LOS PINGÜINOS DE MADAGASCAR SON TOM MCGRATH Y ERIC DARNELL (NICKELODEON). LOS PERSONAJES QUE NO PERTENECEN A LA SERIE HAN SIDO CREADOS POR MI (OC).

Hola a todos! Finalmente me digno a continuar este fic. Si les soy sincera, en su momento, me pensé dejarla completamente abandonada, configurándola en concluida, sin embargo, los últimos reviews que recibí me animaron a continuarla, por lo que pueden esperar el avance de los capítulos a futuro.

Muchas gracias por las visitas y sus reviews!

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CAPITULO 21. Verdades

En los días posteriores a la misión fallida del soldado, el ambiente en la Antártida había sido tenso, al menos, para los miembros del Consejo que se debatían constantemente sobre las opciones que tenían para actuar.

Los cuatro, habían acordado lo tonto que resultaba enviar a un nuevo pingüino a investigar o, en su defecto, a un equipo entero. Como fuera, el resultado sería el mismo, cuando el enemigo ya estaba alertado de la presencia de ellos.

– El delfín o no, sabe de nuestro interés en la vieja base y en el fenómeno que se suscitó – indicó un pingüino de cabeza plana, con las plumas de la cabeza recortadas en forma de puntas, ojos amarillos que mostraban una mirada fría y dura, cuya principal característica eran las dos cejas que adornaban su rostro oscuro. Dos cicatrices podían verse en este, una que pasaba por encima de su ceja y su pico, ambos del lado izquierdo – es arriesgado enviar a una tropa entera, cuando el cuerpo del primer pingüino no ha sido encontrado aún, por las unidades especiales.

Los otros dos pingüinos sentados asintieron suavemente, mientras otro, mucho más alto que ellos, se encontraba de espaldas, observando a través de la ventana a las tropas que marchaban.

Aquel pingüino, tenía las plumas desordenadas de la cabeza, y se sostenía de un viejo bastón que parecía haberle acompañado en muchas batallas en el pasado.

– Y tampoco podemos enviar a Mr. Tux – indicó la única hembra del Consejo, cuyos ojos rojos centellaban peligrosamente, a pesar del tono de voz tranquilo – al menos, hasta que tengamos bien en claro lo que ha sucedido…

– Es imprescindible, enviar a una unidad de investigación a la zona, antes de que Tux realice algún movimiento – señaló con voz tranquila el pingüino de espaldas…

– Amaguq…

– Conocemos bien al muchacho y no podemos cerrar los ojos ante la realidad… su obsesión, esos deseos de venganza en contra del delfín… el elemento desaparecido en el anterior equipo… y ahora, aquella nueva presencia de la que apenas y reporto algo, negándose a que nosotros tomemos decisiones sobre el origen del pingüino que agrego a su equipo – negó con la cabeza, girándose y observando a los otros tres con sus ojos azules, que mostraban una delgada línea que rodeaba el iris, de color purpura – requerí informes a Tux sobre ese nuevo elemento, sin embargo, sólo envió evasivas…

– Qué tratas de decir? – preguntó la hembra, inclinando un poco la cabeza de lado, mientras el máximo líder de ellos sonreía muy apenas de lado.

– Que Tux se nos ha adelantado y puede ser que ese nuevo elemento, no sea más que un espía enviado por el mismo delfín…

– No crees que eso, ya lo tendría contemplado Mr. Tux? Es muy pronto para adelantar suposiciones de ese tipo – respondió Iqniq, el pingüino de ojos verdes – no es que se le pueda engañar a la primera, con lo paranoico que es… seguramente ya tiene algo planeado al respecto.

– Puede ser, pero no puede estarse saltando protocolos importantes… si encontró a un nuevo pingüino, era imprescindible que le reportara a la base principal, para lo concerniente, de forma que supiéramos si es amigo o enemigo… – puntualizo el de ojos azules, cruzándose de aletas – o es que no han notado que últimamente, nuestro compañero ha estado ocultado información?

Abrió sus ojos, observando a los otros tres pingüinos que se vieron entre sí, como si analizaran aquellas últimas palabras.

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En el viejo laboratorio de Espiráculo…

El pingüino que respondía al nombre de Kowalski, con clave "K", se mantenía oculto del resto de tropas enviadas por el Consejo de Antártida, seguramente a vigilar cualquier rastro o individuo ajeno a la situación. La zona había sido acordonada por ellos, y la vigilancia era fuerte, pero no algo que un excelente científico cómo él pudiera saltarse.

Con cuidado y en silencio, fue avanzando entre la vegetación, manteniéndose oculto de la vista del resto de pingüinos, preguntándose en qué rayos había pensado Tux al enviarle a él, cuando podía ir personalmente y (con tan solo utilizar su rango) pasar libremente…

– Encontramos algo!

La voz de uno de ellos, interrumpió el silencio reinante en el lugar, haciendo que parte de la unidad avanzara en la dirección del origen de la voz, mientras el científico observaba aquello con atención.

– De qué se trata?

– Parece ser que es… nuestro… compañero – musitó uno.

– O lo que queda de él – respondió otro pingüino, tragando pesado, sin poder creer lo que le habían hecho – creen que haya sido el… delfín?

Un silencio abrumador se hizo presente entre ellos, mientras uno de los más jóvenes se apresuraba a anunciar a la base el hallazgo realizado y el anuncio de haber encontrado a su compañero desaparecido.

Sin embargo, en cuanto activo la frecuencia de radio, un sonido extraño comenzó a escucharse, entrando una voz aguda y clickeante.

– pingüinines~

Los presentes se helaron en sus lugares al reconocer la voz…

Una voz, que deseaban que sólo existiera dentro de sus pesadillas y su imaginación…

El científico oculto, se llevó sus aletas al pico al callar un grito agudo que deseo salir de su garganta, al reconocer al dueño de la voz, entendiendo que sus peores temores se habían hecho realidad y que su líder, no estaba tan loco como todos pretendían.

– Creo que ustedes, tienen algo que me pertenece~ – una gota de sudor bajo por la frente de Kowalski, mientras se encogía en su lugar, cerrando los ojos y recordando aquella máquina que el propio Mr. Tux había logrado sacar de Antártida, que pertenecía antiguamente al delfín… misma que provocó que la línea del tiempo y espacio fuese alterada al ser eliminado Skipper.

Había estado estudiándola, realizando increíbles descubrimientos que mejor había acallado ante su líder, para evitar que su sed de venganza nublara su mente y lo empujara a realizar una locura que sólo les destruiría, no sólo a ellos, sino también a muchos inocentes, ajenos de la realidad que ellos vivían.

– y lo quiero devuelta…~ Kowalski~ I-i-i-i-i-i-i-i-i-i-i-i-i-i – la mención de su nombre y aquella risa, le hizo reaccionar, saliendo disparado lejos de ese lugar al saberse descubierto, no por sus compañeros, sino por el maldito delfín.

"¿Cuánto tiempo nos has tenido vigilados?!" – se preguntó mentalmente, ignorando las exclamaciones de sorpresa de los demás pingüinos, corriendo a todo lo que daban sus patas, cuando una fuerte explosión se suscitó en el lugar…

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En New York…

El general Mr. Tux, observaba los últimos informes que habían sido remitidos a su base, para su pertinente estudio y autorización, mientras el nuevo elemento se quejaba por lo bajo sobre lo aburrido que era el trabajo de escritorio, cuando el líder podría encontrarse pateando los traseros de enemigos libremente y realizando misiones súper peligrosas y llenas de acción.

Quejas que sólo le hacían sonreír, sintiéndose más cercano al pasado que antes…

Y aquello, le hacía sentir un gran temor dentro de su corazón, al percibir aquella afinidad y presencia perdida hacía tanto, ante un pingüino que igual podría tratarse de un cruel experimento de parte del delfín, tan sólo para destruirle.

Por supuesto…

Había tomado en cuenta todas las posibilidades, incluyendo aquella que el mismo delfín hubiese realizado algún experimento referente a la clonación del ex líder bajo el cual estuvo al mando, tan solo como una forma de destruirle o dañarle más de lo que ya lo había hecho…

Definitivamente no se trataba de un robot, de eso se había encargado de investigar, por mucho que tan sólo consiguiera un buen bofetón de parte del soldado y una serie de gritos, sin mencionar que apenas se le comenzaba a acercar nuevamente…

– Ya terminaste con esos informes? – preguntó, abriendo una nueva carpeta, mientras Skipper emitía un "ya" como respuesta, pasándole una nueva tanda de trabajo escrito – bien, entonces lee estos.

Indicó, sonriendo divertido.

Era peligroso llenar de información al nuevo elemento, aunque fuesen informes de las tropas iniciales, que generalmente estaban llenos de errores en las misiones sencillas a las que eran envidados.

Además, necesitaba tener al soldado cerca para vigilarle libremente, mientras llegaba K con la nueva información y conseguía que le realizara estudios mucho más profundos, especialmente con el ADN.

Era demasiado parecido, como para pensar que se trataba realmente de Skipper… pero sus instintos le señalaban algo diferente a la razón.

El sonido de alarma se escuchó, mientras el General levantaba la vista para observar aquel foco rojo que brillaba intensamente.

– AL FIN! Algo de acción! – exclamó el soldado, saliendo disparado de la oficina de su líder, quien no se inmuto ni se interesó en moverse de su lugar, activando un botón para encender las cámaras y observar los puntos de apoyo, buscando al invasor.

Los pasos de sus elementos se escucharon en la base, mientras se preparaban para luchar contra lo que había llegado a entrar su habitad, comenzando a sellarse.

– Vaya… llego antes de lo esperado – murmuró Tux, levantándose y yendo directamente a la sala principal, donde el resto de su equipo esperaba, listos para el combate.

Unos momentos de silencio…

Y de momento, cayó el cuerpo de un pingüino agitado y tembloroso, en plena crisis nerviosa que le hizo levantar una ceja al General, mientras el resto se relajaba y Skipper parpadeaba sorprendido al reconocer a uno de sus viejos compañeros de equipo…

"Kowalski" – pensó, antes de que todos dieran un salto.

– ESPIRÁCULO HA VUELTO! HA VUELTO! – Anunció el científico, antes de quedarse estático – POR LA MADRE CIENCIA! – chilló con un tono de niña, señalando con su aleta al nuevo integrante del equipo, ante la vista sorprendida de todos… antes de perder el conocimiento por el extenuante viaje de regreso que había realizado, sin descansar un solo minuto, al saber que debía dar dicho mensaje de forma personal…

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En leyva1130. deviantart podrán encontrar dibujos de los personajes de este fic… también algunos adelantos o algunas claves que no he dado a conocer sobre la historia.

Como pueden ver, finalmente uno de los elementos del equipo del General Tux, ha reconocido a Skipper.

¿Qué reacción tendrá K, al despertar de su desmayo? ¿Qué decisión tomara ahora Mr. Tux con toda esa confusión? ¿El delfín habrá tendido una trampa a Kowalski? ¿Se dirigirá a atacar la base principal de New York? ¿El consejo de Antártida hará algo al respecto?

No se pierdan el próximo capítulo de Close your eyes! Que la acción, apenas comienza!