Indagaciones indiscretas.
Estaba nuevamente solo, todavía no sabía si abrir o no abrir ese condenado diario, eran los secretos de Susan, ¿Qué negocios tenía él metiéndose, en asuntos que no eran suyos? Pero otra vocecita interna le repiqueteaba la cabeza, incitándole a abrir ese libro, seguramente se encontraría con sorpresas muy gratas y otras pues…no tanto.
Después de mucho rodeo, Caspian mandó todas sus consideraciones al diablo; tomó el diario e introdujo la llave en el orificio que tenía el candado.
Respiró profundamente tres veces antes de leer.
El diario empezaba en el mes de marzo de 1943.
"Hoy durante la cena, papá me trajo un regalo de momento me animé un poco porque creí que se trataría de alguna diadema, un par de aretes o los zapatos rojos que ví el lunes pasado en esa vitrina, pero no ¡se trata de tí! Un maravilloso Diario, a mamá no le hizo gracia el regalo "¿Para qué ha de querer nuestra hija un diario?" Papá por su parte, simplemente atinó a responder "Todas las señoritas tienen uno como ése, además de que le servirá para que apunte sus impresiones y recuerdos, lo que suceda en su vida".
Mamá no se daba por vencida, como siempre quisiera llevar la revancha en todo repuso que yo era demasiado joven para andar escribiendo cosas a escondidas, además de que siempre estaba ocupada, y seguramente no tendría ni tiempo para escribir estupideces.
Supongo que tenía cara de intriga pues papá haciendo caso omiso de sus comentarios, me explicó que un diario era algo absolutamente privado, que nadie podía mucho menos leerlos. Pues estos eran exclusivamente propiedad de su dueña, y esta era la única que tenía el derecho a abrirlo por ende escribirlo.
He de confesar que esto me encantó; nunca había tenido un diario y se me figuró emocionante, ya que tendré algo en el cual anotar todo lo que me guste o me disguste sin tener el temor de ganarme una buena reprimenda por ello.
Al terminar la cena, papá y mamá se fueron a dormir, no sin antes despedirse de mí con el acostumbrado beso de las buenas noches.
En tanto yo, subí corriendo las escalaras, me encerré en mi habitación y me puse a examinar cada uno de los detalles de mi nuevo "Diario. Es muy bonito tiene su cerradura y una llavecita para que solo yo pueda introducirla, las tapas son duras en color oro, y en letras muy elegantes tiene escrito mi nombre Susan Anne Pevensie.
Comencé a examinar las hojas, estas eran blancas, ¿Seré capaz de escribir algo? A veces siento que desde el último viaje que hice a mi amada Narnia con mis hermanos, ya no me pasa nada digno de ser recordado y sinceramente tengo miedo de dejar este bonito diario en blanco para toda la vida".
Caspian sonrió ante lo que eran las primeras impresiones de Susan, al recibir lo que era el primer diario de su vida, cuando estaba en Narnia, él mismo escribió docenas de diarios en los que únicamente escribía poemas y cartas de amor dedicadas a ella precisamente, el diario fue pausado tres días y continuaba el 15 de marzo del mismo año.
"Durante la comida, papá nos ha dado la noticia que estaba esperando durante tantos meses ¡Por fin volveremos a Inglaterra! Arregló con la embajada un cambio de embajador, y nosotros partimos dentro de una semana más ¡No puedo con la emoción que siento de volver a ver a Lucy y a Edmund y a Peter!
Ellos han estado viviendo en casa de nuestro tíos Harold y Alberta; me sorprenden las cartas de Lucy antes echaban pestes a cerca de Esutace, nuestro primo; ahora dice que lo extrañará a la hora de partir.
Menciona que los acompañó en el último viaje a Narnia haría unos meses atrás y que definitivamente no es el Esutace que tanto Peter como yo recordamos. Bien por él, aunque tendría que ver dicho cambio para poder creer; que alguien de la calaña de Esutace sea capaz de cambiar realmente para bien.
Mientras yo, soy completamente feliz con la noticia mamá está algo apagada; Estados Unidos le cayó bien en los primeros meses, todo lo que hicimos durante el tiempo que estuvimos aquí fue asistir a fiestas, invitaciones de té, reuniones de caridad, y una que otra conferencia de lectura; son una sociedad muy bulliciosa estos americanos aun cuando estamos en tiempos de guerra. Es algo bueno dado a que no estas tristeando todo el día. Además de que hay muchos sitios en donde salir a dar u paseo y de paso conocer gente…Pero nada comparado con Inglaterra.
Papá nos platicó que viviríamos en una mansión en el campo; para evitar los constantes bombardeos de los nazis en Londres; los chicos y yo tomaríamos nuestras clases con profesores privados. Pues sería peligroso seguir yendo a las escuelas normalmente, en estos tiempos que corren.
A veces creo que la guerra no va a terminar nunca; los nazis parecen no querer darse por vencidos mientras que los aliados no dan sus brazos a torcer; fue para Europa una bendición el hecho de que los americanos se nos unieran en el 41; papá siempre pensó que una vez que Estados Unidos estuviese dentro de la contienda, mayores problemas tendrían los alemanas ¡vaya si resultó cierto!
Bueno te dejo porque mamá quiere salir a comprar unas cosas para los chicos, y de paso arreglar la documentación que hace falta, ya sabes, pasaportes y esas cosas que siempre piden en las aduanas cuando haces un viaje al extranjero.
EN fin, no creo volver a escribir; pero si tengo algo importante que relatar el día de hoy te lo cuento con mucha prisa.
Se despide.
Susan Pevensie, reina de Narnia…
Mejor borro esto último hace unos días me pareció que mamá quería husmear por aquí. No quiero ni imaginarme como se pondría si supiera como firmo cuando acabo de escribir.
Caspian acababa de pasar otra hoja, cuando fue interrumpido por Susan Kruger a juzgar por la expresión de su cara pareciera que acababa de ver fantasmas Caspian cerró el documento con la llavecita, después lo metió en un cajón con la promesa de volver a sacarlo a penas averiguara el porqué de la preocupación de Susan.
Antes de atreverse a preguntar nada. El mismo Hitler en persona arribó en sus habitaciones como un huracán, por un momento Caspian sintió miedo llegó a pensar que había sido descubierto y probablemente Lucy, Edmund en fin todos aquellos a quienes protegía estaban yendo rumbo a su último destino: un campo de concentración.
Guardó las apariencias mostrándose tranquilo, sereno. Hitler por su parte se acercó a él con una expresión en la cara que daba miedo, la mano izquierda le temblaba levemente, y se había quitado los lentes. Cuando estuvo lo suficientemente cerca de él, le plantó dos bofetones que hicieron la sangre del rey telmarino hervir.
Con cuanto gusto se habría lanzado sobre el cuello de aquel demonio; se imaginaba apretándoselo hasta ver salir de Hitler el último halito de vida.
Empero se mantuvo apacible.
Esperando cualquier tipo de reprimenda.
Hitler después de un breve temblor de labios empezó a lanzar injurias. Una derrota más a manos de los rusos en la frontera Ucraniana todo el ejército alemán; se rindió cobardemente ante los bombardeos cuando la orden expresa era nunca rendirse, luchar hasta que quedara la última bala.
—Fue una emboscada, los rusos aprovecharon la niebla; y se lanzaron contra nuestras tropas pillándoles sorprendidos.
Hitler no quería escuchar, últimamente todo lo que escuchaba era derrotas, aliados desembarcando, derrotas, oh y por no olvidar la constante petición de hombres por parte de sus generales.
Petición que Hitler evadía deliberadamente; para perjuicio de él y por supuesto para beneficio de los aliados quienes estaban teniendo la tarea de vencer a los alemanes. Cada vez más fácil.
— ¡Emboscada! —El grito de Hitler hizo retumbar los frágiles cristales de la habitación. —Eran más de un millón de soldados, bien entrenados, equipados y vestidos para soportar las últimas ventiscas del invierno. Se suponía que esta vez la victoria era nuestra, ¡No hay excusa para esta aberrante humillación! ¿Es que Alemania ya no tiene hijos que la defiendan valientemente?
Caspian tragó saliva, no, no era que Alemania no tuviera hijos que la defendieran de hecho. Hijos eran lo que tenía de sobra.
El detalle estaba en los uniformes y en el mal funcionamiento del armamento y la artillería.
Porque ese era precisamente el plan; supuestamente el ejército alemán estaba equipado con el mejor armamento, sin embargo este era de lo más traicionero que pudiera uno imaginarse. Caspian sentía pena al ver que por su culpa tantos hombres morían día con día en el campo de batalla ¿Qué se le iba a hacer? Así tenía que ser para que hubiera victoria debían sufrir quienes hacían la guerra y en este caso los alemanes estaban sufriendo los estragos de una guerra, que ellos nunca pidieron.
— ¿Piensa cancelar en viaje de la victoria?
Caspian formuló la pregunta a base de usar la psicología inversa en Hitler, esos meses que estaba pasando en Alemania le sirvieron para conocer de fondo al hombre que tenía al mundo de cabeza prácticamente.
Sabía que ni si quiera ello podría mermar el ánimo de Hilter, el hombre estaba decidido a demostrar al pueblo alemán porque tenía tanta fe en ellos.
— ¡Nunca! —Hitler caminaba por la habitación con las manos entrelazadas en la espalda. —Esa gira tiene que mantenerse en pie, tengo que demostrar a los alemanes que seguiremos en pie de lucha no importa cuántas veces nos venzan, resurgiremos de las cenizas como el ave fénix, mostrándonos más fuertes y poderosos que antes.
Caspian sintió que aquellas eran las palabras de una persona completamente chiflada, loca de poder. Hitler estaba firme en creer que todavía tenía una oportunidad para ganar la guerra cuando ya la estaba perdiendo.
Cada vez eran más las noticias sobre victorias aplastantes de los aliados en Francia, inclusive los americanos estaban entrando ya en la parte este del país avanzaban rápido, destruyendo las ciudades importantes que encontraban a su paso con bombardeos de día y de noche.
Los saldos de civiles muertos eran grandes, pero la victoria estaba cada vez más cerca no para los alemanes, como deseaba Hitler, sino para los aliados.
—Si me permite un consejo, yo creo que podríamos festejar el décimo aniversario del Reich, aquí en Berlín no es necesario gastar tiempo haciendo un viaje innecesario.
—No, ese viaje se hace y punto no pienso demostrar a mis enemigos que estoy débil. Al contrario quiero que Alemania me vea fuerte, fuerte es como me verá. Que se recupere mi joven amigo, y disculpe mis arranques de histeria. Buenas tardes.
Caspian se cuadró delante de Hitler e hizo el saludo nazi antes de que el führer saliese de la habitación.
Susan Kruger se encargó de despedir a Hitler, en tanto Caspian volvía presurosamente al diario de Susan. Volvió a sacar el libro del cajón abriéndolo en dónde dejó suspendida su lectura gracias a la inesperada visita de Hitler.
Esta vez la escritura iniciaba tres semanas después, en el mes de abril de 1943, Susan ya estaba en Inglaterra.
"Tengo que admitirlo, me he llevado una sorpresa no muy grata, apenas hemos llegado a Inglaterra nos encontramos a Peter, Lucy y Edmund ellos prepararon una bonita fiesta de bienvenida para nosotros.
Todo estuvo muy animado, fue simplemente bonito reencontrarme con mis hermanos después de haber pasado tanto tiempo fuera de Europa. Papá como siempre tuvo que ir con Peter al parlamento (oh es que no te he contado que ahora Peter, trabaja codo con codo con el primer ministro Churchill, dado a que encontró la manera de descifrar los mensajes que mandaban desde Alemania a Inglaterra) mamá quiso irse a dormir un poco, argumentando que estaba demasiado cansada y agotada por el viaje en barco desde Nueva York hasta Londres.
Nuevamente a solas Lucy, Edmund y yo nos pusimos a charlar sobre todo lo que hicieron e hice mientras estuvimos separados. Hasta que tocó el turno de hablar de eso, de Narnia, hablar de Narnia significaba por ende hablar de él me refiero a Caspian (Ya te contaré de él después).
"¿Cómo va al reinado de Caspian?" tenía que preguntar algo para poder tocar el tema, si yo ya no podía volver a Narnia, supuse que me sería agradable saber de él mediante mis hermanos que su pudieron ir.
Lucy y Edmund intercambiaron miradas era como si dudaran en contarme algo que quizás, podría dolerme pero estaba sorprendentemente preparada para cualquier cosa. Después de todo si voy a decirte que Caspian es muy guapo, además de que es muy gentil y caballeroso.
"va bien. Caspian es muy buen gobernante de hecho me atrevo a decir que ha sabido gobernar Narnia mucho mejor de lo que hiciéramos nosotros en nuestro tiempo" ésa fue la respuesta de Ed, pero todavía notaba cierto nerviosismo pendiendo del aire. No me quedé conforme. Siempre que viajábamos a Narnia o en este caso viajaban era porque Narnia estaba en problemas, en serios problemas.
Luego de tanto insistir Lucy me contó que esta vez Caspian se hizo al mar, en un barco que ya no recuerdo el nombre, lo único que recuerdo era que terminaba con algo que tenía que ver con "amanecer". Estaba buscando a unos lores que fueron leales al padre de Caspia, y que curiosamente desaparecieron en el periodo en que Miraz, el tío de Caspian gobernó Narnia.
Para no hacer el cuento más largo, debían reunir las espadas de esos lores, Esutace terminó convirtiéndose en un dragón y conocieron a una estrella. Sí a una linda y brillante estrella que resultó atractiva a los ojos de Caspian.
No lo culpo, conocimos estrellas cuando fuimos reyes y reinas de Narnia, muchas de ellas acudían a Cair Paravel, con el fin de que Peter o Edmund las tomaran como esposas. Así que no hace falta haber estado en ese viaje para darme una noción de cómo podía ser esa tal Liliandil. Sin duda alguna muy hermosa.
Total me alegro por Caspian teniendo una esposa pueda asegurar una dinastía larga y feliz.
Cuando Lucy terminó su relato del tercer viaje a Narnia todos nos quedamos sumidos dentro de un incómodo silencio. Yo por mi parte sentía mi estómago vacío era como si no hubiera probado ni un solo bocado me sentí ¿Celosa? ¿Enojada? pero, ¿Por qué?
Tuve que retirarme de allí, necesitaba tomar aire salí con pasos presurosos sin fijarme siquiera en que mis pasos eran seguidos por los de Lucy. Ella me alcanzó en el jardín cuando me giré pude captar la preocupación en su rostro.
"¿Estás bien?" Tuve que recomponerme en seguida, tampoco era para tanto. Caspian se quedó en mí como un tierno recuerdo; apeas pude creer que la noticia fuese capaz de haber causado tal impacto en mí.
Traté de hacer platicas distintas para que Lucy no volviera a tocar el mismo tema; dimos un paseo por la casa con el fin de explorarla descubrimos. Caminamos hasta las campiñas y no muy a lo lejos vimos otra casona. La curiosidad nos embargó; nos acercamos un poco más para explorar después de cruzar el campo que dividía la casona en la que nosotras vivíamos y aquella que llamó nuestra atención nos cruzamos con una hilera de cuatro cottages, delante de uno de ellos vimos a una mujer que se ocupaba barriendo el porche de la casa. Nos acercamos a ella con el fin de pedir información.
Probablemente no estuviera muy acostumbrada a ver pasar gente por estos lares, ya que al levantar la cabeza cuando nosotras dimos las buenas tardes se veía asombrada.
"¿En qué les puedo ayudar?" nos preguntó en un acento inglés bastante marcado. EN seguida Lucy fue quien habló antes de mi, le preguntó a cerca de esa casona. La mujer se quedó unos minutos en silencio como si meditara si nos debía decir o no.
Todo lo que obtuvimos de información fue que la casa antes de ser comprada, funcionaba como un hotel; y que ahora era propiedad de un alemán, el hombre que la compró pasaba únicamente dos meses, los únicos que de cuando en cuando venían eran los sirvientes para hacer una pequeña limpieza y eso era todo. También nos explicó cómo llegar si era que teníamos ganas de echar un vistazo. Nos enseñó el camino que estaba detrás de los cottages, teníamos que cruzar un pequeño puentecillo de madera que se encontraba a unos treinta minutos y listo ya estábamos dentro de Grafton Manor.
Así lo hicimos llegamos bastante cansadas por la caminata pero con muchas ganas de hacer una pequeña inspección por la zona.
Era algo tranquilo el sitio estaba rodeado de árboles, jardines preciosamente diseñados con todo tipo de rosas. Había una gran puerta de entrada sostenida por dos columnas de mármol y un arco, abrimos la puerta y entramos.
Al entrar todo fue silencio, margaritas, lavandas y un buen sendero de geranios de todos colores cubrían el camino de madera hasta la puerta de la casa. Intentamos abrirla pero como era natural esta estaba cerrada.
Nos quedamos un rato más disfrutando con el silencio del lugar que en lugar de ser incómodo nos resultaba bastante tranquilizador. Estuvimos sentadas en uno de los escalones de la entrada principal, cuando vimos que el sol estaba por ponerse decidimos marcharnos, quizás en la casa hubiesen notado nuestra ausencia y mamá como es usual en ella debía estar bombardeando a Edmund con preguntas.
Hicimos el camino de vuelta corriendo, llegando a casa justo a la hora del té. Para ese entonces yo había olvidado por completo a Caspian y a su estrella, solo tuve cabeza para pensar en la aventura de la mañana y por supuesto me prometí que volvería a pisar Grafton manor pero esta vez sola.
Caspian cerró por un momento el diario las palabras de Susan eran las de una mujer celosa, claramente podía verse; lo que todavía no terminaba de comprender era ¿Cómo le habría hecho para ocultar lo que sentía durante tanto tiempo? Él por su parte siempre tuvo cabeza para pensar en ella. En lo poco que llevaba leyendo ese diario, no había indicios que demostraran que Susan sintió lo mismo que él cuando su ausencia se fue haciendo más insoportable para el rey.
Suponía que debía seguir leyendo Lucy no le pediría que leyera el diario de su hermana, solo porque pudiera encontrar un placentero pasatiempo descubriendo los secretos de Susan.
Abrió el diario en la siguiente página; una semana después de la visita al grafton fechada como 13 de abril de 1943.
"Apenas llegamos a casa madre ha dispuesto una gran fiesta para celebrar mi cumpleaños; no es que no quiera de hecho si algo me gusta aquí y cuando estaba en Narnia eran precisamente las fiestas. Solo que al tratarse de mi cumpleaños hubiera querido que fuese algo más formal.
Cuando se lo expuse a mamá una semana antes, precisamente un día después de haber visitado Grafton manor con Lucy, ella me reprendió me soltó un discurso a cerca de lo importante que era codearnos con las familias de las personas importantes con las que trabajan Peter y papá. Ya que al ser gente que trabajaba a lado del primer ministro bien podría yo sacar un buen partido de allí.
Me marea con sus constantes palabrerías, yo quiero casarme como se casó ella, con alguien de mi propia elección, desde que papá tuvo la suerte de que lo hicieran diplomático en todo lo que esa mujer ha pensado desde entonces, es en casarme con alguien de dinero. Sencillamente ya estoy harta, cuando viví en Narnia era lo mismo, peticiones de príncipes, duques, generales y reyes para mi mano, y ahora esto, ¿Hasta cuándo Aslan?
A veces pienso en lo que habría sucedido si tan solo hubiese confiado en mis impulsos aquella vez que besé a Caspian, cuando nos despedimos de nuestros amigos de Narnia, durante el último viaje que hicimos Peter y yo, ¿Habría sido feliz?, ¿Caspian hubiera sido un buen marido para mí? Pero no vale la pena pensar en ello, él tiene a su estrella y yo solo tengo constantes peticiones de jóvenes estúpidos e imberbes de esos que se sienten la gran cosa solo por vestir un uniforme de gala militar al que no le hacen honor alguno. No es que sea orgullosa ni pretenciosa solo que desde que he vuelto de Narnia me parece que todos los muchachos que he tenido oportunidad de conocer, son poca cosa en comparación con los dones de aquel rey telmarino de dulces ojos color chocolate (¡Otra vez estás bobeando Susan!)
Y sin embargo me es imposible dejar de pensar en él; siempre fue dulce, tierno, amable e inclusive me cuando me trataba como si yo fuera algo que debía cuidarse con demasiada delicadeza me hacía pensar que era justo, uno de esos caballeros que siempre cantaban los trovadores narnianos cuando nos sentábamos a escuchar sus melodías en el gran salón.
He estado pensando en ello últimamente, de hecho siempre lo he estado pensando, cuando no tenía nada que hacer en Estados Unidos todo lo que hacía era pensar en mis días gloriosos en Narnia, lo malo era que cuando pensaba en Narnia, en sus bosques bellísimos, en las dríades y náyades automáticamente pensaba siempre en Caspian, recordaba el brillo de sus ojos, lo dulce de su sonrisa y sus palabras tan simplemente reconfortantes. Me gustaba pensar en Caspian porque era un escape a todo lo que mi augusta señora madre me hacía pasar.
Cada que me hacía conocer a un muchacho mis expectativas en cuanto a conquista siempre iban en aumento, nunca quedaba satisfecha con ningún muchacho, siempre sentía que a todos les faltaba algo que Caspian para terminar de empeorar las cosas, tenía de sobra, si no era la caballerosidad, era el encanto, cuando no el encanto era la amabilidad y cuando no siempre agregaba algún defecto, cuando mi madre los veía a todos perfectos. E inclusive a muchos de mis pretendientes les encontraba aptitudes que a mi francamente se me escapaban.
Ahora tengo que dejarte, la mujer quiere que vayamos a Bath con la estilista que se va a encargar de mi arreglo personal.
Susan Pevensie
Con aquellas palabras el alma le volvía al cuerpo, fue reconfortante para Caspian el darse cuenta de que Susan no lo olvidó así él como ella jamás la olvidó a ella. Leer aquellas notas le daba más ánimos para seguir luchando por los dos aunque fuese en separado.
Ya no le importaban todos los desagradables sentimientos que guardó contra ella en el pasado, todo lo que realmente quería era borrar del golpe todo aquello, empezar de nueva cuenta a cortejarla así como ella hubiese deseado.
Para ello tendría un viaje por Alemania todo planeado. Solo le faltaba encontrar los lugares y los momentos adecuados para ir acercándose poco a poco a ella claro, sin tratar de apresurar demasiado las cosas.
N/a: Bueno chicas, pienso dividir el diario de Susan en dos, la primera parte son sus impresiones acerca de Liliandil y del impacto que nuestro guapo Caspian causó en ella, lo segundo ya vendrá en el siguiente capítulo.
En fin feliz lectura.
