¡Hola a todos, aquí está el siguiente! :) Espero que les guste mucho.
¡A partir de ahora contestaré a los reviews en esta sección del fic! Por si tienen preguntas o comentarios que quisieran hacer. Espero que tengan una buena semana!
¡Gracias por leer este fic!
WhereIsTheBlack
Hermione corrió tras él. Corrió con todas sus fuerzas, porque no iba a dejarlo solo. No de nuevo. Estaba más que decidida a no hacerlo.
-¡Draco espera! ¡Por favor!- dijo desesperada con la voz entrecortada y sin aire. Pero el rubio no se detuvo. Si algo hizo, fue correr más rápidamente.
Lo iba a perder de vista.
Hermione sentía cómo las heridas de su cuerpo se abrían poco a poco abriendo paso un dolor punzante. Pero eso tampoco la detendría. Sabía perfectamente cómo era Draco, y que en estos momentos podría cometer alguna tontería. La motivación de la morena no disminuía, pero sí se preguntaba, mientras los otros muggles la observaban como si fuera una escapada de un psiquiátrico, por qué le importaba tanto.
Es 'Malfoy'. Draco Malfoy. El chico que te ha hecho la vida imposible desde que tenías once años. El chico que te ha defraudado un millón de veces. ¿Por qué lo persigues?
Hermione hizo caso omiso a su voz interior y siguió llamándolo, pero su cuerpo comenzaba a traicionarla. No podía respirar, la vista se le nublaba y sentía que las piernas se le caerían en cualquier segundo.
-¡Draco!- exclamó con un grito desgarrador. No podía más. Si alguna vez iba a arrepentirse de no hacer ejercicio, sería en ese preciso momento. El chico la ignoró de nuevo.
Hermione disminuyó la velocidad, comenzando a rendirse. Lejanamente observó cómo el rubio se detenía, y con un movimiento de su varita, desaparecía frente a una multitud de muggles dejándolos sorprendidos y provocando que sacaran sus teléfonos celulares para documentar el momento.
Maldita sea.
Sintió ira y desesperación recorrer sus venas. Se pasó una mano temblorosa por los cabellos, respirando agitadamente y con los ojos desorbitados. No tenía la más remota idea de qué hacer excepto regresar a Grimmauld Place en ese instante antes de que alguien se diera cuenta de que ella venía con él, y que el ministerio la pusiera a juicio por involucrarse en usar magia frente a muggles.
Cuando Hermione entró abriendo la puerta estrepitosamente no esperaba encontrar al lugar exactamente como estaba aquella mañana. Y con exactamente igual se refería a que los miembros de la Orden habían desaparecido.
-¿Dónde está la Orden?- preguntó extrañada.
-¿Dónde está Malfoy?- respondió Ron, estoico.
-Despareció, no pude hacer nada para detenerlo.- dijo secándose el sudor y algunas lágrimas con la manga de su abrigo. Caminó hacia uno de los sofás y se sentó, aliviando el sentido de hormigueo de sus piernas y el dolor de cabeza y heridas. -¿Qué demonios sucedió? ¿Dónde está Dumbledore?-
-Acaba de irse.- respondió la señora Weasley en un estado de trance, como si alguien la hubiera abofeteado con fuerza.
-¿Cómo que acaba de irse? ¿Y la Orden?- dijo poniéndose de pie inmediatamente.
Harry, Ron y Ginny permanecieron en silencio, evidenciando que tampoco ellos estaban ahí.
Hermione apretó los puños con fuerza. Temblaba de pies a cabeza, y las lágrimas amenazaban con salir, pero ella no lo permitiría. Respiró hondo y trató de calmarse, pasando la lengua por los labios una multitud de veces.
-¿Por qué se fueron?- dijo con seriedad mirando al suelo.
Ginny dio un paso hacia ella tratando de colocar su mano en su hombro, pero la morena se apartó bruscamente.
-¡¿Por qué carajos se fue todo el mundo?! ¿Justo ahora que nos encontramos en una situación como esta? ¿Qué a nadie le importa lo que Draco esté sintiendo ahora? ¡Está destrozado! ¡No sabemos si podría hacer algo estúpido! ¡Debemos encontrarlo!-
-Hermione…-
-¡Harry por favor! Podría estar en peligro si está solo.- dijo enfurecida y desesperada caminando a zancadas hacia su mejor amigo. –Si algo te pido es que estemos juntos en esto. Malfoy no tiene la culpa de lo que está sucediendo. Su madre le ha dicho a Dumbledore algo que debió de haberle confesado a él hace años, ¿Cómo te sentirías si tu madre…?
Hermione cerró la boca de inmediato al notar la expresión tensa de Harry. Ginny le lanzó una mirada amenazadora y se colocó a un lado de su novio.
Harry respiró profundamente. –No me compares con Malfoy, porque no somos iguales o parecidos. Malfoy es hijo de Voldemort. Aunque él lo quiera, ni tú, ni él, ni nadie podrán cambiar eso. Son la misma sangre.-
Hermione retrocedió extrañada y sorprendida.
-¿Pero qué…?-
-No te equivoques. No creas que me alegra su situación, pero no puedes pedirme que me compadezca de él. No cuando ahora entiende lo que es pasar por una situación difícil.-
-Harry, él no está pasando por una situación difícil. Está pasando por lo IMPOSIBLE. Hay un mago tenebroso que quiere destruirlo, al igual que a mí.-
-¿Y crees que no sé cómo se siente eso?- bramó Harry enfadado acercándose a la chica. – ¡Toda mi vida he estado escapando de un mago tenebroso Hermione, y gracias a Merlín he sobrevivido! No me compadeceré de un tipo que se ha pasado haciendo de mi vida miserable la mitad del tiempo que no estoy escapando de Voldemort.-
-No te pido que te compadezcas, te pido…-
-No iré tras él.-
Hermione lo observó como si tuviera dos cabezas. -¿Qué dices?-
-Me has oído bien. Lo lamento, pero no iré tras él, ni tampoco Ron ni Ginny. Lo queramos o no, Malfoy ahora está marcado. No podemos hacer nada por él, mucho menos si no quiere cooperar. Entiende, Hermione: ¡Es hijo de Voldemort!-
-¡Y yo soy hija de muggles, y tú hijo de magos! ¿Qué tiene eso que ver con esto? ¡No puedo creer lo que estoy escuchando! Nunca creí que tú, que entiendes lo que es ser perseguido, te rehusarías a ayudar a alguien en tu misma situación. Necesita de nuestra ayuda. ¡Lo perseguirán y lo asesinarán, y yo no estaré quieta para ver cómo muere por mi culpa!-
-¿Y qué hay de nosotros?- intervino Ron poniéndose en medio de ambos. –No podemos arriesgarlo todo por él, Hermione. ¿Cómo sabemos que no ha sido su plan acercarse a ti todo este tiempo? ¿Cómo sabemos que no quiere arrastrarnos a Voldemort? ¡Voldemort es su padre! No dejaré que mis amigos y mi hermana sufran por…-
Ron enseguida cerró la boca al sentir la marca de una bofetada chocar contra su rostro.
-¡Hermione!- exclamó la señora Weasley indignada y sorprendida.
La morena se miró las manos como si no se conociera. Observó a sus amigos y a la señora Weasley observándola también, pero con expresión enfadada y dolida.
-Yo… Lo siento tanto, Ron…-
-Guárdatelo. Creo que has demostrado de qué lado estás.-
-¿Pero qué…?-
-Hermione.- la chica enfocó su atención de nuevo en Harry. –Debes entender que así deben ser las cosas. La Orden en estos momentos está trabajando en qué puede hacer por él. Debes confiar en ellos, pero sobretodo debes alejarte de él a toda costa. Es peligroso.-
-¡No lo es!- exclamó con los ojos llenos de lágrimas y con voz quebrada e impaciente. – ¡Draco no lastimaría a nadie en serio! ¡Nos necesita!-
-No Hermione. Nunca te he negado nada en la vida pero lo hago por tu bien.-
-¿Y qué hay de mí? ¡Ese maldito también quiere matarme!-
-Quiere matarte porque estás con Malfoy.- dijo Ginny con seriedad. –Es por eso que debes escucharnos.-
-Pero…-
-No vuelvas a acercarte a él. ¿Me escuchas? Terminarás lastimada.-
-¿Y si no me importa?-
Los tres chicos y la señora Weasley se quedaron en silencio, sorprendidos.
-Ya está claro.- dijo Ron –Seguramente la tiene bajo algún hechizo.-
-¡Ron no seas estúpido, nadie me ha hechizado!-
-¿Entonces por qué te preocupas tanto por él? ¡Es MALFOY! ¡El mismo tipo que nos ha odiado desde que éramos pequeños, y nosotros lo odiamos a él! ¡Nos ha hecho la vida imposible! ¡Te ha degradado llamándote nombres una y otra vez!-
-¡Pues lo quieras o no, me ha salvado la vida!-
-¿Con qué propósito? ¿Para que cayeras rendida a sus pies en su trampa?-
-Eso es absurdo.-
-Hermione, querida…- intervino la señora Weasley. –Me temo que la situación podría ser más complicada de lo que parece.-
-¡No lo es, él ha cambiado!-
-No Hermione…- intervino Harry con aspecto preocupado. –La que ha cambiado eres tú.-
Hermione subió a su habitación, agitada y desesperada. Sentía ansiedad hasta lo más profundo de sus huesos, la cólera recorría sus venas haciéndola sentirse mareada y acalorada. No quería llorar. Después de todo lo que había pasado, había aprendido a no soltar rienda a las lágrimas por corajes o cosas sin importancia. Pero esta vez su rostro se humedecía por la ira: la ira que sentía al sentirse traicionada y abandonada por sus amigos. ¿Cómo era posible que hubieran actuado de tal manera? ¿Qué no eran mejores amigos? Los mejores amigos hacen lo que sea unos por otros…
Hermione se dejó caer en la cama y mordió la almohada con fuerza, sacando así la impotencia y frustración que tenía dentro.
Estaba claro que debía ir a buscarlo. -Le debo la vida,- se justificó. –Estoy casi segura de que él no hubiera dejado que me marchara.-
Giró en la cama y puso una mano sobre su frente, limpiando el sudor en el proceso. -¿Dónde demonios podría estar? De tantas cosas idiotas que ha hecho, ésta es la ganadora.-
Se puso de pie de un brinco, lamentándose de inmediato al sentir la ruptura de las casi cicatrices que cubrían algunas heridas.
-Mierda.- se dijo levantándose la blusa y observando cómo el rojo carmín comenzaba a manchar su piel pálida. En ese instante recordó el momento en que interrumpió a Draco aplicándose una especie de ungüento, por lo que, sigilosamente, salió de su habitación con cuidado de no encontrarse con nadie y se introdujo en la del muchacho.
Al entrar encontró todo exactamente como estaba: La silla de la mesa de noche ligeramente fuera, papeles, plumas, tinta, libros y demás cosas. Se aproximó a ellas y comenzó a revisarlas de una por una, pero su atención se enfocó en un basurero que estaba a un lado de la mesa de noche. Se aproximó hacia él y observó su contenido: Papeles de pergamino doblados, con marcas de que algo estaba escrito dentro. Tomó el primer papel con prisa y leyó la hermosa caligrafía:
Padre: Ésta es la cuarta lechuza que envío, aun sin obtener respuesta tuya ni de mi madre. Estoy en un lugar seguro, pero me temo que no por mucho tiempo. Estoy en prob…
La carta terminaba con un rajón en la última palabra. Hermione sospechó que se había arrepentido de escribirla y la había botado. -Típico Draco Malfoy.- se dijo para sus adentros.
Los otros papeles no eran muy diferentes. Todos intentos de cartas no terminadas con el mismo contenido. Tomó la última carta para observarla y regresarlo a donde estaba, pero éste trozo de papel era distinto. No era una carta, sino una lista.
Libros, un tintero nuevo, artículos escolares… era una lista para el siguiente semestre después de las vacaciones navideñas. No obstante, leyó los incisos de uno por uno, hasta detenerse en unas pequeñas anotaciones al final del trozo de pergamino.
- Poción para soportar el dolor
- Nuevos zapatos estudiantiles
- Nuevo uniforme y túnica
Y en letra más pequeña:
- Comprar unos cigarrillos
Hermione sintió algo extraño invadirla. Como si quisiera reír y a la vez llorar amargamente. Verdaderamente no podía ponerle un nombre a la emoción que se desarrollaba dentro de ella, sin embargo dejó la mezcla de sentimientos por un lado y extendió el trozo de papel sobre la mesa para alivianar las arrugas. Después lo dobló con cuidado y lo colocó en su bolsillo.
Escuchó pasos provenientes de la escalera, y rápidamente tomó el ungüento que estaba en la repisa del buró a un lado de la cama. En ese instante la puerta se abrió completamente revelando a Ginny.
Antes de que la pelirroja pudiera preguntar algo, alzó el frasco con ungüento desinteresadamente para excusarse.
-Sólo vine por esto.-
-No tienes por qué justificarte conmigo.- dijo encogiéndose de hombros con expresión neutral.
Hermione soltó un respiro brusco –Abajo me pareció que es necesario hacerlo.-
Ginny sacudió la cabeza mirando al suelo. –Las cosas se salieron de control.- dijo tomando asiento en la cama. –No debimos ser tan duros, es solo que…-
-Ginny, no tengo tiempo para explicaciones.- dijo mirando por la ventana, molesta.
Ginny suspiró en silencio. Hermione poco a poco relajó sus facciones, pero no se volvió hacia ella. Sabía que las cosas estaban tensas entre ellas, y odiaba eso, pero no iba a bajar su guardia ni cambiar de parecer.
-Lo amas, ¿No es así?-
La morena se volvió tan rápidamente que el frasco salió disparado por los aires, Ginny fácilmente atrapándolo gracias a sus habilidades de Quidditch, conservando la misma expresión neutral, como si atrapar un frasco de ungüento que volaba por los aires era cosa de todos los días. Si Hermione no estuviera impactada por las palabras que había escuchado, la situación le habría parecido bastante cómica.
-¿Qué dijiste?-
-No me hagas repetirlo de nuevo, me escucho como chica de novela antigua.- dijo rodando los ojos un poco.
Hermione también se sintió incómoda, pero aun así no se detuvo en decir la verdad.
-No.-
-¿No?-
-No.-
-¿Estás segura?-
-Lo estoy.- dijo tratando de sonar convincente. Ginny le hizo una mueca sarcástica para romper con su frivolidad, haciendo que la morena se retorciera ligeramente en el lugar.
-No encuentro otra explicación que me haga entender por qué actúas como actúas.-
-Él es inocente, Ginny.- dijo con seriedad. –No podemos juzgarlo por cosas de las que no tiene culpa. Además, me salvó la vida. Lo menos que puedo hacer es asegurarme que no haga nada estúpido con la suya.-
-Ya… ¿Pero no te has preguntado por qué lo hizo? ¿Salvar tu vida?-
Hermione la miró con gesto curioso. –Yo… No lo sé. Ha cambiado, pero no tengo idea de por qué.-
-Creo que lo sabes.-
-¿A qué te refieres?-
-¡Oh vamos, Hermione! No me harás decirlo también, ¿O sí? Creo que alguien como tu es lo suficientemente inteligente como para caer en la cuenta de ello.-
Hermione tragó en seco. Sintió que la sangre se le iba a los pies, a la vez que sentía el color subir a sus mejillas, prendiéndolas en un calor inagotable.
Ginny la observó divertida, pero suspiró sacudiendo la cabeza de nuevo. –Lo sabía. Te gusta.- dijo evidenciando lo inevitable.
-No es verdad.- dijo cruzándose de brazos. Draco Malfoy NO le gustaba. No podía gustarle. Estaba claro que tenía sentimientos por él, pero no era am… no era "eso". Se sentó en la cama a un lado de su amiga.–No me gusta, es sólo que…-
-¿Lo amas?-
-Ginny basta. No lo… amo, y no me gusta. Por si no lo recuerdas, mi relación acaba de terminar, y no porque yo lo quisiera…- dijo fría.
-Lo lamento, no fue mi intención traerte recuerdos.- dijo chocando su hombro con el de ella.
Hermione no pudo evitar soltar una ligera sonrisa triste. -No es tu culpa. Es en lo único que pienso.-
Ginny asintió la cabeza lentamente. Las dos permanecieron en silencio disfrutando de su compañía.
-¿Lo único?-
Hermione rodó los ojos soltando un bufido y se puso de pie.
-¡Solo bromeaba! Sabes cómo me pongo en situaciones incómodas.-
-Ya lo creo que sí.-
-Es solo que… Escucha. Sé que no quieres oírlo, pero me temo que estoy del lado de los chicos. Me preocupa el tipo…-
-Pero…-
-Espera. Me preocupa que todo este tiempo haya estado jugando, o siga jugando contigo. No quiero verte tan destrozada como cuando… tú sabes.-
-Ginny, no voy a salir con él ahora, si a eso te refieres.-
-Eso lo sé, pero te conozco, y desgraciadamente conozco cómo puede llegar a ser él. No tiene piedad, es arrogante, es engreído, es… es…-
-¿Malfoy?-
Ginny sonrió ante la descripción. –Exacto. Es Draco-maldito-Malfoy.-
Hermione volvió a sentarse en la cama, pensativa. –Ginny, no admito que lo que sienta por él sea fuerte, pero sí siento algo por él… espero que puedas respetar eso.- dijo mirándola con un ojo cerrado y una sonrisa torcida, como anticipando un golpe.
Ginny suspiró de nuevo. –Supongo que llegaré a aceptarlo… sólo si llega a demostrar que vale la pena. Porque te juro que si te hace daño, ¡Lo voy a hacer pedazos y lo destrozaré!- prosiguió levantando la voz.- ¡Lo maldeciré a él y a todo su linaje! ¡Le cortaré los putos…!-
Hermione en seguida puso una mano en la boca de su amiga, abalanzándose sobre ella antes de que alguien pudiera escucharla.
-¡Ya entendimos el concepto!-
Ambas se separaron riendo alegremente. Hacía tiempo desde que las cosas no estaban así entre ellas, y Hermione daba gracias a Merlín de que las cosas estuvieran resultando.
-Harry y Ron no reaccionarán igual que yo… no creo que debas mencionar a Malfoy en cualquier momento.-
-No planeaba hacerlo… Pero me temo que debo ir tras él Ginny.-
-¿Qué?- preguntó retóricamente.
-Debo encontrarlo. Puede estar en peligro. Debo irme.- dijo poniéndose de pie.
-Alto, alto, alto. Una cosa es que apruebe tus extraños gustos.- dijo sacándole una mueca sarcástica a Hermione. –Y otra es que permita que vayas a buscarlo a quién sabe dónde. Ni mucho menos que seas vista con él. Un mago tenebroso quiere destruirlo, y a ti por estar con él. Además, no lo encontrarás si ni siquiera sabes dónde podría estar.-
-Le ha estado escribiendo a sus padres. Lo más probable es que esté con ellos ahora pidiendo explicaciones.-
-Exacto.- insistió la pelirroja. –Debe solucionar lo que está pasando con ellos. Además, ¿Qué crees que dirá el maldito de Lucius Malfoy cuando vea a una "sangresucia" en la puerta de su casa?-
Hermione sacudió la cabeza, cayendo en la cuenta de que Ginny tenía razón. Ahora que había visto los escritos de Malfoy y que probablemente estaba con sus padres, sabía que no podía ir tras él. No ahora.
-Tienes razón, pero cuando no esté con sus padres, ¿A dónde irá? No regresará al colegio…-
-Tendrá que hacerlo. Dumbledore está ahí, y es quien más puede ayudarlos a ambos. Estaría aún más idiota si no se diera cuenta de ello.-
Hermione pegó las rodillas a su pecho. "Ayudarlos" más bien apoyarlos mientras trataban de sobrevivir.
-No creo poder hacerlo.-
-Hermione…-
-No… me refiero a derrotar a…-
-¿Kaeser?-
La morena asintió con los ojos llorosos. Ginny le colocó un brazo alrededor de los hombros a manera de confortarla.
-Hey, no estarás en esto sola. Saldremos de esto juntos, y después nos reiremos de todo esto.-
Ambas fueron sacadas de sus pensamientos cuando escucharon el sonido de alguien tocar la puerta.
-Lamento interrumpir, pero tengo buenas noticias. Regresaremos mañana a Hogwarts.- dijo Harry con algo de entusiasmo en la voz.
-¿Mañana? ¿No es demasiado pronto? ¿Qué hay de los chicos que no…- la garganta se le cerró al recordar a la innumerable cantidad de estudiantes que habían muerto en el acontecimiento.
-Habrá una ceremonia a primera hora para recordarlos. Dumbledore cree que es más seguro que los estudiantes estén ahí. Se ha triplicado la seguridad, y las clases serán hasta las seis hasta nuevo aviso.-
Hermione y Ginny se miraron entre sí.
-Bueno, de vuelta a la realidad.- dijo tomando del brazo de Harry y saliendo de la habitación, no sin antes despedirse de su amiga.
Hermione suspiró. Ginny tenía razón. Era hora de enfrentar la realidad de nuevo.
-¿Lo ven? ¡Todo el mundo lo hace! Espero que no crean que no me doy cuenta.- se quejaba Hermione con amargura.
Era jueves por la mañana, 4 días después de haber regresado a Hogwarts. Harry, Ron y Ginny disfrutaban del almuerzo junto a ella en el Gran Comedor. A la chica le había parecido impactante que todo se viera igual que antes, salvo por un bloque de cristal junto a la mesa de profesores, con el inscrito "En memoria de…"
-Bienvenida a mi mundo.- dijo Harry tomando un sorbo de cerveza de mantequilla. –Dejarán de observarte después de un tiempo, por ahora solo tienes que lidiar con ello.-
-¿Lidiar con ello? Harry, me siento como elefante de circo.- Ron y Ginny la observaron con mirada aguda. –Lo siento.- dijo a Harry. –Y tampoco me gustan los animales en los circos.- añadió dando una mordida a un sándwich.
-No importa eso. Debemos estar alertas a los exámenes. No puedo creer que no se haya alterado la programación a pesar de lo que pasó.-
-Sabes cómo es Flitwick.- intervino Ginny. –El maldito cielo podría estar cayendo ahora y el pondrá faltas por llegar tarde.- dijo haciendo reír a los demás.
-Hermione.- la morena se volvió hacia la voz, y observó a Parvati con un pequeño regalo ente las manos. Pero en lo que más fijó la vista fue en la enorme cicatriz que atravesaba su rostro. Hermione había sabido que Parvati había ayudado a los alumnos más pequeños a salir del edificio.
-¡Parvati! ¿Qué te trae por aquí?- dijo Ginny alegre al notar que Hermione no lograba responder.
-Oh, ya sabes. Sólo vine a traer un regalo de navidad para Hermione.- después se volvió a la chica de la que hablaba. –Sé que tus navidades fueron bastante duras, entonces pensé en darte una muestra de mi afecto.-
En efecto, la navidad pasó un día después del desastre de Hogwarts, y la chica la había pasado destrozada. Pero de inmediato se le vinieron a la cabeza los rostros de los alumnos que no pasarían la navidad con sus padres o sus amigos.
-Vaya, Parvati… la verdad no merezco…-
-Anda, no desprecies mis obsequios. Me ofendería si lo hicieras.- dijo extendiendo su brazo sin darle otra opción a la chica más que tomar la pequeña cajita envuelta.
-Gracias.- dijo con la boca seca.
-Bueno, será mejor que me vaya. Con esto de que no podemos salir de la Sala Común después de las seis, no terminaré mi trabajo. Si necesitan algo, estaré en la biblioteca.- dijo con una sonrisa después de un adiós de todos.
Hermione abrió el regalo con delicadeza y reveló el contenido a sus amigos. Era un reloj Rolls Royce, cosa que le había contado a Parvati que deseaba con todas sus fuerzas cuando era pequeña, porque su padre tenía uno. La morena sintió un golpe en el estómago y se puso de pie de inmediato.
-¿Qué ocurre?-
-Nada, es solo que… iré a la Sala Común.- La chica se fue, ignorando las preguntas de sus amigos, con lágrimas en los ojos. Se sentía culpable. Sabía que el desastre no había sido culpa suya, pero aun así lo sentía. Era el objeto de burla, y de chisme de toda la escuela, y no podía encontrar un solo maldito rincón sin que alguien estuviera observándola como si fuera un bicho raro. Decidió dirigirse a la Sala Común y descansar un rato, después de todo ya había adelantado todos los deberes a entregar al día siguiente y no tenía fuerzas como para lidiar con la especulación de los demás.
Hizo su camino y se encontró con que la escalera de la oficina de Dumbledore se movía de manera descendente. Inclinó la cabeza para observar con mayor claridad y notó una cabellera que reconocería en cualquier lugar. El corazón comenzó a palpitarle con una velocidad inmensurable y las palmas de las manos comenzaron a sudarle. Se acercó hacia el muchacho rápidamente, controlando su humor a manera de no espantarlo.
-Veo que has regresado.- dijo en tono sombrío, esperando a que los alumnos que pasaban salieran del pasillo.
Malfoy, sin embargo, ni siquiera la observó y continuó con su rumbo pasando a un lado de ella como si fuera parte del aire.
-Draco.- amenazó por lo bajo tratando de contenerse. –No te atrevas a marcharte.-
Malfoy hizo caso omiso y siguió su camino. Hermione observó a todas partes, asegurándose de que nadie los observara, y alcanzándolo lo empujó bruscamente hacia una de las aulas vacías.
-¡¿Pero qué coño…?!-
Su exclamación se vio interrumpida con una bofetada.
-¡¿Dónde carajos estabas?!- dijo gritando en voz baja. -¡¿Sabes acaso cómo me preocupé?! ¡¿En qué estabas pensando?! ¡¿Por qué demonios te marchaste?!- con cada pregunta, Hermione le clavaba con dureza la varita en el pecho, preparada para hechizarlo en el momento que tratara de escapar de ella.
-¡¿Qué demonios te sucede?!-
-¿Que qué me sucede? ¡Me ignoraste por completo cuando te dije que no te marcharas! ¡¿Quién fue quien dijo que estábamos juntos en esto?!-
-Verás, Granger, eso fue mucho antes de que me enterara que Lord Voldemort es mi padre…- dijo dándole una mirada asesina y provocando que retrocediera.
Ambos respiraron agitadamente mirándose.
-¿Dónde has estado? ¿Con quién has ido?- dijo Hermione precavida alzando su varita hacia él.
Malfoy soltó un bufido indignado -¿Estás bromeando, no? ¿Me estás amenazando? Qué, ¿Crees que me hice mortífago?-
-No me hagas creer que lo eres.- amenazó con los ojos llorosos.
-¿Por quién me tomas? ¿Por un cobarde que huiría al lado con ventaja en un momento difícil? Eso es bajo, Granger, incluso para ti. Lamento haberte ignorado, ¿De acuerdo? No estaba en mis mejores momentos, pero no actúes como si hubiera cambiado.- dijo enfadado.
Hermione lo observó con cautela. Poco a poco bajó la varita al darse cuenta de que no se encontraba en verdadero peligro, sólo con un maldito chico consternado.
Hermione se posicionó frente a él. –No me pidas que te perdone otra vez.- dijo mirándolo a los ojos, mientras él también a ella.
-No lo haré.- dijo serio.
Después de unos segundos en silencio, Malfoy comenzó a moverse hacia la puerta.
-¿Qué haces?- preguntó la chica extrañada y a la vez molesta.
-Me voy.- contestó el rubio con obviedad. –Creo que sabes tan bien como yo que no es buena idea que nos vean juntos.-
Hermione abrió la boca para replicar, pero el muchacho se le adelantó. –Y no, antes de que lo digas, no sabrás nada de lo ocurrido mientras estuve fuera.-
-¿Cómo puedes comportarte así en un momento como este?- reprendió desesperada.
-¿Comportarme cómo?- dijo alejándose levemente de la puerta y comenzando a enfadarse.
-¡Así! ¡Como si nada importara! Como si el que Voldemort fuera tu padre fuera poca cosa. Yo te conozco. Sé que te duele.-
-Mira qué gracioso. Si apenas yo acabo de conocerme realmente. ¿Qué vas a saber tú de mí?- contraatacó.
-Draco, tú no eres solamente el hijo de tu padre. Eres mucho más que eso.-
-Por muy conmovedor que eso suene, sabemos que la sociedad mágica no piensa igual. No hay nada más que hacer más que aceptar la realidad, así que me largo.- dijo dando el primer paso.
Hermione en seguida lo tomó por la manga de la túnica, con Malfoy dándole la espalda. El rubio cerró los ojos con dureza y suspiró.
-Suéltame.- dijo sin fuerzas, como si ya fuera rutina.
-Creí que para estas alturas sabrías que no te haré caso.-
-Más vale que lo hagas, antes de que haga algo de lo que me arrepienta.- su voz se intensificaba. Estaba verdaderamente molesto, pero Hermione sabía que sólo llevándolo al quiebre podría hacerlo reaccionar.
-¿Y qué harás que haga que te arrepientas?-
-No me provoques, Granger. Eso ya no funciona.-
-¿Ah no? ¿Entonces por qué no te has marchado? Tienes más fuerza que yo, fácilmente te habrías soltado.-
-¿Quieres acaso salir lastimada?- dijo volviéndose a ella y observándola con gesto amenazador.
-Ambos sabemos que no me lastimarías.-
-No me tientes.-
-¿Qué harás al respecto?-
-Cierra la boca.-
-Sabes que verdaderamente no quieres marcharte.-
-¡¿Qué no me has estado escuchando?! ¡Suéltame o...!- dijo mirando al suelo desesperado buscando la respuesta en sí mismo.
-¿O qué?-
Malfoy se soltó bruscamente y colocó sus labios en los de Hermione con fuerza. Hermione no se sobresaltó, sino que respondió con el mismo grado de intensidad. Era una lucha por dominancia, para probar quien era quien tenía la razón. Malfoy descendió las manos a sus caderas, lo cual puso a la chica nerviosa, pero no se dejó vencer, sino que colocó las suyas en su pecho. Cada uno se movía a su propia sintonía, pero sin dejar al otro vencer. Era un beso desesperado y cargado de emoción. De alegría, tristeza, ira, miedo. Para Hermione, era un intercambio íntimo.
El beso continuó por unos cuantos segundos, hasta que ambos se separaron por aire. Se miraron respirando intensamente, sin dejar de enfocar la vista en quien tenían en frente. Después de comunicar con gestos lo que ambos sentían, Hermione lo abrazó con fuerza, llorando. Malfoy la sostuvo y rodeó sus brazos en su figura de una manera protectora, haciendo sentir a Hermione que todo estaba bien ahora.
Continuaron así unos momentos, tratando de no romper el momento, hasta que comenzaron a escuchar voces lejanas provenientes de alumnos.
Malfoy le acarició la mejilla, y la chica se separó para observarlo. -¿Tienes idea de lo que significas para mí?-
Hermione se sonrojó y sintió una inmensa alegría. Sin embargo, se separó del rubio con expresión confundida.
-¿Qué ocurre?-
-No es nada…- dijo cruzándose de brazos.
-¿Es Blackwell, no es así?- dijo molesto.
Hermione lo observó suplicante. Sintió culpa por recordar a Alan en un momento como este, pero no pudo evitar hacerlo.
-Lo siento, no sé por qué sentí…-
-No es tu culpa. Culpo a ese maldito bastardo. No descansaré hasta no asegurarme de destruirlo.-
Hermione hizo gesto de protesta, pero cerró la boca al escuchar las voces de los alumnos intensificarse.
-Debemos ir con Dumbledore mañana. Debemos prepararnos en caso de su regreso.- le dijo la morena, preocupada.
-Iremos, pero por ahora,- dijo colocando las manos en sus mejillas, -No quiero que te preocupes por nada.- Volvió a besarla por unos instantes, ahora de manera más dulce.
Hermione cerró los ojos al sentir sus labio alejarse. -¿Qué me estás haciendo?- se dijo más a sí misma que al chico.
Malfoy sonrió ligeramente. –Quererte.- respondió soprendiéndola.
-Sabes que no pueden vernos juntos.- dijo repitiendo las palabras de Malfoy.
-Y tú sabes que no harás caso de eso.- Y sin decir más, salió por la puerta, dejando a una muy confundida Hermione tras ella.
¿Review? ¡Responderé en la sección de arriba en el siguiente capítulo!
