Chapter 21
Un cuento antes de dormir.
A veces pensaba que nunca terminaría de correr, que ese sendero nunca tendría fin y correría eternamente hasta caer muerto de cansancio o atrapado por fin por esas voces frenéticas sin control que lo perseguían.
Jadeaba, era comprensible, ya no recordaba cuánto tiempo llevaba corriendo, sentía que el aliento apenas le alcanzaba para respirar, los pulmones le dolían de tantas veces que intentaba llenarlos con aire, y esa maldita arena, esa maldita y fina arena que solo le impedía correr con normalidad y le hacía más pesado levantar los pies y tomar velocidad.
Justamente se encontraba maldiciendo esa vaporosa y copiosa arena cuando sus zapatos deportivos le hicieron tropezar en ella y caer de bruces al blanco manto de la arena suelta, fue un golpe seco que no le dio tiempo de poner los brazos, no pudo evitar tragar un poco de arena. Al menos el golpe no fue tan fuerte.
Intentó ponerse de pie, no tenía tiempo para pensar, no tenia tempo para sacudir su ropa, solo podía escuchar los gritos enardecidos que se acercaban cada vez más, como si un resorte le impulsara, de inmediato se puso de pie, pero volvió a caer, algo le había tomado del tobillo; con horror volteó la mirada y pudo ver una gran mano de tez bronceada sujetarle por sobre sus calcetines.
Trato de patear descontroladamente, gritar pidiendo auxilio, pero sabía que nada de eso ayudaría, esas manos le sujetaban como fuertes grilletes de acero, y poco a poco fue sintiendo que su cuerpo era arrastrado hacia atrás, no podía escapar. Sus manos intentaron sujetarse de lo único que tenía a la vista, la arena, sus dedos comenzaban a enrojecerse de hacer presión sobre la blanca arena en la cual dejaba grandes surcos al intentar detener el arrastre.
Un grito desgarrador inundó la habitación, seguido de un jadeo arrítmico. Observó el lugar donde se encontraba, una choza iluminada tenuemente, estaba a salvo, todo había sido un sueño, un maldito sueño tan vívido que creyó escuchar todavía en la distancia los gritos frenéticos del grupo de nativos que le perseguía. Pero se calmó al escuchar la voz del capitán, que le llamaba con una voz baja y calmada.
Gilligan, soy yo, el capitán, tuviste otra pesadilla.- El capitán se encontraba dormitando a un lado de la cama cuando el grito de Gilligan lo despertó alarmándolo. – Shh, tranquilo, vuelve a dormir, estoy aquí contigo.- La voz de Jonás logró calmar al joven grumete, quien se encontraba ya muy cansado.
Desde la merienda de ése día, no había podido comer nada sólido, solo una ligera papilla de plátano y coco, y una bebida de agua de coco endulzada, recordó como todos los náufragos le reconfortaron, haciéndolo sentir seguro y hablándole de cosas agradables y graciosas, de pronto su estomago comenzó a gruñir, tenía un poco de hambre, pero no lo dejaron comer más de lo que fue el puré y la bebida. Su estomago aún no se reponía del todo, y para colmo, cada vez que trataba de dormir, esas horribles imágenes le perseguían recordándole la espantosa experiencia vivida en aquella isla primitiva.
Trató de sentarse en la cama, era inútil volver a cerrar los ojos, de seguro volvería a tener otra pesadilla, trató de apoyarse en sus codos, pero las fuerzas le fallaron, se sorprendió de verse tan débil y cansado. Jonás se dio cuenta de lo que el muchacho trataba de hacer y con cuidado le ayudó a incorporarse en la cama. Gilligan observó que ya había unas velas encendidas en la habitación, dirigió su mirada a la ventana, se dio cuenta que ya el sol se había ocultado.
No sabía qué hora era, pero no estaba tan oscuro, dedujo que apenas empezaba a anochecer, no sabía cuánto tiempo llevaba tratando de dormir, entre pesadillas, despertaba y volvía a cerrar los ojos vencido por el cansancio. Pero ya no quería dormir, aunque su cuerpo se lo pidiera, ya no quería cerrar los ojos, no quería ver, no quería escuchar, no quería sentirse de nuevo atrapado en ése lugar.
Hey amiguito, ¿Recuerdas lo que nos dijiste sobre la sirena?- El capitán trató de entablar una conversación agradable con el chico.- Conozco una historia que escuché alguna vez en la marina sobre una sirena.
Los ojos azules del joven brillaron con expectación, miró al capitán con ansias, esperando escuchar con detalle sobre esa historia. El capitán sonrió enternecido y agradecido por volver a ver en el rostro de su joven amigo ese brillo inocente en sus ojos, y quitarle de paso esa fea expresión de angustia.
Bueno, ésta historia muchos dicen que es cierta.- Comenzó el capitán su relato, acercando un poco más la silla a la cama, y poder enfatizar su narración.- otros creen que solo es un cuento para marineros novatos, yo por mi parte, creo que tiene parte de verdad y parte de mentira. Cuenta la leyenda, que en una misión por los mares de oriente, un joven marinero se encontraba de guardia en un portaaviones, ya era casi medianoche y el mar se encontraba en calma. Parecía ser una noche tranquila para el joven marinero y toda la tripulación.
De pronto, un ruido lejano e inusual llamó la atención del joven marino, unas luces en el cielo nocturno que parpadeaban y se movían con suma rapidez le pusieron en alerta, unos aviones se aproximaban y no parecían ser aliados. El joven marino de inmediato sonó la alarma y en tres segundos todo el barco se encontraba en total bullicio.
El joven marino nunca había estado antes en batalla, apenas acababa de terminar su entrenamiento de enlistamiento, corrió con sus compañeros a socorrer y ayudar a los pilotos mientras trataba de resguardar la nave.
Los aviones enemigos empezaron a abrir fuego y todo se volvió un completo infierno…
Gilligan escuchaba todo con los ojos muy abiertos, embelesado escuchando el inquietante relato, estaba muy emocionado, pues el capitán tenía un don especial al contar historias y relatos, pues era un orador estupendo, y transportaba a todos justo al lugar y al momento en el que eran contadas sus historias.
… En un disparo certero, un avión enemigo fue derribado, y cayó al mar, el ruido fue tal que el joven marinero cubrió sus oídos algo aturdido, su oficial al mando gritaba ordenes a todos tratando de imponer control y resguardar a todos. Pidió al joven marinero que ingresara en la sala de mando para llevar informe de daños y recibir instrucciones.
El joven marinero corrió como si sus piernas fueran de humo, pero un disparo enemigo hizo estallar un tanque de gasolina justo cuando el joven pasaba corriendo, el estallido hizo que varios tripulantes cayeran al mar, incluido el joven marinero. Como era medianoche, las aguas eran oscuras, y turbias por el movimiento. A bordo trataban de rescatar a los hombres caídos al mar pero era una noche muy oscura y el ruido dificultaba escucharlos con claridad.
Nuestro joven marinero había caído al agua aturdido, y el impacto le había dejado semiinconsciente, tragó un poco de agua antes de poder salir a flote, pero el oleaje le empujó de nuevo hacia el fondo, solo podía escuchar el burbujear de las aguas turbulentas, intentó salir a flote pero no sabía si se encontraba de cabeza, o si nadaba hacia la superficie.
Ya no podía sostener más el aliento, exhaló desesperado escuchando el burbujear que provocó al hacer aquello, braceaba desesperado por salir a flote, pero simplemente no podía luchar contra aquel mar que le revolvía y le daba vueltas como jugando mortalmente con su cuerpo. En un momento dejó de bracear, dejó de forcejear con la corriente y se dejó llevar, derrotado, pensó que ése sería el fin.
Creyendo encontrarse en las puertas del cielo, comenzó a escuchar una hermosa melodía, era una voz armoniosa que tarareaba una dulce canción, abrió los ojos bajo el agua y pudo ver un rostro angelical, era el rostro de una hermosa mujer, de cabellos y ojos azules, piel blanca y labios rosados, le sonrió al marinero y se acercó para darle un tierno beso en los labios.
Cuando el marinero sintió el beso, también sintió que el aliento le volvía a los pulmones, esa hermosa muchacha le estaba ayudando a respirar de nuevo aire fresco, lo tomó del brazo y lo jaló hacia la superficie. El marinero por fin pudo llegar a flote y observó la coraza del portaviones del cual había caído, también pudo observar varios flotadores salvavidas, nadó hacia ellos y ayudó a sus otros compañeros caídos a sujetarse de los flotadores.
Todos pudieron ser rescatados y los subieron de nuevo a la nave, el joven marinero entonces cayó en cuenta de que esa misteriosa mujer que le había salvado la vida no podía ser alguien de la tripulación, que quien le había salvado la vida debía ser una criatura celestial o marina. De más está decir que salieron victoriosos de esa pequeña batalla en el mar, y cuando el marinero contó la extraordinaria aventura que tuvo bajo el agua, causó gran alboroto y escepticismo entre sus compañeros.
Ese joven marinero nunca olvidaría el canto hermoso y el rostro bello y amable de esa criatura encantadora, sobre todo el beso que le devolvió la vida. Esos ojos azules y claros como el agua tranquila de un manantial, y ese vaporoso cabello azul como la marea ondulante del mar, no podía ser otra cosa que una bella sirena. No le cabía duda, una hermosa sirena le auxilió salvándole la vida.
Cuentan que esas sirenas sólo auxilian a marineros puros de corazón, que dedican su vida a proteger y cuidar todo sobre el mar y fuera de él, que están dedicadas a proteger y cuidar, como si fueran ángeles guardianes, pero en el mar, a los marineros que lo merezcan.
¿Y bien? ¿Qué te pareció mi historia amiguito?- El capitán terminó su relato para enfocar la mirada en su joven amigo.
Grande fue su sorpresa al encontrar a Gilligan, aún sentado en la cama, recargado en la cabecera, pero profundamente dormido, su semblante era de calma y bienestar, seguramente ahora soñaba con hermosas princesas nadando en el mar azul.
El capitán sonrió enternecido y con mucho cuidado de no despertarlo, recostó al marinero de nuevo en la cama, lo arropó y esperó unos momentos, quería estar seguro que Gilligan durmiera pacíficamente, su semblante calmado le reconfortó, decidió que él también debía descansar un poco. Había improvisado con unos sacos, sábanas y almohadas, una cama en el suelo. El profesor no se molestó en absoluto en ceder su cabaña e irse a dormir en las hamacas.
Dulces sueños Gilligan.- El capitán dijo esto y de un fuerte soplido, apagó la vela dejando la cabaña en completa penumbra, dispuesto a dormir él también, pues mañana sería un largo día.
Listo, capitulo 21 terminado, espero que hayan disfrutado la historia del capitán, lamento que no hayan aparecido todos los personajes, pero quise darle un descanso a Gilligan, reconfortándolo con una linda historia, creo que hizo efecto n-n.
Chicas por favor, ayúdenme a mejorar la historia, si algo no les agrada, o creen que podría mejorar, háganmelo saber, sus comentarios enriquecen y me hacen creer como fanficker.
