Hola queridos lectores aquí Halsenbert con un nuevo capítulo de Moonbeam.
Antes que nada agradezco a "Sword Shadow" por la observación realizada y teniendo en cuenta que estoy en un buen punto de la historia para hacerlo, decidí seguir tu consejo y agregar un poco del punto de vista de Celestia.
Sinceramente este capítulo iba a ser mucho más meloso, pero opte por un acercamiento un tanto distinto. XD
Solo para no causar confusión los siguientes hechos ocurren al mismo tiempo que el capítulo anterior.
Espero que disfruten de esta pequeña entrega y sin más por el momento… Coooomenzamos:
Nota del autor: MLP no me pertenece, así como tampoco sus personajes, los personajes y OC's de esta historia pertenecen a sus respectivos autores, la presente historia fue hecha sin fines de lucro y con el único objetivo de entretener.
Advertencia: El siguiente capítulo contiene escenas de sexo o violencia explicita, por lo que se recomienda discreción del lector.
Lean y comenten.
Moonbeam
Capítulo 21 – Triggered.
Para cuando la princesa inicio sus actividades diurnas su hermana ya se había retirado del castillo acompañada por Siegfried.
Esperaba que con el fin de la guerra la barrera que se había formado entre ellas se disolviera. Si bien podía asegurar que Luna se preocupaba por ella, ciertamente sus conversaciones no pasaban de unos cuantos minutos y las últimas dos veces habían sido desacuerdos, lo que parecía haber incrementado la distancia entre ambas aún más.
Dejo salir un suspiro mientras ingresaba a la habitación con paso cansado, un buen desayuno y algo de azúcar le ayudaría recuperar un poco el ánimo por lo que decidió prepararse algunos pancakes.
Saludó amablemente a los cocineros y chefs antes de tomar unos cuantos ingredientes una bolsa de harina, algunos huevos, un poco de leche y azúcar entre otros.
Al equipo de cocineros no pareció incomodarle esto, pues era bastante normal que la princesa del Sol preparara el desayuno para ella y su hermana.
-Buen día princesa Celestia- dijo un viejo chef, se trataba de un poni terrestre cuya cuttymark tenía la forma de un plato de ensalada sobre la que se encontraban dos frascos uno de sal y otro de pimienta-.
-Buenos días Spice- respondió amablemente la princesa mientras colocaba sus ingredientes en una mesa de madera.
-¿Pancakes otra vez, tan mala fue su noche princesa?- preguntó el chef acercándole un frasco de mermelada de manzana.
-Digamos que ayer no fue uno de los mejores días- respondió la princesa mientras comenzaba a prepara la mezcla de harina, huevo y leche al tiempo que tomaba el frasco que le ofrecía el chef con su magia.
-Entiendo, supongo que la situación aún está algo tensa-
-Si, pero confío plenamente en mi pueblo, estoy segura de que encontraremos la forma de sobrellevar todos estos inconvenientes- sonrió la princesa mientras tomaba la batidora que le ofrecía el poni -¿Y qué tal va su mañana Spice Fruit?-
-Bastante bien majestad, estamos preparando todo para tener los ingredientes listos antes de la cena del día de la fogata, aunque algunos de los ingredientes han sido complicados de conseguir estoy seguro de que superaremos sus expectativas- dijo con una sonrisa amable en el rostro.
-Estoy segura de que lo harán-
La princesa se agacho ligeramente para quedar a la altura del poni antes de susurrarle.
-Supongo que ya tiene una idea de cuál será el postre de este año, ¿cierto?- pregunto esperanzada.
-Oh no princesa, Clover nos contactó muy temprano esta mañana y nos dijo que ella se encargaría del postre, mencionó algo acerca de una maravilla culinaria-
Celestia permaneció pensativa, frotando su casco en su mentón mientras continuaba mezclando la masa.
Spice miro a la princesa, recordando aquellos días que pasó enseñándole a cocinar.
Desde que StarSwirl llego al castillo situado en medio del bosque Everfree acompañado por dos pequeñas alicornios, los ponis que conformaban la servidumbre se enamoraron de ellas. Eran un par de adorables potras y a su vez eran bastante exóticas. Hasta ese entonces no se conocía de la existencia de ponis que compartieran las características de las tres razas combinadas.
Ciertamente Spice fue uno de los pocos ponis que pasó gran parte de su vida al lado de las princesas. Y sobre todo uno de los que convivía más con la deidad del Sol al ser él quien le enseñó a preparar casi todos los platillos que se servían en el castillo. Le enseño y la ayudó a desarrollar el arte culinaria de la preparación de todo tipo de alimentos, especialmente postres, algo que hasta la fecha nadie entendía realmente por qué le fascinaban en sobremanera.
Desde pequeña la alicornio albina absorbía conocimiento de libros cual esponja, a diferencia de la princesa Luna que tendía a ser mucho más distraída. Sin embargo, aquellos que convivían más con las monarcas, sabían que Celestia tendía a ser más torpe que Luna en las actividades físicas.
Siendo Celestía la mayor de ellas era muy normal que los ponis comenzaran a tomarla como la modelo a seguir, en especial debido a que la deidad del Sol tendía a sobresalir notoriamente con las actividades que realizaba y bajo la tutela de StarSwirl no tardó mucho en convertirse en una estudiante modelo.
Todos en el castillo la veían centrada en sus estudios y anteponiendo sus deberes y el bien de otros antes que el suyo. No era de extrañar que la mayor de las monarcas rápidamente comenzara a recibir mayor atención de los demás ponis, en especial cuando la princesa Luna pasó a tomar sus deberes nocturnos tras recibir su Cuttymark.
-… supongo que Clover realmente espera ganar la apuesta, espero que consiga algo único me muero de ganas de probarlo- comentó mientras pasaba su lengua sobre sus labios saboreando el postre que la hechicera tenía pensado ofrecerle para ganar la apuesta.
Con su magia agregó algunos ingredientes adicionales a la mezcla que parecía ya tener una consistencia adecuada para finalmente comenzar a avanzar hasta la plancha de acero.
Tan pronto como Celestia comenzó a tararear para si mientras continuaba con su labor el chef decidió que era hora de continuar con sus actividades, mientras dejaba a la princesa quien comenzó a platicar animadamente con cualquier otro poni que se acercaba a ella.
Era realmente increíble que la princesa pudiese irradiar tal actitud positiva en especial en esos días, pero en cierto modo la noche del día de la fogata se acercaba y eso claramente alegraba el corazón de más de un habitante de Equestria.
La deidad permaneció en su asiento mientras comía pequeños bocados de su desayuno. Su mirada lucia ausente. El pequeño comedor se había vuelto un lugar ideal para ella, le gustaba meditar mientras disfrutaba de algún bocadillo acompañado por algo de té y esta no era la excepción.
Tenia muchas cosas en las que pensar, masticaba con lentitud mientras giraba su tenedor con ayuda de su aura mágica. En la semana debería atender a varias reuniones con algunos ponis de alcurnia que seguramente deseaban obtener algún tipo de permisos especial sobre las tierras que habían sido abandonadas durante la guerra, una de sus mayores preocupaciones era principalmente el incremento de los impuestos que los nobles habían solicitado para tratar de mantener su estatus social sin afectar a sus bolsillos con las crecientes reparaciones que se llevaban a cabo en todo el reino.
Debía comenzar a repartir nuevamente los recursos del reino de forma equitativa en las regiones y poner especial atención en las necesidades de los pueblos y ciudades que sufrieron la mayor parte de los daños causados por la guerra.
Tenía que enfocarse en abrir nuevamente los centros de estudios para evitar problemas de analfabetismo y ello significaba que tendría que formar una nueva asociación que se encargará de manejar el sistema académico del reino. Una asociación que fuera totalmente independiente de la corona para poder mantener las escuelas funcionando aun si se presentaban problemas dentro del gobierno que le impidieran prestarle la debida atención a los centros de estudio y las academias del reino.
Aún estaba pendiente el tema de la reactivación de la economía y el comercio. Sabía que la mayoría de las materias primas que empleaba el reino, no representarían un problema, sin embargo, tenía que tomar en cuenta que la mayoría de los productos derivados, tendrían una seria baja en la producción pues debían limitar mucho el consumo de las materias primas, especialmente aquellas que provocaban la sobreexplotación de la tierra. Aunque no les gustara la idea a los empresarios, debía asegurarse que los recursos del reino no escasearan y para ello era necesario dejar descansar a la tierra por un tiempo.
Movió su cubierto hasta la torre de pancakes para tomar otro pedazo y llevárselo a la boca con un movimiento casi automático.
"Quizá la cena del día de la fogata logre calmar a mis pequeños ponis" pensó la alicornio albina. Esa noche era especialmente importante, pues ayudaría a su pueblo a reconectarse nuevamente y era por eso mismo que a pesar de la falta de capital se había decidido por realizar la fiesta a puertas abiertas, para ayudar un poco a los ponis que lo habían perdido todo durante la guerra.
Sabia que Luna podría encargarse de las actividades de reconstrucción y reorganización militar, pues con todas las bajas sufridas durante la guerra era más que obvio que tendrían que buscar la mejor manera de restaurar el poder del ejército para poder mantener el reino protegido sin sacrificar más números y tomando en cuenta que la mayor parte de la fuerza militar volvería a sus labores de civiles.
Por otra parte, introducir a Luna en las actividades de apoyo a los damnificados, le ayudaría a su hermana menor a convivir un poco más con su pueblo y desviar su atención de todos los problemas que la agobiaban, en especial si convivía con los ponis más jóvenes, eso era algo de lo que ella misma no se daba crédito, pero Luna parecía tener un buen toque con los ponis más jóvenes, especialmente los infantes.
Trago el trozo de pancake antes de introducir uno nuevo en su boca. Sus pensamientos pasaron después a los acontecimientos del día anterior.
"¿Como en Equestria fue posible que aquellas criaturas raptaran a Crisi sin que ningún otro poni lograra notar algo?" se preguntó.
Era curioso que Luna hubiese enviado a Siegfried y Épsilon a revisar el bosque Everfree, específicamente cerca del área donde se encontraba atrapada Crisi.
Al principio no le tomo mucha importancia, pero ahora que lo meditaba con un buen pancake podía asegurar que su hermana era consciente de lo que pasaba mucho antes de que Épsilon y Siegfried encontraran la colmena, recordó que noches antes, su hermana se había encargado de recolectar varios pergaminos y libros, especialmente aquellos que hablaban de encantamientos de alto nivel y enciclopedias de mapas de las regiones de Equestria. Lo sabia porque ella misma había tratado de acceder a algunos de esos libros cuando la encargada de la biblioteca le comentó que le parecía curioso que su hermana menor también los hubiese pedido días atrás.
Esto la llevó a pensar en la criatura que encabezaba al ejército de insectoides de aquella ocasión. Era absurdo que un ejercito tan grande y bien organizado hubiese perdido la pelea contra tres guardias y una alicornio. Por lo que llevó a la deidad del Sol a pensar que esa criatura los dejó ir con algún propósito específico.
Después estaba el problema de los elementos, eran el último medio de defensa con el que contaban y sin embargo su poder en estos momentos era insuficiente. La última carta que recibió de Zephora no contenía novedades alentadoras, a grandes rasgos parecía indicar que estos estaban de alguna forma perdiendo su conexión con las dos alicornios. No parecía que existieran indicios de que los elementos de la Risa, la Honestidad y la Lealtad estuviesen restaurando su característico brillo, parecía más bien como si los tres elementos estuviesen perdiendo poder con cada día que pasaba.
Ciertamente no tenía idea de cómo funcionaban aquellos artefactos, antes de desaparecer sin dejar rastro, su maestro StarSwirl le contó acerca de la semilla que habían plantado fuera del castillo como último medio de protección para mantener a Equestria a salvo. Durante el combate con Discord los elementos funcionaron bastante bien, aunque aún no comprendía cual era el criterio que los elementos usaron para transformar al Draconequus en piedra.
Ingenuamente habían pensado que esos artefactos les ayudarían a detener a Sombra, desafortunadamente algo salió terriblemente mal con sus cálculos y durante la pelea terminaron perdiendo a todo el imperio de cristal.
Ahora estaba aquel sueño que había tenido esa mañana, si bien no estaba segura de lo que significaba si sabía que de alguna forma el árbol de la armonía parecía estar tratando de contactarla. Posiblemente aquella sombra con forma de unicornio representaba de alguna forma la voluntad del árbol de la armonía. Necesitaba respuestas, respuestas que no encontraría en ninguno de los libros del castillo.
De pronto el sonido de la puerta abriéndose de golpe la devolvió a su realidad de una manera tan inesperada que terminó por caer de su asiento.
-Lo lamento su majestad- dijo Smart Cookie entrando detrás de la pequeña pegaso que revoloteaba por el comedor.
-No quisimos interrumpir su desayuno- añadió Pansy aproximándose para auxiliarla.
-No te preocupes, estaba distraída- contestó mientras se flotaba la nuca de la cabeza, donde un enorme chipote había comenzado a crecerle.
-Cademce es demasiado hiperactiva y solo parece estar tranquila cerca de Clover- añadió Smart Cookie mientras correteaba a la pegaso rosada por la habitación.
-La anterior princesa de cristal me comentó que Cadence realmente era un caso bastante especial, ahora veo por qué- dijo la princesa meintras se ponía en pie con ayuda de Private Pansy.
Tras sacudirse un poco y limpiar los rastros de mermelada de su pelaje, la princesa observó a las recién llegadas, Cookie parecía ser el blanco de todas las travesuras de la pequeña Cadence, mientras Pansy resultaba ser la que mantenía a la pobre poni terrestre lo más relajada posible. Mientras le daba lecciones acerca de cómo cuidar de la pequeña potra.
Realmente era una suerte tener a la pequeña cerca, más sin embargo, continuaba siendo un doloroso recordatorio de la tragedia en la que había terminado el imperio de cristal.
Con un suave llamado la deidad del Sol captó la atención de la pequeña potra quien no tardó en posarse entre sus cascos para recibir un beso de la alicornio albina, posteriormente la deidad se excusó retirándose de la habitación dejando a Cadence en los cascos de Cookie y Pansy.
No podía corregir el error que había cometido en el imperio de cristal, pero no tenía sentido seguir martirizándose por ello, lo mejor que podía hacer por el momento era guiar a sus súbditos y ayudarlos a salir de la situación por la que pasaba el reino.
Llenando su corazón con aquellos pensamientos positivos, decidió iniciar su día dirigiéndose al salón del trono.
Lo primero que notó fue el espacio vacío que había dejado el vitral que los decoradores del castillo habían colocado el día anterior.
Aunque a su parecer era un buen vitral, bastante agradable a la vista incluso, no tenía que ser ninguna adivina para saber que Luna debió solicitar que se retirara durante la noche. Seguramente se seguía sintiendo incomoda por la situación, por lo que simplemente decidió que seria mejor aceptar la decisión de Luna y dejar la ventana tal y como se encontraba ahora.
Ya en el salón del trono la deidad del Sol recibió el reporte nocturno de Alcor, tras revisar el reporte estuvo de acuerdo en ayudar a la casa Blueblood así como las familias de Lord Luxury Pants, Lady Marvel y Lord Wine, para que comenzaran con el desarrollo del proyecto de inversión en Manehattan.
Así mismo hizo algunas anotaciones con respecto a las observaciones que Luna había escrito en referencia a las practicas que las familias nobles de los límites del reino aún continuaban realizando.
-La princesa Luna me pidió que le entregara esto también- añadió Alcor entregándole a la alicornio color perla un trozo de pergamino firmado con el sello real de Luna.
Se trataba de una orden real para arrestar a todo habitante del reino al que se le sorprendiera practicando actividades ilícitas dentro del territorio de Equestria, en cual caso el perpetrador sería llevado a juicio ante las princesas tras el cual, de ser encontrado culpable, se le acusaría de traición y la sentencia podría llevar desde ser encerrado en los calabozos del Tártaro de por vida hasta la inmediata ejecución del perpetrador dependiendo de la gravedad de la falta.
Luna ya había redactado la orden completa y por supuesto que había firmado el pergamino, sin embargo, para poder implementar este tipo de solicitudes, se requería de la firma de Celestia para proceder a entregar la orden al consejo de Equestria el cual se encontraba formado por Platinum (Quien representaba a la raza de los unicornios), Hurricane (Quien representaba a la raza de los pegasos), Pudin (Quien representaba a la raza de los ponis terrestres), Clover (Quien a pesar de su juventud había sido nombrada como representante del consejo de hechiceros por solicitud de StarSwirl) y Zephora (Quien formaba parte del consejo gracias a sus amplios conocimientos y su total imparcialidad para con cualquiera de las partes involucradas). Y serian ellas cinco quienes terminarían aprobando o rechazando la implementación de la orden.
No le cabía duda alguna a la alicornio albina de que Hurricane aceptaría la moción. Pero estaba segura de que Pudin, Playinum y Clover no estarían de acuerdo en lo referente a la ejecución, pues las consideraban prácticas innecesarias y barbáricas. Francamente ella misma las considera de igual manera razón por la cual había rechazado en reiteradas ocasiones las peticiones de su hermana para encargarse personalmente de este tema en particular.
Aunque si lo reflexionaba con detenimiento, después de la reciente guerra tenia que admitir que por lo menos Pudin podría terminar por aprobar la moción.
Sería imposible que Platinum aceptara la moción, en especial tomando en cuenta que el objetivo de esta nueva ley afectaría directamente a los unicornios nobles, quienes conformaban la mayor parte de las casas nobles de Equestria.
De forma similar estaba segura de que Clover no aprobaría la nueva ley principalmente por la parte de la ejecución, después de todo Clover The Clever consideraba muy pocas cosas merecedoras de castigos tan severos como el que había sufrido Tirek al intentar conquistar Equestria poco después de la derrota de Discord.
Por otra parte, no podía estar del todo segura de que Zephora no aprobaría la moción si durante la deliberación se decidiera retirar la pena de muerte como parte del castigo.
Siendo sincera si quería construir un mejor reino, debía evitar en la medida de lo posible, basar su reinado en actividades violentas, debía existir alguna otra forma, estaba segura de que la había el problema radicaba en que aún no encontraba como hacerlo.
Una de las notas que Luna había dejado bastante claras era el permiso para tomar acción con la ayuda de la guardia nocturna para arrestar a los practicantes y llevarlos al castillo para enjuiciarlos tan pronto como la ley fuera aprobada. Ciertamente era importante comenzar a tomar cartas en el asunto pero después de los sucesos de la noche anterior, no estaba segura que Luna estuviese pensando con claridad en este momento. Posiblemente seguía molesta por lo ocurrido con Crisi y eso terminaría por nublar su juicio a la menor provocación.
Debía ser ella quien la hiciera entrar en razón, quizá una charla antes de dormir sería perfecta, después de todo a esa hora la alicornio índigo estará más descansada y podría recibir las noticias con una actitud más serena.
-Te lo agradezco Alcor, hablare con Luna de esto a primera hora de la noche-
El guardia nocturno hizo una reverencia y se retiró del salón empleando la puerta localizada a espaldas del trono de Canterlot.
La deidad continuó con sus labores haciendo a un lado todo lo demás por el momento. Corroboró la lista de pendientes que tenia para la fiesta de la noche del día de la fogata y decidió darle un vistazo a los preparativos del gran salón en el que se llevarían a cabo las festividades.
Se dedico a organizar y firmar las peticiones que le habían llegado el día anterior y a ponerse al corriente con su papeleo retrasado.
Durante la tarde comenzó con la reunión que tenía con Platinum, Hurricane y Puddin Head. Ciertamente las tres líderes eran mucho más acomedidas y reunirse con ellas directamente ya que esto reducía mucho el tiempo en comparación con las reuniones que desarrollaba directamente con las familias nobles o con los gobernadores de las regiones.
Platinum se ofreció para supervisar el tema del proyecto de inversión, así mismo su presencia seguramente le daría mayor peso al proyecto haciendo que las familias nobles pudiesen dar su aprobación y unirse a la causa con mayor facilidad.
Puddin se aseguraría de preparar un plan que le ayudara a las princesas para desviar los recursos restantes del reino de forma eficiente sin afectar más a ninguna de las zonas afectadas. Aunque la deidad del Sol estaba segura de que la mayor parte de esa organización la realizaría Smart Cookie.
Para cuando se retiraron solo Hurricane y la princesa permanecieron en la habitación. Tan pronto como la comandante se aseguró de que sus amigas se habían marchado, decidió dirigirse a la princesa.
-Busque la información que me pidió majestad, pero lamento decirle que los resultados no son buenos-
-Comandante, de antemano era consiente que no sería una información de mi agrado- comentó la deidad tomando con su magia el pergamino que le extendía la comandante con el casco.
-Nos tomará por lo menos dos años entrenar medianamente a nuevos cadetes, ya que la mayor parte de los decesos fueron de soldados del reino después de todo di la orden de que nuestros soldados estuvieran en primera línea para evitar en lo posible que los civiles enlistados terminaran muertos-
-¿Qué hay de los aspirantes a la guardia nocturna?- pregunto la princesa mientras leía con detenimiento el informe de la comandante.
-Aún no tenemos reclutas, puede que se deba a la naturaleza de Épsilon y los muchachos- comentó la comandante.
Al notar la mirada de Celestia por encima de los documentos rápidamente agregó.
-No lo mal interprete no tengo nada en contra de ellos, pero los soldados no se sienten cómodos con ellos cerca-
-Bueno, debe existir otro modo, después de todo el propósito de ponerlos a ellos como sus primeros guardias era principalmente demostrar que somos imparciales y no juzgamos a un poni por su etnia, sino por sus logros-
-Créame que a mi también me molesta, pero hablar con ellos es casi como hablar con una pared, solo hacen las cosas porque se las ordeno más no porque deseen hacerlo-
-Le pedí a Caramel que permaneciera unos días allá al cuidado de mi hermana, ¿es posible que encontremos nuevos reclutas antes de que mi capitán vuelva?-
-No puedo prometerle nada en este momento majestad, pero seguro encontraremos a alguien que esté pensando en enlistarse-
-Se lo agradezco comandante- respondió la monarca.
En cuanto la pegaso se retiró, la princesa apiló los documentos que le había proporcionado Hurricane, para después tomar un par de documentos que permanecían sobre el escritorio en los cuales aparecían fotografías de ponis, con sus nombres y aptitudes.
Entre los currículos la deidad del Sol tomó uno que le llamo bastante la atención. Se trataba de un poni terrestre, en su historial laboral podía apreciarse un amplio conocimiento en su materia y un dominio bastante completo para desempeñar el puesto que le ofrecería. Lo mejor era que su trabajo actual no quedaba lejos del castillo por lo que sería relativamente sencillo encontrarlo y ofrecerle un puesto en la nueva Asociación de Educación de Equestria que buscaba construir.
-Lo mejor será hacerle una visita, además creo que a Cadence y a mi nos caería bien un poco de aire en estos momentos-
DING DONG
Desde que Platinum le enviase la carta con la aprobación del proyecto que le había sugerido su asistente por obligación, como ahora acostumbraba llamar a Vinyl, supuso que tarde o temprano terminaría por ser llamado al palacio real para comenzar con los preparativos.
DING DONG
Cuando sonó el timbre de la entrada principal por tercera vez, el rubio pensó en la cantidad de veces que tendría que reprender a su mayordomo.
-¡Cent!- gritó aun sabiendo que en medio del ruido del instrumento le sería imposible que lo escucharan- ¡Maldición deja de tocar ese instrumento y abre la puerta de una buena vez!-
Al no escuchar respuesta alguna se puso sobre sus cuatro cascos y emprendió su andar hasta la puerta de entrada.
-Maldición le recortaré la paga por esto, parece que esa torpe yegua y ese potro fueran los amos de la mansión, ¿y que hay de mí?, soy el amo de esta mansión, yo soy a quien le deben agradecer por brindarles un techo donde dormir, pero NO-
DING DONG
-¡Por todos los ponis que se le ofre…!- dijo antes de quedar completamente inmóvil en su posición.
Ciertamente estaba listo para echar a patadas a cualquier invitado no deseado, especialmente si se trataba de algún vendedor. Lo último que esperaba, sin embargo, era ver a la yegua que se encontraba del otro lado de la puerta de madera mirarle con aquella amable sonrisa y centrando sus hermosos ojos magenta en él.
-¡MAJESTAD!- dijo casi arrojándose al piso tras intentar hacer una reverencia en extremo pronunciada.
Buenas tardes mi lord, espero no llegar en un momento inadecuado, mencionó la alicornio albina mientras la potra en sus cascos jugaba con su crin.
-N-No, por supuesto que no majestad, adelante pase esta es su casa- le ofreció el corcel apartándose para que la princesa y la pegaso ingresaran al interior mientras los dos guardias que la acompañaban permanecieron a cada lado de la entrada.
-Dígame princesa, ¿en qué le puedo servir?- preguntó el rubio bastante contrariado.
-Oh he venido a ver un par de temas, pero antes me gustaría saber quién es el que está tocando ese instrumento- comentó la princesa maravillada por el sonido de la melodía que provenía del piso superior.
-Se trata de mi mayordomo, le ha estado dando clases a una invitada- comentó.
Trató de explicar un poco más acerca de la yegua pero por alguna razón su boca permaneció cerrada.
-Es una melodía hermosa. Y es gracioso que lo menciones porque precisamente vengo a verlo a él, le agradecería enormemente si pudiera llamarlo, no creo tardar mucho tiempo.
-No se preocupe en seguida iré por él, mientras tanto puede tomar siento en la recepción- comentó el rubio subiendo al primer piso.
Al poco tiempo el rubio regreso acompañado de un corcel delgado de pelaje gris opaco y una melena pateada en su mayoría con algunas franjas negras. El equino vestía un traje muy bien planchado y llevaba sobre su lomo un hermoso Cello perfectamente cuidado.
Detrás de él se encontraba una yegua de pelaje blanco como la nieve vistiendo dos pares de calcetas de distintos tipos cuyos tonos azules, violetas, verdes y celestes extrañamente combinaban entre si, su melena alborotada, tenia un color azul electrillo en extremo llamativo y sobre sus ojos portaba un par de cristales oscuros que mantenían oculto el color de sus ojos. A un lado de la yegua caminaba un potro de pelaje oscuro y crin plateada quien parecía no querer apartarse de la yegua.
-¿Quería verme su alteza?- preguntó el corcel haciendo una reverencia seguido de la yegua y el pequeño potrillo.
-Profesor Melody, me alegra verlo de tan buen humor, la última vez que nos vimos no terminamos en buenos términos y me preocupaba que no deseara verme-
-¿Qué…? No, su majestad por supuesto que no princesa, si es verdad que tuvimos una discusión, pero le puedo asegurar que comprendo la razón por la que tomó la decisión de cerrar la escuela, no quisiera que pensara que le guardo algún rencor por eso- dijo el anciano.
-No sabe lo mucho que me alegra escucharlo- respondió la deidad sonriendo con amabilidad -Por favor tome asiento- mencionó la princesa señalando uno de los sofás.
La princesa esperó a que los presentes tomaran sus respectivos lugares antes continuar.
-Profesor Melody-
-Por favor princesa, solo llámeme Cent ya he dejado de ser profesor de música- comentó el corcel.
-Ahora que la guerra a terminado espero que comprenda que una de mis prioridades es restaurar los centros de estudio del reino. Razón por la cual estoy pensando en reabrir las escuelas y academias nuevamente- comentó la princesa mientras miraba con seriedad al corcel.
-No me malinterprete majestad, pero no era necesario que viniera a buscarme para que regresara a la academia de música-
-No, eso lo sé, supongo que con una carta habría bastado, pero existe otra razón. Verá profesor, con el objetivo de evitar este tipo de conflictos en el futuro, he decidido formar una asociación totalmente independiente de la corona, la cual tendrá el poder de tomar las mejores decisiones para enseñar a los ponis las mejores técnicas de estudio, de forma que si algo como lo que ocurrió durante esta guerra volviese a suceder, esta asociación podrá tener la posibilidad de mantener las actividades escolares, sin que esto afecte directamente las acciones de la corona-
-¿Desea separar las funciones de la corona de las funciones educacionales?-
-Pienso que sería la mejor manera de asegurarnos de no descuidar la educación de las nuevas generaciones. Pero para ello deseo que la asociación, este formada por profesores capaces y dedicados y usted profesor Melody es uno de ellos. Cumple con el perfil que busco, posee un amplio conocimiento en la materia, tiene una larga carrera en el campo de la educación y sobre todo posee valores morales fuertes. Estoy convencida que los jóvenes estarán en buenos cascos con usted como parte de la Asociación de Educación de Equestria-
-Majestad, yo… No sé qué decir, realmente me alaga que me ofrezca una oportunidad como esta, yo… Por todos los ponis, realmente no sé qué…-
-Podría empezar por aceptar el trabajo profesor- comentó la princesa sonriendo.
-Me gustaría aceptar su oferta princesa Celestia pero… en estos momentos trabajo para Lord Blueblood y no quisiera dejarlo de esta manera tan abrupta-
-Si, lo comprendo-
Vinyl tomó un violín que se encontraba a un lado del piano y lo levitó hasta sus cascos. Se levantó de su asiento y comenzó a tocar un par de notas para después detenerse abruptamente y señalar con el arco a Blueblood. Después reanudó su tonada deteniéndose para señalar a Cent y a ella misma antes de continuar con la tonada. Después bajo el instrumento y miró al lord.
Blueblood permaneció mirando a la yegua, su expresión era de total confusión al igual que la princesa, quien parecía intrigada por la forma en la que la yegua se comunicaba.
Al notar esto la yegua meneo la cabeza señalando a Cent nuevamente y después señaló el violín con su casco.
El rubio sintió como si algo lo hubiese golpeado en la nuca, miro detrás de él para observar una naranja que levitaba detrás de el sostenido por la magia de la yegua, al prestarle atención noto que parte de la cascará había sido removida formando una "W" en la superficie.
El lord inmediatamente comprendió el mensaje, el punto era que la princesa comenzara a tener interés en él, y para ello debía encontrar una solución rápida al problema sin que este afectara sus intereses.
-Si me permite opinar princesa- dijo el corcel rubio llamando la atención de la gobernante -Consideró que si la Asociación es establecida aquí en la capital, Cent podría presentarse durante las mañanas en la academia y en las tardes, podría regresar a la mansión para continuar sus deberes, después de todo en la mansión Cent tiene a su cargo al personal, podría dejarles instrucciones para que se ejecuten durante su ausencia y en las tardes que yo me desocupe de mis deberes el también podrá regresar y continuar apoyándome-
-La decisión es suya profesor- mencionó la deidad del Sol.
-Me parece excelente la propuesta de Lord Blueblood, eso me permitirá atender las actividades de la academia sin descuidar mi trabajo en al mansión-
-Me alegra escucharlo, después de todo si lord Blueblood y tu están de acuerdo no tengo razón para oponerme-
La deidad se puso en pie seguida por los presentes.
-Quisiera pedirle un segundo favor profesor-
-¿Qué se le ofrece princesa?-
-Podría tocar un poco de música para mi sobrina Cadence, he escuchado que la música es buena para estimular a los pequeños, y creo que le haría muy bien escuchar a un gran artista como lo es usted-
-No soy tan bueno en realidad- mencionó el corcel con un casco en la nuca -Pero con gusto tocaré algo para usted, después de todo le prometí a la señorita Scratch que continuaría tocando para ella también-
-Entonces me parece que está de suerte porque esta tarde tendrá más público- sonrió la princesa.
El mayordomo se puso en pie y colocó el instrumento a su lado posicionando sus cascos para iniciar la melodía.
Celestía observó como la yegua de crin azul eléctrico, se recostaba sobre el suelo cruzando sus cascos traseros mientras apoyaba su mentón en sus cascos delanteros. La deidad del Sol pudo darse cuenta de que la yegua disfrutaba enormemente las presentaciones del profesor.
***-(La melodía que Cent toca en esta escena es: Sonata en "A" menor, Arpeggione)-***
Cent comenzó su primer movimiento con gracia, su casco recorriendo el brazo del instrumento con la experiencia que los años le había dejado, sus movimientos rápidamente alternaban su velocidad, tocando en tiempos cortos y después alargando los tiempos sin perder la sincronía.
Con cada tonada se podía sentir un sentimiento de emoción que invadía el alma. Vinyl no pudo evitar menear la cabeza y cascos traseros al compás de la melodía que exaltaba su corazón.
El sonido de su amado instrumento siendo tocado con tal maestría, la hacia sentir como si estuviese viajando a un mundo nuevo, mientras las notas de la melodía le hacían navegar en un mar de emociones sin final. Su corazón daba saltos con cada cambio de tiempo, sus cascos se meneaban al compás de la melodía y su cabeza se movía de un lado a otro bajo el encanto de las cuerdas.
Con excepción de Blueblood el resto de los presentes parecían haber caído en un hechizo. Ninguno hizo ruido alguno durante la presentación del músico, todos permanecieron en silencia deleitándose con el sonido que producían las viejas cuerdas del refinado instrumento de principio a fin.
El viaje de Vinyl terminó al mismo tiempo que lo hizo el profesor, se sentía como si estuviese despertando de un largo y hermoso sueño. Deseaba escuchar aquel instrumento por el resto de su vida. Era el único instrumento que le transmitía un sentimiento que ningún otro había podido hasta el momento.
No podía entender el porqué, pero aquel poni no solo era diestro con el instrumento, sino que también podía proyectar sus sentimientos a través de él y quizá eso era lo que más le apasionaba. Ella que había perdido la voz ahora solo podía comunicar sus deseos a través de su música y Cent era el primer poni en toda su vida que había logrado transmitir sus sentimientos de la misma manera en la que ella lo hacía.
No negaba que el reino tenía muchos talentosos músicos, pero algo era definitivamente distinto en este, algo que sabía que no encontraría en ningún lugar. Sabía que no encontraría a otro poni capaz de hacer algo así, eso la hizo sentirse un poco triste, comparada con ella aquel mayordomo no poseía una vida prolongada, pero tampoco deseaba que Cent se convirtiera en una criatura de la noche como lo era su maestro y el resto de su clan. Condenados a la oscuridad eterna ya que hasta donde tenía conocimiento ella era la única de su linaje que podía sobrevivir bajo la luz del astro rey.
-Ha sido una hermosa melodía profesor le agradezco haber accedido a mi petición-
-El placer ha sido mío princesa- respondió el mayordomo tomando el casco de la alicornio albina y besándolo con delicadeza.
-Mi lord, espero verlo pronto nuevamente para comenzar los preparativos de su proyecto, estoy realmente ansiosa de comenzar con él lo antes posible-
-Por supuesto princesa- mencionó el rubio haciendo una reverencia.
Después de despedirse la princesa emprendió su viaje de regreso al castillo dejando atrás la mansión.
-Este ha sido un día muy productivo- mencionó la deidad del Sol mirando la nieve caer del cielo, no se había percatado de que era tan tarde, aun faltaba tiempo para que su hermana levantara la Luna pero deseaba estar de vuelta en el castillo antes de que Luna despertara, así podría verla a tiempo y hablar de la ley que su hermana deseaba implementar así como la orden que deseaba darle a la guardia nocturna una vez que la ley fuese aprobada.
De pronto y sin previo aviso, las nubes de invierno se dispersaron formando un enorme agujero en el cielo al tiempo que el astro de la noche hacia su triunfal entrada rodeada de una espiral de estrellas que la seguían, formando un espectáculo poco común.
Escucho los murmullos de varios ponis a su alrededor que miraron extrañados el suceso, más ella no le tomo mucha importancia, simplemente se dedicó a admirar el corto espectáculo. Si su hermana había hecho un espectáculo tan llamativo seguramente estaría de un excelente humor.
Luna regreso al castillo exhausta, más no por la falta de sueño, después de todo había tratado de descansar en la alcoba que amablemente Sweetcandy le había proporcionado.
El verdadero problema era que realmente no había descansado desde su arrebato en el cuarto de baño. Sentía como si algo le hiciera falta, era extraño el silencio que la acompañaba ahora que la voz de Nightmare había desaparecido por completo.
Pero sabía que había verdad en aquellas palabras, parecía que Celestia no le estaba dando los trabajos importantes y solo estaba tratando de dejarla a cargo de los deberes que simplemente eran demasiado problemáticos o sin importancia suficiente para que ameritaran su atención.
"Oh mi pobre, inocente e ingenua Luna, ¿de verdad crees que si esto fuera realmente tan importante como para enviar a una princesa los nobles no se presentarían. Yo creo que tu hermana solo te está dejando los trabajos de menor importancia, quizá piensa que no estas lista para las grandes ligas."
Aquellas palabras daban vueltas una y otra vez en su cabeza haciéndola sentir cada vez más irritada.
De pronto sintió los cascos de Siegfried detenerla de golpe, sobresaltándola.
-Princesa- la preocupada voz de su amigo el sacó de su sorpresa inicial.
Estaba tan concentrada en sus propios pensamientos que no se había percatado de la enorme puerta que se erguía frente a ella y con la cual estuvo a punto de estrellarse.
-¿Te encuentras bien Luna?- pregunto Siegfried genuinamente preocupado.
-S-Sí, sí. Estamos bien solo un poco distraídas- respondió la deidad de la noche encendiendo su cuerno para abrir la puerta de par en par para después entrar en el interior.
-Distraída- repitió en voz baja el corcel mientras observaba el casco herido de la princesa de la noche.
Dejando de lado la paliza que Épsilon le daría por dejar que Luna se lastimara de esa forma durante su guardia, no podía apartar de su mente en la imagen de Luna, la mirada que tenia en ese momento era muy similar a la que les había lanzado cuando trataron de persuadirla de no ir sola a buscar a Crisi.
Parecía como si estuviese mucho más inestable con cada día que pasaba, sabia que Luna seguramente se molestaría con él por ello, pero debía notificarle a la princesa Celestia lo sucedido.
No tardaron mucho en llegar al salón del trono, desde el otro lado se podían escuchar murmullos de una acalorada discusión que se llevaba a cabo al en el interior de la habitación.
Frente a la puerta se encontraban dos de los guardias reales de Celestia los cuales se hicieron a un lado tan pronto como Siegfried y Luna se aproximaron a la puerta.
Sin esperar, la princesa de la noche encendió su cuerno abriendo las puertas de golpe.
En el interior se encontraban Celestia, Hurricane y tres pegasos que Luna reconoció de inmediato como los capitanes del control del clima, Fuzzy Cloud, Melty Snow y Wind Chaser. Estos últimos la miraron con molestia.
-Es suficiente hablaremos de esto mañana, ahora retírense- anuncio la gobernante del Sol con un tono autoritario que rara vez usaba.
Los tres capitanes salieron del salón del trono, no sin que Wind Chaser mirara a la deidad de la noche con las cejas fruncidas.
Luna no se intimidó por ello, por el contrario, se irguió por completo levantando la cabeza y mirándolo hacia abajo con expresión estoica abriendo las alas.
Al notar la posición de la deidad de la noche, Siegfried rápidamente se interpuso entre la princesa y el capitán Wind Chaser.
-Soldado, le voy a pedir que quite esa mirada y se retire de inmediato, de lo contrario…-
-De lo contrario que fenómeno- respondió el pegaso con desprecio.
-¡LUNA NO!-
-¡CAPITAN CUIDE SU…!-
Gritaron al unisonó Celestia y Hurricane más fue demasiado tarde.
¡ZAAAP!
Antes de que Siegfried pudiera abalanzarse contra el corcel que se encontraba frente a él. Un potente rayo de energía golpeo al pegaso en un costado arrojándolo hasta el otro lado de la habitación.
Wind Chaser soltó un alarido de dolor que hizo eco en el salón del trono, el impacto le produjo un dolor intenso en su ala lanzándolo por los aires sin control. Hasta que sintió el suelo detener su travesía. Intentó ponerse en pie, pero una nueva onda de inmenso dolor lo recorrido por completo, dejándolo en un estado entre la inconsciencia producida por los sedantes naturales que su cuerpo comenzaba a generar a toda velocidad, como un estado consciente provocado por el inmenso dolor en su costado.
Siegfried permaneció paralizado por un segundo a causa del repentino ataque, su rostro manchado por la sangre del pegaso al igual que parte de la alfombra. Al otro lado se encontraba el cuerpo del pegaso el cual sangraba de un costado, esparcidos por el suelo se podían observar los trozos de una de sus alas.
Observó el pánico en el rostro de los dos soldados que previamente se encontraban custodiando la entrada, pues al entrar al salón del trono atraídos por el alarido de dolor nunca esperaron presenciar semejante escena.
Celestia y Hurricane rápidamente se aproximaron al soldado derribado para proporcionarle primeros auxilios y evitar que muriese desangrado, mientras la deidad del Sol les ordenaba a sus guardias que buscaran al médico del castillo.
Fuzzy Cloud y Melty Snow permanecieron apartados, ambos mirando a la princesa Celestia y después a la princesa Luna, quien al mirarlos les produjo un terrible terror obligándolos a agazaparse en su posición.
Al notar su reacción la mirada de la princesa se suavizó por completo, el peso de lo que acababa de suceder le cayo como un balde de agua helada. Acababa de herir a uno de sus súbditos sin siquiera pensarlo, espantando no solo a los dos pegasos que la miraban aterrados, sino a su propia hermana, al igual que a la comandante Hurricane y seguramente al mismo Siegfried.
-Princesa será mejor que hable con su hermana- dijo la comandante apenas lo suficientemente alto como para que la deidad del Sol la escuchase.
-Hablaré con ella, más espero que comprenda que el comportamiento de su soldado no ha sido el más adecuado. Independientemente de la situación, retar a Luna de esa manera y provocar a Siegfried de la forma en la que lo hizo, ameritaba un castigo bastante severo- respondió la gobernante, su tono denotaba su molestia.
-Comprendo majestad y lamento si mi actitud le a incomodado, es solo que cuando los traje aquí, no esperaba que las cosas salieran tan mal-.
La princesa se aproximo a su joven hermana y a su guardián. Su rostro serio reflejaba su falta de aprobación por lo sucedido, lo que causo que Siegfried bajara la mirada apenado.
-Acompáñame a mis aposentos Luna… Siegfried, por favor ve a descansar me gustaría hablar contigo en la mañana de ser posible- dijo la princesa del día con tono serio y autoritario emprendiendo su camino a la puerta que se hallaba detrás del trono.
Siegfried miro a Luna por primera vez desde que el hechizo había sido lanzado, en su rostro se reflejaba una combinación de tristeza y rabia.
El guardia nocturno miro nuevamente la herida de la princesa de la noche, y después colocó un casco reconfortante sobre el hombro de la deidad de la noche.
-Ve- murmuró el semental.
-Luna- dijo la mayor de las hermanas con tono severo.
La princesa de la noche bajo la mirada apenada procediendo a seguir a su hermana.
Caminaron en silencio, el único ruido que se podía percibir era el de los cascos de su hermana chocando con el suelo.
Sentía una terrible pena y molestia consigo misma, si bien podía decir que el ataque estaba justificado a causa de la actitud del soldado, no era motivo para mutilarlo por mero impulso. Sabia que lo que había hecho era incorrecto, una cosa era matar a los ponis de cristal durante una pelea a muerte o masacrar a un montón de changelings por haber lastimado a su poni especial, pero arrancarle el ala a un soldado solo porque su actitud había sido agresiva… Bueno si lo veía de ese modo, tenía que admitir que se había excedido y a lo grande.
Siguieron su andar en silenció, la falta de comunicación comenzaba a aumentar su ansiedad, si tan solo Nightmare le contestara, quizá podría tranquilizarse un poco, después de todo aquella voz en su cabeza le había sido de mucha ayuda estos últimos días. Pero incluso a ella la había alejado con aquel arrebato de ira descontrolada.
Caminando por los fríos pasillos del castillo de esa forma la hizo sentir más sola que nunca.
"Si tan solo no lo hubiese atacado" se reprendió a sí misma.
"Si no lo hubieras hecho tú, te aseguro que lo habría hecho Siegfried, pero el castigo que le darían a él sería mucho peor que el que te darán a ti" le habló aquella voz.
Por un momento pudo sentir un alivio al saber que aún seguía a su lado.
Pronto llegaron a la habitación de Celestia, ambas hermanas ingresaron al interior antes de que la deidad del Sol cerrase la puerta de tras de ambas.
-No te voy a preguntar porque lo hiciste, creo que es bastante obvio. Pero sí quiero que me digas en que pensabas cuando lo hiciste hermana- dijo la deidad del Sol, su tono mucho más tranquilo que el que había empleado en el salón del trono.
-No lo sé Tia, yo solo…-
-Luna, sé que has pasado por mucho estos últimos días y de verdad quiero ayudarte, pero no puedo hacerlo si no me dejas entrar-
-Lo lamento Tia-
-Los capitanes vinieron a quejarse porque al parecer abriste un enorme agujero en las nubes que colocaron para la nevada de hoy estropeando su trabajo, para serte sincera a mí no me pareció que fuese algo grave…-
Celestia siguió hablando, pero el cerebro de la alicornio índigo dejo de seguirle la conversación:
"¿Así que todo era por lo que hizo para deleitar a Cinnamon y Freshmint es noche en el orfanato?"
"Jajajajajaja, y pensar que por un momento estuve a punto de pensar que nuestra hermana lo entendería" se burló Nightmare.
Luna mantuvo la mirada fija en sus cascos, mientras sentía como su rabia volvía a crecer una vez más.
-… Para eso tenemos reglas Luna, si nosotras no las seguimos Equestria no prosperará- dijo la deidad del Sol sacando un pergamino que Luna reconoció de inmediato.
-Eso es…- dijo en voz baja.
-Lo lamento Luna pero no puedo aceptar una solicitud como esta, en especial después de lo que paso hace unos momentos- dijo la mayor de las gobernantes, rompiendo el pergamino y arrojándolo a la chimenea.
-Que egoístas- murmuró la princesa de la noche.
-Perdóname Luna, no te escuché- dijo su hermana con voz amable.
-Está bien, no volverá a suceder- dijo la alicornio índigo antes de darse la media vuelta dispuesta a salir de la habitación con el ánimo por los suelos.
-Luna, por favor…-
-¡Dije que ya entendí!- gritó la deidad de la noche golpeando el suelo con su casco herido.
-¿Luna que te paso?, ¿Cómo te hiciste eso?- dijo la alicornio albina al notar los vendajes.
-¡Y eso que importa, lo único que te interesa es que se hagan las cosas como tu deseas!- rujío la alicornio índigo encarando a su hermana nariz con nariz.
-¿Es que no escuchaste nada de lo que te acabo de decir Luna? No se trata de lo que yo quiera se trata de gobernar correctamente, de seguir las leyes que establecimos-
-¿Entonces puedes tener una ley para encerrar en una prisión de piedra a un amigo, solo porque no supo manejar el dolor que le causaste cuando le rompiste el corazón?, pero no puedes permitirme acabar con los nobles que continúan desafiando tus leyes comprando esclavos y cazando a otras criaturas como ocurrió con mis amigos Épsilon, Siegfried, Merak, Mergres y Alcor- respondió con fiereza la princesa de la noche.
-Sabes muy bien que no fue por eso- respondió Celestia perdiendo la compostura ante las palabras de su hermana.
-¡Que puedes saber tú de lo que ellos sintieron!, ¡de lo que Discord sintió!-
"De lo que yo siento" pensó.
-¡Es tu culpa que él terminara enloqueciendo!, ¡es tu culpa que terminara convertido en piedra!, ¡ES TU CULPA QUE YO…!-
SMAAACH
Celestia se congelo al instante al notar la mejilla enrojecida de su hermana y después su casco.
-Tal parece que no soy la única que actúa por impulso- gruño la princesa de la noche dándose la media vuelta y saliendo de la habitación cerrándola con fuerza de tras de sí.
La deidad del Sol permaneció ahí inmóvil observando su propio casco por un largo tiempo, podía sentir el impacto de la bofetada que le había dado a su hermana con total claridad.
Caminó hasta su espejo, miro su reflejo en el espejo, sus ojos húmedos e irritados a punto de derramar lágrimas.
Levanto su casco nuevamente, para después dejarlo caer con fuerza sobre su propio rostro.
SMAAACH
Cuando regreso al salón del trono Hurricane y los demás ya se habían retirado probablemente para atender de emergencia a Wind Chaser.
En el interior del Salón solo la esperaban Alcor y Merak de pie frente al trono.
-¿Princesa se encuentra bien?- Pregunto Merak.
-Si, estoy bien-
Los hermanos intercambiaron miradas de preocupación. Miraron las manchas de sangre que aun se encontraban en el suelo y después dirigieron su mirada nuevamente a la gobernante de la noche.
-Alcor, ¿pudiste conseguir la lista que te pedí?-
-Si princesa, lord Wine fue bastante cooperativo, su asistente dijo que estaba encantado de darnos la información si eso ayudaba a mejorar el reino-
-Excelente- respondió la deidad tomando los pergaminos que le ofrecía Alcor, los cuales se encontraban envueltos en cintas rojas sellados con una "W".
La conciencia llego a ella lentamente. Podía sentir la suavidad de las cobijas que la arropaban, y la extraña y esponjosa superficie sobre la que se encontraba recostada.
El olor de las celdas había desaparecido y reemplazado por un olor mucho mas dulce con un toque de madera. También percibió un aroma familiar, uno que la tranquilizó por completo. Podía viajar al fin del mundo y nunca encontraría un olor similar en ningún otro lado.
Abrió sus ojos esmeralda observando la habitación en la que se encontraba. En la habitación había varios muebles y estantes de madera. Pudo distinguir varios libros y pergaminos esparcidos por el lugar.
Se giró sobre la cama observando el lado opuesto de la habitación, por un segundo se sobresaltó a quedar de frente a la figura de un poni que parecía estar flotando a un lado de la cama, sin embargo, al observarla con detenimiento pronto se dio cuenta que se trataba de una armadura de color oscuro, en cuyo pecho se podía apreciar el símbolo de la Luna.
Escudriño el cuarto con la mirada, era la primera vez que entraba a aquella habitación, siempre había deseado hacerlo y ahora estaba ahí sin embargo hacia falta lo más importante.
Intento ponerse en pie sin embargo el dolor que permanecía en su cuerpo se lo impidió devolviéndola al colchón. Encendió su cierno para levitar un vaso de agua que se encontraba sobre el tocador a un lado de ella y procedió a beber el contenido del vaso por completo.
Su cuerpo le dolía y su magia apenas era suficiente para levitar objetos pequeños, sin embargo, se sentía segura y en calma una sensación que realmente había extrañado en los últimos días. Si este era un sueño no quería despertar jamás.
Un murmullo proveniente del otro lado de la habitación la sobresaltó. Sin pensarlo mucho activo su disfraz, aparentando la forma de una unicornio de color carbón y melena esmeralda.
Aún adolorida, hizo el esfuerzo de sentarse sin apartar la vista de la puerta de la habitación, notando que el volumen de los murmullos parecía incrementarse.
La puerta comenzó a abrirse de pronto, dejando pasar la luz del pasillo en el interior, Su corazón dio un vuelco en el instante en que distinguió la figura que se encontraba en el umbral.
La alicornio índigo la miro un momento antes de permitir que una amplia sonrisa se dibujara en su rostro.
-Bienvenida de vuelta Crisi-Dijo la princesa alicornio cerrando la puerta tras de sí.
Chrysalis permaneció inmóvil no estaba del todo segura de que aquello fuera real. Ciertamente los últimos días habían sido un infierno, sentía un terrible deseo de correr hacia Luna, pero le aterraba que al hacerlo esta se esfumara y finalmente despertara de aquel hermoso sueño.
-Puedo ver que te sientes mucho mejor- dijo la princesa de la noche mientras se aproximaba por un lado de la cama, los ojos de la princesa changeling siguiéndola en todo momento -No sabes el gusto que me da que por fin estés despierta, estuve muy preocupada por ti desde que logramos traerte- continuó la princesa.
Chrysalis la miro avanzar hacia ella, siguiendo el compás de sus caderas, observó la crin ondeante de Luna menearse con gracia en el aire, como si una fuerza invisible la mantuviese a flote. No fue sino hasta que cruzaron sus miradas que la changeling se perdió por completo en ese profundo océano que eran sus ojos.
-Por favor, dime que eres real- Sintió sus propios ojos humedecerse y sus orejas pegarse contra la base de su cráneo cuando pronuncio aquellas palabras esperanzadas.
La princesa de la noche suavizó su mirada al ver a su amada mirarla al borde del llanto, se aproximo a ella hasta que sus labios estuvieron a escasos centímetros de distancia.
-Oh Crisi, lamento no haber podido darme cuenta antes, pero ya estas a salvo y no dejare…-
-¡LUNA!- grito la changeling perdiendo sus disfraz mientras se lanzaba a sus cascos.
La alicornio índigo la abrazó protectoramente, mientras observaba las numerosas vendas que la envolvían.
"No temas Crisi, yo estaré aquí para protegerte" pensó.
Con un movimiento rápido y a pesar de las heridas de su cuerpo, la changeling redirigió el peso de la alicornio haciéndola caer cobre la superficie acolchonada situándose sobre ella.
Los ojos de la changeling la miraron de la misma forma en la que un depredador mira a su presa, sus largos colmillos expuestos, sus transparentes alas completamente extendidas y su cuerno brillante con aquella aura esmeralda.
-Crisi- murmuró la alicornio mirándola confundida.
Los cascos de la princesa changeling temblaban mientras la criatura trataba desesperadamente de no perder el control. Podía sentir el amor de su pareja, ese intoxicante sentimiento que su raza deseaba más que cualquier otra cosa.
Deseaba desesperadamente unir su cuerpo al de Luna y sustituir aquellos recuerdos que permanecían frescos en su memoria por la sensación que el cuerpo de su amada alicornio podría brindarle.
Verla ahí recostaba debajo de ella mirándola con esos grandes ojos de zafiro, provocó que sus instintos comenzarán a liberarse. Su naturaleza le ordenaba a gritos tomar posesión de aquella yegua y dominarla. Su cuerpo le exigía extraer hasta la última gota de amor que aquella criatura de pelaje índigo poseía.
La tenía completamente a su merced, completamente indefensa, si lo deseaba podría hacer cualquier cosa con ella, podría descargar sus deseos con ella, podría olvidar las torturas sufridas si recuperaba su supremacía usándola a ella. La frustración acumulada por permanecer encadenada tanto tiempo ahora deseaba liberarse.
Recordó cada una de las veces que la tomaron a la fuerza, todas esas veces que tuvo que reprimir sus propios gritos cada vez que un soldado la penetraba con tal de no darle a su madre la satisfacción de verla quebrarse. Su madre se había asegurado de destruir su orgullo y reemplazarlo por un terrible deseo de venganza, estando ahí completamente a merced de las atrocidades que le hacía pasar una y otra vez inconscientemente desarrollo un deseo por recuperar el control en su propia vida. un deseo que trataba de manifestarse con furia sobre Luna.
-N-No, así n-no- Siseó cerrando los ojos y apretando los dientes.
El suave toque de la yegua bajo su cuerpo la obligo a abrir sus ojos de golpe. El suave pelaje del casco de Luna haciendo contacto con sus mejillas acompañadas por aquella mirada melancólica le decían que todo estaría bien. Aún cuando ella misma no podría creerlo.
Luna la guió con su casco hasta que la princesa changeling estuvo completamente recostada sobre ella.
-No temas Crisi- dijo la alicornio sacando su lengua para lamer con ternura los labios de Chrysalis -… Está bien- añadió sin apartar la mirada.
La princesa changeling salió de su propio shock y se acercó para posar sus labios sobre los de ella.
Fue un beso cortó quizá un par de segundos, pero para ella ese momento fue lo equivalente a la felicidad total, repitió el proceso una y otra vez besándola lentamente. Poco a poco la intensidad del momento comenzó a crecer. Sus besos comenzaron a durar más y más. Sintió la temperatura de su cuerpo incrementarse mientras rogaba a la princesa de la noche que le diera acceso a su boca.
Luna no tardó mucho en separar su labios al igual que su mandíbula para dejar que Chrysalis pudiese saborearla una vez más.
Ambas profundizaron el beso mientras el casco de la changeling acariciaba el pelaje de al alicornio con movimientos circulares repetidos sobre su pecho y vientre.
Sin previo aviso la changeling rompió el beso dirigiendo sus besos a su mejilla avanzó hasta la base de la oreja de la alicornio dándole pequeños mordiscos, antes de descender por su cuello continuando con los mordiscos, acompañados de besos y ocasionales caricias con su lengua.
-Crisi- gimió la deidad.
Los besos continuaron descendiendo más, un par de ellos eran depositados en su pecho antes de volver a subir mientras los cascos de la changeling continuaban sus caricias recorriendo la parte superior de su cintura.
Las alas de Luna se extendieron sobre las sábanas, podía sentir el peso de la changeling sobre su cuerpo. No estaba segura si el retumbante latido que sentía entre su pecho y el suyo era producido por su corazón o por el de Chrysalis.
Extendió sus cascos en el aire tomando a Chrysalis para pegarla contra su cuello incitándola a continuar con su labor mientras gemía gustosa al sentir las muestras de afecto de su amada.
No deseaba que terminara, deseaba que su pony especial la tomara en ese momento. Deseaba que le ayudara a olvidarse del resto del reino por un día. Deseaba alejar su mente de los problemas de otros y enfocarse solo en ellas dos. Quería olvidarse de su hermana y de lo que le había hecho a aquel soldado y para eso la necesitaba a ella más que nunca.
Sintió sus cascos traseros temblar de emoción en el instante en el que Chrysalis comenzó a bajar nuevamente, descendiendo lentamente propinando un beso, una mordida y ocasionalmente lamiendo su cuerpo.
Una explosión de electricidad recorrió su cuerpo cuando la changeling poso sus cascos en sus flancos empujando hacia arriba el cuerpo de la alicornio encorvándola y dejando expuesta su intimidad.
-Luna- susurro Chrysalis jadeando, mientras observaba el cuerpo expuesto de su amada.
La deidad de la noche pudo sentir su rostro enrojecerse por completo, su cuerpo estaba ardiendo de placer, sus alas extendidas eran una señal de que su cuerpo trataba de liberar todo ese calor. Su cuerno comenzó a emitir un aura color zarco que se propagaba de la base a la punta del mismo.
-No te quedes mirando es vergonzoso- murmuró la deidad mientras miraba a la changeling que no apartaba la vista de su sexo.
Chrysalis aproximó su hocico a la intimidad de Luna, su nariz percibió el aroma de la alicornio , encendiendo aún mas su lujuria, podía ver su pelaje húmedo a causa de los líquidos que expulsaba su sexo.
-Por favor Crisi- le rogo la princesa de la noche.
La umbrosa criatura la miro a los ojos en el instante en el que comenzó a saborear su intimidad, causando que la alicornio arqueara el lomo dejando escapar un potente gemido obligándose a morderse su propio casco para mantenerse callada.
La lengua de la changeling recorrió la superficie de su carne con lentitud, al llegar a su clítoris endurecido, se enredo sobre él como si se tratara de una serpiente y le dio un tirón produciendo más gemidos de la alicornio.
Luna se retorció de placer con cada movimiento de la changeling, se encontraba en pleno éxtasis. Su cuerno resplandeciendo, sus ojos firmemente cerrados, su boca abierta mientras jadeaba una y otra vez dejando escapar gemidos audibles de placer.
Sintió la lengua de la changeling introducirse en su interior retorciéndose al ritmo de las paredes de su matriz. Su mente comenzó a nublarse por completo. Sintió como si su conciencia racional la abandonara por completo entrando en un estado de locura total.
Sus gemidos llenaron al habitación mientras sentía como si su ser se perdiera en lo profundo de su mente. Fue cuando una explosión de energía la sacudió por completo. Sintió su cuerpo llegar al clímax entre gritos y espasmos de placer que recorrían cada pequeño rincón de su cuerpo haciéndola consiente por primera vez de semejante placer antes de caer en la inconsciencia.
Luna cayó inmóvil sobre la acolchonada superficie, su respiración era pesada y su cuerpo aun presentaba movimientos involuntarios esporádicos.
Chrysalis sonrió al verla exhausta, claramente orgullosa de su labor para con su amada princesa de la noche. Su rostro se encontraba humedecido por la explosión de éxtasis y lujuria de la alicornio. Acababa de absorber una generosa cantidad de energía de su amada y pudia sentir como sus heridas comenzaban a acelerar su proceso de sanación mientras sus fuerzas retornaban lentamente.
-Eso fue asombroso- murmuró para sí.
-Si que lo fue- dijo la alicornio tomando a la changeling y rodando sobre ella.
-IKKK- exclamó la changeling al perder el equilibrio y rodar sobre la cama hasta quedar debajo de su compañera.
Intentó moverse, más sus cascos se encontraban firmemente presionados contra los de ella inmovilizándola por completo.
-¿Lulu?- pregunto con un hilo de voz.
-Es mi turno querida. Espero que estés preparada porque la diversión apenas comienza- le dijo al oído encendiendo su cuerno y erizándole la piel.
Sus ojos fríos y salvajes lucían un color mucho más claro, un par de pupilas alargadas la miraban hambrienta. Su pelaje parecía haber tomado un tono mucho más oscuro. En sus labios se formó una sonrisa que no pudo reconocer en el rostro de su preciada Luna.
No era la primera vez que la veía de esa forma, pero ahora que la observaba con mayor detenimiento pudo notar que no se trataba de la misma Luna.
Épsilon se encontraba en el exterior de la habitación, sinceramente no le molestaba hacer guardia ya fuera de día o de noche, tampoco le molestaba quedarse fuera de la habitación por horas permaneciendo simplemente de pie como una estatua y francamente tampoco le molestaba su posición actual como guardiana nocturna… Pero por todos lo ponis sí que era difícil fingir que no había escuchado todos esos ruidos. Su rostro estaba más rojo que un tomate y su corazón latía a un ritmo fuera de toda escala posible.
-Maldición princesa, para que cree que se inventaron las burbujas de silencio- se maldijo por lo bajo mirando sus cascos antes de recargarse sobre la superficie de madera de la puerta de la habitación.
Sin previo aviso la puerta se abrió de pronto haciéndola caer de espaldas golpeándose la cabeza con un casco.
La molestia se convirtió en sorpresa y esta rápidamente escaló hasta preocupación cuando noto la silueta de la princesa haciéndole sombra.
-Princesa, lo lamento mucho no quise interrumpirla- dijo poniéndose rápidamente sobre sus cuatro cascos haciendo un saludo militar casi cómico.
-No tienes que preocuparte Épsilon, tengo un trabajo para ti y debes hacerlo esta noche, ¿Lo entiendes? -
-Princesa que…- dijo la yegua al notar los ojos de la deidad de la noche, era la misma mirada que tenía cuando habían escapado de aquella colmena, la misma mirada fría y carente de sentimientos que había presenciado días atrás.
-En las fronteras externas del reino aún existen familias nobles que continúan quebrantando la ley, usando esclavos y abusando de otras criaturas, de la misma forma que abusaron de ustedes- dijo la princesa proporcionándole una serie de pergaminos envueltos con cintas de color rojo.
El rostro de la yegua se tornó serio de inmediato. Tomó los pergaminos que le ofrecía la princesa y observó en ellos el sello de la familia Wine.
-¿La información es verídica?- preguntó la yegua guardando el pergamino -¿Desea que lo verifique?- preguntó épsilon seriamente.
-No será necesario, la fuente es confiable- anunció la alicornio índigo.
-Si me da un par de días podría organizar a Siegfried y los demás para ponerlos a todos en custodia y llevarlos a Canterlot para enjuiciarlos-
-No Épsilon- respondió la princesa con un tonó autoritario -Celestia ya ha tenido su oportunidad para lidiar con ellos. Ya hemos sido más que tolerantes con ellos y no me arriesgaré a otra traición a la corona como sucedió con Discord y el rey Sombra- añadió la princesa.
La yegua asintió con la cabeza una vez mientras se colocaba el casco -¿Cuál es su orden princesa?-
-Mátalos, que sean un ejemplo del castigo que representa la traición a la corona. Pero hazlo con discreción y rapidez, nadie deberá reconocerte- añadió la princesa con seriedad.
-Me encargaré del asunto majestad, saldré esta noche- respondió la yegua haciendo una reverencia.
-No espero menos de ti mi querida Épsilon- respondió la deidad de la noche retirándose nuevamente al interior de la habitación.
La yegua miró por la ventana, la luna se encontraba en lo alto del cielo de la noche, no tenia mucho tiempo para prepararse e intercambiar su guardia con la de Merak, de sus tres hermanos sabía que él sería el único que no le haría preguntas.
La princesa había permanecido un largo rato observando su mejilla hinchada por su propio casco, si la situación con su hermana era complicada ahora era mucho peor.
Abrió uno de los cajones de su tocador del que saco una caja medianamente grande. Sabía que Zephora no le entregaría una caja como esa sin ninguna razón, pero el hecho de que estuviese sellado con un conjuro arcano le parecía bastante singular. Quizá Clover podría ayudarle a descifrar su contenido e incluso encontrar la manera de cómo abrirla.
Pensó en hacerle una visita a Zephora después de todo las reuniones de la mañana seguramente se verían afectadas a causa del incidente de esa noche por lo que tendría tiempo de ir y volver si usaba un hechizo de teletransportación.
De pronto sintió como si una extraña fuente de energía recorriera su cuerpo, no se trataba de una sensación desagradable… del todo… pero si estaba segura de que algo no estaba bien cuando un trozo de pergamino apareció de pronto de la punta de su cuerno.
Aquella era una nota de emergencia, los únicos ponis con los que podía usarla eran Starswirl, su hermana Luna y Zephora.
Observó la nota, sellada con una figura arcana que representaba a la tribu de Zephora.
Nota del autor:
Lo único bueno que me deja el exceso de trabajo es que me ayuda a descargar mis frustraciones en la historia. Pero no mutilen a nadie solo porqué les cae mal, es contra la ley. XD
Espero este capítulo halla sido de su agrado, es uno de esos capítulos con altibajos, tuve que descartar algunas ideas debido al numero de palabras, jajajaja, ya que resulto ser mucho mas largo de lo que esperaba.
Por cierto una disculpa, he estado usando el nombre de la noche de los corazones cálidos, traducido literalmente de su versión en ingles, pero en MLP latino la traducción es día de la fogata, por lo que en este capítulo hice el cambio.
Es curioso como puede ser el destino ¿no crees Vinlyl?
El buzón:
* SwordShadow:
Nuevamente te agradezco por la observación y creo que si tenías razón, no quiero indagar mucho en Celestia ya que la idea es mostrar las cosas más del punto de vista de Luna, pero agregar un poco la vista desde los ojos de Celestia si me ayudó un poco con este capítulo.
En memoria de Victor Fidel Amado abuelo y mentor.
Marzo/1938 - Octubre/2018
