Sintió como alguien le golpeaba ligeramente una mejilla. Incomodo ante esa acción ladeo el rostro alejándose de aquello, estaba demasiado bien y relajado para abrir los ojos Sentía esa sensación cálida en el cuerpo, poco a poco recuperaba noción de donde estaba. Un cuerpo estaba sobre él, respirando tranquilamente, supo enseguida que era una mujer, aquella pelirrosa dormía abrazada a él apoyada en su pecho como almohada, como había agarrado costumbre de hacerlo hacia ya un tiempo, le encantaba sentirla sobre él, siempre esperaba unos minutos antes de abrir los ojos solo para sentir el busto de ella chocando contra su cuerpo cuando esta respiraba.
Volvió a sentir aquellos ligeros golpecitos en su mejilla junto a una distorsionada voz que le llamaba a lo lejos y…
¿Ahora a café?
Abrió pesadamente los ojos encontrándose con unos tan oscuros como los de él frente a su rostro y desviar su vista hasta aquella mata de cabellos rojos. Al divisar mejor, vio que el pequeño sonreía, aun traía su pijama de polar color rojo puesta y unas pantuflas.
- buenos días tío Sasuke –saludo el pequeño ampliando su sonrisa y alejándose un poco más del azabache quien aun no reaccionaba del todo por estar adormilado-
- Satoshi, ¿Qué sucede? –pregunto el Uchiha quien con su mano izquierda se comenzó a refregar los ojos con pesadez, ya que al intentar mover la derecha se dio cuenta que tenia abrazada a la pelirrosa por la cintura y prefería dejar allí su mano-
- son las siete de la mañana –afirmo el pequeño pelirrojo logrando que el azabache se paralizara por completo, abriendo los ojos ya despierto y viendo un reloj que efectivamente ya marcaba las siete de la mañana-
Se asombro de sobre manera, no era de los que se quedaba dormido, usualmente se despertaba a eso de las seis de la mañana y si no su ama de llaves le despertaba llegando las seis y media para poder tomar desayuno e irse a la oficina.
Un segundo…
Si, ya recordó lo que sucedió. Era diciembre, de hecho la segunda semana, momento del año en que les daba libre a todos sus empleados para que volvieran con sus familias por la Navidad y regresaban unos días después de año nuevo a sus trabajos. Usualmente en esas fechas colocaba la alarma del despertador solo para casos de que se quedara extrañamente dormido, pero por estar ayer jugando con la pelirrosa se le pasó ese detalle.
- ¿y tu como te despertaste tan temprano? –Pregunto mirando al pequeño quien iba a buscar una bandejita que dejo encima de un mueble de la habitación y se dirigía a la cama colocándola en un espacio vacío que había-
- me despierto siempre a las seis, por lo general primero me iba a dar un baño en lo que mamá preparar el desayuno, me desperté como usualmente y los vi dormidos así que hice el desayuno, pero si los dejaba dormir mas llegaran tarde al trabajo y yo a la escuela –explico el pequeño sentándose a los pies de la cama, del otro lado de la bandeja que había colocado en la cama-
- ya veo, gracias –sonrió con diversión el azabache al ver al pequeño actuando de forma responsable como es su costumbre, cualquier otro niño hubiera dejado que se quedaran dormidos para tan solo no ir a la escuela- Sakura, despierta, nos quedamos dormidos –aviso moviendo ligeramente a la pelirrosa quien seguía sobre él durmiendo de lo mas plácidamente-
- no, primero quiero mí… chocolate –suspiro la pelirrosa quien se aferro más al Uchiha sacándoles una gota en la cabeza a los dos hombres quienes la miraban como si estuviera loca-
- ahora sé que sueña con chocolate, será un buen regalo de navidad –pensó con un tic en la ceja el azabache quien iba nuevamente a intentar despertar a la pelirrosa, pero el pequeño pelirrojo le hizo el gesto que no lo intentara-
- yo me encargo –se ofreció al momento que se paró de la cama y sé que directo al lado su de madre acercándose al oído de la pelirrosa-
- me pregunto qué le dirá–miraba intrigado el azabache alzando una ceja, de ese niño se podía esperar cualquier cosa-
- mami, está bien que jueguen de noche con tío Sasuke pero al menos deberías ponerte la pijama –el rostro del Uchiha enrojeció totalmente y enseguida la pelirrosa abrió los ojos totalmente desorbitada de su mundo-
- ¡Satoshi! –grito la pelirrosa quien apenas reacciono se cubrió hasta la cabeza con la sabana, mas luego de comprobar que efectivamente estaba con su pijama puesta saco solo su cabeza de debajo de la sabana, su expresión roja de vergüenza lo decía todo-
- ¡Buenos días! –dijo entre risas el pequeño quien no pudo contenerse, realmente había planeado otra cosa a la mente pero una vez al lado de su madre la idea de decirle aquello fue realmente tentadora, sabía que no podía fallar con ello-
- ¡Satoshi Haruno no me asustes así! –reclamo la pelirrosa haciendo un tremendo puchero con el rostro completamente rojo y se volvió a cubrir con la sabana completamente para que no vieran la vergüenza de su rostro, el cual aumentaba a cada momento que escuchaba la risa del pequeño-
- y sigo insistiendo que apenas tiene 10 años–suspiro con derrota el azabache, aunque ciertamente le habría encantado que aquello fuera verdad, recordó que habían tenido la precaución de colocarse las pijamas por advertencia de la pelirrosa-
Si que conocía a ese niño
- será mejor que tomen su desayuno o no llegaran a tiempo a la oficina ni yo a la escuela –sonrió divertido el pequeño bajándose de la cama, sin embargo seguía soltando pequeñas risas por la vergüenza que le había vivir a su madre, no le gustaba molestarla porque si, solo lo hacía porque le encantaba ver ese brillo de amor que aparecía en sus ojos cuando esta se tornaba completamente roja de la vergüenza-
Saco su cabeza de debajo de las mantas aun teniendo su puchero y sonrojo a todo dar. Su expresión cambio a una de sorpresa completamente cuando vio aquella bandeja servida en la cama, habían dos tazas de café, dos tazas de jugo, además de pan y cosas para acompañar el pan. Miro al azabache en son de pregunta, pero el inmediatamente negó con la cabeza.
- me quede dormido, eso nos lo trajo Satoshi –afirmo el Uchiha al momento que ambos desviaron sus miradas al pequeño quien sonreía con algo de dulzura y los ojos cerrados, llevo sus manos a su nuca y comenzó a negar con la cabeza divertido-
- gracias hijo –sonrió la pelirrosa mirando al pequeño quien no cambio ninguna de sus facciones ni postura, no era la primera vez que el pequeño le llevaba desayuno a la cama, pero jamás pensó que tomaría su relación con Sasuke tan bien como para hacerlo en ese momento-
- iré a colocarme mi uniforme, los dejo tranquilos para que desayunen –aviso el niño quien salió caminando por la puerta de la habitación y cerrando la puerta tras de sí de forma suave-
- es muy maduro, ¿no crees? –pregunto el azabache mirando a la pelirrosa asentir con una sonrisa- y para mi gusto, sabe demasiado, pero que se le a hacer, somos más mala influencia para él, después de todo al parecer sabe perfectamente que hago esto en las noches –la sonrisa de medio lado del Uchiha apareció al momento que llevo una de sus manos al seno derecho de la pelirrosa la cual enrojeció al instante-
- ¡Sasuke! ¡Quita esa mano! –se quejo la pelirrosa volviendo a colocarse roja y quitando la mano del azabache de su cuerpo- lo que menos quiero es traumar al pobre pequeño más de lo que ya esta y menos quiero que tenga complejo de pervertido, no se lo pegues –reclamo entrecerrando los ojos haciendo que su querido hombre agrandara su sonrisa de medio lado-
- mejor tomemos desayuno para ir a trabajar, ¿o prefieres que te tome de nuevo aquí mismo? –Afirmo con arrogancia el azabache haciendo a la pelirrosa abrir como platos sus ojos por la poca vergüenza de ese hombre, pero bueno, es hombre, tienen menos vergüenza que las mujeres con esos temas-
- mejor… préstame el azúcar –sonrió con nervios ella tomando la tasa de café que el pequeño había preparado para ellos, sabía que ese hombre era de cumplir su palabra y realmente la hora en ese momento no les acompañaba para nada-
OoOoOoO
Estaba casi listo para salir, su uniforme estaba en completo orden. Solo una cosa le faltaba, ese detalle que le costaba aprender y que siempre le retrasaba para poder salir. Miraba como las manos del azabache quien estaba agachado frente a él se movían de forma ordenada, orden que por más que quisiera, él aun no aprendía.
- lamento molestarle con esto tío Sasuke –sonrió nervioso el pequeño mirando como este hacia el nudo de la corbata que era parte del uniforme obligatorio de su escuela, usualmente su madre lo hacía para él, pero como ella aun no salía del baño intento hacerlo solo, tan mal le estaba quedando que el mismo Sasuke se agacho desarmando todo aquel lio y comenzando a hacer el nudo el mismo-
- descuida, a mí también me costó aprender a hacer los nudos de las corbatas, es impresionante como algo tan cotidiano se vuelve todo un fastidio –admitió sonriendo con diversión el Uchiha quien terminaba poco a poco de hacer el nudo y ajustarlo justo a la medida de su pequeño cuello- ¿Qué tal quedo así? –Pregunto soltando al pequeño para que se viera al espejo frente a ellos y se observara-
- está perfecto, gracias –sonrió el pequeño pelirrojo con agradecimiento cuando el azabache se coloco de pie revolviéndole el cabello a modo de caricia, acto que le pareció de lo más divertido al pelirrojo-
- por nada Satoshi –dijo el Uchiha cuando el mismo comenzó a hacer el nudo de su propia corbata sin prisa alguna, no habían demorado mucho, aun eran las siete y media y en 15 minutos ellos estarían en la oficina, él vivía bastante cerca de su propia oficina, y además de todo nadie le podía regañar si llegaba tarde una vez en su vida, después de todo era su propio jefe-
- creo que estoy perfecto y listo –sonrió ansioso el pequeño, se notaba lejos que le gustaba ir a la escuela, después de todo era a primera vez que iba a la escuela con amiguitos, aquella escuela era una de las cosas que más le gustaba ya que podía compartir con niños de su edad y hacer todo aquello que ellos hacían-
Si, disfrutaba su vida en pleno en aquel momento. Desde que habían llegado a Tokio todo mejoro de manera muy rápida y casi imperceptible, ahora sonreía con completa sinceridad al ver a su madre tan feliz, ella misma había ganado un buen trabajo con el que ya no pasaban esas necesidades que antes solían pasar, llegaron a una casa que ella misma había adquirido después de vivir casi tres años completos en un diminuto apartamento con una habitación donde la compartía con su madre, no era materialista ni nada, pero cuando ella le había dicho que tendría su propio cuarto se había emocionado de verdad por ese hecho.
Incluso ahora estaban mucho mejor, no era un detalle a despreciar que aquel hombre con el que su madre había comenzado una relación tenía una situación bastante cómoda económicamente hablando, el mismo se había dado cuenta de ello y de que a pesar de tener todo el dinero del mundo ese hombre no era feliz teniéndolo todo y nada a la vez.
Su madre y él, se complementaban, jamás se fijaron en lo material ni nada, pero ambos le dieron al otro lo que más deseaban y fueron correspondidos, su madre a él le dio amor y cariño, mientras que el Uchiha le había dado la confianza y su palabra de que a pesar de cualquier cosa siempre estaría con ellos, eso le hizo feliz a ambos, y a él más que nadie, era feliz, aunque…
Faltaba solo un pequeño detalle para serlo completamente
- tío Sasuke –llamo el pequeño mirando como aquel hombre seguía en su labor de arreglarse para ir a trabajar, mas aun así ladeo el rostro para poder observarle, esperando a que este hablaba- ¿podría pedirle un gran favor? –Pregunto el pequeño con nerviosismo, bastante atípico en él reconoció el azabache de inmediato-
- claro Satoshi, si puedo hacer algo por ti solo dímelo –aseguro el azabache quien no se movía un solo centímetro esperando las palabras del pelirrojo, estaba realmente curioso de lo que ese niño le pediría-
- Tío Sasuke… podría… ¿podría llamarle...? ¿Podría llamarle papá? –pregunto el pequeño dejando completamente atónito al azabache, gesto que no paso desapercibido por quien realizo la pregunta-
Proceso un momento la información, sin duda no se esperaba aquella pregunta, mirando el rostro del pequeño, parecía más un ruego que un favor lo que le pedía, sus ojos estaban completamente concentrados en él, brillaban con ese toque de inocencia e inseguridad que el pequeño poca veces demostraba, de hecho, era la primera vez que el niño dejaba verse así, completamente expuesto, por voluntad propia frente a alguien.
- Satoshi –llamo el azabache agachándose a la altura del niño quien le miraba expectante- claro que puedes decirme papá, puedes decirme como tú quieras –intento sonreír lo más sincera y abiertamente que podía para el pequeño-
Sabía que debía ser difícil preguntar aquello, sobre todo porque el niño tenía su propio orgullo el cual estaba dejando de lado. Siempre él velo por la felicidad de su madre, al igual que la pelirrosa por él, les había ayudado tanto ese pequeño a poder estar juntos, el solo hecho de haberlo aceptado sin reproches era algo sumamente asombroso en un pequeño de solo 10 años, pero era su momento de ser feliz, sabía que ese pequeño también merecía ser plenamente feliz, y si era feliz con llamarle a él como su padre, claro que se lo permitiría con la mas de las sinceras disposiciones.
Porque aunque no lo dijera o confesase, el también quería ser llamado "papá"
- gracias ti… papá –sonrió nervioso Satoshi bajando su nerviosa mirada hasta el suelo con las mejillas teñidas en rojo, por primera vez el azabache pensó que se veía como un completo y feliz niño con esa expresión de infante en el rostro-
Se distrajeron uno del otro al momento que el timbre extrañamente sonó. Se coloco de pie que perplejo, no era usual que recibiera visitas a parte de la del Naruto y este no podía ser porque debía estar camino al trabajo como ellos lo estarían en unos minutos, es más, usualmente él a esa hora ya no se encontraba en su casa, solo la última semana había salido ajustado de tiempo porque ahora se daba más vueltas entre hablar y ver a la pelirrosa o con el pelirrojo.
- termina de arreglarte, yo voy a ver –expreso el pequeño quien cuando el asintió se fue directo a la puerta para ver quien atendía, debía terminar con su corbata pronto porque estaba seguro que a quien buscaban es a él-
O a la pelirrosa
OoOoOoO
Esperaba tras esa puerta con indignación, no solo por el hecho de que hacia frio y no se dignaban abrir con prisa, sino por el hecho de que sabía lo que probablemente se encontraría allí dentro.
Escucho como alguien comenzaba a abrir la puerta.
Pero definitivamente no se imagino quien estaría al otro lado de la puertaAl instante de abrir se quedo completamente estático
Café v/s negro
- con que era verdad –pensó con el ceño fruncido quien estaba esperando a que abrieran-
- ¿en qué puedo ayudarte? –Pregunto con el ceño fruncido el pequeño pelirrojo mirando a aquel sujeto-
- veo que los ricos se han vuelto tan tacaños que ya usan a los niños de porteros –se quejo enseguida aquel hombre con la sonrisa mas sarcástica que alguna vez pudo colocar-
- no tanto como cierta persona que conozco que regaño fuertemente a un niño de 5 años por dejar caer accidentalmente una píldora de sus medicinas aludiendo a que era un desperdicio –se quejo el pequeño quien iba a cerrar la puerta, desgraciadamente la puerta de la mano de ese hombre interfirió en esa acción y el no tenía tanta fuerza como él-
- quiero ver a Sakura –exigió sin aviso ni delicadeza alguna el pelirrojo mayor evitando a toda costa que el pequeño cerrara la puerta, estaría parado allí hasta que la viera-
- te mandare una foto por correo, vete –expreso con ira el pequeño sin dejar de intentar cerrar la puerta y mucho menos de dejar de mirar a Sasori con sus fríos e inexpresivos ojos-
- mira niñito, no tengo interés en pelear contigo ahora, así que se bueno por una vez, compórtate como un niño de tu edad y obedece a los adultos –ya comenzaba a perder la paciencia, realmente ese niño le estaba sacando de sus casillas, por lo menos cuando tenía 6 años podía manejarlo, ahora se asombraba de no poder siquiera intimidarlo-
- sí que eres sínico al exigir eso, ¿tengo que recordarte por culpa de quien comencé a actuar como un adulto? –Le recordó el pequeño frunciendo el ceño y dejando de forcejear en la puerta, así dejando que el pelirrojo mayor la abriera totalmente, pero ni un paso se digno a dar porque el pequeño realmente le había matado él punto-
- tu adaptaste esa personalidad solo –se defendió Sasori a sabiendas de que él muy bien tenia parte de culpa en eso, no, tenía toda la culpa de que ese niño que alguna vez conoció tan dulce ahora solo usara esa faceta fingida y en realidad ocultara su personalidad adquirida por su causa-
- ¿Quién llama a la puerta Satoshi? –Pregunto el Uchiha quien ya había terminado de alistarse para ir a su oficina llegando a la puerta-
Sin evitarlo ambos cruzaron miradas de forma desafiante, fruncieron el ceño hasta más no poder, realmente esos dos se declaraban la guerra con los ojos, batalla de la cual el premio era nada menos que la pelirrosa.
No dejaría que se la llevara, no ahora que estaban juntos, no en ese momento donde estaba tan feliz y cómodo en su vida junto a ella, no cuando la pelirrosa también se había enamorado de él. Sabía que ese pelirrojo solo tenía interés en la pelirrosa y quería dejar a su suerte al pequeño Satoshi, tampoco lo permitiría, así tuviera que forcejear con él no permitiría que ese pequeño se separara de su madre, no dejaría que su madre se separara de él y no dejaría que ninguno de ellos se alejara ya de su vida.
- tú eres el tipo del otro día, debí imaginarlo –la voz de Sasori fue la primera en sonar haciendo fruncir mas él ceño del azabache quien recordaba aquello-
- ¿algún problema con eso? –pregunto lo mas fríamente que pudo el azabache tomando disimuladamente el hombro del pequeño dándole la señal de que le diera el paso a él y este se colocara tras de su persona-
- comprendo, te lo dejo a ti yo como siempre no puedo hacer mucho, por favor, no dejes que se lleve a mamá… papá–pensó el pequeño con resignación haciéndose a un lado para no interponerse entre aquellos dos hombres, pero el hecho de que este se colocara tras el azabache y el mismo Uchiha le cubriera casi de forma protectora no paso desapercibido por el pelirrojo-
- sí, tengo el problema de que has tomado algo que me pertenece –se quejo el pelirrojo haciendo al azabache a parte de fruncir el ceño bufar de forma sarcástica por su comentario- ¿acaso dije algún chiste? –Pregunto molesto de ver la mueca de sarcasmo del Uchiha quien sonreía de forma amenazante a su persona-
- Sakura no te pertenece, no es un objeto que puedas marcar, ella decide con quien quiere estar y ahora me ha elegido a mí, al igual que Satoshi, si en determinado caso te los quieres llevar será sobre mi cadáver y tendrá que ser a ambos y no solo a Sakura, aunque creo que como eres tan egoísta que no piensas en los sentimientos de ambos realmente mis palabras te entraran por un oído y te saldrán por el otro intentando llevarte a Sakura de todas formas –expreso el azabache quien se cruzo de brazos alzando una ceja en son de que este hablara, esperaría allí toda la mañana hasta que ese tipo se delatara completamente-
- perdón por la tardanza chi… -se iba excusando la voz de la pelirrosa hasta llegar a la puerta y quedar con los ojos mas asombrados que alguna vez le dirigió al pelirrojo mayor- ¿Sasori aquí? –le pregunto al azabache quien ladeo el rostro diciéndole con la mirada que no tenía nada que ver y que estaba igual de indignado que ella-
- fui a verte a tu casa, conseguirme tu dirección fue difícil, pero la gracia fue encontrarme con Ino y que me dijera que ya no vivías allí y que te fuiste con tu noviecito, recordé el nombre de Sasuke Uchiha y esa dirección sí que fue fácil de encontrar, después de todo el dueño de las transnacionales Uchiha debía vivir en un barrio privado –explico el pelirrojo mayor haciendo fruncir el ceño de las tres personas frente a él, la pelirrosa, el pequeño pelirrojo y el azabache-
- aquí me tienes, dime lo que vengas a decirme y lárgate –se quejo la pelirrosa mirando con seriedad a Sasori quien soltó una risa por lo bajo ante la actitud de ella-
- vine a buscarte para que nos vayamos juntos, por mi trabajo me mandaran al extranjero, ya encontraste a alguien para que se hiciera cargo de Satoshi así que nada te impide venir conmigo –aclaro de inmediato Sasori, enseguida el rostro del azabache enfureció, el del pequeño Satoshi también y el de la pelirrosa quedo asombrado-
- no veo razón para ello, yo aquí tengo mis vidas, a mis dos vidas, sabes que contigo ya no deseo nada, ni verte la cara Sasori, se acabo, si te quieres ir lo harás solo como mandaste a Satoshi solo a la calle y como yo me fui sola de tu lado –se defendió la pelirrosa mirando con el más profundo de los resentimientos a su ex novio, del amor al odio un solo paso, no era que lo odiara en toda la extensión de la palabra pero si no deseaba verlo más en su vida-
- dime a la cara que ya no me amas, que amas más a este tipo y ni aun así te creeré –frunció el ceño Sasori al igual que la pelirrosa y el azabache, solo el pequeño pelirrojo era quien miraba asombrado a quien recién había hablado-
Era perceptivo a los sentimientos de todos, había aprendido a conocer a las personas con solo mirarle a los ojos. Cualquiera que allí estuviera pensaría que Sasori estaba por una escena de celos o de envidia, admitía que no pasaba en lo absoluto ese tipo, pero debía ser sincero, en sus ojos no había nada de aquello.
Aun seguía viéndole con ojos de amor a su madre
Con esos mismos ojos que él distinguía tan bien de entre sus recuerdos cuando tenía solo 4 y 5 años de edad, esos con los que su madre y el pelirrojo se miraban felices cuando paseaban juntos por Osaka las tardes de primavera y veían alguna película junto a él los inviernos refugiados de la lluvia, esos ojos que perdían su brillo cada vez que peleaban por su culpa.
Sasori aun estaba enamorado de su mamá
- amo a Sasuke, amo a Satoshi, son mis vidas y ahora estoy haciendo mi vida propia aquí, con ellos, no los dejare por tus caprichos, ya no te amo Sasori, todo ese mágico brillo en un cuento de hadas que se supone terminaba en una historia feliz se acabo, comencé otro cuento para esta vez sí tener un buen final, ya no soy esa niña inmadura que se apegaba a ti por protección y amor –termino la pelirrosa quien enseguida tomo la mano del pequeño Satoshi y sin saber porque motivo este bajo la cabeza levemente, sus ojos no expresaban nada, todos los adultos notaron ese detalle, desde el Sasori hasta la pelirrosa y el azabache-
Pero el motivo de ello solo fue entendido por unos ojos tan oscuros como los de él
Y el motivo real de la visita tan extraña también
- Sakura, ¿podrían esperarme un momento en el auto? –pregunto el azabache, la pelirrosa asintió al instante sin soltar la mano del pequeño, pero se detuvo cuando observo como el Uchiha se sacaba el bolso que acostumbraba a llevar consigo al trabajo y se lo pasaba al pequeño pelirrojo- esta algo pesado, ¿podrías llevártelo al auto hijo?
Así todos los ojos de todos se abrieron de par en par. La pelirrosa no podía creer como era que él azabache le había llamado al pequeño Satoshi, ni tampoco lo podía creer Sasori, es más, hasta al pequeño se le hizo difícil procesarlo.
Recordó en ese momento que antes había llamado al azabache "papá" y fue cuando entendió. En un momento cuando acepto, pensó que quizá lo había hecho de obligación para no negarle lo que estaba pidiendo, pero él era igual de feliz por poder nombrarlo así. Al momento de escuchar de la boca de ese hombre llamarle "hijo" realmente se asombro y una sensación muy cálida le embargo desde el pecho hasta el estomago.
- claro… papá –asintió el pequeño con una gran sonrisa dejando aun mas asombrados a ambos adultos, el pelirrojo mayor por ver la confianza y cariño que el pequeño uso para responder y a la pelirrosa por la reciente forma en que se llamaban y de la cual no estaba enterada-
Tomo aquel bolso asintiendo con la mejor de sus sonrisas, era la mejor porque no trato de ocultar nada en ella, dejo expresar a su rostro toda la alegría que no podía contener, gesto que tampoco paso desapercibido por la pelirrosa quien comenzó a caminar hasta el auto con el pequeño aceptando la instrucción del Uchiha, ni tampoco para pelirrojo mayor quien les miraba caminar con la sensación de vacío más grande que alguna vez su estomago sintió.
- ahora ya puedes ser honesto Satoshi–pensó sin dejarles de mirar a la pelirrosa y al pequeño quien caminaba con una sonrisa de plena felicidad en su rostro-
- ahora ya puedes ser honesto Sasori –el nombrado se asombro completamente al escuchar las mismas palabras que él estaba pensando ahora dichas por el Uchiha para su persona- tu intención jamás fue venir a llevártela, ¿me equivoco?
- quizá fue mi intención en primera instancia cuando busque su dirección, es más, diría que era la mitad de mi intención cuando toque la puerta y Satoshi me abrió –hablo sin mucho cambio de ánimo en su voz, aun así estaba fastidiado con la presencia del Uchiha, mas al pensar que ese era el nuevo "príncipe azul" del cuento de hadas que la pelirrosa comenzaba y que lo más probable era llegara a un final feliz-
- ¿y cuál era la otra mitad? –pregunto alzando una ceja, todo lo que tenía que ver con la pelirrosa a él le interesaba de sobre manera, sobre todo por el hecho de que aun la presencia del Akasuna No era un total misterio para él-
- comprobar lo que Ino me grito en la cara, que Sakura me odiaba y que ahora estaba mucho mejor lejos de mi –se encogió de hombros al momento de decir eso, no era que no le importara, mas entendía que ya nada podía hacer al respecto, él se lo había buscado, no era ya un inmaduro para no darse cuenta-
- explícate que no entiendo una palabra –exigió el Uchiha mirando a Sasori suspirar, hecho que se delato cuando vio el aliento de ese tipo salir en forma de vapor por el frio-
- lo que dije no es mentira, me voy al extranjero por mi trabajo, dejarían que me llevara a alguien más solo podía ser una persona, enseguida pensé en Sakura, si ella estaba dispuesta a dejar a Satoshi contigo créeme que me la hubiera llevado –afirmo el pelirrojo cruzándose de brazos demostrando toda la seriedad que sus palabras demostraban frente al azabache-
- pero sabias de antemano que eso no pasaría –dijo con una mueca de superioridad el azabache quien se cruzo de brazos con una mueca muy diferente a la del pelirrojo pues la de él mostraba completa suficiencia-
- por eso dije que era la mitad de mi intención, la segunda era ver que tan verdad era que uno de los hombres más ricos de este país se había enamorado de ella de forma sincera, como sabrás, el dinero cambia a las personas, me cambio a mí en su momento –confeso con pesar, pero ni aun así cambio su expresión seria y de amenaza al Uchiha quien en ese momento cambio su expresión de suficiencia a una expresión tan seria como la de él-
- se la historia, Sakura me la conto con lujo de detalles y no te mentiré, me desagradas tanto que quisiera golpearte –si, tenía ganas de golpearlo allí mismo por todo lo que les había hecho a la pelirrosa y el pequeño hacia tiempo, pero la duda que tenía en la cabeza realmente no se lo permitía, aunque bastaba solo una palabra de incitación a un golpe y no dudaría en lanzárselo-
- lo mismo me paso un año después de que se fueran –confeso el pelirrojo quien cerró los ojos un momento pensando en si sería bueno sincerarse de una vez o simplemente irse dejando todo así sin estorbar-
- pero la amas, es más, aun quieres a Satoshi –las palabras del Uchiha hicieron que el pelirrojo abriera los ojos asombrado, no tenía pensado decir aquello, pero ya que el Uchiha no pregunto sino que afirmo no le dejaba de otra opción-
- no podía llevármelo con Sakura porque solo me dejan llevarme a uno, no tengo la estabilidad para llevármelos a ambos, aun si Sakura hubiera aceptado irse por su cuenta y que yo me llevara a Satoshi no podría porque sé que no podría mantenerlos a ambos y si Sakura trabajara entonces Satoshi nuevamente se habría quedado solo, a diferencia del actual trabajo donde Sakura esta, yo no tengo la suerte de que en la misma empresa allá un lugar acondicionado para los niños donde estén fuera del horario escolar y dentro del horario laboral –explico el pelirrojo mirando con ojos entrecerrados al Uchiha, no entendía como alguien que ni siquiera tiene hijos se hubiera preocupado antes de sus empleados de esa forma como para tenerles es beneficio-
- pero eso no justifica lo que le hiciste a Satoshi cuando él apenas tenía 6 años, por si no lo recuerdas uno a esa edad aun es un niño en su burbuja de cuentos de hadas fácilmente quebrantable, y el responsable de su sufrimiento fuiste tú –afirmo con seriedad y enojo el azabache, se sentía frustrado por aquello, el pensar que tenia frente a él al hombre que tanto hizo sufrir a esas dos personitas y no poder golpearlo realmente era casi intolerable para él-
- lo sé, por eso te dije que me dieron ganas de golpearme yo mismo un año después –se quejo el pelirrojo mirando al azabache con sus ojos entrecerrados, no era fácil para él tampoco sincerarse y menos con un sujeto tan exasperante como el mismo pequeño pelirrojo- era un inmaduro que siempre vivió de lo que recibíamos en el orfanato y cuando vi que por las mías no podía sostener la situación que deseábamos ni estabilizarnos quise dejar a Satoshi para que le cuidaran mejor allí y porque nosotros mismos debíamos comenzar a pensar en nuestro bienestar antes que en el de él
- lo que no sabes es que un verdadero padre siempre piensa en su hijo antes que en él –él se sentía de esa forma, sin saberlo, el pequeño Satoshi se había ganado un lugar muy grande en su corazón, demasiado especial junto a esa pelirrosa, tanto que a ella quisiera verla como su esposa y a ese pequeño como a su hijo, no solo de nombre, sino que ambos los quería dentro de todo en su familia, con todo y títulos-
- yo no soy su verdadero padre, quizá fue por eso, el hecho es que me dedique a buscarlos desde un año después de que se fueran, no los había encontrado y cuando ubique su dirección la persona que les rentaba me dijo que se habían trasladado a Tokio, yo aun vivo en Osaka y el día que me los encontré vine para buscar información de ellos, jamás pensé encontrármelos y menos contigo, me hierves la sangre como no tienes idea –expreso con un tic nervioso en su ceja haciendo que una arrogante sonrisa burlona apareciera en el rostro del Uchiha por ello, estaba reconociendo y ese tipo se atrevía a burlarse de él-
- termina luego que ya estoy atrasado para ir a trabajar, aunque sea yo el dueño tengo una reputación de puntualidad la cual va a ser tachada si no te apuras –se quejo pronto el Uchiha, quería fastidiar a ese tipo, era lo menos que podía hacer como venganza personal y lo que más deseaba al menos para que jamás se olvidara que él se había ganado a esas pequeñas personitas-
- no sé que le vio Sakura a este arrogante–pensó con su tic pasando a su otra ceja el pelirrojo conteniéndose las ganas de golpear al tipo- yo me iré y los dejare en paz, te ganaste a Sakura y también a Satoshi, no puedo hacer nada al respecto porque en primer lugar yo los aleje de mi, aunque sabes, me alegra que ahora estén tan bien, veo en los ojos de Sakura nuevamente amor, aunque lastima me da que no sea para mí sino para ti, y veo en la sonrisa de Satoshi la misma sinceridad de cuando tenía 4 años, así que Sasuke, despídeme de ellos y te advierto que si por casualidades de la vida cometes el mismo error que yo, yo si tendré el ímpetu de golpearte –amenazo Sasori apretando los puños con una amenazante mirada dirigida al azabache, no estaba mintiendo, si algo les hacia el regresaría por ellos y de paso el ojo de de ese sujeto jamás le olvidaría-
- sí, seguro, mejor vete antes de que sea yo el que te golpee, nadie me amenaza, menos en mi propia casa y menos cuando se trata de cuidar a los míos –corto de inmediato cerrando la puerta de su casa tras de sí dando a entender de que la plática había terminado, sin despedirse ni nada comenzó a caminar dándole la espalda al pelirrojo para dirigirse a su auto-
- al menos los volví a ver, al menos se ve que ese tipo se preocupa por Sakura, y al menos otra vez pude ver sonreír a Satoshi como todo un niño, lástima que sea la última vez que los vea–suspiro con pesadez el pelirrojo quien observo hasta el último momento que pudo la espalda del azabache antes de que este se perdiera-
Miro la hora, diez para las ocho, debía irse pronto si quería alcanzar su vuelo, su pasaje era a las ocho treinta y desde allí a la zona central no era un camino corto, debía apresurarse para llegar a Osaka arreglar sus cosas y partir mañana, al menos no lo haría deprimido como pensaba después de todo.
Recordó como observo hasta el último momento el cabello de la pelirrosa se había mecido, él como sonrió para él azabache y la ternura con algo de asombro en sus ojos al ver como Satoshi llamo al Uchiha "papá". Observo como por última vez el pequeño pelirrojo sonrió de forma infantil, aprovechando cada uno de esos momentos al máximo y gravándolos en su mente, a pesar de que realmente le había dolido que esa palabra no se la dirigiera ahora a él, sabía que se había ganado el odio de ese pequeño que alguna vez le quiso tanto y se alegraba de manera algo masoquista de que ese pequeño nombrara así ahora a otra persona con la misma felicidad con la que le llamaba a él antes.
Solo esperaba que fueran felices
Solo esperaba que la pelirrosa no se arrepintiera luego
Solo esperaba que el pequeño pelirrojo jamás dejara de llamarle papá a ese sujeto por mucho que le revolviera el estomago pensarlo
Solo esperaba que ese tipo les diera la felicidad que él no pudo darles
OoOoOoO
- ¿pasa algo mamá? –pregunto el pequeño al ver a su madre tan tranquila, se extrañaba y no a la vez, pero el verla tan quieta no le gustaba en lo absoluto, estado que adopto desde que se sentó en el asiento del copiloto y cerró los ojos-
- no pasa nada Satoshi –afirmo la pelirrosa hablando serenamente, algo en ella le incomodaba, no entendía que era pero le obligaba a intentar tranquilizarse y cerrar los ojos confiando plenamente en el azabache- ¿Por qué le llamaste papá a Sasuke? –le pregunto al pequeño abriendo levemente los ojos y mirando al niño a través del espejo retrovisor, sin poder evitarlo sonrió al ver como los ojos del pequeño comenzaron a brillar con asombro y algo de alegría mezclados, era la primera vez que podía leer de esa forma los sentimientos del pequeño y el leve rubor de las mejillas de este le delataba completamente-
- yo… le pedí a tío Sasuke si lo podía llamar así –confeso el pequeño quien bajo la mirada aun reflejando esa felicidad con sus ojos, pero no quería mirar a los ojos a su madre porque sino sabia que sonreiría como un idiota- si él y tu comienzan algo, eso le convertiría en mi papá adoptivo, quería llamarle así aunque jamás me espere que él mismo aceptara tan abiertamente ni mucho menos que me llamara hijo –sonrió un poco mas notoriamente al recordar aquella palabra, acto que para la pelirrosa no paso en absoluto desapercibido-
- ¿te sientes feliz Satoshi? –pregunto ella al ver al pequeño quien nuevamente subió la mirada hasta el retrovisor y ver los ojos de su madre reflejados en el-
- mamá, en este momento soy el niño más feliz sobre la faz de la tierra –afirmo el pequeño sonriendo con los ojos cerrados con toda inocencia, sentía su alma completamente tranquila en ese momento como si viviera lo que siempre había vivido, como si fuera una cosa cotidiana, pero era mejor aun puesto que él sabía todo lo que aún le quedaba por disfrutar después de sufrir-
- y yo la mujer más afortunada sobre la faz del planeta, por verte así de feliz Satoshi y por haber encontrado a Sasuke–sonrió feliz la pelirrosa quien volvió a cerrar los ojos respirando hondo el frio aire de invierno el cual se volvía cálido cuando el azabache entraba en sus pensamientos-
En lo que para ella fueron cinco segundos sintió una mano sobre su frente, haciendo que abriera los ojos de forma apresurada. El portón de la salida de la mansión de Sasuke estaba frente a su vista, el azabache conducía, no había notado cuando fue que entro, no había escuchado el motor ni había sentido siquiera la presencia de este, usualmente adjudicaría la culpa a estar metida en sus pensamientos pero en esta ocasión ni tiempo para pensar había tenido.
Desvió la mirada asombrada hasta el azabache quien me mirada intrigado, no pudo evitar sonrojarse levemente al verle tan de cerca sobre todo cuando la mano de este aun estaba sobre su frente.
- ¿te sientes bien? –Pregunto alzando una ceja el Uchiha quien miraba atento a la pelirrosa, distinguía levemente un poco de fiebre en ella-
- sí, descuida, la aparición de Sasori me descoloco temporalmente, es todo, disculpa Sasuke –sonrió de forma sincera la pelirrosa quien saco la mano del azabache de su frente y la tomo entre sus dos manos sin dejar de sonreír-
- si te sientes mal me avisas y te llevo con un medico –afirmo el Uchiha sin dejar de ver a la pelirrosa pero ya calmándose al distinguir que su sonrisa era honesta y que su carácter no se veía alterado, seguramente le dolía la cabeza por la aparición de ese tipo como ella misma afirmo-
- Sasuke, gracias, pero estoy bien, descuida –sonrió ella calmando al Uchiha quien volvió a sonreír para ella como ya acostumbraba a hacerlo desde hace un tiempo, solo con ella no sentía la vergüenza de sonreír-
- saben, insisto que no me importa que se besen pero háganlo en la oficina que ya vamos tarde –se quejo el pequeño pelirrojo quien nuevamente dejo descolocados a ambos adultos quienes le miraron aun mas rojos-
Como siempre ese niño les mataba el punto, pero algo sucedió que descoloco mas al azabache y esto fue que la pelirrosa suspiro cerrando los ojos y acomodándose en su asiento, al parecer no se sentía muy bien pero si ella decía sentirse bien no habría problema.
Y si, se sentía bien, o al menos eso quería decir, la verdad es como a toda mujer le daban dolores en sus periodos, los cuales esta vez se le adelantaron al parecer porque aun no era su fecha y ya sentía aquellos retorcijones en su cuerpo, esos que te aprietan el estomago y hacen que tu metabolismo se altere
El Uchiha pronto aprendería a vivir con una chica en ese estado… o en otros…
