CAPÍTULO 19: EL TRATO

POV PEETA


"Wait 'til you're announced
We've not yet lost all our graces
The hounds will stay in chains
Look upon Your Greatness and she'll send the call out
Send the call out...

Call all the ladies out, they're in their finery
A hundred jewels on throats
A hundred jewels between teeth
Now bring my boys in, their skin in craters like the moon
The moon we love like a brother
While he glows through the room.

Dancin' around the lies we tell
Dancin' around big eyes as well
Even the comatose, they don't dance and tell.

We live in cities you'll never see onscreen
Not very pretty, but we sure know how to run things
Livin' in ruins of a palace within my dreams
And you know we're on each other's team.

I'm kind of over gettin' told to throw my hands up in the air
So there…

So all the cups got broke

Shards beneath our feet
But it wasn't my fault
And everyone's competing for a love they won't receive
Cause what this palace wants is release.

We live in cities you'll never see onscreen
Not very pretty, but we sure know how to run things
Livin' in ruins of a palace within my dreams
And you know we're on each other's team.

I'm kind of over gettin' told to throw my hands up in the air
So there…
I'm kind of older than I was when I reveled without a care
So there…

We live in cities you'll never see onscreen
Not very pretty, but we sure know how to run things
Livin' in ruins of a palace within my dreams
And you know we're on each other's team.

We're on each other's team
And you know we're on each other's team
We're on each other's team
We're on each other's team
And you know and you know and you know."


"TEAM"

Lorde


"Espera hasta que seas anunciado
Todavía no perdimos todas nuestras gracias
Los sabuesos permanecerán encadenados
Mira con atención a Su Majestad
Y ella hará el llamado

Hará el llamado (x15)

Llama a todas las señoritas, ellas están de gala
Cientos de joyas en sus cuellos
Cientos de joyas entre dientes
Ahora haz entrar a mis chicos
Sus pieles tienen cráteres como la luna
La luna que amamos tanto como a un hermano
Mientras brilla a través de la habitación

Bailando alrededor de las mentiras que decimos
Bailando alrededor de ojos enormes también
Incluso los que están en coma, no bailan pero dicen:

Vivimos en ciudades que nunca verás en pantalla
No es muy lindo pero nosotros sabemos cómo ser libres
Estoy viviendo en las ruinas del palacio de mis sueños
Y sabes que estamos en el mismo equipo

Estoy harta de que me digan "levanta las manos"
Así que, toma!

Parece que todas las copas se rompieron
Hay fragmentos bajo nuestros pies
Pero no fue mi culpa
Y todo el mundo está compitiendo
Por un amor que no recibirán
Porque lo que quiere este palacio es libertad

Vivimos en ciudades que nunca verás en pantalla
No es muy lindo pero nosotros sabemos cómo ser libres
Estoy viviendo en las ruinas del palacio de mis sueños
Y sabes que estamos en el mismo equipo

Estoy harta de que me digan "levanta las manos"
Así que, toma!
Estoy harta de que me digan "levanta las manos"
Así que, toma!

Vivimos en ciudades que nunca verás en pantalla
No es muy lindo pero nosotros sabemos cómo ser libres
Estoy viviendo en las ruinas del palacio de mis sueños
Y sabes que estamos en el mismo equipo

Estamos en el mismo equipo
Y sabes que estamos en el mismo equipo
Estamos en el mismo equipo
Y lo sabes, y lo sabes y lo sabes."


"EQUIPO"

Lorde


Convencer a Haymitch de bañarse fue una tarea casi imposible, pero nos la arreglamos en Zeke yo y otro Agente de Paz. Luego de varios minutos recuperó la consciencia y lo obligamos a ir hasta la bañera. Golpeó a los Agentes de Paz y yo me salvé por poco. Lo tuvimos que ayudar a bañarse con solo una muda de ropa interior puesta. Fue el día de la cosecha y parecía que no se había bañado por una semana, eso sumado al alcohol y el vomito fue una pésima combinación. No me extraño que Effie se mostrara tan reacia a que él se le acercara durante la cosecha.

Le dejamos la ropa en una silla del baño para que se cambiara y nos quedamos esperando fuera. Haymitch no demoró en salir medio tambaleándose y lo guíe hasta la cama y Zeke apartó las mantas para que se acostara.

Cuando, los tres salimos, Haymitch ya estaba completamente dormido.

Zeke me dedicó buenas noches al igual que el otro Agente de Paz, del cual no supe el nombre.

Me fui hasta la habitación destinada a mí, con la esperanza de encontrarme a Katniss esperándome, pero no la encontré, así que fui a la suya y tampoco la vi. Me empecé a impacientar y asustar. Donde se metió. Sobre la mesita de noche vi un broche de oro y lo estudie, era él que le había regalado Madge a Katniss. Un Sinsajo como el mío, pero en otro accesorio. Lo guardé en el bolsillo de mi pantalón, para dárselo después a Katniss, seguramente se había caído al suelo y la Avox lo recogió y lo puso en un lugar seguro.

Empecé a buscar a Katniss a través de todo el tren y al no encontrarla mi miedo se incremento.

¿Qué le pasó? ¿Qué le hicieron? Era ilegal tocar a un tributo antes del inicio de los Juegos ¿no? Eso se reservaba para la arena

Exploré todo el tren, por vagones a los que aún no había entrado, Sin darme cuenta llegue al último, lo primero que vi fueron los grandes ventanales que dejaban a la vista los paisajes que se extendían a nuestro alrededor y un hermoso cielo despejado. También había un sofá muy extenso que ocupaba gran parte del vagón en forma de U, apoyado contra las paredes y los ventanales. Y ahí en una esquina estaba Katniss dormida en posición fetal y con sus manos muy cerca de su rostro.

Suspiré aliviado. Katniss estaba a salvo. Me quedé observándola por un buen rato y después me acerqué a ella. Aparté su cabello de su cara y ella ni se dio cuenta. Adoraba verla dormir, adoraba como sus pestañas largas y curvas rozaban su piel al cerrar sus ojos, adoraba esa sonrisa que se extendía en sus labios, cuando tal vez soñaba algo agradable. Adoraba dormir con su cabeza en mi pecho y nuestros brazos rodeando el cuerpo del otro.

Katniss se removió en el sofá y decidí que era tiempo de llevarla a la cama para que estuviera más cómoda. La cargué con cuidado entre mis brazos y ella ajustó su cuerpo al mío aún dormida. Besé su frente y salí de allí, no me detuve hasta que llegamos a la puerta de mi habitación y la abrí con mi pie, porque al salir la dejé entreabierta. Corrí las mantas como pude y dejé descansar el cuerpo de Katniss en la cama y la cobije, antes de ir al baño para darme una ducha y cambiarme de ropa. Cuando salí, Katniss estaba dormida de costado y entre las mantas. Ya me había acostumbrado, Katniss solía moverse mucho en la cama durante la noche, pero cuando estaba conmigo solía buscarme inconscientemente y se acurrucaba contra mí. El cansancio de todo un día intenso y doloroso me cobró factura y me acosté en la cama, decidido a disfrutar de al menos algunos momentos de tranquilidad junto a Katniss, a quien abracé y atraje hacia mi cuerpo con delicadeza, antes de caer profundamente dormido.

Desperté en la mañana con Katniss acurrucada contra mi cuerpo, su cabeza apoyada en mi pecho y sus brazos rodeando mi cintura. Era una excelente forma de despertar, deseaba que todos los días fueran así, era una lástima que mis días junto a ella estuvieran contados.

No sé como conseguí ponerme en pie sin despertarla, pero lo hice. Mire la hora en el reloj de la mesita de luz.

Recordé las palabras de Effie al ver el reloj.

"El desayuno se servirá a las nueve."

Abrí los ojos, porque faltaban diez minutos. Fui del lado de Katniss y le di besos en su piel y su rostro para despertarla y susurré su nombre. De a poco reaccionó y mientras me devolvió un beso en los labios, me miró con los ojos entre abiertos por el sueño que aún sentía. Me aparté y ella bostezó.

-Me gusta cuando me despiertas así ¿lo sabes?

-Lo sé. Y también me gusta despertar contigo entre mis brazos. –Le guiñe un ojo y ella sonrío, pero luego se puso seria por algún motivo que no comprendí.

-Espera… Pero si yo estoy en… -Miró a su alrededor alarmada. –Tu habitación. ¿Qué hago aquí? ¿Cómo supiste donde estaba?

-Buscándote. Llegue hasta el último vagón y te vi dormida en el sofá. Así que, te traje.

-Oh, entiendo. –Se relajó y me sonrió.

-¿Qué hacías allí, Kat?

-Effie me mostró el lugar, y me gusto tanto que quise quedarme un rato allí observando el paisaje. No pensé que me iba a quedar dormida a decir verdad. ¿Te asuste?

-Mucho. Pensé que te había pasado algo, porque no te encontré por ningún lado.

-Lo siento, amor. –Me miró apenada. –No fue mi intención asustarte.

-Lo sé, cariño. No te preocupes. –Besé su frente y ella suspiró.

-Haymitch… ¿te dio mucho trabajo?

-Salí ileso al menos, no puedo decir eso de los otros dos Agentes de Paz.

-¿Eso qué quiere decir?

-Como cualquier digno vencedor, es un luchador. –Bromee. –Los golpeó cuando intentábamos ayudarlo.

-¿A ti no te golpeó? –Preguntó ella ahora despierta por completo, mirando fijamente cualquier daño que él me pudo haber hecho.

-No, logre esquivarlo a tiempo.

-Siempre fuiste bueno con la lucha, no me extraña. –Se rió un poco. –Por algo quedabas en primer o segundo lugar en la escuela. Te vendrá bien en la arena, yo estaría perdida en ese asunto, Peeta.

-Te enseñé las técnicas, puedes utilizarlas, me has derribado algunas veces.

-Eso no es verdad, tú me dejabas ganar, porque pasaban minutos y tú aun te sentías tan fuerte como una piedra. Estoy perdida si me toca luchar contra alguien como tú o más grande y fuerte, como Marvel.

-Yo estaré para cuidarte las espaldas, no dejare que nadie te toque ¿sí? Igual tienes una ventaja que otros que no seamos nosotros no tienen, eres buena atacando a la distancia. Eres la mejor cazadora que conozco.

-Soy la única. –Me advirtió.

-Eres mejor que yo, Katniss. Sólo te basta tener un arco e incluso subida a un árbol podrías acabar con cualquiera sin necesidad de exponerte.

-Tú también tienes buena puntería.

-Sólo porque tú me enseñaste. No habría podido solo. Pero ¿podemos dejar esto para después? Se supone que ya deberíamos estar con Effie y Haymitch.

-¿Qué hora es?

-Casi las nueve, faltan algunos minutos.

Katniss se puso de pie y saltó de la cama. Me besó de lleno en la boca y yo pasé mis brazos por su espalda para atraerla hacia mí y profundizar el beso. Los dos nos apartamos minutos después con las mejillas rojas y calientes, la respiración agitada y sin aliento.

-Nos vemos en el desayuno, me tengo que bañar y cambiarme de ropa, si llego después que tú, diles que me estoy arreglando. –Dijo cuando se recuperó.

-Hazlo aquí. Yo puedo ir por algo que te quede bien.

-No, amor. Tú también debes vestirte. –Me miró con ternura. –Igual, gracias. –Me volvió a besar y desapareció de mi vista. Me puse en marcha, y empecé a arreglarme. Cuando estuve listo recordé el broche que deje la noche anterior en mi pantalón, lo busqué para dárselo a Katniss y tire la ropa del día anterior a una canasta de ropa que había en una esquina. Fui directo al comedor, Katniss demoraría más que yo si tenía que bañarse y ella me dijo que no la esperara. Miré por un segundo su puerta cerrada y seguí adelante.

En el vagón comedor me encontré con Effie y Haymitch. Haymitch estaba mofándose de Effie por algo y ella estaba hecha una furia. Sentí algo de pena por ella, tener que soportarlo con todos sus dramas y burlas no debía ser fácil para alguien como ella, tan apegada a las normas y los modales, con una vida tan estructurada. Haymitch parecía ser la única persona en el mundo capaz de colmar su paciencia hasta hacerla explotar. Y por la expresión actual de Haymitch parecía disfrutarlo.

-Hola. –Los saludé a ambos, ellos levantaron la vista hacia nosotros. –Effie se sentó en una punta de la mesa y Haymitch unos asientos más alejado de ella en el costado derecho.

-Hola, Peeta. Ven siéntate con nosotros. –Me saludó Effie, al parecer agradecida de que yo hubiera llegado. –Estábamos… conversando. –Agregó intentando controlar su voz.

Me senté en un asiento frente a Haymitch.

-¿Dónde está, Katniss?

-Se está arreglando, no demorara en llegar. –Prometí. –Nos acabamos de despertar, lo lamento.

-No te preocupes. –Me dijo Effie.

-¿Nos? –Interrumpió Haymitch dirigiéndome una mirada sugerente y burlona. -Debió ser una noche muy movida para que recién se hayan despertado ahora. ¿Tú y la chica compartieron la cama?

-¡Haymitch! –Le gritó Effie y lo fulmino con la mirada. -¡Deja al chico en paz!

Yo me ruboricé. ¿Qué tenía este hombre en contra del mundo? Le dedique una mirada poco amistosa e intente ocultar mi incomodidad. Tal vez mi hermano tenía razón, no era tan desinhibido en estos asuntos, no me gustaba que los demás opinaran o hablaran de lo que yo hacía con Katniss en la intimidad. Era asunto solo de nosotros dos, después de todo.

-Si fue muy movida, gracias a ti. –Le corté.

-¿Y yo que tengo que ver con las cosas indecentes que hagas con tu chica? –Preguntó simulando incredulidad.

-No estoy hablando de eso… Anoche te ayudamos.

-Oh, sí. Muchas gracias, chico. Al menos fuiste más amable que los otros dos.

-Ellos intentaron ayudarte y los golpeaste ¿Cómo querías que te trataran?

-Vaya. Este año me tocó un chico con carácter. Estoy gratamente sorprendido.

Bufé y me crucé de brazos unos segundos antes de centrarme en la comida, decidido a ignorar a mi mentor en lo que restaba de desayuno, al parecer, tampoco iba a ser de mucha ayuda.

Vi todo lo que estaba servido en la mesa y me sorprendí nuevamente al encontrarme con tanta comida como la noche anterior.

Ni siquiera en la casa de Madge había visto tanta comida servida únicamente para un desayuno. Sentí algo de indignación, mientras nosotros nos moríamos de hambre, ellos derrochaban comida como si fuera lo más normal del mundo. Pero seguía tan molesto con Haymitch, que preferí ignorar este hecho y atiborrarme de comida, para ignorarlo a él por el momento.

Me serví chocolate caliente. Tomé unas tostadas y la unté con mermelada. Al ver un montón de preparaciones hechas a base de harina no pude evitar pensar en casa. ¿Cómo estaría mi familia? Seguro pasaron una noche horrible igual que las Everdeen, esperaba que al menos todos estuvieran juntos, dándose apoyo. Las únicas familias que seguramente no festejaron en absoluto, fueron las nuestras y los Hawthorne y los Undersee, al menos Madge, porque éramos sus únicos amigos y nos perdió a ambos en un solo día.

Cuando pasaron al menos unos diez minutos, Haymitch volvió a hablar. Él estaba bebiendo café que había mezclado con licor. No me extrañó, el hombre bebía todo el tiempo en el Doce.

-Asi que supongo que quieres algo a cambio… Tal vez que te salve la vida. Lamentablemente eso no está del todo en mis manos.

-¿Qué?

-Bueno, nadie ayuda a un vencedor porque sí, y más si ese colaborador es un tributo.

Me quede mirándolo con los ojos abiertos como platos, en ningún momento se no pasó por la mente con Katniss, obtener un beneficio de todo eso. Me hizo ver como si fuera una persona interesada y egoísta.

-No hice eso para obtener un beneficio, solo quise ayudar. –Le contesté. –Y si tuviera que pedirte algo, no seria para mí. De todas formas no pienso salir de la arena con vida. Sé que voy a morir allí, porque eso es lo que quiero. Así que supongo que te ahorrare trabajo, solo deberás trabajar con un tributo. –Me sorprendí de la naturalidad que desprendió mi voz al hablar de mi propia muerte, pero si Katniss moría, no me importaba nada más en la vida. Ella era mi vida, si su vida acababa también me arrastraría a mí a ese abismo del que no podría volver. Mi voz sonó segura, todo lo contrario al miedo y dolor que sentí por dentro.

-Eres sorprendente chico, en los veintitrés años que llevó como mentor nunca me había tocado nadie como tú. ¿Tan rápido te vas a dejar vencer? ¿No vas a luchar? ¿Quieres morir?

-Lo haré, lucharé, pero por un objetivo muy diferente, voy a salvarla a ella, mi vida no me importa en absoluto. Luego, si es que seguimos vivos lo dos, buscare una manera de acabar con mi vida en cuanto esté seguro que ella está a salvo.

Effie reprimió un gritito, sorprendida por mi declaración. Haymitch siguió mirándome con los ojos bien abiertos.

-¿Piensas sacrificarte por la chica?

-Es mi novia y eso es exactamente lo que pienso hacer. Así que… si tienes planeado hacer algo más que estar bebiendo, ya sabes a quien tienes que ayudar. Sólo importa Katniss aquí. –Le dije. –Al menos, yo haré todo lo posible para sacarla con vida de ese lugar. No debería sorprenderte, si valorara mi vida más que la suya, no me habría presentado voluntario. En este momento, podría de lo más tranquilo en mi distrito con mi familia y amigos, si otras fueran las circunstancias y mis sentimientos. Pero no la puedo dejar morir. No a ella. Sería como matarme a mí mismo.

Sentí como la puerta del vagón comedor se abrió y los tres nos quedamos inmóviles, tomé rápidamente un panecillo que había en la mesa, incomodo, porque supe que era Katniss la que llegó. Esperaba que no me hubiera escuchado, no porque ya no lo supiera, pero odiaba ver esa mirada en su rostro o notar el dolor en su voz cuando le decía que yo moriría por ella, era lo mismo que me pasaba a mí cuando ella decía que no me dejaría morir.

Distraídamente partí el panecillo a la mitad y comí un poco junto al chocolate caliente. En mi casa, mi padre nos daba en ocasiones especiales como cumpleaños a escondidas de nuestra madre, esto era un lujo incluso para nosotros.

-Oh, llegaste. Siéntate con nosotros. –Le dijo Haymitch. –El desayuno esta delicioso.

Lo miré por encima de mi taza, enarcando una ceja, él se pasó todo el tiempo partiendo en trocitos una magdalena y no probo nada aparte de su bebida mezclada con alcohol.

Katniss se sentó a mi lado y me miró intrigada. Yo acaricié su rostro y centré mi atención en ella con una sonrisa. Le alcancé una taza y le serví chocolate caliente.

-Pruébalo, esta bueno.

Ella bebió unos sorbos y me sonrió. A veces y muy esporádicamente, llevaba un poco al bosque para compartirlo con Katniss mientras tomábamos un descanso.

-Gracias. –Me dijo.

-De nada.

Katniss cortó una porción de bizcochuelo marmolado y empezó a comerla junto el chocolate caliente. Seleccioné una serie de alimentos para ella y los coloqué en una bandeja, para luego eligiera lo que más le gustara. Huevos, jamón, waffles, patatas fritas, un par de panecillos pequeños, fruta y zumo de naranja. Luego coloqué la bandeja frente a ella. Katniss miró con deseo la comida, pero hasta que no acabó su taza y el bizcochuelo no comenzó a comer lo demás. Le serví más de la cuenta, porque era comida que en el Distrito no se podía permitir y pensé que le hubiera gustado probar, ella selecciono lo que deseó, evitando comer grandes cantidades de lo más graso y lo demás lo dejó intacto. Yo hice lo mismo con lo que me serví en mi bandeja. Nadie habló hasta que los cuatro estuvimos lo suficientemente llenos. Cuando llegamos a nuestro límite de tolerancia, corrimos las bandejas hacia delante, manteniéndolas más alejadas de nosotros, y nos alejamos un poco de la mesa. Creo que ninguno de nosotros comió tanto en sus vidas, porque sentimos que literalmente vamos a explotar.

Katniss buscó mi mano y la entrelazó con la mía. Yo la sujeté con más fuerza. Noté como ella se la pasó mirando con notable interés y molestia a Haymitch. Solo ella sabía que estaba pasando por su mente, seguramente tuvo que ver con el hecho, de que también notó como todo el tiempo sacaba una petaca y llenaba su taza con más alcohol. Ella suspiro en señal de cansancio.

-Entonces, se supone que tú debes aconsejarnos ¿verdad? –Dijo en tono rígido y carente de emoción.

-¿Quieres un consejo? Sigue viva. –Lo que estuvo tomando seguro le hizo efecto porque se rió como si encontrara eso divertido. Hasta Effie lo miró con desaprobación y negó con la cabeza haciendo una mueca.

-¿Es asi todos los años? –Le susurré a ella.

-¿Qué creéis? –Me contestó en tono cansino. Suspiró. Nuevamente me compadecí de ella, tener que tratar con él durante casi una década, no debía ser agradable. Asentí, porque su respuesta era prácticamente un sí.

Volví mi atención a Haymitch.

-Eso es muy gracioso, Haymitch. –Le contesté con voz gélida. – ¡Pero no para nosotros dos! –Me molesté tanto que me pareció que iba a explotar de la rabia. Le di un manotazo a su taza transparente que tenía un color similar al rojo sangre, tal vez porque tenía zumo de alguna fruta. La taza cayó al suelo partiéndose en pedazos y esparciéndose todo el contenido por el suelo del vagón.

Sonreí, pero solo por un momento, porque un segundo después Haymitch me tomó por sorpresa y me dio un puñetazo en la mandíbula haciéndome caer con silla incluida al suelo.

-¡Ay!

¡Maldito hombre! Entendí porque ganó los juegos, era fuerte y tan rápido que no lo veías venir.

-Amor… Peeta… -Escuché la voz de Katniss llamándome con preocupación, caí a un costado de la silla y me giré de costado sin poder abrir los ojos. El mundo empezó a dar vueltas. -¡NO LO VUELVAS A TOCAR! –Explotó Katniss y se sintió un ruido metálico contra la madera y una queja del hombre. Abrí los ojos lentamente y vi a Katniss sostener un cuchillo por el mango, clavado en la madera entre una botella de alcohol y la mano del hombre. El rostro de Katniss se torno duro y el odio podía leerse en su mirada, junto a los deseos de matarlo a él.

Rogué con todas mis fuerzas que a ella no la golpeara, si la golpeaba yo mismo me olvidaría que era mi mentor y ahí sí que no lo dejaría pasar. Pero Haymitch estaba más sorprendido, que enojado. Katniss se tiró al suelo junto a mí y me colocó boca arriba, acarició mi cabello con su mano sana, con la otra mantuvo mi cabeza de modo que nuestras miradas se encontraron.

-Amor ¿estás bien? –Murmuró y besó mi frente luego de apartar mi cabello de la misma.

-Eso creo. –Contesté. –Solo dame unos segundos.

Effie también se acercó a mí, le tendió a Katniss un pañuelo grande de tela que envolvía cubos de hielo. Katniss lo aceptó y lo colocó en mi mandíbula. Effie y Katniss me ayudaron a ponerme de pie y sentarme nuevamente en la silla. Pero esta vez Katniss me cedió la suya, porque la otra continuaba caída en el suelo. Katniss la levantó y se sentó en esa. Effie volvió a la que ocupaba antes de que mi propio mentor me golpeara.

-Bueno… ¿Qué tenemos aquí? ¿De verdad me han tocado un par de luchadores este año?

Katniss sostuvo el hielo en mi mandíbula, hasta que yo mismo lo sujeté por mi cuenta. En su mirada aún pude percibir su preocupación por mí. Le sonreí un poco, pero el efecto no fue el deseado, menos con Haymitch aún molestando.

-No. Deja que salga el moretón. La audiencia pensará que te has peleado con otro tributo antes de entrar en la arena, eso te hará ver más fuerte.

Katniss gruño y rodó los ojos en dirección a él.

-¡Eso va contra las reglas! –Le dije yo a la vez.

-Solo si te pillan. Cualquier marca dirá que has luchado y no te han cogido, eso te dejará mucho mejor a ti.

Suspiré, pero mantuve el hielo unos minutos más allí, porque el dolor fue insoportable y el hielo me calmó un poco. Quince minutos después lo tiré sobre la bandeja.

-¿Tú puedes hacer algo más con ese cuchillo aparte de clavarlo en la mesa y casi cortar los dedos de alguien? –Preguntó Haymitch y yo miré sorprendido el lugar donde aún continuaba clavado y fijo el cuchillo en posición vertical. Katniss lo pensó unos segundos y tomó el cuchillo por la hoja lanzándolo hacia una de las paredes más alejadas. El cuchillo sorprendentemente quedó clavado entre el hueco de dos paneles. No sé que se le cruzó a Katniss por la mente, pero también me pasó un cuchillo a mí. Miré el objeto unos segundos y luego a Katniss y entendí que quería que la imitara. Yo era mejor que ella en eso. Me puse de pie y lo lancé evitando los lugares donde Effie y Haymitch estaban sentados y elegí el mismo blanco que Katniss. El hueco entre esos dos paneles. Sonreí, cuando quedó clavado justo donde yo quería, unos diez centímetros más arriba que el de ella. Ninguno de los dos se cayó, por el contrario, continuaron clavados ahí como si fueran parte del decorado.

-Sorprendente. –Haymitch sonrió. –Vengan aquí los dos. –Entre Katniss y yo nos miramos y luego nos pusimos en pie. Tal vez por fin le habíamos demostrado a nuestro mentor, que teníamos potencial y no estaba todo perdido.

Él nos guió hasta el centro del salón. Effie salió del vagón para darnos un tiempo a solas con el hombre, que al parecer había cambió de opinión en cuanto a ejercer el rol que le correspondía o no.

Nos paramos en la misma posición cerca de la pared solo separados por dos metros el uno del otro. Haymitch nos examinó en detalle, rodeándonos, tocándonos, examinando si estábamos en forma, nuestros músculos, si éramos fuertes o no, y por primera vez nos miró directamente a los ojos.

-Tal parece que no está todo perdido. Parecen estar en forma y les aseguró que cuando estén a manos de los estilistas serán bastante atractivos a los ojos del público. Y son valientes. Creo haberlo dicho. Le gustaran al público y tendrán muchos patrocinadores si hacen las cosas bien.

Miré a Haymitch que estaba pasando la mirada de uno al otro cada tanto.

-Hagamos un trato. –Hizo una pausa y continúo. –Si ustedes no interfieren con mi bebida, prometo estar lo suficientemente sobrio para ayudarlos. Siempre que hagan todo lo que yo diga, por supuesto. Y no quiero quejas, yo sé lo que hago.

-Vale. –Contestamos Katniss y yo al unísono. Al menos era un gran paso en nuestra relación, comparándolo con unos minutos antes.

Si él realmente estaba dispuesto a ayudarnos, no estaría todo perdido para nosotros… para ella.