Summary: Los siguientes personas pertenecen a S. Meyer, la historia es mía.

Un touchdown a mi corazón

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Capítulo veintiuno: Noticias Sorpresivas

— ¿Crees que sea buena idea? —Le pregunte por billonésima vez a Bella.

Suspiro. —La verdad es que no. No sé qué está pasando por la cabeza de mi mama, bueno me hago una idea, pero esta siendo más infantil de lo normal.

—Tal vez no deberíamos ir.

Rio secamente. —Nos buscaría hasta por debajo de las piedras y nos llevaría a cenar. Ella es muy insistente.

Nos encontrábamos ya de camino a la cena. Después de que su madre digiera eso, Bella y yo habíamos ido a pasar tiempo juntos... Desnudos, claro, pero follar hizo que me diera flojera salir a cenar con su familia. No tenía ganas, solo quería quedarme con ella... Abrazado, besándola... Y ya estoy diciendo estupideces.

Estacione fuera de su casa y suspire. —No quiero entrar allí.

—Pero debemos. —Apretó mi mano que posaba en su pierna—. Recuerda que yo ya fui a cenar a casa de tus padres.

—Sí, pero allí no estaba ni mi representante, ni mi compañero de equipo.

— ¿Y? Anda Edward, hazlo por mí. —Hizo un puchero y a regañadientes salí del auto.

Caminamos juntos hacia la entrada de la casa. Al momento que entramos el olor a comida nos llegó y era un asombroso olor, ahora que lo pensaba no podía esperar para comer. Aunque llegara a ser incomodo, estaros con Bella.

— ¡Por fin llagaron! —Renee, se acercó a nosotros y nos plantó un beso a cada uno—. Edward, ojala sea de tu justo la comida; es carne.

Asentí sonriendo. —Me encantara.

Ella me entiende como nadie, Alice, te lo juro.

Que alguien me mate.

Voltee a ver a Bella, que se limitó a sonreírme. —Dime que Rose, no está aquí.

—Lo siento.

—Ella me va a querer matar, Bella. Ella me culpa a mí de cómplice, aunque sé que lo soy, pero Emmett es el responsable de todo.

Rodo los ojos. —Bueno, pues ignórala. Es más; yo te defenderé si hace falta.

— ¿Serás mi dama de brillante armadura? —Brome riendo.

—Si es necesario, sí. —Me beso.

Caminamos hacia la sala donde se encontraban Alice y Rose, y nos sentamos en el sillón de dos plazas. Alice nos saludó y Gía, también aunque inmediatamente se concentró de nuevo en sus juguetes extraños.

—Hola, Edward. —La voz de Rosalie, era... Normal.

—Hola, Rose.

Eso fue lo único que hablamos, pues ella comenzó inmediatamente a textear en su móvil. Ella no era así, usualmente despreciaba cuando Emmett estaba en el móvil demasiado tiempo.

—Creo que Rose, se nos está haciendo lesbiana. —Comento de la nada Alice.

— ¿Por qué? —Me reí. Estaba seguro de que Rose no se haría lesbiana, lo sé por comentarios de Emma.

—Pues anda hable y hable de una tal Emma, que según ella, la entiende como nadie. —Ella también se rio.

Sentí como me tensaba y le di una mirada a Rose de soslayo. Era el mismo cabron de Emmett la tal Emma.

—Que bien.

Rose, levanto su cabeza. —Para que vayas y le digas a tu hermano cabron.

—No tengo porque decirle nada, su matrimonio no me importa. —Aunque me harías un favor si volvieras con él.

—Son como viejas ustedes.

Rodé los ojos. —Sí, bueno, vuelve hablar con tu novia.

—Hijo de puta.

—Perra.

—Imbécil, cabron.

—Rubia frígida.

— ¡Cállense los dos! —Bella, alzo la voz.

Señale a Rose. —Dile a esa perra.

—Pequeño hijo de puta... —Comenzó Rose, pero Bella le dio una mirada.

Bella, después de lo que paso se retiró a la cocina arrastrándome con ella y haciéndome participe de mierdas de cocina. Tuve que cortar vegetales inútiles y termine casi cortándome el dedo.

Aproximadamente media hora después Phil, hizo su entrada y enseguida, Sue y Charlie, en verdad no sabía que pasaría en esta cena, pero estaba seguro que no quería estar en ella. Renee, saludo a Charlie y también a Sue, aunque se vio un poco falso, mas no hice comentarios y estoy seguro que mi representante se dio cuenta de la hipocresía de mi suegra.

—Bueno, Charles, tu novia es muy guapa. —Le sonrió y volteo a ver a Phil—. Este es Phil, mi... —Suspiro—... Invitado.

—Y admirador tuyo. —Intervino Phil, besando el torso de su mano.

Todos tuvimos que saludar y Rose, con reticencia a soltar el maldito móvil, también. Esa cosa tenía que parar, aunque mi yo malvado y enfadado con ella, se moría por verla rabiar al saber que el cabron de Emmett, era Emma.

Renee, nos sirvió a cada uno nuestros platillos y al mismo tiempo nos pusimos a comer. Olía delicioso, casi parecíamos muertos de hambre.

— ¿Cuánto llevan saliendo ustedes dos? —Pregunto Renee, en un momento a Charlie.

Este carraspeo un momento, antes de responderle. —Casi vamos para cinco meses.

—Eso es genial. A decir verdad; nunca pensé que fueras a rehacer tu vida, Charles, puedes llegar a ser muy... Cerrado y amargado. —Comento inocentemente.

—Pues conmigo Char, no tiene nada de cerrado y amargado, es todo lo contrario. —Intervino Sue, en defensa.

De los presentes ninguno dijimos nada y Phil, miraba a Renee como si de una diosa se tratara. ¿Bella, me mirara así? Uh, de nuevo pensando idioteces.

—Bueno, eso es genial. Recuerdo que una vez Charlie, me dijo que...

—Renee, si te callaras la cena sería mejor. —La interrumpió Charlie—. No es como si yo anduviera diciendo por allí que todos tus novios son como tus hijos, además; de que una vez anduviste con un abuelo.

La susodicha se puso colorada. —Si te callaras, sería mejor.

—Entonces callémonos.

La cena siguió tensa durante unos minutos. Todos estábamos centrados en nuestra comida, sentí una mano posarse en mi pierna y vi que era la de Bella, haciendo que una sonrisa se me saliera.

— ¡Un hijo de puta es! —Exclamo en un susurro mi ex cuñada, provocando que todas las cabezas nos volteáramos a ella.

— ¡Vaya, Rose! Ese léxico soez que te cargas... —Negué con mi cabeza—... Tu muy mal.

—Tú lo has de tener muy fino. —Replico.

—Más que tú sí.

Elevo su mirada. —Pequeño cabron.

Le diría "pequeña perra" pero estaban presentes mis suegros y no me convenía. Al parecer la perra rubia se dio cuenta de eso y soltó una risita.

—Mandilón.

Hice una mueca, antes de decirle lo que la mataría. —Cornuda.

— ¡Pequeño hijo de tu puta madre! —Se puso de pie y se iba a lanzar sobre mí, pero Phil la detuvo—. ¡Tú, suéltame!

—Rose, ten un poco de clase y siéntate. —Comente con seriedad, muriéndome de risa y satisfacción por dentro.

Vi que tanto Charlie como Renee nos observaban confundidos, mientras que Sue, me estaba dando miradas de desaprobación. No me importaba, nadie de los medios nos estaba observando podía comportarme como quisiera.

—No me vuelvas a hablar, pequeña garrapata. —Siseo, mientras se sentaba de nuevo.

La comida continua y Bella, me miraba de vez en cuando con miradas fulminantes; sabía que se hacía enojado conmigo y sabía que debía arreglarlo ¡Como siempre!

Por fortuna nada más paso y cuando todos terminamos de comer la mayoría salimos fuera, los únicos que se quedaron fueron Renee y Phil, provocando una mueca en Charlie, que salió de la mano de Sue. Por supuesto, ella me dio la mirada "hablaremos pronto".

—Edward, pudiste haberte controlado. —Comenzó a reclamar Bella en cuanto llegamos a donde se encontraba una banca—. Rose, esta dolida con tu hermano y tu tuviste que ver. Sabes que Rose la toma contra cualquiera que lo sepa.

—Ya lo sé, cariño, no es mi culpa que se me haya salido.

—Eres impulsivo y eso te ocasiona problemas, Edward.

Rodé los ojos, completamente exasperado con ella. —Y ya te pedí perdón. No lo volveré a hacer, Bella.

—Espero no lo vuelvas a hacer. —Me abrazo y su cabeza quedo en mi garganta y puse mi barbilla en su cabeza—. Te quiero. Tonto impulsivo, pero te quiero.

Sonreí. —También te quiero Bella.

Pasamos un rato así y comencé a pensar en los viajes que se aproximaban. Pasaría semanas sin verla. Con toda franqueza se me haría malditamente eternos.

—Ya vienen los viajes. —Bufe.

—Lo sé, bebe. —Sentí su aliento en mi garganta y me estremecí—. Ya verás que todos esos días se irán rápido, además; vendrás cada semana, ¿no?

—Tal vez. —Hice una mueca—. Dudo poder venir cada semana, Bella. Van a ser unas jodidas semanas muy largas.

—Sobreviviremos. —Beso mi garganta arrancándome un gemido.

—Chiquita, compórtate si no quieres que tu padre me vea con una erección por su bebita. —Sonreí.

Ella rio abiertamente, haciendo que su rostro se iluminara. —No dudaría en dispararte, pero no te preocupes; yo te protegería.

—Bueno, pues gracias.

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Pasaron dos días más y cuando menos lo espere ya me encontraba en Seattle. Mi familia y Bella, habían ido a despedirnos, Rose había sido la única que no y eso afecto a Emmett.

Cada uno teníamos nuestra habitación, pero Emmett se la vivía en la mía. No salía para nada y eso que todas las habitaciones tenían lo mismo, pero él lo había porque se sentía malditamente solo y pues... Yo también. Extrañaba demasiado a Bella y solo habían pasado menos de cuarenta y ocho horas sin verla, realmente estaba comenzando a enfermarme. Tal vez este era el efecto que tenían las relaciones sobre todos.

Comencé a ver algunas de las fotos de mi galería viendo las pocas que tenía con Bella. Llevábamos dos meses y medio juntos y casi ni teníamos fotos y no es que fuera importante pero, todas las parejas se toman fotos, ¿No? Es algo así como un ritual.

—Rose, esta triste porque no fue a despedirse de mí. —Sonrió Emmett, enseñándome la pantalla de su móvil donde estaba su conversación con ella—. Ella debió ir.

—En lugar de estar hablando con ella haciéndote pasar por "Emma" deberías hablarle tú. —Rodé los ojos e hice a un lado su móvil, que prácticamente estaba aplastado en mi rostro—. Tú la cagaste. ¿Sabías que dicen que se está volviendo lesbiana?

Abrió los ojos. — ¿Que? ¿Por qué?

— ¿Como que porque? Es obvio que por cómo se la pasa hablando con "Emma". Si superan que eres tú. —Sacudí mi cabeza.

— ¿La hago sonreír mucho?

Bufe. —Sí, Emmett. Pero recuerda algo: no eres tu quien la hace sonreír, es Emma.

Veinte minutos después me acosté en mi cama y el enfadoso de Emmett también, mientras miraba el techo pensando aun en lo que le dije. De verdad, a veces era un adolescente.

Deje salir un suspiro. — ¿Que vas a ser cuando ella se entere?

— ¿Quien dice que se va a enterar?

—Tienes que decirle en algún momento, Emmett y conociéndola como desgraciadamente lo hago, se enojara como el infierno. —Me estremecí dramáticamente—. Y no solo pateara tu blanco y feo culo, también tus bolas.

Me miro seriamente. —Gracias por darme positividad.

—De nada, hermano.

Pasaron muchos minutos. No habíamos escuchado nada de Jasper aunque la última vez que lo vi —mientras íbamos por el aeropuerto— iba hablando por teléfono, seguro con Alice... Quería creer que con ella y no con loca María. Dios, aun me desesperaba verla ir a los juegos con su vientre abultado.

Mire a Emmett. — ¿Que foto tienes en whatsApp? Ya sabes, para disimular.

—La de la prima Cassie. —Sonrió—. Rose, nunca la conoció, por fortuna, lo cual me ayudo.

—Cassie, es guapa. Caliente me atrevería a decir, pero es prima. —Lo que la hace ver fea a mis ojos. Dios, lleva mi sangre, pero no me sorprendería que Emmett en sus tiempos de calenturas se la haya tirado.

—Sí, es prima. —El tono que uso me hizo estrechar los ojos. Era un genio, nunca me equivocaba.

—Te la follaste, ¿Verdad?

—No es algo de lo que me sienta orgulloso. Me da asco recordar eso ahora, Ed.

Asentí. —Sí, eso me pasa cada que recuerdo a Lily, la vecina de mama. Es decir; ella era y es caliente, pero me saca veintitrés años. —Arrugue la nariz—. Asqueroso.

—También folle con Sarah, la secretaria de papa de hace dos años. —Negó con su cabeza—. Me asuste. Hubo un momento en el acto que sentí como si el condón se hubiera roto. Fue horrible.

—No me digas: casi lloras. —Reí.

Asintió. —Para que te digo que no.

— ¿Cómo pudiste follar con Cassie sin recordar a la media hermana de mama? —Sí, era un cabron curioso.

—Andaba caliente y sus tetas no eran de mucha ayuda... ¡Ni que decir de sus pequeñas manos!

—Jodido imbécil. —Murmure mientras una risa me atacaba y después me detuve—. No poder verla de nuevo sin recordar que follo contigo.

Nos pusimos a ver las noticias y después un programa que nos hacia reír como idiotas y era por puras tonteras. Después mi móvil sonó y por la música, supe que era Bella.

—Hola, chiquita. —Sonreí.

—Hola, bebe. —Me la imagine sonriendo—. Espero hayas tenido un buen viaje. Tú y los chicos, claro. —Rio.

—Si. Fue bueno, pero te extrañare mucho. —Emmett golpeo mi espalda y se puso boca abajo. Al parecer el idiota no se pensaba ir de aquí.

—También te extrañare. Pero, escucha: el fin de semana que viene iré yo.

Me senté en la cama, emocionado como el infierno. — ¿De verdad? No es broma, ¿Cierto? Dime.

Escuche su risa y algo se revolvió en mi estómago. —Por supuesto que no es broma. Es totalmente cierto y me muero porque ya llegue.

—Bueno, entonces te estaré esperando.

Hablamos unos minutos más, hasta que escuche la voz de Gía hablándole a Bella, y a Emmett comenzando a golpear mi espalda.

—Hablamos mañana, chiquita. Te quiero. —Definitivamente esto me estaba haciendo ser cursi.

—Hasta mañana. También te quiero. —Colgó.

Me gire hacia Emmett, con las maldiciones en la punta de la lengua. El maldito estaba mirándome sonriendo, antes de mostrarme la pantalla de su móvil.

Lo tome por pura curiosidad y comencé a leer.

¿Has pensado en perdonarlo?

Lo he pensado, más él no me ha dado motivos por hacerlo.

Si lo hiciera, ¿Lo harías?

Lo amo.

Lo mire con las cejas elevadas. —Vaya, pues estoy impresionado.

—Soy un genio, pequeño.

—Lo serás cuando le hayas dado motivos para perdonarte imbécil. —Rodé los ojos y pase una mano por mi cabello—. Y ni se te ocurra preguntarle cómo o se va a enterar que eres tú la famosa "Emma".

Permanecimos en silencio un momento, antes de que él lo rompiera. —Tienes razón. Pero ya sé que hare.

— ¿Qué harás?

Suspiro. —Es de mala suerte contarlo.

—Inmaduro.

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No sabía cómo había terminado aquí con Jasper, Emmett, Garrett y Phil. Bueno, solo recuerdo que Gas, entro a mi habitación diciendo que no era padre y después Garrett se nos unió y en el camino Phil.

La música retumbaba en el pub y Garrett tenía en sus piernas a una rubia de cabello lacio y ninguno le prestaba atención a nadie más que al otro. Solo pensaban en follar, por supuesto.

Emmett y yo éramos los únicos que nos encontrábamos solitarios y serios, nuestra única compañía era una estúpida cerveza. Si, era una mierda pero por nada del jodido mundo iba a engañar a Bella, me encontraba encariñado con ella, eran varios los sentimientos encontrados que sentía por ella.

—He estado pensando en que hacer, ¿Sabes? —Dijo Emmett dándole un trago a su cerveza—. Rose es difícil y no le gustan las cosas cliché. Si la quiero de regreso debe ser con algo épico.

—Eso ya no sabemos todos, genio. —Rodé los ojos y una idea oscura se pasó por mi cabeza—. Tal vez deberías secuestrarla y pedirle de nuevo matrimonio poniéndote a sus pies. Eso lo he visto en películas y en un libro, funciona siempre.

Emmett se miró sopesando la idea y quise golpearlo por idiota. Es decir; eso solo pasaba en un estúpido libro o película; 1: porque en los libros siempre los protagonistas son guapos y follan como Dioses griegos y 2: porque las películas son una mierda.

—Bueno... —Su voz se apagó y me tomo por el hombro—. Ya viste allá esta Alina sexy italiana Lombardi. Si no fuera tan puta tal vez yo hubiera salido con ella en el pasado.

—Pero es una puta, además de que tú tienes a Rose y yo a Bella. —Rodé los ojos.

—Acá viene. —El idiota que tengo por hermano se rio de mi desgracia.

Alina venia hacia mí y no caminando de manera sexy como siempre lo hacía, su rostro estaba hecho de piedra y no usaba de sus usuales vestidos que enseñaban siempre de más.

—Edward, ¿Podemos hablar? —Pregunto y le encarne una ceja—. Por favor.

Suspire y me puse de pie caminando hasta la salida de atrás con ella siguiéndome. Temía que mierda fuera a decirme, dudaba que fuera la mierda con la que salió loca María yo siempre me había cuidado y cuando me acosté con ella fue hace poco más de tres meses.

Me voltee a verla una vez llegamos. Todo alrededor estaba solo.

— ¿Qué quieres Alina?

—Siento que... Debo disculparme por todo lo que te dije la vez pasada. —Susurro—. Yo sé que me porte pésimo contigo y tu novia, lo siento. Además me di cuenta que de verdad las amas.

¿Que. Mierda. Dice?

— ¿De que hablas? —Inquirí un poco aturdido.

Alina se rio un poco.

—No puedo creer que no te des cuenta. Has estado con ella más tiempo del que te tomas con cualquier otra, ella más que gustarte te enamoro... Estas muy enamorado y no creo que debas tomarte tanto tiempo antes de decírselo. —Sonrió tristemente—. Espero se lo digas Eddi- Edward.

— ¿Por qué me estás diciendo todo esto?

Ella suspiro y puso su mano en mi mejilla. Mi primer instinto fue alejarme pero algo en su mirada me detuvo.

—Yo te amo, Edward. —Susurro y abrí los ojos—. Pero sé que tú no, amas a Bella y está bien, en total yo... Yo me voy a ir.

— ¿Regresaras a Italia?

—No, estoy muriendo Edward.

— ¡Deja de jugar con esa mierda Alina! —Explote y grite—. Estas demente... Estas... Estas...

—Tengo VIH Sida. —Susurro y vi las lágrimas bajar por sus mejillas—. Fui una descuidada y me lo pasaron. Solo tenía que decirte que te amé y te amo, aunque nunca se me vio por mi obsesión por ganar fama. Si tan solo... Ya no importa, se feliz Edward.

Se dio la vuelta dejándome en shock pero después se regreso y me tomo desprevenido besándome.

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N/A: ¿Sera verdad eso de Alina? El siguiente capítulo no se cuando sea subido, mientras ya saben que la historia a dejado de estar en HIATUS.