Y así como fue nuestra hermandad, llegando rápido y sin avisar, ahora esta se rompe, llegando rápido y sin al menos avisar.
(HarunoSakura)
Esa vez su cuerpo no había reaccionado como deseaba. La había traicionado tan descaradamente.
Esa vez había esperado al menos una segunda oportunidad. Que se le fue negado por su imprudencia.
Esa vez quería volverla a ver sonreír. Pero eso no sería posible con ella así.
(RinHigurashi)
Sakura gritó tanto que su garganta se hirió, gritó tanto que su pecho no se satisfacía con solo eso.
Lloró tanto que creía que nunca pararía. Tanto que sus lagrimas nublaban sus ojos.
Pero es que no sabia que hacer en ese entonces, en ese momento. No podía pensar en mucho.
Su cuerpo no reaccionaba y su cuerpo solo temblaba. Temblaba por esos sentimientos que le harían mal.
—eso es un adelanto de lo que somos capaces los dioses —dijo la castaña con una sonrisa burlona.
Ella desapareció del lugar dejando al trío de hermanas, que en ese momento solo dos tenían a su corazón latiendo.
La pelirrosa se arrastró hacia donde había caído el cuerpo de la menor, manchándose las manos con tierra.
Cuando llegó la vio ahí, con su pequeño pecho atravesado y su rostro lleno de su propia sangre, Sakura acercó su manos y la atrajo a su pecho. Tratando de darle de su calor, de darle un poco de su vida.
En el lugar solo se podían escuchar los sollozos de la Haruno hasta que se detuvo bruscamente y se levantó del suelo con la niña en sus brazos, corrió hacia Kagome y con su fuerza la puso en su espalda.
Se concentró lo más que pudo y por primera vez sus pies se alejaron del suelo más de lo que pudo hacer. Flotó por unos segundos y lo pidió.
Pidió irse volando de ese lugar, pidió irse lo más antes posible.
¿Y por qué tanto apuro? Porque sintió un poco de esperanza al sentir todavía la calidez de su hermana menor.
Voló sin que ella pudiera pensar, solo quería llegar a ese lugar, sus sentimientos empezaron a perder el control.
Odio, miedo, tristeza, dolor, rencor y esperanza.
Sakura perdió tanto el control que cayó duramente al suelo, pero rápidamente tomó a su hermanas, que se habían escapado de sus brazos y trató de volar, pero ya no podía.
Los sentimientos negativos empezaron a desbordar su alma y eso hacia que no pudieron utilizar bien su poder. Su poder le era inservible en ese momento.
Y lo único que se le ocurrió fue gritar, gritar por ayuda.
—¡AYUDA! ¡NARUTO! ¡KAKASHI-SENSEI! ¡DEIDARA! ¡SASORI! ¡GAARA! ¡TOBI! —gritaba todos los nombres que conocía, todos ellos —¡RIN! ¡KAGOME!
Lo que no sabia es que estaba cerca de una aldea.
(HarunoSakura)
Tobi se encontraba paseando por todo Suna, no se rendía en encontrar a su amiga, bueno él mismo se dijo que era su amigo aunque no sabía si ella pensaba lo mismo. Pero no le importaba.
El joven salió de la aldea oculta del desierto y se sentó en una roca que encontró por ahí.
—¿Adónde estará Sakura-chan? Tobi está triste...
Pasaron unos minutos y cuando iba a volver pudo escuchar algo.
Eran gritos femeninos y eso causó curiosidad al hombre.
—¡no se preocupe! ¡Tobi irá a su ayuda!
Y sin más empezó a correr hacía donde se encontraban los gritos, cuando llegó sintió como un alivio al verla se apoderaba de su cuerpo pero esta se esfumó al verla en ese estado.
Tan rota y desolada.
—¡TOBI! ¡AYÚDAME POR FAVOR! —gritaba con lágrimas en sus bellos ojos jade.
Tobi no lo pensó mucho y se puso serio, corrió hacia la niña y tomó a la mujer azabache que se encontraba inconsciente.
—¡sígueme! —ordenó el Uchiha y Sakura lo siguió.
El peli-negro corrió hacia la entrada de Sunagakure, al llegar los guardias se pusieron en guardia, pero Sakura los esquivo y entró a la aldea, con Tobi atrás.
—¡Chiyo! —gritó —¡ayúdame por favor!
La gente empezó a acercarse y vieron que el Akatsuki traía a una mujer con dos niñas, una de ellas con heridas graves.
Ese revuelo no paso desapercibido por unos pelirrojos y un rubio, estos rápidamente corrieron hacia donde se encontraba el causante de tanto lío.
Y cuando llegaron, Sasori y Deidara corrieron al lado de la Haruno.
—¡rosada! ¿Qué pasó? —le preguntó preocupado.
—Dei —dijo entre sollozos —ayuda a Rin por favor...
Sasori miró a la niña en sus brazos y se fue corriendo a buscar a su abuela.
En los brazos de Tobi se despertaba la hermana mayor, que salió de los brazos del Uchiha y caminó confusa hacia la pelirrosa.
—¿qué está pasando hermana? —preguntó la mayor acercándose a la menor, cuando vio lo que se encontraba en sus brazos se quedó pálida —¡Rin! ¿Qué le pasó? Demonios...
Se la quitó de sus brazos y de sus dedos salió un brillo violáceo, sus dientes se encontraban apretados.
—rayos... Cura... Cura —susurraba la mayor con desespero.
Sakura veía sus actos y después miró sus propias manos, manchadas con la sangre de su hermana menor, de esa niña que había entrado en su corazón.
—cura...—susurró Kagome y la pelirrosa vio con la mirada ida como el brillo se apagaba— llegué tarde... —se apretó su cabeza y miró al cuerpo sin vida de su pequeña hermana.
Sakura al escuchar eso, algo hizo click en su interior.
Se levantó del suelo lentamente y empezó a caminar hacia la salida de la aldea.
—¿hermana? ¡Espera! ¡No hagas nada! —le gritó la sacerdotisa.
—¿cómo quieres que me quede quieta cuando esa mujer mató a nuestra hermana? —murmuró con la voz lejana.
—¡Rin no querría que hicieras eso! —ya que la mayor sabía que iba a hacer.
—¡Rin no está! ¡Rin murió por mi culpa!
Una energía empezó a salir de ella.
—no lo hagas —negó Kagome abrazando el cuerpo sin vida de su hermana.
—lo siento... Pero no puedo dejar pasar esto...
La energía se intensificó y la arena empezó a rodearla.
—voy a matarla...
Sus pies dejaron el suelo y sin mirar hacia atrás voló hacia la persona que arruinó su vida. Se dirigió hacia esa persona que le había arrebatado su vida, la vida de su hermana menor, sus sonrisas y su inocencia.
La mujer que rompió el alma de la Haruno.
Y cuando antes ella estaba sin control, ahora todos esos sentimientos se unían a uno mucho más fuerte.
El sentimiento de venganza.
(KagomeHigurashi)
Y aquí te encuentras tú con los ojos apagados y sin vida, ahí se encuentra ella con los ojos llorosos y con dolor, y aquí estoy yo con mis manos manchadas de sangre y un infinito dolor.
(RinHigurashi)
Personajes de Kishimoto.
MARIAANGELZ.
