Epílogo: Eternidad

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"Pues¿Quién se acordara de ti entre los muertos?

¿Quién te alabara donde reina la muerte?"

(Salmo 6 )

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El fuego crepitaba a sus espaldas. Aquella noche se encontraba en la penumbra, como casi todas las otras noches. Movió sus dedos suavemente y escuchó el sonido de la plata siendo frotada. Respiró profundamente y se reacomodó en el sillón.

Un suave sonido inundó el lugar, el animal agitó las alas sin hacer mucho ruido; como si supiera que debía guardar silenció. Lanzó un quedo ulular y se posó en el brazo del sillón; en donde su amo le esperaba.

El hombre tomó la carta y la abrió lentamente; la leyó sin prisa. La comisura de sus labios se curveó delicadamente. La tiró al suelo y volvió a enlazar sus manos, frotando una vez más la plata.

Remus era padre de un lindo niño; era conmovedor. Sirius le reclamaba por no ir con su amigo, aunque sea por unos momentos, Vanesa y Peter le enviaban saludos. ¿Acaso no eran los mejores amigos? Todos le enviaban suerte. Sabían que él no la necesitaba, pero...así eran los amigos.

Se reacomodó en la sillón de una plaza, una vez más. Aquella noche, no lograba estarse en paz. Era como si supiera que algo ocurriría, pero no tenía idea de que.

Los sollozos repentinos, fueron los que le animaron a levantase del sillón. Avanzó lentamente y llegó justo antes de que los sollozos se convirtieran en un llanto agudo. Meció la cuna suavemente y esperó a que volviera a caer el silencio. Se llevó una mano al cabello y se lo alborotó. Era hora de pasar a la niña a una cama, la cuna era para bebes más pequeños. Siguió meciendo el mueble, hasta que ella dejó de moverse. Sus pequeñas manos se cerraron en la manta de color azul marino y suspiró pesadamente. La respiración se le hizo más profunda y constante; se había dormido de nuevo.

Le observó dormir en silencio. Adoraba a su pequeña desconocida, nunca olvidaría la noche en la que Seth había aparecido en la puerta, con la bebe en brazos. (Había ido a la casa de sus suegros, por mera casualidad, aquella visita no había sido concertada, sin embargo, jamás se arrepentiría.) Enio estaba histérica, pues una madre sin dinero, ni corazón (y claramente sin razón y sentido de lógica) había dejado a la niña en la puerta de su casa. Los dos estaban demasiado grandes para cuidar de una niña, además los dos ya estaban lo suficientemente fastidiados por los nietos, para que todavía cuidaran de una niña propia. Si James no le acogía, la tirarían en el primer barranco.

Era una chiquita de no más de ocho meses, con una pelusita rojiza pecaminosa como cabellera, y ojos siniestramente negros. Harry necesitaba compañía y como él no planeaba casarse hasta dentro de dos milenios¿Por qué no adoptar a la niña? Además él adoraba a los niños, ninguno de sus suegros dijo palabra alguna por ello. Aunque Seth se veía ligeramente disgustado.

La puerta se abrió, su hijo entró por esta en completo silenció, y totalmente erguido.

"Padre"

James giró lentamente hacia él y dio un paso.

"El carruaje esta listo"

No entendía porque Harry, se empeñaba en hacerse cargo de cosas como ésas, cualquier sirviente bastaría. La casa estaba llena de fieles sirvientes que dirían eso al señor de la casa.

"Te quedaras a cuidar de Kali"

Harry asintió con la cabeza.

James tomó su capa del sillón y salió, no sin antes revolverle el cabello a Harry de forma cariñosa.

No era la gran mansión, (casi castillo) que una vez fue, aquel soberbio nido de los Evans, sin embargo la casa crecía con una velocidad impresionante. No se encontraban los mismos espíritus, entes, ni gárgolas en la casa. Pero la gran mayoría de los que habitan ahora, demostraban día a día su lealtad a la familia.

"Señor" el elfo domestico le hizo un profunda reverencia. Y abrió la puerta del carruaje.

James entró el carruaje y se sentó cómodamente. Ahora viajaba frecuentemente de noche, y pese a que él, arreglaba sus asuntos de noche, no alcanzaba a comprender porque el ministro de magia, había convocado aquella sesión; a media noche. ¿Acaso no sabía que de noche, todos los gatos son pardos? Que falta de tacto de su parte. Ésa noche, James tenía infinidad de cosas que arreglar, además, se suponía que debería estar festejando con Remus. Que ganas de molestar.

La cortina de su carruaje se movió, y observó el Londres que existía bajo sus pies. Era un hermoso Londres con luces de mil de colores. Una sociedad que bullía en movimiento, miles de puntitos se movían constantemente en diversos flujos.

Los thestarls avanzaban a gran velocidad, esquivando los altos edificios del Londres muggle. La luces fluorescentes se adentraban en la cabina, pese que esta iba custodiada por gruesas cortinas. La luz y el ruido, también se colaban. ¡Ah los muggles! Le encantaba la ignorancia en la que ellos vivían, lejos de los disturbios del mundo mágico. Ciegos a las negras tormentas que azotaban a la magia. Ignorantes de que el mago más perverso de todos los tiempos, vapuleaba a la comunidad mágica insistentemente.

Los caballos y el carruaje se inclinaron vertiginosamente, y en una rápida caída, traspasaron la acera muggle; para detenerse metros más abajo, en la entrada del ministerio de magia. La multitud que aún rondaba por ahí, comenzó a cuchichear repentinamente.

El carruaje que hacía su espectacular aparición, no podía ser otro, que el carruaje del señor Potter. Toda la comunidad mágica lo conocía; era inconfundible. Con sus ruedas de plata y esmeraldas; maderos negros con filamentos de oro blanco; riendas del más fino cuero y piedras preciosas incrustadas; cortinas de satén, y demás ornamentos que gritaban a los cuatro vientos¡No tengo en que gastar mi dinero! Pero reconocían el carruaje, por su impresionante escudo de armas: un circulo de rosas, con la telaraña y las moiras dispuestas en triangulo. La lanza y la espada se entrecruzaban formando una cruz inclinada. Sobre de ellas, se encontraba un pergamino que en la parte media superior, se encontraban dibujadas una luna creciente, coronada por la estrella de cinco puntas. En la parte baja del pergamino, se encontraban inscritas antiguas runas y en el centro un ribeteada P resaltaba por encima de todos.

Los reporteros del Profeta se congregaron en el lugar, cuando aparecía el carruaje del primogénito de los Potter, diversos chismes intrincados se levantaban.

La puerta se abrió, dando paso al señor Potter. Iba ataviado con una elegante túnica de seda negra, adornada por numerosos diamantes y zafiros. Sus dedos eran adornados por varios anillos de piedras preciosas. Hasta sus botas, estaban adornadas con abundantes gemas. Avanzó entre el gentío, disipando a la multitud con cada uno de sus pasos. No era nada raro, que todo el mundo rehuyera ligeramente, del único heredero de las posesiones de dos grandes familias. De él emanaba una natural fuerza atrayente, que iba más allá de lo físico. Cada uno de sus arrogantes movimientos, denotaba que él, era un ser en extremo influyente.

"Por aquí, señor Potter" el chambelán, le escoltó por el ministerio, hasta llegar al lugar de la audiencia.

Ya había estado en aquellos amplios lugares, en donde enjuiciaban a un sin fin de gente. Las gradas estaban a reventar, reconoció a varios reporteros del Profeta. Todos cuchicheaban y se agitaban. Que gente tan molesta. Se sentó en el banco del centro, con gran majestuosidad.

"¿Es usted, James Charles Potter?" preguntó el hombre de peluquín blanco, escrutándole con la mirada.

"Sí" contestó secamente.

"¿Sabe porque está usted aquí, esta noche?"

James divagó su vista por el lugar "Según sé, es por ridículos cometarios, sobre...un complot, en contra de los Evans"

"Comparece ante este jurado, por los cargos de: Obstrucción de la ley, Complot en contra de los señores Evans, y se le imputan asesinatos a miembros de la comunidad mágica"

"No olvide, que me vi involucrado en una absurda treta para matar a Severus Snape en mi sexto año de Hogwarts, tengo alrededor de ochocientos setenta y tres acusaciones, por haber usado alguna maldición en contra de mis compañeros de clase. Cumplí con más de tres mil detenciones, y se me acusa de...he perdido la cuenta, de cuantas veces me señalaron, como probable líder de diabluras y millones de raras estrategias, para poner en ridículo a mis compañeros y...oh claro, robarme la novia ajena"

Una risa colectiva, inundo el lugar. El ministro golpeó con su martillo, obligando a la concurrencia a callarse.

"¡Esto es serio, señor Potter!"

"Las acusaciones, también las decían con mucha seriedad" replicó.

Eduard soltó un pesado resoplido.

"Rememoré. Usted ha protegido las malas acciones de los Evans y...¡Se niega a reconocer que la señora: Lilian Eva..."

"Potter" le interrumpió James.

"Lilian Potter" recalcó Eduard "Su exmujer, asesinó a alrededor de trescientas personas, en toda su vida. Cuando ella lo reconoció; ¡Enfrente de nosotros tres!"

"Número uno: Jamás me opuse a que revisaran los movimientos de los Evans, sencillamente exprese mi opinión. Porque hasta donde yo sé, no se le ha comprobado a ningún ser perteneciente a dicha familia un sólo crimen. Todos especulan que hicieron, esto y aquello, sin embargo ¿Dónde están las pruebas? . ¿Alguno de ustedes tiene la prueba infalible de que así sea? Por tanto, les dije: sí en mil años de historia, no han podido encontrar la más mínima prueba en contra de los Evans¿por qué creen que ahora la encontraran?" explicó James tranquilamente, dirigiéndose al jurado.

"¡Los movimientos de los Evans, siempre han sido siniestros!" estalló Eduard.

James puso los ojos en blanco "¿Puede comprobarlo?" Eduard negó con la cabeza "Entonces, son sólo suposiciones hipotéticas, y usted no puede levantar semejantes comentarios, sin argumentos validos; porque entonces, estaría cometiendo perjurio.

«En el caso de mi esposa, yo no recuerdo que ella haya afirmado eso. No se de donde saca semejante tontería"

"¡El señor Black...!" exclamó Eduard.

"Sirius ya se presentó aquí y dijo, lo que tenía que decir. ¿él recuerda ese comentario? Me parece curioso que solo usted lo recuerde."

"¡Y más curioso es, que dos seres cercanos a la señora Eva..."

"¡Potter!" le corrigió una vez más James.

"A la señora Potter, la protejan"

"Aún estando muerta" añadió James "Si ella hubiera hecho eso, y yo lo niego ¿Qué sentido tendría? Uno no puede enjuiciar a un muerto"

"Pero sí a su consorte"

"Estábamos casados, por todas las de la ley" le aclaró James "¡Y ella no hizo eso! Mi esposa era incapaz"

"¡Su esposa no era un ángel!"

"Ni yo tampoco lo soy" contestó James tranquilamente.

"Ella provenía de una familia de asesinos"

"¿Hay pruebas de ello?" preguntó James lacónicamente.

"Su esposa muerta, mató a la señora O'Hare. Lo hizo frente a nuestro ojos, con poderes prohibidos"

"¡Fue en defensa propia! La señora O'Hare, intentó matarla. Usted, también hubiera hecho lo mismo. ¡Sólo defendía su vida!"

"Ella comenzó, si su mujer, no hubiera convertido a la señora O'Hare en quimera; transmutación que por cierto esta prohibida. ¡No se hubiera expuesto al peligro!"

"¡Druon Kruvakrozen, la iba a atacar! Ella estaba defendiéndose, así como a su familia. Porque el ministerio creía que, Lily había matado al teniente O'Hare, cuando en realidad, había sido Devorak Kruvakrozen¡A quien usted protegía!"

"¡Pero su esposa usaba magia prohibida!"

"Sólo usted le llama a eso, magia prohibida. Lily únicamente aplicó una transformación. Si eso es prohibido ¿Por qué lo enseñan en Hogwarts? O en la academia de aurores"

"¡No tenía derecho a transformar a un humano!"

"No tenían derecho los Kruvakrozen a atacarnos" apuntó James.

"Usted, esta locamente cegado por la mayor de las Evans"

"¡Amaba a mi esposa! Ella no era como usted trata de describirla y no permitiré que ensucie su memoria. ¡No hay pruebas de nada de lo que dice! Sólo supone cosas, cegado por un mito social"

Eduard suspiró exasperado y se reacomodo la peluca. "Entonces supongo que también, presentara objeciones a las acusaciones de complot contra los señores Evans"

James rió descaradamente "¿Y que motivo tenía para, hacer algo en contra de ellos?"

"Usted resultó ser su único heredero. Usted, que no era...familiar directo de ellos, además nunca se llevó bien con Seth Evans"

"En efecto, nunca tuvimos una relación muy estrecha" dijo James encogiéndose de hombros "Sin embargo, jamás hubiera intentado algo en su contra. Las muertes de Seth y Enio Evans, hasta la fecha son misteriosas. Y creo que los principales sospechosos, son los mortífagos, no yo. En cuanto a lo de la herencia, yo mismo me sorprendí. Los motivos de ello, son asunto de Seth y Enio Evans" continuó diciendo, en un tono monótono "Matar a mis suegros por dinero. ¡Por el amor de Dios! Como nací en una familia, pobre y carente de recursos, sólo ambiciono dinero. Disculpe es que...siempre sufrí penurias en mi infancia" ironizó James

Una nueva risa contagió la sala. Los Potter tenían una ostentosa fortuna, aquellas palabras eran hilarantes.

"Tiene acusaciones serias de diversos asesinatos"

James se miró las uñas de los dedos, como si estas, fueran interesantes.

"¿Y como fue que los cometí?" le cuestionó.

El ministro hizo una mueca de fastidió "Lanzando la maldición asesina y...con artes oscuras, sólo conocidas por los antiguos"

"¿Y de donde se supone, que aprendí, esas "artes" oscuras, conocidas por los antiguos?"

"De la familia de la señora Evan..."

"Potter" le corrigió James "Ah por Dios, y; ¿En verdad tenían ellos ese conocimiento?" le interrogó cruzándose de brazos "Porque, a mi nunca me lo enseñaron"

"Todo el mundo sabe..."

"Todo el mundo chismea" apuntó James "No hay ni una sola alma, en este lugar que pueda comprobarlo. ¡Les retó a que lo hagan! . ¡Le retó a comprobar con hechos y no suposiciones o leyendas urbanas, lo que está diciendo!"

"Esos días..."

"Esos días en los que, en teoría cometí asesinatos, me encontraba en casa cuidado de mis hijos. Usted no quiere tomar la palabra de mis sirvientes o mis hijos, ése no es mi problema"

"Los sirvientes, encubrirán a su amo"

James puso los ojos en blanco "Bien, entonces siga suponiendo"

"Señor Potter..."

"Señores del jurado, escuchen a su ministro" profirió James girándose a las personas de los estrados, poniéndose de pie "Me acusa de encubrir a mi esposa, matar a mis suegros y asesinar a gente de la comunidad mágica. Todos sus argumentos basados en las suposiciones de que los Evans, eran gente mala. Tal vez, toda la prole Evans, eran personas de aspecto siniestro, sin embargo, jamás se ha encontrado prueba alguna, de que hicieran daño.

«Yo soy una prueba de ello. Me casé en secreto con la mayor de sus hijas, a quien amaba enteramente. Y jamás intentaron hacerme daño, por arrebatarles por la fuerza, a la heredera y cabeza de la familia. Por el contrario me aceptaron en la familia, a mí, un ser de sangre pura, pero cuyas intenciones; conocida por todos ustedes, siempre han sido en beneficio de la comunidad. Alguien que no concordaba con los ideales puristas de los Evans.

«Me acusa de atentar contra la familia, que me aceptó. Y nunca presentó objeción alguna a la unión, a la fuerza, entre nuestras familias. Y todavía tiene el descaro de imputarme asesinatos de seres que jamás conocí. Negándose a aceptar la palabra de mi hijo o mis sirvientes. ¡Decidme! . ¿Qué he hecho yo mal? .¿Por qué se me acusa de semejantes ultrajes?" James se dejó abatir en la silla lo más íntegramente posible.

"Levanten la mano, aquellas personas que crean que el señor Potter es inocente" recitó Eduard.

Las manos se alzaron velozmente, sumaban más de los tres cuartos.

"Quienes, crean que es culpable de los cargos"

Pocas manos se alzaron. Eduard miró a James fijamente, claramente, aquello no había terminado. Aún quedaban muchas cosas por hacer, apenas iniciaba la batalla entre ellos dos.

"¡El señor Potter, queda declarado como inocente...por el momento!"

James se levantó de la silla y salió de inmediato. Había tantas cosas que hacer. No dio tregua a sus seguidores, se montó en su carruaje y salió huyendo del lugar. Le fastidiaba que las mujeres le siguieran, tenía dos hijos de los cuales cuidar, para todavía cargar con una fastidiosa mujer parlanchina. Él no deseaba casarse, al menos, no dentro de los próximos dos milenios. Se reacomodó en su asiento y esperó pacientemente a llegar a su hogar.

Está vez, fue una elfina la que le recibió con una profunda reverencia.

"Señor" habló con una voz solemne "Hemos encontrado a un intruso en la mansión. Intentó llegar, hasta el señorito y la señorita Potter"

James suspiró ¿Acaso nunca aprehendían la lección? El hombre se deshizo de su capa y bajo hasta las entrañas de la mansión Evans, atravesando un sin fin de paredes y pasadizos ocultos.

Abrió la última puerta del pasadizo y entró en una gran estancia. El lugar estaba escasamente alumbrado, el aire estaba viciado, por la humedad, el salitre, el sudor, la sangre y la podredumbre. James se pasó la mano por el cabello y tomó una silla, y la colocó en el lugar más alumbrado del lugar.

"No te diré absolutamente nada" dijo el hombre que estaba amarrado en una mesa, extraña hasta para él.

James parpadeó "¿Y que podrías decir?" preguntó "Se a que te enviaron, vienes a lo mismo que tus demás compañeros. ¿Por qué crees que me interesan tus palabras?"

El mortígafo rió "¿Y porque me tienes aquí? . ¿Qué piensas hacerme? Dejarme morir de hambre" el hombre alzó la cabeza, observando a James fijamente "No tienes el corazón, Potter. Tú no eres como nosotros, déjame ya"

James rió, haciendo retumbar su fría risa por todo el macabro lugar. "No tengo el corazón" murmuró "No tienes idea, de en donde has venido a parar" James sacó su varita y apuntó hacia el condenado.

"¿Vas a aplicarme una maldición imperdonable? Vamos, entre tú y yo, no creo una sola de todas esas acusaciones"

"Es una lástima" dijo James con si estuviera ofendido "Porque, entre tú y yo. " La varita se agitó y algo extraño crujió. "Sí lo hice"

Las cadenas que sostenían al hombre, comenzaron a moverse.

"¿Qué...diablos es..?" preguntó, con cierto tonó de nerviosismo en su voz.

James suspiró "¿Acaso no estudiaste historia de la magia?" chasqueó la lengua negativamente "Es un antiguo instrumento de tortura. Los muggles le llamaban, "el potro" verás, os explicare como morirás" los ojos del mortífago brillaron intensamente "Oh¿Creías que te iba a dejar libre?" James rió "Que divertido, pero no...nadie que se atreva a penetrar esta casa por la fuerza, sobrevivirá"

"Vamos Potter, deja de jugar al niño malo"

"Primero, sufrirás la dislocación de los hombros, con un intenso dolor de los muslos. Luego, las rodillas, la cadera y los codos comenzaran a descoyuntarse, y después, se te separaran todos muy ruidosamente. Y como esto no se acaba, hasta que dejas de respirar. Te irás desmembrando, poco a poco, hasta que tus funciones vitales, van cesando lenta y dolorosamente. La gente lograba estirarse alrededor de unos...treinta centímetros"

"¡Estas jugando!" exclamó.

"Dile eso a tus músculos" dijo James, sonriendo.

La voluntad ferra del condenado, tembló. Intentó safarse, pero ya era demasiado tarde. Sus músculos se tensaron y sus huesos sufrieron un terrible tirón. Un extraño cosquilleo invadió sus piernas.

"¡Te diré, todo lo que desees!" suplicó.

James se miró las uñas de las manos. "No me interesa"

"¡Detenlo!"

"¿Duele?" preguntó James sin mirar al hombre "Sólo un poco ¿no?"

James observó con el mortífago tensaba, los músculos de la garganta y la mandíbula. "¡Déjate de juegos! No quería venir aquí. Ellos me enviaron"

"Ya he escuchado eso¿dónde fue?" reflexiono James "¡Oh, lo recuerdo! Fue uno de tus compañeros...alguien llamado, Elfman"

"¡No, Elfaman fue...atacado por trolls!"

"De hecho...fue el conejillo de indas, de la rueda. No sabía si ese artefacto servia aún. Debiste ver como lentamente se volvía una masa viscosa y amorfa con astillas de huesos por todos lados. Se parecía mucho a un pulpo fuera del agua, chillando como un gato al que destripan vivo. La rueda, servía a la perfección"

De algún modo el mortífago supo que, el señor Potter, no estaba mintiendo. Primero sonó una rodilla, luego la otra; sus boca lanzó tremendos alaridos que bien pudieron haber levantado muertos. La separación de los huesos era algo sumamente doloroso. Las cadenas, seguía y seguían estirándose a cada segundo. El mortífago, no sabía que era más escabroso, sufrir aquello o ver la cara indiferente, de James, observando todo aquel tormento, sin sentir absolutamente nada.

"¡Hablare con él! Te dará poder y dinero" gritó el hombre en su suplicio.

"¿Y yo para que lo quiero? No deseo poder, ni quiero dinero. Ya lo tengo"

"¡Tu esposa, la revivirá!"

Los ojos de James centellaron "No hay forma de revivir a nadie, eso...no es posible"

"¡Es lo que tú crees!"

"Los chicos como tú, se creen todo lo que les dicen. No creas en tonterías"

"¡Desapareceré, me esconderé, huiré, no volveré"

James alzó una ceja "Me gusta más mi método. No volveré a verte, estoy es seguro, y tampoco abrirás la boca"

"¡No quiero morir!"

James soltó un bufido "¿Y por eso te uniste a Voldemort? Eres un completo idiota. Sí no deseas morir, entonces jamás hubieras puesto un pie en mi casa. Nadie sale vivo de ella. ¿Por qué piensas que tú tendrás más suerte, que tus demás compañeros? Ninguno a regresado vivo"

"Burton..."

"Ahorra energías, aún te falta mucho. Burtons esta por allá..." señaló James con la varita iluminando.

Un hombre con la boca abierta miraba el vacío. Se encontraba sentado y su cuello era rodeado por una cinta de acero negra.

"Le llaman "el garrote" éste que vez, es una hermosa pieza de la famosa "Catalana" rompe vértebras cervicales, empuja todo el cuello aplastando la traquea, matando por asfixia. Si no, muere por daño letal a la medula espinal. Puede ser una muerte lenta o rápida"

Y más gritos de dolor resonaron por todo el lugar.

"Algún día Voldemort, lo sabrá"

James suspiró "Ya lo sabe. Por eso no envía a sus mejores mortífagos. Cree que quizás me pueda apiadar de uno de los aprendices, pero él y Eduard se equivocan por completo"

"Tú...tuu"

"Si, también he matado un par de aurores, son un fastidio" dijo James tranquilamente "Es tarde, y tú vas para largo. Mañana tengo que levantarme temprano. Harry tiene practica de quidditch"

"¡Cobarde!"

"Ya he visto morir a muchos como tú. No eres el primero, ni el último"

James salió del lugar, sin hacer caso de los gritos que retumbaban en el interior.

"Señor"

"Ya sabes que hacer Jinx" dijo James fríamente "Lejos de casa por favor" la elfina asintió haciéndole una gran reverencia "¿Los chicos ya están en sus camas, verdad?"

"Si señor"

"Ya vete a dormir Jinx, el que está adentro; podrás recogerlo mañana. Cuando éste más calladito" habló James mientras caminaba por el pasillo oscuro a lado de la elfina.

"Como usted ordene"

"¿Qué tal vamos en las cocinas?. ¿Earl ya está mejor? O debería llamar a un...cuidador. No quiero que se enferme más"

"Él se está mejorando, con todos los cuidados que usted le proporciona"

"Me alegro Jinx, me alegro" James se tocó las manos y posó su mirada en el vacío "Jinx, tiren el cuerpo en algún canal. Mejor...déjenlo cerca de la casa de Eduard" pidió James.

"Lo que usted desee amo" La elfina levantó su rostro y chasqueó los dedos, desapareciendo del lugar.

La casa, se encontraba en completo silenció. Los negros pasillos lucían interminablemente largos y siniestros. Las sombras le acechaban por todos lados, no había ni un solo lugar en donde la penumbra no se adentrara. Toda aquella casa le parecía, enormemente grande, sin embargo. Entre más espacio, más se confundía el enemigo. Entró en su cuarto y abrió las ventanas de par en par. La luna brillaba entrando apenas en un cuarto menguante.

"Dime querida¿Cuándo volverás? . ¿Cuándo sabré la verdad? No puedo dirigir a Harry a través de pasadizos oscuros, sin saber a donde llegaremos al final. Sabes que Voldemort no nos dejara en paz. Seth, no moverá ni un solo dedo, aunque pudiera hacerlo. ¿Cómo diablos descifraré el secreto de los Evans?"

Las puertas de su cuarto se abrieron dejando entrar a una figura silenciosa.

"Buenas noches papá"

James se metió las manos a los bolsillo y miró al niño que se le acercaba.

"Buenas noches Harry"

"Papá...volverán ¿no es así?"

James suspiró "Sí, Harry"

"¿Siempre lo harán?"

Su padre se encogió de hombros "Quizás"

"Si los reto a duelo..."

"Algún día Harry, hoy no. Pero algún día, deberemos hacerlo"

"¿Cuándo?"

"No lo sé. Pero entonces...entonces ni la luz de sol, será capaz de disipar a las sombras"

"Algún día..." susurró Harry contentó.

"Que duermas bien Harry, no te preocupes por las pesadillas"

El niño sonrió y avanzó hasta él.

"Mamá me cuida de ellas. No le temo a las pesadillas, ni a las sombras. Porque ella es la reina de la oscuridad"

James cargó a su hijo y lo abrazó.

"Así que, ella te cuida" susurró James.

"Siempre me vigila desde las sombras, y ella es hermosa y bella, como una reina"

Sí, ambos lo sabían, ella los cuidaría todo el tiempo. Nunca los dejaría, pues ella era sombra, penumbra, ocultismo y negrura. Era hermosa, bella y misteriosa como la noche. Y la noche, siempre volvería, por más que el sol la desplazara por algún momento, la poderosa noche volvería una vez más y envolvería sus secretos en sus entrañas. No importaba cuando, donde o como, ella que era oscuridad siempre estaría con ellos, pues en sus cuerpos, corazones y mentes, siempre sentirían, a la oscuridad.

¿FIN?

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Las confesiones de Kirsche:

- Jo, jo, jo. Lo sé, tienen ganas de aventarme el monitor en la cabeza. No es el final feliz que esperaban (si es que lo esperaban) ni es un "fin" propiamente dicho. Sea como sea, podemos decir: Aquí termina Feeling the Darknes. ¿Qué nos depara el futuro? . ¿Qué será de nuestros querido amigos? Ni yo misma lo sé.

Espero que hayan disfrutado de esta historia, tanto como a mí me encantó escribirla. Inició como un prospecto de proyecto, algo que si les soy sincera, no esperaba que fuera leído por tantas personas. Menos aún esperaba que fuera considerado un GRAN finc. Número uno, siempre lo he expresado, a mi forma de ver, la trama bastante lineal. Número dos, el ambiente es extremadamente fuera de serie, y quizás eso es lo que más llama la atención ¿Qué se yo? Por tanto agradezco a todos aquellos que han seguido esta historia de principio a fin, a todos los que se nos fueron uniendo con el paso del tiempo, a los que me dejaron sus valiosos comentarios y teorías, me encantaba leerlos. A todos ustedes, muchas gracias.

Emp...y ahora se preguntaran, bueno...¿Se dignará la escritora a decirnos el mentado "secreto" de los Evans? . ¿Sabremos que pasará con Harry? . ¿Alguna vez nos desvelara sus misterios? Creo que, en concreto se preguntan¿Habrá segunda parte? Bueno, no estaba contemplada un segunda parte de Feeling, sin embargo conforme fue avanzando la historia, supe que cabía la posibilidad (Ya sabía yo desde el principio que Lily moriría al final) Como siempre dije: No habrá segunda parte, pero no me gusta decir, nunca. Es decir: puede haber segunda parte y me encantaría que ustedes me dijeran su opinión. ¿Desean acompañarme en la siguiente travesía? . ¿Les gustaría que escribiera una segunda parte?

Tomen en cuenta que ya no va a haber un L+J, es imposible, que Harry ya estaría más grande y que entonces, él sería el eje de la siguiente historia. ¿Les gustaría? Por mi parte, digo que cabe la posibilidad de que sí lo haga, la pregunta es¿A ustedes les gustaría?

Conoce la mejor forma de responderme, reviews, e-mails, lo que sea, la decisión es suya y porque ¿no? También pueden aportar ideas, teorías, sugerencias. Yo tomó todo en cuenta ;).

Por cierto, lamento mucho que algunas personas no hayan podido ver a tiempo la presentación power point de Feeling the Darknes, exclusiva para todos aquellos lectores que disponia de su e-mail (personas que tienen esta historia en favoritas o alertas, o bien reviews y que tenía acceso a su e-mail) debido a problemas de la red; que el servidor no haya podido bajarles el archivo. Apartir de el 02 viernes o 03 sábado de Marzo del 2007, en mi bio podran encontrar el link para poder bajarlo o bien, pueden pedirmelo via Messenger; de momento no puedo adjuntar el archivo via e-mail (problemas con hotmail) en cuanto pueda, me encargare de que les llege a quines me avisaron que había problemas con la presentación. ¡Recuerden! que envie dos o tres mails, indicando la dirección correcta, debido a que la primera dirección era para el documento en Office 2007 y la segunda, era una versión compatible con Office desde el 97 al 2003. Chequen por ahí.

Esperando sus respuestas y despidiéndose de éste magnifico finc:

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Atte: Kirsche Himitsu Fyrof.

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P.D: Todos los reviews anónimos que dejen, pido de favor que dejen sus e-mails, para poder contestarles, de otra forma me veré imposibilitada para ello.