Tenía planeado haberlo subido antes, pero se juntaron algunos inconvenientes (y encima mis primeras elecciones como votante), pero finalmente está aquí luego de casi 11 meses de espera: el epílogo. Una sorpresa: ESTA RELATADO POR MICHAEL. Disfrútenlo y háganlo durar porque es un tanto corto.

Epílogo

No sé por qué no la seguí, debería haberlo hecho.

Su declaración, su actitud, habían terminado por congelar mi sistema. No es que haya pensando que me querría por siempre, sabía que sería cuestión de tiempo. Además, tenía razón ¿para qué querría estar con alguien que no cambiaría jamás y que encima tenía "asco" a si mismo (aunque claramente eso no es tan así)? Ella seguiría cambiando y querría cosas mejores. Pero había creído que esta situación no se daría por el momento. Los vampiros también tenemos ilusiones.

Si hubiese tenido aún mi poder me habría dado cuenta en seguida que todo aquello no era más que una enorme y gorda mentira. Pero de nuevo ¿Cómo iba a saberlo? Ella se merecía algo mejor.

La observé dibujar la misma trayectoria por la que había llegado. Pero no la seguí, aunque debería haberlo hecho. Mi creadora se iba y me rechazaba. Qué patético que es que te creen para luego dejarte a la deriva. ¿Y entonces qué haría?

No sé cuanto tiempo estuve allí, con mi sistema completamente paralizado, mi vida había acabado, ya no tenía sentido. Mi mente estaba en blanco y la pregunta anterior seguía haciendo estragos en mi mente. ¿Y entonces qué haría? ¿Qué sentido tendría? No conocía nada ni nadie en el mundo que significase lo mismo para mí, nada en el universo entero tenía más brillo que ella (Steph, mi amor, mi creadora) ni siquiera mi mismísima piel bajo el sol. No podía dejarla. Pero me había acabado. Tenía que cuidar de ella por siempre, mi vida no tenía otra finalidad. Pero ella ya no deseaba mi protección. Mientras ella viviese, yo estaría ahí, oculto en las sombras cuidándola incluso hasta cuando fuese una anciana a quien los días agotan. Incluso ahí. Moriría al final. Los humanos lo hacen y entonces acabaría su vida, y la mía, pero habría tenido sentido, yo habría cuidado anónimamente de su felicidad. Y entonces…. Me incineraría.

Corrí a su casa para comenzar con el plan desde ya, pero allí no estaba. La verdad, ni siquiera me dí la molestia en llegar a la morada misma, la huella, el rastro que dejaba su aroma ya me indicaba otra dirección. Pero el rastro era antiguo.

Me concentré en la nieve que poco a poco había cubiertos sus huellas entre el viento y la nevada. Me distraje un par de segundos con los copos de nieve al caer. La mente vampírica es así, inestable y distraíble, pero mi amor y preocupación por ella era más fuerte y no dejaría que mi naturaleza se interpusiera entre ella y yo cuando se trataba de riesgo vital para ella. No había tiempo para ser Vampiro.

¿O sí?

Por primera vez en mi corta existencia, por primera vez desde que pertenecía al mundo real, que me sentía real y completamente orgulloso de mi naturaleza. Y entonces el no poder besar a Steph como me hubiese gustado, no poder amarla como mis instintos siempre habían demandado, pasaban a un segundo plano. Incluso nuestra reciente ruptura quedaba de lado, ya podría sermonearme y volver a romper lazos conmigo luego, cuando su vida no peligrara en una tormenta de -15°C. Con mi fuerza y velocidad y sentidos… podría encontrarla, de hecho, era el único que podría encontrarla. Y traerla a salvo, lo primordial, pus sus pisadas ya llevaban horas.

Tardé bastante en encontrar un rastro verdaderamente fuerte. La tormenta formaba torbellinos que fácilmente podrían haberme dirigido en una dirección totalmente opuesta haciéndome perder el rastro y peor: perder el tiempo.

Pero finalmente la hallé.

La encontré llorando en medio de la tormenta. Per ¿Qué más daba? La había encontrado, era lo importante, y viva más encima.

Cuando me sobrepuse de mi entusiasmo inicial de haberla encontrado me topé con la dificultad. En eso no había contado con lo perjudicial de mi naturaleza. Para mí, cualquier clima daba exactamente igual, sabía que científicamente no podía darle mucho tiempo en una tormenta y mucho menos en la zona más austral del mundo. Pero sólo me lo sabía por libros. En realidad, no tenía ni una idea con cuánto tiempo contaba realmente. Pero su corazón me indicaba que no era mucho, ni siquiera el suficiente, su fuerza acostumbrada, no era la misma. Estaba acelerado, pero no lo acostumbrado para cuando lloraba. Sus pulsaciones era algo que conocía a la perfección. 1, 1 y 2. 1, 1 y 2. Si lloraba: 1,2,3,4. 1,2,3,4. No necesitaba saber de medicina para saber que estaba mal.

Ya no importaba si sería acogido o no, tenía que acercarme sí o sí.

-Mi amor- susurré, ni modo iba a pensar en decirle Stephanie Ann McNeil, cuando mi alma pendía de un hilo en preocupación (y por mi alma, se entiende en su mayoría a la de Steph). Su rostro azulado y demacrado por el frío eran una nueva preocupación.

La sostuve entre mis brazos ara constatar la realidad, su temperatura, estaba muy por debajo a los cánones. Su piel hirviente y tentadora, ya por poco se parecía a la mía. Su olor ya no era la dulce canción a la que estaba habituado. Todo estaba mal.

Había planeado llevarmela a su casa, pero ya no había tiempo. ¡Ya no había tiempo! Por la mierda, por la… todos lo improperios existentes en este mundo y en todos. Lo que fuese que tenía dentro de mi pecho, llámese corazón o no, se hacía trizas. Trizas, trizas. Mil pedazo que herían cada una de mis entrañas vampíricas, llegando ha hacer que me preguntase si no serían capaces de cortarme en pedazos. ¿Y luego quien me quemaría? Una cosa era clara: no podía dejarla ir, ni perderla de esa forma tan cruel. Ella me había dado la vida y yo no podía dejar que ella perdiera la suya.

No había opción. No podía pensar con claridad. ¿Qué podía hacer? Estaba completamente desesperado.

-Michael…- alcanzó a decir en un leve suspiro. Se alegraba de que estuviese ahí, pero ¿por qué en esos momentos eso no lograba apaciguarme en lo más mínimo?

Intenté brindarle calor frotando mis manos contra su traje. La fricción debería funcionar. Pero no lo hacía. ¡No funcionaba! ¡Ni siquiera llevaba su traje para las tormentas por la Mierda! ¿Cómo había sido tan descuidada como para salir con su pura casaca?

Estaba perdida, y junto a ella me hundía yo. Solo podría despedirme.

-Perdóname…- rogó con su voz quebrada y más parecida a la de un animal consiguiendo que mi garganta se anudara dramáticamente en respuesta –Sí te amo- Fue lo último que supe de ella hasta antes de que se dejara caer encima mío en un último adiós.

La besé suavemente, pero no tenía como saber si era consiente de ello o no, su corazón seguía el mismo paso acompasado y desacompasado que se hacía cada vez más pequeño y débil.

Fue cosa de milésima de segundos, Steph estaba allí sobre mí, con sus últimos alientos contra mi cuello, lista para marcharse para siempre y yo no quería. Por una vez en la vida no quería que la vida siguiese su curso. Si tan sólo hubiese habido una manera…

La salvaría. ¿Cómo? Ya se me ocurriría, algo saldría de mis neuronas.

-No mi amor. No temas, te salvaré-

Reconozco que fui egoísta. Pero ¿en serio es tan malo ser egoísta cuando se trata de salvar a la persona? No quedaba tiempo. Aunque a mí me sobrara a Steph…. Mi Steph…

Sólo tenía tiempo para actuar, y lo hice rápido. Su cálido líquido vital inundó mis sentidos comenzando un frenesí. Lo más sabroso que jamás haya podido probar, estaba ahí, en mi boca, entre mis colmillos, jugueteando enérgicamente. Ah, el elixir de la vida, que tentador resultaba. Me recordé que no dabía sobre pasarme, no quería ser yo el resultado de su muerte, no podría vivir con ello. Steph, aguanta. Michael, ten fuerza, tú puedes. Una voz imaginaria se apoderó de mi mente, una se asemejaba a la mía, sería lo lógico, mi subconsciente. Pero ¿Por qué la otra se parecía a la de ella?

Concentré mis fuerzas y aguanté la respiración. La presión en mi garganta me desgarró. Mi cuerpo imploraba más y más. ¡Pero no! Tenía que salvarla, iba a salvarla. Me concentré en los recuerdos que quería volver a vivir. Su sonrisa, sus labios en los míos. Su risa de burla cuando me veía con la boca llena de nieve. Volver a verla caminar, sonrojarse… No, eso no volvería, y sería bueno asumirlo como un conveniente precio a pagar, al igual que los latidos de su corazón.

¿Había dicho que me amaba? Entonces volveríamos a estar juntos. No podría dejar que se acercara a su familia. No por mucho tiempo. Gracias Amanecer. Incluso al pelmazo de Cullen le debía entonces las gracias por la vida de Steph.

Limpié la herida con nieve con la idea de que no siguiera perdiendo sangre ¿De algo serviría, no? Quizás debería tomar algunos cursos en la Universidad, era demasiado ignorante para tener 19 años, incluso habiéndome devorado cada uno de los libros de texto de Steph.

Al grano Simmon, luego piensas en tu estúpida salud mental, ahora sólo limpia la herida, el olor me mata. Mala suerte la de ser fácilmente distraíble.

Degusté las últimas gotas de aquella maravillosa poción que aún quedaban en mi paladar, pero estaba seguro de no caer en ninguna tentación, ahora que la veía ahí no había ni una duda. Seríamos uno por siempre.

Aguardé. ¿Qué más podía hacer?

Dejó escapar un grito agudo y su corazón se detuvo. Estaba hecho.

Estaba viva,

Pero Mariana me mataría.

Sería mejor escribirle una carta.

Así que ahí estuvo, espero les haya gustado. Sé que puede sonar algo dramático, pero he aquí las opciones. …

Opción 1: Todo queda así y sus mentes trabajan un final.

U

Opción 2: Llenan la poll que pondré en mi perfil para ver si me apresuro en escribir y publicar la segunda parte, que desde ya les advierto, está un poco loca, pero tiene unas cuantas sorpresas. Se llamaría Mientras las hojas caen. Y la narra Michael. ¿Suena interesante? Ya saben que hacer (Por lo menos 5 personas deben votar Opción 2 para que sea Válido.)

Para los que quieran votar pero no posean una cuenta, pueden hacerlo en un review, (Pero sólo los que no tengan cuenta ¿O.K? O sino no cuenta).

De sus votos depende la segunda parte. Eso lo digo desde ya.

AHORA EL MOMENTO DE PONERSE EMOCIONAL:

Muchas Muchas Muchas Muchas Graaaaaaciaaaass. Gracias por leer esta historia. A los que dejaron reviews, a los que no, a los que solo llegaron a la mitad de la historia y por supuesto a los que llegaron al final.

Sin ustedes y las personas que día a día me decían que continuase con la historia (Gracias de nuevo Kathi y Danika) no habríamos llegado a este punto. Gracias Gracias Gracias y mil gracias.

Espero que nos volvamos a ver.

Los ama.

Carime.