Los personajes son de Stephanie Meyer a excepción de algunos son míos.
La historia es mía.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Tome su mano.
-Quédate.- pedí, el me miro indeciso.- por favor, si te vas las pesadillas volverán y no quiero estar sola.
Se acostó por encima de las mantas y me abrazo.
-Nunca te dejare, no lo volveré a hacer.- prometió.
Respire hondo inhalando su olor y tranquilizándome, mientras sentía mis parpados pesados a causa del llanto.
-Mi Bella.- escuche que murmuro en mis cabellos.
Dios, lo amaba.
.
.
.
.
.
.
Desperté por el fuerte dolor de cabeza que tenía, sentía como si fuera de un momento a otro explotar, no quería abrir mis ojos, lamentablemente recordaba todo lo de anoche, no me había embriagado lo suficiente como para perder el conocimiento pero si para conseguir una resaca.
Sentí un peso en mi cintura y el agradable calor de un cuerpo a mi lado, después de todo Edward si se había quedado conmigo.
Abrí los ojos lentamente, un poco de luz se colaba por la ventana permitiéndome apreciar el cuarto sin dificultad, las paredes eran de un azul claro, y en los muebles predominaba el color negro, su habitación no se diferenciaba mucho de la que solía tener cuando era adolescente, un armario, un librero con bastantes libros y una repisa llena de CDs, un tocador, y una mesita de noche a cada lado de la cama, sobre estas unas lámparas.
En un mueble había una televisión y en otro un ordenador, seguramente en él fue donde investigo a Isbel Vulturi.
Me quede acostado un par de minutos mas en la cama, escuchando la respiración acompasada de Edward quien aun dormía a mi lado.
Sonreí tristemente mientras observaba sus rasgos faciales, era tan hermoso el tiempo solo había hecho que sus rasgos fueran más perfectos.
Si solo las cosas hubieran sido diferentes…
Negué con la cabeza desechando es pensamiento al instante, el hubiera no existe.
Me removí tratando de zafarme de abrazo de Edward, pero el movimiento solo provoco que aumentara mas la presión de brazo, apegándome a él. Volví a intentarlo y esta vez logre separarme con éxito.
Me levante y camine despacio para no despertarlo, revise las puertas hasta que encontré el baño, a través del espejo me observe y mi maquillaje estaba todo corrido, mi cabello todo revuelto y mis ojos un poco hinchados, ya no debería extrañarme verme así.
Me lave la cara eliminando el maquillaje y las lágrimas secas y peine mi cabello con los dedos, me sentía ridícula con la falda y la blusa, no estaba de humor para traer algo tan "sexy", en estos momentos era cuando extrañaba mi vieja y holgada ropa.
Revise los estantes y encontré un cepillo de dientes nuevo, aun en su empaque, no creía que a Edward le molestara si lo usaba, así que lo abrí y me lave la boca, aun tenia el sabor del alcohol y la pasta dental de menta fue todo un alivio, por lo demás ya me ducharía cuando llegara a casa de mi padre.
Una ves que estuve medio presentable o al menos no me viera en un estado tan deplorable salí del baño y busque mi bolso en la sala, revise mi celular y tenia tres llamadas perdidas de Nathan y un mensaje.
¿Como estas? ¿Donde estas?
Suspire, no, no estaba del todo bien.
nos vemos en casa de Charlie- me limite a contestar.
Mire la hora, eran las seis con tres minutos por lo que había dormido poco menos de dos horas, me sentía cansada, no solo físicamente si no también emocional y mentalmente.
Suspire, bueno Edward se había enterado ya de mi "problema" ¿Que diablos estaba pensando cuando decidí contárselo?
Nada, eso es nada.
Cuando me miro fijo y me perdí en sus ojos verde esmeralda, supe que estaba perdida. Nunca en mi estadía en Forks había sido capaz de negarle nada cuando me miraba de esa forma y por lo visto eso no habìa cambiado mucho.
Me senté en el sofá y escondí mi rostro entre mis manos dejando que el cabello cayera libremente alrededor de mi cara, escuche pasos dirigirse hasta acá.
-¿Bella?- pregunto Edward.
-Mmmh...- murmure sin levantar la cara.
-¿Estas bien?
-Si, solo me duele un poco la cabeza.
Escuche nuevamente como volvía a caminar y en cuestión de segundos ya estaba a mi lado.
-Toma.- me tendió una aspirina y un vaso de agua.
-Gracias.
Nos sumergimos en un silencio incomodo, ninguno de los dos se atrevía a hablar al final el termino suspirando y sentándose a un lado de mi rompió el silencio.
-Prometo que no te dejare, estas a salvo ahora.- dijo solemnemente.
-Escucha Edward, que estés enterado de este... asunto, no significa que tengas la libertad de comentarlo ¿Me entiendes? lo de ayer fue un error.
-No le diré a nadie.-prometio.- pero tu deberías...
-A nadie.- repetí firmemente y el con reticencia asintió.- Bien, entonces supongo que nos vemos después.- dije dirigiéndome a la puerta.
-¿A donde crees que vas?
-A casa de Charlie.- respondí como si fuera la cosa mas obvia del mundo.
El frunció el ceño y negó con la cabeza.
-¿Y como planeas hacerlo?
-Mi auto se quedo en el estacionamiento de la discoteca, pediré un taxi hasta allá.
-Los chicos se llevaron el auto.- recordé que anoche Nathan había conducido por lo cual el traía las llaves.
-Bien entonces pediré un taxi.
-¿Tienes idea de cuanto te costara un taxi de aquí hasta Forks? Yo te llevare.
-El dinero para mi no es problema, y eso deberías saberlo ya.
Suspiro exasperado.
-Te llevare y no hay punto de discusión.
Fruncí el ceño.
Tenia dos opciones, conservar mi orgullo y pelear con el durante un buen rato para poder irme en un taxi e ir fingiendo en todo el camino que me encuentro bien por si me toca algún conductor "amable" que empiece a hacer preguntas y correr el riesgo de desmoronarme.
O también:
Dejar que Edward me lleve y tratar de ignorarlo en el camino, no seria necesario fingir nada pues el ya estaba enterado de todo, en su muy cómodo asiento del volvo y a lo mejor hasta podía dormitar algún rato.
Creo que la segunda era una mejor opción.
-De acuerdo.- dije derrotada, el sonrió levemente.- pero antes... ¿Te molestaria prestarme alguna camisa? no me siento muy cómoda llevando esto.- apunte a mi vestuario.- en estos momentos.
El asintió con una mirada comprensiva, se metió a su habitación y volvió al minuto con una playera roja que decía "Cullen" en la parte de atrás y debajo del apellido el numero diez en letras blancas.
Enarque las cejas.
-Es de la universidad, fue la primera que encontré además es la que menos te quedara floja.- se defendio desviando la mirada, sin ánimos de discutir asentí y me cambie en el baño.
...
Miraba sin mirar el paisaje a través de la ventana, habíamos tenido otra "discusión" por que no había querido desayunar, Edward temía que de un momento a otro me fuese a desmayar, pero creo que en mi caso era comprensible.
-¿Bella...?- pregunto Edward vacilante.
Voltie a mirarlo sin dejar de recargar mi cabeza en el vidrio de la ventana, estaba tan cansada que hasta la cabeza me pesaba.
-¿Mmmh?- murmure para darle a saber que tenìa mi atenciòn.
-¿Tu... has recibido ayuda profesional?- lo mire frunciendo el ceño- Digo... pasaste por una situaciò traumatica, lo adecuado es que hayas acudido con un profesional para tratar de superarlo- se apresuro a defenderse.
-Fui por dos meses.- repondì aun sin saber porque me tomaba la molestia en contestarle.
"Tal vez porque de verdad parece preocupado"
Callate.
-¿No es muy poco tiempo?
Suspire.
-No termine el tratamiento, a los dos meses lo abandone, no soy yo la loca, psicopata y depravada mental que anda queriendo violar a las personas.- Note que Edward se estremecia ante el frio tono de mi voz y la descripiciòn de James.- asì que ¿Por que eh de acudir a terapia?
Arrugo el entrecejo obviamente no estando de acuerdo conmigo.
-No te estoy diciendo que seas...
-Adoro esta canciòn.- interrumpi subiendo el volumen del estereo del carro.
La verdad es que no tenìa siquiera idea de cual canciòn se trataba, pero no estaba dispuesta a llevar esta conversaciòn, ya bastante habìa tenido con las constantes peleas que tenìa con Aro, Nathan y algunos pocos mas que estaban al tanto de la situaciòn por mi decisiòn de dejar de acudir a mis citas con el psicologo, como para aguantar todavìa los sermones de Edward.
Sabìa que ellos lo decìan por mi bien, de hecho esa fue razòn de mi mas fuerte pelea con Nathan en donde no nos hablamos por dìas, al final el termino pidiendo disculpas y estuvo conmigo a mi lado apoyandome pero aun si estar de acuerdo.
Pero es que ellos no comprendìan, para mi era un tema muy dificil de hablar, ya que cada vez que lo hacia era como revivirlo, y si bien el no llego a completar el to en si de violarme, para mi era casi como si lo hubiera hecho, habìa tocado mi cuerpo, y en las noches que tenìa pesadillas aun podìa sentir sus asperas y asquerosas manos en èl, tocandome, haciendome sentir sucia y asqueada de mi misma.
Me habìa dejado arruinada, y eso ningun psicologo lo iba a remediar.
Arruinada...
Edward no dijo nada mas por el resto del camino, podìa sentir que estaba molesto, eso en cierta forma me hacia sentir incomoda, pero no sabìa porque, querìa decir algo, pero ¿Que se supone que debiese decir en este caso?
Ademas de que ni siquiera sabìa el porque de ese enojo, asì que opte por seguir su ejemplo y guardar silencio, antes de que mi boca dijera alguna estupidez, no podìa arriesgarme despues de mi descubrimiento de la noche pasada.
Tenia que aprender a encerrar mis sentiemientos bajo llave, liberarlos no nos llevarìa a nada bueno y lo mejor era conservar las distancias, antes de que fuera aun mas tarde, todavìa tenìa posibilidad de regresar a Italia con mi corazòn tal cual lo traje.
Mal trecho, si, pero resignado y reistente.
A veces solia pensar en que mi corazòn era un superviviente, se habìa enfrentado a una batalla y habìa salido herido pero con creces habìa sabido salir adelante, tal vez no completo, pero al fin y al cabo adelante.
...
-Llegamos.- anuncio Edward al estacionarse frente a casa de Charlie, fuera de esta estaba la patrulla y mi maserati, el unico que faltaba era el jeep de Emmett.
-Gracias.- dije cuando salì de auto.
Escuche que una puerta del volvo era cerrada tras de mì y a Edward caminar.
Toque la puerta y Emmett abrio, fruncì el ceño y mire nuevamente hacia afuera.
-Rosalie se llevo el Jeep, yo tuve que traer a tu amigo pues no estaba en condiciones de conducir.- asentì algo agradecida, de que aunque aparentemente se llevaban mal lo haya ayudado.
-¡Bella!- exclamò Nathan aventado a Emmett para poder verme, inmediatamente me vi envuelta entre los musculosos, calidos y reconfortantes brazos de mi mejor amigo.- ¿Estas bien?.- pregunto tomando mi rostro entre sus manos mientras me inspeccionaba viendome preocupado.
Sonreì ante su paranoia.
-Estoy bien.- murmure, y para mi sorpresa descubrì que era verdad, el camino me habìa ayudado a tranquilizarme y si bien mi aspecto debìa ser desastroso, me encontraba bien.
Nathan busco en mis ojos para ver si decìa la verdad, aunque era mas que obvio ya que para las personas que me conocìan seguia siendo una pesima mentirosa, al combrobar la veracidad de mis palabras se permitio sonreir levemente y volvio a abrazarme.
-Estaba tan preocupado.- murmuro.- los idiotas del hospital no me dejaban marchar hasta que no revisaran mi mano.- recien ahì tome conciencia de que su mano izquierda estaba vendada, a lo que fruncì el ceño.
Yo que recordara habìa golpeado al hombre con la derecha.
El rìo al ver mi expreciòn y admitio algo avergonzado.
-Cuando te sacaròn.- miro a Edward agradecido.- se armo un alboroto, tropece con una silla y caì sobre mi mano.- lo mire preocupada, aunque el no borraba la sonrisa de su rostro.- solo fue un esguince pero los doctores insitieron en vendarla, creo que de tanto juntarme contigo ya se me esta pegando tu patosidad.
Lo golpee en el hombro y despues me reì con èl.
-Bien ire a ducharme enseguida bajo a preparar el desayuno- anuncie pues eran las ocho y media asì que supuse que aun no habìan desayunado.
-¿Te quedaras a desayunar?- pregunto mi padre a Edward.
-Sera un placer.- respondio este.
Después de ducharme decidí ponerme algo comodo, así que me puse la pijama y ate mi cabello en una coleta desordenada.
Piqué algunas verduras, algo nerviosa por el ppublico que tenìa mi padre y Emmett charlaban animadamente sobre deportes, algunas veces Nathan se les unía, parecía que poco a poco se iba ganando el cariño de mi padre a pesar de la "inocente" broma que le jugó el día en que se conocieron, pero que puedo decir es Nathan.
Lo que me extraño fue que Edward se mantenía callado y con la mirada perdida, sumido en sus pensamientos.
-Auch.- exclamè, cuando en un descuido me corte mi dedo indice de la mano derecha. Un pequeño corte pero salìa bastante sangre.
Nathan rìo bajito y se paro llegando hasta mì, saco de su bolsillo delantero del pantalón una bendita y despues de lavarme la herida con agua me la puso, desprendiendo los papelitos que cubrìan el pegamento con ayuda de su boca, pues la mano izquierda la tenìa inmovilizada.
Los demas lo miraban curiosos.
-Cuando pasas tanto tiempo con Bella, tienes que acostumbrarte a llevar este tipo de cosas- explico mostrando otra bendita, yo me sonroje.- incluso en la mochila cuando vamos a la universidad, suelo traer una pequeña botellita de alcohol y unas gasas.
Me reí porque aunque sonara ridiculo era cierto.
-Si, mientras el trae banditas en sus bolsillos del pantalón, yo traigo los condones.- hable sin pensar.
Me sonroje furiosamente ante las miradas atonitas de mi padre, Emmett y Edward.
-No, no... no es como piensan.- me apresure a decir antes de que malinterpretaran las cosas.- Nathan es un poco descuidado en ese aspecto y mientras el me cuida de mis heridas yo cuido que no ande dejando hijos regados, los condones son para él.
Casi pude escuchar el suspiro de alivio de ellos, mientras que Nathan luchaba por no reirse.
"Al menos había conseguido olvidarme por un rato de mis problemas" pense mientras suspiraba, solo espeaba que todo siguiera "normal" por un poco mas.
.
.
.
.
.
Hey! aqui les subo capitulo, no pude subirlo el viernes pero aqui esta.
Un anuncio: siempre solo voy a poder actualizar una vez por semana lo siento chicas, pero la escuela no me deja de otra, seran los martes cuando obtengan su capi ok?
.
.
.
¿Que tal?
¿Reviews?
DenisseR_Cullen.
