Capitulo 21…
Miedo. Miedo y confusión. Era lo único que podía sentir cada vez que miraba a Rin en el salón de clases mientras esperaba a que el día terminara y ver que era aquello de lo que quería hablar tan seriamente. Aun dentro de clases ella se mantenía alejada de mi como si fuera una especie de enfermo terminal, o una especie de aborigen, y cada vez que trataba de acercarme ella simplemente se giraba a mí y me volvía a confrontar con una cruel mirada asesina, por lo que solamente podía arrepentirme a medio caminar y regresar a mi asiento.
Esas horas de escuela fueron realmente crueles con mi ánimo, y no era nada que no fuese difícil de notar ya que en ningún momento trate de ocultar la "carga" de culpa que sentía por lo que paso antes.
*Hermano, luces jodidamente mal -dijo Rei dándome un codazo- tan solo ira tu reflejo en la ventana
*No muestra nada que no sea verdad, por algo es mi reflejo, ¿No?
Pasadas las primeras horas de clases se llego la hora de descanso, otra hora que, peor que las de clases, se me hizo más duradera que de costumbre. Usualmente durante el descanso voy a por algo de comer y me lo llevo al salón de clases para hacer pendientes o simplemente para alejarme de los montones que se juntan en la cafetería escolar, pero me sentía tan de pésimo humor que apenas salí del salón lo único que se me ocurrió fue acercarme a la ventana frente a la puerta y quedarme mirando hacia afuera como si meditara algo muy profundamente.
*Toma, con esa cara es obvio que ni siquiera has ido por algo de comer -me extendió la mitad de un sándwich-
*Gracias, pero no tienes que…
*Ella me pidió que te lo diera -señalo a lo lejos-
Al otro extremo del pasillo logre mirar a Rin con un grupo de chicas riendo a su lado… una escena digna de cualquier novela romántica… el chico enamorado y despistado observando de lejos a la chica popular de su escuela en una especie de efecto de cámara lenta. Era algo confuso, solo una vez me había pasado eso durante la secundaría y fue con una chica que casualmente era víctima de las miradas acosadoras de todos los chicos a su paso. Aunque, con semejantes atributos, ¿Que hombre no babearía por ella? Curiosamente, fue tiempo después que caí en cuenta de que el físico no lo era todo en una chica, y hay cosas más importantes que solo un enorme busto en ellas…
¿Cómo lo note? Ni siquiera yo me di cuenta cuando eso sucedió, y realmente no tiene importancia, salvo para otro momento. Ahora lo importante era el porqué Rin, estando tan molesta, aun se tomaba esas pequeñas molestias conmigo.
*Como sea, paso algo acaso entre ustedes? Esas miradas tan frías solo te las dedica cuando está realmente furiosa, eso, y el libro…
*En la entrada nos topamos con Miku y…
*Eso es suficiente para comprenderlo -interrumpió el- y si es tan serio como parece, mejor que hagas algo antes de que durante la noche entre y te mate con tu almohada -dijo entre risas mientras se iba-
Rei es uno de esos amigos que no suelen mostrar sus sentimientos ante los demás, y mucho menos de esos "mejores amigos" que te dirán que te apoyan en las buenas y en las malas. El simplemente es… es de esa clase de mejor amigo que te hará burla de casi cualquier situación y no se retractara de ello. Muestra de ello era el cómo llego y se fue tan despreocupadamente solo dejándome con mis ideas y temores de lo que estaba por venir. Por alguna razón -que obviamente yo mismo se cual es- mis ideas sobre lo que pasaría después de la escuela no tenían nada que ver con lo que posiblemente sucedería. Como buen pervertido lo único que de momento pasaba por mi mente eran diversos tipos de sesiones salvajes y atrevidas al lado de Rin, y ahora que poco a poco iba conociendo mas de sus deseos era más la tentación de probar más cosas… hasta ahora el haber conocido su cuerpo… saberlo casi de memoria con mis ojos y mis manos… si, es bastante placentero el estar con ella de ese modo. Pero ella lo sabe, sabe que deseo mas de ella, que busco el someterla a mi voluntad, atarle, torturarle suavemente con las caricias de una delicada pluma mientras este atada a mi cama y espero que en algún momento rompa su silencio y su voluntad para que sea ella misma quien me pida las cosas que desea… pero…
El sonido de algo chocando contra la ventana me saco de mi mundo de locas ideas y me devolvió de nuevo a la realidad de la escuela. Rin iba pasando detrás de mí con su grupo de amigas, y el sonido que me despertó era el de una caja de jugo que estaba tirada a mi lado, cosa a la que en un principio no le tome ningún tipo de atención, no sino hasta que ella se detuvo más adelante, y con sonido muy "disimulado" de tos, apunto la caja de jugo de manzana. Ni yo mismo supe porque, pero segundos después levante la caja del suelo y pensé en arrojarla al bote de la basura, pero note que por detrás y cuidadosamente adherida estaba una pequeña nota color verde fluorescente con un breve mensaje:
"Al termino de la siguiente hora, saldré de clase antes de que la profesora llegue y me iré a un encuentro. ¿Te interesa? Sígueme entonces."
¿Escapar de clases? ¿En qué rayos estaba pensando? ¡Es Rin, maldición! La Rin a la que le queda un cargo de consciencia si pisa por error un insecto estaba pensando en saltarse la escuela como si nada. SI realmente quería saber de qué iba todo esto, tendría que seguirle la corriente y saltarme las clases junto con ella.
Y así fue, apenas salió el profesor de la hora en curso, Rin solo dijo algo a una de sus amigas, guardo sus cosas rápidamente, y salió del salón de clases normalmente como si fuera la hora de salida, tras lo que yo, dando algunos tropiezos, emule tan bien como me fue posible.
En el camino no hubo nada fuera de lo usual, pero siendo hora de cambio de clases no éramos los únicos alumnos en los pasillos, lo que hizo fácil el que llegáramos hasta la entrada principal sin problema. Lo difícil sería salir sin que el prefecto nos atrapara en la reja de la entrada. Pudiera que fuese fácil si tuviéramos alguna dispensa de los maestros para salir pero no era así.
*Date prisa -dijo Rin severamente mientras cruzábamos la puerta- si no me sigues la corriente no podrás salir y perderás la oportunidad de saber que sucede
Y si. Como usualmente suele pasar con muchas mujeres, ella leyó mi mente al instante en que la alcance, pero ni siquiera así supe de que iba todo esto, así que solo me limite a ser como la fiel mascota obediente y la seguí hasta la entrada. Esos breves minutos en los que llegamos a la reja resultaron en una eternidad en la que lo único en que pensaba era en que de un momento a otro algún maestro o asesor saldría corriendo tras de nosotros y nos atraparía. Sentía como si cientos de miradas estuvieran clavadas en nuestra espalda acusándonos de romper las reglas. Cosa rara, que yo siendo el alumno promedio fuera quien se preocupara por esas cosas y Rin siendo el más pulcro ejemplo de un alumno estrella de preparatoria pudiera manejarse tan relajada y despreocupada como ahora.
*Disculpen, ¿van a alguna parte jóvenes?
Una figura semi-adulta se nos atravesó en la entrada a tan solo unos pasos de haber cruzado sin ningún problema, y note rápidamente en su brazo izquierdo la insignia tan peculiar de la escuela: un prefecto escolar.
*Si -dijo Rin al tiempo que habría su mochila y sacaba una nota- me han dado un permiso para retirarme antes por un accidente
*¿Accidente? -cuestiono el prefecto al notar que no había nada llamativo-
*Accidente femenino -dijo ella sonrojándose un poco-
*Está bien está bien, tu puedes pasar -dijo al comprender- pero él no tiene un permiso a la mano, ¿o sí?
*Nuestra asesora ha dicho que está bien que me acompañe en caso de que me desmaye de nuevo, vivimos lejos y lo hizo para asegurarse de que llegue a casa
*Mmmmmm…
*Si lo desea, puedo… -Rin pareció caer- puedo pedirle a mi hermano que llamé a nuestra asesora
*No hace falta -contesto el prefecto- cualquier cosa la buscaré, y tu chico, mejor cuídala, no se ve muy bien, será tu culpa si algo le sucede
*Claro, déjelo en mis manos, y gracias…
Rin me extendió su mochila para que la cargara por ella, y llevo su mano a su estomago quejándose de una dolencia mientras caminábamos en una dirección que para nada era la que iba hacía nuestra casa. Ella siguió con la mano en su estomago hasta que luego de alejarnos un par de calles de la escuela giramos en una esquina, y de inmediato comenzó a caminar como si nada. Apenas lo hizo me percate de que no había estado más que fingiendo todo lo anterior -admito que creí que era real- y que no fue más que una buena actuación para zafarse hábilmente del prefecto.
Intente hablarle cuando ya no había nadie cerca que pudiera descubrirnos, pero ella solo levanto su mano como señal para que no hablara mas, lo que me hizo suponer que aun no tenía derecho de hablarle, si es que era realmente un derecho. Caminamos en el mismo silencio por poco más de media hora después de haber salido de la escuela, hasta que llegamos a una especie de mezcla entre plaza y parque de juegos infantiles muy bien cuidado. Había algo de gente ahí aun para ser temprano, mayormente personas adultas y unas pocas parejas que disfrutaban de una buena compañía matutina.
Rin fue hasta unas bancas vacías casi hasta el centro de la plaza y se sentó frente a una pequeña fuente con algunos niños que jugaban alrededor. Mientras estuvimos sentados ahí, ella sonreía con bastante frecuencia al ver como los niños se correteaban unos a otros, sin ningún tipo de preocupación en sus rostros más que el poder alcanzar al resto de niños que estaban en el juego.
Mientras aun seguíamos sentados me preguntaba una y otra vez si realmente pasaría algo, o si realmente había alguien con quien Rin esperaba encontrarse pues ya teníamos un rato en el lugar y no notaba ningún cambio en ella. De pronto ella simplemente se levanto y camino hasta la fuente para sentarse en el borde de la misma, fue entonces cuando la vi. Una chica de cabellos negros y rojos con un conjunto de ropa de iguales colores y bastante tentadora, bastante atractiva a la vista. Llego al lado de Rin con un paquete muy similar al que habíamos encontrado antes en casa pero de un tamaño mucho menor, quizá medio metro, quizá menos, jamás había hecho tal cosa como tantear algo y no iba a empezar hoy. Mientras la chica le entregaba el paquete a mi hermana ella solo se limitaba a sonreír tímidamente y ser víctima de miradas un tanto sugerentes de la chica, que no paraba de hablar y de hacerle gestos provocativos con las manos y la boca, cosa que no hacía más que dejarme aun mas confundido sobre lo que pasaba enfrente de mí. De repente la chica pelirroja giro hasta mirarme de frente y mientras me recorría con la mirada su boca se abrió un poco y comenzó a pasar su lengua lentamente de un lado a otro a la vez que su rostro solo mostraba que pensaba en algo que muy vagamente podía adivinar, pero su gesto cesó cuando Rin le golpeo el hombro para hacer que le volviera a prestar atención y siguiera con lo que le decía. Ella me miró una vez más de reojo y dijo algo a Rin que solo le respondió con un sí de su cabeza, entonces ella giro nuevamente a mirarme, sonrió, y luego se acerco al oído de Rin a susurrarle algo a mi parecer.
*Len, ¿Puedes ir por algo de tomar? Hay una tienda en aquella esquina -dijo señalando un lugar-
Pensé en decirle que si tanto quería algo de tomar ella misma podía ir a comprárselo, pero si reaccionaba así de enojado era posible que ella igual enfureciera aun más y las cosas terminaran realmente mal. Deje las mochilas de ambos sobre la banca y fui a buscar dicho lugar antes de que "Su majestad" se quejara de ello, y note como mientras yo me alejaba ella se ponía algo nerviosa, algo que siempre se le nota en sus ojos pues en cuanto algo le incomoda su mirada siempre suele tratar de esconderse o evitar algo. Ahora su mirada evitaba la chica que le acompañaba.
Encontré una pequeña tienda cerca de donde Rin había dicho antes, pero el dilema seguía siendo el saber qué es lo que debía comprar, así que solo tome lo primero que vi dentro de un refrigerador, pague a la persona encargada y regrese a la fuente donde estaban ambas pero al llegar la chica pelirroja ya se estaba alejando del lugar con una amplia sonrisa en su cara dejando sola a Rin solo con la pequeña caja en sus manos y con una cara de pocos amigos que no daba más que la señal de que algo había ido mal.
*¿Todo bien? Creí que aun duraríamos aquí un rato, hasta le traje algo a tu amiga
*Ella tuvo que irse… -dijo a secas- y yo igual, me voy a casa
*Pero es que no…
*¡Me voy dije! -me reprimió- y mejor que vengas también
*¿Yo porque? Ya que me escapo de la escuela por primera vez quizá pueda aprovechar -dije en broma-
*Bien, haz lo que te plazca
Dicho esto fue a la banca para tomar su mochila y luego caminar hacía una parada del camión cercana e ir a casa, lo que no me dejo con otra opción más que seguirla. Algo raro había pasado en esos minutos en que me ausente, eso era seguro, pero ni siquiera tratando de adivinarlo al ver a Rin podía estar seguro de que era lo que había sucedido, y dada la impresión. Unas calles más adelante encontramos una parada de autobús y apenas pasados unos llego el que iba rumbo a nuestra casa. Durante el viaje ella solo se dedico a mirar por la ventana hasta que llegamos hasta nuestra casa, donde se limitó a caminar despacio hasta que estuvimos en la entrada.
*Len… yo… -presiono la caja contra su pecho- siento haberme comportado así, y comprendo si estas molesto conmigo… de verdad, lo siento
*¿Eres tonta? -dije mientras me ponía frente a ella y besaba su mejilla- No puedo enojarme con la persona que amo, es imposible -y volví a besarla nuevamente-
