Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer.
Aclaraciones
Se despertó cuando escuchó el ruido infernal de su despertador. Se levantó lentamente, y aún medio adormilado se metió en la ducha. Cuando estuvo vestido y preparado, bajó a desayunar. Después dejó su vaso en el fregadero y casi corriendo subió a coger su mochila, salió de casa y cogió la moto para dirigirse al instituto.
De todos modos aquel día no tenía muchas ganas de ir. Alice no asistiría a clase para terminar de recuperarse, por lo que estaba casi seguro de que sería un día muy tedioso. Aparcó la moto cuando llegó al aparcamiento del instituto, bajó y se dirigió hacia Edward que ya estaba esperándolo.
-Hola, Jazz-lo saludó bostezando y estirándose.
-¿Qué tal, Edward?
-Como siempre…sin ganas de que sea lunes.
-Lo mismo digo.
En aquel momento la camioneta de Bella aparcó delante de ellos.
-Hola, chicos.
-Hola-la saludaron los dos, aunque Edward se acercó a ella para saludarla adecuadamente.
Comenzaron a caminar hacia el instituto.
-¿Cómo está Alice?-le preguntó Jasper a Edward.
-Bien, hoy no tenía fiebre. Así que tranquilo, mañana sí vendrá-le contestó su amigo conociendo los deseos de Jasper por ver a Alice.-Además según me ha dicho, hoy irán Emmett y Rosalie otra vez para hacerle compañía un rato.
-Ah, me alegro. Aunque no sé yo si Emmett es una buena compañía-bromeó Jasper.
-¡No te metas con mi primo!-lo defendió Bella riéndose.
-Bueno, chicos, me voy a clase de matemáticas. De paso le dejaré las cositas claras a alguien-les dijo Jasper mientras se alejaba de ellos.
-Yo también quiero hablar con ella después-le dijo Edward.
Jasper asintió y a continuación se dio la vuelta para dirigirse al aula que le tocaba.
Entró en la clase, se aseguró de que su objetivo estuviera en la sala, y cuando se cercioró de ello, dejó sus cosas en su mesa y se acercó al grupito de María.
No le sorprendió en absoluto cuando ésta ni siquiera lo miró.
-Ven, tú y yo tenemos que hablar-le ordenó seriamente mientras se daba la vuelta para salir del aula.
María lo siguió sin decir ni una palabra.
-Por lo visto tú no eres consciente de tus actos. O eso me pareció a mí el otro día-comenzó a hablar Jasper cuando se aseguró de que no había nadie más que ellos dos en el pasillo.
-Oye, Jazz…yo…lo siento mucho…
-Cállate y deja de llamarme Jazz. Para ti soy Jasper, eso primero. Y segundo, no quiero tus disculpas. Ni yo las quiero, ni Alice las necesita ¿entendido?
María asintió mirando al suelo.
-Eres una inmadura, ¿qué creías? ¿Que si Alice desaparecía yo te hubiera hecho más caso? ¿Que me olvidaría de ella y que empezaría a salir contigo? Pues estabas muy equivocada. Tú nunca me has interesado, ¿y sabes por qué? Porque Alice me ha demostrado que es muchísimo mejor persona que tú, y porque por mucho que sea ciega, ha sabido verme mejor que nadie. Tendrías que estar agradecida de que no le pasara nada grave, porque si le hubiera ocurrido algo, si Alice se hubiera hecho daño de verdad, ten por sentado que me habría ocupado personalmente de hacer de tu vida un infierno. Te aseguro que jamás te voy a perdonar lo que le hiciste. Demasiado inhumano es abandonar a una persona en el bosque, pero es más inhumano aún abandonar en el bosque a una persona ciega.
María comenzó enrojecer, y acto seguido se puso a llorar.
-Lo sé…lo siento muchísimo…yo no quería que le ocurriera nada malo, solo queríamos gastarle una broma…no pensábamos que…
-Exacto, ahí está el problema. Que no piensas cuando haces las cosas, pero ahora ya no importa. Alice hoy se ha quedado en su casa porque se ha pasado el fin de semana con fiebre, ¿y a que no sabes de quién es la culpa? Tuya, claro está.
-Jasper…yo…-ni siquiera le salían las palabras por culpa de los sollozos y el llanto.
-Mira, da igual. Yo ya te he dicho todo lo que tenía para decirte, aunque lo que te he dicho no se acerca ni a la mitad de lo que mereces.-comenzó a caminar hacia el aula, pero se acordó de algo, por lo que se dio la vuelta y volvió donde estaba María.-Una última cosa. No vuelvas a acercarte a Alice, nunca más. Preferiría que no le hablaras, y que ni siquiera la miraras. Y a mí tampoco. Es lo único que te pido.
Esta vez sí que entró en la clase, y cuando estuvo sentado en su mesa, respiró hondo, habiéndose quedado tranquilo y descansado después de haberle cantado las cuarenta a María.
El profesor de matemáticas entró dos minutos después, seguido por María que tenía la cara roja y los ojos hinchados. Jasper ni siquiera la miró cuando pasó por delante de su mesa para llegar hasta la suya. No se arrepentía en absoluto de lo que le había dicho, porque no estaba dispuesto a que nadie se metiera con Alice. Si alguien quería hacerle daño a su novia, antes tendría que pasar por encima de su cadáver.
Pasó la hora intentando solucionar un problema que no fue capaz de resolver, pero tampoco se esforzó mucho por hacerlo. Solo tenía ganas de estar con Alice, aunque fuera un rato.
Cuando sonó el timbre, se levantó y se encontró con que el grupito de María lo miraba con irritación, pero si tenía que hablar también con todas esas víboras, lo haría. Salió del aula y se dirigió a la clase de literatura donde se encontró con Edward.
-¿Cómo ha ido?-le preguntó su amigo con los ojos muy abiertos.
-Ya está solucionado. No creo que María vuelva a acercarse a Alice, ni siquiera se le pasará por la cabeza volver a gastarle una de sus bromas pesadas.
-Eso espero, aunque me gustaría aclararle algunas cositas.
-No sé si será buena idea. Creo que por hoy ya ha tenido bastante.
-Pues si que has sido duro con ella-le dijo Edward dándole unas palmaditas en el hombro.
En aquel momento la profesora entró y tuvieron que callarse para que no les echara bronca. La hora siguiente fue un completo aburrimiento para Jasper, ya que Alice no estaba con él para hacerle compañía. Pasó todo el rato con la cabeza apoyada en su mano, intentando no dormirse allí en medio. Lo mejor de todo era que después podría ir a desayunar. Cuando sonó el timbre que le indicaba que ya era hora de salir de clase para ir a almorzar, saltó del asiento y casi corrió para llegar al comedor. Aquel día estaba hambriento y no entendía el porqué. Se encontraba en la cola cuando sintió unos golpes en el hombro. Se giró y vio a Edward y a Bella detrás de él.
-Si que has corrido hoy, Jazz. Veo que te aburres mucho sin Alice-le dijo Edward riendo.
-Pues sí-le aseguró él asintiendo lentamente. No había pensado que tendría que compartir el tiempo libre con una pareja de enamorados, y al recordarlo le entró la melancolía. Sacudió la cabeza cuando se percató de la tontería que llevaba encima. Alice solo había faltado un día y estaba montando un drama por ello. Era increíble lo mucho que la echaba de menos.
-Jazz, me parece que si no avanzas, no desayunaremos hasta el día del juicio final-escuchó la voz de Edward a sus espaldas.
-Ah, lo siento-le contestó cuando se dio cuenta de que la cola había avanzado bastantes metros más, mientras que él se había quedado allí en medio, plantado como un árbol. Definitivamente, le pediría a Alice que no faltase nunca más porque se ponía melancólico y no dejaba de pensar tonterías durante todo el día.
Cuando finalmente los tres pudieron ir a sentarse en una de las mesas, desayunaron hablando sobre las clases y los deberes.
-¿Vendrás a casa un rato esta tarde?-le preguntó Edward cuando terminó de beberse su zumo de naranja.
-Sí, claro.
-Es que Emmett te echa de menos-le dijo Bella con una risita.
-¿También irán a tu casa esta tarde?-le preguntó Jasper a Edward.
-Sí, ya te he dicho que irían para hacerle compañía a Alice, así que se quedarán en casa hasta esta tarde.
Jasper asintió.
-Tu primo me da miedo-le dijo a Bella, y había algo de razón en sus palabras.
-¡Pero si le gustaste mucho! Tendrías que haberlo visto cuando nos fuimos de casa de Edward. No dejó de hablar de ti.
Jasper sonrió, Emmett era un caso.
Iban a continuar hablando, pero el timbre los interrumpió, por lo que tuvieron que irse cada uno hacia su aula. Jasper se preparó mentalmente para las clases que aún le faltaban, pero pensar que en pocas horas vería a Alice, hacía que todo fuese más fácil.
Estuvo a punto de ponerse a saltar de felicidad cuando el último timbre del día sonó, indicándole que ya podía irse a casa.
Pensó que tal vez debería llamar a su madre para decirle que no estaría en casa cuando ella llegara del trabajo, por lo que le pidió el móvil a Edward y llamó. Cuando terminó de hablar con su madre, no tardó más de dos minutos al teléfono, colgó y subió a su moto para seguir el coche de Edward.
En menos de diez minutos estuvieron delante de la casa de los Cullen. Bajó con prisa de la moto y siguió a Edward y a Bella hasta que estuvieron dentro de la casa. Después de saludar a Esme, los tres subieron las escaleras y acto seguido se dirigieron a la habitación de Alice. No habían puesto un pie dentro cuando escucharon la estruendosa voz de Emmett.
-¡Fíjate quien ha venido! ¡Si es mi amigo Jazz!-casi gritó, haciendo que Esme le pidiera que bajara la voz desde el piso de abajo.
-Hola, Emmett, yo también me alegro de verte-lo saludó Jasper sin ni siquiera mirarlo, a la vez que se acercaba a paso ligero hasta la cama de Alice. Cuando estuvo a su lado la abrazó y le dio un beso a modo de saludo.
-No sabes lo tonto que ha estado hoy-le dijo Edward a Alice, haciendo que Jasper le dedicara una mirada fulminante-te ha echado mucho de menos-intentó arreglarlo formando una mueca burlona en su rostro.
-¿A sí?-preguntó ella sonriente.
-Sí, eso sí es verdad.
-Bueno, ya mañana iré a clase. Así que espero que mañana no estés tonto-le dijo ella agarrándolo fuerte por el brazo a la vez que entrelazaba su mano con la de Jasper.
-¿Y a mí no me has echado de menos?-le preguntó Emmett sentándose al otro lado de Alice.
-No sabes cuánto-le contestó Jasper irónicamente. A veces se preguntaba si Emmett era así de raro o solo lo hacía ver.
-Pues más me vas a echar de menos a partir de mañana, porque volvemos a Jacksonville-le explicó poniendo cara de tristeza.
-En realidad lo que le entristece es que la semana que viene la tenemos llena de exámenes ¿verdad?-añadió Rosalie, haciendo que Jasper se sorprendiera al verla articular una frase entera. El día anterior había estado muy callada, pero al parecer ya había cogido más confianza.
-¡Claro que no!-le contestó Emmett-bueno, sí, pero no. Me gusta estar aquí porque estamos de vacaciones y no tenemos que hacer nada, ya que mi tío Charlie lo hace todo por nosotros, y de paso porque me encanta molestar a la enana-añadió despeinando a Alice-pero no quiero volver a Jacksonville porque no tengo ganas de comenzar las clases otra vez.
-Pues lo que yo decía, Emmett-le dijo Rosalie entrecerrando los ojos.
-Volverán para las vacaciones de verano, como cada año-aseguró Bella.
-Claro que sí, además que este año Jazz y yo nos lo pasaremos muy bien saltando de los acantilados, ¿verdad?
Jasper se estremeció al oír aquella proposición.
-No metas a Jasper en tus locuras-le advirtió Alice.
-Bah, seguro que él quiere.
-No sé, Emmett. Ya veremos-le dijo Jasper deseando cambiar de tema. No le entusiasmaba la idea de saltar por un acantilado.
-Con eso me conformo, no has dicho que no.
-Pero tampoco ha dicho que sí-volvió a hablar Alice.
-Eres muy molesta, enana. Por eso nunca te digo nada, ya hablas sin que te pregunten.
Alice le dio un manotazo a Emmett, haciendo que todos rieran, excepto el golpeado.
-Ah, por cierto, hoy Jasper ha hablado con María-anunció Edward. Todos se quedaron callados mirando al aludido.
-¿Qué le has dicho?-le preguntó Alice con una mueca de preocupación.
-Pues…-no sabía si era buena idea hablar de aquello justamente en ese momento.
-Dime que la has dejado calva, por favor-le pidió Emmett emocionado.
-Pues no, no la he dejado calva-aunque no hubiera estado mal, pensó Jasper-en realidad solo le he dicho que más le vale no volver acercarse a Alice, y la he amenazado un poco.
-Tendrías que haberme avisado a mí, la hubiera asustado como es debido y te aseguro que se le hubieran pasado las ganas de bromear-se quejó Emmett cruzándose de brazos.
-Eres un bestia-le dijo Bella riendo ante las ocurrencias de su primo.
-Bueno, así ya lo sé para otro día-le dijo Jasper para contentar a Emmett aunque solo fuera una vez.
Al cabo de un rato, Bella, Emmett y Rosalie tuvieron que irse a casa porque se estaba haciendo tarde, y los dos últimos debían preparar la maleta.
Emmett le dio un abrazo a Jasper que casi lo dejó sin aire, mientras que Rosalie solo le dijo adiós con una sonrisa. Seguramente se querían tanto por lo diferentes que eran, pensó Jasper cuando se quedó solo con Edward y Alice.
Él también tuvo que volver a su casa porque se había hecho extremadamente tarde y aún tenía que hacer todos los deberes. Durante el trayecto, llegó a pensar que tal vez no sería tan malo saltar desde un acantilado con Emmett.
Lo se, no tengo perdon T___T Siento mucho haber tardado tanto, pero estos dias han sido...mmm...raros xD
Como estoy de vacaciones por la Semana Santa pues tengo cositas para hacer y no me pongo mucho a escribir, pero los dias que me quedan intentare continuar con la historia lo mas que pueda =)
Espero que os haya gustado el capitulo de hoy! Se que Maria merecia mucho mas que simples palabras por parte de Jazz (yo la hubiera arrojado por la ventana ¬¬) pero nuestro Jasper es un caballero ;P Ah, por cierto, adoro a Emmett!!!*_*
Espero vuestros reviews!^^
Muchos besitos(K)
