Al otro día.

Miroku decide llevarse a Sango y Naomi al palacio, una enorme carreta lujosa llega para empacar todas sus cosas, mientras las demás se despedían de Sango y su hija. Una triste Safiro sabía que había perdido a la mejor, pero lo que más importaba era su felicidad.

Ya estaba casi todo listo, en ese instante salen Karena y Sasumi muy emotivas a despedirse.

-Te dije que llegaría tu momento, amiga- Sasumi abraza a Sango y esta le corresponde, muy fuertemente-

-Te deseo lo mejor, sé que triunfarás y serás muy feliz- Karena también se despide. Sango las abraza a las dos y se dirige a la carreta donde la esperaban Miroku y su hija.

Los tres ya estaban listos para irse, camino al palacio Houshi, donde quizás les esperaba lo peor, pero quizás no, eso ya lo sabrían al llegar. Mientras en un presente, ya estaban lejos de lo que fue el Barón negro, que aunque muchos no lo crean, fue una linda etapa en la vida de Sango y un fuerte obstáculo que la ayudó a crecer.

Miroku y Naomi charlaron todo el camino, él quería acercarse lo más posible a su hija y ganarse su confianza, mientras Sango aún tenía un poco de miedo por lo que se vendría, pero tarde o temprano tenía que venir a pasar.

Ya quedaba poco para llegar al palacio houshi, ya de lejos se veía la enorme entrada y los nervios aumentaban, ¿Qué pasará? Y ¿Cómo los recibirán?...

21- Como siempre debió ser.

En el palacio houshi.

Koharu y Naraku se revolcaban en la habitación matrimonial, muy felices juntos mientras reían de todo lo que hacían, pero de repente alguien logra darse cuenta que Koharu no estaba acompañada precisamente de su esposo, el patriarca Miroku, si no Naraku. Tenshi pasaba por fuera de la habitación hasta que pudo observar bien toda la verdad, sin poder hablar no podía asimilar aquella situación.

-Ese imbécil de Miroku debe estar revolcándose con otra por ahí, el muy cerdo- Decía Koharu algo molesta mientras Naraku le besaba el cuello.

-Pero lindura, ¿Qué acaso nosotros no hacemos lo mismo?- Le contesta Naraku quien seguía besándola apasionadamente.

-Eres muy malvado- Koharu le da un beso en los labios- Espero que este hijo que esperamos sea muy malvado como nosotros-

Esas últimas palabras dejaron a Tenshi marcando ocupado, sin aliento, no sabía qué hacer en aquel momento si salir corriendo a contar la verdad o salir lo más delicadamente posible para poder mantenerse alerta, solo se alejó lentamente del lugar sintiendo mucha pena por su tío Miroku.

Cerca del palacio.

Pasó un tiempo justo, para cuando ya estaban a las afueras del palacio Houshi, Sango respiró profundo y se decía a si misma que estuviera tranquila, mientras miraba a su hija Naomi con algo de preocupación ya que no sabía que se podría presentar, aunque el estar al lado de Miroku podría solucionar las cosas.

Miroku se bajó decidido a entrar y enfrentarlos a todos, volteo la mirada ante Sango y Naomi dándoles la señal, ambas castañas aún muy nerviosas le siguen tras de su espalda. Las puertas se abrieron lentamente, ya se convertía en un martirio para Sango quien presentía que nada bueno se acercaba, el patriarca ingresa siendo saludado correctamente por algunos sirvientes, muchos miraban a Sango y comentaban en secreto, puesto que ya sabían quien era.

No muy lejos, Tenshi se encontraba sentado a la orilla de un pasillo muy pensativo hasta que puede observar ingresar a su tío Miroku con Sango y Naomi, al ver a esta última no duda en pararse e ir a buscarla para poder abrazarla fuertemente, Sango queda algo extrañada con aquella escena ya que no tenía muy claro todo lo que pasaba por el corazón de su hija, y eso le preocupaba bastante, Miroku la abrazó y esperó la llegada de los demás. Koharu se asomó algo desarreglada, al observar la escena no dudo en entrar nuevamente al cuarto y arreglarse, le advirtió a Naraku que debía permanecer escondido y se preparó para salir y enfrentar lo que pasaba, miró fijamente a Sango, la odiaba mucho más que antes. Tenshi y Naomi no se soltaron, seguían abrazados el uno con el otro. Esto fue interrumpido por el padre de Miroku y la madre, quienes quedaron muy extrañados.

-¿Qué está pasando hijo?- Pregunta el viejo patriarca, muy preocupado.

-Nada más que la realidad padre, y debo hacer una confesión a toda la aldea Houshi y espero que todos los presentes me escuchen y les quede todo claro- Toda la aldea se dirigió a escuchar al patriarca.

Sango se puso muy nervioso, todos la observaban, eso era suficiente para querer estar bajo tierra.

-Quiero decirles a toda la aldea, que estoy enamorado de esta mujer – Toma la mando de sango quien más nerviosa se ponía- Su nombre es Sango y quiero que sea mi esposa…-Todos quedaron atónitos, sobre todo los padres de Miroku.

-¿Qué demonios hablas Miroku?- La madre del moreno no podría creer lo que ocurría.

Koharu se acercó rápidamente a Miroku, muy furiosa.

-Y esta jovencita que ven aquí – Miroku apunta a Naomi- es mi hija-

-¿QUÉ?- preguntaron todos, si, TODOS al mismo tiempo (a excepción de los que ya lo sabían, obvio).

Koharu abofeteo a Miroku con todas sus fuerzas e intentó acercarse a Sango pero Miroku la agarró de la muñeca.

-Eres un miserable, ¿Me vas a abandonar a mí y a tu futuro hijo?, no puedo creerlo como pueden admirar a un hombre así…tan malvado y mentiroso- Se pone a llorar, y la madre de Miroku la abraza tratando de consolarla.

-Me has decepcionado Miroku- El padre del ojiazul respondía.

-Me interesa bien poco lo que crean de mi ahora, pero me aburrí de hacer felices a los demás…-Miroku apretó los puños- Este es el camino que he elegido y si debo dejar mi cargo lo haré…-

-No tienes idea de lo que dices- agregó Koharu- aparte, esta mujer… ¡es una prostituta y su hija también!-

-¿¡QUÉ!- exclamaron los padres de Miroku.

En eso salen Kagome e inuyasha al escuchar aquella declaración, Kagome se acerca a Sango y le abraza.

-¿una prostituta?, no puede ser- La madre de Miroku se tapaba el rostro de vergüenza.

Sango no pudo evitar las lágrimas, se sentía completamente humillada, nadie podría entender sus sentimientos, Naomi se enfureció tanto y se acercó a Koharu golpeándola en la cara, una fuerte cachetada.

-¡Maldita perra!- Koharu se sobó la mejilla muy furiosa, pero Tenshi se pone en medio de la situación.

-¡Ya basta!, tu- Apuntando a Koharu- me tienes aburrido con tus mentiras…-

-¿De qué hablas?- Preguntó Koharu haciéndose la extrañada.

-¿No te da vergüenza?-Continúa Tenshi- Vamos a desenmascarar a la verdadera Koharu, para empezar, el hijo que tu estas esperando y dices que es el futuro heredero…podríamos decir que no es de Miroku, y esa es la verdad, tu lo engañaste yo te oí decirlo y como te reías de el-

-Pe-pe-pero…-Koharu quedó sin palabras, ahora ella quedaba mal.

-¿Es cierto eso?, Koharu…-Miroku quedó para adentro, aunque se lo esperaba de ella, aún así en algún momento de su mente pensó en su hijo que vendría a nacer.

-No, ¿acaso le crees?- Koharu intentaba defenderse.

-Por favor, yo te oí estabas junto con uno de tus "fieles sirvientes", ya no te hagas…¿Cómo se llama? Em…¡Naraku! Con el estabas hace algún momento y no te hagas la inocente porque te vi-

-¿Naraku?- Miroku se preguntaba así mismo.

Miroku corrió rápidamente a la habitación matrimonial para comprobar los dichos de Tenshi, al entrar pilla desprevenido a Naraku vistiéndose, lo mira con repugnancia y lo golpea fuertemente en el rostro dejándolo en el suelo, luego se dirige a Koharu muy furioso.

-¡Lárgate de aquí!, tu y este imbécil, los quiero fuera… ¡FUERA!-

-¡pero mi amor!-

-dije, FUERA-

Koharu se acerca a Sango y quedan frente a frente.

-Espero que estés feliz, maldita esclava…espero que disfrutes algo que nunca en tu vida pudiste tener, porque naciste en la tierra y el lodo, como una puerca, igual que tu madre…- En eso saca desprevenidamente una navaja de su espalda, para atacar a la castaña.

Pero al decir esto sango no toleró más insultos y empujó a Koharu bruscamente, esta cae pero no sin rozar a sango con su navaja, dejándole una herida leve. En eso Naomi se abalanza encima de Koharu e intenta quitarle la navaja para que evite más problemas, pero esta se evitaba.

-Tú- decía Koharu con odio a los ojos de Naomi, mientras ambas hacían cuerpo – Tú eres el maldito adefesio que cambió mi vida, gracias a ti perderé todo, tu eres la maldita causa de ese amor patético y desnivelado, mereces morir…-

-¡Aléjate de Naomi!- Tenshi se acerca para detener el alboroto pero algo dio a entender que ya era demasiado tarde…

La navaja estaba bañada en sangre, gotas corrían y corrían por esa pequeña pero filuda pieza de hierro. El pecho de Naomi sangraba, tanto así que esta perdió el conocimiento al instante.

-¡!, ¡Naaaaaomi! – Sango gritaba desesperadamente y corrió hacia su hija pero Miroku la abrazó, la castaña estaba fuera de sí-.

Tenshi no respondía, solo calló de rodillas al suelo para observar a su amada Naomi, quien parecía dormida-Mierda…- Miroku no podía creer lo que acababa de pasar, en estado de shock-

-¡Hay que llevarla a una habitación, no la podemos dejar así!- Salta Kagome ayudando a que lleven a la pequeña Naomi para ayudarla a rescatar su vida, mientras Koharu quedó en el suelo con las manos llenas de Sangre, los guardias de Miroku le tomaron de los brazos y se la llevaron para que pagara por su castigo.

Naomi no respondía, estaba helada y sin color, había pedido mucha sangre y sus padres eran los más preocupados, ya no importaba si Koharu seguía viva o muerta, solo la salud de su hija. Era un caos lo que había pasado. Ingresan a la habitación, doctores de la aldea quienes eran muy especializados, mientras la sacerdotisa se encargaba de las yerbas medicinales para cubrir su herida la cual era algo profunda y evitar más hemorragia en su pecho. Sango no dejaba de llorar, ella era su familia, su única familia, su apoyo, su luz, su sol y su cielo, como ve una madre a sus hijos, su razón de ser y de seguir viviendo, Naomi fue lo que provocó que Sango se motivara a salir a delante, a trabajar en lo que sea para que a su hija nunca le faltara nada, que cuando ella tuviera la suficiente edad para reconocer que tuvo una hermosa madre y que nunca necesitó nada más, solo esa era su meta, pero sentía que había defraudado a todos, hasta a ella misma. Sentía que no había cumplido bien con su rol de madre, sentía que no servía para nada. Miroku se instaló a un lado de su hija, le acariciaba su cabello con la esperanza de que en cualquier momento ella abriera sus ojos, y pudiera decirle papá. Pero las probabilidades eran tan mínimas, su pulso estaba mal y la respiración estaba lejana a lo que era antes, pero aún quedaba el último aliento, y ese no debía perderlo, el moreno tenía su fe en los especializados de medicina que harían hasta lo imposible para salvar a su hija. Miroku no había aprovechado toda su infancia, de hecho, nunca pudo vivir la infancia de su hija, la conoció hace tan solo unos días y aún no podía asimilar nada, y ya se la querían quitar nuevamente, sí que era injusta la vida para ambos enamorados. El rostro de la castaña ojiazul permanecía intacto, como una figura de cera, pero aún no estaba muerta, parecía en estado vegetal. Ya había parado su hemorragia y los doctores aseguraban una esperanza, pero había que tener mucha paciencia y fe. La primera señal sería que el calor volviera a sus manos o el color volviera a su hermoso rostro, ya que su piel no era pálida, como la presentaba.

Kagome se instaló al lado de la castaña, Sango quien aún no contenía las lágrimas, y le brindo un lindo abrazo. Como de amistad.

-Tranquila, todo estará bien…- Kagome limpia las lágrimas de Sango- Debes guardar una pequeña esperanza en tu corazón, yo también soy madre.

-Gracias, Kagome- Sango le sonríe y toma fuertemente su mano para sentir apoyo, mientras Miroku no se alejaba ni un instante de Naomi.

Tenshi estaba un poco más atrás, era todo tan confuso para él, sentía cosas muy hermosas por la pequeña castaña y le dolía en el alma verla de esa forma, tan inmóvil y fría. Tenía la mirada nublada, pero no quería llorar en presencia de nadie, ni de sus padres. Debía mantener la calma. Aún recordaba el primer momento en que la había visto, esos hermosos ojos azules, tan profundos y tan brillantes, tan únicos, su hermosa piel y cabello, su hermosa figura y su única personalidad que siempre lo dejaba tan pensativo. Fue como un amor de pequeños, de niños. Y el haberse encontrado para el significaba mucho, algo realmente quería que los padres de Naomi estuvieran juntos, se volvieran a unir, y algo también esperaba, que Tenshi y ella pudieran amarse sin prejuicios, como Sango siempre deseo para su hija que esta no pasara por su mismo sufrimiento. El joven de cabello negro se prometía a si mismo cuidarla con su vida si salía de esto, protegerla y darle la mejor vida, así fue como le aclaró a Sango de un principio.

Pasó un largo tiempo, los demás salían y entraban por la habitación esperando. Mientras los médicos hacían su trabajo muy bien. Alrededor de tres días de cuidado intensivo, Naomi comenzaba a recuperar el calor de sus manos y su pulso regresaba, eso era una buena señal para todos. Como era un tiempo frio era muy fácil de descifrar. ¿Qué fue de Koharu?, fue liberada y se largó con Naraku muy lejos, se le dejó libre ya que esperaba un bebé y no se le podía encerrar en una horrorosa celda por muy mala que haya sido, ahora si los daños a Naomi se volvían más grabes esperarían a que nazca el bebé para buscarla y encerrarla el tiempo que merece, como al parecer sería. Aún así, no se supo más de la malvada Koharu.

Comenzó a llover y el frio se calmó un poco, eso ayudó a formar calidez en la habitación donde se encontraba Naomi, quien ya había recuperado su calor y pulso, solo esperaban que abriera sus ojos. Mientras la sacerdotisa aplicaba hierbas medicinales en su pecho para sanar su herida y prevenir cualquier cicatriz que llegara a perjudicarla más adelante. Aún así no se salvaría de toda marca, pero disimularía lo suficiente. Le rezaba constantemente y le preparó un té curativo para cuando esta despertara, para poder recuperar el color de su rostro y la conciencia, sin nauseas. Sango esperaba a su lado, junto con Miroku y los demás. Tenshi había salido en busca de algo lindo para entregárselo a su futura esposa cuando despertara, unas flores exóticas para que sintiera el aroma de la naturaleza, el rico aroma que identificaba la flora y fauna de Japón.

Ya atardecía y la lluvia seguía pero en menos cantidad, cuando por fin Naomi comienza a mover su rostro lentamente, como si sus nervios despertaran de un momento a otro. Es ahí cuando se acerca sango rápidamente a su hija y le toma su mano.

-¡Naomi!, ¡Miroku Naomi está despertando!- Sango gritó al moreno que permanecía afuera junto con Tenshi, que al escuchar los emocionados gritos de la castaña ambos hombres ingresan de inmediato a la habitación-

Los ojos de la pequeña castaña se movían con la ganas de querer abrirlos, y así lentamente fue divisando figuras borrosas, a través de invisibles lagañas que evitaban su buena visibilidad. Así fue viendo mejor, para observar a su hermosa madre quien la miraba con los ojos llenos de lágrimas, muy emocionada. Aún así no podía resaltar de inmediato, ya que aún no estaba de lo mejor y le costaba modular.

-¡Ha despertado!- Dijo Miroku muy emocionado, mientras Tenshi no dejaba de sonreír.

Naomi observó todo el lugar, las paredes, una por una, el techo, la iluminación y luego pudo notar la presencia de Miroku y Tenshi quienes la miraban con una enorme alegría en sus rostros. Naomi estiró su mano hacia ambos hombres, los cuales tenía sentimientos encontrados.

Miroku se inclinó a su lado y pudo entender todo, Tenshi era el hombre a quien su hija amaba, y esto le recordó mucho a su relación con Sango. Lo difícil que había sido el estar juntos. Al parecer todos venían lo mismo.

-Te-ten…- Naomi intentaba hablar, pero no se le entendía.

-¡Tranquila hija!, no te esfuerces- decía Miroku.

-Tensh-tenshi…¡Tenshi!-

Tenshi se acercó rápidamente a Naomi y tomó su otra mano presionándola muy delicadamente y sonriéndole como nunca.

-Ahora…podremos…ser…ser…fe-fe…felices…-Decía con todas sus fuerzas Naomi.

Ambos sonrieron, el terror ya había pasado, la tormenta había acabado, ahora venía la felicidad por fin.

Una semana después.

Para los padres de Miroku aún era muy complicado asimilar que Sango se uniría a su familia, después de ser la criada de la aldea, no podían comprenderlo, y Sango aún seguía sintiéndose incómoda con esta situación, y su hija Naomi, sentía la presión bajo su madre. Fue muy complicado para todos, pero la pequeña castaña ya estaba bien, como si nada hubiera pasado pero aún quedaba un tema pendiente, la aceptación de los demás, el asumir la felicidad de Miroku quien ya debía tomar una decisión muy importante en su vida. Quien quería cambiar su vida a su estilo, así decidió ir en busca de Sango.

La castaña se encontraba en las afueras del río, meditando, ya que en la noche harían una celebración sorpresa era imposible no enterarse ya que los aldeanos eran poco buenos para cuchichear. Así que se mantuvo así toda la mañana, hasta que Miroku se acerca lentamente por su espalda sin que ella se dé cuenta, y pone sus manos sobre los ojos de la castaña para tapar su vista.

-¿Quién es?- Pregunta Miroku en modo de juego.

-Mmm no lo sé, creo que el hombre que amo- Sango quita las manos de Miroku delicadamente y le da un tierno beso.

-Que astuta eres, igual de linda- Miroku le sonríe.

Y llegaba el momento, esperado por ambos, aún más por Sango.

-Sango, creo que hemos llegado a un momento muy importante en nuestras vidas, a pesar de que todo nos salió al revés y tuvimos una hija muy hermosa antes, siento que aún es tiempo de que formemos una hermosa familia, tener más hijos y empezar de cero, como siempre debió haber sido- toma las manos de la castaña y la mira fijamente a los ojos- Sango, creo que es el momento indicado para pedirte que, seas la mujer con la cual despierte todas las mañanas, me acueste todas las noches y forme el resto que queda de mi vida, ¿quieres casarte conmigo?, ¿ser mi mujer? y ¿estar conmigo por siempre?...-

-Miroku…-La castaña no lo podía creer, algo que esperó por tanto tiempo al fin se había cumplido, no lo pensó dos veces para responder- ¡Claro que sí!, ¡Casémonos!- Besó apasionadamente a su futuro esposo.

Se abrazaron felizmente y se miraban el uno al otro, como si aún fueran jóvenes enamorados que buscaban escapar de todo, besarse y amarse todo el día. Se había cerrado una hermosa historia, pero ahora venía la parte difícil, la aceptación de sus padres quienes no hablaban con Miroku de aquel día, del incidente de Koharu. Ya había caído la noche. Los únicos que sabían la noticia eran Sango y Miroku, y esperaban que llegara el momento para decirlo, ya que los invitados ya habían llegado a la fiesta. Los padres de Miroku estaban en un rincón sentados mientras disfrutaban de la comida y el trago, miraban a los invitados sin interés alguno. Hasta que su hijo decide romper el silencio, se levanta con llamando la atención de todos los presentes.

-¡Querida y amada aldea, padre y madre!...Sango, e hija…- Interrumpe Miroku- Llegó el momento de anunciarles una noticia muy importante y que por lo tanto cambiará muchas cosas en el palacio…-todos se miraban extrañados, nadie entendía las intenciones del patriarca – Y como verán, tengo una hija, ella es Naomi y es mi futura heredera, su nieta- apuntando hacia sus padres- y Sango, será mi futura esposa, nos casaremos muy pronto y quería que lo supieran-

Los padres de Miroku no hablaban, solo se miraron el uno al otro, el padre de Miroku se levanta y se quiere largar del lugar, pero Naomi interrumpe.

-¡Disculpen todos!, pero…yo creo que ya es hora de olvidar el pasado, todo lo malo y vivir el presente, estamos en un momento muy importante y mi padre quiere su felicidad, siempre le dio todo, dio su vida por todos ustedes, en las guerras para salvar esta aldea…exijo respeto por el…espero que me escuchen-

Naomi se paró enfrente de todos.

-Desde el primer momento que tuve conciencia, supe que faltaba algo aunque mi mamá siempre se esforzó para que nunca pasara eso por mi cabeza, pero aquí estoy. Un momento dije, ¿Dónde está mi padre? Bueno, en lo que pasó con mis padres prefiero no entrometerme, pero eso ya pasó y quedó en el pasado, si ustedes- refiriéndose a los padres de Miroku- realmente quieren a su hijo, deben querer verlo feliz y el ahora lo es…-

-Hija…- Dijo Miroku pensativo, pero muy feliz, tenía sin duda el carácter de su padre.

El padre de Miroku suspiró y bajó la mirada, para observar bien a Naomi, era su nieta y de hecho, era idéntica a Miroku, su hijo.

-Hija, tienes toda la razón- Dijo la madre de Miroku quitándose las lágrimas del rostro- hemos sido muy egoístas con nuestro hijo, por tener la estúpida idea de darle felicidad, y ahora la tiene, como podemos quitársela si es lo que él siempre quiso y pude abrir mis ojos la escucharte, sin duda eres parte de nuestra familia…-

La madre de Miroku abrazó a su nieta, mientras Sango también estaba muy emocionada. El padre de Miroku se acerca a su esposa y su nieta, para también abrazarlas, fue una escena muy tierna. Miroku toma de la mano a Sango y procede.

-Bueno, ahora espero su felicitación- Le dijo a toda la aldea, todos aplaudieron y gritaban muy felices, felicitando a los futuros novios y fue de ese momento que los padres de Miroku pudieron darse cuenta que ante sus ojos estaba la felicidad de su hijo. Que no bastaba con cosas materiales o cosas fáciles.

Todos estaban felices, Kagome e Inuyasha felicitaron a los futuros novios, y Tenshi y Naomi también se abrazaban ya que muy pronto ellos también tenían planes de estar juntos, cosa que ponía muy feliz a la familia y traería buenos augurios.

Y bueno, había llegado el final, un final esperado, después de la tormenta sale el sol como dije anteriormente. Pasaron por momentos muy tristes, inesperados y oscuros, pero el destino los había vuelto unir y para siempre, nada volvería a separarlos y menos ahora que querían formar una familia, casarse y que Naomi también hiciera su vida. Llegó el día de la boda, estaba todo preparado para que Sango y Miroku se casaran y unieran sus vidas. Y como era tradicional en Japón, debían llegar los invitados primero, los familiares y amigos de la realeza, luego, llegaban los novios. Miroku fue el primero en llegar y quien estaba más nervioso, vestía muy elegante con un traje azul muy oscuro y una capucha negra, anillos de oro y su coleta tomada, con un rosario muy lindo entre sus dedos, esperando.

Hasta que entra Sango, muy hermosa, con un Kimono blanco de seda muy fino, dejaba ver muy bien su figura y su cabello muy bien adornado, era la mujer más hermosa ante los ojos de Miroku. Ambos se miraron fijamente a los ojos, sonriendo, no había palabras, solo comunicación no verbal. Y llega el monje a casarlos (irónico, vestido blanco, monje xD).

El monje comienza la ceremonia de purificación para iniciar la ceremonia, Miroku y Sango intercambian sus rosarios. Y comienza la ceremonia. Hay que recordar también que Miroku permanecía casado con Koharu, bueno, todo solucionado ya que también existía la separación en esos tiempos, si, si si…sobre todo cuando eres un patriarca con mucho dinero.

Ambos realizan el ritual de san san kudo, donde deben tomar sake para sellar la reunión de pareja. Esto representa el cielo, la tierra y el ser humano. Se expresa el deseo de máxima felicidad. Y llegaba la hora de las palabras de juramento, era el turno de Miroku.

-Sango, quiero sellar este matrimonio para que te conviertas en mi esposa hasta que pierda el aliento, ante mi familia, que sean testigos de mi felicidad y de mi destino, juro lealtad, fidelidad y amor eterno- Dijo Miroku felizmente a los ojos de la castaña, de quien era turno ahora.

-Houshi…-

-Dime Miroku, linda- todos rieron, Miroku no cambiaba.

-Bueno, Miroku, sé que me harás la mujer más feliz del mundo a mí y a nuestra hija, y nuestros futuros hijos, por eso y mucho más, juro lealtad, fidelidad y amor eterno- Dijo Sango

-Aquí concluye esta ceremonia, ambos juraron y terminó el ritual de unión, pueden besarse y seguir juntos por siempre- El monje guarda su rosario.

Ambos novios se besan apasionadamente, ya eran marido y mujer y podían vivir juntos por siempre, sin que nadie lo impidiera, todos aplaudieron muy felices. Y como en aquella ceremonia se juraron amor eterno, así fue, como desde el primer momento en que se dijeron te amo, en que se entregaron el uno al otro, se harían felices unos a otros. Miroku abrazó fuertemente a su esposa y comenzaron a celebrar, todos juntos, pero la pareja se quiso escapar un poco de la gente, volviendo a aquel bosque donde por primera vez se habían encontrado, parecían dos jóvenes buscando libertad y así se sentaron cerca del río y se miraron fijamente ambos reían de todo, la felicidad era inmensa.

-Bueno, y aquí estamos- dijo sango muy feliz.

-jajaja me encanta verte así, es contagioso-

-¿Qué cosa?- preguntó sango

-Tu rostro…jeje, es hermoso-

-¡Que cosas dices!- Sango se sonrojó

-Me encanta cuando te pones nerviosa, como del primer momento en que te vi, siempre sonrojada mi sangito-

-¿Sangito?, ¿de dónde sacaste eso?- preguntó Sango muerta de risa.

-De mi mente, desde ahora serás mi Sangito-

-Bueno, houshi hentai…-

-¡No me digas así!, que mala eres- Miroku agacho el rostro mientras juntaba sus dedos tiernamente

-jajajajaja entonces no me digas sangito-

-¿Y cómo quieres que te diga?, sangito- diciendo esto último muy bajito para que Sango no lo escuchara.

-Solo dime….Amor-

-Bueno, amor-

Ambos se besaron, se abrazaron, y volvieron a reencontrarse en su historia de amor. Ahora podían estar juntos por siempre, Como siempre debió ser.

Fin

¡He terminado! Concluido, y este fin ha llegado a su fin. Lamento mucho la demora pero ufffff tengo un año lleno de estudios, espero que este fic les haya gustado gracias a todos los lectores y lectoras que siempre me llenaban de reviews este fic pidiéndome la continuación lo agradezco de corazón me motivaron mucho sus comentarios, quiero también que sepan que seguiré haciendo historias, como le adelanté en el capitulo anterior, haré un fic nuevo de Sango y Miroku obviamente y muy pronto publicaré una introducción para que me digan que les parece, espero que estén atentos y bueno esta vez será UA, ojalá sea de su gusto y repito, mil gracias, y como yo y muchos fans de esta pareja amamos leer fics sobre esta le da mil historias y dejaré de escribir hasta que me muera ¡así de loca!, bueno llego el momento de la despedida, pero no será temporal, estaré leyendo unos fics de por acá y todo eso. Y si tengo tiempo aré algunos One -Shot para entretenerlos. ¡Saludos!, ¡pásenlo bien y disfruten!.

C0nie.