas."
"No es mi novia, bueno, no en el sentido formal de la palabra de novia, es… no se lo que somos…"
""He oído que Janet le dará el alta en tres días si se encuentra bien. Cuando nos vayamos no lleguéis tarde por estar remoloneando en la cama." Sam lo miró con los ojos muy abiertos. Él había esperado a un Dean reacio a tener un nuevo miembro en la familia y sin embargo, parecía tomárselo con total normalidad. Cada día le sorprendía más. "Por cierto, Alina me gusta, parece toda una luchadora, será una buena cazadora."
Nada más terminar de hablar, Dean salió de la habitación, pues tal y como le había dicho a Sam, tenía que ir a hablar con el coronel. Él se quedó allí plantado, con una recién encontrada novia, venida del espacio exterior; que le esperaba en su habitación, un hermano, que ya sólo era medio hermano, aunque para él, Dean siguiera siendo lo mismo y una vida por delante que no estaba seguro donde le llevaría, pero al menos sabía que no estaría sólo en ese camino."
"¿Y bien, que dijo tu hermano? Necesito saberlo antes de encontrarme con él, no vaya a ser, que ahora me odie." Sam se inclinó sobre ella y rodeando todo su cuerpo, le fue besando todo el rostro; la frente, la nariz, las dos mejillas y finalmente la boca.
"Dean no te odia, lo único que me dijo es que le gustabas y que serás una buena cazadora. Eso ya es mucho viniendo de él." Volvió a besarle. Acababa de redescubrir, desde la muerte de Jessica, que le encantaba despertarse acompañado de alguien como Alina.
Realmente adoraba a esa chica, su forma de hablar, su tierna sonrisa, sus ojos tristes cuando estaba deprimida, todo en ella le gustaba, tal y como había dicho Dean la noche anterior, estaba completamente enamorado de una extraterrestre.
- o -
En ningún momento, desde que se habían conocido, habían podido tener una verdadera conversación de padre a hijo, bien porque unos Jaffas les hubieran interrumpido o bien porque las circunstancias no fueran las propicias, pero no lo habían podido hacer y la última conversación, no había sido el mejor ejemplo de ello.
Por eso, arrepentido de cómo había tratado a su hijo, Jack fue en su busca, pero no lo encontró en su habitación, tampoco estaba en la cafetería ni en la enfermería. Un soldado le dijo que lo había visto con Teal'c, que tal vez estarían entrenando.
Gracias a esa información, finalmente lo encontró. Estaba en una de las salas de entrenamiento y el jaffa estaba con él. Dean parecía cansado, sudaba copiosamente, pero Teal'c parecía que hubiera comenzado apenas unos minutos antes a entrenar.
"Jack es un testarudo, no quiere escucharme." Dijo Dean entrecortadamente, mientras intentaba interceptar un golpe de Teal'c.
"Lo se, O'Neill no es fácil de convencer, pero acaba por tomar las decisiones correctas, con los consejos apropiados." Dean intentó golpearle, pero el movimiento fue demasiado lento para Teal'c, que lo pudo esquivar sin problemas.
"Los consejos de Daniel claro." Dean se apartó demasiado tarde al intentar evitar un puñetazo del jaffa, que le alcanzó en el hombro, haciéndole tambalear.
"Así es. O'Neill sabe que Daniel Jackson es propicio a tener la razón. Lo conoce bien." Para su sorpresa, el siguiente golpe de Dean, le cogió desprevenido y consiguió hacer que diera un paso atrás.
"Por eso teme hablar con él, tiene sentido, pero no lo entiendo. Se como se sienten y no quieren reconocerlo, sinceramente no lo entiendo." Se había parado a pensar tan sólo un segundo, pero fue tiempo más que suficiente para Teal'c pudiera atacarle y derribarle.
"Dudas demasiado, eres un enemigo demasiado lento." Le tendió la mano al joven cazador y le ayudó a ponerse en pie. "Pero eres valiente y eso te honra."
Los dos se volvieron hacia la puerta, allí ya no estaba Jack. "¿Crees que se habrá dado cuenta de que sabíamos que estaba allí mientras hablábamos?"
"Pronto lo sabremos." Contestó Teal'c con su misma seriedad de siempre, pero con la duda sobre lo que haría el coronel a continuación.
- o -
La gente pasaba a su alrededor a cámara lenta. Si alguien le hubiera hablado en ese momento, Jack ni se hubiera enterado, tenía la mente muy lejos de allí, pero al mismo tiempo a unas pocas puertas de distancia. Por fin llegó a su destino y se detuvo frente a la puerta del despacho. Respiró hondo antes de llamar, no estaba seguro si hacer aquello era lo mejor, pero si todos sus amigos creían que si, tal vez tuvieran razón después de todo.
Finalmente dio un par de golpes en la puerta y tras unos segundos de silencio, la puerta se abrió y allí apareció Daniel, con un libro en la mano. "¿Jack? Pensaba que estabas con Dean. ¿Ocurre algo?"
"Creo que tenemos hablar, esto ha llegado demasiado lejos."
