¡Buenas! Aquí Haru no Ame trayéndoles el capítulo 21.
Mis agradecimientos a los visitantes, favorites y follows, que sin ellos esta historia no sería lo que es: 7 siniestro, Aiko-Uchiha05, AlejandraLora, Alex Uchiha Lara, AniStarNA, Annlu91, Arya Hidden Dreamer, Asuha Fukaraido, Bloddy cherry, Cerezo de Luna-Haruno, ConaCartes, Dannuu, Eufybritt, Gatita Kon, Jnatan1395, Kahedii-chan, KARASU25, Karina Diaz Uchiha, Karina park, Kattiebi, Kisaragi Kana, Koerumi-chan, Lady Midnight Madness, Lulyta-chan, MariiBravo, MariposaSH100792, Meiyami, Miss Naif, Morales Uchiha Haruno, Namikazee, Natsumi No Chiharu, Notimeforanger, PrincessDarkUrak, Relena01, Sakmiru, Sakura de Uchiha, SaraDreamer, ThelcePenis, TinyBadwolf, Tsuki-no-Haruka, Tsuki Lawliet, UchihaTenshi1, Uzuki Yu-Chan, VaaleUchiha, Victoria SyS, XXxxsara-chanxxXX, YokoTakamotoFenix, Yrim, Yukiko17, Zembre98, aishiteru-Aiko, alanis973, alimosi0116, anaylen, angel-TH, angelunar, aradia110, blackstones3, cherry627, cra182, clara kuchikii, daniela hervar, erikaeri, gabrielaartegahukj, gizzyn, guadalupedigimon, hadez1583, inesUchiha, katze78, leeuvita, linyer solano 599, lovely joy, luniitaturksa, majo velasquez, mariposapurpura, mican, milloneko, mussa-luna, nereida luna, nickstorm, o0o vero-chan o0o, olcrian, sakurita haruno, sakuriita-haruno, sakuritta, sarumanpawah, sheresada, silvara16, sofia-1550, suenaElRunRun, tania-sasusaku02, valee-san, yaura, yourdeathangel91, zuki-uchia.*
*Actualicé los nombres de mi lista en fanfiction, espero haber puesto a todos.
Se agrega a la familia master1941, Sasukaro Kortes, Tathuhime y itzelhyuga¡son 4 bienvenidas(os)! ¡Muchas gracias!
Para el capítulo 20 recibí 9 reviews. A todos aquellos con cuenta les he respondido vía PM y al final del capi están las respuesta a los no inscritos. Ya saben, sus comentarios son realmente motivadores para mí, déjame tu opinión del fic que estoy para leerla jiji.
¡Vamos a la lectura!
Ninguno de los personajes indicados en la historia me pertenece. Son derecho exclusivo de Masashi Kishimoto.
Capítulo XXI: Déjame arreglarlo.
- ¿Qué acabas de decir, Hinata? –no podía ser posible lo que acababa de escuchar. Sí, debía haber un error– ¿Naruto te obligó a decir esta broma? –sin embargo, la mirada sincera que Hinata le devolvió, hizo cambiar su opinión.
- Sakura-san, yo no bromearía sobre algo así. Mucho menos contigo –entonces, Sakura explotó.
- ¿¡Por qué hizo algo así ese idiota!? ¿¡Y además te deja sola!? ¡Se supone que son novios! ¿No? ¿¡POR QUÉ HACE ESTE TIPO DE ESTUPIDECES…!? ¿¡DÓNDE MIERDA SE FUE!? ¡IRÉ A BUSCARLO…!
- ¡S-Sakura-san, tranquilízate! –le dijo la Hyuga deteniendo los pasos de ella, sujetando su cuerpo con ambas manos, impidiéndole salir del departamento. Sentía su respiración agitada y su estrés– ¡Naruto-kun ya se fue, yo misma me despedí de él en los portales de la aldea!
La pelirosa se detuvo y el silencio las abrumó. Hinata la abrazaba para detenerla, mientras que Sakura no se fue de ese lugar.
- ¿Por qué…? –balbuceó– Y tu vienes aquí a decirme… –como si la vida se le fuera en esas palabras.
Si pensaba que lo de Sai era suficiente, esto colmó con alevosía el vaso lleno de agua. Ahora sí se sentía terrible. No sólo le había hecho daño a Ino, sino también a Hinata. Naruto se fue a buscar a Sasuke y eso era su culpa. Nada más que su culpa.
Otra vez, sintió como las lágrimas fácilmente llenaban sus ojos y se derramaban por sus mejillas.
- Naruto-kun dijo que no tenía manera de cómo pagar todo lo que tú hiciste por él.
- ¿Eh…? –Sakura se apartó para mirar a la chica.
- Y que traer a Sasuke-kun era lo menos que podía hacer, porque ustedes dos son sus preciados amigos.
Sakura abrió sus orbes esmeraldas con impresión. Esas palabras… Sin problema imaginaba a Naruto largando esa oración con su sonrisa habitual y despreocupada, pegada al rostro. Naruto de nuevo estaba ahí, queriendo que ella no se pusiera triste. Rescatándola cuando estaba en apuros. Recordó su discurso días atrás.
- Cuando supe que Sasuke se iba –dijo Naruto aquella jornada donde le declaró su confusión sentimental– Estaba muy preocupado por ti. No sabía qué hacer para evitar que te pusieras triste y sufrieras…
Aun así, había algo que la Haruno no entendía, por más que rememorara y fundiera su cerebro buscando el recuerdo.
- ¿Qué fue… lo que hice por él? –Hinata la contempló por un segundo y luego, le entregó una sonrisa tierna, desde el fondo de su corazón.
- Nos uniste, Sakura-san.
La pelirosa parpadeó y bajaron más lágrimas por su cara. La felicidad y agradecimiento que emanaba Hinata en ese momento, la emocionó de una manera incomprensible. "Yo… ¿hice algo bueno?", pensó al instante, como si una luz alumbrara la completa oscuridad que veía. Sin embargo, esa calidez no duró por mucho tiempo.
- Pero… –sollozó, imposibilitada de reprimir sus emociones que estaban a flor de piel– Soy yo la que te está separando de él, ahora… –la kunoichi de cabellera azulada colocó ambas manos en sus hombros y negó con la cabeza.
- No digas tonterías. Naruto-kun siempre ha sido así de amable y haría cualquier cosa por sus amigos. Lo comprendo, lo sé… Es una de las cualidades que amo de él.
- Hinata…
- Como su novia –continuó la Hyuga– te pido que no te culpes, pues eso lo pondría muy triste.
La miró. No quería, no quería… no quería cerrar sus ojos y seguir llorando, no quería sollozar, sus labios temblaban de una forma desesperada y su rostro se desfiguraba; pero sus piernas flaquearon y calló de rodillas al suelo, sin poder contenerse. Hinata se arrodilló con ella y la abrazó. Escuchó los susurros de la pelirosa diciendo: "perdón… perdón", uno tras otro, mientras la Hyuga acariciaba su melena y sus ojos perla también se llenaban de lágrimas. "Extraño tanto a Sasuke-kun… lo extraño tanto", pudo oír entre los sollozos, sintiendo toda la pena que involucraba estar separada del ser amado. De tu ser amado.
Ambas se abrazaron con fuerza, consolándose una a la otra, sin que ninguna de las dos lo supiera.
"Las chicas nos tenemos que ayudar unas a otras, Sakura-san…".
. . .
- Estos chicos…, –suspiró el nuevo Hokage– me sacarán canas verdes.
Eran las doce de la madrugada, mientras que Kakashi se encontraba frente a las puertas que conducían a las afueras de Konoha.
- Espero estar haciendo lo correcto…
- ¡Kakashi-sensei!
Aparecieron Sakura y Hinata detrás de él. Kakashi se volteó luego de reconocer la voz de su pupila.
- Hm… Ya sabía que vendrías –fijó su vista en la Hyuga con extrañeza– ¿Hinata? ¿Qué haces aquí?
- Buenas noches, Hokage-sama. Yo… no podía dejar a Sakura-san sola. Además…
Luego de que Sakura se calmara, restregó las últimas lágrimas de su rostro.
- Hinata… ¿es verdad que tú te despediste de Naruto en los portales? Por favor, no me mientas.
La peliazulada se impresionó por la pregunta y desvió la vista a otro lado, arrugando los labios. No le gustaban las mentiras y sentía hacía Sakura mucha gratitud por su ánimo y apoyo en su nueva relación con el Uzumaki, por lo que cerró los ojos y decidió decir la verdad.
- Me despedí de él…, pero aún no salía de Konoha. Naruto-kun me pidió que te dijera eso.
- Entonces, ¿es probable que aún lo encuentre?
- Quizás, me dijo que debía hacer unas cosas antes de salir.
- Hinata, tengo que ir allá.
- Pero, Sakura-san…
- Yo también soy responsable de mi felicidad –pronunció con determinación– Ya prometí una vez que no sería una carga para mis amigos.
- Así que Naruto urdió todo esto –mencionó Kakashi tras escuchar el relato de Hinata.
- ¿Ya se fue? –lo interrumpió Sakura. El shinobi observó el rostro de ella, sus ojos hinchados, cansados y con rastros de lágrimas. Naruto no quiso darle mayor información respecto a la petición de salir de la aldea, pero sí le dejo claro que no deseaba ver más a sus amigos hacer tonterías. Nadie podía arrebatarle ese puesto en el equipo siete.
Volvió a suspirar. "Tan malo para dar razones con argumentos…".
- El que deja atrás a sus compañeros, –le dijo su rubio estudiante, hace una hora en su oficina– es peor que escoria, ¿no?
Pero sí que sabía convencerlo y hacerlo confiar en él.
- Sí –afirmó Kakashi.
- ¿¡Cómo lo dejó partir, sensei!? –le espetó Sakura desde su posición– Naruto no tiene ninguna coordenada de Sasuke, ¡nadie sabe nada de él! No es un ninja tipo rastreador ni mucho menos, él…!
- Vino a hablar conmigo para que le prestase a Pakkun –respondió el peligris parsimonioso, antes de que la Haruno continuara con su histeria.
Sakura recordó que su maestro tenía el contrato de invocación con perros y Pakkun era aquel pequeño can de carácter sabio, especial y algo cascarrabia.
El Hokage prosiguió con la charla:
- Naruto ya no es el ninja atolondrado que solía ser, deja de tratarlo como si tuviera doce años, Sakura –la kunoichi lo miró y bajó sus ojos con molestia, apretando uno de sus puños– Por lo demás, he recibido reportes de algunos lugares sobre avistamientos de Sasuke, pues aún se le mantiene recelo y a pesar de que me comuniqué con varios jefes de distintos países para que él no tuviera problemas con su viaje, ellos quedaron de acuerdo conmigo en que si lo veían pasar, por precaución, me lo harían saber.
Sakura quedó boquiabierta tras esa información y a la vez, una parte de ella se alivió, ya que eso explicaba que el Uchiha se encontraba bien y no había tenido problemas durante su ausencia.
- El último informe que recibí se lo comenté a Naruto.
- Entonces, ¡dígamelo a mí también! ¡No dejaré que Naruto haga esto solo otra vez!
- No, Sakura –dijo Kakashi con resolución, impactando a la pelirosa, dejándole un sabor amargo– Ya tengo dos ninjas de alto rango fuera de la aldea, Naruto y Sasuke, y aparte otros más. Las misiones aquí no se hacen solas –sin embargo, ella siguió protestando.
- ¡Pero…!
- Agregado a eso, –pronunció la frase más fuerte haciendo callar a la chica–no te puedo dar ese permiso, por sobretodo a ti. Eres una ninja médico irremplazable, si bien la guerra terminó, aún hay lugares que necesitan ayuda, ser restaurados y sanados. Los estragos continúan presentes, incluso en nuestra propia aldea.
- Kakashi-sensei… –murmuró Sakura marcando una facción triste en su rostro.
- No te preocupes –mencionó él con una sonrisa– Estará todo bien. Confía en esos dos.
Sin embargo, Hinata observó como la Haruno comprimía sus dedos, sin convencerse de las palabras de su maestro. Entendía bien que anhelaba hacer algo y no quedarse de brazos cruzados, aunque también comprendía las palabras del Hokage.
- No deseo estar sentada y ver lo que hacen por mi… –masculló la pelirosa– Quiero dejar de ser una molestia para ellos…
- Sólo tú mantienes esa idea, –Kakashi se acercó a su pupila– detente. Eres una excelente kunoichi y amiga… Es por eso que Naruto está haciendo lo que está haciendo.
Subió su cara para divisar al sexto Hokage, deteniendo las lágrimas rebeldes que surgían. "Sólo tú mantienes esa idea…", quizás era muy cierto. Kakashi le hacía notar que el equipo siete era como una familia, donde se cuidan los unos a los otros. Y ella era parte de esa hermosa familia.
El nuevo Hokage comenzó a alejarse.
- Bueno, y Naruto me hará el favor de traer a Sasuke y así me pongo al día con unos cuantos trabajos y misiones con esos dos, sino se lo dejé tan fácil ojojo –rió él, mostrando su faceta de "jefe" o esa impresión le dio a Sakura– Ahora, ¡vayan a descansar! No son horas para que dos jovencitas como ustedes estén en las calles.
El sexto se despidió de ambas, marchándose tras una nube. El sonido de los grillos invadió el ambiente.
- Arigato, Hinata –empezó Sakura, llamando la atención de la Hyuga– Gracias por contarme, a pesar que Naruto de seguro te lo prohibió… Estaré bien, ve a tu casa.
- ¿Estás segura, Sakura-san? Yo… es lo menos que podía hacer.
- Sí, vete. Hiashi-sama debe estar preocupado por ti y me imagino que debe ser muy estricto –luego rio– Puede que le eche la culpa a Naruto de que tú no estás en casa.
- A-ahm… aún no le dicho a mi padre que estoy saliendo con Naruto-kun.
Sakura le clavó la vista en silencio. "Oh cielos, el suegro que te espera, amigo mío", pensó de pronto.
- Bueno, bueno, todo a su tiempo –se aproximó a Hinata y la abrazó– De verdad, gracias por todo, ¿cuídate sí? –y se separaron.
- Tú igual, Sakura-san. ¡C-Cuenta conmigo para lo que necesites, por favor!
- Tú también, Hinata –y sonrió– ¡Nos vemos!
- ¡Adiós!
La peliazulada salió corriendo y se transformó en una pequeña silueta en unos minutos. Mientras tanto, Sakura caminó a paso lento hasta quedar frente a una banca y se sentó con cuidado sobre ella, colocando su mano en la fría piedra.
"Hinata realmente es una buena chica, te sacaste el bingo Naruto", pensó con gracia, y luego se perdió en sus memorias, "aquí te molestaste conmigo… Aquí me dejaste por primera vez. No pelees con Naruto cuando te lo encuentres, ¿de acuerdo? Ya sabes cómo es de impulsivo", desvió la vista hacía las estrellas y suspiró, pronunciando el nombre de él en su cabeza.
"Sasuke…, ¿realmente dejé de ser una molestia?".
. . .
Un sol primaveral resplandecía sobre Konoha. Era la mañana siguiente de un día fatídico.
Por una de las avenidas principales de la aldea, Ino sacaba los baldes de flores al exterior de la tienda familiar. Le encantaban los días así, radiantes de energía. Cuando sacaba el último barril, divisó a Sai a unos metros de distancia, frente a ella.
- ¿Sai? –limpió sus manos empapadas en el delantal que vestía y se aproximó al ninja– Buenos dí…
Pero al estar lo suficientemente cerca, vio el rostro magullado de su novio: un ojo morado, una mejilla inflamada y algunos otros moretones. Ino abrió sus ojos con impresión.
- ¡Sai! –corrió hacía él y colocó las manos en su rostro– ¿¡Qué te paso!? ¿¡Por qué estás así!?
- Eso duele, Ino –dijo mientras se quejaba.
- Ven, curaré tus heridas y me explicarás lo que sucedió. Hoy tengo el día libre, sólo le estaba ayudando a mamá a sacar las flores –la rubia tomó su mano para arrastrarlo a la casa, sin embargo, Sai no la siguió.
- Antes de eso, debo hablar contigo.
Ino giró su rostro y notó que algo no estaba bien en la esencia del chico. Estaba preocupada, pero a eso se agregó un mal presentimiento.
- ¿Qué es eso tan importante que me debes decir?
- Por favor, acompáñame.
Ella mantuvo su postura un momento, luego soltó a Sai y le dijo que la esperara. Se dirigió dentro de la florería y después, salió de ella sin el delantal.
Sai la guío por uno de los senderos que se entrecruzaban con la avenida. La Yamanaka notaba como sus pasos la alejaban más del bullicio del centro de la aldea. Subieron por unas escaleras y luego, saltaron por unos techos, hasta emplazarse en la azotea de un edificio. Allí nadie los molestaría.
- Tú y tus extraños lugares donde vienes a dibujar –susurró la chica, intentando bajarle el perfil a la situación que estaba viviendo. Sin embargo, Sai no ayudaba, ni siquiera se inmutó y estaba de pie un poco alejado de ella. La rubia colocó una cara de preocupación– Ya dime, ¿qué fue lo que ocurrió? ¿Por qué tienes esas heridas?
- Ino… –pronunció su nombre como ultratumba, eso puso más nerviosa a la rubia– Ayer salí con Sakura e hice algo que no debía.
El corazón de Ino comenzó a latir con fuerza, lo sentía debajo de su pecho y algo así como una sensación de miedo la asaltó.
- ¿Algo que no debías? –preguntó casi en un grito y con voz aguda– Sai, no…
- Le robé un beso y sólo porque quería hacerlo.
El mundo de Ino se vino abajo y quiso que la tierra se la tragara.
. . .
Sakura se encontraba de turno en el hospital, agradeció justamente que este iniciara por la tarde a las dieciséis horas, ya que anoche se había entregado a los brazos de Morfeo pasada la madrugada y necesitaba de toda su capacidad cuando se hallaba en la Unidad Infantil.
Muchos niños seguían con tratamiento psicológico después de la guerra. Varios con el duelo de sus padres, esperando por ir a casas de adopción o bien, otros con terapia familiar y controles regulares.
Aparte del procedimiento médico habitual, Sakura había fundado un taller para los niños que no podían asistir a la Escuela Ninja durante ese período. En esta oportunidad, les enseñaba a los pequeños el control del chakra y reglas básicas de combate, defensa, entre otros contenidos.
El hospital, a solicitud de la Haruno, le prestó una habitación dentro del edificio, la cual estaba siendo mal aprovechada por lo que ella la arregló y decoró para que los niños internados pudiesen pasar sus ratos libres en aquella escuelita (como le llamó), además, de tener clases relativamente constantes con la kunoichi.
Sin embargo, dado el agradable clima de hoy, la pelirosa decidió realizar la sesión en el jardín del hospital.
- ¡Niños, silencio! –exclamó Sakura ordenando a los chicos– Hoy tendremos una clase al aire libre, ¿de acuerdo? Necesito que todos se pongan en un semi-círculo alrededor mío.
Los niños se colocaron rápidamente como lo estableció Sakura. Poco a poco se había ganado el cariño y respeto de cada uno de sus alumnos, los cuales en cantidad eran aproximadamente diez, cuyas edades fluctuaban entre los cinco a siete años, a veces tenía de mayor edad según fuese dándose el alta para cada uno de ellos.
- ¿Listos? Hoy les voy a enseñar la escalada de árboles…
- ¿¡EEEEHH!?
Una gran aclamación brotó de las bocas de sus pupilos, algunos emocionados y otros asustados.
- ¡Sakura-sensei! Me da miedo subir a los árboles.
- ¡Eso cualquiera lo puede hacer! ¿Qué tiene de ninja?
- ¿En serio vamos a subir?
- ¡Silencio! ¡Silencio! –los reprendió Sakura– ¡No me dejan terminar! Será una escalada de árboles diferente porque utilizaremos chakra. ¿Recuerdan lo que hablamos en clases anteriores?
Los niños se callaron expectantes a lo que su superior les estaba diciendo, pero ninguno se atrevió a responder la pregunta.
- Hablamos de lo que era el chakra –mencionó una niña muy tímida.
- Sí, sí, e hicimos ejercicios de cómo moldearlo –respondió otro.
- Exacto –dijo la pelirosa con una sonrisa– Observen cuidadosamente… Primero me concentro y moldeo chakra, siento como él es una parte de mí… Y luego lo llevó a la planta de mis pies…
Sakura hizo el ejercicio pausadamente y después marchó hacía el árbol más cercano, subiéndose a él caminando por su tronco, quedando en un ángulo de noventa grados. Los niños al ver esto abrieron sus ojos emocionados. Sakura bajó al suelo de un salto.
-Entonces… ¿Quién quiere intentarlo?
- ¡Yo! ¡Yo! ¡Yo!
Los niños se aproximaron desordenadamente a la Haruno, deshaciendo su semi-círculo.
- ¡Hey, niños, esperen, esperen! –rio un poco por el entusiasmo de todos– ¡Vuelvan a su formación!
- Ahm… Sakura.
- ¿Eh?
En medio del caos y mientras sostenía a los niños, Sakura volteó el rostro al foco de la voz que la llamaba, encontrándose con Ino. De inmediato, sintió hielo en su corazón.
- ¡Sensei! ¡Sensei! ¡Sensei!
- ¡NIÑOS COMPÓRTENSE, SHANNARO! –rugió Sakura ante la desesperación, los estudiantes se callaron sudando frío– ¡VUELVAN A SU LUGAR! –los niños volvieron a realizar un semi-círculo sin rechistar y aclamando un sonoro "¡sí!".
A Ino se le asomó una gorda gota de sudor al visualizar tal escena, aunque le pareció que los pequeños estaban acostumbrados al carácter de Sakura. Posterior a eso, preguntó:
- ¿Qué es lo que haces?
- ¡Ah, Ino! –casi se olvidaba de ella– Gomen, les hago clases a estos niños sobre las técnicas ninja. ¡Chicos, saluden a la señorita! Su nombre es Ino Yamanaka, del clan Yamanaka y una gran amiga de su maestra.
- ¡Buenas tardes! –dijeron al unísono las criaturas con una gran sonrisa que produjo estragos en la rubia.
- Venía a hablar contigo, pero veo que estás ocupada…
Probablemente Ino ya se había enterado de lo que sucedió ayer, pensó Sakura, distinguía que la energía y desplante normal de su amiga estaba opacado. A pesar de que fuese una conversación difícil, incluso con la posibilidad de perderla, si ella la buscó debía corresponderle.
- Quédate, por favor –solicitó la pelirosa– Hoy están más intranquilos que nunca, ya que los saqué al patio. Aquí de pronto son muy estrictos y no los dejan tener actividades recreativas –Sakura sonrió– Serías una gran ayuda.
- ¿Ah? Pero…
- Ino-neesan, ¿también sabe técnicas geniales? –comenzó un chiquillo desde el semi-círculo.
- ¡Enséñanos, por favor!
- ¡No se vaya!
- Ah… –Ino miró dubitativa a los niños y después a Sakura buscando salvación.
- Ya ves como son –respondió ella– Si te quedas, al finalizar podremos hablar –entonces, la rubia suspiró.
- De acuerdo…
- ¡Genial! –y los niños vitorearon junto con la Haruno.
Ino se sintió rara, como si fuera una estrella del espectáculo y por otro lado, no sabía por qué el ambiente que se producía la hacía sentir querida.
- Vamos a moldear chakra para llevarlo a la planta de los pies, como lo hicimos en clases anteriores. Una vez que estén listos– Sakura indicó varios árboles a sus espaldas– Intentaremos subir los árboles, uno a la vez. No tengan miedo, les he colocado colchones por si se caen y así nadie se lastimará, ¿queda claro?
- ¡Sí! –gritaron los niños obedientemente.
- Bien, ¡comiencen!
Se hizo el silencio. Los estudiantes juntaron sus manos y cerraron sus ojos, concentrándose en ellos mismos.
- Hey, Sakura –susurró Ino– ¿De dónde sacaste esas colchas?
- ¿Hm? Bueno, digamos que las pedí prestadas de una habitación desocupada, jeje.
- Jum… –la Yamanaka la contempló con sospecha e intranquilidad.
- Cerré bien la puerta de esa habitación, no te preocupes. Además, realmente quería que los niños tuvieran una actividad al aire libre… Ellos pasaron por muchas cosas durante la guerra que nosotras, a su edad, ni alcanzamos a imaginar –se le escapó una risita– Tú y yo nos dedicábamos a discutir por el amor de Sasuke-kun, ¿recuerdas? –Ino comenzó a comprender toda la situación y el trabajo de Sakura. Su voz le hizo traer a su mente tiempos nostálgicos– Tienen su tratamiento convencional, pero el que tan sólo miren sus habitaciones de cuatro paredes no les hará ver el nuevo mundo que les espera... ¡Oh! –de pronto, interrumpió su propio discurso, fijándose en una chica– Parece que allí hay problemas.
Sakura corrió hacía una de sus pupilas, mientras Ino observó sus pasos. Esta situación era totalmente distinta a la que se imaginaba en su cabeza cuando se propuso buscar a la pelirosa…
Sai hace unas horas le había relatado la historia de su infidelidad y si bien, en primera instancia, le había aclarado que fue sólo por curiosidad, pues en alguna parte del pasado tuvo sentimientos por Sakura, la rubia tenía claro que su relación con él no estaba pasando por un buen momento. Ino era explosiva y Sai más relajado, pero a la vez sumamente sincero y sin pelos en la lengua, lo que a veces era confuso, ya que se contradecía totalmente con sus gestos, al punto que ella malentendía cada uno de sus comentarios, sacándola de quicio. Ino se enojaba, Sai no entendía: la comunicación era un desastre. Llevaban así varios meses y ambos se obsesionaron con sus quehaceres y pasatiempos: la florería y el dibujo. Sin enfrentar adecuadamente los problemas de su relación. "Por supuesto, el cariño comenzó a alejarse...".
- Ino, –la voz de Sakura la sacó de sus pensamientos– ¿podrías ayudar a Shinobu-kun, mientras estoy con Natsu-chan? Está algo tenso.
- ¡Ah! –despabiló la rubia– Sí, enseguida.
- Nos hemos distanciado, es cierto –mencionó la rubia en la azotea de algún edificio de Konoha–pero eso no justifica lo que hiciste.
- Pero tú tampoco actuaste para remediar la situación –contrarrestó Sai con su voz sincera y tradicional. Las cejas de Ino se juntaron mostrando una expresión de enojo.
- ¿¡Y qué quieres que haga!? ¡Primero dices algo y luego tu cara me indica otra cosa!
Se produjo una pausa entre los dos, donde Sai cambió su rostro serio por uno preocupado, quizás por fin siendo empático con los sentimientos de Ino en todo este tiempo de ruptura.
- Lo siento –pronunció él en ese instante, con una voz realmente arrepentida– Realmente lo siento, Ino. Hay reglas sociales de las cuales aún carezco, pero…
- Sai –ella no deseaba oír algo más, se sentía frustrada, dolida, con la cabeza echa un lío. Sabía que Sai tenía razón por un lado, pero su orgullo la obstaculizaba en lograr un consenso o arreglar el meollo del asunto. Por lo tanto, deprimida, lo único que quiso saber fue lo siguiente:– Tu no me quieres, ¿verdad?
Él la miro consternado, como si su mente quedara en blanco.
- ¿Ni siquiera lo sabes? –las lágrimas asomaron en sus orbes celestes– No quiero verte.
- ¡Ino...!
Pero ella se marchó de inmediato.
- Eso es Natsuki, –dijo Sakura con voz dulce– respira profundo y bota. Tranquila, ya va a resultar. Sigue mi voz, ¿sí?
Su amiga… su amiga había sido besada por su novio, eso Sai lo explicó y remarcó de manera importante en su relato: Sakura no tenía nada que ver en lo que ocurrió. Ni siquiera lo golpeó como se lo merecía, sino que Naruto a altas horas de la noche fue quien llegó a su apartamento y descargó su furia mediante sus puños, luego de haberse enterado de lo que pasó. Sin embargo, independiente de eso, Sai se culpaba de haberle hecho un daño tremendo a la pelirosada.
- No tengo perdón de Sakura… –clavó la vista en el piso– Una parte de mí siempre tuvo celos de Sasuke, desde que formé parte del equipo siete. Esos dos estaban obsesionados con el traidor, y yo sin entender –el ninja de Raíz sonrió ligeramente–Sino fuera por Naruto y Sakura no sería el que soy ahora, pero a ambos los traicioné con esto…
Verla ahora, trabajando con estos niños en el hospital, lo feliz y tranquila que se mostraba entregándose a estas criaturas, a pesar del horror que habría vivido ayer (pues notaba una leve irritación en sus ojos)… Ino realmente detestaba todo esto.
"Sai, Sakura es fuerte…, tan fuerte que ni lo que hiciste corromperá sus sentimientos. Incluso te perdonará mucho antes que yo". Pero en vez de decirle eso, la rubia le escupió con ira las siguientes palabras:
- Entonces, bien merecidos tienes esos golpes. No vuelvas a quejarte.
Sakura… había florecido hermosamente, mientras ella buscaba explicaciones, buscaba a alguien a quien culpar por la amargura que la carcomía. Por no haberse dado el tiempo de comprender un poco más a Sai y su pasado, por no haberse hecho entender con él…
Quería explicaciones de Sakura, cuando sabía perfectamente el llanto que sufrió ella por la partida de Sasuke y lo mucho que lo amaba... De esta forma, sintió como la envidia la embargaba, pero era una envidia sana: su amiga era admirable y ella una imbécil orgullosa que no resuelve ni sus propios problemas.
Los ojos de Ino se humedecieron.
- ¿Ino? –preguntó Sakura mirándola– ¿Qué pasó?
- Ah –desvió la mirada– Me entró una basura en el ojo.
Sakura no pudo saber si eso era verdad o no... Y prefirió no preguntar.
La clase continuó normal y los que lograron mantener el chakra en sus pies probaron subir a los árboles con la ayuda de Sakura y la Yamanaka. Fue una tarde divertida, llena de risas y porras por parte de todos los involucrados.
- ¡Bien!, –aplaudió Sakura llamando la atención de los asistentes– suficiente con el entrenamiento de hoy, ¿les ha gustado? –un fuerte y alegre "¡sí!" fue dicho por los niños– Como nos queda poco tiempo, para finalizar regresaremos a la sala y quiero que realicen un dibujo de lo que más les haya gustado de esta clase, ¿de acuerdo? Decoraremos las paredes con ellos para así recordar los buenos tiempos. ¡Vayan! Yo en seguida los alcanzo.
Los chicos se apresuraron hacía la escuelita, mientras Sakura tomaba los colchones y los disponía en una torre.
- Déjame ayudarte –se acercó Ino.
- Está bien –la rechazó con una sonrisa– ¿Podrías acompañar a los niños?
- ¿Eh? ¡Pero…!
- ¡Voy y vuelvo!
La pelirosa partió con una pila de cuatro colchas adentrándose al hospital, por lo cual la Yamanaka no tuvo más opción que seguir a los chicos. Corrió raudamente, ya que no sabía por dónde estaba la famosa habitación que nombró Sakura. Los alcanzó en el segundo piso, entrando por una puerta. Se dirigió a ese lugar y pilló a los diez niños sentados alrededor de una mesa rectangular, con hojas y lápices esparcidos sobre ella.
- ¡Ino-neesan! –jaló de su falda una pequeña de cabello castaño amarrado en una trenza– Ten, esto es para ti –le ofreció una hoja.
- ¿Para mí? –preguntó Ino confusa y tomó lo que le entregaban. Primero vio una página en blanco y al darla vuelta, se encontró con un dibujo de ella misma, muy alta y con una larga cabellera rubia, al lado de la niña y sus demás compañeros.
- ¡Sí! Para que no te olvides de nosotros. Sakura-sensei es una doctora muy ocupada, pero siempre nos reúne y hace cosas divertidas. ¡Gracias por jugar con nosotros! ¿Puedes venir otro día?
- ¡Hey, yo también tengo uno para onee-san! –era Shinobu, el chico que estaba tenso– ¡Gracias por ayudarme a subir el árbol! Se nota que eres amiga de Sakura-sensei.
- Ustedes… –mencionó Ino disponiéndose en cuclillas y su mirada se ensombreció, ocultándose tras su flequillo– ¿Quieren mucho a su maestra, verdad?
- ¡Claro que sí! Sin ella el hospital sería muy aburrido –se acercó otro chico.
- ¡Sakura-sensei nos ha enseñado un montón de cosas!
- A veces nos reta porque somos desobedientes, pero luego nos trata con cariño.
- ¡Yo quiero ser como ella! –dijo Natsuki.
- ¡Sakura-sensei es impresionante! –gritó Shinobu alzando sus brazos–Tu igual la quieres mucho, ¿cierto, nee-san?
- ¡Niños!–exclamó Sakura al llegar al umbral de la puerta– ¿Qué pasó con los dibujos, eh?
- ¡Wa, Sakura-sensei! ¡Vuelvan a sus puestos!
Los pequeños que estaban de pie rápidamente regresaron a sus lugares y Sakura bajó la vista divisando a Ino agachada, pero luego se levantó y dio unos pasos dándole la espalda a la pelirosa. Ésta última cerró la puerta de la escuela, dejando a sus estudiantes adentro.
- Ino…, –su mirada se afligió, aún así, debía estar firme– mientras los niños dibujan podemos conversar en otra habitación.
- No es necesario, Sakura –sus orbes esmeralda se abrieron con impresión– Realmente, no hay nada de lo que tengamos que hablar.
Eso sonaba a algo muy malo, o al menos eso sintió la Haruno. Tenía que decirle su versión de los hechos ahora.
- Ino, fue todo de improviso y reaccioné tarde, ¡pero…!
- Ya sabías a lo que venía, ¿verdad? –la interrumpió como si no hubiese escuchado, Sakura la observó un segundo y asintió con la cabeza– Sin embargo, yo no sabía y de casualidad, he hallado la respuesta que tal vez buscaba –Ino giró para quedar frente a la kunoichi, quien tenía su rostro confuso– ¿Qué pasa con esa cara? Uff, no soy tonta, ¿sabes? No me hago amiga de traidoras.
- Ino…
- Me estás subestimando… ¡Así que, ya deja de culparte por algo que no tiene pies ni cabeza! Aunque… –la apuntó con el dedo, poniendo ojos de demonio– ¡DEBISTE HABERLO GOLPEADO, BIEEEN GOLPEADO, MALDITA SEA! ¡ESTÚPIDA FRENTONA BUENA PARA NADA!
Al escucharla, primero quedó en blanco y luego, sintió como un gran peso se le fue de encima, incluso le entraron ganas de reír. Su amiga verdaderamente era una chica tenaz y oírla gritar de esa manera natural le hizo entender que no había de qué preocuparse, pues su amistad seguía intacta.
- ¿Y CÓMO IBA A SABER SI LO QUERÍAS VIVO O MUERTO? –exclamó Sakura– ¡TAMBIÉN ES MI PUTO COMPAÑERO, CERDA! ¡APARTE BESA COMO UN TARADO, APENAS Y ME ROZÓ! PARA QUE TE QUEDE CLARO.
- ¡¿AH?! ¿Y AHORA RESULTA QUE ME CONSEGUÍ UN NOVIO QUE BESA COMO EL TRASERO? ¡TE HUBIESE BESADO MUCHO ANTES ENTONCES!
- ¡PUTO!
- ¡PUTO!
- ¡RE-PUTO!
Se produjo una pausa donde ambas se miraron y luego, comenzaron a reír a carcajadas. Luego de desahogarse, Sakura volvió a tomar aire.
- ¿Cómo se supone que voy a mirar a Sasuke-kun ahora? –profirió como alma en pena y si una nube le lloviera sobre su cabeza, clavando la vista al suelo.
- ¡Ja! ¿Y eso te preocupa? Ahora soy la cornuda de la aldea, primor –le dijo Ino con sarcasmo.
- Bueno, si lo difundes, seguro se hará realidad. Por cierto, –quiso precisar la Haruno– Naruto lo supo por Shikamaru… Sai ya se había ido y da la casualidad que me encontró justo en el momento menos adecuado.
- Jum… –mencionó pensativa Ino– bueno, Shikamaru no se meterá en cotilleos. Qué más da.
- Ino –dijo la pelirosa fuera de bromas, con su voz normal– Gracias.
Sakura notó como la mirada de Ino se conmovió tras escucharla y de inmediato, se volteó completamente y empezó a caminar hacia la salida.
- No hay nada que agradecer, tonta. Ya me voy.
- ¡Espera! –la rubia se detuvo– Si quieres, puedes venir otro día para acá, ¡me serías de mucha ayuda con los niños!
- …Ya tengo una invitación –hizo un ademán en su mano sosteniendo los dibujos que le habían regalado– Adiós.
Vio a su amiga alejarse con la espalda recta y caminata determinada. Esperaba que su corazón se reparara con aquella respuesta que había encontrado hoy y que Sai realmente le haya pedido perdón como correspondía. Ese Sai… aún no tenía claro qué pensar de él y si ella no lo sabía, de seguro mucho menos Ino. Quizás el tiempo se lo diría.
Entonces, con sus pensamientos en orden, volvió a la sala de clases.
- ¡Eres un puto! –le escuchó decir un niño a otro, con la cara llena de risa.
- ¡No, tú eres el puto!
- ¡Puto! –dijo una niña.
- ¡Puto! –oyó más al fondo
"¿Pero qué…?", pensó Sakura observando cómo sus alumnos se indicaban unos a otros con la palabra "puto", hasta parecía que habían inventado una especie de juego con ella. "Oh no… nuestros gritos…", de esta manera, la pelirosa ató cabos al instante.
- ¡Sakura-sensei! ¡Sakura-sensei! –se aproximó una tierna niña con su amiga– ¿Puto es una palabra alegre?
- ¿Por qué se rieron cuando la decían con Ino-neesan? –consultó la otra.
- Aaah… Niños… –suspiró Sakura entre el llanto y la risa, rebanándose los sesos de cómo les iba a explicar a los pequeños que puto no era para nada una palabra feliz. Y, además, cómo les explicaría su nuevo vocabulario a sus padres y cuidadores.
. . .
Ino se apartaba cada vez más de las puertas de entrada del hospital, teniendo su vista fija en el suelo, sin detenerse a contemplar nada a su paso, más que las piedras. De repente, sin previo aviso, unas sandalias ninja se ubicaron frente a sus pies, obstruyendo su andar.
- ¿Te encuentras bien?
Ino subió poco a poco el rostro para encontrarse con el foco de ese sonido y una cara familiar… Era Shikamaru Nara.
- Shikamaru… –susurró ella sorprendida– ¿Qué haces aquí?
El Nara parpadeó algo dubitativo, desvió los ojos hacía un lado e Ino lo imitó divisando a Temari de pie, un poco más alejada. Después, el castaño se encogió de hombros.
- Sólo tuve una corazonada.
La rubia sintió de pronto como la vista se le nublaba por completo tan sólo al escuchar eso, y preguntó con la garganta echa un nudo:
- ¿P-Puedo?
Shikamaru contempló a su compañera, cerró sus párpados y sonrió.
- Tengo su permiso –dijo apuntando hacia Temari– Preguntando eso… Qué problemática eres.
Entonces, Ino no aguantó más y se acercó a Shikamaru bruscamente abrazándolo y escondiendo su rostro en su hombro. Llorando todo lo que tenía en su interior.
Sin que ellos se percataran, desde el cielo, sobre el techo de un edificio, Sai observaba la escena a escondidas, sentado sobre las tejas.
- Entiendo… –murmuró con ojos desolados– Ahora entiendo lo que hice, Ino. Al menos… quisiera que me dejaras arreglarlo.
El viento sopló fuerte, elevando la ropa y el cabello oscuro del ninja, pero sin conseguir llevarse su amargo rostro.
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Fin del capítulo 21. Desde The Last he pensado que Hinata y Sakura pueden llevar una linda relación de amistad. Respecto a Ino con Sakura, bueno, resolvieron sus diferencias a grito limpio y agradezcan que sean unas damas jaja. Sai no le queda de otra que hacer mucho, pero mucho mérito… y Shikamaru, pues, soportando la inmadurez de todos jajaja.
En el próximo capítulo veremos qué tal le va a Naruto y quizás… una aparición de Sasuke ¡chan, chan! ¡No se pierdan la próxima actualización!
*Respuesta a personas no inscritas:
eVe: jajaja amiga! Linda! La idea era esa, un caos de emociones, por eso llamé así al capi. Bueno, ya viste aquí lo que sucedió y el por qué Naruto fue a por Sasuke. Jajaja, siii ¡Sasuke por qué no está cuando se le necesita! Algunas cosas nunca cambian… ¿Sarada? Coff, coff, eso es información confidencial xD. Ahora Sai ponte las pilas o te vai a quedar má solo que un deo zii. Jajaja. ¿Qué te pareció este capi? ¡Nos leemos!
ani: hola ani! Gracias por tu comentario, ¿qué te pareció este capítulo? ¡Nos leemos!
Haine: así que negándose a leer mi fic la coshiná ajaja, igual sucumbiste a mis encantos jajaja. Gracias por leer todo el NaruHina entonces! De verdad que significa mucho para mi, ya que tampoco es mi pareja predilecta, ya tu sabe. ¿Qué te pareció este capi? ¡Nos leemos en el próximo!
Que tengas una excelente semana mi estimado lector(a), y si quieres opinar algo no olvides dejarme un review, por favor ;) ¡Nos leemos!
Haru no Ame
