Atención: los personajes no son míos, son de Meyer y su genialidad, solo la historia es mía, no seré tan genial como ella pero definitivamente soy más perversa

Atención 2: les recomiendo que escuchen la canción 'How could this happen to me' de Simple Plan. Pongan play cuando Michael (el médico ginecólogo, espero se acuerden de él) les diga ^^… le da ambiente a todo asi que se las recomiendo casi exigiéndola como requisito xDD

Leah POV

- ¿estás bien? – la voz ronca de Jakob vibro en mi oído provocando que me estremeciera. Asentí mintiendo descaradamente

- ¿tu? – devolví la pregunta cumpliendo la promesa que yo misma me había hecho hace unos días: dejar de ser una maldita egoísta y preocuparme por el hombre más importante de mi vida.

- neutro, a decir verdad intento no sentir mucho – dijo con sinceridad. Gruñí, ¿Por qué yo no puedo dar ese tipo de respuestas sinceras? Ha, ya recuerdo, porque tengo mis facultades mentales bajo un sopor agudo desde hace casi dos semanas… dos semanas 9 horas y 25 minutos para ser más exactos

Increíble como ya habían pasado 14 días y un poco más desde que quise morir a cambio de otra persona. Nunca imaginé que yo tuviese complejo de mártir, pero finalmente entendí cuando una mujer dice que daría todo por su hij,o inclusive su vida. Eso era lo que yo quería hacer por mi niño.

Al menos lo quería siempre y cuando no pensara en Jakob.

Jakob…

Aun no me perdono el hecho de que lo traté como una basura. Él no tiene la culpa de nada, pero necesitaba de manera desesperada encontrar alguien con quien desquitarme. Sabía que Jake estaría a mi lado siempre, por lo que tratarlo un poco mal para yo sacarme la frustración no me resultaba un hecho tan grave, al contrario, me resultaba completamente liberador.

Hasta que me amenazó con irse.

"Salgo de aquí y no me ves más"… admito que eso fue todo. Pudo amenazarme con cualquier cosa y no me habría importado demasiado, pero el que él se fuera de mi lado era algo que yo no iba a permitir, me daba lo mismo lo que ocurriese. Así tuviese que pagar el precio que tuviese que pagar. En este caso la vida de mi hijo.

Cuando Jakob me dijo que quería hacer la oclusión lo primero que pensé fue "maldito perro egoísta", bien, quizás no fue lo primero y tampoco lo más suave, pero yo me auto justificaba, eran mis hijos, los dos milagros que me regaló la vida después de creer por años que era una mujer infértil. No quería entregarlos así como así. No podía rendirme sin luchar por ellos. Pero tampoco quería que Jakob se fuera. Definitivamente esa era una opción descartada antes de que se pudiese sugerir. Por lo que le dije que sí, que lo haríamos.

Aunque yo no tenía ni la mas mínima intención de cumplir con mi parte del trato.

Esa noche, después de mi colapso mental en la capilla del hospital decidí que tenía que hacer algo para que dejara de dolerme. Cualquier cosa, daba lo mismo qué, porque el ardor y el sentimiento de vacío que me inundaban con cada respiración eran lo peor que había experimentado en toda mi vida. Prefería no respirar a que mi pecho siguiera supurando. Demasiado para mí, no importa lo fuerte que sea. Ya no quería sufrir más. Entonces opté por lo más obvio del mundo. Dejar de sentir. ¿Qué mejor que hacerlo de la misma forma que usabas cuando murió Harry? Así lo hice, ninguna cosa para mi valía la pena suficiente como para hacerme sentir algo.

A excepción de Jakob

Él es diferente, con él no podía evitarlo. Por eso lo trataba con más indiferencia, porque su sola presencia me alteraba, porque sentía el amor que le tengo y el resto de emociones venían en conjunto con esa. El dolor sobre todo. El dolor estaba en contacto directo con mi amor por Jake.

Lo bueno del estado de sopor emocional es que ves todo desde una perspectiva fría y racional. Y por algunos momentos pensé de esa manera. En mis niños, mis pequeños hijos. Ambos sufrían juntos, uno matando al otro. Ambos matando a su madre. Y por ende a su papá. ¿Quería morir y dejar a Jakob como padre primerizo y viudo al mismo tiempo? Claro que no, yo quiero que el disfrute de la crianza de sus hijos, y de esa manera no lo hiciera, yo misma no lo haría estando en su lugar. Pero tampoco quería que mi hijo muriera, porque… porque… es mi hijo y lo amo, así de simple. No hay más razones de peso.

Pero tenía que elegir: Jakob o el bebé

Jakob…

Bebé…

Pasé así varios días, sin sentir y sin dejar de pensar. No podía dejar de pensar e intentaba hacerlo de manera clara, coherente e impasible. Pero Jakob me dificultaba todo eso, me lo hacía tan difícil con sus abrazos, sus besos en mi cuello, su voz tierna en mi oído y sus miradas que me decían que siempre estarían conmigo… ¿Qué hice entonces? Dejé de besarlo, dejé de abrazarlo y de tratarlo con cariño, si no me alejaba un poco no iba a tomar nunca una decisión y ya se me acababa el tiempo. Tenía que alejarme de él aunque eso me doliese y lo extrañase

Un día me desperté más temprano de lo usual. Me encontraba en una orilla de la cama dándole la espalda a mi marido. Según el reloj de mi mesa eran las 6 de la mañana. Debería haber seguido durmiendo, pero mi mente ya había comenzado a funcionar de manera cruel y por ende no podría dormir nuevamente. ¿Qué mierda voy a hacer? Tengo que darle una respuesta a Michael. Tengo que elegir entre Jakob y mis hijos, tengo que decidir que quiero ser: asesina o mártir… tengo que… ¡tengo que!

Mis ojos quisieron llorar y los cerré con fuerza. Dije que no iba a sentir y ahora no podía evitar tener todas las emociones en mi pecho queriendo romperme por dentro. Inconscientemente me giré sobre mi misma encontrándome con una imagen que terminó de destrozarme. Jakob estaba en la otra esquina de la cama, acostado sobre su hombro, con una mano bajo la almohada, como siempre, pero la otra extendida hacia mi posición, sin llegar a tocarme, como si quisiese alcanzarme y no pudiese… ¿Qué le estaba haciendo? ¿Cuánto lo estaba alejando? ¿Cuándo tiempo seguiría con esto? ¿Hasta que se aburriera? ¿Hasta que se acostumbrara a mi frio estado y ya no volviera a ser lo mismo?

Entonces tomé la decisión. La tomé aun sin estar segura de lo que iba a hacer.

Cerré mi ojos y me hice la dormida mientras sentía como Jakob se levantaba, se bañaba y se iba… era ahora o nunca.

Sin pensar mucho me dirigí hacia la pieza de los niños. Miré sin observar realmente lo que me rodeaba o no lo haría. Con la resolución en mi mente comencé a desarmar la cuna de uno de los gemelos, el que nunca llegaría a este cuarto a ocuparlo, el que nunca lloraría en mis brazos, el que no viviría ni si quiera para verlo a los ojos.

Me dolía tanto, tanto que ya no habían palabras para describirlo, nadie, nadie, si ni quiera Jasper podría entender el dolor que tenía en mi pecho. Porque era demasiado, me estaba despidiendo de mi hijo para siempre. Solo para estar con Jakob… porque lo amaba… lo amo tanto que duele…

Giré mi cabeza y nuevamente me encontré con esos ojos cafés profundos que mezclaban preocupación y amor en iguales cantidades. Paseé mis ojos por su cuerpo. La parte de mi mente que dice estupideces en momentos menos adecuados me gritó con megáfono "mierda que se ve exquisito vestido así" sonreí internamente. Inclusive mi parte cuerda no le podía negar eso. Se veía espectacular.

Solo que sus ojos seguían sin acompañar su increíble imagen. La mirada de tristeza no le viene a su estilo de alfa protector.

Intenté ser una idiota con complejo de Emmet que hace idioteces cuando nadie se lo espera e hice algo para que el ambiente se relajara un poco. Porque si no lo hacía me comenzaría a subir la presión solo por culpa del estrés.

- Loreto – dije a la enfermera que escribía concentradamente mi ingreso para pabellón, ella simplemente me hizo un gesto dándome a saber que me escuchaba– préstame el fonendo – aun sin despegar sus ojos de la tablilla estiró su mano y lo me pasó – ven aquí – llamé a Jakob con mi mano, él mirándome extrañado se acercó. Apenas lo tuve a mi alcance puse el fonendo en su cuello y lo observé con atención. Mierda se ve mejor aun.

- ¿tengo cara de perchero? – preguntó elevando su ceja seguramente cuestionando mi salud mental, no lo culpo, yo hago lo mismo constantemente

- quería verte… ¿nunca pensaste estudiar medicina? – Negó con su cabeza – lástima, te ves sexy vestido así – dije sonriendo. Tanto él como Loreto se pusieron a reír. Lo volví a mirar. Si, se veía condenadamente sexy. Ese traje de pabellón verde se me antojaba exquisito. Igual que él… ¿mencioné alguna vez que mi salud mental esta en clara decadencia? Si alguien no me creía esto era una prueba de ello.

- es increíble las estupideces que dice la gente en estados de tensión – comentó Loreto negando con la cabeza y volviendo sus ojos a la tablilla – estamos casi listos en 15 minutos te vengo a buscar ¿bien?

- aun no entiendo que haces en el área de maternidad cuando lo tuyo es cirugía

- tengo que molestarte para no perder la costumbre y si para eso me tengo que venir a maternidad que así sea – me respondió ella saliendo de la habitación

- eres una loca de atar ¿lo sabías? – Jakob se sentó a un lado de mi cama y acarició mi cabello. Inconscientemente cerré mis ojos e incliné mi cabeza para sentirlo más cerca – gracias – susurró casi imperceptiblemente, como si fuese más para sí mismo que para mi

- ¿Por qué?

- por esto, sé que no quieres hacerlo y que yo solo te estoy obligando…

- no seas egocéntrico, te doy la noticia de última hora, la nasa descubrió que no eres el centro del universo así que deja de culparte – dije irónicamente.

- eres imposible

- lo sé – Jakob hizo el ademán de levantarse, pero lo tomé del brazo sin darme cuenta. No quería que se fuera de mi lado – no te vayas

- no lo haré – murmuró, tomó la silla y la aceró aun mas, yo tomé el control remoto de la cama en la que me encontraba y la bajé quedando ambos a la misma altura. Entrelazó nuestros dedos mientras poyaba su cabeza en la almohada a un lado de la mía. Estábamos en un silencio tranquilo, cómodo y súper íntimo… hasta que el escándalo que había en el pasillo nos sacó de nuestra burbuja.

- ¿Por qué siento que este escándalo ya lo he vivido antes? – me preguntó Jakob mirando la puerta cerrada, el sonido se hacía más cercano.

- porque lo más posible es que sea…

- ¡LEAH! – Gruñí cuando el grito de Emmet sumado a su estridente forma de abrir la puerta y golpearla contra la pared inundaron mi apacible silencio - ¿¡QUE FUE LO QUE TE PASÓ!

- ¡baja la voz idiota! – Rosalie llegaba tras él y le pegaba en la cabeza

- lo siento Barbie, es solo que estoy preocupado

- tranquilo osito – ahora ella sobaba el mismo lugar donde había golpeado apenas unos segundos antes, ¿Quién los entiende?

- nadie – me respondió Edward entrando de la mano con Bella

- hola Lee – me saludó ella con tristeza en sus ojos

- nada de hola ni que hola – una muy enojada Alice se asomó arrastrando con su furia al pobre de Jasper. Yo desde mi cama podía sentir la rabia surgir del pequeño cuerpo de ella, el empático debe estar sufrido

- ¿Qué hacen aquí? – preguntó Jakob tan o más desorientado que yo

- venimos a ver a Leah antes de que entre a pabellón – respondió Jasper

- ¿pero como…?

- lo vi – dijo Alice antes de que yo pudiera terminar de hablar – por alguna razón estoy comenzando a ver tu futuro con más claridad y de manera adelantada como corresponde – asentí, yo sabía cuál era esa razón, uno de mis hijos ya no iba a estar para ser la barrera de las visiones de Alice – pero no me distraigas ¿Qué demonios te crees Leah Clearwater?

- ¿disculpa?

- no, no te disculpo – respondió, yo arrugué el entrecejo ¿Por qué demonios se supone que me está retando la enana diabólica?

- porque estás por entrar a un quirófano sin decirnos nada, piensa que ya no nos consideras tus amigos – me respondió Edward abrazando a una Bella con mirada triste, junte aun mas mis cejas

- ¿armas este escándalo por eso?

- ¿te parece poco? – esta vez fue Rosalie la que respondió sentándose en una silla cruzando sus perfectas piernas y mirándome de manera acusadora. Gruñí, no tenia cabeza para esto

- están armando un escándalo de algo que no es tan importante

- ¿Cómo puedes decir que no es importante? – Preguntó Bella mirándonos con rabia – Leah, estás a punto de ser operada quien sabe de qué ¡y no eres capaz de decirnos qué demonios es lo que te pasa! – la miramos sorprendidos, incluso Edward. Hacía mucho tiempo que no la veíamos alterada

- no es fácil de contar – respondió Jakob por mi

- entonces dinos que no es fácil de contar, pero no nos dejes con el alma en un hilo pensando que te alejaste de nosotros – aunque me cueste admitirlo, la voz de pena en alguien tan grande como Emmet te derrite un poco… solo un poco

- Leah es hora – Loreto apareció junto con dos técnicos para llevarme a pabellón

- dame dos minutos – le dije a lo que ella asintió – miren… no puedo creer que me hagan decir esto ahora cuando no tengo cabeza para nada – murmuré intentando tener el valor suficiente para ser cursi en un momento así – la cosa es así, no es fácil decir lo que me está pasando y no tengo el tiempo ni los ánimos suficientes para hacerlo ahora, pero que les quede claro que seguimos siendo amigos a pesar de mi poca capacidad de expresión amorosa hacia ustedes y aunque se los diga casi o de plano nunca… los… los… - gruñí – quiero…

- sí, sí, muy lindo eso, ahora nos vamos – apremió Loreto haciendo que comenzaran a sacarme de la sala

- Edward, Alice, cuenten ustedes lo que pasó – alcancé a decir antes de que desaparecieran de mi vista. Comenzamos a avanzar y yo quería detener todo a la espera de que apareciera o no estaría tranquila camino al quirófano… "llega… llega…"

Sentí el contacto de su mano tomando la mía y me tranquilicé al instante.

- te veo dentro – dijo Jakob soltando mi mano en el momento en que me entraban a una zona restringida

Respiré profundamente intentando no pensar en el lado malo de lo que iba a hacer, "esto es lo mejor, salvarás a uno de tu hijos, le ahorrarás sufrimiento al otro y te quedarás con Jakob"… "es lo mejor"… "es lo mejor" me iba repitiendo contantemente como un mantra, viendo el vaso medio lleno y no el asesinato que había en la parte medio vacía.

- ¿Cómo estás? – Michael llegaba a mi lado mientras todo el mundo comenzaba a moverse a mí alrededor

- espero sea una pregunta retorica

- es una pregunta de rutina que nunca pregunté tan enserio como ahora – me dijo

- estoy en un sopor emocional que solo se me quita con la presencia de…

- ¿Leah? – miré hacia un costado y vi a Jakob mirándome desde la puerta, pasaba sus ojos por todos lados notoriamente intimidado por el pabellón

- Jakob – terminé mi oración. Mike a mi lado le hizo señas para que se acercara

- mira, nosotros prepararemos las ultimas cosas, no habrá anestesia general porque Leah lo pidió, pero te pondremos una local y tendrás un campo estéril a tu alrededor, Jakob tu podrás ponerte donde quieras mientras no toques lo verde – él miró a su alrededor y frunció el ceño

- todo es verde – le respondió Jakob elevando una ceja

- tienes razón – rió el médico – todo lo verde que me rodeé a mi o a ellos – dijo apuntando al cirujano de apoyo y a la arsenalera. Jakob asintió.

- doctor estamos listos – dijo una niña joven que estaba ayudando al anestesiólogo, al parecer era la becada

- comencemos entonces… pongan música por favor –dijo Michael caminando. Yo ya no podía ver mucho. Había una pared de tela verde que separaba mi pecho de toda la parte baja de mi cuerpo, sentí como me inyectaban el anestésico y luego ya no sentí nada. A menos de forma física, porque emocionalmente estaba hecha pedazos.

Música lenta sonó de fondo mientras sentía a Michael trabajar en mi vientre.

Cerré los ojos en un intento vano de desaparecer de la tierra, pero claramente no resultó, la mano de Jakob se ceñía fuertemente a la mía intentando darme ánimos y recordándome que todo esto era real, a pesar de que parecía una simple pesadilla

Abrí mis ojos, pero la luz de la lámpara sobre mi me cegó obnubilando aun mas mi ya de por si mal trecho cerebro. Quise olvidar la razón del porqué estaba acostada aquí, más que nada porque el dolor que comenzaba a sentir era insoportable, y por más que intentaba alejarlo no podía, el maldito dolor no se iba.

¿Por qué fue que me pasó esto a mí? Sigo sin encontrar una respuesta, sé que no he sido la mujer más amable y buena del mundo, tengo mis errores, grandes y pequeños ¿pero eso justifica este ensañamiento de la vida contra mi persona? Y si es así ¿ni si quiera tienen piedad con Jakob? Como si lo hubiese llamado sentí sus labios rozar los míos, pero fue solo un roce, estaba demasiado insensibilizada como para sentir algo más.

Me sentí ahogada de un momento a otro y sin tener un lugar a donde huir, sintiendo que el tiempo pasaba frente a mis ojos mientras yo me hundía cada segundo, me encontraba cansada de luchar contra la corriente, de ir siempre hacia el lado contrario de la multitud, mi mente ya no soportaba la sensación de que las cosas en mi nunca serian normales. Solo quería gritar para que vieran como me estaba ahogando

Pero al parecer nadie me escuchaba, al menos nadie además de Jake quien seguía a mi lado compartiendo mi dolor. Me sentí más miserable aun

Estaba al borde de un precipicio, pendiendo de un hilo y jalando a mi esposo conmigo de manera injusta y egoísta, el que estuviese a mi lado era como un salvavidas en medio del océano, pero que al mismo tiempo lo obligaba a hundirse conmigo.

Quise comenzar todo de nuevo, desde cero, volver a los momentos felices con la gente que amo, apoyarme de la época en la que nada era más importante que pasar el día a un lado de Jakob… pero no se podía.

No se podían borrar todas las cosas que habían pasado

Intenté que mi mente vagara por sitios diferentes, por cualquier lado que no me recordara lo que estaba haciendo, porque llegados a este punto ya no había retorno, ya no podía decirle a Michael que sacara las maquinas que lentamente entraban en mi solo porque me había arrepentido de hacer la oclusión. Ya no podía arrepentirme así de simple.

Sentí que algo tocaba mi frente y me acariciaba el cabello

- tranquila amor, estoy contigo – la voz de Jakob me sacó de mis lamentos, no fue sino hasta que él limpio mis mejillas con el dorso de su mano que me di cuenta de que estaba llorando. Llorando por mis hijos, por mi, por la vida a la cual me estaba despidiendo y por la otra a la cual saludaba, lloraba por el dolor que se siente, ese ardor desgarrador que te supura el pecho y te dificulta la respiración y te recuerda lo que estás haciendo: acabando con una vida que aun no comienza a vivir.

Me pregunté porque me dieron algo para después quitármelo, eso era cruel no importa a quien se lo hacías, ilusionar a una personas con aquello que sueña y volver a dejarla sin nada… no pude llegar a una respuesta satisfactoria, ni si quiera llegué a una respuesta patética, ya que no había nada que me lo pudiese explicar.

Ni si quiera la escusa de que la vida me odia me satisfacía.

Ladeé la cabeza para sentir aun más las caricias que Jakob me estaba dando y por primera vez en mucho tiempo no temí llorar, porque lo necesitaba, así que dejé que las lágrimas fluyeran libremente, no tengo claro si los lamentos salieron de mi pecho o solo me deshidraté por el llanto, no tenía conciencia de muchas cosas, pero si de él ya que me enterneció el darme cuenta de que no era la única en ese estado, Jakob lloraba a mi lado besando mi frente

¿Qué hice para merecer esto? Entre todas mis imperfecciones y maldades y años como una perra maldita ¿junté el merito suficiente para que me castigaran así? No tengo ni la más mínima idea… solo estoy segura de algo: Jakob no se lo merecía.

Y por mi culpa él está pagando el precio a mi lado

- Leah, ya está hecho – pude ver los ojos de Michael cuando se acercó a decirme eso. En sus ojos se notaba el trabajo que había hecho. Estaba cansado, un reflejo de mi cansancio. Tenía sus guantes con rastros de sangre, seguramente de cuando hizo las incisiones en mi piel. Solo pude asentir con mi cabeza – vamos a sacarte un poco de liquido amniótico del saco de ese gemelo, así le daremos más espacio al feto vivo ¿bien?

- claro – susurré cerrando mis ojos. Fríamente hablando era lo mejor, había que cuidar la vida del gemelo que quedaba, cuidarla lo máximo posible y rogar porque la sangre contaminada de su hermano no le causara daños irreversibles.

- vamos a salir de esta – me animó Jakob besando el dorso de mi mano – no sé cómo, pero lo haremos juntos

- juntos – repetí, grabándome el hecho de que saldremos adelante, de que en algún momento me dejaría de doler, tenía que dejarme de doler porque era demasiado para soportarlo permanentemente. O paraba o me volvía loca. Al menos por Jakob tenía que superar esto

Creo que me quedé dormida en algún momento, tiene que haber sido de esa manera ya que lo próximo que vi fue el techo de mi habitación en el hospital. ¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Realmente ya lo había hecho? ¿Mi niño ya estaba…?

- ¿Leah? – giré mi cabeza para encontrarme con los ojos chocolates de Bella. Gruñí. No eran los ojos que quería ver precisamente en esos momentos. Pero las cosas podían siempre ser peores. Porque bastó con que abriera bien mis ojos para fijarme que no solo eran los ojos café de ella que me miraban, sino que también estaban los ojos azules de Rosalie y los verdes de Alice. Si no me estuvieran observando con rencor me habría molestado menos. Volví a cerrar mis parpados en un intento de pasar por dormida, o somnolienta o cualquier estado de alteración mental que las llevara a dejarme tranquila por un momento más. Pero con ellas eso era mucho pedir

- no lo intentes mala amiga, sabemos que estas despierta así que deja de ser una condenada cobarde y levántate para da la cara – gruñí al escuchar el tono mordaz de Rosalie. Bien, no podía prolongar esto por más tiempo. Dos semanas ya habían sido bastantes

Me levanté con rapidez de la cama y me tuve que volver a acostar. Estúpidas nauseas.

- ¿estás bien? – preguntó Bella con preocupación, asentí de mala gana. Al parecer me desperté de horrible humor.

- ya que sabemos que está bien ¿podemos por favor hacer lo que íbamos a hacer? – Rosalie se levantó del asiento al final del cuarto y se acercó a la camilla sentándose a los pies. Demoró un poco en acomodarse debido a su enorme vientre. Alice se encontraba casi escondida tras un biombo mirándome con tristeza. Bufé, esto se estaba haciendo tedioso

- basta, si me van a decir algo háganlo luego que quiero volver a dormir

- ¿Cuándo pensabas decirnos? – me lanzó Rosalie siendo la cabecilla de la revolución

- no sabía que era una obligación hacerlo

- se supone que somos amigas – dijo Bella poniéndose a un lado de la rubia. Alice no demoró en seguirla y posicionarse al otro lado

- ¿y eso significa que debo contarles cada detalle de mi vida?

- nosotras hacemos eso contigo – rodeé mis ojos ante el comentario de Alice

- yo nunca se los he pedido

- no, pero es lo que hacen las amigas – Rosalie me miraba con ganas de querer tirarse a mi cuello

- ¿Qué es precisamente lo que quieren decirme?

- ¡no puedo creer que hayas pasado por algo así sola y durante dos semanas! – Gritó elevando las manos al cielo – ¡eres una egoísta!

- no seas exagerada

- no lo soy, simplemente pensé que tenias la suficiente confianza como para decirme algo como eso

- ¿querías que te dijera que tenia la duda de si matar a mi hijo o no? – pregunté irónicamente comenzando a desesperarme por la situación – escúchame bien Rosalie, eres mi amiga y te tengo confianza, pero esto es algo que aun no proceso de todo, no puedes pretender que te cuente algo que simplemente no podía hablar con nadie, ni si quiera con Jakob que es el más involucrado junto conmigo

- ¡fueron dos semanas Leah, dos semanas en las que desapareciste, no respondías nuestras llamadas, no contestabas la puerta, si no fuera porque Alice ve tu futuro ni si quiera nos habríamos enterado de tu desmayo o de que seguías viva! – respiré intentando calmarme y culpando a las hormonas del embarazo por la estúpida sensibilidad de la rubia

- fuera por mí no se enterasen nunca – solté sin pensarlo, me bastó ver la cara de las tres mujeres para arrepentirme de manera inmediata. Hacía mucho tiempo que alguien no me miraba con odio. Bueno, ahora 3 pares de ojos mezclaban eso con dolor… mala combinación

- gracias por dejar en claro que nuestra amistad para ti vale una mierda – dijo Rosalie. No me dejó contestar cuando se volteó y salió de la habitación

- Rosalie… ¡Rosalie! – intenté llamarla, pero obviamente fue en vano. Negué con mi cabeza agotada. Muy agotada. Pero las cosas no terminaban aun, faltaban dos más que me odiaran de manera permanente – por favor no me miren de esa manera

- no puedo evitarlo… entiendo completamente a Rose – murmuró Bella – Leah, no es que nos quisiéramos enterar del último rumor del momento, queríamos apoyarte, estar contigo, ser tus amigas, ni si quiera era necesario que nos dijeras que pasaba, nos conformábamos con estar contigo… no es tan difícil de entender

- no quiero que me miren con lástima

- no es lástima… ¿es que después de 5 años juntos aun no eres capaz de entender cómo funciona esto de una amistad? – desvié mi mirada y me mantuve callada, no quería pensar en eso o me sentiría culpable, mas aun ya que las palabras que todas me decían comenzaban a hacer mella en mi – veo que no – no la vi cuando se marchó. Pero sentí el ruido de la puerta al cerrarse.

- ¿algo que me quieras decir tu? – le pregunté a Alice que por primera vez desde que la conocía se había mantenido callada la mayoría del tiempo

- muchas cosas a decir verdad

- comienza luego entonces

- ellas tienen razón por un lado – bufé – me pongo en su lugar y logro entender cómo se sienten. Si no fuera por mi don yo tampoco me habría enterado de nada… pero… en vista de que sé mas o menos como te sientes… te entiendo a ti también… te duele el solo pensar en todo esto… es comprensible que no quisieras hablarlo…

- vaya, menos mal que alguien intenta ponerse en mi lugar, pensé que no pasaría nunca

- no culpes a las chicas, ellas te entienden eso, comprenden perfectamente que lo que tú estás pasando es algo extremadamente fuerte, lo que no logran comprender es el porqué, luego de todo lo que hemos pasado durante años aun no eres capaz de abrirte con nosotras… nos haces sentir excluidas, como si no te importáramos, como si no fuésemos amigas para ti – guardamos silencio por algunos minutos, o pudieron ser unos eternos segundos, ni idea. Quería pegarle a alguien con suma urgencia, porque estaba enojada con ellas por no ponerse en mi lugar y conmigo por sentirme malditamente culpable por toda la verdad que me estaban diciendo

- Alice… quiero dormir ¿me harías el favor? – pedí señalando la puerta. Lo sé. Soy una perra maldita algunas veces. Pero en verdad necesitaba descansar. Me dolía la cabeza de una manera terrible y el dolor en mi pecho comenzaba a aumentar de forma alarmante. Si no dormía no habría forma de que el escozor se fuera. Alice me miró con profunda decepción en sus ojos antes de voltearse e irse.

Finalmente me encontré sola en la habitación. Me acosté sobre la espalda y miré fijamente el techo blanco y soso. Por alguna razón incomprensible para mi, mis ojos se negaron a cerrarse. Fue entonces cuando mi respiración comenzó a acelerarse, esa sensación de vacío en mi estomago creció dificultándome la existencia… estaba sola en un cuarto de 3 metros por 3 metros y me di cuenta de algo… no quería estar sola… no podía porque sentía que las paredes comenzaban a cerrarse a mi alrededor… tenía que salir de allí… tenía que hacer algo para salir de donde me encontraba… tenia… y lo tenía que hacer ahora.

Me quise levantar y de manera inconsciente hice lo de siempre: tomar mi abdomen y sujetarlo por lo enorme y pesado que estaba… pero ya no era así… no… volví a tocarlo intentando convencerme de que mi tacto estaba mal… pero no… rápidamente subí la bata que me envolvía para observar que mi vientre tenía casi un tercio de su tamaño menos…

- ¿pero qué mierda? – dije sintiendo mi corazón latiendo en mi garganta. Entonces recordé la voz de Michael "Leah, ya está hecho""vamos a sacarte liquido amniótico..." demonios ¿Cuánto líquido me sacaron? ¿Porque me siento tan liviana?... entonces caí en la cuenta de algo que no había pasado por mi mente hasta ese momento… llevo en mi vientre a mi hijo muerto… aun lo tengo en mi vientre…

El aire dejó de entrar en mis pulmones con ese pensamiento… santa mierda… ¿Cómo nunca pensé que tendría que llevar a mi hijo muerto por meses hasta dar a luz?...

La habitación no solo comenzó a achicarse si no que también a dar vueltas, muchas vueltas y de manera desesperante… pero por más que quería salir de allí no podía moverme, mis energías estaban concentradas en continuar respirando a pesar de que mis pulmones no querían… dolía todo, absolutamente todo… abracé mi vientre en un acto de protección, pero no sabía a quién protegía, si a mí o a mis hijos… incluyendo a mi niño muerto…

- ¿Leah? – quise abrir mis ojos para ver a Jakob, pero no podía, me hallaba en posición fetal sobre la cama rogando que el dolor remitiese aunque sea un poco. Mi mente me gritaba que respirara, pero dolía intentarlo, dolía tanto… La opresión en mi pecho por el peso que conllevaba mi descubrimiento estaba ahogándome lentamente. Sabía que esto tenía un nombre, sabía que había una solución para esto… como enfermera sabía que la sensación de vacío y de perder el control sobre todo lo que me rodeaba tenía una solución. Pero mi lado profesional estaba ahora de vacaciones en algún sitio dejando a una Leah semi humana y al borde del colapso a cargo de las decisiones… eso…

Estaba sufriendo una maldita crisis de pánico. Y de las peores

- Leah por favor dime algo – rogó Jakob. Su tono de voz preocupado me hizo despertar un poco y sentir sus manos en mis hombros, al parecer intentaba moverme pero yo no reaccionaba... es que no podía hacerlo… ¿Cómo se supone que debo reaccionar con una noticia parecida? Seguía abrazada a mi vientre encontrándolo con el paso de los segundos cada vez más pequeño… ahora no había vuelta atrás, el cordón cortado y sin liquido amniótico… era oficial… mi hijo se hallaba muerto en mis entrañas…

Las nauseas me invadieron y la ansiedad por largarme de ese maldito lugar se hicieron apremiantes

- sácame de aquí – le rogué a un Jakob lleno de preocupación. Abrí mis ojos solo en el momento en que sus brazos me levantaron de la cama. Sintiéndome solo un poco más segura solté mi vientre y me amarré al cuello de mi esposo ocultando mi rostro en su pecho e intentando llevar mi respiración con la suya, la necesitaba como guía para recordar cómo se respiraba. Ya no podía hacerlo por mi sola.

Ignoré completamente el hecho de que yo no debería salir de la cama por estar recién operada, simples cuidados post operatorios que yo misma obligaba a tomar a mis pacientes y que ahora me importaban una mierda. Solo quería salir de allí. De alguna manera indescifrable para mi Jakob logró tomar la manta de la cama y me cubrió con ella.

Sentí cuando comenzó a caminar. Sentí cuando miró para todas partes e inclusive imaginé su rostro de duda de hacia dónde dirigirse. No tenía a quien preguntarle. Deberían de ser mas de las 12 de la noche y el hospital, al menos el área de cirugía debía estar desierto… creo…

Los pasos acompasados de Jakob me calmaron un poco y el latido de su corazón me distrajo "tun, tun… tun, tun… tun, tun…"

La brisa fresca de la noche me hizo respirar nuevamente. Necesitaba aire, espacios abiertos.

- cariño ¿estás bien? – me separé un poco de su pecho y lo miré a los ojos. Tenía el ceño fruncido y me inspeccionaba atentamente. Sobre él había una noche estrellada. Me pregunté si alguna de esas estrellas era ahora mi hijo. – Leah, dime algo

- te amo – fue lo primero que escapó de mis labios al enfocar sus pupilas. Vi como esbozó una sonrisa sin apartar la preocupación de sus ojos

- ¿estás mejor? – asentí. El aire finalmente entraba a mis pulmones y la crisis comenzaba a amainar

- ¿Cómo estás tu?

- no tengo idea – respondió sonriendo. Yo aun me encontraba en su regazo y me sentí bastante cómoda allí. Él llevó una de sus manos y acarició mi mejilla. Bajó lentamente hasta posar su palma sobre mi vientre, pero la retiró al instante, noté en sus ojos la sorpresa. No pude evitar arrugar el ceño. Sin despegar sus ojos de los míos volvió la mano a mi abdomen – está más pequeño – comentó, a lo que yo asentí

- me sacaron liquido… ya sabes, darle espacio al bebé…

- entiendo – me interrumpió. Nos quedamos en silencio mirando a ninguna parte en particular - ¿Qué pasará ahora? – me encogí de hombros

- se supone que el otro niño debería estar bien… tendré controles semanales hasta el final del embarazo… cosas así – Jakob asintió. Volvimos al silencio cómodo pero tenso que nos rodeaba

- Lee… ¿Qué…?... ¿Qué…?

- dime – le dije instándolo a que continuara

- ¿me odias? – lo miré sorprendida

- ¿Por qué me dices eso?

- por obligarte a hacer esto – quise reírme, más que nada por la mirada que él tenia, como un niño pequeño disculpándose por alguna travesura. Se veía hermoso

- mis sentimientos por ti han cambiado – le confesé seriamente. No lo podía negar, ya no sentía lo mismo por Jakob que antes.

Jakob POV

¿Qué? ¿Cambiaron? ¿Cómo? ¿Cuándo?... ¿Por qué tuve que abrir mis bocota y hacerle preguntas idiotas? ¡Ha! Sí, porque simplemente yo soy un idiota y para empeorar mi estado de idiotez estoy bajo bastante tensión emocional. Temí seguir preguntando, temí profundizar en el tema y que me dijera que ya no me amaba, que todo esto le había servido solo para darse cuenta que lo nuestro no era tan fuerte, al menos de su parte… ¿y si en verdad no me amaba? Dije que no podría vivir en un mundo donde ella no viviese… ¿pero y si viviese lejos de mi? ¿Podría seguir sabiendo que ella está viva pero que ya no me ama? ¿Amará a otro? No puede ser… ¿o sí?

- ahora te amo más que antes

- ¿Qué? – dije sin pensarlo… ¿dijo que me amaba más? ¿O escuché mal? Espera, no puede ser, se supone que me tiene que amar menos…

- que te amo mas ¿Qué pensabas? ¿Qué era al revés?

- si – confesé aun sin procesar nada. Me sentía particularmente lento ese día – cuando me dices algo así me imagino inmediatamente tu maleta en la puerta y tu marchándote con otro

- que eres idiota – suspiró, arrugué mi entrecejo. Me está insultando, es un signo inequívoco de que ya está un poco mejor

- gracias

- no me mires así, sabes que es verdad – me quedé callado sin ánimos de que me siguieran ofendiendo – idiota por pensar una estupidez semejante… como si pudiese dejar de amarte después de todo lo que hemos pasado – susurró apoyando su mejilla en mi pecho. No dije nada, solo la abracé por unos minutos

- ¿Qué fue lo que te pasó en la habitación? – pregunté al cabo de un momento

- crisis de pánico, fue horrible

- ¿Por qué?

- una pelea con las chicas – comentó cambiando el semblante de su rostro. Sonreí internamente al ver que eso la afectaba, no por malo, si no porque era una parte humana que amaba de ella, y que mientras la mantuviese sabia que no se había vuelto un robot como antes. Estado del que estoy pendiente en caso de que vuelva en algún minuto. La alejé un poco de mi cuerpo para mirarla de manera interrogante, ella suspiró – se enojaron porque no les conté nada… dijeron que me querían apoyar – arrugó el entrecejo mostrando su disgusto

- ¿Qué hay de malo con eso?

- no creo que deba contarles todo por muy amigas que seamos, todos debemos tener nuestra privacidad

- tienes, razón, no deberían exigirte que les contaras

- no es eso, dijeron que no necesitaba contarles, les bastaba con estar conmigo aunque no tuviesen idea de que pasaba – elevé mi ceja intentando de que viera el error en toda esta situación - si tan solo te atreves a insinuar lo que creo que quieres insinuar te golpearé tan fuerte que te estarás sobando hasta final de año – amenazó a lo que no pude evitar soltar una carcajada. El golpe deberá ser muy grande ya que aún quedan 6 meses para año nuevo

- no insinuaré nada – dije, ella me miró sin creerme. Elevé mi mano y la puse sobre mi corazón – palabra de explorador – juré

- ni si quiera has estado en los niños exploradores – argumentó en mi contra haciéndome reír nuevamente

- siempre les compro cosas cuando las pasan vendiendo, me considero uno de ellos

- idiota – susurró sonriendo

- somos un par de bipolares ¿te das cuenta? – bromeé haciéndole notar nuestros constantes estados de ánimos

- sistema de protección de nuestro cerebro, para evitar el estrés tiene fluctuaciones en el ánimo y liberación de endorfinas que… - la besé. Necesitaba besarla y que se callara. Mate dos pájaros de un tiro.

- cierra la boca Leah – dije sobre sus labios

- si no fuera porque usaste este me… - volví a besarla. Me gusta esta forma de hacer que se calle – bien… entendí la idea… vamos adentro – hizo ademán de levantarse pero yo volví a elevarla en brazos y comencé a caminar – puedo hacerlo sola

- no me interesa – contrarresté

- te aprovechas del hecho de que no puedo defenderme

- soy un hombre horrible por querer llevar a mi esposa en brazos hacia la cama

- horrible, horrible hombre – repitió acomodándose en mi pecho. Caminé de manera relajada hacia la habitación. Leah ahora estaba mucho más liviana que antes. No quise pensar en los motivos de eso.

Al llegar al cuarto había personas dentro. No hay necesidad de especificar quienes

- ¿Dónde demonios estaban? – preguntó Alice con su mano en la cintura y golpeando el piso con su zapato de marca italiana

- como si no lo hubieses visto – dijo Leah desde mi pecho

- sí, pero lo vi cuando ya no estaban

- obvio, ninguno de los dos pensó en salir de manera premeditada

- no sé de qué te preocupas si ella está acostumbrada a no decirnos nada – dijo mordazmente Rosalie desde su posición frente a la ventana

- Rose – intentó interceder Emmet a su lado, pero ella ni si quiera lo tomó en cuenta

- Rosalie, me estoy cansando de tus periodos de perra hormonal así que hazme el favor de cortar el asunto – hubo un silencio sepulcral después del comentario de Leah. Las cosas se estaban poniendo tensas. Abracé un poco más a Leah para darle a entender que debía tranquilizarse… pero como hicieron con Emmet, me ignoró completamente

- ¿yo la perra hormonal? ¿Me lo dices tú que eres una maldita embarazada egoísta, ermitaña, arpía y bipolar? – contraatacó. Quería meterme al medio y terminar con esto. Pero al igual que el resto no me atrevía ni si quiera a respirar fuerte. Esas dos tienen una personalidad demasiado fuerte, hasta ahora nunca se habían enfrentado…

- ¿terminaste de tirarme mierda o tendremos que seguir en esto de manera indefinida? Sinceramente me está agotando

- si me das cuerda soy capaz de continuar por bastante tiempo, pero ahora terminé… ¿comenzarás tu? – le respondió Rosalie. Todos nos miramos sin entender absolutamente nada

- repito que estoy demasiado cansada siquiera para mandarte a la mierda así que yo terminé hace rato – le contestó Leah removiéndose para que la dejara en el piso. Así lo hice, pero temeroso de soltarla, claro que es Leah, la que no quiere ayuda a menos que sea estrictamente necesario. Me dio una sonrisa antes de soltarse de mi agarre y caminar hacia el centro de la habitación

- bien… ¿y entonces? – Leah se encogió de hombros

- bien… comenzaré yo – dijo Leah. Acto seguido, y como una muestra del hecho de que el cerebro de una mujer se mueve a una sintonía completamente diferente a la de un hombre, tanto Rosalie como Bella y Alice se acercaron a Leah y la abrazaron.

- ¿creen que Esteban nos haga un descuento si le pedimos que analice a las 4? - preguntó Emmet mirando la escena

- nos merecemos por lo menos un 10% de descuento por cada una – le secundó Jasper

- mas… con ellas tendrán mucho trabajo, mejor que nos haga un pack dos por uno

- olvídenlo – dije después de Edward – preguntemos por descuentos en una clínica psiquiátrica… ellas irán directamente hacia allá – las muchachas solo nos sonrieron, algunas con más entusiasmo que otras. Los ojos de mi esposa aun no brillaban

- chicos que bueno que los encuentro – Michael entraba a la habitación con una carpeta en sus manos y una enorme sonrisa en sus labios. Leah salió del mega abrazo que estaba recibiendo y fue donde el doctor quitándole la carpeta de improvisto – la paciencia es una virtud

- una que no tengo – respondió mi ella sonriendo a medida que leía. Michael tomó aire para poder hablar cuando Leah soltó un suspiro y casi corriendo se tiró a mi cuello. Abracé su cintura y le devolví el gesto sin saber qué demonios pasaba.

- ¿me vas a dejar hablar o seguirás suspirando? – preguntó el doctor a Leah

- haz lo que quieras – ella se alejó un poco de mi y plantó un beso en mis labios. No respondí, estaba demasiado contrariado como para reaccionar.

- estoy seriamente preocupado por tu salud mental Leah, tendrás una cita con Esteban mañana mismo – le dije seriamente cuando después de unos segundos me dejó respirar.

- cállate y escucha lo que dirá Mike, a ver si después de eso no me devuelves el gesto – miré al médico aun mas confundido que antes. Si él no me daba una buena razón Leah iría a un psicólogo quisiera o no

- algunas veces eres tan melodramática

- no te metas y mejor concéntrate en tu trabajo doctorcito – respondió ella solo con un tono de broma. Leah estaba bromeando, a tan solo 6 horas de una cirugía que terminó de matar a nuestro hijo, a solo 90 minutos de que casi entra en una crisis de pánico… no, no entiendo a las mujeres, y la mía es la peor de todas

- la carpeta que la embarazada bipolar me quitó de las manos contiene los exámenes del liquido amniótico que saqué del saco del gemelo receptor, no hay enzimas patógenas o cardiacas ni glóbulos rojos anómalos en el cordón del mismo, el liquido tiene la consistencia y viscosidad correspondiente y su ambiente es homeostático al niño – se produjo un silencio. Podía ver el signo de interrogación sobre las cabezas de todo el mundo a excepción de Edward y Leah quienes sonreían como bobos.

- doctorcito, pretenda que no salí de primaria y que mi vida depende de que entienda eso que acaba de decir – dijo Emmet aun embobado – explíquemelo con dibujos de ser necesario

- créame que será necesario – acotó Rosalie parpadeando

- en términos simples el otro gemelo está completamente bien en su saco amniótico, y al parecer el problema cardiaco que presentaba mejorará con el paso de los días – explicó Edward.

No creo que deba describir lo que pasó después de eso. Basta decir que a Leah casi la ahogan en abrazos

Al día siguiente me dejaron sacar a Leah del hospital. Las recomendaciones de Michael era un control semanal, suplementos alimenticios debido a la baja de peso que tenia y que solo ahora se notaba, y reposo semi absoluto.

Ahora estábamos en nuestra cama, uno al lado del otro. Ella profundamente dormida sobre uno de sus costados y yo no podía dejar de mirarla. Pero ahora con un poco más de esperanza que hasta hace unos días. Su vientre estaba notoriamente más pequeño. Se notaba que dentro había un bebe sano y otro que ya no existía realmente. También noté la delgadez de Leah, antes con el abdomen tan prominente no se apreciaba mucho, pero si lo estaba, parte de sus costilla era palpable, sus clavículas se marcaban al igual que los huesos de sus hombros, me prometí a mi mismo a que se recuperaría, gracias a Dios ella no estaba bajo el rango promedio de peso, pero se encontraba al límite de una embarazada normal… aunque… nada en ella es normal

Sonreí involuntariamente. Finalmente una sonrisa sincera, después de que llegamos a las casa dijimos como nos sentíamos y terminamos de desahogarnos. Ella ahora no dejaba de preguntarme como me sentía y yo estaba feliz por ello. Su preocupación por mi me hacia feliz

Solo restaba a esperar la fecha de parto. Mike no quería adelantarla debido a que el pequeño tenía que madurar mucho aún. Quedaban solo 9 semanas para que ella cumpliera los 9 meses… 9 semanas y finalmente sería padre…

- ¿Qué piensas? – enfoqué mi vista y Leah me estaba mirando. No me había percatado de que se encontraba despierta. Le sonreí

- en que en poco tiempo seremos padres – dije sinceramente

- si – respondió con un aire sombrío – es una lástima que no sea de la forma en la que pensamos en un principio – me acerqué a ella y la abracé

- vamos a querer a ese niño por dos – susurré haciéndola sonreír – y en un tiempo más… bueno… nos pondremos en campaña para tener otro… echo de menos esa parte – elevé mis cejas de manera sugerente

- yo también extraño el sexo contigo – reí por lo directa que era, ella me acompañó, pero no por mucho tiempo ya que pronto arrugó el ceño molesta – pero recuerda que las posibilidades de que vuelva a quedar embarazada son más bajas que antes

- no te preocupes – respondí elevando mis hombros – lo intentaremos una y otra, otra, otra, otra vez sin descanso… pero si aun así no podemos concebir, bueno, hay muchos huérfanos que buscan un hogar, la adopción me parece una idea hermosa

- ¿en verdad? – Asentí – eres increíble – dijo antes de besarme

- lo sé, soy perfecto – bromeé esperando una respuesta sarcástica de vuelta, pero ella me sorprendió apegando su cuerpo al mío y abrazando más mi cintura

- perfecto en cada ámbito – secundó antes de volver a besarme.

Wiii! Por fin un Leah's POV! Espero que con esto entiendan un poco más a la pobre

Lo sé… me quieren matar por la demora, pero tengo escusas, me fui por unos días a una actividad extra programática de mi carrera dejando mi computador e internet en mi casa, cuando volví me encontré que habían cumplió la meta más rápido de lo que esperaba y yo sin nada escrito… realmente lo lamento, pero estoy tan feliz de que me dieran sus revis que salto de alegría ^^

Hicieron casi los 20 comentarios y dándole algo que muchas pedían, finalmente les doy un respiro a nuestra pareja querida… tenía que hacer que Leah y Rosalie se enfrentaran, me habría gustado ver algo asi en los libros, habría sido una explosión xD

A todo esto, pensando y calculando en mi cabeza loca me di cuenta de algo… queda poco para el final! Haaa!

En fin, espero realmente que hayan escuchado la canción cuando Michael les dijo ya que lo siguiente lo escribí inspirada en ella y le da ambiente al asunto

Bueno, esperando que se cumplan nuevamente los casi 20 revis del capi pasado me despido, no sin antes agradecerles con mi alma el cariño que me entregan, sin ustedes y sus mensajitos no tendría los ánimos suficientes para seguir escribiendo.

UN MILLÓN DE GRACIAS Y APLAUSOS PARA USTEDES

Un beso FEY BLACK