El hecho de que un "Te amo" le golpeara directamente el corazón le hizo pensar que quizás tendría una oportunidad de empezar de nuevo, que quizás podría enamorarse nuevamente de otra persona, que quizás pudiera ser feliz una vez más.
-Me gustas –dijo quedo correspondiéndole a la confesión. Sus ojos estaban entrecerrados, sus mejillas rojas, no por la vergüenza sino por el sake que había tomado hace unos momentos. Estar recostado bajo el cuerpo bien formado de Kyubi lo hizo desviar un poco la mirada hacia un lado, aún no se acostumbraba recibir ese tipo de atención por parte de otra persona, el pelirrojo lo miraba fijamente, sus ojos estaban de un vívido rojo, podría jurar notar un brillo extraño en ellos.
Se sonrojó al verlo acercarse demasiado a él y volverle a susurrar el "Te amo". Cómo era que podía repetirlo tantas veces y con tanta facilidad, y calma. Lo besó, era uno de esos besos indecisos, uno de esos besos que se podían sentir tiernos y capaces de volver loco a uno. Naruto no dudó en corresponderle y con desesperación lo acercó a él rodeándolo por el cuello. Kyubi aún en ese momento mantenía su actitud calmada y serena, no quería perder la cabeza, tenía intención desde un principio ir despacio con Naruto pero… Si ese rubio seguía excitándolo de esa manera, deshaciéndose de casi toda su yukata, ¿Cómo pretendía que mantuviera la cordura? El cuerpo de Naruto era algo menudo, sobre la piel bronceada se notaban algunas gotas de sudor, respiraba agitada mente, ya estaba entrando en calor. Se mordió el labio cuando Naruto se retiró totalmente la prenda y lo miraba con esos brillantes zafiros entrecerrados y las mejillas ruborizadas, respiraba agitadamente… Adiós a su autocontrol.
Lo tomó del mentón y lo besó con exigencia, se separó unos segundos de él para lamerle los labios, esperando que el rubio le diera paso a un beso más profundo. Naruto entreabrió un poco la boca y volvió a besarle, explorando la cavidad del mayor y haciendo un juego con sus lenguas. Si no fuera por la falta de respiración Naruto no lo hubiera alejado, y mientras se recuperaba de aquel beso Kyubi comenzó a besar su cuello, logrando que suspirara varias veces. Naruto no había disfrutado de este tipo de cosas ya desde hace mucho tiempo y el pelirrojo prácticamente le estaba devolviendo aquella necesidad de sentirse deseado, de sentir esos besos y caricias recorrer todo su cuerpo, ahora sentía calor, mucho calor hasta tal punto de estallar. Un gemido salió de su boca cuando Kyubi atrapó con su boca uno de sus pezones. Con una de sus manos fue tratando de quitarle el yukata al pelirrojo, pero Kyubi no separaba el rostro de su pecho, seguía masajeando y lamiendo cada parte de su torso y Naruto deseaba que estuvieran del mismo modo, que sus cuerpos se rozaran completamente desnudos, quería que estuvieran lo suficientemente juntos y unidos lo más pronto posible.
Como una respuesta a sus deseos Kyubi se deshizo de la parte superior de su vestimenta, Naruto tragó sonoramente al mirarlo, una punzada de dolor llegó a su zona baja tan solo verlo de ese modo, y más calor sintió cuando el mayor, sin apartar su intensa mirada de él, comenzó a masajear suavemente su miembro. Naruto volvió a soltar otro gemido, sentía como si toda la fuerza que tenía se escapaba. Quedó totalmente recostado, sosteniendo con sus manos hechas puños las sabanas, y mirando al techo algo borroso, concentrado en las sensaciones que su acompañante le hacía sentir. Otro sonoro gemido escapó de sus labios, aunque quiso reprimirlo en un principio si no fuera por el placer repentino que lo golpeó, ahora Kyubi masajeaba de arriba abajo su miembro y con la otra mano un pezón, a la vez que su boca seguía recorriendo con besos su cuello.
El rubio bajó la mirada hasta que sus vistas chocaron, respiraban con dificultad, estaban excitados y segados por la pasión. Naruto unió sus labios con los contrarios como una necesidad, llevó sus manos a su espalda y se aferró a ella con tal de acercarlo más a él. Al separarse recibió otro corto beso.
Elevó una de sus manos acariciando la mejilla de su compañero, que a la vez posó su pálida mano sobre la suya, esos profundos ojos lo miraban con gran pasión reflejada en ellos. Esos oscuros ojos hicieron que su vista se nublara y callera nuevamente sobre la almohada. Sintió besos sobre su mejilla, y nuevamente sobre sus labios, se aferró al cabello azabache profundizando más el roce de labios y lenguas.
-S…Sasuke –dijo con dificultad entre cada beso.
Todo acto se detuvo, sus ojos se agrandaron y quedó mirando a su acompañante, iba a desmayarse, o eso sentía, miró al techo nuevamente disculpándose una y otra vez en un susurro mientras sus ojos se volvían cristalinos. En qué estaba pensando, hacer algo de ese tipo en mitad de una situación como esa. Una vez más se disculpó y ocultó sus lágrimas con ambos brazos.
-Naruto… -llamó Kyubi pero fue interrumpido por otra disculpa.
-Lo siento. Lo siento –repitió- yo…quiero pero no… -Las lagrimas se hicieron más gruesas y Naruto se tensó al tratar de contenerlas. Cómo pudo haberlo llamado a él. Kyubi lo miró con ojos tristes, lo abrazó gentilmente y besó su frente.
-Todo está bien, Naruto –dijo tranquilizante. Aunque la verdad era que dolía, "El amor duele" recordó. Naruto sollozó aferrándose a su pecho.
-Yo… aun lo amo –dijo quedo antes de que sollozara más fuerte. Kyubi rechinó los dientes, los celos en ese momento de nada servirían, pero pensar que Naruto sufría, pensaba y amaba a otra persona lo ponía de ese modo. Lo abrazo esta vez con fuerza, queriendo protegerlo a pesar de que no fueran el uno para el otro.
- lo siento –fue lo último que se escuchó en esa habitación antes de ser inundada solamente por los débiles sollozos del rubio.
A la mañana siguiente todo continuó con normalidad. Naruto portaba su mirada gacha a pesar de que Kyubi lo tratara como cualquier otro día, como si lo del día anterior, la confesión y todo lo demás no hubiera pasado, cosa que en lo muy profundo de su ser agradecía, pero sabía que el pelirrojo estaba herido, sólo que no quería demostrarle cuanto le había afectado el hecho de que siguiera amando a Sasuke.
Pensar otra vez en Sasuke… era tan deprimente. Más aún cuando tan sólo verlo por primera vez en la mañana recibió una mirada fría por su parte, llena de odio, se congeló al verla e incluso sintió sus ojos aguarse. Por qué estaba molesto. Por qué todo siempre tenía que empeorarle cada día.
Ese fin de semana acabó, y los día siguieron su curso, cada quien como siempre. Kyubi buscaba entablarle una conversación cada vez que tenía la oportunidad, Naruto no podía mirarlo a la cara, sentía vergüenza y a la vez se sentía molesto consigo mismo al herir a una persona tan buena como era el pelirrojo con él. Sasuke era otra historia, cada vez que se cruzaban este lo ignoraba, seguía de largo sin tan sólo dirigirle una insignificante mirada. Era como si lo tratara como a una escoria.
En estos momentos Naruto no podía creer lo que estaba a punto de hacer, luego de tanto tiempo caminaba algo inseguro por los pasillos buscando al azabache. Se despidió de Kyubi sin contarle el por qué de su nerviosismo y se alejó apresurado de él. Llegó a cruzar el pasillo donde se encontraban los salones, y nadie, pasó por los baños, tampoco se hallaba, llegó a donde los casilleros, tampoco, suspiró derrotado. Guardaba sus cosas cuando de repente su celular comenzó a sonar. Descolgó resultando que se trataba de Kyubi.
-Saldré algo tarde hoy, Kyubi-san –le dijo, siguiendo acomodando sus cosas- No lo necesito, puedo llegar solo… Ya estoy algo grande… ¡Ey, qué insinúas!... bien, nos vemos –suspiró derrotado, colgando otra vez y guardando el celular en el bolso.
-Se te oye feliz cada vez que le hablas –Naruto se giró rápidamente, encontrándose a Sasuke mirándolo fijamente. Otra vez tenía esa miraba de enojo, de odio, que le afectó al instante. No supo qué responder, qué decirle en ese momento, esa mirada era intimidante e inconscientemente dio un pequeño paso atrás cuando Sasuke se acercó a él.
-Dime, Naruto –comenzó a decir con frialdad- Qué sientes cuando él te besa –Naruto agrandó los ojos impresionado, se sobresaltó cuando Sasuke colocó con fuerza un brazo a un lado de su cabeza, prácticamente acorralándolo. Tragó en seco por nerviosismo.
-¿Te sonrojas? ¿Te excitas? ¿Te confundes, te molestas? –preguntó con ironía. Naruto tartamudeó algo inentendible cuando Sasuke se acercó demasiado a su rostro- Una cosa más Naruto, ¿Acaso sus besos son mejores que los míos?.
Naruto, no pudo responder ante la brusquedad de Sasuke al besarlo en ese instante, con una de sus manos tomó presa su quijada obligando a que entreabriera la boca para introducir su lengua. Lo besó con ferocidad, lo besó con enojo, y aún así la pasión recorrió sus venas al instante, no pudo evitar corresponderle del mismo modo presuroso, exigente y lleno de necesidad. Sasuke lo acercaba a él halándolo de la nuca, mientras Naruto se aferraba inconscientemente con una mano al cabello azabache.
Qué estaba haciendo, no podía reaccionar así, debía controlarse pero para ser honesto no podía apartarlo, no podía detenerse. Las piernas le temblaron ante la intensidad del beso. Respiró entrecortadamente cuando Sasuke se separó de él con rapidez.
-Sasuke –suspiró, no quería que sonara su nombre de ese modo, sólo deseaba llamarlo, pero dio un respingo cuando el moreno golpeó el casillero a su lado con el puño.
-Vete –dijo bajo pero totalmente audible, con una voz serena. Naruto estaba recuperándose del besó cuando lo oyó, solo atinó a fruncir el ceño al no acordarse qué iba a decirle a Sasuke.
El azabache al ver que Naruto se mantenía con la mirada perdida, metido en sus pensamientos se alejó molesto. Se suponía que olvidaría al rubio idiota ese, pero tan solo verlo junto con el pelirrojo el fuego se apoderaba de él y sólo le llegaba el impulso de partirle la cara. Aún así se arriesgó a volver a besar a Naruto, no podía aceptar que estuvieran juntos, no podía asimilar que Naruto se alejara de él, y más con aquel sujeto. Pero ese beso no hizo más sino empeorar las cosas, ya estaba declarado que no podía olvidarse de Naruto, se notaba que lo deseaba con todo su ser, y no hizo más que regañarse a sí mismo por eso.
Continuó con sus clases, aunque no prestara atención a ninguna y siguiera pensando en qué haría ahora. El recordar esa noche en las aguas termales lo molestaba, por qué rayos no intervino en ese momento, quizás pensó que Naruto lo apartaría, que se negaría a estar con otros que no fueran él, pero al verlo corresponderle… ¡Maldición! ¡Iba a matarlo!
Ya eran las cuatro de la tarde y Naruto se encaminaba junto con Kyubi a la salida, eran casi los últimos ya que Naruto tuvo la esperanza de que si salía tarde Kyubi lo dejara y así iría solo a casa, pero se le olvidaba el muy importante dato de que ¡Kyubi poseía una paciencia infernal!
Naruto no supo en qué momento pasó todo pero Sasuke apareció de la nada mirando a Kyubi con rabia contenida, lo miró retadoramente y Kyubi se adelantó un paso sabiendo que el asunto era con él.
-Ya me he contenido lo suficiente –comenzó a decir el moreno- es mejor que te alejes de él antes de que te parta la cara -Los ojos del pelirrojo se tornaron más oscuros al igual que los de Sasuke se notaban más helados.
-Sasuke –llamó Naruto algo preocupado al ver el ambiente peligroso que comenzó a formarse entre ambos chicos- Kyubi-san…
-¿Piensas que dejaré que esté contigo? ¿Alguien tan bajo como tú?–Kyubi casi escupió las palabras al referirse al moreno. No fue muy rápido para esquivar un golpe que impactó en su mejilla. Cayó al suelo y Naruto se apresuró a donde él para ayudarlo.
-¡Qué rayos te pasa Sasuke! –preguntó molesto.
-Quédate atrás –le dijo al rubio ignorando sus palabras. Kyubi apartó a Naruto, aun cuando este protestó, y se levantó con calma.
-No has escuchado la frase que dice: "Si te enamoras dos veces, quédate con el segundo amor, ya que… -miró fijamente a Sasuke- … por alguna razón, dejaste al primero y te volviste a enamorar"
Sasuke se dirigió a él para propinar otro golpe, pero esta vez sólo le rozó. Kyubi contraatacó, el moreno mantuvo el equilibrio y siguió de pie. El pelirrojo lo miró con una sonrisa ladeada. Sasuke ya estaba decidido, destruiría a ese maldito chico y luego lo borraría de la memoria de Naruto.
Sin más qué decir comenzó un duelo de puños y patadas. Se podía presumir que Sasuke superaba a la mayoría en lo que se refiere a combates cuerpo a cuerpo, pero Kyubi no quedaba atrás en lo que respectaba a la agilidad. Un puño fue dirigido a su pecho, mientras que con una patada contraatacaba al pelirrojo. Con fuerza Sasuke logró tumbar a Kyubi al suelo, se posicionó sobre él y no lo pensó dos veces antes de golpear con rabia su rostro, logrando que este girara hacia un lado. Con brusquedad el moreno acabó chocando su espalda contra el rocoso suelo, y como venganza recibió el mismo golpe por parte del pelirrojo.
-¡Sasuke, Kyubi-san! –gritó asustado el rubio acercándose para detenerlos pero recibió un empujón por parte de ambos logrando que cayera sentado.
-¡No te metas! –gritaron ambos. Naruto cerró las manos en un puño mirándolos con impotencia, él no era sino un debilucho, no podía golpearlos ni lograr que dejaran de pelearse.
-¡Basta! ¡Por qué hacen esto! ¡Deténganse! –pidió.
-Genial –dijo Kyubi con sarcasmo, escupió un poco de sangre- ¿No estás feliz de hacerlo llorar otra vez?
-Siéntete orgulloso, maldito –se limpió el hilo de sangre del labio- ahora podrás volver a ser mi reemplazo.
Naruto nunca vio a Kyubi tan molesto y fuera de sí, temió por un momento por Sasuke. Kyubi tomó a Sasuke y volvió a tumbarlo al suelo, lo golpeó tres veces antes de tomarle el cuello con fuerza. Sasuke no emitió sonido alguno. Se lo merecía, pensó rendido, de qué servía seguir luchando, lo único que hacía era herir a Naruto. Pudo ver a Naruto a su costado mirándolo con ojos llenos de desesperación y llamarlo varias veces. Sonrió arrogante, por lo menos no decía el nombre de aquel imbécil.
Con una patada en el estómago apartó a Kyubi. Y como si fuera el golpe final, cerró la mano en un puño y con todas sus fuerzas golpeó una vez aquel rostro que tanto odiaba. Naruto corrió hacia Kyubi, quien se encontraba algo aturdido sosteniéndose con fuerza la cabeza.
-¡ya no sigan! –exigió Naruto colocándose entre ambos chicos.
-Tú también tienes la culpa, Naruto –explotó el moreno al ver que Naruto se preocupaba más por el mayor. El rubio quedó algo impactado al escucharlo- cuánto más planeas engañarte. Cuánto tiempo más pretendes seguir este maldito juego. Tú no amas a Kyubi –declaró con total seguridad- admítelo, y sabes bien que no miento: ¡Tú aún sigues sintiendo algo por mí!.
-Qué arrogancia, Sasuke –comentó Kyubi- ¿En verdad piensas que él sería capaz de volverte a decir "Me gustas"? Luego de todo lo que le has hecho pasar, no lo creo.
-Es mejor que cierres la boca –advirtió el moreno- sabes tan bien como yo que te usa como un reemplazo –giró a ver a Naruto- sólo quieres olvidarte de mí. Tú también eres de lo peor Naruto –comenzó a marcharse, y antes de terminar de retirarse comentó.
-Estás jugando con nuestros sentimientos Naruto -Qué cosa dolía más que hacer sufrir a alguien que deseas, fácil, recibir un golpe de esa misma persona te rebajaba a basura, pero Sasuke volvió su vista al frente luego de aquel puñetazo dado por el ojiazul.
-¡Qué sabes tú! ¡A mí me gusta Kyubi! –dijo con autoridad, a pesar de tener sus ojos cristalinos. Había sentido un fuerte golpe cuando Sasuke mencionó que jugaba con los sentimientos de ambos, ahora estaba confundido, ya no sabía qué creer, en qué pensar. Pero la rabia se apoderó de él sólo porque Sasuke se había metido con el pelirrojo- ¡Él no es reemplazo de nadie!
Se dirigió a Kyubi con rapidez, y prácticamente lo arrastró con tal de huir, alejarse de Sasuke, no quería verlo.
Llegó a la enfermería con el pelirrojo y se propuso a sanar sus heridas sin ningún comentario de por medio. Kyubi lo miraba sereno, qué cosas no pasaban por su mente, sabía que eso no había sido una confesión por parte del rubio, pero por lo menos se sentía algo feliz al saber que formaba parte de los seres queridos de Naruto. Suspiró haciendo que Naruto se sobresaltara, pensando que le había hecho daño. Le sonrió para tranquilizarlo, pero era una sonrisa débil al igual que la de Naruto.
El pelirrojo se inclinó un poco sobre la cabecera de la pequeña cama. Naruto lo miraba fijamente pero a la vez con una mirada vacía, como si estuviera en su propio mundo, como si estuviera atrapado en sus propios pensamientos.
-Me alegro que te guste –sonrió, no debió de sacar ese tema de conversación pero aquel silencio era tan insoportable incluso para alguien como él. Naruto alzó la vista rápidamente con un leve rubor en las mejillas.
-Kyubi-san, lo siento –se disculpó en un susurro- en verdad… ¿Te estoy usando como un reemplazo? –él mismo no podía responderse a la pregunta, no quería saber si en verdad estaba siendo tan cruel como había dicho Sasuke, no quería saber si en verdad jugaba con los sentimientos de Kyubi.
-No –mintió Kyubi con total descaro- yo sabía que me considerabas como a un hermano, Naruto –lo acercó a él, rodeándolo con los brazos en un abrazo, que Naruto no dudó en corresponder- yo también te considero como mi familia, mi pequeño hermano. Aunque tengo que admitir que incluso te quiero como algo más pero… -estrechó el abrazo- pienso que ya es hora de que te recuperes Naruto –le susurró.
-Es hora de que las cosas se aclaren. Tú y Sasuke tienen que hablar…
-¡No lo haré! –se separó un poco de él- ¡Viste cómo te llamó. ¿Viste en qué estado te dejo? Cómo quieres que lo perdone!
-Naruto –habló con seriedad- yo también lo dejé en mal estado, incluso lo provoqué.
-Desde cuando lo defiendes.
-No lo hago. Quiero que seas feliz, y para eso, ambos deben hablar y aclarar todo –Naruto quedó en silencio. Kyubi lo acercó a él y besó su frente.
-Ve a casa, Naruto. Descansa un poco, yo estaré bien –el rubio asintió con algo de tristeza.
-Naruto no lo olvides –le depositó un corto eso en sus labios- te quiero.
-Gracias –dijo quedo el menor antes de dedicarle una pequeña sonrisa y retirarse del lugar. Kyubi esperó unos minutos más antes de recostarse totalmente y cubrir su rostro con un brazo.
-"No dejes que las cosas de la vida de afecten" –recitó- qué difícil es, madre –comentó mientras en silencio unas pequeñas lágrimas escapaban hacia sus mejillas.
Ya la noche hacía su entrada. Los pasos de la escalera eran fuertes y firmes. Se dirigió la habitación de la izquierda y con fuerza abrió la puerta, golpeándola contra la pared. Ambas personas sobre la cama se sobresaltaron ante el sonido.
-Fuera –fue todo lo que dijo el moreno al acompañante de su hermano.
-¡Hey, mocoso qué te…
-Dei-chan, danos unos minutos –pidió el azabache mayor. Deidara refunfuñó, agradeció aun tener el bóxer puesto y pasó por el lado de Sasuke dirigiéndole una mirada de pocos amigos. Sasuke cerró la puerta y su hermano suspiró.
-Primero, esa no es la manera de entrar a una habitación ajena. Y segundo, explícame esa pinta de pandillero que traes –Sasuke seguía con su uniforme, totalmente desarreglado con una que otra salpicadura de sangre. Su labio lo tenía roto y una de sus mejillas estaba algo hinchada. Se acercó a la cama de su hermano y cayó rendido sobre ella.
-Lo estoy perdiendo –susurró como asimilando las palabras.
-A quién –preguntó su hermano con paciencia.
-¡A Naruto! –dijo como si fuera algo obvio. Apoyó los codos en su rodilla y sostuvo su cabeza gacha entre sus manos- lo he perdido completamente, Itachi. Luego de hacer tanto para que vuelva a mí terminé fallando. Me propuse a olvidarlo, ¡Pero cómo puedo dejar de pensar en él! –preguntó desesperado su hermano que se mantenía con expresión serena- verlo con otra persona me molesta, verlo sonreír a otro me molesta, verlo tan lejos de mí me volverá loco. ¿Qué debo hacer?.
-Pienso que ya has perdido tu oportunidad –Sasuke miró a su hermano con furia, pero este ni se inmutó y siguió hablando- yo he visto a Naruto disfrutar en compañía de Kyubi, pienso que es su mejor opción ya que sé muy bien que él nunca le haría daño.
-¡Yo no he querido hacerlo! –se defendió Sasuke.
-Pero lo hiciste, Sasuke –contraatacó con frialdad- no pensaste en las consecuencias de tus actos. No tomaste en cuenta los sentimientos de Naruto, y tampoco te das cuenta de los tuyos. Sólo quieres impresionar a los demás, presumir de tu grandeza cuando en verdad eres sólo un pobre idiota y estúpido hermano menor –la habitación quedó en silencio unos minutos.
-No quiero perderlo –susurró- así sea tarde, quiero recuperarlo de una forma u otra. No puedo aceptar que no esté conmigo y que no lo estará en el futuro.
-Dime Sasuke ¿Tanto así te importa Naruto?
-Sí –respondió seguro.
-Qué tanto lo deseas.
-Mucho –dijo con rapidez.
-Qué darías por él.
-Todo –dijo sin pensarlo un segundo.
-Y si estás dispuesto a tanto, Sasuke, ¿Alguna vez te rebajaste el orgullo para decirle a Naruto un "Te amo" –Sasuke quedó por un momento paralizado- o un simple "Te quiero" o un más sencillo "Me gustas"?. ¿Alguna vez pensaste en que, quizás, Naruto esperaba con ansias sólo esas palabras venir de tu boca?
-Me gustas… -dijo como asimilándolo.
-No es a mí a quien deberías confesarte, Ototo, sino a la persona especial y más importante para ti –Sasuke no se quedó sentado por más tiempo, a toda prisa se dirigió a la puerta.
-Gracias, nii-san –abrió la puerta encontrándose a Deidara agachado sobándose la nariz por el golpe recibido por la puerta. Sasuke no le prestó mucha atención y salió corriendo por el pasillo.
-¿Prefieres seguir con lo que quedamos o prefieres ver cómo terminará este drama? –preguntó Itachi sentado desde la cama con una sonrisa ladeada.
-No lo sé, Itachi. ¿Qué debería hacer? –comenzó a decir con tono inocente mientras se acercaba a él- Yo también estoy sufriendo por alguien que me gusta. ¿Debería perdonarle siguiendo con el juego del doctor, o debería castigarlo con un mes sin sexo?
-¿Sólo porque te saqué de la habitación? –preguntó horrorizado por lo último.
-Pensaré que hacer contigo mañana –obviamente no pretendía quedarse esa noche sin su típica dosis de placer, pensó antes de besar al azabache.
-Nadie se resiste a un Uchiha –sonrió arrogante.
-Me harás cambiar de opinión, Itachi –advirtió Deidara.
