Todos los personajes pertenecientes a Harry Potter son propiedad de JK Rowling, lo único de mi autoría y aquello por lo que puedo exigir reconocimiento es la trama en sí; sin embargo en ningún momento es mi intención comercializar está historia, es un hobbie.

Capítulo 21:¡La gran propuesta!

-¿Quiego detalles?- suplicó Fleur, expectante, al igual que las demás.

-realmente fue perfecto…- contestó –había imaginado ese momento tantas veces, pero simplemente fue mucho mejor que cualquier cosa que pudiese soñar…- añadió la pelirroja sonriendo .

-Vamos Ginny…- pidió Molly.

-¿Te acuerdas el catalogo ese que nos enseño tu madre… lugares románticos o algo asi?- preguntó mirando a Hermione, la castaña asintió –veréis se me metió en la cabeza que quería hacer algo especial por San Valentín irnos algún lugar juntos hacer algo nuevo, ya que entre mi trabajo y el suyo pasamos muy poco tiempo juntos últimamente; el caso es que tuvimos que aplazarlo hasta que terminó la temporada de Quidditch…-

-Ginny eso ya lo sabemos todas- interrumpió Angelina.

-lo sé, pero es importante…- se excusó –como era mi regalo me empeñe en ir algún sitió romántico, sabéis el típico lugar en el que no quieras salir de la cama... Mamá no pongas esa cara- exclamó –no es que necesitase una excusa pero bueno… pasamos dos días haciendo lo que cualquier par de enamorados, recuperando el tiempo que nos quitan nuestros trabajos haciendo el amor, hablando, volviendo a hacer el amor y como es costumbre Harry me complació en todos mis caprichos.

-Vaya novedad…- susurró Luna, lo suficientemente alto como para que ella la escuchase

-¡ey…!- se ofendió Gin.

- Flash Back…-

-¡Bien señorita Weasley, hemos llegado…!- exclamó Harry soltando las maletas, nada más entrar en el salón del pequeño departamento.-

-Si…- canturreó Ginny a su espalda, mientras observaba el lugar, estaban en el salón-comedor, decorado de forma sencilla, pero calida y sofisticada, a su derecha se encontraba la pequeña cocina y justo en la pared contraria a la entrada, se veía la puerta de la única habitación, era perfecto para sus planes para esa tarde, que la incluían a ella, Harry y muy poca ropa, en realidad nada de ropa.

La pelirroja dejó otro par de maletas sobre el sofá y comenzó a pasearse por el lugar inspeccionándolo, abrió la puerta corredera que daba a la terraza, mientras el ojiverde la observaba.

Ese san Valentín, habían tenido que pasarlo separados, el primero desde que estaban juntos al menos oficialmente hablando y el motivo muy a su pesar "trabajo" los últimos cuatro meses habían sido una locura, a ella le encantaba su trabajo, no podía culparla porque se emplease a fondo en ello, pero eso no implicaba que no la echase de menos y como entre entrenamientos, partidos, nacionales e internacionales y misiones, no habían tenido un fin de semana romántico, ni siquiera un día de no hacer nada y pasarse todo el día en la cama Ginny, su Ginny, Merlín como le encantaba llamarla así o la futura señora Potter, en cuanto encontrase el momento adecuado para proponérselo le había sorprendido con un vale vía lechuza "Vale por unas vacaciones románticas con mi persona… todo mi amor Ginny" , había que reconocérselo, era un regalo original que según su carta, se encargaría de planear y pagar en cuanto la temporada otoño – invierno llegase a su fin y ella tuviese sus merecidas dos semanas de vacaciones, antes de que todo volviese a comenzar, Ginny se había encaprichado en venir a Saint Tropez, al menos eso era lo que ella pensaba, porque con ayuda de Hermione le había hecho elegir el destino que él quería, romántico, pequeño, acogedor, si puede que fuese demasiado tradicional, casi como declararse en Paris, delante de la torre Eiffel (que por cierto había sido su primera opción), pero así era él.

-Hey chico de ojos verdes…- llamó ella sacándole de sus divagaciones, asomaba la cabeza por la puerta corredera –ven aquí cariño, tienes que ver esto…- Harry caminó hasta donde se encontraba, el atardecer, se cernía sobre la bahía y a lo lejos se escuchaba el graznar de las gaviotas y podía ver a los pescadores volviendo al puerto después de un largo día de faena… -¿No es magnifica la vista?

-si… precioso…- musito él con voz entrecortada dándole besitos cortos por el cuello y los hombros.

-Pero si ni siquiera la has mirado…- reprochó.

-Si que lo he visto y el sol jugando con tus cabellos, te hace súper sexy y peligrosa, y a mi me encanta jugar con fuego…- la pelirroja le dedico una de sus sonrisas exultantes.

-te has vuelto un cursi…-

-Si extrañar tenerte así, sólo para mi y poder hacer contigo todo cuanto me apetezca, me hace cursi…- sentenció él –lo reconozco, soy el mas cursi de todos los hombres…-

-es eso lo único que extrañas, cuando no estoy en casa… Tú y yo metidos en la cama…- señaló ella con una chispa de dolor en la mirada.

-Sabes que no…- negó Harry mirándola a los ojos, Ginny sonrió -… también extraño tú y yo en el sofá, tú y yo en el jacuzzi, tú y yo en la mesa del despacho, tú y yo frente a la chimenea del salón… Hey- bufó el ojiverde, cuando Ginny le pegó con el puño cerrado en el pecho –

-más te vale no bromear con eso…- le espetó ella en tono cariñoso.

-entonces no hagas preguntas tontas…- advirtió Harry –sabes que me encanta tenerte así, sólo para mi y poder hablar de todo, llenar los silencios del otro, ver como arrugas la nariz cuando te pica o cuando sonríes porque acabas de recordar algo gracioso de mucho tiempo atrás o simplemente contemplar cuando te quedas dormida entre mis brazos… El sexo, vamos sería mentir si digo que no lo extraño, soy un ser humano, pero siempre es sólo una cosa al final de la infinita lista…- Ginny sonrió satisfecha con su respuesta…

- no se quien te lo ha enseñado, pero sabes decir las cosas justas para encandilar a una chica.-

-De verdad…- exclamó él –…eso significa que me he ganado el derecho de llevarte al dormitorio…- añadió con un ligero toque infantil, como quien pregunta una duda en clase –me apetece seguir explorando las vistas…-

-Eso significa señor Potter que más te vale hacerlo ahora…- aseguró Ginny con voz firme que distaban mucho de la expresión un poco lujuriosa de su cara antes de besarlo, el beso, Merlín, que beso, largo, apasionado, explorando las bocas, saboreándose, reencontrando la armonía y la satisfacción del uno jugando con la lengua del otro… Trastabillaron y estuvieron a punto de caerse mientras caminaban a ciegas por el lugar, en dirección a la habitación, intentado no romper el contacto se fueron deshaciendo una a una de las prendas que les cubrían, su chaqueta termino sobre el sofá, las chanclas de Ginny cerca la puerta corredera, sus deportivas una a cada lado del salón y se separo de ella un segundo para poder deshacerse de su camiseta estampada con el emblema de las Brujas de Macbeth.

-¡Merlín…!- musitó ella deshaciéndose de su propia camisa, recreando la mirada sobre cada músculo, no en exceso trabajado, pero si torneados firmes y definidos confiriendo un toque extremadamente masculino, eliminando casi cualquier rastro de aquel chiquillo con el que tuvo su primera vez casi siete años atrás, mientras Harry se deleitaba con la vista de sus perfectos pechos, envueltos por la fina prenda de encaje que subían y bajaban al ritmo de la agitada respiración, Ginny tiró de la cinturilla de sus vaqueros (los de él) para volver acércalo y continuar con los besos por el cuello, una de sus partes más débiles, lo había descubierto en una de sus escapadas nocturnas, para estar lejos de los chismorreos y de el hermano celoso que tenía en el colegio, besos suaves, pequeñitos y todos seguidos, como quien saborea el más exquisito de los confites.

Pero si ella podía jugar con él, él desde luego no iba a quedarse atrás, la rodeo con sus fuertes brazos, bajando las manos por la espalda, hasta el lugar donde esta pierde su casto nombre y con un solo y rápido movimiento, como si no le costase ningún esfuerzo, la alzo en vilo para posarla sobre sus caderas y de este modo caminar mejor, para llegar a la habitación, reduciendo el riesgo de perder el equilibrio, hasta no estar lo suficientemente cerca de la cama… Se arrodillo sobre el lecho, con ella aun entre sus brazos y la recostó con suma delicadeza, quedando él sobre ella y volvió al ataque con un cóctel de besos, apasionados y tranquilos, largos y cortos, dulces y traviesos, recorriendo el camino de sus pecas desde su cuello hasta su vientre… preparando el terreno para una noche de amor ininterrumpida.

- Fin del Flash Back-

(*)

-A ver Don Juan ¿Cómo se lo pediste?...-

-¿Qué?-

-A mi hermana tonto…- espetó George -¿Cómo se lo pediste? Porque no me calle yo ese secreto casi cuatro meses para no tener todos los detalles…-

-¿Estás seguro?- cuestionó el ojiverde -¿Quieres todos los detalles?-

-No arriesgues tanto, Potter…- dijo Percy –aun no eres su marido…-

-Como si lo fuera…- bufó Ronald –Asi que por favor Harry ahórrate los detalles escabrosos…-

-Eso…- secundo Bill –Pero no sé qué quieres que nos cuente, si conociéndolo como lo conocemos, este ha seguido el guión al pie de la letra, velas, flores, vino, rodilla al suelo y anillo…-

-puede…- aceptó George encogiéndose de hombros –pero no creó que algo que le ha llevado planearlo cuatro meses, haya sido tan sencillo… y bien…- le apremió el pelirrojo

-a ver…- comenzó Harry –por donde quieres que empiece.

-que tal por el principió…- sugirió Neville al otro lado de su sala de estar.

-Bien, los dos primeros días, no paso nada extraordinario, en fin que no salimos del departamento para nada… pero el tercer día, dijeron en la radio que esa noche, habría lluvia de meteoritos, estrellas fugaces…-

-magnifico…- se burló George –estrellas fugaces era de esperarse…-

-¿quieres que te lo cuente o no?- cuestionó Harry.

-si por favor, continua…- cedió el pelirrojo.

-Flash Back—

-Deberíamos salir…- sugirió Harry, con voz a penas más alta que un susurro.

-¿Para qué?- preguntó Ginny, con la cabeza aun apoyada sobre su torso desnudo.

-¡Para qué…!- repitió Harry denegando –por dios mujer… llevamos tres días aquí encerrados, no crees que deberíamos salir… para ver el mundo exterior, para caminar por el embarcadero o dar una vuelta en barco por la bahía ¿no se supone que es esa la finalidad de un viaje romántico…?-

-Cariño, la denominación "viaje romántico" se utiliza frente a mi padre con la intención de solapar la expresión "Sólo quiero meterme en la cama con mi novio durante los próximos siete días y que nada, ni nadie nos moleste…."- contestó Ginny, a la vez que se enderezaba para poder observar mejor la expresión de su cara…-

-Ósea que me has traído aquí con la firme intención de utilizarme como tu semental o algo parecido…-

-Mi semental…- se mofó –bueno no estaría mal, pero la intención de este viaje mi estimadísimo señor Potter, no es procrear, es más bien una especie de entrenamiento para cuando llegue el momento…- explicó , Harry volvió a negar con la cabeza, mientras se concentraba con dificultad en sus ojos color chocolate.-

-¡Merlín bendito!- exclamó el pelinegro, fingiendo estar aterrado –He creado un monstruo…- se burló –aun así cariño, necesitaras una versión light para contarle a tu madre y las demás, y lamento mucho decirte que hasta ahora no hemos hecho nada que puedas contar, por lo menos a Andrómeda y tu madre...-

-¡por Circe y Morgana! que a los hombres no hay quien os entienda, cuando somos nosotras quienes tomamos la iniciativa os apabulláis como niños y…- pero su intervención se vio interrumpida por la voz masculina que salía de la radio, había sido su única compañía desde la primera noche allí, escuchar aquella emisora francesa durante horas, baladas y más baladas, algunas trágica y otras con final feliz…

…. Os recordamos queridos oyentes la lluvia de meteoritos de está noche, las estrellas fugaces comenzaran a caer sobre las diez de la noche y Saint Tropez es el lugar perfecto para apreciarla, la noche es larga y el buen tiempo está de nuestro lado así que no os hagáis de rogar, coger una manta y contemplarla desde la playa o sentados cómodamente desde vuestras terrazas y los más afortunados desde un yate en medio de la bahía, pero sobre todo señoras y señores, niños y niñas, hacerlo en buena compañía, está noche cazar una estrella y pedir un deseo, ya veréis que pronto se hará realidad…

-…La suerte está de mi lado…- comentó el ojiverde cuando los acordes de una nueva canción dieron por finalizada la intervención del locutor –anda no seas cabezota y salgamos, pasearemos por la bahía, caminaremos descalzos por la playa, veremos la puesta de sol, cenaremos en uno de los restaurantes del muelle y después veremos la lluvia de estrellas y al final de la noche señorita Weasley, volvemos aquí y seguimos practicando…- señaló él y sin darle tiempo alguno a meditar su propuesta, giró sobre si mismo para quedar encima de ella -¿Qué…- se interrumpió para besarla -…le…- otro beso, un poquilito más cerca del lóbulo de la oreja -… parece mi propuesta?- cuestionó al fin dibujando con los dedos la línea de la mandíbula de ella.-

-Está bien…- cedió Ginny.

-Perfecto…- añadió Harry entusiasmado antes de girar para levantarse de la cama –tú no te preocupes por nada, quédate aquí y ponte guapa como siempre…- le pidió mientras se ponía un par de vaqueros –iré arreglarlo todo y vendré a buscarte cuando esté listo…- fue lo último que dijo antes de salir de la habitación dejando a Ginny confundida.

Se quedo en la cama un par de minutos, recuperándose de la extraña desaparición de su novio –En fin…hombres…- bufó Ginny antes de levantarse, primero que todo debía elegir algo para ponerse y tras abrir el armario se arrepintió de no haberle hecho caso a Hermione… ¡Merlín! pero si no tenía ropa… Bueno en realidad si tenía ropa, bastante ropa pero nada decente con lo que pudiese salir a la calle, tal vez un par de vaqueros, nada de acuerdo a la ocasión y conociendo a Harry como le conocía, si había necesidad de planear la velada, eso implicaría cena en algún restaurante sofisticado y no era plan de llevar un par de vaqueros desgastados a un lugar asi… deshizo la otra maleta y allí estaba sobre su ropa…"gracias Hermione" la castaña le había insistido en llevarse ese vestido y ella cabezota como siempre lo había sacado de la maleta unas trescientas veces, pero su amiga, siempre mucho más testaruda había vuelto a empacarlo.

Lo había comprado casi un mes atrás, pero no había tenido la ocasión de llevarlo, era un vestido veraniego de escote halter, marrón chocolate con pequeños apliques en color turquesa en el pecho y un bordado con flores del mismo color en la falda "Gracias, Gracias Hermione" repitió en cuanto encontró los zapatos y el bolso que lo complementaban… Se tomo su tiempo para prepararse un baño de inmersión con agua caliente no le vendría nada mal, tras casi cuarenta y cinco minutos de relajación renunció a su trance y salió del agua, paso la mano sobre el espejo empañado para poder mirarse, las mejillas algo sonrojadas por el calor del agua, adornadas como todo su cuerpo por una infinidad de pecas, algunos mechones de cabello se pegaban a su cuello gracias a la humedad, pero el resto de su melena permanecía totalmente seca gracias al recogido que se había hecho antes de meterse en la bañera, comenzó con su ritual para después del baño, crema y aceites hidratantes para el cuello, las manos y la cara antes de salir quito el tapón de la bañera y cogió un frasco de loción corporal del gabinete y fue hasta la cama para poder aplicársela con mayor comodidad, en eso estaba cuando Harry regreso.

-Aun así…- dijo el moreno observándola; Ginny estaba de pie junto a la cama, una de las piernas sobre el colchón mientras con las manos se aplicaba uno de sus innumerables potingues para la piel…

-Soy una chica Harry… estás cosas llevan su tiempo…- le recordó.

-Tiempo…- Harry negó –cariño te he dado casi dos horas de ventaja.

-de ventaja…- se extraño ella -… no sabía que estábamos compitiendo…-

-cariño, lo digo porque tengo que bañarme y prepararme y aun así, cuando salga del servicio completamente vestido tú vida mía seguirás igual…-

-posiblemente…- le dio la razón ella soltando la toalla que la cubría –lo que no se es si tú estás muy seguro de querer que me vista…- Harry se quedo de pie junto a la puerta del servició mirándola fijamente, realmente esa mujer sabía como tentarlo, llevaba lencería, no escandalosa pero si sexy, ella siempre cuidaba los detalles más mínimos y el color marrón contrastaba con su piel blanquísima –y bien…- le apremió la pelirroja, Harry reacciono y se acerco hasta quedar cerca de su oído.

-tentador…- susurró –…y créeme que estoy haciendo un esfuerzo sobre humano para no saltarte encima, pero tengo una sorpresa para ti, así que me impuesto como penitencia esperar hasta ver tu cara cuando la recibas…- Gin le miró desconcertada y tenía la intención de preguntar pero él la silencio con un beso y añadió –una sorpresa nunca se cuenta, Ginevra…- y sin más entró en el servicio cerrando la puerta tras de si…

Cuando salió del baño, Ginny estaba de pie frente al tocador, llevaba el pelo recogido en una coleta alta y el flequillo recto le tapaba la frente, Harry la estaba mirando y ella le sonrió a través del espejo –lo ves…- comentó –hoy no has tenido que esperarme…- añadió, girando sobre si misma para que le vise el conjunto.

-Perfecta…- comentó él –siempre perfecta…-

-Tú tampoco estás mal…- elogió la pelirroja repasándolo con la mirada, llevaba un par de vaqueros oscuros, zapatos negros y una camisa blanca de manga larga, pero recogida hasta los codos, el pelo siempre rebelde un poco más largo de lo usual, le llegaba casi hasta la línea de la mandíbula y un rastro de barba de dos día, que en lugar de hacerle ver desaliñado, le confería un aire sofisticado, elegante y peligroso…-bueno, ¿A dónde vamos?-

-Vamos preciosa, no pretenderás que te lo cuente…- señaló él tomándola de la mano –fíate de mi Ginny…- le pidió mientras salían del departamento, lo habían rentado en una agencia de viajes muggle, estaba cerca del puerto en una zona excelente, con encanto y cultura y con una de las vista más maravillosas del lugar.

Caminaron por las calles empedradas, mezclándose con el resto de turistas, pasaron por una plaza en la que dibujantes hacían retratos de personas con la bahía como fondo y Harry se empeño en hacer uno de los dos abrazados… -"Quiero grabar este momento para siempre"- fue el argumento al que ella no pudo oponerse, después de que el dibujante le entregase su retrato continuaron por el paseo rumbo al muelle el sol comenzaba a ponerse y las aguas resplandecían con un brillo especial, siguieron caminando hasta llegar a un pequeño restaurante, con mesas pequeñitas y redondas, las sillas de hierro forjado como pequeñas esculturas, manteles blancos y Burdeos y todas las mesas contaban con una lamparita de pantalla roja también, el maître le saludo nada más verlo.

¡-Oh, Señog Potteg les espegabamos…!-

-Le esperábamos…- se extrañó Ginny.

-Por supuesto cariño, tengo mis contactos…- La pelirroja le miraba escéptica y él añadió -he venido hasta aquí hace tres horas para hacer la reservación…-

-Pegmitame Mademoiselle…- pidió el maître apartando la silla para que ella se sentase y después de tenderle a Harry la carta de vinos se retiró.

-¿Qué celebramos?- cuestionó ella impaciente.

-acaso tengo que celebrar algo para tener una atención con mi preciosa novia…-

-no…- negó ella –pero no te gustan este tipo de sitios, asi que…-

-Pues celebro que tengo una novia preciosa…- interrumpió –que acabas de ganar el campeonato nacional de quidditch y que vais terceras en la liga europea…-

-en realidad cuartas…- corrigió Ginny.

-en fin…- dijo Harry sin darle importancia -celebro que tengo la vida que quiero, junto a la mujer que quiero… quedas satisfecha con eso…-

-mucho más de lo que piensa Señor Potter…- aseguro la pelirroja Antes de que el camarero se les acercase.

-Entre el Châteu Mesque y el Saint Amour ¿Cuál escogerías para el marisco?- le pregunto el ojiverde al camarero.

-Si monsieur me lo permite, yo elegigía algo más suave y afrutado como el Chardonnay o el Cabernet…-

-pues entonces tráiganos una botella de Chardonnay y langosta para mí, Cariño…-

-una ensalada de mariscos, pero sin salsa…-ordeno la pelirroja antes de que él joven se marchase.

Harry se sirvió otra copa de vino e iba a servirle otra ella, pero Ginny se negó; era la segunda botella de la noche y ellos apenas y habían terminado de comer, el camarero se les acercaba para retirar los platos ahora vacíos…

-¿Los señoges desean algo más?- cuestiono el joven –tal vez café, o un postre

-no…- negó Harry –tenemos que irnos ya…- la muchacha le miro extrañada pero no dijo nada hasta que el camarero se hubo marchado

-es pésimo sacar a una dama a cenar y no darle postre ¿Sabías?-

-yo no he dicho que no vaya a darte un postre está noche, solo dije que teníamos que irnos…-

-¿Y cual es el postre?- quiso saber la pelirroja ¿Tú?

-más quisieras bonita…- recordó él –pero no…- dejo el dinero suficiente para pagar la cuenta y le tendió la mano para salir de allí… Caminaron largo rato por el muelle en dirección al embarcadero, caminaron en silencio uno junto al otro, Ginny estaba intrigada por el misterio, pero no dijo nada hasta que él no se detuvo, sabía que no iba a poder sacarle prenda -¿Qué hacemos aquí?- cuestionó la pelirroja confundida.

-la lluvia de estrellas ¿Lo recuerdas?-

-si, pero…- y las palabras del locutor de radio llegaron de nuevo a su mente, como si acabara de escucharlo "… y los más afortunados desde un yate en medio de la bahía, pero sobre todo señoras y señores, niños y niñas, hacerlo en buena compañía…"

-¡Oh Harry! Esto es…-

-esto no es nada…- interrumpió mirándola fijamente a los ojos "nada en comparación a lo que tengo preparado… El capitán les dio la bienvenida a "la gaviota" y les dejo en manos de un miembro de la tripulación para que los guiase hasta una mesa puesta para dos en la proa; era una embarcación pequeña, pero encantadora, decorada con velas y flores y lucecitas que no paraban de titilar… Navegaron por la bahía alrededor de cuarenta minutos, lo suficiente para alejarse de Saint Tropez hasta convertir la ciudad en un reflejo de luces sobre el mar, mientras la negrura de la noche se cernía sobre ellos.

-Esto es…-

-te he dicho Ginevra, que dejes de agradecer cada cosa que hago por ti…- el hombre que les había guiado hasta la mesa volvió con el postre… Suflé de chocolate y frutos rojos…

-Merlín…- exclamó ella una vez asolas de nuevo – ¿qué he hecho yo para mecerte?- quiso saber.

-soportarme…- respondió el ojiverde, hablando medio en broma y medio enserio.

-Si sabía que te había ganado de alguna forma loable…- contestó ella, antes de que las luces del yate se apagaran dejando solo las velas y las estrellas, la pelirroja miro al cielo, la lluvia de meteoritos había comenzado –no es precioso…- preguntó sin voltear a mirarle

-no tanto como tú- aseguró él… tendiéndole una copa de champagne.

-Te has dado cuenta…- cuestionó ella pasando el dedo por el borde de su copa.

-¿De qué?- preguntó él de vuelta.

-Tú y yo, siempre que te me declaras estamos cerca del agua…- él la miró con escepticismo, estaba seguro de que ella no sabía nada de sus planes, ni de su propuesta de matrimonio aun no formulada.

-A sí…- se extrañó.

-sí…- aseguró Ginny.

-Después de nuestro primer beso delante de toda la sala común, cuando me pediste ser tu novia ¿Dónde estábamos?-

-el Lago…- concedió él.

-y un año después, cuando me pediste volver…-

-el lago otra vez…-

-exacto…- contestó ella –y después cuando acepte regresar contigo, tras del fiasco en CAKE & TE…-

-una playa desierta en Australia…- concluyó él –tal vez deberíamos cerrar el ciclo así…- comentó.

-¿Qué?- preguntó la pelirroja desconcertada volteando a mirarlo.

-Mira tu copa Gin…- pidió el ojiverde, pero ella seguía con la mirada clavada en sus pupilas –cariño…- Ginevra puso la copa de Champagne a la altura de su ojos y lo vio, justo en el fondo, la cara de sorpresa en su rostro se hizo evidente, sus cuerdas vocales no racionaban y Harry estaba allí mirándola fijamente y ella quería gritar, levantarse hasta él, besarlo, pero no podía, estaba petrificada… el ojiverde se levantó hasta quedar frente a ella y se puso en cuclillas tomó la copa que ella un sostenía y la puso sobre la mesa, para poder tomarla de las manos.

-…sólo he estado totalmente seguro de tres cosas en mi vida, Ginny…- susurró -… y las tres cariño tienen que ver contigo…- no quería llorar, por Merlín lo había imaginado desde que tenía diez años, él allí plantado delante de ella, diciéndole estas cosas tantas veces… pero las lagrimas comenzaron a nublarle la vista –la primera es que soy capas de cualquier cosas, para evitar que algo te haga daño, cualquier cosa mi vida; la segunda, que puedo pasarme la vida buscando, recorrer el mundo entero si me apetece, pero no encontrare a alguien que me haga sentir ni siquiera una ínfima parte de lo que siento por ti…- cuando él llego a esa parte del discurso las lagrimas ya corrían por las mejillas de ella y la voz de él comenzaba a entrecortarse, por los nervios o por la emoción no lo sabía –y la tercera y no por eso menos importante es que quiero que seas mi esposas, que lleves mi apellido y que seas mi mujer a todos los efectos, la madre de mis hijos, mi compañera y la dueña de mi vida hasta el ultimo suspiro… Por favor Ginevra Weasley di que aceptas casarte conmigo y que me dejaras acompañarte en el camino hasta el último día de mi vida y te prometo que me harás el hombre más feliz del mundo…- Ginevra asintió incapaz aun de producir algún sonido.

-Sí…- musitó secándose las lagrimas –¡Merlin! Harry, claro que quiero casarme contigo…- añadió antes de besarle, el moreno le tomó la mano y tras beberse el último trago de la copa de champagne saco el anillo y lo puso en su dedo y le beso las manos, antes de que ella volviese a besarle en la boca.

-¡Te Amo Harry Potter…!- declaró Ginny en voz alta.

-no tanto como yo a ti…- aseguró el ojiverde, tomando a su ahora prometida por la cintura y disfrutando juntos del hermoso espectáculo que les ofrecía la naturaleza.

-Fin del Flash Back—

-es precioso…- elogio Angelina mirando el anillo; no era el típico anillo de compromiso normal; eran tres alianzas de platino entrelazadas una de ellas con pequeñas esmeraldas incrustadas en todo el contorno; Ahora todas (Angie, Molly, Andrómeda, Luna y Fleur) estaban a su alrededor admirándolo, Hermione sin embargo seguía sentada en su sitio.

-¿Tú no quieres verlo?- preguntó Andrómeda extrañada.

-lo tengo más que visto…- contestó y ante la mirada de todas agregó – ayude a Harry a decidirse entre tres modelos distintos y luego soporte cuatro crisis nerviosas del tipo "Ginny lo va odiar" "O de seguro me dice que no" "debí comprar ese con el diamante enorme"…-

-¡tú lo sabías!- exclamó la pelirroja ofendida –lo sabías y no me lo dijiste…-

-Gin, no podía llegar a tu casa y decir "¡ey! ¿cómo te va? Por cierto Harry piensa pedirte que te cases con él" le habría arruinado la sorpresa-

(*)

En el salón mientras tanto…

-no puedo creer que vayas a hacerlo- bufó George –echarte la soga al cuello…-

-no es para tanto- se defendió –me caso con tu hermana por si no lo recuerdas…-

-lo recuerdo amigo mío…- contestó con voz de mártir – por eso te compadezco- agregó

-siempre pensé que aquel que se casase con Ginny no podía estar bien de la cabeza…-

-George…- llamó Arthur –no le asustes…-

-es un gran paso Harry- y esta vez fue la sabía voz de Percy –hay que estar muy seguro para tomar una decisión como esa, una gran responsabilidad…-

-lo sé- contestó con voz cansina, había escuchado lo mismo un millar de veces en el día

-sabes digan lo que digan los demás yo me alegro por vosotros- felicito Bill –Pecas ha soñado con esto desde que tiene diez años y si he de saber que mi hermana está con alguien, nadie mejor que tú para hacerla feliz- acoto

-gracias…-

-pero amigo mió no todos son peritas en dulce- y este fue Charlie –te estás llevando el mayor tesoro de nuestra familia, da igual que viva contigo o que lleve tu apellido, Ginny siempre será nuestra niñita, asi que asegúrate de que no derrame ni una lagrima de tristeza por tu causa; no querrás tenernos de enemigos- Harry asintió mientras miraba a Ron

-los chicos se han adelantado con sus consejos- señaló –eres mi hermano Harry ¿Eso lo sabes?- pregunto, Harry asintió –y sabes que tu felicidad me hace feliz; que siempre estoy de tu parte; pero por muy cabezota e insoportable que pueda llegar hacer la enana siempre será la niña de esta familia y como hermano mayor he de asegurarme que el tío con el que está merezca la pena- Harry asintió de nuevo –la haces feliz eso lo sabemos todos, espero que dentro de cuarenta años cuando este gorda y más arrugada que una pasa sigas haciéndolo, por que esa mujer, es ridículo seguir llamándola niña; para todos nosotros es sagrada…-

-lo haré- contestó –juro que la haré feliz cada día de mi vida-

Arthur se había mantenido al margen durante la emotiva escena.

-Has prometido hacerla feliz y eso para mi es suficiente Harry- comentó –asi que tienes mi bendición para casarte con ella; un poco ridículo Ginny toma sus propias decisiones desde hace muchos años- señalo –cuídala mucho Harry- le pidió –nunca dejará de ser mi niñita; pero desde el momento en que lleve tu apellido será tu responsabilidad velar por que no le pasa nada…-

-lo haré…-contestó.

(*)

Y en la cocina…

-¿Ya tenéis una fecha?- preguntó Molly entusiasmada.

-mamá llevo cuatro días prometida…- respondió.

-tiempo suficiente como para haber elegido un día para algo tan importante…-

-créeme que tenía mejores planes…- respondió Ginny logrando que su madre se abochornase -lo más probable es que sea en verano; junio, julio…-

-¿Vegano?- inquirió Fleur.

-estás loca- exclamó Angelina.

-Gin es abril, junio esta a la vuelta de la esquina- le recordó Hermione.

-además hay tantas cosas por planear, no puedes casarte en verano…-

-claro que puedo, tiene que hacer buen tiempo quiero que el vestido tenga un escote soberbio y que haya flores por todas partes, orquídeas blancas y el frío las arruina…-

-Ginny una boda tiene muchos detalles, el vestido, la comida, las flores…- y esta vez fue Luna.

-quiero un boda sencilla, en el jardín de la madriguera, con cincuenta personas, los amigos más íntimos y la familia…-

-Gin te das cuenta que la mera familia somos casi veinte personas –recordó Molly.

-Además ¿A quien piensas dejar fuera?- preguntó Hermione.

-no te casas con cualquier persona Ginny, te casas con Harry Potter; sácate la idea de una boda sencilla de la cabeza…- señaló Andrómeda.

-tiene que ser en verano, más no tiene que ser este verano, el que viene estaría bien y tenemos el tiempo suficiente para organizar la gran boda, sin estropear la de Audrey y Percy- respondió, logrando que todas rieran.

-Lo primero que hay que hacer es elegir una fecha… háblalo con Harry…- ordenó Hermione anotando algo en su agenda.

-Necesitas un tema, paga la decogación- señaló Fleur.

-y elegir el vestido …- recordó Molly.

-La lista de invitados- añadió Luna.

-El Menú…- informó Angie.

-dudo que el jardín de la madriguera sea lo suficientemente grande; busca otro sitió y piensa si quieres la ceremonia y el banquete juntos- comentó Andrómeda.

Al final del día cuando todos se marcharon tenía una lista de mil cosas por hacer obra de Miss orden absoluto alias "Hermione" y su idea de una boda sencilla sólo la familia y amigos había sido descartada por completo.

-ha sido un día muy largo…- exclamó Harry sentándose con ella en el sofá.

-largísimo…- concedió –creó que debiste raptarme algún paraíso tropical y casarnos allí entre cocoteros y el mar- dijo.

-tus padres no me lo habrían perdonado, además yo siempre te he imaginado vestida de blanco caminando hacía el altar…- añadió.

-¿sabes lo que simboliza el vestido blanco amor mió?- preguntó –simboliza la castidad y la pureza ¿Ves alguna de esas cualidades en mi?-

-las veo todas…- aseguró él con una sonrisa.

-¿De que tanto hablabas con mis hermanos y mi padre?- preguntó Ginny curiosa.

-sólo me dejaron claro que si llegaba hacerte infeliz por la más mínima cosa se encargarían de hacérmelo pagar; que les daría igual terminar en Azkaban y que enfrentarme a Voldemort me habría parecido un juego de niños…-

-Harry…- exclamó Ginny –no bromees con eso…-

-sólo querían asegurarse de que te haré feliz-

-¿Y tú que les dijiste?-

-que dejare mi vida en el intento…- respondió silenciándola con un beso antes de que pudiese preguntar de nuevo…-

-Harry- le llamó con voz queda

-¡mmmm!- musitó él ocupado en besarle el rostro y el cuello.

-tenemos que elegir una fecha…- susurró desabrochando los botones de su camisa.

-después…- contestó él –ahora tengo cosas más divertidas que hacer…- y sin más la tomó en brazos y subió con ellas las escaleras rumbo a su alcoba…