"…And I'm too sexy for your party
Too sexy for your party
No way I'm disco dancing…"
La música se detuvo abruptamente. Un estruendo estremeció el lugar. Algo entró a gran velocidad derribando la puerta principal, y se volvió a escuchar la música saliendo de los parlantes.
--o--
"I'm a model, you know what I mean
And I do my little turn on the catwalk
Yeah, on the catwalk
On the catwalk, yeah
I do my little turn on the catwalk…"
Era nada menos y nada más que Sesshomaru quien se había apoderado del micrófono esta vez, arrebatándoselo salvajemente a Miroku. Para colmo, se encontraba bailando semidesnudo con una especie de zunga de leopardo o algo así. Era bastante afinado al cantar, pero lo hacía con tanta potencia e inspiración, que los vasos de agua en el mesón del jurado se rompieron uno por uno. El joven ojiazul, el jurado, y todos los demás concursantes, que por cierto veían todo el espectáculo desde el enorme agujero en la puerta principal, habían quedado aturdidos ante tal escena.
-¡Alto ahí, joven!-, gritó el anciano Hobbit, que ya había perdido la paciencia desde hace mucho tiempo. -¡Todavía no es su turno y ya está armando escándalo! ¡Ya me están sacando de quicio! ¡Ay, los jóvenes de hoy en día…!-, reclamaba a viva voz y dando la espalda.
-Discúlpenos, ¿Pero cuál es su nombre?-, preguntó una de las modelo-jurados, la cual lucía bastante interesada.
-Eso no te incumbe-, respondió Sesshomaru, volviendo a su frívola y cruel naturaleza.
-¿"Esono Teincumbe"? ¡Me encanta ese nombre! ¿Es occidental?-, decía la alegre chica tomando apuntes, el resto del jurado realizaba un gesto de negación con la cabeza.
-Bueno, señor Como-quiera-que-se-llame, háganos el favor de retirarse antes de que lo echemos del concurso-, le dijo el galán de películas que estaba de jurado.
Sesshomaru no se molestó en responder ante esto. Bastó una simple mirada llena de rencor para que el chico no se atreviera a hablarle más.
--o--
Mientras caminaba al interior de la sala de espera, la gente comenzaba a hacerse a un lado para abrirle el camino. Ninguno deseaba toparse con esa mirada tan intimidante. Ninguno, claro, excepto InuYasha. Este se abrió paso entre la multitud hasta enfrentarlo cara a cara y, finalmente, se largó a reír.
-¡Ajajajajajajajaja…Sess…Ajajajajajaja…Sesshom…Ajajajajaja!-, reía histéricamente InuYasha, revolcándose en el piso. -¿Adónde conseguiste esa zunga de leopardo tan bonita? ¿Te la regalo Rin? ¡Ajajajajaja!-, reía a carcajadas, cada vez más fuerte y viendo la expresión en el rostro del Sesshomaru. -¡Mírenme, soy Sheshumaru y soy tan sexy! ¡Ajajajajaja!-
-Eeeh… InuYasha… Creo que te estás pasando de la raya-, trató de apaciguarlo Kagome.
Y esa fue la gota que rebalsó el vaso. El joven y orgulloso peliplateado, hecho una fiera y con los ojos rojos, se lanzó contra InuYasha y comenzó a proporcionarle poderosos puñetazos en la cara. Se armó un gran alboroto en la sala de espera, y el Equipo Idiota aprovechó esta oportunidad para colocar de la nada un stand de apuestas.
-¡Atención, señores! ¿Quién creen que será el ganador? ¡Apuesten aquí! ¿Será InuYasha o Sesshomaru? ¡Vamos, apuestas-apuestas!-, gritaba eufórica Kagura, agitando una campanilla.
-¡Kanna, que esperas! ¡Los boletos no se hacen solos! ¡Trabaja!-, le gritaba Naraku, sosteniendo un látigo en su mano derecha y el corazón de Kanna en la izquierda.
-¿Por…qué… a mí…?-
Mientras, en el salón del jurado, Miroku se mantenía parado frente al micrófono, totalmente enmudecido. Podía deducirse que por las caras del jurado, no tenía muy asegurada su participación en el concurso. Lo miraban de manera frívola y distante. Entonces, el anciano finalmente rompió el silencio.
-Señor Miroku, debemos decir que su presentación no estuvo tan mal, salvo por el inconveniente ocurrido con aquel participante. ¡Pero este concurso no sólo se trata del talento de los participantes, sino que también el de sus Pokémones!-
-Aaaah… ¿Por qué no me dijo eso antes?-, le respondió Miroku, aliviado. –No saben lo mucho que me hicieron sufrir improvisando ese show. Pero si se trata de mis Pokémones, es más fácil.
-Entonces, demuéstrenos de qué es capaz.-
Así fue como Miroku tuvo una segunda oportunidad para demostrarle al jurado que merecía quedar. Utilizó a Hachi y su grandioso poder de transformación para realizar un doble de sí mismo, y luego a Mushin. Aunque este último dio un espectáculo poco común. Simplemente tomó algunos tragos de Sake y comenzó a eructar el abecedario. Impactado, el jurado le dio a conocer los resultados.
--o--
La muchedumbre enloquecía cada vez más. Se oían gritos, chiflidos y abucheos. Una enorme masa de gente corría de un lado para otro buscando a los responsables, pero no habían dejado rastro alguno. Los pasos retumbaban en toda la sala. De izquierda a derecha, de derecha a izquierda. Todos estaban enfurecidos, tanto que ninguno se dio cuenta del par de concursantes que yacía recostado en el piso, pisoteado constantemente por ellos.
-¡Malditos estafadores, se escaparon con mi dinero! ¡Y eso que es primera vez que gano una apuesta! Ay… ¿Qué haré? Sin ese dinero no podré pagarle todas las deudas a Sango…-, se lamentaba Kagome, corriendo en busca de los estafadores que vendían aquellos boletos y pisoteando, sin darse cuenta, la cabeza del pobre InuYasha.
-¡Oye, un poco de respeto! ¡Ya me han pisoteado bastante como para que ahora vengas tú a terminar el trabajo!-, se quejaba el ambarino, recostado en el piso y con la cabeza toda adolorida por culpa de la gente que le pasaba por encima constantemente. -¡Y encima eres una traidora! ¡Apostaste a que ganaría Sesshomaru! ¿Es que no me tienes fe?-
-No es eso... Es sólo que... Bueno... Digamos que Sesshomaru nunca ha perdido una pelea... Y tú... Bueno...-, explicaba la azabache entrecortadamente. -¡Lo siento, es que necesitaba el dinero con urgencia!-
-Con una entrenadora como esta para qué necesito enemigos...-
En eso se vio una silueta familiar caminando hacia ellos. Era un hombre de cabello oscuro y corto que usaba una pequeña cola. Sus ojos eran de un azul profundo y llamativo, pero lucían opacos en un semblante de tristeza. Iba encorvado y cabizbajo. Su nombre, señores, es Miroku. Y todo parecía indicar que algo había ocurrido allí adentro.
--o--
¡He aquí nuevamente, escribiendo incoherencias que se alejan cada vez más del tema principal! Bueno... Lo importante es que no se aburran de las estupideces que escribo. Si eso llegara a pasar, no tendría motivos para seguir publicando, y si no tengo motivos para seguir publicando... ¿Cómo mierda voy a descargarme y distraerme en este mundo infeliz?.
Yaaa... Volviendo a lo importante. InuYasha y sus amigos entran al casting masivo para el gran concurso Pokémon, sin embargo, algo parece haber ocurrido con Miroku. ¿Qué será? ¿Podrán Kagome, InuYasha y el resto de la gentusa anexa quedar dentro de este concurso? ¿Cuánto tendrán que humillarse para esto? ¡Véanlo en un próximo capítulo de "PokéYasha"! (Realmente no sirvo para escribir adelantos... )
