¡Buenas! :D ¡Acá traigo la primera parte de las preguntas! Son tantas que aun no acabo ._.
Como aun quedas muchas para responder, decidí subir el especial por partes, no quiero terminar con un capítulo de 10000 palabras xD
Aunque estaría bueno eh...
En fin, ¡espero que les guste!

¡Los ama, Hikari-Moonlight! :D

Diganme en los reviews si les va gustando :)


Capítulo especial: ¡Ronda de preguntas! ¡Bienvenidos a Stardust Sand!

Es una noche ajetreada en el canal de televisión "Stardust Sand", hoy se lleva a cabo el primer reality show del mes. Una fecha muy esperada por muchos fans de todo el mundo. La presentadora se prepara entrar en escena, vistiendo jeans azules, zapatillas negras y una blusa blanca de tirantes, todo esto acompañado por un par de pulseras. El cabello lo lleva suelto y le pasa la cadera, llegándole hasta el comienzo de los muslos.

— ¿Ya está todo listo? ¿Los chicos ya llegaron? —pregunta a su asistente, quién asiente, pero luego duda.

—Aun no llegó el caballero de Escorpio.

—Ya llegará, Izzy, ya llegará.

La conductora toma aire varias veces, bebe de su vaso con agua e inhala profundamente antes de entrar al set. Una vez allí, se sorprende al encontrar a todos los convocados hablando tranquilamente, sentados en sus correspondientes asientos.

—Bien, no hay nada roto —la mujer sonríe y se dirige con paso firme a su lugar. Un espacioso sillón lila con una mesita ratona en frente—. ¡Buenos días chicos!

—Hola, Hikari —el saludo es casi al unísono.

—Bueno, ya conocen las reglas, o se mantienen todos calmaditos, o no habrá banquete hoy. ¿Entendido?

Hay un asentimiento general y para entonces, Hikari le da la señal a su ayudante para que comience a grabar. Música de fondo empieza a sonar, la mujer toma asiento y le sonríe flamante a la cámara principal.

— ¡Muy buenas noches, queridos televidentes! ¡Bienvenidos al especial invernal de "Queridos Escritores de Fanfiction"! Me place anunciarles que todos los caballeros participantes se encuentran aquí hoy reunidos, para contestar a sus preguntas —giña un ojo a la cámara—. Pero primero, ¡démosle un gran aplauso a nuestros invitados!

Ella aplaude y es coreada por el público. Una vez que deja de aplaudir, toma uno de los sobres de la mesita ratona y lo abre.

— ¡Aquí tenemos la primer pregunta de la noche! A ver… —Lo lee—, pregunta de Clary Mikelson para Hyoga —el aludido deja de tomar agua y la mira—. Uh… ¿Cuándo le mostrarán las evidencias a Seiya de que Saori se aprovecha de ellos?

Un tenso silencio se forma en el set, siendo roto por las poco disimuladas risas de los demás dioses y sus guerreros. Saori mira a Hyoga con una ceja alzada y Seiya también. Shun se atraganta con su bebida, atrayendo más de una mirada.

— ¿Evidencias? ¿Qué evidencias? No sé de qué está hablando, a lo mejor se equivocó de nombre y quiso poner…Poner…

— ¿Sí, cisne? —dice Saori apretando los dientes. El nombrado traga grueso.

— ¡Yoda! Sí, eso.

Hikari rompe a reír, siendo secundada por medio set.

—De… De verdad… ¿No se te ocurrió otra excusa? —vuelve a reír, sosteniéndose su estómago, hasta que siente la fulminante mirada del pato bronceado—. Ya, ya me callo…Ay, dioses, continuemos.

Toma otra carta de la mesa y la abre.

—Esta va dirigida a los caballeros de bronce, de parte de Rin Tao —Shun, Ikki, Seiya, Hyoga y Shiryu se acomodan en sus asientos—, ¿por qué ninguno tuvo hijos a excepción de Shiryu? ¿No quisieron o es que no pudieron?

El primero en hablar es Ikki, quién se aclara la garganta.

—Antes que nada, Shiryu es el que mejor gana con sus bailes nocturnos y por ende, puede mantener a un niño. Los demás no podemos permitirnos otro gasto, ya que alguien nos recorta el sueldo cada vez que una hormiga muere.

Todos los presentes ahogan un grito de horror, excepto la diosa Athena, que lo mira con los ojos como rendijas.

— ¡Eso es todos los días! —grita Minos, llevándose las manos al rostro.

El pollo rostizado voltea a verlo con una ceja alzada. Se acomoda en su asiento y sonríe torcidamente.

—Wow… Me sorprende tu agudeza, Minos.

Los presentes ahogan una risa mientras miran al juez como arruga el ceño sin comprender. Hasta que comprende, pero antes de que hable, o mejor dicho, queje, Hikari lo interrumpe con otra pregunta, sin intentar disimular su diversión.

—La segunda pregunta de Rin Tao es dirigida para Hades y Athena —los nombrados se miran mutuamente y vuelven a mirar a Hikari, expectantes—: ¿Qué piensan de que los pongan como pareja?

El dios de los infiernos hace una mueca de disgusto, mientras que la diosa de la sabiduría golpea sonoramente su frente con la palma de su mano. Luego niega con la cabeza y aún con los dedos en su rostro, apoya su brazo izquierdo en el apoyabrazos del sillón en el que está sentada y declara:

—Estúpido.

Luego le sigue Hades, negando con la cabeza y apretando el puente de su nariz.

—Aberrante.

—Incomprensible.

—Denigrante.

—Sacado de una película de terror.

—Ni a Dionisio se le ocurriría pensar semejante disparate.

—Ni siquiera estando ebrio.

—Dionisio siempre está ebrio…

—Se entendió el punto, tío, se entendió el punto.

La presentadora ríe por lo bajo, se acomoda en su asiento, toma otra carta y la abre.

—Estas preguntas son de LIBRA-ARKANA, la primer pregunta es dirigida a… Camus… Pero si él no estaba invitado al programa —frunce el ceño con confusión—, meh, sigamos con la siguiente pregunta…

De golpe, la puerta lateral se abre de una patada dejando ver a Milo, quién arrastra a Camus, quién a su vez pone resistencia, agarrándose del marco de la puerta.

— ¡No se atrevan a empezar sin nosotros! —manifiesta con una amplia sonrisa. Camus lo fulmina con la mirada.

—Chicos, el programa empezó hace diez minutos, y además… El señor-cubitos-de-hielo, no estaba invitado.

Milo mira con confusión a Camus y este golpea su frente con una mano, maldiciendo en francés. Hikari suelta un suspiro y les hace un gesto para que entren.

—Ya que… ¡Producción! ¡Necesitamos un sillón más! —grita la conductora—. Milo, toma asiento en tu lugar. Y en cuanto a ti, Camus… Ni idea, acomódate donde puedas hasta que te traigan algo para sentarte.

El caballero de Escorpio sonríe y se sienta en su lugar, entre Saga y Minos. Camus se queda parado a un lado de Hikari. Ésta comienza a hablar.

—La primera pregunta es dirigida a ti, Camus. A pesar de que no tendrías que haber venido… ¡Llegaste justo a tiempo!

—Ya, la pregunta —exige de mal humor.

—Uy, como estamos de malas pulgas hoy... —susurra la conductora releyendo la pregunta—. Camus, ¿te consideras un antisocial al momento de leer?

El santo parece pensárselo un momento hasta que contesta.

—No. Es verdad que prefiero estar solo para leer, pero no me considero un antisocial.

— ¡Dilo cuando te lo creas! —se oye el grito de alguien detrás de cámaras y una carcajada general llena el set. El caballero de Acuario se rodea de un aura helada, provocándole escalofríos a Hikari y a Afrodita, quién estaba al otro lado, sentado en el sillón de la izquierda.

—Bueno, sigamos. ¡La segunda pregunta es para Milo! —el santo se queda mirándola, ansioso—. En caso de una guerra y sin cosmos, ¿qué prefieres? ¿El escudo de Athena o un Nokia?

Milo sopesa la respuesta unos momentos, para luego sonreír socarronamente.

—Por supuesto que el Nokia. No hay nada que pueda contra esas cosas —ríe escandalosamente y algunos se unen a su risa.

Hikari toma otra carta y la abre.

—Ahora las preguntas son de andysaint112, la primera pregunta es para Athena: ¿Con qué caballero dorado harías pareja? Uh… —la productora la mira con carita insinuante.

La diosa de la guerra justa se sonroja, bebe de su agua, se aclara la garganta y dice:

—Saga.

El santo se ahoga con su propia saliva, cruza miradas con su gemelo y enrojece. Aunque no se sabe si de la rabia o la vergüenza. Seiya la mira como si a la diosa se le hubiera zafado un tornillo. O varios…

— ¡Intentó matarte! —protesta frunciendo el ceño.

—Corrección, Saga poseído por Arlés quiso asesinarme. No el Saga normal.

— ¿Por qué lo eliges a él? —indaga Hikari, con ambos brazos apoyados en el apoyabrazos derecho de su sillón.

— ¿Es otra pregunta de andysaint112?

Hikari tantea la respuesta y exhala un suspiro resignado.

—No…

—Entonces no pienso contestar.

—Bah, como quieras —la conductora la mira resentida y continúa—: La segunda pregunta es para Hyoga. ¿Cuándo será el día que presentes evidencias de que Saori es una maltratadora? Uh… Saori, estas preguntas te están dejando muy mal parada —vuelve a mirar la carta—, ¡aww! ¡Y manda un beso! ¡Otro para ti, querida! —lanza un beso a la cámara principal.

El santo de bronce se afloja el cuello de su saco.

—Seguramente quiso decir Yoda… Sí, eso.

—Hyoga, querido, dos remitentes no pueden equivocarse en lo mismo.

— ¡Si pueden!

Saori mira con sospecha a su santo, antes de tomar un sorbo de agua y seguir mirándolo fijamente.

— ¡Saori no es una maltratadora! Ella es una diosa muy bondadosa —la defiende Seiya.

Un repertorio de toses falsas y murmullos mal disimulados se extienden por el set. Aunque el caballero de Pegaso no se entera de nada.

— ¡Continuemos! —la conductora toma otra carta y la abre—. ¡Esta es de sanota saint! Las preguntas son para… Oh, no son preguntas —vuelve a leer la carta y ríe—, ¡tiene mensajes para Isaac y para Shun!

Los aludidos se miran entre sí y luego a Hikari, expectantes.

—Para Isaac dice: ¿De qué lloras? ¡Vive! ¡Se feliz! ¿Qué te afecta el amor? —deja escapar un suspiro y mira como Isaac se limpia una pequeña y escurridiza lágrima.

—Gracias, sanota saint, tienes razón. Debo dejar de lamentarme y seguir adelante —dice mirando a una de las cámaras.

Se oye una música dulce de fondo en el set.

—Awww… Y para Shun dice: Esa no me la esperaba, y yo que te creía tan santo —lee la conductora para luego reír al ver como todos miran a Shun, quién está más rojo que el tomate más maduro, aguantando la risa—, ¡oh! ¡Y también deja besos! ¡Otros para ti!

Hikari toma otra carta, la abre y la lee.

—Oh… Vaya, no esperaba una en francés —Camus mira de reojo desde el banquito que le trajeron—, es de levers de soleil y… Camus, cariño, ¿me traduces? —la conductora lo mira, tratando de imitar al Gato con Botas, y para sorpresa de muchos, le sale a la perfección.

El caballero de Acuario deja escapar un suspiro de resignación, asiente y toma la carta.

—Tiene una pregunta para Mu, dice: ¿Cómo Mu es llamado lemuriano? Aunque está un poco mal escrito… —le devuelve la carta a Hikari, que lo mira con adoración, hasta que el señor-cubito-de-hielo alza una ceja y ella vuelve su mirada al papel.

—A decir verdad, yo vengo de Jamir. Mis ancestros vienen de Lemuria, también conocido como Mu, era un continente ubicado entre América, Asia y Oceanía —explica solemne hasta que alza una ceja al escuchar murmullos—. ¿Qué? ¿Qué dije?

Minos, Kanon, Seiya y Afrodita lo miran con los ojos entrecerrados, acurrucados en una esquina, escudándose con los sillones y con conitos de aluminio en sus cabezas a modo de gorritos, que vaya a saber Athena y Hades de dónde los sacaron.

— ¿Y a estos qué les pasa…? —se pregunta Hikari mientras los mira raro.

—Ya decía yo que tanta bondad no era humana… —murmura Afrodita.

—Nomás miren sus puntitos en la frente, no tiene cejas... —continúa Kanon, mirándolo con sospecha.

— ¡Y lee la mente! Eso no es de este mundo… —exclama Seiya por lo bajo sin atreverse a apartar su mirada escudriñadora de Mu.

—Yo sabía que los caballeros de Aries no eran más que alienígenas disfrazados… Pero nadie me creía —susurra Minos—, cuando nos distraigamos, nos lavará el cerebro y nos forzará a subirnos a su nave espacial para servir como alimento para sus mascotas extraterrestres.

—Un continente… Sí, claro… Debe ser su planeta de origen… —masculla el gemelo número dos antes de ponerse más firme el gorrito de aluminio.

Mu frunce el ceño.

—Oh, vamos. No creerán que sea un extraterrestre o algo así, ¿verdad? —se queja mirándolos con los brazos cruzados.

— ¡Shh! No tienes derecho a hablar, extraterrestre —Seiya lo sigue mirando con sospecha y los demás asienten.

— ¡Ay, por Athena! —rezonga el extraterres…Digo, Mu.

—Debe estar refiriéndose a alguna especie de divinidad extraterrestre suya, que se llama igual que nuestra diosa —menciona Afrodita, ajustándose el gorrito de aluminio.

—Shh… No hagan enojar al marciano… —susurra Minos.

El resto de los presentes, exceptuando al marciano y a los caballeros/espectro asustados, se doblan de risa. Hasta Hikari se sostiene el estómago y respira como foca, tratando de respirar bien.

—Ya…Ya fue… Ya fue suficiente… Pobre marciano —siente la fulminante mirada de Mu sobre ella y se retracta—, digo, Mu. Y ustedes —mira a la comitiva anti-alienígenas—, ya tomen asiento para que podamos continuar.

Los aludidos aceptan a regañadientes y les cambian el lugar a Ikki, Shun, Milo y Shaka. Quedando alejados de Mu.

Aun riendo, Hikari toma otra carta de la mesa, la abre y la lee.

— ¡Estas preguntas son de AmyNeko007! ¡La primea es para el alien! —Mu la mira con una ceja alzada.

—Creo que ya aclaré que no soy un alienígena, un marciano o extraterrestre.

— ¡Se dio por aludido! —grita la conductora, provocando carcajadas en todos los presentes, menos en Mu.

— ¿No les dije? ¡Hasta él lo asume! —exclama Minos, sujetándose el estómago mientras ríe.

Mu se cruza de brazos y mira hacia un costado, ofendido.

—Bueno, bueno… Ya, continuemos —Hikari se enjuaga las lágrimas producto de la risa y prosigue—, a ver Mu, si te dieran la oportunidad de ser mujer, ¿qué harías?

Una carcajada general se deja oír, Hyoga estaba despatarrado en su sillón, respirando con dificultad a causa de la risa, siendo acompañado por Isaac. Incluso Hades ocultaba una suave risa.

— ¡Ya fue suficiente! —en cuanto el lemuriano grita, todos se callan, aunque siguen escuchándose risas por lo bajo—¸ en cuanto a la pregunta… Creo que sería interesante probar qué se siente ser mujer... —menciona dubitativo.

Athena y Pandora se miran entre sí.

—No tiene ni idea… —susurra la diosa.

—Ah… Si tan solo fuera hombre… —dice Pandora apoyando su rostro en una mano.

—Todo sería más fácil —dicen al unísono.

—Las apoyo… Las apoyo… —menciona Hikari con un falso gesto apesadumbrado.

Los hombres de la habitación las miran, se miran entre ellos, las vuelven a mirar y... Se encogen de hombros.

— ¡Continuemos! —exclama la conductora mientras vuelve a leer la carta—, la siguiente pregunta es para Shaka: ¡Eres de mis personajes favoritos! ¿Te gustaría algún día experimentar el verdadero amor?

El santo de Virgo lo piensa un rato y luego sonríe.

—Aprecio que me consideres uno de tus favoritos. En cuanto a la pregunta, no es algo que necesite hacer, el amor de Buda es inmenso y colma el alma de sus fieles.

Una nueva horda de murmullos se extiende por el set.

— ¿No que era santo de Athena?

—Entiéndanlo, si dependiera de Athena el pobre se muere de hambre.

—Ikki… ¿Eso que tiene que ver?

—Al ser budista, y un hindú rubio, las chicas que no son fieles a su religión, lo aman.

—Repito, ¿y eso que tiene que ver?

—Que le dejan ofrendas en honor a Buda, pero solo es un pretexto para poder verlo de cerca. Y como Shaka no tiene a quién darle las ofrendas, se las queda. Y no dejará que los alimentos se pudran, ¿verdad?

Un "oh" se deja escuchar. Shaka alza una ceja, puesto que ni se entera de lo que sus compañeros de armas están comentando.

—La siguiente pregunta es para Hades —el aludido alza ambas cejas—, ¿me prestas a tu ejército para matar a la gente idiota? Y luego dice: Créeme, hasta te haría el favor.

Todos los presentes giran su rostro hacia el dios, expectantes por su respuesta. Éste mira a sus dos jueces presentes, a Pandora y luego a Hikari.

—No. Mi ejército, es mío —declara escuetamente, cruzándose de brazos y cerrando los ojos.

Radamanthys, Minos y Pandora se enorgullecen de su dios y sonríen aliviados.

— ¡La próxima pregunta es para Saga y Kanon! —anuncia la conductora con una flamante sonrisa— Saga, ¿cómo sería tu vida sin Kanon? Kanon, ¿cómo sería tu vida sin Saga?

Los gemelos se miran entre sí y se quedan de esa manera por varios minutos, luego, sorpresivamente, sus ojos se cristalizan y se abrazan. Todo mundo se enternece y algunos hasta se emocionan. Se separan y se sonríen, vuelven a sus asientos y Saga comienza a hablar.

—Mi vida sin Kanon sería... —se queda unos segundos pensativo—, impensable.

—Sí, podemos pelear a cada rato y demás. Pero somos gemelos al fin y al cabo. Todos cometemos errores y nosotros nos hemos perdonado. Mi vida sin Saga estaría incompleta, me faltaría la mitad malvada —le guiña un ojo a su gemelo.

—Tú tampoco eres un santo, Kanon.

—No comiences, Saga, veníamos muy bien.

—Luego de tan conmovedora escena, ¡pasemos a la siguiente carta! —Hikari toma otra carta de la mesita ratona, la abre y la lee—. Esta pregunta es de Lin para Minos: responde sinceramente, ¿has robado la ropa interior de Albafica?

El santo de Piscis del siglo XVIII abre exageradamente los ojos, mira al espectro aludido con el ceño fruncido. Minos le sonríe ladinamente y luego vuelve su mirada a la conductora.

—Me siento ultrajado… —declara Albafica en un susurro.

—Ni te emociones, florecita, no llegué a esos extremos —el espectro suelta una carcajada y el santo enrojece… De rabia.

— ¿Alguien puede explicarme por qué es que estoy en este siglo? —rezonga Albafica mirando a Hikari con el ceño fruncido.

—Tengo mis contactos, primor. Cronos puede ser muy útil cuando se lo requiere… Solo un poco de galletitas de chips de chocolate y algún que otro muffin y ya accede.

Todos quedan con la boca abierta, viendo a la conductora como si fuera una traficante de drogas.

— ¿Qué? En mi defensa puedo decir que hice un trato. No engañé a nadie, como otros —mira a Kanon sin disimular y luego rompe a reír.

Kanon le hace burla con gestos y luego Hikari toma otra carta de la mesa, la abre y la lee.

—Las próximas preguntas las manda Asalea19, y la primera es para el hindú. Shaka, ¿es cierto que utilizas la meditación como excusa para no tener que hacer ningún trabajo, como limpiar? Uh…

Sus compañeros de armas lo miran con los ojos entrecerrados.

—Ya me parecía sospechoso tanta meditación… —masculla Milo por lo bajo.

—Eso no es verdad, para llegar al Nirvana es necesario meditar y ser uno con el universo —proclama el santo sin perder la calma.

—Sigo sin tragarme el cuento… —susurra Kanon a su gemelo, quien asiente.

—La siguiente pregunta es para Minos: ¿es verdad que acosas tanto al pobre Albafica, que éste ya no puede ni salir de Piscis?

—Falso.

—Y la siguiente, Albafica, ¿qué dices de esto?

—Después de la guerra no he vuelto a ver al espectro, gracias a Athena.

—El siglo XX es más emocionante que el XVIII, tienen mejores cosas —sonríe el juez de la primera prisión.

—Te apoyo en eso, querido Minos. Pero te recuerdo que estamos en el siglo XXI.

Minos mira a Hikari alzando una ceja.

— ¿De verdad? Wow, cambian de siglo a cada rato.

—La siguiente pregunta es para Shun, ¿es verdad que necesitas para todo a Ikki?

Shun mira a su hermano y niega suavemente con la cabeza.

—No, no para todo… —sonríe de lado y se cruza de brazos en el sillón.

—Siguiente pregunta, Afrodita, ¿nos das algún consejo de belleza? Uh… Esta sí me interesa.

—Mmm… Déjame pensarlo… —pone una falsa expresión pensativa—, no.

Las mujeres del set resoplan.

—Oh… Ya me habías ilusionado —Hikari hace un pucherito mirándolo con los ojos entrecerrados.

—Mis mejores consejos de belleza están en un libro que yo mismo hice, está a la venta para todos los continentes, menos en África.

— ¿Por qué en África no? —cuestiona Pandora mirándolo con duda.

—Son pobres. No podrían pagar el precio de mi preciado libro.

—Eso fue… Un poquito racista… ¿No crees?

—No armes polémica, Hikari. Te conviene —Afrodita la mira con una leve sonrisa torcida. La conductora se sonroja y vuelve su mirada a la carta.

—Radamanthys, ¿estás en algún programa por tu problema de alcoholismo? —Hikari alza su mirada de la carta y alza una ceja mirando al juez.

—No soy alcohólico —proclama el juez de Caina, cruzándose de brazos.

—No porqué… Pero no te creo… —dice Hikari mientras le hace señas a un camarógrafo.

Al instante baja una pantalla detrás de la conductora y en ella inicia un video. El video muestra a Radamanthys entrando a una vinoteca, momentos después, sale con dos bolsas visiblemente cargadas. El juez mira a ambos lados, se cubre el rostro con un sombrero y se aleja caminando. El video termina.

—Entonces… No eres alcohólico, ¿verdad, Wybern? —dice Pandora inquisitiva, alzando una ceja y cruzándose de piernas.

El espectro se queda sin palabras mientras escucha las risas mal disimuladas de los demás presentes y la estruendosa carcajada de Kanon y Minos.

—Son geniales haciendo videos espía, chicos, aquí tienen —susurra el gemelo menor mientras le pasa un sobre a Hyoga y otro Shun, quienes sonríen enigmáticamente.

Hikari pone una mano en el retorno, escuchando lo que le decían de producción. Asiente quedamente y sonríe a las cámaras.

— ¡Todo este enigma del alcohol y Radamanthys continuará después del corte comercial!

Comienza a oírse música rock de fondo y luego la pantalla es dominada por el logo "SS" adornado con un diseño de polvo estelar por detrás.