Nota: Todos los drabbles están conectados de alguna forma y creo que llevan una especie de orden no del todo fijo.


El balance del poder en la relación era algo más bien frágil, continuamente cambiante. En ocasiones, Hades podía llevarle a comportarse de una manera que usualmente el dios de los mares hubiese considerado como poco digno de una deidad. Los celos eran un arma importante, y el mayor no dudaba en hacer uso de ellos de manera sutil y contradictoriamente descarada, algo que el otro estaba seguro que sólo el dios del Inframundo podía lograr.

Por su parte, Poseidón solía ser más directo en sus actitudes. Cuando algo le molestaba o deseaba herir a Hades, lo único que tenía que hacer era ignorarlo y negarse a compartir el lecho con él. La frialdad de su indiferencia no tardaba mucho en lograr que su hermano estuviera a su lado, susurrando nimiedades e su oído y haciendo su mejor esfuerzo para seducirlo de nuevo a su lado.

Era entonces cuando Poseidón se percataba de que, en un solo instante, las cosas de nuevo habían cambiado y que de nuevo Hades estaba al control de la situación. Aquello parecía una conducta casi compulsiva por parte de éste, y quizás ese era el motivo por el cual seguían juntos pese a lo contrastante de sus personalidades y al carácter fuerte de ambos.

Su relación era como un juego, en ocasiones agresivo, peligroso e incluso hiriente, pero sumamente adictivo y casi siempre satisfactorio. Al final lo importante no era saber quién controlaba a quién, sino el placer de verse sometido para después buscar como conquistar en el siguiente movimiento.