Hola de nuevo! este capítulo puede ser un poco espeso y aburrido pero creo que también es necesario para entender el porqué de todo. Espero que es os guste!

Todos los personajes son de Rumiko Takahashi. Es una historia sin ánimo de lucro.

Chapter 21 – Explicaciones

- Por favor, qué le pasa a Akane?

Todos miraron a Ryoga con rostro consternado. Le habían dado un montón de explicaciones para que entendiera la presencia de la abuela Ayashi, el ritual que estaban realizando con el ú y la abuela Cologne, la relación entre ellos, con la familia Tendo. Pero sabían que Ryoga tenía razón. Toda esa información era sorprendente y contadas veces había sido revelada ante nadie, pero ahora no era para nada relevante. Lo realmente transcendental era la respuesta que tenían que dar al inquietante ruego que les lanzaba el chico perdido.

- Lo siento, querido Ryoga, tienes toda la razón – susurró la Abuela Ayashi cogiéndole la mano.

Y tras un largo suspiro, sus ojos color miel buscaron los marrones del chico con la férrea intención de no dejarlos ir hasta explicarle todo lo que tan ansiosamente necesitaba saber.

El Dr. Tofú, alargó su brazo, y tiernamente acercó a su mujer contra sí, rodeándola con la ilusa intención de protegerla. Ya sabía que no podría evitar el dolor de Kasumi. Ella era increíblemente fuerte dentro de ese caparazón suave y dulce, y sabía lo que la abuela Ayashi iba a relatar a Ryoga, pero eso no quitaba ni un ápice de lo punzante que iba a ser escucharlo. Akane era más que una hermana para la mayor de las Tendo y el Doctor lo sabía.

Kasumi, inconscientemente al notar a su marido, acurrucó su cabeza en el cuello del Doctor dejándose llevar por la calidez y el amparo que sabía le quería proporcionar.

Sin apartar la mirada de Ryoga, la abuela soltó en un suspiro

- Respira. Pero Akane, nuestra pequeña Akane, no está aquí.

Fue como si una mano le hubiera comprimido con rabia la laringe impidiendo que el oxígeno llegara a sus pulmones. Ryoga, no podía respirar, le faltaba el aire.

Aturdido, desvió la mirada de los ojos penetrantes de la abuela Ayashi, buscando la forma de hacer llegar el aire a sus pulmones.

- Ryoga

La mano de Cologne sobre su hombro, y su voz tranquilizadora rompió el momento de pánico.

Inspirando poco a poco con dificultad, recobrando la serenidad, pensó que debía ser fuerte. Tenía que escuchar todo lo que iban a desvelarle. Luego ya vería si hundirse o no. Pero ahora no era el momento. Se habían brindado a explicarle todo y no podía perder la oportunidad.

Sacando valor de donde no lo había, volvió a mirar a los hechiceros ojos de la maestra Ayashi.
La abuela vio la determinación que le devolvían los ojos marrones del chico y continuó, sabiendo que esta vez escucharía hasta el final.

- Akane es la sucesora de su madre en la escuela Kyoudo Kinirono. No era más que un bebé cuando ya vimos que tenía una predisposición natural, pero no fue hasta Ryugenzawa que estuvimos seguras. Fue durante esas vacaciones que hizo la familia Tendo a allí. Akane se perdió y un chico de su edad, que vivía allí con su abuelo la encontró y la salvó.

- Shinnosuke – anunció Ryoga sin emoción

- Oh! Veo que le conoces – se sorprendió la abuela. Le hubiera gustado preguntar cómo es que conocían al chico de la herida en la espalda, pero aquello no era importante ahora, y sin alterarse siguió explicando – Ese chico la salvó, pero mientras los dos iban al encuentro del abuelo de Shinnosuke fueron de nuevo atacados. Ni el pequeño Shinnosuke, ni nuestra amada Akane, recordaban qué había pasado pero tanto la madre de Akane como el abuelo del chico pudieron ver un resplandor dorado que estallaba en el cielo en ese momento, que acabó guiándolos hasta los chicos. No se le dio más importancia, pero para la madre de Akane y para mí fue suficiente. Aquello era más que una señal. Akane era la digna sucesora de su madre e iba a ser mucho más poderosa que ella en el Kyoudo Kinirono. Así que, a pesar de ser más pequeña de lo que es habitual en nuestra escuela, con la excusa de distraerla de lo triste que había venido de Ryugenzawa por haberse separado de aquel chico, su madre la llevó a la cabaña de Oume. Nuestra cabaña de inicialización.

La abuela, como transportada a otro tiempo, sonrió. Sus ojos color miel brillaban más aún si cabe con el recuerdo.

- Cuando Akane y su madre bajaron de la cabaña fue impresionante. Tan sólo fueron dos días, pero fueron suficiente para que nuestra pequeña Akane se transformara en una increíble fuente de poder. Del poder de Kyoudo Kinirono. Recuerdo su abrazo, su tierno abrazo y sus palabras llenas de ilusión al explicarme cómo su madre le había enseñado la cueva que encerraba al Sol. Ella no lo sabía, seguía siendo la pequeña que se caía en el río mil veces hasta encontrar el pez que quería coger para el estanque, pero había cambiado y su madre estaba enormemente orgullosa. Todo era perfecto... Pero al poco tiempo, su madre murió.

Y una nube oscura, como una terrible tormenta, tiñó de nuevo de dolor el corazón de las mujeres de esa sala. Para todas ellas, incluso Cologne, la madre de las hijas Tendo había sido más que especial. Su eterno recuerdo los sobreviviría a todos.

Los ojos de la abuela Ayashi, nublados, perdiendo vida, volvieron a mirar sin verlo a Ryoga, obligándose a seguir.

- Fue un golpe terrible. Dejamos pasar unos días, unas semanas y lo estuvimos meditando larga y ampliamente con Soun, pero al final decidimos que lo mejor era olvidarlo todo y que la familia Tendo empezara otra vida lejos de Oume, muy a pesar nuestro.

Kasumi levantó la cabeza del cuello de su marido al oír estas palabras.

- Fue por eso que nos fuimos? – preguntó desconcertada con un hilo de voz dirigiéndose a la abuela – Recuerdo un día que me pedisteis que vigilara a mis dos hermanas, y os encerrasteis en el salón durante mucho tiempo. También estaba el abuelo Ayashi. Y al día siguiente nos fuimos de Oume. Fue todo tan extraño – añadió con tristeza Kasumi.

- Lo siento, amor mío. Debimos decirte la verdad pero pensamos que eras demasiado pequeña para entender y no queríamos herirte, pero está claro que nos equivocamos - respondió apenada Sumiko cogiendo con ternura una de las manos de la mayor de las Tendo – Tu padre sabía tan bien como yo que dejar a medias la formación de Akane en el Kyoudo Kinirono era muy peligroso. Y más aún con el poder innato que había demostrado tener. Era una oportunidad única de formar a la que seguramente sería la mayor de las maestras de nuestra escuela desde el principio de nuestro arte. Jamás habíamos notado un poder tan puro en nadie, y tu madre estaba empezando a entrenar a tu hermana para que lo notara, lo conociera y con mucho esfuerzo y tiempo supiera controlarlo. Era todo un reto para ambas. Pero sin tu madre no podíamos seguir. Por eso pensamos que sería mejor alejaros de Oume, el lugar donde nace el Kyoudo Kinirono, donde está la fuente de su poder, para intentar que la fuerza que escondía Akane no se exteriorizara y se girara en su contra.

- Y porqué no la siguió instruyendo usted? – interrumpió Ryoga, sin apartar los ojos de la abuela Ayashi. Había estado escuchando con atención y respeto por la tristeza que traía con sí todo el relato, pero no pudo evitar lanzar la tan clara pregunta – Por qué, abuela Ayashi?

Con la voz rota por el recuerdo la abuela prosiguió con el relato.

- No era posible, querido. En la escuela Kyoudo Kinirono sólo se puede tener un maestro y la relación maestro-discípulo es inequívoca. El maestro forma a su discípulo en las reglas básicas del Kyoudo Kinirono pero además, y más importante, lo moldea bajo sus especiales directrices, haciendo que cada nuevo miembro sea a la vez, más especial y singular. Y la madre de Akane ya había empezado su función única e intransferible. Yo no podía conocer el trayecto que había tomado. Reemplazarla sería mucho peor que interrumpir la educación en el Kyoudo Kinirono. Se había acabado. Sólo faltaba que Kami nos protegiera y permitiera dejar ese poder dormido en nuestra niña.

La habitación quedó en silencio. Los rayos de sol que atravesaban las cortinas de la ventana, habían ido avanzando a medida que lo hacía la tarde y cada vez eran más tenues dejando la sala tan sombría como el pesar que reinaba en el ser de todos los que estaban escuchando la apesadumbrada voz de la abuela.

- Abuela – susurró Ryoga como si tuviera miedo a romperla con su voz – Abuela – su voz era un desgarro – no lo entiendo. Porqué Akane no está?

La aflicción que pesaba en la sala era tan grande que bloqueaba la razón y el corazón, pero la angustia de Ryoga por entender era aún superior. Necesitaba saberlo todo.

La Abuela volvió a centrar sus ojos color miel en el chico perdido. Al empezar a hablar se había propuesto darle todas las respuestas, y aún no lo había hecho, tal como el chico le reclamaba. Pero dolía tanto recordar. Sin apartar la mirada, buscando fuerza en todo lo que había vivido, en todo lo que había sufrido y superado, volvió a hablar.

- Está perdida porque está con su madre.

El chico de los colmillos volvió a recibir otro golpe. Cuando creía que empezaba a comprender, la abuela lo abatía con una nueva revelación que lo desorientaba y le hacía volver a empezar. Con su madre? Pero, su madre está muerta. Qué significa esto? Pero la abuela siguió hablando antes de que él pudiera ni abrir sus labios llenos de confusión.

- Como te comenté, el lazo que une el discípulo con su maestro en el Kyoudo Kinirono es especial, es irrompible. Por eso sólo puede haber un maestro y un discípulo. Nos llevamos a Akane de Oume para evitar que el Kyoudo Kinirono se mostrara en ella. Si lo hacía y su maestra no estaba para adoctrinarle cómo tratar ese poder podía acabar con ella. Y todo iba bien – siguió explicando la abuela – en Nerima todo estaba sucediendo como queríamos que sucediera. Akane era una niña normal, tan normal como la pequeña que no paraba de caerse en el río de Oume para coger los peces cuando aún no tenía ni tres años. Escondía un poder inimaginable, pero estaba dormido. Desde Oume, yo podía captar si algo de su poder se despertaba, y hablaba con Soun cada semana para saber cómo iba y si él notaba algún indicio. Pero todo iba bien. Hasta esta noche. Ha sucedido algo que ha despertado de golpe todo su poder. El poder Kyoudo Kinirono.

- El ataque de Ukyo – respondió Ryoga convencido

- Sí, pero mezclado con algo más, querido chico – y mirándolo con sus ojos llenos de luz, sentenció - El amor.

- El amor? – no pudo evitar preguntar el chico perdido. Ahora sí que estaba desconcertado del todo. Qué tenía que ver el amor con el Kyoudo Kinimoro. Y de nuevo la abuela respondió su pregunta sin pronunciar.

- El Kyoudo Kinirono tiene su origen en el amor. En el amor por lo que nos rodea. Puede ser una gran herramienta en combates y alguien un poco entrenado podría usarlo, pero el verdadero valor del estilo de esta escuela, lo que lo hace tan especial, es el amor. Añádelo y tendrás el arma definitiva. Y controlar eso sólo pueden hacerlo personas muy especiales y preparadas.

La abuela se permitió volver a perderse en los recuerdos

- Cuando Kasumi me llamó y me explicó la terrible boda fallida y que Akane quería ir con un amigo a la cabaña, me sobresalté. Que Akane se acercara a la cueva donde nace el Kyoudo Kinirono era lo que siempre habíamos querido evitar. Pero el estado en que me describió Kasumi que estaban Akane y su amigo, me convencieron para que les dejara venir. Además… tenía tantas ganas de verla! Y una noche en la cabaña no tenía por qué hacer daño. Seguramente ni se acordaría de dónde estaba la cueva donde se originó el poder de nuestra escuela. Cuando llegaron a Oume, al instante tanto Kiyoshi como yo pudimos ver el dolor que los chicos acarreaban. Tristeza, confusión. Era como si llevaran una losa encima que les hacía sentirse pequeños e insignificantes. Pero centrándose más también podía captarse el magnífico amor que se profesaban aunque, sin entenderlo, ninguno de los dos daba muestras de querer mostrárselo al otro. Pobres chicos! – murmuró apenada la abuela recordando los sentimientos de Ranma y Akane.

Recobrando un poco más la voz, continuó

- Sin embargo, cuando bajaron de la cabaña, el pesar había desaparecido y había sido reemplazado por determinación. Era increíble! Ambos tenían una voluntad apabullante. Pero, para mi sorpresa y en contra de lo que sería natural, era determinación por apaciguar, por dejar ese sentimiento tan precioso que es el amor que sentían cada uno por el otro, dormido. Sentí un poco de lástima por ellos, por la confusión que llevaban, pero también me alarmé. Me alarmé al tomar conciencia de la capacidad de amar de nuestra pequeña Akane. Estaba claro que nuestra niña seguía con el poder Kyoudo Kinirono en su interior, y lo peor es que se había incrementado con esa abrumadora capacidad de querer el bien a todos. Era extremadamente peligro, pero lamentablemente lo único que podíamos esperar era que jamás saliera ese poder al exterior porque acabaría con ella. Se fueron, y los días pasaron mientras ponía toda mi atención en captar cualquier mínima señal de nuestro poder. Pero los días fueron transcurriendo y con ellos mi tensión y mi angustia. Mi Akane parecía mantener El Kyoudo Kinirono en su interior a salvo. Hasta ayer.

Y volviendo a mirar con precisión a los ojos de Ryoga sentenció,

- Akane está con su madre porque no sabe cómo controlar el El Kyoudo Kinirono. Está atrapada en un mundo que no podemos ver, buscando a su madre para que le ayude a controlar el Kyoudo Kinirono.

Ryoga se quedó helado. Pero, sin dar opción a preguntas la abuela siguió

- Anoche Akane usó el poder del Kyoudo Kinirono tres veces. Y tres veces fue usado para proteger a las personas que más ama. Fue un poder abismal, pero aún lo fue más porque las personas a las que protegió la aman con igual o mayor intensidad. Esa unión, hizo que el Kyoudo Kinirono funcionara y fuera terrible pero además la protegió de que no se volviera en su contra y pudo sobrevivir a él. Las personas que se unieron en la lucha con Akane generando el Kyoudo Kinirono, completan en mayor o menor intensidad a nuestra niña. Y ese círculo completo que forman, fue lo que hizo que el Kyoudo Kinirono funcionara con ese gran e impresionante poder. Sin saberlo, ayer Akane aprendió a usar el Kyoudo Kinirono como si su madre se lo hubiera enseñado tras años de duro entrenamiento. Pero gracias a las personas que estuvieron con ella, que lucharon con y para ella se completó el Kyoudo Kinirono y además de mostrar todo su poder, Akane salió ilesa… hasta el último ataque que pudo más que ella.

La voz de abuela volvió a decaer con la tristeza

- Estoy muy orgullosa de mi niña. Y estoy segura de que su madre aún lo está más allí donde esté. Sabíamos que tenía potencial pero ha superado todas las expectativas. Sola, sin formación ni maestro, ha podido ejecutar el Kyoudo Kinirono, nada menos que tres veces en pocas horas. Muy pocos de nuestros mejores guerreros lo pueden realizar. Pero ha sido demasiado. Tres veces y a ese nivel acabaron con sus fuerzas. Lo dio todo por los demás, por protegerles y sucumbió.

Ryoga agachó la cabeza. Ahora lo entendía todo. Había pedido respuestas. Había pedido entenderlo todo, y ahí lo tenía. Akane había dado todo su potencial por ellos. No sólo por Ranma, si no por todos sus amigos. Ranma y él habían creado con Akane esas fantásticas esferas doradas llenas de fuerza y poder. En el fondo, él ya sabía que habían nacido de Akane cuando lo experimentó pero no sabía que en su unión, en la lucha con ellos, habían dado juntos forma a esa increíble fuerza. Akane les había salvado. Ellos la habían salvado a ella al estar unidos formando esas esferas. Pero el esfuerzo había sido demasiado para su pequeña Akane y ahora estaba encerrada en algún lugar buscando la razón del Kyoudo Kinirono.

La abuela Ayashi, había quedado extenuada y abatida tras sacar toda la verdad que Ryoga le había pedido, mientras su gran amiga Obaba le cogió la mano apretándola con cariño. Sabía lo duro que era perder a seres especiales, y sin dudarlo Akane era uno de ellos.

La tarde seguía avanzando sin remisión y la sala, tan llena de palabras, emociones y temores, se había quedado reducida al vacío al caer en el silencio de la maestra Ayashi.

- Pero… y el ritual?

Todos levantaron la vista al oír una voz no esperada

- Abuela… y el ritual que habéis ejecutado… para qué ha servido?

- Shampoo – murmuró Obaba sintiendo como su alma revivía al oír la voz de su nieta. Shampoo había actuado terriblemente rompiendo juramentos milenarios de las amazonas. Pero era su nieta, su más preciado tesoro.

- El ritual que hemos realizado ha servido para llevar a Akane de la muerte a ese mundo que no podemos ver – respondió Cologne mirando los preciosos pero atormentados ojos de la joven amazona y sintiendo un dolor agudo en su corazón al ver como la culpa y la vergüenza corroían su alma.

- Por eso ahora respira –continuó quedamente el Dr. Tofú al ver que a la abuela Cologne le costaba continuar – hemos recuperado su cuerpo, pero su alma sigue perdida. Era lo único que podíamos hacer. Ahora está en manos de Akane.

Ryoga pasó su mirada de Shampoo al Doctor como si en su interior alguien le hubiera dado a un interruptor

- En manos de Akane? Ella puede encontrar la salida y volver con nosotros? – preguntó con chispas de esperanza en sus ojos marrones.

- Calma, Ryoga, calma – le espetó la abuela Cologne, preocupada sabiendo lo rápido que el chico del colmillo pasaba del hundimiento a la ilusión – Es profundamente difícil que Akane pueda volver. Nadie lo ha hecho. Y con Akane será aún más improbable porque está buscando a su madre, y todos sabemos que Akane siempre la ha echado de menos infinitamente como es normal. Si la encuentra, lo más probable es que quiera quedarse con ella.

- Pero, pero… - titubeó el chico – entonces por qué? Por qué el ritual?

- Porque lo acordamos así

La voz venía del marco de la puerta donde una figura permanecía de pie frente a ellos. No le podían ver la cara, porque la tarde y los rayos de sol que antes entraban por la ventana de la habitación, hacía rato que habían desaparecido dejando en penumbra toda la sala.

- Porque lo acordamos así – repitió la voz. Y poco a poco fue acercándose hasta caer de rodillas al lado de la abuela Ayashi

La abuela se quedó mirando a ese hombre que hacía tanto que no veía y al que apreciaba tanto.

- Soun… no has cambiado nada - dejó escapar en un suspiro viendo al que había sido el marido de su querida discípula. Habían vivido tanto juntos.

- Maestra Ayashi… – y como un niño se abrazó a la abuela y empezó a llorar desconsolado.

Era el Soun de siempre, pero esta vez el dolor rebosaba por su ser como nunca antes.

Cuando Kasumi y la abuela Ayashi pudieron calmarlo un poco, la abuela un poco más recuperada habló

- Antes de decidir que os tenías que alejar de Oume, acordamos que si nada le ocurriera a Akane debido al Kyoudo Kinirono, realizaríamos el ritual para darle una oportunidad a la pequeña. No fue culpa de nadie – prosiguió sintiendo lo contrario a las palabras que acababa de pronunciar – La muerte de la madre de Akane fue fatal en muchos sentidos, pero para Akane doblemente. El incurable dolor de perder a una madre y el terrible peligro de perder a una maestra en medio de una dura formación que casi ni había empezado. Por eso acordamos que debíamos luchar por ella hasta el final – dijo mirando a Soun - a pesar de dejarle a ella el paso más complicado de salvarse y volver a nuestro mundo.

Ryoga no se atrevía ni a pensarlo, pero debía saberlo

- Y si no encuentra la forma de volver? – preguntó con el alma rota temiendo la respuesta.

Fue Cologne quien respondió. Soun y la abuela Ayashi no podían verbalizar algo tan terrible.

- Si no puede volver, lo sabremos porque dejará de respirar – murmuró Obaba resistiéndose a nombrar lo que nadie quería oír.

Un escalofrío recorrió la habitación. Fue como una niebla que lentamente iba ofuscando los corazones de todos los presentes haciéndolos palidecer de tristeza. Pero sorprendentemente esa sombra se vio rechazada por uno de ellos.

- Entonces no debemos temer. Akane volverá – sentenció Ryoga levantándose con decisión.

- Ryoga… - se desconcertó la abuela Cologne

- Volverá, estoy convencido! Lo se – dijo dirigiéndose a todos

- Es terriblemente difícil, casi imposible… - insistió la abuela Cologne.

Apreciaba a Ryoga. Sabía que era un chico estupendo, y odiaba ver como se autoconvencía de un acto tan poco probable. Aborrecía verle sufrir.

- No, no… Akane sabe que la necesitamos. Sabe cuánto la necesitamos. Estoy seguro, volverá – insistía mientras una sonrisa de convencimiento se iba formando en su masculino rostro

- Ryoga…

Pero la queja de la abuela Cologne, se vio interrumpida por la bella voz de Kasumi

- Ryoga… tienes razón – y se levantó poniéndose a su lado – Akane es capaz de eso y más – y le sonrió tiernamente.

- Y tanto que sí! Cómo podéis dudarlo?

Y todos se giraron para ver como Nabiki y Kuno entraban en la habitación, seguidos por Genma y la madre del Doctor Tofú, aún todos vestidos con los trajes de la boda.

- Parece que no conozcáis a Akane – insistió la mediana de las Tendo – es tan tozuda, que si no encuentra la puerta de ese mundo del que habláis, lanzará una de sus patadas y hará un agujero para poder salir por él.

Las ancianas abuelas, el Doctor Tofú y Soun seguían en el suelo desconcertados. En realidad Akane era impredecible pero sabían que no debían hacerse demasiadas esperanzas… o sí?

Kasumi no les dio más tiempo para pensar, mientras se dirigía a encender las luces de la habitación que estaba ya casi a oscuras

- Nabiki, Sra Tofú… me alegro de que hayan venido! Ahora que estamos todos vamos a cenar – dijo con ampliando su gentil sonrisa - No nos ha dado tiempo a comernos lo que he preparado este mediodía – decía a la vez que recogía la bandeja intacta con los katsudon, las algas fritas, el takoyaki… todo excepto el té estaba tal cual lo había traído Kasumi varias horas antes. - Nabiki, Kuno, me ayudáis a preparar algo? Ono, cariño, Sra Tofú, podéis preparar el sofá para que las abuelas puedan descansar un rato mientras hacemos la cena?

- Por supuesto, querida niña! - sonrió la madre del Doctor Ono con satisfacción - Sumiko, Obaba... cuánto tiempo sin veros! Creo que la última vez fue cuando os dejé a mi pequeñol Ono para que lo formárais... venid por aquí - seguía hablando la Sra. Tofú, mientras las ancianas maestras se dejaban llevar por la que era su amiga de la infancia hacia el sofá que estaba preparando con cariño su hijo.

Esa revelación podría habar sorprendido a todos los que estaban en la sala, pero a esas alturas del día, nada podía ya asombrarles.

- Shampoo, verdad que te quedarás con ellas y así descansas tú también un poco más? tus heridas necesitan aún un poco más de reposo. Tío Genma, ayudas a Papá a buscar el sake que tiene Ono en la bodega? Ryoga, avisarás a Sasuke para que venga a cenar también?

Y con su cálida y amable forma de ser, Kasumi hizo que todos olvidaran por unos instantes los terribles momentos que estaban pasando.

Y Mientras, esperarían la vuelta de Akane.

Continuará...

Bueno... un poco denso el capítulo, no? lo se, lo se... pero no me ha salido mejor... lo siento! a ver si el siguiente qué tal... hasta pronto!