Buenos días, tardes y noches estimados lectores. Sombra de Maldad regresa con una nueva adición a esta historia. Bueno, como saben, ahora toca un recuerdo más, para ayudar a entender más como es el trasfondo de este UA de mi autoría. Ahora, manejando una lección que en cualquier trabajo, sea en las trincheras enemigas en una nación hostil, o en el proyecto de tu oficio, siempre debes tener claro. Bueno, sin nada más que decir, espero que disfruten la lectura. Al final, las traducciones de los capítulos 5 y 6


Una vida puede marcar la diferencia. Una vida puede significar la salvación del mundo… o su aniquilación…

Sombra de Maldad.


Recuerdos: Compañero.

Una mañana tranquila en el valle. El paso de maquinaria oyéndose en los talleres mecánicos. Los motores de los Pegasos sobrevolando los cielos. Disparos en la zona de tiro. La tranquilidad a la que todos en esa fortaleza protegida por un bosque muerto y su letal ejercito dividido en 10 fuerzas. Ese día era especial para algunos jóvenes. Su entrenamiento en la escuela de combate se terminaba, y ya fueron asignados a una de las famosas 10 unidades. El simple hecho de formar parte de las filas de estas implacables fuerzas era un privilegio que rara vez foráneos tenían posibilidad de tener. Pero, siempre hay alguno que no se siente a gusto con su asignación.

-¡No me siento a gusto con esta asignación! – estalla un pelinegro de piel extremadamente pálida.

Este chico, uno de los recientes graduados caminaba por las calles de la zona sur de Bastion Falls, ya vestía la armadura de batalla que se le otorgo como fuerza reglamentaria: pintada de marrón, con el grabado de "R.S. Valentino" en el pecho. Acompañado por un joven castaño robusto de mirada tímida con la misma armadura. Y un hombre de edad rondando por los 35, con un chaleco de cuero y un sombrero vaquero junto a una camiseta blanca, y un pantalón y bota militar. Un gran mostacho negro ocultaba su boca casi tanto como las gafas de sol que usaba. Hacía gala de un largo rifle francotirador de cerrojo pintado de negro y con las palabras "To Kill Today" pintadas en blanco diluido colgando en su espalda.

-¡Ja, ja, ja! – ríe estruendoso el adulto del sombrero. – Pues ni modo, salvaje. Les tocó ser mis perras ahora. Y tranquilas. Seguro se divertirán mucho con los de Reconocimiento.

-Es verdad, señor. – dice el castaño algo retraído al pelinegro. – No cualquiera tiene el honor de servir al…

-¡Al peor montón de mierda, en la unidad mierda de Bastion Falls! – exclama con gran descaro, muy malhumorado. - ¡Thompson! ¡Todos saben que los de Reconocimiento son los parásitos, y los más despreciados de la academia! Por eso los asignan a la unidad que pasa más tiempo fuera que aquí, y donde las rarezas pueden devorarlos sin que nadie pueda ayudarlos.

-Ya veo por qué te asignaron aquí. – Exclama en burla el adulto, nada ofendido por la opinión. Robbie Valentino gruñe en respuesta.

-Yo quería que me enviaran con los de Hielo. Los más rudos y fuertes. La unidad de Wendy… - murmura muy malhumorado, pensando en que ya no podría estar con su novia tanto tiempo. – Y lo que es peor, ¡Me asignaron a ti como observador! ¡A ti! – Thompson no responde a ello. Únicamente agacha la cabeza, sintiéndose muy avergonzado.

-No seas tan duro con el tipo que será tus ojos. – aconseja relajado el mayor. – Además, alégrate. Tú serás el que disparara con el arma grande. Me dijeron que tuviste excelente puntuación. No solo te mandaron aquí, por colocar jugo de ojo de Cefapez en el café del instructor.

-¡No encontraron evidencia! – Menciona muy seguro Robbie.

-Lo que importa, salvaje, es que ahora ustedes estarán conmigo. Les prometo que se divertirán mucho con el resto del equipo. ¡Las borracheras que tenemos son la auténtica prueba de que nada nos mata! – exclama muy alegre, llenándose de lejanos recuerdos de tres días antes.

-¿Y dónde están el resto del equipo, señor? – pregunta Thompson, curioso.

-Sus tripas seguro ya fueron cagadas por los Hombres-Arañas. Lo demás, ya lo enterraron en el patio de Valentino. – el tímido chico empezó a temblar tras oír tan tétrica información.

-Hubiera estado mucho mejor con los de Estrella Fugaz, con mis padres… - murmura Robbie, ignorando por completo el relato de los anteriores miembros de ese equipo.

-Ya los conozco, pendejo. Sé que mientes. – el oficial a cargo del equipo sintió un escalofrío recorrer su medula, tras recordar tan perturbadora familia.

-Cierto… - No pudo negar el chico pálido. – Y para colmo, ¡esta puta armadura es muy incómoda!

-¿Y por qué la usas? No es reglamentario llevarla. – El quejumbroso joven mira a su líder con mirada indignada. - ¿Qué? ¿A caso nos ves llevando esa mierda?

-Según el reglamento estándar de los soldados reglamentarios de Bastion… - empezaba a citar Thompson, hasta que la mirada molesta del pelinegro lo calla.

-¡Cierra la puta boca, Thompson! – el hombro de ambos chicos pronto es tocado por el tipo del bigote, quien los miraba con una sonrisa relajada. Como si no le molestara en lo absoluto que ese arrogante mocoso criticara tanto a la unidad a la que ha servido fielmente. O que ese otro no tuviera las bolas para hacerse escuchar.

-Solo les puedo decir esto. – a pesar de su expresión tranquila, su voz sonaba muy seria. – Es verdad. Los de Reconocimiento somos la mierda que nadie quiere. Quizás los pendejos de Hielo son la punta de lanza en las batallas. Pero, a nosotros nos envían semanas en campo raro con solo unas raciones de comida, munición limitada, y completamente solos. Pero, más importante que nada, nos tenemos los unos a los otros. Ustedes se tienen uno al otro. – el dúo de nuevos se mira de reojo. – Tú, deberás saber que él te dará la información necesaria para dar en el blanco. – Dice mirando a Robbie. Para luego pasar con Thompson. – Y tú, debes estar seguro que él dará en el blanco. A la mierda si son amigos. Pero, por el bien de todo el equipo, confiaran su vida a su compañero. ¡Por qué así somos los de Corazón Cicatrizado! ¡Y porque no tienen otra opción!

Los dos nuevos de reconocimiento asimilaron las palabras, y se miran mutuamente. La mentalidad de ambos pareció cambiar un poco por aquellas palabras. Pues era verdad. Ya estaban atados a esa unidad. Así que si querían sobrevivir, tendrían que hacer lo que les decía su capitán. Pero, ese pequeño momento de reflexión se ve interrumpido con la sirena de alarma. "La sirena". No tarda para que la población civil empezara a correr, con la guía de algunos de las patrullas.

-¡Estamos bajo asedio! ¡Hay que ir a los refugios! – sentencia Thompson, lleno de miedo. Pero, su líder de escuadrón lo sujeta del cuello de la armadura, evitando su huida.

-¡Ya no eres una recluta, salvaje! ¡Ya les toco! – dice firme el tipo del sombrero, presionando un botón de su comunicador. – ¿Recuerdan lo que les enseñaron en la academia? – ambos chicos asienten. – Pues caguenlo de su sistema. No sirve para nada. Así que un breve curso. – en el cielo se veía la aparición de varios Pegasos. Buena parte de ellos se dirigía a la frontera del bosque sureste. Diez se separan de la escuadra, y van a diferentes direcciones. Una de ellas era donde se encontraban los tres. – Tengan el radio encendido todo el tiempo. Rastreen rezagados, y protéjanlos. Cubran a los de Estrella fugaz. Vuelen tantas Holo-tropas que se vuelva aburrido. Y lo más importante… - el Pegaso aterriza detrás del tipo del gran rifle, y su compuerta trasera se abre. –…No se mueran.

-¡Si, señor! – afirma Thompson, haciendo una respetuosa viena. Sonriente, el líder de escuadrón aborda el vehículo volador, a la vez que se quitaba de la espalda su rifle.

-¡Ah! Y Valentino… - dejando sorprendido al dúo, le arroja al pelinegro aludido su arma de fuego. El chico se quedó pasmado mirándola, para luego mirar sin crédito a su líder, quien estaba por desaparecer gracias al cierre de la aeronave. – Principalmente tú, no dejes que te maten…

-¡…Cuídala bien! – ordena el pelinegro, antes de que las puertas de la aeronave que lo recoge se cerraran, para luego empezar a cobrar altura.

Y mientras un par de gemelos se encontraban muy confusos, el castaño comenzó a rugir órdenes con una ferocidad y dureza muy rara de ver cuando no estaba de misión. Sus subordinados, Lee y Nate acataron cada instrucción dada por su superior, guiados por un gran respeto hacia él. Cuando las primeras órdenes se cumplen, el trio se marcha, mientras la pelirroja de asalto era perdida de vista por los Pines.

-¡Instrucciones, señor! – solicita serio Nate, siguiendo el ritmo del equipo.

-Como dije. Tomaremos altura para cubrir tanto sea posible del pueblo. Iremos a la torre de comunicaciones, y la volveremos nuestro nido. – Dice Thompson, escuchando también la inteligencia que su amiga proporcionaba. – Lee, estas a cargo de cubrirnos. Nate, eres mi observador. No lo olviden, debemos proteger a nuestra amiga, como lo ordeno el jefe.

-¡No debe repetirlo, señor! – afirman determinados el dúo de mejores amigos, acentuándolo con un tope mutuo de cabezas.

Thompson se permitió sonreír un leve momento tras escuchar el apoyo de sus amigos. Pero, de inmediato vuelve a adquirir una expresión fría. La torre de comunicaciones siempre era un objetivo de los invasores, para infundir el caos en las tropas. Muy pocas veces se había logrado neutralizar aquel punto vital en la organización militar. Y siempre terminaba con masivas tragedias, pese a que Bastion Falls continuaba prevaleciendo. Y, aunque ninguna de esas ocasiones ocurrió con él formando la defensa, no estaba dispuesto a que eso cambiara ese día. Más aun, que su compañero le había confiado lo más valioso que tenía, y "Ese" rifle. No podía defraudarlo. Ni en ese asalto, ni nunca…


2; 2-3; 6-3; 6-1; 7-1; 2-1; 6-2; 3-2; 7-3; 6-3; 7-4;

2; 4-2; 3-2; 7-3; 6-1; 2-1; 6-2; 6-3; 7-4;


Traducciones:

Indagando: 10 capitanes. 10 monstruos.

Los gemelos destructores: Espera sin sentido.