Tana: Por fin! Después de...

Julia: ¿una larga espera?

Tana: ¡Exacto! Aquí les traigo el siguiente capítulo, espero les continue gustando...

Raziel: seguramente ya perdieron la hilación de la historia¿nunca has pensado en subirla completa?

Tana: bueno... es que yo...

Julia: Es que Tani aún no tiene la historia escrita, creo que este es el último capítulo¿no es así?

Tana: T.T sorry... no daré excusas porque se que no cuentan, tratare de esforzarme para dejar, por lo menos, otros tres hechos.

Raziel: Ja! Claro, como no...

Tana: ...TT.TT...

Jula: Enjoy it!


La Esencia Del Tiempo.

Capítulo 17.

Llevaban 2 días y 2 noches de camino; hasta ese punto, la montaña ya era visible pero aun faltaba tramo para llegar hasta la base. Por suerte, las nubes que habían estado amenazando con lluvia fueron arrastradas por el viento dejando un clima estupendo.

Gracias a su afinidad con los espíritus, Ryuichi consiguió ayuda de las hadas que vivían en aquel bosque, estas les proporcionaron comida y refugio a cambio de curiosos objetos que Tatsuha hacia aparecer.

Esa noche en particular, habían conseguido refugio dentro del tronco de un enorme árbol, el espacio era tan grande que ambos hombres alcanzaban a echarse en el piso con el cuerpo estirado. Entre los dos juntaron un poco de leña seca y colocaron la fogata justo en la entrada con la intención de buscar calor y protección contra los animales que quisieran curiosear cerca.

Se sentaron sobre una roca, después de cenar, para admirar las estrellas que brillaban por miles. La noche era tranquila, con una brisa fresca pegándoles en el rostro y ondeando sus cabellos, el canto de los grillos se levantaba de entre el césped y, para coronar, una enorme luna blanca se levanta hermosa y vanidosa.

Habían pasado gran parte del tiempo hablando de mil y un cosas, yendo desde lo superfluo y banal hasta temas profundos de sus vidas. Fueron esas pocas horas a solas las que le ayudaron a Tatsuha a darse cuenta de la realidad, estaba completamente enamorado de Ryuichi.

Cosa extraña en él, pues sus enamoramientos solo solían durar en lo que la otra persona decía que sí; una especie de capricho por el que se pelea hasta con los dientes pero, una vez alcanzado, uno termina decepcionándose o aburriéndose. Pero esto era diferente, empezando desde el horrible hueco en el estomago cada vez que Ryuichi lo miraba a los ojos o cuando sus labios esbozaban una sonrisa o con el solo roce accidental de sus pieles. Y pensar que todo había comenzado como un simple juego, ese deseo de sentirse el cazador; irónico pues, ahora, el pelinegro se había convertido en la presa.

Pero no todo eran flores y corazones pues, como en todo enamoramiento, las dudas estaban presentes y no le dejaban tomar el siguiente paso. ¿Y si solo él sentía así¿Y si Ryuichi solo lo veía como un amigo¿Y si no era de su agrado¿Y si se molestaba¿Y si...? Se regañaba mentalmente cada vez que caía en el mismo ciclo depresivo. Lo cierto era que el peliverde nunca le había rehuido o rechazado alguna muestra de cariño, que ya eran varias; pero una cosa era aceptarlas por cortesía y otra muy diferente por amor.

Suspiro profundamente, alzando la vista al cielo, deseo que ese momento durara para siempre.

– ¡Eh, Tatsu! Mira –el peliverde señalo un punto en el cielo donde daba inicio una lluvia de estrellas. – ¡Wow! Son hermosas –exclamó el chico, acomodándose mejor en su lugar.

–Sí, lo son –respondió el mayor, cambiando su vista del cielo a Ryuichi, se veía particularmente encantador esa noche, tal vez fuera el efecto de la lluvia. En acto reflejo, removió un mechón de cabello verde y lo acomodo detrás de su oreja, con esto, Ryuichi volteo a verlo aun con su sonrisa infantil en el rostro.

– ¿No vas a pedir un deseo, Tatsu? Las estrellas se van a acabar pronto

–No es necesario –respondió con un semblante demasiado serio en su persona. –Ya estoy donde quiero estar.

Ryuichi se sonrojo con el comentario, pero el color no fue muy notorio por la oscuridad. Una última estrella cayó a la tierra.

– ¿No... no extrañas a los demás?

–No, realmente no. Lo haría en caso de estar solo o con otra persona pero, llámalo suerte o casualidad, me toco contigo. No hay nada más que se pueda pedir.

En realidad si la hay pensó el pelinegro pero no se animaba a preguntar. Le sonrió a Ryuichi antes de levantarse de la roca.

–Es mejor ir a descansar, quizás podamos llegar mañana a la montaña –agregó, dio media vuelta y comenzó a alejarse cuando un repentino golpecito en la espalda lo sorprendió. Quiso girar para descubrir que había sido pero unos brazos lo atraparon por la cintura, a su espalda escucho la voz de Ryuichi.

–¿Te gusto?– preguntó repentinamente.

–Sí –respondió el pelinegro sin dudar.

–¿Por que¿Por que te gustaría alguien como yo?

Tatsuha lo medito un momento pues no esperaba pregunta como esa, pasados unos minutos respondió: –No lo se, no es algo que pueda explicar con palabras pero... – tomo las muñecas de Ryuichi y volteo su cuerpo para quedar cara a cara. –Creo que fue tu sonrisa; no la que muestras a diario sino la que reservas para los momentos en que eres realmente feliz.

El peliverde abrió los ojos sorprendido, no imaginaba que el chico había puesto atención a algo como eso cuando eran contadas las personas que podían leerlo de esa forma. No supo si llorar o reír pero, en ambos casos, solo era para demostrar felicidad.

–¿Y yo? –Tatsuha rompió el silencio decidiendo tirar todo por la borda. –¿Te gusto, Ryuichi? –continuaba sosteniéndolo por las muñecas. El chico no respondió pero tampoco se zafo del agarre, solo desvió la mirada bastante avergonzado.

Esto fue como una flecha al corazón pero, si ya había llegado tan lejos, lo ultimo que tatsuha iba a hacer era echarse para atrás y fingir que nada había pasado. Acerco una mano al rostro del peliverde, haciendo que este cerrara los ojos creyendo que iba a golpearlo.

–¿Te disgusta si hago esto? –pregunto el pelinegro acariciando su mejilla; Ryuichi negó con la cabeza.

–¿Y esto?– le beso ambas manos, Ryuichi volvió a negar. Tatsuha beso su mejilla preguntando una vez mas a lo que Ryuichi respondió que no con voz muy baja.

–¿Y que dices de esto? –lo tomo del rostro con ternura y beso sus labios como si fueran el objeto mas delicado y sagrado en la tierra. La sangre del peliverde ardía a través de sus venas y parecía como si el corazón quisiera salírsele del pecho.

–N-no... – la mente del peliverde comenzaba a nublarse. Tatsuha sonrió de lo mas lindo al ver el comportamiento de Ryuichi, lo abrazo con cariño, acariciando su cabello y la espalda.

–Te amo –murmuró el pelinegro. –Voy a hacer lo posible para que tú te enamores de mí.

Ryuichi levanto la mirada, observando los ojos de Tatsuha, sintió un enorme deseo de llorar pues jamás creyó que persona alguna volviera a sentir un amor así por su persona.

–Tatsuha... –hablo con un hilo de voz.

–Regresemos, necesitas descansar. O ¿prefieres quedarte aquí?

–Donde sea... esta bien... –bajó el rostro bastante avergonzado y con una voz si apenas audible agregó –mientras sea contigo...–. Tatsuha rió bastante complacido, la noche prometía más con un poco de suerte pero decidió que con eso era suficiente, por ahora, tiempo es lo que les sobraba.

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Un suspiro largo y profundo... Otro suspiro... y otro más... Se cruzó de brazos haciendo una mueca con los labios, se acomodo de costado, se giro al otro, se recostó en un tronco y después se levanto para volver a sentarse con las piernas cruzadas; por un momento, se quedó quieto, pasando su mirada amatista de Mika a Yuki, de Yuki a Noriko y de Noriko a Hiro, con el ceño fruncido en gesto de elocuencia. Iba a levantarse una vez más y comenzar con su ciclo de movimientos pero fue interrumpido por un Yuki Eiri muy malhumorado.

–¡Quieres quedarte quieto de una maldita vez¡Me estas mareando!– una vena palpitaba furiosamente en la frente del rubio de ojos dorados. Su mirada furiosa lanzaba el claro mensaje de "Te voy a matar".

–Aauuhhnn... es que estoy aburrido...– Shuichi hizo un gracioso puchero dejándose deslizar sobre el tronco del árbol. –Y tengo hambre...– la frase fue seguida de un gruñido estomacal. A Hiro esto le pareció muy gracioso ganándose una mirada asesina por parte de Yuki.

–Pues haz algo productivo, aunque no se si comprendas el significado de dicha palabra.

–¡Oi¡Claro que lo entiendo, no soy tonto! Quizás un poco despistado pero nada más.

El rubio enarco una ceja bastante incrédulo. –¿Estás preguntando o estás afirmando? Porque, en los dos casos, no hay nada aproximado a la realidad.

Shuichi abrió la boca bastante ofendido y hasta tomo aire para empezar a discutir pero, nuevamente, fue interrumpido.

–Ya cállense los dos. Shuichi, solo ignóralo, Eiri esta de mal humor porque tampoco ha comido y eso le causa dolor de cabeza, ya se calmara después de la cena.

–¡Ja, lo sabía! No soy el único – el pelirrosa hizo una expresión de victoria.

–Mira quien habla -dijo Eiri con cizaña –, hermana abusiva. Recuerdo cuando nos encerraste a Tatsuha y a mi solo para comerte nuestra porción de postre.

–¿Que? Debes estar inventando porque yo no recuerdo nada de eso, además ¿que tiene que ver con lo que estamos hablando?

–Es para demostrar lo bruja que eres aunque quieras aparentar lo contrario.

–¡No soy una bruja!

–Demuéstralo.

–¡Eres un idiota! Pero de que me quejo si siempre lo haz sido. Hermanos menores, son TAN inmaduros.

–El que seas la mayor no te hace más madura, solo vieja.

–¡Ahora si te lo ganaste¡Juro que voy a arrancarte la cabeza!

–Eso quiero verlo.

–¡Ustedes dos, basta! –de entre los árboles, apareció Tohma, tenía los brazos sobre las caderas y observaba a los hermanos Uesugi como un padre molesto; detrás de él venía K cargando el cuerpo sin vida de un cerdo salvaje. –¿Nos ausentamos por un par de minutos y ya están intentando sacarse las tripas el uno al otro? Se portan peor que niños.

–Es que tienen hambre –dijo Shu con su mejor carita de ángel.

–Todos tenemos hambre pero esa no es razón para comportarse así... Como sea, será mejor que ayuden a preparar la cena.

El resto se levanto de sus lugares y fue a ayudar. Yuki volvió a mirar intensamente al pelirrosa pero este se hizo el desentendido caminado hacia el otro lado y silbando como si nada.

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Noriko se encontraba recostada sobre el césped de un pequeño claro no muy lejos del lugar de campamento. Mantenía la mirada clavada en el negro firmamento y el sinfín de pequeñas luces titilantes; suspiro profundamente llenándose los pulmones del aire frío de la noche, sintió un par de escalofríos por la espalda.

Para cuando volvió a suspirar, una lluvia de estrellas surcaba el cielo nocturno, llenando el ambiente con su luz mística. Noriko recordó que aquellas luces marcaban el camino hacia el Paraíso... se pregunto si los Guardianes también iban al cielo... ¿se reencontraría con la madre y el padre de Noriko?

–Ojala yo también pueda ir pronto...– dijo al viento.

–¿A donde quieres ir? –Shuichi venia caminado en dirección del campamento con una amplia sonrisa en el rostro y admirando el espectáculo de estrellas. –A mi abuelo le encantaban este tipo de cosas, jamás se perdía una lluvia de estrellas... seguro que ha de estar viendo esta donde quiera que este. ¿Puedo sentarme aquí?– señaló a un costado del lugar donde Noriko estaba recostada.

–Claro –la chica se reincorporo, apoyando el peso del cuerpo en las manos y sus piernas extendidas al frente. –Creí que estabas con los demás.

–¡Nah! Esos dos siguen discutiendo, creo que aún tienen hambre.

–¡Pero si el animal que trajeron era enorme!

–Pues parece que no fue suficiente... quizás, de donde vienen, están acostumbrados a devorar granjas enteras; cualquiera que sea el caso, me canse de verlos discutir y preferir venir a dar una vuelta, no sabía que andabas por aquí.

–Mmn... solo quería estar un momento a solas... –la pelimorada levanto la mirada al cielo. Shuichi la observo un momento, tomando detalle de las expresiones de su cara, había abierto la boca para hablar pero la chica se le adelanto sin la intención de interrumpirlo pues aún mantenía la mirada hacia el cielo.

–A mi madre también le gustaba ver las estrellas, solía decir que en noches como esta el camino hacia el Paraíso se abre para todos los espíritus y que son tantas las almas que ascienden que hasta las personas normales pueden verlo –señalo a la lluvia de estrellas para explicarse mejor.

–¿En serio? Nunca había escuchado esa historia. Pues... –el chico también levantó la mirada – ...yo creo que allí también van plantas y animales porque son muchísimas almas. Tal vez mi abuelo vaya allí... dragones también...

Noriko volteó a ver a su compañero y este le regresó la mirada aún sonriendo. La chica respondió al gesto también con una tenue sonrisa.

–Sí, dragones también caminan por allí...

–¿Es ese lugar al que te gustaría ir pronto?

–...sí...

–...a mi también... pero, sabes, soy de la idea de que primero tienes que cumplir con tu destino aquí, descubrir y concluir el motivo que nos trajo a este tiempo y a este lugar, solo entonces uno puede marcharse sintiéndose feliz y satisfecho... Quiero volver a ver a mi abuelo, conocer a mis padres pero no puedo, no hasta concluir mi misión así me tome muchos años... Además, no estoy tan solo como pensaba... –giró la cabeza hacia el lugar del campamento. – Y tampoco me siento triste...

–...entiendo... -respondió Noriko después de un momento de silencio. –Entiendo lo que quieres decir pero...

-Nunca es fácil, nadie dijo que lo fuera pero uno aprende a superarlo y a seguir viviendo hasta encontrar el final feliz. Todas las historias tienen un final feliz.

–¡Hey, chicos¿Qué hacen allá? Van a enfermarse.

De la orilla del claro, aparecieron las figuras de Mika y Yuki. La castaña usaba las manos para amplificar la voz. Shu y Noriko giraron los rostros, se levantaron con calma y disfrutaron de lo último de la lluvia de estrellas.

–Lo ves, hasta ellos que estaban intentando asesinarse hace unos instantes ahora tienen su final feliz –Shu hablaba en voz bajita, señalando a Mika y Yuki que, en ese momento, mantenían una conversación como dos personas civilizadas. Noriko solo rió ante esto, que bueno era tener amigos.

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Tana: ¿Qué os parecio?

Julia: Esperamos sus comentarios

Razel: Y prometo que latigueare a la escritora para que responda sus comentarios en el momento mismo que los reciba, no un año después

Tana: TT.TT

Julia: Bye bye! Have a nice day!