Advertencias: Ana!(¿) Posible crack?

Ana

Mes Pajarito, Día pio:

-No creas que estoy aquí porque yo quiero.

Su mirada cansada choco con mi escarlata, y a pesar de todo sonrió, muy segura del porque.

-Claro que no.

No admitiré frente a ella que pedí guardia solo porque su conversación es hasta cierto grado interesante.

Me senté frente a su celda, como se me estaba haciendo costumbre.

-¿Ya firmó Jogalia el acuerdo?

-Ya lo firmará.

Ella negó con la cabeza levemente sin arrancarse esa mueca de certeza.

-¿Cómo estas tan segura de que no lo hará? –Irritado.

-Ya se lo dije, promete demasiado.

-…

Yo aún no acababa de convencerme, sin embargo lo que si se acabó fueron mis argumentos ante aquella frase. Pero no tardo en aparecerme una pregunta que desde aquel día le gustaba pasearse por las veredas de mi cabeza.

-¿Tú no temes morir?

-En absoluto –Me miro curiosa- ¿Porqué debería tener miedo? Todos moriremos, incluso tú.

-Yo no moriré –Fruncí el ceño- Lo tengo en mi sangre; vida eterna.

-Tu sangre es la sangre de tu gente, y tu cuerpo sus tierras, si ellos pierden… tu pierdes.

-¡Pero eso nunca sucederá!

-"Nunca digas nunca"

Me mantuve con mi sonrisa arrogante, preservando un silencio que debería hacerla meditar las estupideces que acababa de decir, pero a decir verdad quien acabo reviviendo sus palabras fui yo ¿En verdad tendré un fin?

-Orden Teutónica ¿Porqué teme a la muerte?

-¿Cómo puedo temer de algo que no existe para mi? –Expresé en lo que ella suspiró.

-Es tan terco…

-¡Oye! ¿Con quién te crees que…!

-Su abuelo Germania murió ¿no? Al igual que el Antiguo Imperio Romano.

-¡Eran tiempos diferentes!

-Eran exactamente iguales a como lo son ahora y como lo serán en un futuro, con guerras.

-No moriré, punto.

-¿No es su religión la que cree en la resurrección de los muertos y en el paraíso?

-Lo es, pero…

-No le tema a su destino Orden Teutónica, o la felicidad temerá de usted.

-No moriré –Comenzaba a sonar como un auto convencimiento, lo cual era perturbante.

La mujer me miro de una manera extraña y acto seguido deslizo su mano hacia afuera de su celda y tomo la mía.

-Tienes razón.

-Was? –La miré dubitativo y expectante, una parte de mi sospechaba que solo lo estaba diciendo para que me callara.

-Si vives en los demás nunca morirás.

-¿No será "vivir de los demás"? –Ella negó con una sonrisa y soltó mi mano con suavidad, solo hasta ese momento me di cuenta que yo había sujetado la suya.

-Me refiero a que los demás crean en ti y te tengan presente en la mente y el corazón.

-¿Apoco…?

-Morirás en carne como todos, pero si lo consigues tú esencia será inmortal.

Aquella noche no pude dormir, revolviéndome con mis sabanas sin cesar, pensando en la vida y en la muerte, en el odio y el amor. Me sentía hipnotizado por sus palabras.

/

Al día siguiente Jogalia volvió a posponer la reunión, ese día no podía ir donde Ana sin tener una respuesta contraria pero convincente a sus argumentos.

Por supuesto que estaba hablando de Gilbird, mi fiel amigo que se fue y volvió, ese amigo que nunca me abandonaría… al único al que podía considerar un amigo.

-Oe, prisionera –La llame en lo que bajaba las escaleras de piedra, con un plato de comida caliente en la mano; a decir verdad no supe desde cuando comencé a ordenar alimento especial para ella.

-Buenos días Orden –Ana ya no se sorprendía tanto cuando me veía… hmpf, que no piense que le he agarrado cariño ¡Nunca!

Le extendí el recipiente y tome mi posición habitual.

-Esta vez haré que te tragues tus palabras de una vez por todas – Amenacé con mi sonrisa arrogante- Tú última oportunidad ¿Sí o sí?

En vista de no tener una respuesta inmediata le mostré a mi amarillo amigo y ella lo miro un par de segundos sin comprender.

-¡Gilbird no es una compañía cualquiera! –Acaricie sus plumas- Ha estado conmigo desde hace más de 100 años.

Por fin logre dejarla sin palabras, o por lo menos eso pensé.

-¿Fue… brujería?

Yo interpreté el silencio sepulcral que se suponía debía hacer ella.

-¿Qué hiciste Orden Teutónica? –Más que a pregunta sonó a reprimenda, todo el mundo sabía que la brujería se castigaba en la hoguera, y que yo y mi gente éramos de los que se encargaban en exterminar otras fuerzas que fingieran divinidad.

-Gilbird estará a mi lado siempre, eso no tiene nada de malo.

-Tal vez… -Susurró para si misma pero logré oírla- Tal vez… Gilbird debía descansar…

Aquella gota derramó más que un vaso.

Que ella insinuara que yo había echo más mal que bien al aceptar la ayuda del inglés aquel hacia Gilbird era algo que no podía aceptar. Porque yo juré jamás perjudicarlo… y el solo pensar que yo podría haber condenado su pequeña alma por mero egoísmo… era… era inaceptable…

-¿S-Se encuentra bien?

-¡Cállate! –Le di la espalda para que no viera los sentimientos que se derramaban de mis ojos.

Después de todo, así como mi apariencia, mi razonamiento seguía siendo el de un chico de quince.

Al no haber calculado una distancia prudente, ella logro alcanzarme con sus manos tomando mis brazos y obligándome suavemente a girarme y quedarme atrapado en un abrazo muy a pesar de las rejas entre ambos.

-Lo siento.

Demasiado desconcertado y afligido me mantuve en silencio tratando de dejar de sollozar.

-Olvida lo que dije, mirando el cariño que se tienen seguramente Gilbird también prefería permanecer a tu lado.

Reuniendo fuerzas combinadas con orgullo me solté del agarre con el ceño fruncido y secándome los ojos con las muñecas.

-¡Ja! –Mi voz me traiciono, aun sonaba quebrada- ¿Ves como siempre tengo la razón?

Ella solo sonrió, con aquella sonrisa que seguramente significa más que eso.

/

Habían pasado ya dos meses desde que Ana fue tomada prisionera. Seguía visitándola (¿Qué querían? ¡Hungría se la vivía haciendo otras cosas y Sacro también!); Las visitas siempre me hacían terminar enojado o contento, pero nunca indiferente.

El idiota de Jogalia seguía posponiendo reuniones pero eso no es lo peor…

El había prometido consultar con nosotros antes de que atacara alguna otra tierra, y allí va el Jogalito a regarla atacando a no se quien, obviamente nos molestamos y le enviamos cartas diciéndole nuestros pensamientos descriptivos sobre su actitud, pero por el mismo medio pidió disculpas y logramos quedarnos tranquilos aunque con la mala experiencia.

Estaba comenzando a pensar que Ana tenía razón.

El día de hoy milagrosamente me desperté temprano así que aproveche el tiempo libre para ir a ver que se supone que hacían los prisioneros a altas horas de la mañana.

En mi caminata silenciosa por las escaleras un alboroto proveniente de abajo inundó mis oídos.

-¿Qué rayos…?

No hubo necesidad ni de llegar al último escalón para ver lo que ocurría.

Uno de los guardias al parecer le pareció menos aburrido ir a meterse dentro de la celda de la prisionera y comenzar a acosarla y a acorralarla ignorando las peticiones de ella.

Inmediatamente un calor interno se extendió en mi y no perdí tiempo en bajar de un salto y correr el resto de mi camino adentrándome en aquella celda.

-¿Qué demonios crees que haces! –Grité jalando a aquel intento de hombre por las ropas y alejándolo de allí con mi fuerza de nación.

Ana inmediatamente pareció algo desconcertada pues no esperaba mi aparición tan temprana, pero no se veía más confundida que el guardia, que ahora tartamudeaba tratando de excusarse o preguntarme mis motivos para apartarlo de su diversión.

Yo me puse entre el y Ana, con una mirada altiva y desafiante.

-¡Vuelve a ponerle un solo dedo encima y conocerás lo que es el dolor!

-P-Pero señor… -Al fin había logrado articular palabras.

-¡Cállate que no te di permiso de hablarme!

Inmediatamente guardo silencio, frente a mi sabía cual era su lugar.

Sin más, tome a Ana por la muñeca y con paso firme me dirigí junto con ella fuera de la celda, no sin antes arrebatarle las llaves a el guardia con ojos desorbitados.

-¿Qué esta haciendo? –Me preguntó muy a pesar de que le dije que se callara.

Y como yo soy demasiado awesome se lo pasare por alto fingiendo que no lo escuché. De esa forma sin darle oportunidad de más resistencia cerré la puerta de aquel calabozo con el dentro y Ana afuera que me miraba boquiabierta.

Siguiendo el mismo ritmo de cuando salí de la celda y sin pronunciar palabra volví a tomarla de la muñeca para subir las escaleras de caracol y una vez fuera del nivel subterráneo salir corriendo al castillo sin tratar de que nadie mirara.

No me detuve hasta llegar a mi habitación, danke Gott que nadie nos había visto.

-Pero… Orden Teutónica… -Dijo por fin.

-¿Estas bien? –Pregunté bruscamente sin esperarme a que terminara, ella solo asintió.

-…Gracias.

Y comenzó a llorar, seguramente de toda la impresión del momento, puede que no lo entienda nunca pero estar encerrada en un calabozo esperando la noticia de tu libertad durante más de dos meses y tener quien sabe desde cuando que soportar los acosos de los guardias donde seguramente (y espero) el día de hoy se atrevieron a cruzar la barrera de los barrotes para intentar algo más, donde seguramente no viste rayo de esperanza para librarte de esa pero que de pronto apareciera la nación que principalmente te puso allí, te defendiera, te liberara de ese horrible lugar y encerrara a tu agresor… son demasiadas emociones en poco tiempo.

Se abrazo a mí desplomándose de rodillas y yo no podía hacer más que corresponderle su abrazo, tal vez así consiguiera que dejara de llorar.

-Tsk, me debes una –Murmuré con los labios apretados.

-Sí… sí, muchas gracias.

En mi interior me debatía por responderle "Ya deja de agradecerme, tonta que te he hecho más mal que bien" ó "Lo sé, soy awesome deberías recompensarme"

Opté por la tercera opción: cambiar el tema.

-No volverás a estar en ese lugar, y aquel no volverá a ser tu guardia… dime si hay otros que hagan cosas como esa para no ponerlos a cuidarte.

Ana alzo la vista buscando la mía, y aun con los ojos vidriosos susurro incrédula:

-¿Dejaré de estar…encerrada en…los calabozos?

-¿Estás sorda o qué? –Sentía molestia el tener que repetir palabras a su favor cuando ella era mi prisionera.

-Pero… ¿Entonces donde estaré yo?

Aquí es cuando aparte la mirada y mi abrazo se volvió más tenso.

-No sé… puedes… -Me costaba decirlo- Ore-sama sería mucho mejor guardia que ellos.

-¿Qué trata de decir?

-D-Digo que puedes estar aquí, verdammtDemonios, tartamudeé.

- … - La mujer asimilaba mis palabras.

-…

Finalmente y después de lo que parecían siglos ella volvió a ponerse en pie, negando con una sonrisa.

-Es imposible que usted y yo estemos en la misma habitación en lo que esperamos la firma de Jogalia.

-¿Porqué no? –Hice todo el intento por no parecer decepcionado.

-Por que soy su enemigo –Explicó.

Sentí como si me hubiera rechazado alguna invitación… ¡pero menos mal que yo no quería su compañía!

-Igual no dejaré que vuelvas donde antes, te conseguiré una habitación por aquí en el castillo, pero te encerraré allí dentro ¿Lo entiendes? –La miré frunciendo el ceño.

-¡Entendido! -Ella se veía tan feliz que tuve que luchar por no expresar siquiera una leve sonrisa ante su reacción.

Aquel mismo día fue recluida en una habitación sobre el mismo piso que la mía, y caballeros de la orden me cuestionaron por el encierro del guardia; tuve que dejar que lo sacaran de allí pero conseguí que Ana quedara dentro del castillo y con otros guardias bajo la vigilancia de las hermanas.

/

Habían pasado ya cinco meses desde que Ana fue tomada prisionera. La Orden había dado intentos de batalla contra Jogalia y Viatuas, y cuando finalmente había llegado el esperado día en el que se supone que Jogalia y los Caballeros cerrarían su acuerdo; ambos se habían dejado plantados.

Ana ya tenía permitido para ese entonces salir de su encierro y poder vagabundear libremente e incluso comer junto con todos, más que prisionera, ahora parecía una invitada.

Viatutas llegaría a sellar el acuerdo pronto, por lo que el albino llamo a la puerta de la habitación de Ana.

-Ah, Orden Teutónica, es usted. –Sonrió.

-El mismo –Imitó su sonrisa- ¿Lista? Llegara en cualquier momento.

-Lo estoy.

-Bien…

-Gracias por todo –Menciono ella cuando el hacia ademán de irse.

-Je… -Esbozo una sonrisa ladina aun dándole la espalda- debo ser tan awesome que hasta los prisioneros me agradecen la estancia.

Y se retiro a sabiendas de lo que la mujer se refería.

/

Todo parecía estar en orden, Viatutas había cumplido con lo de bautizarse, y también había prometido ser vasallo de la Orden y ceder parte de Samogitia. Los teutónicos le obsequian un castillo mientras ellos construyen el Marienverder, lugar donde Viatutas volvió a renovar sus promesas en Enero.

Jogalia en cambio quería una alianza con Rusia, casandose con Sofía Donskói; pero para eso tenía que reconciliarse con Viatutas.

Información que hubiera servido a los caballeros.

-Su cuartel general no es tan awesome como el mío –Observó el prusiano ojirrojo al entrar al Castillo de Rittersweder donde Viatutas los había invitado.

Cuando las puertas se cerraron detrás de los teutónicos supieron que algo andaba mal.

-¿Qué significa esto! –Exigió saber el gran maestre.

-Me reconcilié con Jogalia y me convertiré en Gran Duque de Lituania –Respondió Viatutas desde fuera.

-¡Oe! ¡Nos prometiste Samogitia! –Intervino Gilbert también.

-Pues deshago esa promesa, adiós, o como dicen ustedes; auf wiedersehen.

Para cuando los Caballeros de la Orden lograron salir de allí, Viatutas y sus hombres ya les habían quemado varios castillos, entre ellos el que le obsequiaron.

No cabía duda que Lituania estaba lleno de traidores.

Y que uno de ellos tenía una esposa que no merecía.

/

*Notitas: ¿Aún hay alguien allí?... e-eU perdonen mis siempre tarde capítulos…

¡Ana te odio!(¿) ok no xD esque sddasadsa investigando de ella… lo primero que veo es que la toman prisionera, no? Osease es enemigo xD

Pero sigo investigando y me doy cuenta que en wikipedia-sama dice que Ana fue muy querida por los prusianos y le enviaban regalos y cosas asi y que cuando murió le hicieron chorromil misas ._.

Y yo dije WTF? Prisionera=muy querida? Y como no encontré razones por ningún lado… mi sentido de lógica me dijo que paso eso… ò_o seguramente a Gil le… gusto? e-e *música de miedo* o algo asi, bno yo digo no? _ o que opinan ustedes para que de un tiempo a otro pase de enemigo odioso a chica consentida? xD

Saben lo que yo hago cuando leo una pareja que no me gusta? Me imagino que… o soy yo la que esta allí u otro personaje que me agrade con ese xD es bueno es bueno.

Si dejan un review me llenan de arcoíris alegres(¿) para seguirle pronto al otro capi :3

Hetalia no me pertenece si no a Hidekaz Himaruya-sama!*