EDWARD POV

Cuando estaba a poco más de unas tres cuadras de la casa de Bella decidí llamarla.

Como ya había conseguido el número, ya que estaba guardado en el celular que tenía Esme en la casa. Deseaba poder verla más que todo, me moría de ganas de verla, pero deseaba confirmar que estuviera en su casa antes… y despierta.

Estaba ya marcando su número, y apenas había llegado a dar tres timbradas cuando viré en la cuadra en la que estaba su casa. Cerré inmediatamente el celular al estar a unas cuantas casa de la de ella.

Ahí se encontraba Isabella, en toda la entrada de su casa. Abrazada a un tipo alto, de contextura un poco ancha sin llegar a ser gordo-se podría decir musculoso- con la piel de un color tostado. No lograba ver su rostro puesto que se hallaba de espaldas a mí, pero por algún motivo se me hacía bastante familiar.

Me quedé unos poco segundos observando la escena antes de girarme sobre mis talones y volver a casa con Esme. Era mejor dejar para después el hablar con Bella. Lo que más me moría y me mataba por hacer ya lo había hecho. ¡Verla!

La verdad es que la Bella que yo vi en estos momentos en definitiva no es la misma que me despidió la última vez que yo estuve aquí. Está mucho más delgada de lo que recordaría jamás, incluso de su época en el instituto cuando apenas era una niña. Su piel se ha vuelto mucho más pálida de lo normal, más de lo que siempre ha sido la suya. Sus ojos aunque no se encontrarán tan marcados, alcancé a notar unas ojeras bordear sus hermosos ojos chocolates que me atraparon desde la primera vez que los vi en el patio del instituto. Pero he de decir que a pesar de todas esos pequeños detalles, ella sigue siendo la más hermosa de las mujeres, tan o más hermosa que el primer día que la vi, tan hermosa como cuando la vi en su baile de graduación. Para mi Bella se definía en una sola palabra. "HERMOSA"

En el momento en que llegue a la casa, note que Esme se había ido.

Me dirigí a mi habitación que se ha mantenido intacta, igual que la última vez que estuve aquí, ya que Esme a pesar de encantarle estar arreglando y redecorando la casa constantemente, ella siempre respeta mi cuarto y el de Alice para poder cambiar alguna cosa con nuestra opinión puesta de por medio.

Me eché en la cama a pensar. Agarré una almohada y la aventé contra la pared furioso.

Deseaba con todo mi ser ver a Bella, hablar con ella, y pasar como solíamos hacerlo hace un tiempo, pero yo ya no tenía derecho a eso, ella no estaba sola, y en todos los sentidos que esa palabra acarrearía para mí. Ella tiene novio. ¡NOVIO! Y por Dios que yo mismo le pedí que estuviera con uno, con alguien que esté a su lado. Y muy probablemente sea aquel que la estaba abrazando cuando la vi en su casa, pero lo extraño es que quien se encontraba ahí con ella me resulto una figura familiar, lo que sería ilógico, ya que yo no conozco ni he visto una foto de su novio. Pero quien más podría estar en su casa abrazándola y sin cohibiciones.

Así pasé gran parte de lo que quedaba del día. Hasta que sentí que empezaba a oscurecer.

Cogí nuevamente el teléfono me decidí por llamar a Bella para saber si podría verla.

Marqué con cierta reticencia, pues no deseaba provocarle problemas con aquel que debe de pasar sus tardes con sus brazos alrededor de su cintura, o simplemente el pasar su tiempo con ella, cosa que yo muy pocas veces pude hacer a pesar de desearlo incluso durante todo este tiempo a pesar de hacer renunciado a ese derecho.

Me debatía en si cerrar o no mientras encendía las luces de la casa, cuando a la quinta timbrada, contestó ella con su voz tan viva como recordaba.

-¿Aló? – se lograba escuchar ecos de su risa en su voz.

No me atrevía a hablar, probablemente estaría aun con él. No creo que esté riéndose sola.

-¿Aló? Puedo escuchar una respiración. ¿Quién está ahí? – Dijo ella en un tono sin emoción.

Mi voz se había ido. No podía hablarle.

En ese momento llegó Esme.

-Edward. ¿Estás aquí? – Gritó ella desde la entrada de la casa.

Antes de que cerrara la llamada escuché el susurro sin aliento de Bella… Edward.

BELLA POV

Jamás me imaginé encontrarme con él aquí en Jacksonville. Se suponía que se encontraba en la universidad. Pero igual no podía restarle el hecho de que me sentía inmensamente feliz de verlo.

A Seth hace un montón de tiempo que no lo veía, prácticamente desde que se dio el baile de graduación. Lo extrañaba inmensamente.

No nos separamos durante un buen momento hasta que me dejo nuevamente en el piso, y pude observarlo mejor.

Se había dado semejante cambio durante todo este tiempo. Se lo veía mucho más hombre desde la última vez que nos habíamos visto. Su contextura había cambiado a ser mucho más fuerte. Pero su sonrisa seguía siendo la misma, con la misma felicidad siendo transmitida únicamente con ella.

-¡SETH! – Le dije emocionada en el momento en que pude contestarle, una vez pasada la sorpresa y emoción inicial. - ¿Cómo así estas aquí? Te hacía en la universidad. Es más… ¿Cómo supiste que estaba aquí?

-Hey… Bella… Bájale la velocidad… yo también me alegro de verte. – Dijo irónicamente debido a la forma en que lo bombardee de preguntas.

-Por supuesto que me alegro de verte tontito. Siempre me alegra verte. Tu sonrisa es única. – Le bromeé como en el instituto. – Deberías de embotellarla como un antidepresivo.

Se echó a reír justo antes de darme un beso en la mejilla.

-¿Me vas a tener toda la tarde aquí afuera…?

-Por supuesto que no tonto. Sigue. – Pasó a la sala, prácticamente igual a la última vez que él estuvo aquí, solo unos pocos cambios como unos cojines en el sofá, un televisor pantalla plana en la pared en el que Charlie se instalaba a disfrutar sus partidos y unas pocas fotos mías que les había mandado a mis padres de la universidad. – Toma asiento, estás en tu casa. Ya regreso. Dejé el celular arriba.

Cuando entré al cuarto agarré el celular y vi que tenía una llamada perdida del mismo número de hace unos días.

Por algún extraño motivo sentí mi corazón saltarse unos cuantos latidos. Era extraño… pero decidí restarle importancia. Abajo estaba Seth y era justo lo que necesitaba para renovar baterías y sentir que podría con todos los problemas que quedaron en Forks en stand-by.

La verdad es que sentía que todo me sobrepasaba ya, y que no podría lidiar más con ellos. Lidiar con Jacob y sus celos sin sentido en muchas formas, el tener que encontrar una manera de repartirme para poder compartir tiempo con mis amistades sin tener una discusión con Jacob. Ver, salir y pasar tiempo con Rosalie sin tener que estar lidiando con Jacob cada media hora por el celular. Renovar energías y centrarme en encontrar la manera de que mi relación con Jacob se mantenga estable sin tantas censuras por su lado. Le debía y debo demasiado a él. Sin él probablemente estaría en estos momentos en un tratamiento con un psicólogo y con antidepresivos. Le debo todo lo que soy en estos momentos a él y no puedo dejarlo solamente porque tenemos unos pocos problemas. Debo de hallar la solución.

Bajé y encontré a Seth tan fresco como siempre. Prácticamente acostado en el sofá.

-Tan en casa. ¿No es verdad? – Lo molesté un poco.

-Siempre es sencillo sentirse tan cómodo contigo Bella. ¿Cómo has estado pequeña?

-No tan rápido Seth… Primero respóndeme. ¿Cómo supiste que estaba aquí?

-Charlie fue a ver a papá. – hablo como si fuera lo más obvio. – y antes de que preguntes de nuevo, estoy aquí porque al igual que tu vengo a visitar a mis padres.

-Es decir que coincidimos… - le dije mientras sonreía. Era tan bueno el poder estar ahí sentados en la sala conversando.

-Pues parece que es así. – se levantó y se dirigía hacia la cocina. Lo seguí.

-Y cuéntame… ¿Qué has hecho todo este tiempo? – me apoyé en el mesón de la cocina a la par que lo veía hurgar en la refrigeradora. Tal era la confianza que era como si estuviera en su casa.

-Esta torta de chocolate ¿la hiciste tú o tu mamá? – preguntó sacando la mitad del pastel que había horneado anoche.

-Yo. Créeme que si fuera de mama, no estaría por la mitad. – nos pusimos a reír sin poder contenernos.

-Eso es verdad. Dudo que alguien pueda pasar más de un bocado de algo hecho por René. – Reí con más ganas pues me acordé de la ocasión en que por un desafío probó un guiso hecho por René, y a pesar de que terminó el plato, ni a los cinco minutos corrió al patio trasero a vomitar.

-¿Te acuerdas del desafío? – Pregunté en medio de las carcajadas.

-Que si me acuerdo… mi estómago hasta ahora sigue reclamando por esa osadía. Por eso ni más me atrevería a comer algo hecho por ella.

Pasamos así la tarde conversando y riéndonos hasta que escuché mi celular sonar.

-Bella. ¿Y si te digo que existe una manera de que pruebe nuevamente algo hecho por tu mamá?

No pude contener la risa por lo temerario que se mostraba al decir ese comentario.

-¿Aló? – contesté en medio de risas.

Nadie hablaba o decía algo, pero igualmente se escuchaba una respiración, lo que me confirmaba que no era mala señal, ni que se había cortado la llamada. - ¿Aló? Puedo escuchar una respiración. ¿Quién está ahí? – Pregunté un poco molesta porque detestaba el tipo de llamadas en que no hablaban. Si no iban a hablar, mejor no llamen.

En ese momento se escucho la voz de una mujer que me era bastante familiar de fondo, bastante lejos.

-Edward. ¿Estás aquí? – ¡Oh Por Dios! Todo el aire abandonó mis pulmones en ese momento. Todo dejó de estar bien, y la sonrisa que cargaba en mis labios desapareció instantáneamente.

Seth en cuanto vio mi semblante cambiar de manera tan drástica se dirigió directamente hacia mí alejando un poco el teléfono de mi oído para acercarlo al suyo.

-Edward… - Salió de mis labios en un susurro. Cuando apenas había separado un par de centímetro el celular.

-¿Aló? – hablo Seth al teléfono, pero aparentemente ya había cerrado, puesto que lo dejo inmediatamente sobre la mesa más cercana.

Me agarró firmemente por los hombros para poder guiarme a la silla más cercana y ponerse enfrente de mí.

-Bella. ¿Te encuentras bien? ¿Quién era? ¿Quién es Edward? – Preguntó directamente con la preocupación dibujada en su rostro.

Pero como responderle a todas sus preguntas. Nadie de los que tenían algo que ver con el círculo en que se relacionó Alice tenía idea de lo que sucedió entre Edward y yo. Nadie aparte de Rosalie de hecho supo mucho sobre esa relación y la verdad es que no sabía si podría contarle a Seth todo lo que me pasaba en ese instante, porque Edward me había llamado. Dios. Edward me había llamado. De un teléfono local. Porque ese número es uno local. Eso quiere decir… eso quiere decir…

¡OH POR DIOS! EDWARD ESTÁ AQUÍ. Grité para mis adentros.

Por unos momentos sentí como todo a mi entorno se desdibujaba, y al otro estaba semi-recostada en el sofá. Seth se lo veía bastante preocupado.

-Bella… ¿Estás bien? Bella, por favor dime algo. – hablaba atropelladamente completamente preocupado.

-S-s-s-si-siii-si… Solo… solo fue la impresión. – Su rostro me indicó que no entendía de que le estaba hablando. – Solo fue la impresión, nada más.

-La impresión de qué Isabella. – Aish… él sabía cómo odiaba que me llamen por mi nombre completo

-Es que era una llamada de alguien que jamás hubiera creído. – su mirada me dijo que le respondiera con la verdad. Por ello no me fui por las tangentes. – Es alguien con quien hace aproximadamente un año más o menos no he hablado por teléfono, y con quien había cortado prácticamente toda comunicación Seth.

-Pero por qué ese impacto tan fuerte Bella. Te pusiste pálida de un momento a otro. Me asustaste. Bella. ¿Qué es lo que pasa? Siempre nos hemos tenido confianza.

Sí, siempre nos hemos tenido confianza, y nos hemos dado apoyo y hemos estado dándole el hombro el uno al otro. Él siempre ha sabido como alegrarme solo con estar sonriendo, y yo también siempre supe apoyarlo y estar junto a su lado en los momentos en que más deprimido se encontró. Pero la verdad no sabía si debía de contarle lo sucedido con Edward o no. Pase lo que pase, y a pesar de todo, Seth había estado en mi vida como algo más que un amigo en algún momento, y no creó que sea buena idea hablar con él sobre el ex novio que había puesto mi vida completamente de cabeza, y que había provocado tantos cambios en mi, el que consiguió que me hundiera en un vicio el cual a Rosalie le causo bastante preocupación. El estado en que entré.

No, no podía hablarle abiertamente sobre Edward, especialmente cuando una de las últimas veces que nos vimos mostros claramente sus insinuaciones de que adoraría poder tener otra oportunidad.

-Bella. No te quedes callada por favor. Confía en mí. Así como yo confío en ti. Sabes que no hay tema que no puedas hablar conmigo. – Me dijo Seth al darse cuenta que me perdía en mis pensamientos y mi discusión interna entre contarle o no sobre Edward. – Incluso si es sobre… novios Bella. No ha hay tema vetado y lo sabes. – agregó creo yo al percatarse que ese tema podría ser un poco incomodo para los dos.

-No es fácil Seth. Y la verdad no me siento con fuerzas en este momento para hacerlo. En serio. Discúlpame… por favor Seth. En otro momento.

-No hay problema. Cuando quieras hacerlo, pero debes de explicarme en algún momento esta reacción Bella. – dijo son darme opción a negarme.

Solo pude asentirle con la cabeza. Sentía que en cualquier momento la voz se me iba a quebrar. Estaba que en cualquier momento me desmoronaba nuevamente. Jamás me imaginé que podría volver a encontrarme con Edward. En especial porque no creí que él se pondría en contacto conmigo de estar cerca. Todo esto estaba sobrepasándome.

-Seth. Me alegra mucho verte, pero… - el hizo una seña con las manos impidiéndome continuar.

-Entiendo Bella. Quieres encerrarte en tu cuarto. Meterte en tu cama y despedirte del mundo hasta mañana. Estaré en casa. Cuando quieras llámame para vernos y hablar. Tú necesitas contar demasiadas cosas. Desahogarte.

Tenía razón. Necesitaba sacar todo lo que mantenía dentro desde hace mucho. Ya que aunque Rosalie estaba al tanto de todo, con ella no podía hablar libremente. No podía.

-Lo haré Seth, pero en otro momento. No puedo en este momento.

-Tranquila. ¿Quieres que te acompañe a tu habitación? – Pensaba decirle que no, pero la verdad dudaba poder llegar a ella sin caer en el camino. El cuerpo no me respondía adecuadamente.

-Te lo agradecería Seth.

-Para lo que quieras. – Dijo al momento en que me sonreía con su manera tan suya.

Me disponía en apoyarme en él para subir las escaleras, pero en el momento en que me pretendía levantar, el metió su brazo por debajo de mis rodillas y me cargó al estilo de novia.

-¡Seth! – le dije medio en sorpresa y medio en queja. – puedo caminar.

-Es más seguro para ti si te cargo, así es extremadamente difícil que te reúnas con tu gran amigo el suelo, - le di un ligero golpe en el pecho a causa de su mal chiste. – y también de esta manera llegamos más rápido.

Una vez que llegamos a mi cuarto me dejó sobre mi cama y me dio un beso en la frente antes hablarme.

-Estaré esperando mañana tu llamada. ¿Entendido? – preguntó con firmeza.

-Sí. Mañana te llamo Seth y hablamos.

-Estaré esperando. Hasta mañana.

Salió entrecerrando la puerta del cuarto. Escuche cómo salía de la casa y en ese momento me acurruqué mi cama.

Me había acostumbrado a sobrellevar la vida como estaba hasta ahora, sin tener contacto con él, pero otro cantar era saber que está cerca y que me llama… esa es otra situación completamente distinta.

Dios… esta es una situación que no pensé tener que enfrentar hasta dentro de mucho tiempo después. Cuando lo haya superado. Cuando lograra meter más en lo fondo de mi ser esos sentimientos que él provocaba en mí.

Odio esto, a pesar de estar todo este tiempo en una relación con Jacob, no he logrado sacarlo de mi mente, peor de mi corazón. Simplemente cambié a ser otra, para poder seguir en parte mi vida, pero la Bella original sigue en lo hondo de mí ser, y en parte esta que salta y grita de felicidad, pero por otro lado tiembla de miedo ante el hecho de poder verlo, volver a revivir todos esos sentimientos que solo el provoca y que de un momento a otro el vuelva a irse y no saber de él, volver a vivir lo que tuve que pasar cuando terminó todo. No sobreviviría una vez más. NO…

Necesitaba desahogarme. Y una de las maneras que más me sirvió cuando me sentí atrapada en el estado zombi. La música.

Encendí la laptop y fui directo a mi carpeta de canciones. Sabía cuál era justa la que quería escuchar en este momento.

Cristina Aguilera – Pero me acuerdo de ti.

En la letra de esa canción me identificaba completamente a como me sentía en este momento.

Mi vida en estos momentos se encontraba bastante normal para como yo me encontraba cuando terminamos. Mi vida estaba encausándose a ser normal, lo más normal o lo que he podido aspirar después del estado zombi, que tengo a Jacob que anhela estar conmigo, y en especial en estas últimas semanas, en las que me he sentido más yo, que en los últimos meses.

Con el pasar de los meses y con la ayuda de Jacob he logrado salir adelante después de ese estado de depresión en que estuve, en el que no me provocaba salir de mi encierro y solo deseaba olvidarme de todo lo que representaba la vida, que deseaba encontrar algún escape, y que precisamente por buscar ese escape, empecé a depender en parte del alcohol, y que a Rosalie le provoqué en una ocasión un susto de muerte al creer que me había intoxicado por la cantidad ingerida.

No puede ser que justo ahora que me siento más yo, más segura de mi misma, más fuerte que en los últimos meses viene a aparecer, viene a llamarme, viene a buscarme y provocando que todo lo que sentía y pensaba se viera nuevamente de cabezas, que todo se vuelva a trastocar… La sonrisa que Seth lograba se me borro automáticamente en el momento en que supe que era él, sentí como todo lo que había estado pensando y valorando su importancia por la tarde dejó de tener importancia… Todo mi mundo volvió a estar en pedazos…

No sé que voy a hacer…

Dejé la canción reproduciéndose y volví a mi cama.

Algo dentro de mí me decía que esa no iba a la última llamada de Edward.

Hola chicas. Cómo han estado? Aquí dandoles un nuevo capítulo, que espero les agrade. Como ya estoy por salir de vacaciones definitivamente, podré escribir más constantemente y publicar con regularidad.

Rosh Bernal: tenías toda la razón, no era Edward, pero por poco y era así. Aun que la reacción de Bella hubiera sido otra. Espero te guste el cap. Nos leemos. XOXO

KarenILC: que alegría saber que te haya gustado tanto mi historia. Entiendo lo que dices, yo también he dado con historias que no puedo dormirme hasta terminarlas, y me alegra mucho que haya causado un efecto similar contigo. Estaré esperando a que me digas que te parece este cap. Nos estaremos leyendo. ;D

Y a todas las nuevas lectoras que han agregado a follower y favorito… si todo sale como quiero lo más probable es que para el sábado les suba el nuevo capítulo. Ya lo tengo iniciado, pero de ustedes depende que lo suba pronto… Reviews ¿? Me los merezco¿?¿?

Nos estaremos leyendo

XOXO