Capítulo 21. TIMOS
Los jardines del castillo relucían bajo la luz del sol como si acabaran de pintarlos; el cielo, sin una nube, se sonreía a sí mismo en la lisa y brillante superficie del lago; y una suave brisa rizaba de vez en cuando las satinadas y verdes extensiones de césped. Había llegado el mes de junio, pero para los alumnos de quinto curso eso sólo significaba una cosa: que se les habían echado encima los TIMOS.
Los profesores ya no les ponían deberes y las clases estaban íntegramente dedicadas a repasar los temas que ellos creían que con mayor probabilidad aparecerían en los exámenes.
Todo el mundo estaba visiblemente nervioso, cuando no directamente desquiciado. David estaba algo más tranquilo que el resto de los alumnos de quinto debido a que tenía la ventaja de tener a Hermione en su cabeza; sin embargo, estudiaba tanto o más que el resto, por esa misma causa. Si todos los de quinto de Gryffindor sufrían con la actitud de Hermione, el metamorfomago sufría tanto externa como internamente el acoso de la chica.
- Hermione, por favor, deja de insistir en que estudie y… ¡déjame estudiar! -gritó desesperado el chico a la presencia en el interior de su mente.
Durante la siguiente clase de Transformaciones, recibieron los horarios de los exámenes y las normas de funcionamiento de los TIMOS.
- Como veréis, -explicó la profesora McGonagall a la clase mientras los alumnos copiaban de la pizarra las fechas y las horas de sus exámenes- vuestros TIMOS están repartidos en dos semanas consecutivas. Haréis los exámenes teóricos por la mañana y los prácticos por la tarde. El examen práctico de Astronomía lo haréis por la noche, como es lógico.
Debo advertiros que hemos aplicado los más estrictos encantamientos antitrampa a las hojas de examen. Las plumas autorrespuesta están prohibidas en la sala de exámenes, igual que las recordadoras, los puños para copiar de quita y pon y la tinta autocorrectora.
Lamento tener que decir que cada año hay, al menos, un alumno que cree que puede burlar las normas impuestas por el Tribunal de Exámenes Mágicos. Espero que este año no sea nadie de Gryffindor. Nuestra nueva... directora... -al pronunciar esa palabra, la profesora McGonagall puso la misma cara que ponía Tamara Manning cuando se quejaba de que perdía mucho tiempo en el trabajo debido a lo inútiles que eran sus compañeros respecto a la seguridad de sus ordenadores.- ha pedido a los jefes de las casas que adviertan a sus alumnos que si hacen trampas serán severamente castigados porque, como es lógico, los resultados de vuestros exámenes dirán mucho de la eficacia del nuevo régimen que la directora ha impuesto en el colegio... -La profesora McGonagall soltó un pequeño suspiro.- Aún así, ese no es motivo para que no lo hagáis lo mejor que podáis. Tenéis que pensar en vuestro futuro.
- Por favor, profesora, -dijo Hermione, que había levantado la mano.- ¿cuándo sabremos los resultados?
- Os enviarán una lechuza en el mes de julio. -contestó la profesora McGonagall.
- Eso no se si es bueno o es malo. –comentó Jess a David. El chico mostró su acuerdo con un gesto de la cabeza. Cuando terminó de copiar el horario de los TIMOS, lo analizó detenidamente.
Primera semana:
- Lunes: Encantamientos.
- Martes: Transformaciones.
- Miércoles: Herbología.
- Jueves: Defensa contra las Artes Oscuras.
Segunda semana:
- Lunes: Pociones.
- Martes: Cuidado de Criaturas Mágicas.
- Miércoles: Astronomía y Adivinación.
- Jueves: Historia de la Magia.
El metamorfomago subrayó con la varita los exámenes de Transformaciones, Herbología y Pociones. Eran, sin duda, los más importantes. Para ser auror necesitaba sacar, al menos, un "Supera las expectativas" en los cuatro primeros exámenes y un "Extraordinario" en Pociones. Sabía perfectamente, porque Hermione se lo había dicho, que, con la llegada de Slughorn el año que viene, no necesitaba esa nota; pero eso le daba igual, sacaría ese "Extraordinario" como fuera. Era una cuestión de orgullo.
La ventaja de saber parte de lo que iba a entrar en los exámenes, es que podía planificarse las horas de estudio para que fueran lo más eficientes. Ignoraría completamente Adivinación e Historia de la Magia y Astronomía las estudiaría menos que el resto. No le importaba nada suspenderlas; ninguna afectaría a su futuro laboral.
- Oye David, ¿no tienes ninguna de tus premoniciones? –preguntó Jess, una semana antes del primer examen.
- ¿Premoniciones? –preguntó extrañado Ron, levantando la vista del Libro reglamentario de hechizos, 5º curso.
- ¡Oh, sí! –respondió Jess divertida.- En el colegio muggle, siempre tenía una especie de premoniciones antes de los exámenes y nos decía lo que había sentido que iba a entrar en el examen.
- ¿Y acertaba? –preguntó Seamus, que parecía bastante interesado en cualquier cosa que pudiera ayudarle a aprobar.
- La verdad es que más de lo que cualquiera podíamos imaginar. –admitió Jess.
- No te pases, Jess. –replicó David, cerrando Mil hierbas mágicas y hongos.- Fallaba muchas veces.
- ¡Y dale con la modestia…! -exclamó Jess girando los ojos.
- Bueno, ¿tienes alguna premonición o que pasa? –preguntó Seamus desesperado.
- Déjame que piense. –pidió David, concentrándose en repasar lo que decía el capitulo de los TIMOS en quinto año.- Decidme una asignatura.
- Pociones. –replicó Harry ansioso.
- Nos van a preguntar sobre la poción multijugos. –respondió David. Un leve sonido de plumas rasgando, acompañó a la respuesta del metamorfomago.
- Transformaciones. –pidió Neville con voz débil y temblorosa.
- A ver… En la parte teórica, definir el hechizo permutador…
- ¿Y en la práctica? –interrumpió Ron, mientras las gotas de tinta de su pluma manchaban la mesa donde estaba estudiando.
- Déjame concentrarme, Ronald. –se quejó David.- En la práctica… tendremos que hacer el hechizo desaparecedor.
- ¿Y en Defensa contra las Artes Oscuras? –preguntó Hermione para sorpresa de todos.
- ¿Tú también tienes interés? –dijo Ron asombrado de que Hermione hubiera preguntado. Sabía perfectamente que ella no creía en predicciones y cosas por el estilo.
Hermione ignoró la pulla de Ron y se quedó mirando fijamente a David, a la espera de la respuesta.
- Estimada Hermione, -anunció David con cierta sorna.- mi recomendación es que aprendas bien a repeler a un boggart y, si quieres redondear la nota de tu examen, muestres esa bonita nutria que tienes como Patronus. –algunas risas, provenientes de los integrantes del E.D que allí se encontraban, surgieron al escuchar la respuesta.
- Gracias, estimado David. –respondió Hermione usando el mismo tono que el metamorfomago, para inmediatamente después volver a enterrar la cabeza en sus apuntes de Aritmancia.
- Pero en general, los del E.D no tendremos ningún problema en superar tranquilamente tanto la teoría como la práctica. ¿Más asignaturas?
- Herbología. –pidió Parvati.
- Ten cuidado con los geranios colmilludos. Si te muerden, te quitaran puntos en la parte práctica. –Parvati frunció el ceño al ver la escasa información que acababa de escuchar.
- No me mires así, Parvati. –reclamó David, al ver el gesto de la chica.- Se que es poco pero, a cambio, te puedo contar la intuición que tengo para el examen practico completo de Cuidado de Criaturas Mágicas.
- A ver, ¿cómo crees que va a ser?
- Pues mira, Parvati. Primero, tendremos que reconocer a un knarl entre erizos.
- Fácil, eso se hace enseñándoles leche uno a uno. –apuntó Hermione, incapaz de resistir sus ganas de decir siempre las respuestas correctas.
- ¿Estáis apuntándolo todo? –preguntó David, haciendo reír a la mayoría de los presentes.- Lo siguiente, será demostrar que podemos manejar un bowtruckle sin que nos saque los ojos, se nos parta por la mitad o cosas así; después, dar de comer y limpiar a un cangrejo de fuego sin convertirnos en una hoguera y, finalmente, elegir la dieta adecuada para un unicornio enfermo. –un silencio, solo roto por los apuntes que casi todos tomaban, inundaba la sala común.
- ¿Siempre da tantos detalles? –preguntó Harry a Jess en voz baja.
- Depende del tipo de asignatura. En Matemáticas no solía predecir nada y, cuando lo hacía, acertaba bastante poco; mientras que en Ciencias, era bastante parecido a lo que acaba de hacer con Cuidado de Criaturas Mágicas.
- ¿Cuáles me quedan por predecir? –preguntó David con cierta voz de showman.
- Eres un arrogante. –le dijo Hermione mentalmente entre divertida y enfadada.
- Hermione solo intento ayudar. –replicó David haciéndose el compungido.- ¿Qué tiene de malo que me enorgullezca de ello?
- Y luego soy yo la del ego. –se quejó, dando a David por perdido.
- Pues quedan Encantamientos, Aritmancia, Historia de la Magia, Adivinación, Runas y Astronomía. –dijo Ron, repasando la lista de exámenes.
- Astronomía, será un mapa celeste y preguntaran sobre las lunas de Júpiter. Si, se que no tiene merito lo que acabo de decir. –dijo antes de que alguien pudiera quejarse.
- Sobre Aritmancia y Runas no dirá nada. –apuntó Jess antes de que David hablara sobre ellas.
- ¿Por? –preguntó Dean Thomas.
- Mis predicciones se basan en lo que he estudiado y en lo que creo que es lo más importante. –explicó el metamorfomago.- Esas dos no las he estudiado.
- ¿Y el resto? –preguntó Harry.
- De Historia de la Magia… Algo sobre la legislación de las varitas en el siglo XVII y las revueltas de los duendes; la infracción de 1749 del Estatuto de Secreto y que se hizo para que no pasara otra vez y la formación de la Confederación Internacional de Magos. Y sobre Encantamientos, nos preguntaran sobre el querido Wingardium Leviosa, algo de encantamientos regocijantes y lo del hipo; también practicaremos el Wingardium, cambiaremos de color algo y engordaremos otra cosa.
- ¿Ya está? –preguntó Hermione resoplando mosqueada.
- Si. –respondió David.- ¿Te parece poco?
- Lo que me parece es que cualquiera, con dos dedos de frente y que hubiera analizado un poquito lo que hemos dado estos años, hubiera dicho lo mismo. –apuntó Hermione.
- Es que eso es lo que hago yo, Hermione. Lo he dicho antes. –le recordó el metamorfomago.
La noche anterior al primer examen bastante incómoda. Todo el mundo intentaba repasar un poco más en el último momento, aunque no parecía que nadie avanzara mucho. Finalmente, y cada uno a su ritmo, fueron cerrando los libros y subiendo por las escaleras para dormir. Mañana, empezaban las torturas.
Cuando terminó el desayuno, los alumnos de quinto y de séptimo se congregaron en el vestíbulo mientras los demás estudiantes subían a sus aulas; entonces, a las nueve y media, los llamaron clase por clase para que entraran de nuevo en el Gran Comedor. Habían retirado las cuatro mesas de las casas y en su lugar habían puesto muchas mesas individuales, encaradas hacia la de los profesores, desde donde los miraba la profesora McGonagall, que permanecía de pie. Cuando todos se hubieron sentado y se hubieron callado, la profesora McGonagall dijo:
- Ya podéis empezar. -Y dio la vuelta a un enorme reloj de arena que había sobre la mesa que tenía a su lado, en la que también había plumas, tinteros y rollos de pergamino de repuesto.
David dio la vuelta a su examen y leyó la primera pregunta. No pudo evitar sonreír por todos los recuerdos que le traía.
a) Nombre el conjuro para hacer volar un objeto.
b) Describa el movimiento de varita que se requiere.
El metamorfomago alzó la cabeza y miró al enorme reloj de arena que marcaba el tiempo que tenían. Por suerte para él, iba por el setenta por cierto del examen y solo había pasado la mitad del tiempo. Era cierto que se había saltado la pregunta veinticuatro porque no tenía ni idea y aún no quería consultar con Hermione. Suspirando, se frotó los ojos y leyó la siguiente pregunta.
a) Explique los posibles peligros a la hora de encantar un objeto para que se mueva por sus propios medios.
b) Escoja uno de esos posibles peligros y explique las posibles soluciones.
Recordando con cariño su taza suicida, mojó la pluma en el tintero y comenzó a escribir.
- Bueno, no ha estado del todo mal, ¿verdad? -comentó Hermione en el vestíbulo, nerviosa, dos horas más tarde. Todavía llevaba en la mano la hoja con las preguntas del examen.- Aunque no creo que me haya hecho justicia en encantamientos regocijantes, no tuve suficiente tiempo. ¿Habéis puesto el contraencantamiento del hipo? Yo no estaba segura de si debía ponerlo, me parecía excesivo... Y en la pregunta número veintitrés...
- No seas pesada, Hermione. -dijo Ron severamente.- Sabes de sobra que no nos gusta repasar todas las preguntas, ya tenemos bastante con responderlas una vez.
- Gracias, Ron. -dijo Jessica, mientras se tomaba una poción para el dolor de cabeza.
- La profesora Marchbanks esta libre, señor Manning. -le indicó con su voz chillona el profesor Flitwick, que se hallaba de pie junto a la puerta.- Mucha suerte.
- Gracias, profesor.- respondió, mientras se dirigía hacia la anciana profesora.
- ¿David Manning? -preguntó buscando su nombre en una lista y golpeándolo con la varita.
- Si, señora.
- Bien, Manning. Puede empezar cambiando de color esta silla. -le indicó la profesora Marchbanks.
- ¿Algún color en particular?
- Elija el que desee. -David apuntó a la silla y con un leve giro de muñeca en el sentido contrario de las agujas del reloj, hizo que la silla se volviera de color azul cielo.
- ¿No-verbal, señor Manning? -preguntó la examinadora, alzando ligerísimamente una ceja.
David se permitió sonreír levemente. Había estado practicando algunos hechizos no-verbalmente y el de cambio de color era el que mejor dominaba de todos.
- Ahora, redúzcala hasta que pueda introducirla en el bolsillo interior de su túnica. -David frunció el ceño. No era sencillo lo que le acababa de pedir. No solo tenías que hacer el hechizo bien, si no que había que controlar el flujo mágico con precisión para poder reducir el objeto hasta el tamaño pedido.
- ¡Reducio! -dijo con calma, concentrándose en la imagen de la silla.
David salió del examen con la impresión de que le había salido casi perfecto. Creía que solo había fallado a la hora de reparar la silla. Algunas de las astillas aún estaban en el suelo y no se habían adherido al conjunto general.
- Espero que no me impida conseguir el "Extraordinario".
- Yo lo tuve más fácil. -admitió Hermione en su cabeza.- Pero creo que si que lo conseguirás. Que usaras el conjuro de cambio de color, el levitatorio y el congelante de forma no-verbal les ha impresionado mucho.
- No parecía que estuviera muy impresionada, Hermione.
- No te preocupes, pequeño. Era la profesora Marchbanks. Fue quien examinó a Dumbledore. Dudo que, después de eso, se impresione por algo.
La mañana del martes se levantó con un cielo encapotado que no inspiraba ninguna confianza y que era bastante adecuado para el examen que tocaba. Transformaciones. Posiblemente, la asignatura más compleja junto a Aritmancia. La cabeza del metamorfomago estaba llena de fórmulas y teoría mágicas que, en algunas ocasiones, se confundían.
17. Indique las particularidades de la teoría de Nikata de transformación referida a la creación de un sistema nervioso.
David sonrío, dando gracias a las explicaciones de Hermione sobre los aspectos de la teoría de Nikata, y comenzó a escribir.
La teoría de Nikata indica que, para realizar una transformación que requiera la creación de un sistema nervioso, se debe tener en cuenta que el objeto a transformar debe contener algún elemento que sea buen conductor mágico (indice de Nikata superior o igual a 2000). Según las tablas de Nikata, los mejores conductores mágicos no provenientes de un ser vivo son...
Por suerte para él, fue el profesor Tofty y no la profesora Marchbanks (que era, sin duda, la más dura de todos) quien le examinó de la parte práctica.
- Por ultimo, quiero que hagas desaparecer este gato. -pidió el profesor Tofty, conjurando un gato a partir de la silla que tenía a su lado.
David, recordando el método que había aprendido de Jessica para hacer desaparecer vertebrados, se concentró en ver vacío el espacio que ocupaba el gato y exclamó:
- ¡Evanesco! -el metamorfomago maldijo en voz baja al ver que los ojos del gato, persistían. McGonagall les había explicado el porqué de esto. El tapetum de los animales que cazan por la noche era extremadamente estable y hacia a los ojos más resistentes a la magia. Inspirando una vez más y concentrándose aún más intensamente, repitió el hechizo. Esta vez si que desaparecieron.
Si el martes, el cielo había estado encapotado; el miércoles, el sol había regresado e iluminaba de tal forma que parecía que tenía ganas de revancha por no haber podido aparecer el día anterior.
- ¡Maldita sea! -exclamó David, al ver el geranio colmilludo que le había tocado.
No entendía porqué pero, en cuanto se acerco a el, había empezado a soltar mordiscos como si tuviera la rabia. El metamorfomago miró a la profesora Sprout que le devolvió una sonrisa de animo. Sabía perfectamente que no podía hacer ningún daño a la planta, pero era bastante difícil poder extraerle los dientes sin recibir un mordisco (que era el objetivo de la prueba), si seguía tan agresivo. Tras varios intentos infructuosos por paralizarle cogiéndole de las hojas que sobresalían tal y como les habían enseñado, se vio incapaz de conseguirlo.
- Improvisa. -le indicó Hermione en su cabeza, hablando por primera vez durante un examen.
El metamorfomago miró hacia el suelo y se le iluminó el rostro. El profesor Broader le indicó que aún le quedaban cinco minutos para realizar esta parte del examen. A pesar de que el examen duraba dos horas y que los alumnos podían consumirlas como estimaran oportunos, los profesores les indicaban el tiempo medio de realización de cada una de ella.
David se agachó y recogió algo del suelo. Encarándose con el geranio colmilludo estiró el brazo y le acercó el puño; este, sin pensárselo dos veces, lanzó su cabeza con la intención de tragarse la mano entera. Sin embargo, se llevó una sorpresa cuando sintió como se le había quedado algo atravesado en el interior de su boca. El metamorfomago vio con satisfacción como el geranio intentaba cerrar su boca pero el palo que había introducido dentro de ella se lo impedía. Sin perder el tiempo, estiró de las dos hojas a la vez y lo paralizó.
- Ojala te atragantes. -susurró, tras recoger los cinco dientes que necesitaba, mientras veía como el geranio seguía luchando con el palo.- Aquí tiene, profesor Broader.
- Muy bien, señor Manning. -respondió el examinador recogiendo los colmillos.- Pensaba que no podía sorprenderme más, después de como manejo el lazo del diablo, pero nunca había visto esta forma de dejar quieto un geranio colmilludo. Ya ha terminado su examen. Puede retirarse.
- Hoy va a ser un gran día. -dijo David, mientras se dirigían hacia el Gran Comedor para desayunar.
- ¿Por qué dices eso, David? -inquirió Jessica.
- Hoy toca Defensa contra las Artes Oscuras y nosotros, los del E.D, vamos a darle en todos los morros a Umbridge. -le dijo al oído. La chica sonrío y le besó en los labios.
El examen teórico fue un paseo militar. Era como si tuviera grabado en la mente cada hechizo, cada movimiento de varita y como luchar contra cada criatura con intenciones siniestras. Sin embargo, era con la parte práctica con lo que mejor se lo había pasado. Demostrar todo lo que sabía y ver como Umbridge se iba amargando según avanzaba el examen no tenía precio.
- ¡Excelente, señor Manning! -exclamó el profesor Broader.- Ahora vamos a ver que tal se le da enfrentarse a un boggart. -comentó mientras hacia aparecer un armario que temblaba.- ¿Está preparado?
- Un momento, señor. -pidió David. El examinador vio con curiosidad como el metamorfomago se colocaba mirando a la pared.- ¿Le importa que me enfrente a al boggart mirando hacia la pared?
- Para nada. -respondió lleno de curiosidad.- ¿Está listo? -repitió. David se limitó a afirmar con la cabeza. El examinador abrió el armario y el boggart salió de allí, transformado en el cuerpo inerte de Jessica.
David sonrió al ver que la imitación era tan mala como la ultima vez que se enfrento a uno de ellos, levantó la varita lleno de confianza y exclamó:
- ¡Riddikulus! -al igual que en tercero, el boggart salió disparado como una bala de cañón, rebotó en la pared y regresó hacia el metamorfomago que repitió el proceso.
El profesor Broader soltó una carcajada al ver lo que pasaba y movió el armario para interceptar al boggart en su camino de vuelta.
- ¿Tu novia? -preguntó alzando una ceja. David, entendiendo a que se estaba refiriendo el examinador, afirmo sonriente.- Por último, ¿sería tan amable de realizar un encantamiento escudo?
- ¿Qué tipo de encantamiento escudo, señor? -preguntó David. El examinador le miró sorprendido.
- ¿Cuales conoce, señor Manning? -inquirió Broader.
David se alejó tres pasos del examinador y giró su varita en un movimiento circular. Un escudo azul surgió en el aire.
- Muy bien. Un encantamiento escudo estándar no-verbal. -señaló el examinador.
- ¡Adamanto! –exclamó el metamorfomago, realizando en el aire una cruz en un único movimiento fluido.
- Estupendo. Un escudo adamantino. -comentó tomando nota. David sonrió y extrajo algo de energía de Érebo.
- ¡Hoplon amyna! -exclamó, haciendo medio giro en el sentido de las agujas del reloj. Un redondo escudo de color bronce con una V grabada sobre él en la parte superior y que cubría al metamorfomago del cuello a las rodillas, surgió de la varita. - Y un escudo espartano. Señor Manning, es usted toda una caja de...
De repente, un ciervo plateado pasó al lado suya, dejando al profesor Broader con la palabra en la boca. David soltó una carcajada y dijo en voz alta:
- Potter, no presumas tanto. -recuperando rápidamente lo que había sentido cuando Jessica le había besado esta mañana, exclamó:- ¡Expecto patronum!
El búho de David salió de la varita y voló por encima del ciervo de Harry hasta que ambos desaparecieron. El profesor Broader acompaño al profesor Tofty (quien examinaba a Harry) en sus palmadas.
- Impresionante, señor Manning. -admitió el examinador, cuando acabo de aplaudir.- Como le estaba diciendo es usted toda una caja de sorpresas. Puede marcharse.
David se despidió con una inclinación de cabeza y caminó hacia la salida, alcanzando a Harry antes de que pasara al lado de la profesora Umbridge. Cuando el metamorfomago vio la sonrisa desagradable de esta, no pudo evitar detenerse un momento frente a ella y hacerle una reverencia burlona.
- Estas loco. -le dijo Harry, mientras caminaban a buen ritmo hacia el Gran Comedor.
- Evidentemente. -replicó David, sonriente.
David daba saltitos en el sitio, inquieto por el examen que iba a realizar. Pociones, su Everest particular. Estaba seguro que la iba a aprobar y bastante confiado en sacar el "Supera las expectativas" que le iba a pedir Slughorn el año que viene para seguir con las clases de EXTASIS. Sin embargo, esta prueba significaba algo más para el metamorfomago. No solo se jugaba sus posibilidades de acceder a la carrera de auror, también estaba sobre la mesa su orgullo. Se había prometido a si mismo que iba a sacar un "Extraordinario" y, por sus narices, que lo iba a conseguir.
El examen teórico fue más complicado de lo que se esperaba y había tenido que recurrir a Hermione más de lo que le hubiera gustado. Fue especialmente gracioso cuando leyó la pregunta sobre la poción multijugos y su funcionamiento y escuchó a Hermione en su cabeza, exclamando: ¡Tiene que ser una broma!
Todas las quejas que pasaban por la mente del metamorfomago sobre el examen teórico se disiparon cuando vio la hoja con las instrucciones de la poción que tenía que realizar. La poción de resistencia.
- Es una de las más sencillas del temario de quinto, si no recuerdo mal. -apuntó Hermione.
El metamorfomago cogió la hoja y se acercó al estante de ingredientes para coger todo lo necesario. Una vez regreso al sitio leyó la receta.
1. Añada una pareja de alas de hada y caliente la poción hasta que adquiera un color turquesa.
2. Añada una medida de huevos de doxy y caliente hasta que la poción se vuelva rosa.
3. Añada tórax tostados de libélula hasta que la poción se vuelva roja y caliente hasta que la poción se vuelva azul.
4. Añada más tórax tostados de libélula hasta que la poción se vuelva plateada y caliente hasta que la poción se vuelva roja.
5. Añada tres medidas de huevos de doxy y tórax de libélula hasta que la poción se vuelva transparente.
6. Caliente hasta que la poción se vuelva azul y añada tres caballitos de mar voladores.
7. Caliente hasta que la poción se vuelva verde.
8. Finalmente, agite en el sentido de las agujas del reloj hasta que la poción empiece a burbujear; en ese momento, agite en el sentido contrario hasta que la poción se vuelva dorada. Mantenga la poción a esa temperatura durante cuatro minutos. Si esta bien hecha, no emitirá ningún vapor.
Si que es fácil, pensó David. Nada de un numero exacto de giros, nada de ingredientes cortados de forma concreta... solo tener cuidado con los cambios de color y, al final, estar vigilante a la temperatura.
- Solo nos quedan cuatro exámenes. -observó Parvati Patil, suspirando de cansancio, en la sala común de Gryffindor.
- ¡Solo! -repuso Hermione con exasperación. ¡A mí me queda el de Aritmancia, que seguramente es la asignatura más difícil de todas! - Jessica, que tenía la cabeza apoyada en el hombro de David, confirmó con desgana.
Si el examen de Defensa contra las Artes Oscuras había sido muy fácil, el de Cuidado de Criaturas Mágicas solo podía definirse como un regalo.
Distinguir a un knarl entre erizos era muy sencillo si sabias que tenias que ofrecer leche a cada a uno y, el que se enfureciera, era el knarl; luego había que demostrar que podías manejar a un bowtruckle, lo cual era más sencillo, si le habías ofrecido a la criatura unas cuantas cochinillas para ponerla de tu parte. Posiblemente, lo más complejo era dar de comer y limpiar al cangrejo de fuego sin quemarte demasiado, ya que son criaturas muy susceptibles que emiten fuego en cuanto se ven intranquilas o amenazadas. Finalmente, el truco para la elección de la dieta para un unicornio enfermo consistía en elegir la hierba más fresca y verde y, entre las frutas, mejor cuanto más contenido en agua tuvieran.
El examen de Astronomía del miércoles por la mañana se podía resumir en la frase que gritó Terry Boot al salir del mismo: ¿¡Por qué Júpiter tiene tantas lunas?! Como para hacer la prueba práctica de Astronomía tenían que esperar a que anocheciera, dedicaron la tarde al examen de Adivinación.
David no se había preocupado en estudiar absolutamente nada y Hermione tampoco le podía ayudar ya que era el único aspecto del mundo mágico que había ignorado totalmente.
Al igual que hizo en los exámenes de tercero y cuarto, se inventó totalmente lo que había visto en la bola de cristal. En esta ocasión, la historia inventada estaba basada en una de las anécdotas que les había contado Sirius de su época de merodeador en Hogwarts. No supo como lo había hecho, pero en la identificación de las líneas de la mano, las acertó todas. Sin embargo, no se acordaba de absolutamente ningún significado de las formas que tomaban los posos de te y no supo decir nada.
- Bueno, ese ya sabíamos que lo suspenderíamos -comentó Ron con pesimismo mientras subían la escalera de mármol.
- Y yo preocupado. -apuntó David, estirándose y bostezando.
- No debimos matricularnos en esa estúpida asignatura. -comentó Harry.
- Bueno, al menos ahora podremos dejarla.
- Sí. Y ya no tendremos que fingir que nos interesa lo que pasa cuando Júpiter y Urano hacen demasiadas migas.
- Y a partir de ahora no me importará que mis hojas de té digan: "Vas a morir, Ron, vas a morir." Las voy a tirar a la basura sin miramientos.
- Harry echara de menos a Trelawney prediciendo su muerte. -apuntó David, riéndose con ganas. Carcajadas a las que no tardaron en unirse Ron y Harry.
- Bueno, me parece que el de Aritmancia me ha salido bien. -comentó Hermione, y Harry y Ron suspiraron aliviados.
- ¿Y tu, sihaya? -preguntó David, pasando su brazo alrededor de la cintura de Jessica y atraerla hacia él.
- Sin problemas. -respondió sonriente.
A las once, cuando llegaron a la torre de Astronomía, comprobaron que hacía una noche tranquila y despejada, perfecta para la observación de los astros. La plateada luz de la luna bañaba los jardines y soplaba una fresca brisa, Cada alumno montó su telescopio, y cuando la profesora Marchbanks dio la orden, empezaron a rellenar el mapa celeste en blanco que les habían repartido.
El profesor Tofty y la profesora Marchbanks se paseaban entre los alumnos, vigilando mientras éstos anotaban la posición exacta de las estrellas y de los planetas que observaban. Sólo se oía el susurro del pergamino al cambiarlo de posición, el ocasional chirrido de un telescopio al ajustarlo sobre su trípode, y el rasgueo de las plumas. Al cabo de una hora y media, los rectángulos de luz dorada que se proyectaban sobre los jardines fueron desapareciendo conforme se apagaban las luces en el castillo.
- ¡Mirad! -gritó Parvati, sacando a David de su pompa de concentración. El metamorfomago vio a la chica india que se había apoyado en el parapeto y señalaba las puertas del castillo, que habían vuelto a abrirse; la luz iluminaba de nuevo el oscuro jardín, y una silueta cruzaba la extensión de césped.
- ¡Por favor, chicos! -exclamó el profesor Tofty, muy alterado.- ¡Sólo os quedan dieciséis minutos!
Pero nadie le hizo caso: todos observaban a la persona que en ese momento corría hacia la cabaña de Hagrid, donde se estaba librando una batalla.
- ¿¡Cómo se atreven!? -gritaba la solitaria figura mientras corría.- ¿¡Cómo se atreven!?
- ¡Es la profesora McGonagall! -gritaron varios de los alumnos.
- ¡Déjenlo en paz! ¡He dicho que lo dejen en paz! -repetía la profesora McGonagall en la oscuridad.- ¿Con qué derecho lo atacan? Él no ha hecho nada, nada que justifique este...
Hermione, Parvati y Lavender gritaron a la vez, pues las figuras que había junto a la cabaña de Hagrid lanzaron al menos cuatro rayos aturdidores contra la profesora McGonagall. A medio camino entre la cabaña y el castillo, los rayos chocaron contra ella; en un primer momento, la profesora se iluminó y desprendió un brillo de un extraño color rojo; luego se despegó del suelo, cayó con fuerza sobre la espalda y no volvió a moverse.
- ¡Gárgolas galopantes! -gritó el profesor Tofty, que también parecía haber olvidado por completo el examen.- ¡Eso no es una advertencia! ¡Es un comportamiento vergonzoso!
- ¡COBARDES! -bramó Hagrid; su voz llegó con claridad hasta lo alto de la torre, y varias luces volvieron a encenderse dentro del castillo.- ¡MALDITOS COBARDES! ¡TOMA ESTO! ¡Y ESTO!
- ¡Ay, madre! -gimió Hermione.
Hagrid intentó dar un par de fuertes golpes a los agresores que tenía más cerca, a quienes, a juzgar por cómo se derrumbaron, dejó inconscientes. Pero luego todos vieron que Hagrid se doblaba por la cintura, como si finalmente el hechizo lo hubiera vencido. Sin embargo, se equivocaban: al cabo de un instante, Hagrid volvía a estar de pie y llevaba algo que parecía un saco a la espalda.
- ¡Deténganlo! ¡Sujétenlo! -gritaba la profesora Umbridge, pero el único ayudante que le quedaba se mostraba muy reacio a ponerse al alcance de los puños de Hagrid; empezó a retroceder, tan deprisa que tropezó con uno de sus inconscientes colegas, y también cayó al suelo.
Hagrid, mientras tanto, se había dado la vuelta y había echado a correr con Fang sobre los hombros. La profesora Umbridge le echó un último hechizo aturdidor, pero no dio en el blanco; y Hagrid, corriendo a toda velocidad hacia las lejanas verjas, desapareció en la noche.
Hubo un largo minuto de silencio; los alumnos, temblorosos y boquiabiertos, contemplaban los jardines. Entonces la débil voz del profesor Tofty anunció:
- Humm..., cinco minutos, chicos.
David había rellenado cuatro quintas partes del mapa celeste pero la ira que ardía en sus venas, hacia que fuera incapaz de concentrarse en cualquier otra cosa que en la venganza. Cuando por fin se agotó el tiempo, todos guardaron de cualquier manera los telescopios en sus fundas y bajaron todo lo deprisa que pudieron por la escalera de caracol. Ningún alumno había ido a acostarse; todos estaban hablando con gran excitación y en voz alta al pie de la escalera sobre lo que acababan de presenciar.
- ¡Qué mujer tan perversa! -exclamó entrecortadamente Hermione, a la que al parecer le costaba hablar debido a la rabia.- ¡Mira que intentar detener a Hagrid en plena noche!
- Es evidente que quería evitar otra escena como la de la profesora Trelawney. -explicó sabiamente Ernie Macmillan, que se había abierto paso entre los alumnos para unirse a Harry, Ron, Hermione, David y Jessica.
- Cómo se ha defendido Hagrid, ¿eh? -observó Ron pese a que parecía más asustado que impresionado.- ¿Por qué todos los hechizos rebotaban en él?
- Debe de ser su sangre de gigante. -repuso Hermione con voz temblorosa.- Es muy difícil aturdir a un gigante, son muy resistentes, como los trols... Pero pobre profesora McGonagall... ¡Ha recibido cuatro rayos aturdidores en el pecho! Y no es muy joven que digamos, ¿verdad?
- Espantoso, espantoso. -añadió Ernie moviendo con pomposidad la cabeza.- Bueno, voy a acostarme. Buenas noches a todos.
- Esto no va a quedar así. -prometió David con una voz fría como una ventisca.- Umbridge pagará por lo que ha hecho.- Incluso Jessica, que estaba más acostumbrada que el resto a escuchar la presencia de Erebo, no pudo evitar sentir un escalofrío al escuchar al metamorfomago.
El último examen, el de Historia de la Magia, no tenía lugar hasta la tarde. Los alumnos de quinto curso entraron en el Gran Comedor a las dos en punto y se sentaron frente a las hojas de examen.
- Dad la vuelta a las hojas. -indicó la profesora Marchbanks desde su mesa, colocada frente a las de los alumnos, y giró el gigantesco reloj de arena.- Podéis empezar.
David comenzó a leer despreocupadamente. Como siempre le costaba mucho recordar los nombres y confundía con frecuencia las fechas. Cuando leyó la pregunta número cuatro, ("En su opinión, ¿qué hizo la legislación sobre varitas en el siglo XVIII: contribuyó a un mejor control de las revueltas de duendes o las permitió?") se dio cuenta que se acordaba de bastantes cosas de este tema.
La legislación sobre varitas en el siglo XVIII permitió las revueltas de los duendes. La prohibición de su uso para los duendes provoco la primera gran reunión de los duendes de toda Europa desde el siglo XI y decidieron empezar una guerra de guerrillas. El desarrollo de la misma se alargo más de lo que se podía esperar, debido a la neutralidad de la coalición franco-suiza de magos. Esta neutralidad era debida a…
Se salto con la pregunta número cinco temporalmente ("¿Cómo se infringió el Estatuto del Secreto en 1749 y qué medidas se tomaron para impedir que volviera a ocurrir?"), pero le sacó a Hermione la promesa de que le ayudaría con ella, cuando regresara para responderla.
Siguió leyendo más preguntas que pudiera contestar sin necesidad de recurrir a Hermione y sus ojos se detuvieron en la número diez: "Describa las circunstancias que condujeron a la formación de la Confederación Internacional de Magos y explique por qué los magos de Liechtenstein se negaron a formar parte de ella." Esta si que se la sabía bien, ya que era una de las pocas historias que se le había quedado fácilmente en la mente.
Tras terminar de hacer el primer repaso a todas las preguntas, empezó de nuevo ahora contando con los conocimientos de Hermione. La pregunta del Estatuto de Secreto pensaba que la había clavado tras transcribir literalmente todo lo que le decía la mujer en su cabeza.
- ¡LIBREEEE! -exclamó Jessica, dando brincos como si fuera un canguro. Una vez que libero la tensión que había acumulado, regresó al lado de David que la miraba ensimismado.- ¡Eh, despierta! -dijo chasqueando los dedos frente a él.
- No estaba dormido, sihaya. -comentó David.- Solo admiraba lo bella que eres cuando estas relajada.- Jessica se sonrojó al escuchar la sincera respuesta de su novio y le besó para mostrarle lo agradecida que estaba por esas palabras.
- ¿Te vienes a dormir, David? -preguntó bostezando.
- No, sihaya. -respondió el metamorfomago.- Aún es temprano y si me voy a dormir ahora, me despertaré en mitad de la noche. Prefiero aguantar un poco más y dormir hasta tarde por la mañana.
- Como quieras. -dijo Jessica, acariciando su mejilla y besándole de nuevo.
- Descansa mucho, sihaya. -se despidió David, devolviéndole el beso con la misma intensidad.
Comentarios.
Hola a todos. Si otra racha de dos capítulos seguidos. No os acostumbréis a ello. Lo que ha pasado es que estos capítulos los tenia ya medio escritos desde hace un tiempo.
Sobre los exámenes y las habilidades de David:
- Pido calma a todo el mundo. David no es super poderoso. Apenas sabe cinco o seis hechizos no verbales: el encantamiento escudo, el levitatorio, el de cambio de color y el congelante. Y si os fijais, todos ellos los ha practicado muchas veces.
- Siempre se ha dicho que Transformaciones es una asignatura con muchas formulas y leyes a tener en cuenta. En toda la saga solo se muestra levemente cuando Hermione habla de las excepciones a la ley de Gamp de Transformaciones. Pues la teoría de Nakata podría ser una de esa leyes a estudiar.
- El conjuro Hoplon Amyna lo considero el escalon superior al escudo estándar. Es mas potente pero como se describe en el capitulo no cubre totalmente al mago que lo conjura. Seguro que por la descripción del mismo, os habéis dado cuenta de que es la versión mágica de un escudo espartano. Ademas, Hoplon Amyna significa escudo hoplita en griego. ¿Por que este conjuro en concreto? Si muchos de los encantamientos tienen raíces en el latín, seria muy sorprendente que no existieran otros conjuros con raíces en el griego, cuando es la otra gran cultura europea de la antigüedad. Basicamente, me he imaginado a un mago observando a las falanges espartanas machacando enemigos y, a partir de ahí, creando ese hechizo. :)
Del resto de examenes, poco mas que decir.
Espero que os guste el capitulo. Un bratzo, xotug.
