De nuevo corto el capítulo, pero más largo que el anterior =D, pero acá estta por finnnnnnn!!!!!!!!!

empiezo parciales el 31 de agosto, asi que tenganme paciendia, hice d etarea hoy ¡como no tieenenn idea!

en fin les dejo la historia


Capítulo 20 - Peleando

-¿Papá?- Cuestionó una niña de cabellos negros al levantar la bocina del teléfono que había estado sonando.

-¿Naddy? ¿Eres tú princesita?- Contestó una voz grave pero dulce al mismo tiempo.- ¿Siempre contestas así a las llamadas?

-Solo desde que espero a que me llames, osease desde hoy porque hoy te conocí y hoy…

-Nadeshiko ¡Deja de marear a tu padre con tanta historia!- Gritó la castaña desde la cocina,

Aquel había sido un día difícil, y vaya que si seguía siéndolo. Le había dicho la verdad Syaoran sobre su paternidad, los niños le conocieron, le quisieron y se decepcionaron… todo el mismo día. Hien seguía encerrado en su habitación, no había salido ni siquiera a cenar, Tomoyo y Eriol habían llegado y ninguno le convenció de bajar a hablar con su madre.

A pesar de su tristeza, miró tiernamente a su hija, quien había tomado maduramente el hecho de que sus papás no estuviesen juntos. La pequeña de ojos verdes seguía hablando sin parar por el teléfono: podía oír sus risas, sus preguntas, sus interminables historias. Suspiró para sí misma… lo único con lo que había soñado era con hacer feliz a sus hijos y, como lo sospechaba, había fallado ¿Cómo devolverle a Hien la corta alegría que había encontrado? ¿Qué hacer para que el sueño de su nena no terminara rompiéndose en mil pedazos como el de su mellizo?

-Naddy, es hora de irse a la cama. Si no lo haces no te levantaras para irte al zoológico.- Dijo la castaña lo suficientemente fuerte para que Syaoran oyera al otro lado del teléfono, para después murmurarle a su hija al oído.- Deja que mamá hable con papá un ratito ¿va?

-Sí mamita.- Dijo la niña no muy feliz por tener que interrumpir por ese día la conversación con su padre.- Te veo mañana papi ¡Te quiero! y ¡te extraño! y ¡todas las palabras bonitas que se puedan!.- Y dicho eso le entregó el teléfono a su madre, le regaló un fugaz beso en la mejilla y se fue.

Por unos segundos ambos estuvieron con la bocina pegada al oído sin decir nada ¿Qué podían decirse? Sakura meneo la cabeza en señal de negación para sí misma… no podía decirle "¡Te amo! ¡Te extraño mi amor, ven por mí!" porque sabía que mucha de la culpa de que la relación no hubiese funcionado era de ella, a demás de que Adrena estaba de por medio y, como había decidido antes… no iba a ser la otra.

Por otro lado, Syaoran estaba en una situación no muy distinta a esa, ¿qué decirle? "Sakura, se que me equivoque con Adrena y que nos encontraste en una muy mala situación.. pero TE AMO" ¿acaso ella le creería? ¡Por favor! Esa mujer era tierna, pero no idiota.

-¿Ella siempre habla tanto?- Cuestionó el castaño para romper el hielo que se había creado entre ellos en esa conversación.

-Y eso que se contuvo esta vez.- Contestó la ojiverde con una tierna risa que se escapaba se sus labios.- ¿Cómo conseguiste el teléfono de la casa?... bueno no creo que eso importe mucho ¿Verdad?

-¿Y Hien?

La castaña emitió un suspiro ante la pregunta del ambarino. Sabía en gran parte responsable de la reacción de su hijo, pero ¿qué podía hacer si el niño era de carácter tan explosivo como ella? Sabía que era un clon de Syaoran, nadie podría negar nunca que el niño era de él, pero tenía razgos de ella en su forma de ser: explosivo, impulsivo, necio…

-Dale mas tiempo Syao.- Comenzó la castaña de la manera más dulce que pudo.- Es solo que él es así y es mi culpa… él es como yo, no va a escuchar hasta que crea que es lo mejor.

-Eso significa que le espere sentado por ¿Cuánto tiempo? ¿8 años quizás?

-No empieces con eso Li.- Murmuró molesta.- Es un niño y no es rencoroso, no te detesta ni te odia… es sólo que se siente engañado, dáme tiempo para tratar de explicarle lo que pasa.

-Paso por la nena a las 11:00, ¿te parece?

-Me parece bien esa hora.- Dijo Sakura un poco más tranquila, detestaba hablar del pasado ya que se sabía culpable de lo que había pasado.- Nos vemos a las 11 Syaoran, que descanses.

-Igualmente.- Contestó él con ternura.- Y por cierto… te amo.- Y dicho eso colgó el teléfono.

Sakura colgó el teléfono atónita por las palabras del ambarino, ¿acaso le había dicho "te amo"? ¡Eso era el colmo del descaro! ¿Cómo si quiera se atrevía a decirle eso cuando tenía una relación de años con Adrena? Suspiró profundamente ¿Valía la pena engañarse a sí misma? Lo único que había deseado escuchar por esos ocho años eran esas palabras, ella también le amaba y le extrañaba… pero ¿qué podía hacer? No culparía al destino por lo que había sucedido, tanto ella como Syaoran habían arruinado todo en el pasado.

Se sumió en sus pensamientos por unos segundos más, hasta que decidió que no valía la pena hacerlo ¿resolvería las cosas así más fácil? Caminó hasta el cuarto de su pequeña para encontrarla dormida en su cama. Se acercó sigilosamente, la tapó con cariño y le besó la frente. Después se dirigió a la recamara de Hien, que por cierto seguía cerrada. Tocó levemente para no recibir respuesta alguna. Tomó la llave que habría el cerrojo, estaba consciente de que invadía la privacidad de su hijo, pero debía verlo ya; y abrió.

Encontró al pequeño de cabellos oscuros engarruñado entre sus sábanas. Con sumo cuidado movió los cabellos que le tapaban el rostro para encontrar algunas lágrimas secas en sus mejillas. Se le estrujó el corazón de solo verlo. Besó su frente para darle consuelo por su decepción y se prometió a sí misma que se encargaría de explicarle todo al pequeño por la mañana.

Por otro lado, un ambarino se tumbaba en su cama y se llevaba las manos al rostro. Lo había hecho, ¡por fin lo había hecho! Y no podía dejar de sentirse feliz y aliviado ¿así que así se sentía el no estar con Adrena? ¡Pudo haber conseguido semejante tranquilidad hacía años! Si tan solo no hubiese sido tan cobarde….

Respiró profundamente y maldijo en sus adentros, ¿Por qué pensaba en el "si tan solo", "si hubiera"? Aquellas palabras no existían ni le ofrecían soluciones. Pensar en ellas era inútil, pues no hacían nada más que amarrarle a un pasado que él mismo se había forjado. Lo importante ahora era ¿Qué iba a hacer?

Un castaño despertó de madrugada, buscó su reloj para percatarse que ya eran las 5:00 am ¿Iría a donde siempre iba a esa hora? ¿Ella seguiría molesta por la forma en que le había hablado? Emitió un sonoro bostezo para después bajar de su cama y encontrarse con que Spinnel dormía al pie de su cama ¿Cómo había llegado ahí?

Aún adormilado, el pequeño de ojos chocolates se dirigió, como cada madrugada, a la cama de su madre; no sin antes echar un vistazo al cuarto de las personas que vivían con él. Primero entro a la habitación de su hermana, quien estaba abrazando a Kero mientras ambos dormían profundamente. Después quizo ver si su tía había llegado a casa y se encontró con que de la manija colgaba una liga negra, suspiró aliviado pues no tendría que revisar que estuviese bien pues, cada vez que encontraba la liga del cabello colgada de la manija significaba que su tío Eriol estaba para cuidarla.

Siguió su recorrido hasta quedarse a las afueras de la habitación de su madre. Aún preocupado por si ella seguía molesta tomó una bocanada de aire y abrió sigilosamente la puerta. Al entrar no pudo evitar sonreír al ver a su adormilada mamá levantar la sabana para que él se acostara a su lado. Camino torpemente hasta llegar a su cama y se trepó para acurrucarse entre los brazos de la mujer mientras ella le tapaba. Supo que su mamá murmuró cosas para él a su oído, pero ella estaba tan dormida que no consiguió comprenderle del todo.

En otro lado una habitación estaba totalmente destruida por la rabia de una rubia de ojos grisaseos. Adrena Mikami había arrojado sus pertenencias al suelo en un arranque de furia con su ahora exnovio Li Syaoran ¿Quién se creía ese hombre para dejar a Adrena Mikami por una cualquiera? ¡Por favor! Kinomoto no era alguien con quien compararse ni mucho menos alguien a quien desease imitar.

Se golpeó contra su cabeza algunas veces para hacerse notar lo idiota que había sido, ¿Por qué no le quitó más a ese idiota en esos años? Si bien nunca le había amado, no podía soportar la idea de que le hubiese dejado ¡Y menos de esa forma!

-¡Alo!.- Gritó al teléfono que acababa de contestar

-¿Moriko, estás bien?-Cuestionó una dulce voz varonil.- ¿Estás molesta mi amor?

-¡Yukito-san!- Dijo olvidando un poco el enojo que había sentido, ese hombre la volvía loca pues le amaba en verdad.- ¡Mi amor, desde que volvimos de Roma no me has llamado!

-Princesa… eso fue esta mañana.- Alegó Yukito jovialmente.- Solo llamaba para avisarte que no podremos salir mañana, ya sabes… el trabajo.

-No te preocupes mi vida.- Dijo Adrena, mejor conocida para Yukito Tsukishiro como Moriko Anichia,- Tu trabaja tranquilo mi amor, yo también tengo cosas que hacer… te amo.- Y dicho aquello colgó el teléfono, prometiéndose a sí misma que Li y Kinomoto se la pagarían de alguna u otra forma.

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-¡Mamá! ¡No se cual ponerme!- Gritó Nadeshiko mientras entraba a la habitación de su madre con los cabellos mojados y vistiendo su bata de baño.- ¿Rosa? ¿azul? ¿amarillo?

-Verde.- Contestó la castaña aún dormida, meintrs torpemente buscaba el despertador.- Nadeshiko con las 8 de la mañana ¡Sábado! ¿No puedo dormir un poco más?

-¿Verde? ¿Quieres que use verde en la primer salida que tengo con papá en toda mi vida?-Gritó la niña dándole a entender a su madre que debía levantarse ya aunque fuese sábado.- ¡No mamá! ¡Me debo ver bonita!

-Tú siempre eres bonita princesa.- Dijo su madre mientras se envolvía en la bata de dormir y se acomodaba un poco su alborotada cabellera.- ¿Por qué no le preguntas a Tomoyo que ponerte?

-Liga negra.- Contestó la niña seriamente, todos sabían lo que la liga significaba, bueno casi todos. Para Hien y Naddy solo era que estaba con su tío Eriol y que no necesitaba que fuesen a cuidarla; pero Sakura sabía a la perfección que sucedía allí adentro.

-Yo sigo diciendo que verde Naddy.- Dijo su madre mientras se ponía a su altura.- Resalta tus ojos, y créeme mi amor… ese es el atractivo que seguramente más le gusta a papá.

-¿O sea que era lo que más le gustaba de ti?- Preguntó la niña despistadamente para después llevarse las manos a la boca por lo que acababa de decir. Seguramente había herido a su madre y no quería hacerla llorar.

-Creo que sí.- Contestó Sakura con una sonrisa.- Si te portas bien y me dejas arreglarte te contaré algunas cosas de cuando andábamos de novios ¿quieres?

-Cállense.- Murmuró un adormilado ambarino mientras se enroscaba entre las sábanas de la cama. Ambas mujeres sonrieron entre sí, ese era Hien: el niño NO ME DESPIERTEN TEMPRANO UN SÁBADO POR LA MAÑANA.

Pasó rápidamente el tiempo en la casa Kinomoto-Daidouji, casa que, en cuanto Tomoyo se casara, sería solamente Kinomoto. Eriol se fue temprano, solamente se quedó a desayunado con su querida prometida, Sakura y Nadeshiko, pues Hien seguía durmiendo como un aroca. Después de eso Sakura y Tomoyo se encerraron junto con Naddy para terminar de arreglar a la pequeña. Si bien era cierto, la pequeña niña no requería de gran arreglo, pero quisieron cumplirle su deseo de que su padre la viera como una princesa.

-¿Y eso pasó?- Cuestionó la niña mientras veía a su mamá con ganas de reírse.

-¡Hay Tomoyo! ¿Por qué le contaste eso?- Dijo la ojiverde apenada ¡Ahora hasta su hija se reiría de ella de por vida!

-Jajaja, sí pequeña, eso hizo tu madre.- Dijo la amatista mientras rompía a carcajada abierta.- Le pegó a tu papá con una vasija porque la asustó en la cocina, no se porque siempre piensa que le va a salir un mounstro o fantasma para comerla o llevarla otra dimensión.

Y en ese momento la niña se echó a reír. En verdad le gustaba pensar que quizás en algún momento sus padres volverían a estar juntos, pero no quería hacerse demasiadas ilusiones, pues sabía que era técnicamente imposible. Cabía la posibilidad de que ellos ya no se amaran, o de que se amaran y fueran lo suficientemente orgullosos como para no volver jamás, suspiró para sí misma y deseo por un momento que sus padres tuvieran una relación como la de Tomoyo y Eriol ¿Por qué sus tíos podían ser tan felices juntos y ellos no?

Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando un pequeño castaño entró tallándose los ojos ante el escándalo que las 3 personas del género femenino hacía. Ya estaba acostumbrado a todo eso, siempre lo hacían y no podía hacer nada para cambiarlo; así que se trepó en la cama de su hermana mientras las dos personas adultas le peinaban el cabello entre risas ya más controladas.

Un ruido sacó a todos de sus pensamientos, el timbre estaba sonando con asía, y esto hizo que Naddy se sobresaltara: ¡Era papá! ¡Tenía que ser papá! Nadeshiko miró a su madre con ojos nerviosos ¿y si no se veía lo suficientemente hermosa? Tomoyo anunció que iría a abrir la puerta que le llamaría para que bajara en el caso de que Syaoran estuviese en la puerta; y dicho eso dejó a los 3 Kinomoto juntos.

-¿Seguro no quieres ir?.- Cuestionó la pequeña ojiverde a su hermano.- Podemos pasarla muy bien los tres…

-No quiero.- Contestó el niño molesto.- No lo quiero ver

-No seas testarudo mi amor.- Reprendió su madre.- No puedes ni debes juzgarlo, no sin haberlo escuchado a él y a mí.

-¡Nos mintió mamá! Eso fue lo que hizo.- Bufó el niño.- ¡ÉL esta con ella mamá! ¡él nunca va a estar con nosotros! ¡Quizás nunca te quiso ni nos quiso y ahora se siente tan mal que nos quiere de vuelta!

-Hien, pero papá es…

-¡No es papá Nadeshiko! ¡No somos una familia! ¡Seguramente se va a olvidar de ti encuanto se case con la mujer esa y tenga hijos! ¡Olvidará que existimos!

-¡SUFICIENTE HIEN KINOMOTO!- Gritó por fin su madre al ver como los ojos de su pequeña se llenaban de lágrimas ante las palabras hirientes de su mellizo- ¡Te estás pasando de la raya jovencito!

-Pero mamá…

-Vete a tu habitación ¡AHORA!.- sentenció Sakura con unos ojos llenos de dolor,nunca habían discutido así.- Vamos a hablar tú y yo en cuanto tu hermana se vaya ¡Y me vas a oír Hien!

Por otro lado, en la parte baja de la casa; Tomoyo y Syaoran estaban sentados en la sala, escuchando los ecos de una incomprensible discusión. Los ecos de las voces de Hien y Sakura retumbaban por las pareces de la sala, era evidente que estaban discutiendo. EL bullicio de la pelea se vio concluido por el azote de una puerta y la casa se quedó en silencio absoluto.

-Nunca habían peleado así.- murmuró Tomoyo para sí misma

-Todo es mi culpa.- Murmuró Syaoran de la misma forma en que Tomoyo lo había hecho.- ¡Dios! ¿Cómo pude ser tan imbécil?

-No te culpes Li, las cosas sucedieron como debían de suceder… - Dijo Tomoyo con su ya típica sonrisa optimista.- Y era hora de que esos dos pelearan por primera vez, era ya momento de que él se comportara como lo que es: Un niño de casi 8 años, no un adulto que debe de cuidar de nosotras.

Ambos se miraron fijamente por unos momentos, no había palabras que decirse entre ellos en esos instantes. El más joven de los Li recordó porqué apreciaba tanto la señorita Daidouji, siempre tan misteriosa y al mismo tiempo tan sabia, tan divertida y seria al mismo tiempo; esa era la razón por la que se casaría con su mejor amigo: eran dos piezas que encajaban a la perfección el uno con el otro.

-¡Papá!- Se escuchó desde las escaleras-¡Llegaste!.- Gritó la pelinegra con los ojos aún llorosos por la discusión, pero con una enorme sonrisa porque él estaba ahí… como lo había prometido.

Syaoran no pudo dejar de ver a la niña, a su niña en ningún instante. La pequeña vestía un veraniego vestido de tiritas verde esmeralda y su cabeza era adornada por un enorme sombrero que convinaba con su atuendo. Pero en cuanto pudo desviar un poco la su embobada mirada de su hija por unos instantes, fue direntamente a embobarse con la madre de la niña que ya hacía al lado de ella. Sakura, por su lado vestía de la manera más sencilla y cómoda que podía existir: sus pantalones deportivos holgados y hasta el suelo, con un top rosa que resaltaba sus ya sonrojadas mejillas, y su cabello, ahora corto, tan alborotado como el que tenía cada vez que ella despertaba entre sus brazos… ¿cómo podía olvidar aquellos días?

-Buenos Días Syaoran.- Dirigió cortesmente la castaña.- Lamentamos haber tardado tanto, es solo que…

-No te preocupes Saku, ya se que sucedió.- Dijo él mientras ella bajaba un poco la cabeza… así que les había oído pelear.- No es tu culpa florecilla de cerezo, creo que más bien es la mía.

-No Syaoran Li… esto es culpa de los dos.- Dijo ella mientras respiraba profundamente.- Hoy hablaré con él, le demostraré que no fuiste solo tú… tiene que saber que yo también cometí errores Syao, eso fue lo que hice al irme así.

Ambos se miraron a los ojos por instantes, estaban tan anonadados el uno con el otro que hasta se olvidaron de la presencia de Tomoyo y Nadeshiko. Por instantes sintieron que el tiempo no había pasado, que nunca se habían separado, que nada de lo sucedido en realidad hubiese sido real. Se extrañaban el uno al otro de una forma indescriptible, pero ¿Funcionaría una segunda oportunidad?

Naddy miró la escena sonriente, para ella era una pequeña esperanza el que ellos se miraran así ¿Y si nunca habían dejado de quererse? Miró a su tía Tomoyo, quien le dirigió una enorme sonrisa, como si le comunicara que pensaba lo mismo que ella y no pudo evitar sonreír aún más.

-Regrésala temprano.- Dijo Sakura rompiendo el momento.- Debe irse a la cama temprano.

-No te preocupes, volverá entes de las 7, ¿No es así reina?.- Dijo el abarino a la pequeña pelinegra quien asintió enérgicamente.- Trata de converncerle para que pueda hablarle ¿si?

-Claro

-Y mo te culpes frente a él, fuimos los dos Sakura no solamente tú… no quieras robarme el crédito.- Y con eso último le plasmó una sonrisa en los labios.

-Vamonos Naddy, despídete de mamá…

-Adiós mamá.- Dijo con una sonrisa para salir de la mano de su padre con dirección al Zoológico de Tokio


Listoo jajajajajajaja en fin dejenme reviewsss porfa!! vamos por los 200. Gracias a ellos me animo a decir VALE DURMAMOS MAS TARDE SOLO PARA SEGUIRLEEE

con cariño

Ashaki*