Compromisos

No había nada más tranquilizante para Draco Malfoy que compartir su tiempo con Hermione, el poder perderse dentro de su cuerpo lo satisfacía en plenitud en el terreno sexual y el estar a su lado le brindaba una paz que jamás creyó poder experimentar. Llevaban más de medio año con esa relación de "sexo amigos" y lejos de sentirse fastidiado o aburrido como le había pasado con sus aventuras anteriores, se sentía feliz y completo.

Pasaban la mayor parte del tiempo juntos, si Draco tenía que hacer algún viaje de negocios Hermione se las arreglaba para acompañarlo y vivir su relación bajo en sol en esos lugares donde no eran conocidos. Caminando a la orilla de alguna playa en un bello atardecer, esquiando en algún lugar en las montañas, compartiendo una apetitosa comida en algún exótico lugar, mojando sus pies en algún riachuelo, recostados en alguna hamaca o simplemente en la cama de su departamento viendo alguna película; por lo que podría decirse que prácticamente vivían juntos y debido a esto Draco decidió mudar sus enseres personales así como un par de cambios al departamento de su castaña para poder ir a trabajar y no tener que volver a la mansión por la mañana a escuchar la clásica cantaleta de su padre.

A Hermione le encantaba dormir sintiendo el calor del cuerpo de su amado envolver su desnudez. Después de un agitado y estresante día en la oficina no había nada más tranquilizante para ella que el sinuoso latido de su corazón después de haber hecho el amor hasta el cansancio.

La castaña se giró para encontrarse con un rubio dormido junto a ella, apenas cubierto por las sabanas y dejando su espectacular torso desnudo. Era imposible dejar de verlo, como su pecho subía y bajaba acompasadamente, esa expresión tan angelical y masculina. Definitivamente ese hombre le gustaba, era guapo, elegante, tenía una plática divertida, un humor ácido y sarcástico, podía hacerla rabiar y contentarla en tiempo récord, era enigmático, sofisticado y sexy cuando se lo proponía, otras veces era tierno, infantil y dulce y otras tantas era taciturno y callado como si existiera algo que lo atormentara.

-Si sigues viéndome de ese modo me vas a desgastar. –susurró Draco sin abrir los ojos.

-Eres un idiota Draco –sonrió divertida dándole un tierno beso en la nariz.- No eres para nada modesto.

-No tengo porque serlo y además así te gusto o me lo vas a negar – dijo el rubio tomando a la chica y girando para quedar sobre de ella mirándola fijamente.

-No eres tan encantador como crees- respondió besando su mandíbula

-Por supuesto que lo soy- dijo el joven mago perdiéndose en el cuello de la castaña provocándole un excitante gemido viendo sus senos erguidos hacia él. Sin dejar de besarla posó las palmas de sus manos sobre los turgentes pechos y frotó los firmes pezones haciéndola estremecer.

-Eres incansable- sonrió Hermione sintiéndolo adentrarse en su intimidad levantando su cuerpo a su encuentro, Draco la contempló extasiado y no pudo evitar el impulso de besar aquella sonrisa sólo para él – Tenemos horas haciendo el amor, mañana estaré toda adolorida.- espeto en medio de leves gemidos que escapaban de su boca, mientras enredaba las piernas en la cintura del rubio.

-Te deseo…-fue su respuesta bombeando lentamente en su interior. Era increíble la sensación que Draco experimentaba en la intimidad de la castaña, se sentía tan jodidamente estrecho y húmedo que era imposible no dejarse perder por toda esa calidez, lo que hizo que incrementara el ritmo de sus caderas tratando de adherirse en lo más profundo de su ser, sintiendo un placer indescriptible a cada gemido que le regalaba de sus labios.

-¡Draco!…-Grito la castaña dejándose ir sintiendo como su interior era nuevamente bañado por la semiente del hombre que amaba abrazándolo aún más fuerte para evitar que saliera de ella.

Permanecieron así, unidos sintiéndose por cada poro de su piel mientras se prodigaban pequeños besos.

- Tienes que irte- le dijo mientras sentía los besos del rubio haciendo cosquillas en su oreja.

-No quiero.- respondió mientras mordisqueaba el níveo cuello de la castaña.

-Tienes que hacerlo Draco, tienes una cena con tus padres y no puedes faltar- El rubio bufo molesto acostándose al lado de la chica tapando sus ojos con el antebrazo –No seas infantil, sabes que es algo ineludible- sentencio incorporándose usando su brazo como apoyo.

-No necesito que tú también me lo recuerdes Hermione- espeto molesto- Con mi padre y madre es más que suficiente, créemelo.

-No lo digo para que te enojes- sentencio la chica subiéndose mimosa sobre su pecho besando tiernamente su mandíbula- Que más diera yo que te quedaras, pero por desgracias si deseamos seguir con lo nuestro debemos cubrir las apariencias y seguir con la corriente.

-¡Lo sé! Pero me está costando mucho hacerlo. Hoy tengo que poner mi cara de "felicidad" y fingir una alegría que estoy lejos de sentir- sentencio levantándose, Hermione se incorporó viéndolo como se vestía bastante molesto. Lo imito colocándose una de las batas que él le regalara acercándose al rubio tomándolo de las manos.

-En el colegio eras considerado el príncipe de Slytherin, si alguien reúne todas las características de esa casa eres tú. Eres ambicioso, inteligente, astuto y tienes muy desarrollado el instinto de supervivencia. Utiliza todo eso a tu favor esta noche y sé lo que tus padres y el mundo mágico esperan que seas. Ve, asiente y sonríe que al terminar la noche te estaré esperando como todos los días.- Sentencio besando apasionadamente sus labios enredando sus manos en su cabello rogando porque las horas de esa noche pasaran volando.

0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0

Cuando Draco llego al salón se encontró con la cara de enfado de su padre quien lo reto por su tardanza. Como venía haciendo desde hacía tiempo y gracias al consejo de su castaña, lo dejo hablar sin que sus palabras lo dañaran, al fin de cuentas su padre no cambiaría.

Uno de los elfos anuncio el arribo de los Greengrass y el trio de rubios se dispuso a recibirlos como lo dictaban las normas de etiqueta.

-Hyperion bienvenidos- dijo Lucius que se erguía trabajosamente apoyado en sus bastones- Mi querida Agneta tan bella como siempre- le dijo a la dama dándole un suave beso en la mano. La señora Greengrass era una aristócrata de facciones finas las cuales maquillaba siempre de forma algo exagerada, de complexión media, pelo rubio oscuro y ojos verdes. Iba ataviada con una túnica de seda verde olivo y cubierta de joyas - Adelante están en su casa.

-Mi buen Lucius ¿Cómo va esa salud?- contesto el señor Greengrass quien era un hombre de estatura baja y regordeta, pelo castaño con una incipiente calva y ojos verdes – Mi querida Narcisa, siempre tan hermosa- besando también su mano

- Gracias Hyperion, tu tan galante como siempre. Agneta, Astoria me da gusto recibirlas ¿Y Daphne?

-No pudo venir querida, viajo con su prometido al extranjero para ser presentada a sus familiares

-Vaya, ignoraba que Dafne estuviera comprometida.

-Fue todo tan deprisa que aún no se hace pública a los medios. Benedict es un conde de Dinamarca que quedó prendado de mi Daphne en la tertulia de los Flint, fue amor a primera vista. Hyperion y yo estamos tan complacidos.

- Si me imagino que deben estarlo

-¿Por qué tan serio, Draco?- pregunto Agneta- ¿No piensas saludar a tu novia como se debe?

-Lo lamento señora Greengrass perdonen mi descortesía- se disculpó el rubio- Escuchaba la interesante conversación que sostenía con mi madre

-No te disculpes querido, es normal que reacciones así, tú y Dafne eran muy amigos en el colegio

-Astoria ¿Cómo has estado?- dijo el rubio besando ligeramente la mejilla de la castaña

-Muy atareada en los preparativos como te habrás de imaginar, pero bien querido- Draco no le dio importancia al comentario de Astoria pues creyó que se refería a lo referente a Daphne.

Llegada la hora, ambas familias se sentaron a la mesa degustando una exquisita cena preparada especialmente para esa noche, platicando de infinidad de trivialidades a las que Draco no presto atención. Su mente se encontraba en otro lugar. Al terminar pasaron al salón donde los elfos se esmeraron en atender a los invitados de la familia trayendo Whisky de fuego para los caballeros y jerez para las damas

Draco fingía seguir la conversación de las parejas pero la realidad es que poco le importaba lo que se hablara, contaba los minutos que dictaba el protocolo para poderse retirar y regresar con su castaña, cuando algo dicho por el señor Greengrass le hizo poner atención.

-Bueno mi querido Lucius –Hablo Hyperion- Como sabrás el motivo de esta reunión es para fijar la fecha de la fiesta donde se dará a conocer los pormenores de la boda de los muchachos, como comprenderás Astoria no puede casarse después de Daphne siendo que ella está comprometida con Draco desde hace mucho tiempo, por lo que nos vemos en la necesidad de apresurar todo para que las nupcias se realicen cuanto antes.

-Por nosotros no hay problema Hyperion- Sentencio el patriarca Malfoy- De hecho somos los más interesados de que la boda se realice. Draco está por cumplir la edad requerida para volverse cabeza de familia y mientras no esté casado y con un heredero eso sería imposible.

-¡Perfecto!- contesto Agneta- ¿Les parece bien que la fiesta de compromiso sea a principios del mes entrante?

-No le veo problema- sentencio Narcisa - ¿Han pensado algún día en especial para su boda?- pregunto a los jóvenes tratando de integrarlos a la conversación -¿Draco?

-Lo siento madre –se disculpó el rubio por su distracción, pero lo cierto es que se encontraba en shock. Si bien sabía que tarde o temprano ese día llegaría, lo cierto es que él siempre lo consideraba como algo aún muy lejano. Darse cuenta que estaba a la vuelta de la esquina lo había dejado helado.- No hemos hablado aun de eso. – agregó sin ocultar su molestia dando un sorbo a su Whisky.

-A mí me gustaría que la boda fuera en junio, porque todo está muy florido y verde- dijo Astoria emocionada- Además de que ya no hace frio y podré lucir la túnica nupcial que quiero

-Diez meses es muy poco tiempo para organizar una boda Astoria- refutó Draco.

-¡Al contrario! Me parece una fecha estupenda hija, tu hermana planea casarse en diciembre así que nos da tiempo para planificar ambas bodas perfectamente ¿Tú que dices Narcisa?

-Considero que es poco tiempo para lo que habíamos pensado, pero se puede lograr- contesto la rubia mirando por el rabillo del ojo como las facciones de su hijo se endurecían. Ella sabía perfectamente que él no deseaba esa boda porque estaba enamorado de la chica Granger, pero si él no se oponía a ese matrimonio ella no podría ayudarlo.

Con cada argumento que los presentes daban Draco sentía que se hundía más y más en un pozo sin fondo. El no seseaba casarse con Astoria, él estaba enamorado de Hermione y era con ella con quien quería pasar su vida entera y sin embargo estaba ahí sentado en esa sala oyendo como todos los presentes opinaban acerca de su vida y él, maniatado, no podía hacer nada para impedirlo. Ni cuando estuvo en la sala del Wizengamot se sintió así, cuando fue juzgado hubo elementos con que defenderse pero ahora por más que su mente buscaba una salida no la encontraba.

-Entonces es un hecho, la fiesta de compromiso será el primer sábado del mes entrante y ahí se anunciara la fecha.

-Si me disculpan –se excusó Draco y salió lo más dignamente que pudo dada la forma en que realmente estaba huyendo. Una vez lejos de la mirada de todos comenzó a correr hasta llegar a la biblioteca donde se encerró y se permitió respirar profundo. Estaba temblando y se sentía un poco mareado, pero estaba seguro que no se debía al whisky que muy apenas había probado. -¡Dioses! –exclamó en su desesperación. ¿Cómo demonios podía salir de ese embrollo?

-¿Draco, estas bien? –escuchó la inconfundible voz de su madre al otro lado de la puerta antes de abrirse paso y entrar a la estancia.

-Lo… lo estoy- trató de convencerla o más bien de convencerse.

-Estas muy pálido –le dijo preocupada acercándose a él para palpar su temperatura como cuando era pequeño –Y helado ¿Estás seguro que te encuentras bien?

-No, yo… -pero fue interrumpido por el sonido de la puerta que se abría una vez más dándole el paso a su padre quien no lucia nada contento.

-¿Se puede saber qué demonios les pasa? –Rugió furioso Lucius- ¿Cómo pueden irse de esa manera en medio de una conversación tan importante y dejar a los Greengrass con la palabra en la boca? –Preguntó, pero ninguno de los dos dijo nada, solo se limitaban a mirar hacia los muebles sin hacer contacto visual con el patriarca- ¡Hablen! ¿Qué es esto? ¿Una conspiración?

-Padre yo… creo que es demasiado pronto para llevar a cabo la boda….

-¡¿DEMASIADO PRONTO?! ¡¿Cómo que demasiado pronto?! ¡Estas comprometido con Astoria desde hace años por Merlín! Sabías que este día iba llegar, lo sabias desde que eras un niño, aun así te deje ser libre de vivir tu juventud como te diera la gana y me consta que la has disfrutado al máximo para que ahora me salgas con que es demasiado pronto.

-Tal vez lo que pasa es que Draco no se siente a gusto con su prometida –trató de defenderlo Narcisa

-¡¿Qué no se siente a gusto?! ¡¿Y acaso no tiene él la culpa?! ¡¿Cuántas veces se le dijo que se acercara a ella, que tratara de conocerla?!

-¡Lo hice! –Alzó la voz el rubio- ¡Pero entre Astoria y yo no hay nada en común!

-¡Y no tiene que haberlo! Lo único común que debe haber entre ustedes es un contrato matrimonial y un hijo, lo demás es irrelevante.

-¡¿IRRELEVANTE?! ¡Es de mi vida de la que estás hablando!

-¡EXACTO! Y me he esforzado porque tengas la mejor de todas. Las mejores cosas, los mejores juguetes, los mejores amigos y colegios ¡Todo! Días, noches, meses ¡Años! Mi constante preocupación es que mi hijo tenga un futuro glorioso, una fortuna asegurada, el respeto del mundo mágico y un matrimonio ventajoso. Y ahora que encuentro a una chica educada, fina, de igual casta, con nuestros mismos valores, elegante y además hermosa ¡¿ME DICES QUE LO LAMENTAS, PERO QUE NO TE SIENTES CÓMODO CON ELLA PORQUE NO TIENEN NADA EN COMÚN?!.

-Padre, escúchame….

-¡NO, TU ESCÚCHAME A MI! Vas a salir a esa sala y tomaras la mano de Astoria y le darás gracias a sus padres por permitirte tomarla como esposa ¿Entendiste? No quiero más berrinches Draco, ya no estás en edad de hacerlos ¡NI YO DE SOLAPARLOS!.

Y dicho esto último se marchó, tal como había llegado, con paso firme y elegante aun con el apoyo de los bastones y la túnica hondeando tras de él, mientras Draco se quedaba ahí, tragándose su rabia y su impotencia que comenzaba a destilarse por sus ojos en forma de lágrimas.

Narcisa lo contemplo sin poder decidirse si seguir a su marido y cumplir con su labor de perfecta anfitriona tal como se le habían inculcado desde niña, fingiendo que nada había pasado; o mandar todo al demonio y salir corriendo con su hijo, lejos, donde las tradiciones puristas y la idiosincrasia mágica no lo alcanzara. Pero era demasiado tarde para eso y lo sabía, tal vez si se hubiera ido cuando el señor Oscuro retorno y Lucius fue rápidamente a su encuentro las cosas serían diferentes.

-Sera mejor que vayamos –le dijo a su hijo, abrazándolo y tratando de reconfortarlo. –Al mal paso mejor correr.

-Al mal paso darle prisa –la corrigió su hijo con una media sonrisa.

-Bueno, tú eres mejor que yo en esos dichos muggles, pero la cuestión la entiendes ¿cierto? –El rubio asintió soltando un profundo suspiro y luego de obsequiarle un beso a su madre en la frente como agradecimiento, se alisó el traje y siguió a su padre, con el mismo porte noble que le fue enseñado y la misma careta de suficiencia... todo un auténtico Malfoy.

0o0o0o0o0o0

Como dicta la tradición, la celebración del compromiso la haremos en nuestra mansión si no tienen inconveniente.- sentencio Agneta una vez que se retomó la conversación.

-Y la boda en los jardines de la mansión por supuesto –sentencio Lucius

-Si no les molesta, a Draco y a mí nos gustaría que nuestra boda se realizara en los jardines Aldhibain, siempre he soñado con casarme ahí y él estuvo de acuerdo.

-¿Es cierto eso Draco? –lo interrogó el patriarca -¿Consentiste que la boda se realizara fuera de la mansión Malfoy?

-Así es padre- La verdad es que ni siquiera recordaba alguna conversación con Astoria de dicho tema, pero si eso era algo que molestara a su padre, con gusto lo haría como una forma infantil de venganza- A ella le gusta y a mí me da lo mismo donde sea.

-Todos tus antepasados se han casado en los jardines de esta mansión, no concibo como eres capaz de terminar con una tradición que lleva siglos.

-Me parece que es tiempo de cambiar algunas tradiciones ¿No te parece? –contestó con una sonrisa malintencionada, regocijándose internamente con la rabia contenida de su padre. –Además –agregó- Lo que importa realmente es el enlace no el lugar padre, y si a mí prometida le hace feliz que sea en Aldhibain, ahí será –Al decir eso Astoria se le colgó del cuello besándolo en la mejilla exageradamente.

-Perfecto, tenemos mucho que hacer. Espero verte mañana para comenzar con los preparativos Narcissa.

- Claro Agneta, esperare tu lechuza para saber dónde y a qué hora.

- ¿Cuándo nos veremos nosotros amor?

-¿Nosotros? ¿Para qué?

-Como para que, es nuestra boda y ambos tenemos que ser partícipes de los preparativos.

-Yo tengo mucho trabajo Astoria, háganse cargo ustedes. Estoy seguro que todo saldrá muy bien y a tu gusto.

- Bueno, ya lo iremos viendo sobre la marcha ¿Te parece cariño?

-Es tu día Astoria, planéalo como siempre lo has soñado, por mi estará bien. Ahora si me disculpan me tengo que retirar, mañana viajo muy temprano y tengo que madrugar. Muy buenas noches a todos- dijo haciendo una inclinación y dando la media vuelta se dirigió a la gran escalinata sin prestar atención a los pedidos de Astoria. Estaba en el primer escalón cuando esta lo alcanzo y colgándose a su cuello se apodero de sus labios tomándolo por sorpresa.

-Buenas noches amor, descansa. Espero tu lechuza mañana para saber que estas bien. Te quiero- dijo la rubia y dándole nuevamente un rápido beso se encamino rumbo al salón donde sus padres se despedían de los anfitriones.

Draco no podía respirar, se hallaba muy afligido como si le estuvieran oprimiendo el corazón, como cuando los días de oscuridad reinaban en su casa y la latente amenaza de perder a su madre en cualquier momento reinaba. Y es que en realidad eso era lo que podría pasar si se rehusaba a casarse con Astoria, perdería a su madre irremediablemente y él no podría vivir con eso en su conciencia. Era honesto consigo mismo, siempre había sido egoísta y de cierta forma lo seguía siendo, quería todo para él, a su madre viva y una vida junto a Hermione pero sabía de antemano que eso era imposible.

0o0o0o0o0o0o0o0o

Tenía días que Hermione veía a Draco ausente, cuando le preguntaba que ocurría el solo respondía, "cosas del trabajo", pero ella estaba segura que lo que afligía al rubio nada tenía que ver con eso. Le dolía ver que a pesar de todo lo compartido entre ambos, el aun no la considerara su amiga para tenerle la confianza de compartirle sus cosas. Esa noche estaba más ausente que de costumbre, llevaba rato contándole sobre su reunión con Shacklebolt sobre las reformas que deberían hacerse a ciertas leyes de comercio para un mejor aprovechamiento del tratado, que sin duda beneficiarían a varias de sus empresas, pero pareciera que nada de eso tuviera importancia.

-¿Sucede algo?- pregunto mientras se acomodaba a su lado en el sillón de su pequeña sala.

-Cosas del trabajo, ya sabes, nunca faltan los problemas.- respondió dejando su vaso de soda sobre la mesa de centro.

-Sé que no es eso, en este tiempo que tenemos de convivir he aprendido a conocerte, si fuera algo relacionado con tus empresas me lo dirías, sin embargo llevas días distante sin querer compartir conmigo lo que realmente te ocurre. Mira Draco, sé que esta relación que tenemos dista mucho de ser algo sentimental, pero independientemente de ella somos amigos y los amigos están para apoyarse en los momentos difíciles y no quiero que olvides que aquí estoy.

-No quiero lastimarte Hermione….

-Me gustaría que compartieras conmigo tus cosas por más doloroso que estas sean, que me consideraras realmente tu amiga.

-Creo que debemos terminar lo que tenemos- dijo sin atreverse a verla a los ojos, no tendría el valor de dejarla si la veía. Hermione sintió como un balde de agua helada caía sobre ella oprimiendo su corazón y un escalofrió recorrió toda su columna vertebral- No es justo para ti seguir con alguien que tarde o temprano tendrá que irse.

-Yo lo sé Draco, sé que tarde o temprano tu compromiso con Astoria se hará efectivo y que irremediablemente diremos adiós a esta relación, pero mientras eso no ocurra no veo por qué no seguir estando juntos.

-En dos semanas se anunciara la fecha de la boda- dijo levantándose y dándole la espalda.

-¿Cuándo será en enlace?- pregunto con un hilo de voz bajando la mirada haciendo un gran esfuerzo por no llorar

-A principios de junio…yo…lo siento- dijo apretando las manos en un deje de impotencia.

-No tienes por qué sentirlo, sabíamos que este día llegaría ¿No es cierto? Además, aún falta casi un año Draco- dijo esperanzada- Un año en el que podemos estar juntos.

-No Hermione, no es justo para ti que yo te haga esto.

-Deja que yo decida lo que es justo o no para mí, déjame a mí la decisión de irme o quedarme, porque para mí es claro que quiero estar contigo. Déjame correr el riesgo ¿sí? Sé que esto solo es una ilusión, un sueño que no se cumplirá, ya sé que llegara el día que te tengas que ir y me quedare con las manos vacías pero aun si no me importa porque prefiero vivir un minuto de felicidad a tu lado que una eternidad sin ti. No te preocupes, estaré bien, estoy preparada para lo que viene desde que todo esto empezó. Sabía que nuestro tiempo junto era un tiempo prestado pero no me importa, no cambiaría ni un solo segundo a tu lado por nada del mundo.

-¿Cómo puedes decirme eso? No seas terca Hermione si te quedas solo saldrás lastimada, sufrirás y es lo que yo menos deseo. Yo no soy bueno para ti, nunca lo he sido. Me odio de solo imaginar el daño que te estoy causando…sabes lo importante que eres para mi

-¡No me importa! ¡Yo me quiero quedar!

-¡¿Por qué?!

-¡POR QUÉ TE AMO!- grito sorprendiendo al rubio – Porque a pesar de que te dije que no lo haría me enamore de ti-

-¡¿Me amas?!...-dijo turbado pues jamás creyó que pudiera decírselo a la cara

- Draco…yo….perdóname – dijo la chica evitando la mirada del rubio- Sé que dijimos que dejaríamos el amor fuera de esta ecuación pero no pude evitarlo, no pude evitar que mi terco corazón se enamorara perdidamente de ti.

- Hermione…yo….

-Déjame hablar Draco, por favor ahora que aún tengo el valor para abrirte mi alma. Ni en mis más locos sueños imagine volver a verte y después de todo lo que vivimos en el colegio mucho menos que te convirtieras en una parte tan importante de mi vida. Pero la convivencia me hizo conocerte y sin que yo me diera cuenta te fuiste metiendo en mí. Sé que existen mil razones para no amarte pero desgraciadamente ninguna de estas es válida para mi tonto corazón, porque para él solo existe una y esa es amarte con cada latido de mi ser. Yo no te pido nada, ni espero más de lo que puedas darme y prefiero sufrir tu ausencia dentro de un año a sufrirla ahora, porque te quiero en mi vida como sea el tiempo que dure… Te prometo que yo misma me iré un día antes de tu boda, pero por ahora no que me dejes sin ti- sentencio echándose a sus brazos apretándose contra su pecho como queriéndolo fundir a ella.

-No llores por favor –dijo el rubio limpiando tiernamente las lágrimas con sus dedos en una tierna caricia- No me gusta verte así -Hermione respiro hondo tratando de sonreír

-Eso es inevitable cuando se ama y yo te amo Draco Malfoy- dijo firmemente la castaña acariciando tiernamente su mejilla para después acercarse y apoderarse de sus labios – Seamos positivos y veamos el vaso medio lleno ¿Te parece?

-No veo que de positivo puede haber en todo esto.

-A que debemos pensar que aún hay ocho mil setecientos sesenta horas para estar juntos y no se tu que planes tengas pero yo pienso aprovecharte a plenitud para que me llenes de recuerdos felices que me ayuden a soportar el dolor que me causara tu ausencia.

Como toda respuesta Draco tomo su cara de la barbilla depositando en sus labios el beso más puro y lleno de sentimientos que jamás le había dado a una mujer, dándose cuenta que tampoco podría vivir sin ella.

0o0o0o0o0o0o0

Quisiera agradecer nuevamente a Parejachyca por su comentario y no dejarme sola en esta aventura ya que los valoro muchísimo y gracias por los lectores anónimos que se dieron su tiempo para leer mis locuras y ojala se dieran un tiempecito mas para dejarme su opinon.

Les mando un gran saludo y nos leemos luego